PARKER Y KRISTINA. LA FUERZA DEL AMOR. Capítulo 91

Parker vio en aquella mirada el mismo odio hacia ella, pero también le reflejaba el miedo a perder a Kristina.

–¿Sabes algo? -le preguntó con voz distante.

–La enfermera me acaba de decir que no hay ningún cambio pero el médico de guardia no me ha dejado entrar.

Alexis suspiró con dolor a la vez que se sentaba. Había dejado, intencionadamente, entre ellas un asiento libre. El silencio en aquel pasillo era denso, pesado y Parker agradeció que estuviera allí, aunque no hablarán, aunque notara que la miraba de soslayo con esa mezcla de prejuicio y odio que la miraba siempre, pero ambas en aquel momento compartían algo muy importante, el amor por Kristina y quizás unidas lograban hacerle llegar la energía suficiente para que pudiera despertar.

Estuvieron cerca de media hora en silencio, a veces Alexis se había levantado y caminado por el pasillo, lo mismo había hecho Parker aunque además había aprovechado para llorar sin que la viera Alexis. Volvían a estar juntas con ese espacio vacío de un asiento entre ellas, cuando de repente Parker como si necesitara sacar fuera de ella aquella rabia que sentía, habló como si fuera un monólogo para no ahogarse.

–Me parece mentira que estemos aquí, no puedo aceptar esto, no puedo -decía mientras acariciaba la alianza-. Me arrepiento tanto de todo el tiempo que hemos perdido por mi culpa que si la pierdo no me lo perdonaré nunca. Todo por mi estúpido miedo por querer hacer lo mejor para ella, sin darme cuenta que lo mejor para las dos es lo que tenemos ahora. ¡Qué estúpida fui! Kristina es lo mejor que me ha pasado en la vida y no fui capaz de estar a su altura cuando ella me pidió ser valiente -mostró una sonrisa desvaída mientras negaba con la cabeza-. A veces, no sé ni como me esperó. Quizá porque sabía más que yo misma la necesidad de que tenía que depurar mi dolor y miedo por alejarme de su lado, para darme cuenta de que la amaba por encima de todo. Antepuse mi miedo a nuestro amor y es de lo que más me arrepiento en mi vida. No la puedo perder -su frase final le costó hacerla audible porque conforme la decía se le rompía la voz.

Hubo un pequeño instante de silencio, Alexis parecía no escucharla porque no la miró ni una sola vez durante su monólogo. Hasta que finalmente habló de la misma manera que lo había hecho ella, casi autoconvenciéndose de sus palabras.

–Kristina saldrá adelante. Cuando era pequeña los médicos me dijeron que se iba a morir, tenía un problema grave y no iba a superarlo, sin embargo, lo superó. Y cuando aquel maldito desgraciado estuvo a punto de matarla, no estábamos seguros de que pudiera recuperarse, pero lo hizo. Es fuerte, tiene una fortaleza que estoy segura saldrá de esta también. Ella sabe que tiene que salir de ahí.

–La señora Davis dice que saldrá solo por lo ilusionada que estaba con la boda -sonrió con tristeza-. Necesito creer que sea así.

–Saldrá no se dejará vencer.

Ambas guardaron silencio nuevamente. En ningún momento se miraron mientras hablaban, pero ambas tuvieron la necesidad de abrir un poco el corazón para compartir algo de esperanza.

Llevaban una hora en silencio cuando la enfermera salió al encuentro de las dos, se dirigió a Parker para decirle.

–He conseguido diez minutos para que pase -le sonrió.

–Gracias, Alexis pase usted.

–Acompáñeme -le indicó la enfermera.

Alexis se quedó parada le pasó lo mismo que a Parker con anterioridad, ninguna estaba acostumbrada a que pensarán la una con la otra y como le pasara a ella al decirle que era la persona que se encargaría de todo lo referente a Kristina, no fue capaz de darle las gracias ante la sorpresa que le causó, no pensaba que la dejaría ver a su hija.

En el pasillo, Parker trataba de relajarse porque aunque agradecía la presencia de alguien a su lado, que fuera Alexis le provocaba estar en guardia. Le hubiera gustado que le dijeran que tenían cinco minutos cada una pero entendía que Alexis debía verla y esperaba con toda la buena voluntad de su corazón que pudiera hablarle y que Kristina la oyera, sabía que escuchar a su madre le haría bien. Ella como quien no quiere la cosa le había dado información, más de la que ya sabía le había hablado de sus sentimientos que realmente la estaban martirizando, en ese pasillo y aquella noche, cuando estuvo sola se arrepintió de haber tardado tanto tiempo en darse la oportunidad que su corazón le reclamaba, por eso se juró así misma que si Kristina salía de aquel coma, vivirían todos los días como si fuera el último día de sus vidas. Porque el sabor amargo que le había quedado con su última conversación también le pisoteaba el corazón, lo había dicho en broma, tenía tantas ganas de verla que no quiso decirle que la quería ni darle esos besos que siempre sabían a poco por teléfono, era una tontería pero su cerebro seguía activado para hacerle daño una y otra vez con imágenes, palabras y la posibilidad de perderla.

Sam acababa de levantarse de la cama porque no podía dormir. Se acercó hasta el cuarto donde Alexis dormía aquella noche para ver si estaba despierta y quería tomar algo o simplemente charlar. Al abrir la puerta sus ojos se abrieron como platos. Encendió las luces por si se había acostado en el sofá pero allí no estaba, ni en la cocina tampoco. De pronto la imaginó en el hospital librando la batalla que entre todos habían logrado calmar, la imaginó discutiendo y culpando a Parker de todo lo que sucedía. Salió corriendo de allí, abrió la habitación de Molly con tanta rapidez que le dio una susto de muerte.

–Lo siento, Molly.

–¿Qué pasa? no me asustes -la miró horrorizada.

–Mamá no está.

–¡Qué!

–Ha debido de ir al hospital.

–¡Oh Dios mío! -se levantó con la misma rapidez que Sam había entrado en su cuarto.

–No puedo irme, tengo que esperar a que la canguro venga.

–Me voy yo, aunque a mí mamá no me hace caso.

–En cuanto esté la canguro voy -hablaba con nervios caminando por la habitación.

–¡No nos han llamado! -decía mientras se vestía a toda velocidad.

–Espera voy a llamar.

–Toma mi teléfono -se lo tiró mientras se quitaba la parte de arriba del pijama.

–Llamo a mamá primero -esperó hasta que se acabaron los timbrazos-. No contesta.

–¡Llama a Parker! -le urgió.

–Voy -hizo lo mismo con idéntico resultado-. ¡Tampoco!

–¿No? -la miró horrorizada.

–¡No! Date prisa.

En el pasillo del hospital, Parker esperaba ansiosa que Alexis saliera. Cuando la vio salir con el gesto serio, se alertó. Alexis sintió al dejar a su hija que era como alejarse de ella definitivamente, como si la marea la empujara a Kristina mar adentro y no pudiera alcanzarla. No había hecho ni el más mínimo movimiento y sin poderlo evitar rompió a llorar.

–¿Qué pasa? No me asuste -le dijo aterrada Parker.

–Está igual.

Entonces volvió a llorar, y Parker sin pensarlo la abrazó, Alexis rompió a llorar con una congoja que no podía detenerse, agradecía aquel abrazo, porque por un segundo mientras lloraba la lejanía de su hija, abrazar a Parker era como compartirla, como si las dos entre sus lágrimas pudieran compartir la ausencia más dolorosa que podían sentir.

Aquel abrazo extraño lo rompió la enfermera.

–Señora Forsyth puede pasar un momento si quiere.

–Ve -le dijo Alexis deshaciéndose del abrazo.

Parker asintió mientras tragaba saliva tratando de calmar el desconcierto y el miedo que le había provocado ver salir a Alexis como lo hizo. La enfermera le pidió que se tranquilizara antes de entrar con ella, y Alexis se sentó abatida. Al hacerlo su teléfono móvil vibró. Trató de calmarse para no asustar a Molly.

–¡Molly!

–¡Soy Sam, mamá! -le dijo preocupada mientras Molly que se había puesto el chaquetón cogía el bolso.

–Lo siento, Sam. No he querido despertaros por si dormíais, no podía estar en casa pensando en Kristina.

–¿Sabes algo?

–Acabo de verla.

–¿Y? -preguntó ansiosa.

–Duerme sin más novedad. Ahora ha entrado Parker.

–Molly va para allí.

–Tranquila, dile que descanse, cuando la canguro pase os venís, aquí no hacéis nada, nos han dejado pasar la noche en un pasillo muy próximo a donde se encuentra Kristina. Pero ya no nos dejarán pasar más.

–Ahora se lo digo a ella. ¿Todo bien?

–Sí, Sam. No nos hemos sacado los ojos ni estirado de los pelos.

–Me alegro. Quiero que estés tranquila, mamá. Kristina va a despertarse.

–Estoy segura, claro que sí -dijo con un nudo en la garganta.

Al colgar, cerró los ojos y al abrirlos se quedó mirado fijamente la pared blanca que tenía en frente.

Junto a Kristina se había sentado Parker, le tenía cogida la mano en la que no tenía nada y le besó varias veces. Le acarició con cuidado la cara y al hacerlo, notó como le temblaba su mano. Era el miedo.

–Cariño, mañana tengo que ir a probarme el vestido, es la primera prueba y te confirmo que lo he elegido blanco -le sonrió-. Me muero de ganas por verte vestida ese día, estoy segura que estarás guapísima y serás como una princesa. Te juro que estoy tan ilusionada que parezco tonta, lo sé -frunció la frente cerrando los ojos tratando de no llorar-. Pero me muero de ganas por que seamos una pareja, y la boda estoy segura que va a ser muy bonita, bueno… la señora Davis me riñó ayer porque dice que somos un desastre y hay que organizarse con las madrinas -volvió a sonreír mientras se mordía el labio inferior-. Mi amor, te quiero y en cuanto estés bien ¿sabes qué vamos a hacer? He pensdo que con lo que nos gustan las auroras boreales, ¿recuerdas que dijimos que sería un destino para cuando tuviéramos dinero? Pues vamos a ir, ¿qué te parece que nuestra luna de miel sea allí? Sé que te dije que no, pero… mira esto me está enseñando que debemos vivir al día, y sé que vas a despertar y todo será como antes, ¡no! Mejor. Porque me estoy dando cuenta que eres mi corazón -le sonrió mientras la acariciaba nuevamente-. Eres el motivo por el que late, eres mi amor, mi vida y no me importa lo que digan los demás, ni que nos miren mal ¡o algunos me confundan con tu madre! -sonrió amargamente por no ver respuesta alguna en ella-. Eres… mi vida… y necesito tenerte a mi lado. Te voy a estar esperando fuera, y recuerda que iremos a Alaska o Canadá pero vamos a disfrutar juntas de ese espectáculo que tanto nos gusta, mi amor. Verlas juntas por primera vez va a ser excitante -la enfermera le hizo una señal para que saliera-. Mi amor tengo que irme, pero te espero fuera. Te quiero, no olvides, nunca.

Con cuidado le dejó un beso en la frente. Y volvió a ponerle los auriculares para que siguiera escuchando música.

–Señora Forsyth tenemos las cosas de Kristina, como no sabíamos bien a quién entregarlas. Prefiero hacerlo a usted.

–Gracias.

–Tenga Fe, ya sabe lo que dicen, la Fe mueve montañas.

Le dijo mientras le daba en una bolsa el bolso, las llaves del coche y en un sobre su alianza. Al verla se vino abajo, no pudo contener el llanto y aunque trató de calmarse, al salir al pasillo Alexis se percató que le había pasado lo mismo que a ella. La miró con gesto de expectación, pero ella negó con la cabeza.

–Nada.

–Despertará. ¡Tiene que hacerlo!

–Es su bolso, la ropa me han dicho que está manchada de sangre y rota. Les he dicho que la tiren.

Alexis ya no le dijo nada. Se sentaron y se fijó que se había puesto la alianza de Kristina en la otra mano, y la apretaba entre sus dedos índice y corazón como si pudiera comunicarse de aquella manera con ella. Volvió el silencio entre las dos hasta que la enfermera les pidió que volvieran a la sala de espera.

El reloj de la sala marcaba las seis y media, Sonny y Carly entraban en ese momento con gestos serios. Parker les había avisado que no había ninguna novedad, la preocupación era evidente en ellos. Carly abrazó a Parker, mientras Sonny hablaba con Alexis quien le estaba contando que había entrado a verla pero seguía igual. El hombre se apoyó contra la pared tan abatido como estaban todas. Al rato llegaron Molly y Sam que lo primero que hicieron fue ir a apoyar a su madre, y después a Parker. Volvían a estar sentados en la sala de espera, Alexis volvía alejarse de Parker, a su lado tanto Molly con Sam. Frente a ellas Sonny y Carly, que estaban junto a Parker. Todos guardaban silencio hasta que vieron entrar a una señora que se dirigió a Parker, al verla se levantó y rompió a llorar como si por fin pudiera hacerlo entre los brazos de alguien que la entendiera sin más.

–Cariño… ¡ay mi niña! Mi Kristina… pero se va a poner bien. Ya lo verás.

Le hablaba con la voz entrecortada y sin soltarla, pero las palabras habían llegado a todos claramente. El llanto de Parker fue tal que hasta Molly y Sam rompieron a llorar. Sabían lo importante que era la señora Davis para ellas, lo mucho que las había apoyado y verla allí significaba mucho para Parker. Alexis no perdía detalle y se quedó asombrada cuando primero Molly y después Sam se abrazaron a aquella mujer que se le notaba afligida por su hija. ¿Quién sería? ¿Qué relación guardaba con Parker? ¿Sería su madre? Acababa de darse cuenta que tanto querer alejarlas a una de la otra lo único que había logrado era dejarla a ella sola ante un mundo que las dos como pareja habían formado.

–Señora Davis, es el padre de Kristina -le dijo Parker tratando de serenarse.

–Mucho gusto -le dijo él.

–Igualmente.

–Carly, su mujer -se saludaron respetuosamente-. Y Alexis su madre.

–Encantada -le dijo la señora Davis aunque sus ojos la escrutaron de una manera intensa.

La miró de un modo tan intenso, que Alexis fue incapaz de decirle nada. Se sentaron Parker y ella juntas y le estuvo explicando que habían entrado las dos pero Kristina seguía sin hacer ni un solo movimiento que les pudiera dar esperanzas.

–Lo hará -le dijo dándole unos golpecitos en la mano que le tenía cogida.

Parker le sonrió pero pronto tuvo que dejar su atención hacia ella y ponerse en pie porque el médico acababa de llamarles para que salieran al pasillo dónde poder hablar. La señora Davis se quedó atrás con Molly, Sam y Carly, mientras Sonny estaba al lado de Parker y Alexis junto a él.

–Ha llegado la hora de retirarle la ventilación asistida. Debo avisarles que esto no es como en las películas que se lo quitamos y despierta. Lleva su proceso porque la medicación que le hemos puesto para la sedación tiene que ir poco a poco desapareciendo, pero vamos a saber si puede respirar por sí sola que eso sería muy importante.

–¿En caso de no poder volverían con la ventilación asistida? -preguntó Sonny.

–Evidentemente, porque según hemos hablado con la señora Forsyth esperaríamos las cuarenta y ocho horas para tomar otras decisiones. Aunque a mí con estas lesiones no me gusta tenerles más del tiempo que ya les dije. Porque entonces se nos complican las posibles secuelas.

–¿Le quedarán secuelas? -preguntó preocupada Alexis.

–Los golpes en la cabeza son imprevisibles, en la zona que ella lo tiene, dentro de lo complicado de estas lesiones, es en el hemisferio derecho del que se recuperan casi en su totalidad y la secuela más importante que podría afectarle es el habla. Pero insisto he visto casos de gente muy joven que despierta y apenas les quedan secuelas.

–No importa las secuelas, doctor. Lo que importa es que despierte -le dijo Parker con esa necesidad que sentía su alma de que le diera la noticia de que la pesadilla había terminado.

–Les aconsejo que se queden todos tranquilos aquí vamos a tarder un poco, usted por favor se viene conmigo -le dijo a Parker-. En el momento creamos oportuno haremos lo mismo que ayer, nos acompañará al TAC para servirnos como estímulo con ella.

–¡Ánimo, cariño! -le dijo la señora Davis mientras le apretaba el brazo con cariño.

Parker no contestó tan solo siguió al doctor con la sensación de que cada paso que daba se acercaba más al precipicio de sus propias emociones.

En la sala de espera, Molly se sentó junto a la señora Davis.

–Kristina va a salir de esta ¿sabes qué la va a hacer reaccionar? ¡El amor de Parker!

Alexis le clavó la mirada mientras Molly asentía con lágrimas en los ojos.

A Parker que la dejaran sola en un pasillo no le ayudó para calmarse, caminaba de lado a lado con los nervios disparados, se había metido las manos en los bolsillos traseros tratando de controlarse. Agudizaba el oído pero no se oía nada. Hubo un instante en que se detuvo, no sabía cuanto tiempo había pasado pero le parecía una eternidad. Seguía sin escuchar nada, nada que no fueran los latidos de su corazón a toda velocidad. La puerta en la que le habían hecho esperar se abrió varias veces pero nadie se dirigía a ella, pasaban de largo. Finalmente una enfermera le hizo pasar. La acompañó por pasillos que se le hicieron eternos hasta llegar a una sala grande, allí el doctor estaba estudiando algo en una pantalla.

–Bueno, le hemos retirado la ventilación asistida, ¡y de momento respira por sí misma!

–¿Eso quiere decir que va a despertar? -lo miró a punto de echarse a llorar de emoción.

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6 comentarios en “PARKER Y KRISTINA. LA FUERZA DEL AMOR. Capítulo 91

  1. Gracias Laura. Bueno todos los personajes siempre aportan algo cuando aparecen, Úrsula aparecerá pronto. Pero como dice el doctor paso a paso.
    Un abrazo

  2. Ja ja ja lo de los kleenex está bien, yo los tengo también.
    Y del personaje de Alexis no me fiaría mucho. Espero equivocarme.
    Un abrazo, ldanasufridora.

  3. Bueno Farren, siento estos dos capítulos pero todo tiene su razón. Todos sabemos que la vida no es tan maravillosa como en las películas o en las novelas se muestra, que a veces es dura y complicada, y que incluso injusta. Y a veces se puede vivir intensamente un amor y a veces se debe luchar por él hasta el final. Pero sea el resultado que sea merece la pena.
    Gracias por tus palabras me ayudan a seguir escribiendo porque te aseguro que a veces y cuando llevas tanta historia detrás, se hace complicado.
    Un abrazo y ¡fuerza qué tú puedes!

  4. Haces que se me encoja mi pequeño corazoncito….que precioso todo x fin…un abrazo entre ellas y creo que solo es el primero….seguro habrán más, confio en la escritora…pero y Ursula????….raro que no la hagas aparecer por ahí, eya tb aprecia a Kristina recuerda quees su FAN…bss

  5. Finalmente y espero que no sea solo por estas circunstancias Alexis enterró el hacha de la guerra, por primera vez antepone a Kristina sobre todas sus neuras,.
    Esperando la evolución de Kristina con mis respectivos kleenex al lado.
    Saludos escritora..

  6. Avísame si compro más pañuelos desechable 😢, si el otro capitulo me hizo llorar 😢 éste no fue la excepción.
    Ese abrazo de Parker, para reconfortar a Alexis, y sobretodo lo que ambas decían fue muy, muy conmovedor, Alexis poco a poco se esta dando cuenta de que ha herrado con respecto a Parker, ojala y se permita conocer a su Nuera y no dude de su inmenso Amor por su hija.
    Por favor que Kris ya de una señal, esta angustia mata.
    Pd.
    Que manera de trasmitir tantas emociones, es estar viviendo y sintiendo la historia en la piel.
    😢💔 mi estado actual.
    Gracias por el capy , y asta mañana.

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