PARKER Y KRISTINA. LA FUERZA DEL AMOR. Capítulo 94

Alexis no conseguía dormir más de una hora seguida, tenía el teléfono en la mano, aunque sabía que Parker no la llamaría a ella, y sentía que el mundo se le estaba desmoronando. No conseguía apartar las palabras de aquella mujer que había conseguido remover su alma. Su gesto era de máxima preocupación. No lo podía evitar había estado a punto de perder a su hija, y todavía no estaba fuera de peligro ¿merecía la pena su obstinación contra Parker? ¿Había merecido la pena tratar de separarlas? Si perdía a Kristina en ese instante lo haría con el último recuerdo en forma de discusión y seguramente causándole un profundo dolor. La señora Davis tenía razón en algo, ese miedo que tenía por esa relación ese odio porque Parker había llegado y apoderado de la vida de Kristina era suyo, le pertenecía a ella ¿y si le estaba cegando tanto como para no ver la realidad que todos le decían? Negó con la cabeza levantándose de la cama con los nervios a flor de piel. Se dirigió hasta la cocina y allí estaba tumbada en el suelo Ilsa, a los pies de Molly.

—¿Tú tampoco puedes dormir? -le preguntó Molly.

—Estoy tan nerviosa que cierro los ojos y se me abren solos.

—Necesito saber que Kristina se va a poner bien.

—Seguro que sí, cariño -le dijo abrazándola-. Es fuerte y parece que tiene un motivo por el que luchar.

—¿Uno solo? -sonrió abrazando a su madre.

—Bueno… al parecer varios.

—Es que me parece tan injusto, siempre ha tenido una vida repleta de problemas y ahora que es feliz… ahora esto.

—Molly, Kristina siempre ha sido muy fuerte y estoy convencida de que saldrá adelante.

—¿Vosotras tampoco podéis dormir? -les preguntó Sam con cara de sueño.

—No. Parece que si me duermo no va a llamar -respondió Molly.

—Hay que tener paciencia, estas cosas son desesperantes -apoyó los codos sobre la mesa mientras se pasaba las manos con actitud nerviosa apartándose el pelo.

—Y desde casa es peor -musitó Alexis.

Las tres guardaron silencio, que fue roto por el sonido del móvil de Alexis. Miró la pantalla y vio un número que no reconocía. Miró a sus hijas con el ceño fruncido y contestó.

—¿Sí?

—Señora Davis, soy Parker. Kristina se ha despertado.

—¡Cómo! -fue un susurro repleto de ansiedad.

—Lo ha hecho con mucho dolor de cabeza, le han puesto un gotero con un calmante bastante fuerte y de momento no ha dicho nada más que le duele la cabeza, sigue dormida, pero lo bueno es que ya ha dado señales. ¿Puede avisar a Sonny?

—Sí, sí, claro -colgó aturdida.

—¿Qué pasa? -la miraban las dos con expresión repleta de temor.

—Era Parker… Kristina ha despertado -lo dijo con emoción y la voz entrecortada

—¿Pero cómo está? -decía llorando de felicidad Sam.

—Bueno, me ha dicho que solo se ha despertado para decir que le dolía la cabeza pero está bien.

—¡Por fin! -dijo exultante Molly y al levantar la voz Ilsa fue hasta ella para abrazarla con las patas delanteras-. ¡Sí Ilsa, Kristina ya está con nosotros!

—¿Quién le ha dado mi teléfono? -preguntó en voz alta Alexis.

En la habitación, Parker seguía sentada a su lado mantenía la mano entre las suyas, después de nombrarla no había vuelto a decir nada. Llevaba más de una hora en silencio, los goteros que le habían puesto le habían calmado el dolor aparentemente porque no se había vuelto a quejar.

—Parker…

—Cariño estoy aquí -le dijo removiéndose en el taburete donde estaba más cómoda sentada porque quedaba justo a su altura. Se acercó más acariciándola con ternura-. Mi vida, mi amor.

Pero no siguió hablando ni movió ningún músculo. A veces, Parker pensaba que eran sus propias ganas de que despertara, pero realmente no le había llamado. Era buena señal que repitiera su nombre, aquello había hecho que olvidara aquel “fuera” que dijo al escucharla. Seguía acariciándole con suavidad la mano, mirándola con el gesto entristecido pero al mismo tiempo esperanzado. Pero por más que la miraba nada cambiaba. Entró una de las enfermeras y al verla le dijo.

—Debería descansar.

—No puedo hacerlo, necesito ver que está despierta y bien.

—Lo normal es que hable algo, balbucee más bien pero poco más, no espere mucho -al ver el suspiro que dio le dijo con una sonrisa-. Enhorabuena me han dicho que se van a casar.

—Sí -sonrió manteniendo el gesto abatido-. En cuanto se recupere nos casaremos.

La enfermera salió y al segundo de cerrase la puerta, escuchó que volvía a abrirse. Parker pensó que entraba otra enfermera pero la voz de la señora Davis la alertó.

—¿Cómo estás, querida?

—¡Señora Davis! -le sorprendió verla porque no dejaban pasar a nadie-. ¡Qué alegría qué esté aquí!

—Me has dicho que ha despertado y he pensado que estaría bien que te sientes ahí y trates de dormir.

—Gracias pero no puedo…

—Es una orden -la miró fijamente.

—Pero si se despierta…

—¿Qué crees que pasará se levantará y se irá corriendo? ¿Va a quererte menos porque en lugar de ver tu cara bonita va a ver esta vieja? ¡Parker, descansa!

—Si se despierta..

—Te he dicho que descanses ¿me entiendes? -la miró fijamente.

—Sí, claro.

Parker se sentó ¡cualquiera desobedecía a la señora Davis! Apoyó la cabeza en el sillón tratando de estar pendiente a pesar de seguir las instrucciones de la mujer. Sin embargo, era tal el cansancio que llevaba acumulado que poco a poco fue durmiéndose. Hasta que un grito la despertó.

—¿Qué pasa señora Davis? -se levantó corriendo.

—Se está queriendo quitar el gotero, y no puedo con ella ¡cuánta fuerza tiene!

—Kristina, cariño, Kristina -le cogió los brazos-. Llame a la enfermera.

—¡Qué haces aquí! ¡Lárgate! No quiero verte ¡vete! -le gritaba como loca Kristina.

—Kristina por favor… tranquilízate -le decía nerviosa.

—¡Has arruinado mi vida! No te quiero, ¡fuera de aquí! ¡Te odio!

—Kristina… Kristina… ¡Kristina!

—¡Parker, despierta! Tienes una pesadilla.

La voz de la señora Davis la sacó de aquel sueño tan real que no podía creerlo. Parpadeó varias veces y empezó a notar como se iba calmando su corazón, como dejaba de palpitar a punto de salirse del pecho para ir poco a poco recuperándose. Se tapó la cara con las manos.

—No sé porque estás tan muerta de miedo -le dijo poniendo su mano en la barbilla.

—Temo como va a reaccionar.

—Tiene un golpe en la cabeza, sí, pero a su corazón no le ha pasado nada -le sonrió tratando de darle calma-. Bueno, ahora que te has despertado y descansado un poco me voy. Que como me encuentren las enfermeras se lía parda.

—¿Cómo? -la miró poniéndose en pie.

—Me he colado ¿quién va a fijarse en una vieja? -le entregó una sonrisa y un abrazo-. Tranquila que todo va a ir bien, confía en ella.

—No sé como voy a agradecerle todo lo que hace por nosotras.

—No lo hagas a menos que quieras que me enfade. Me voy antes que me pillen, voy a ver si encuentro un café decente por ahí.

Parker la abrazó con esa gratitud que sentía en el corazón por la ayuda de aquella mujer que no esperaba encontrar en la vida y sin embargo, había sido para ellas como el calor de una madre inesperada.

—Parker -balbuceó con pocas fuerzas.

—¡Cariño! -esta vez sí que la oyó nítidamente. Se acercó hasta ella cogiéndole la mano y besándola en la frente-. Mi amor… tranquila…

—¿Qué ha pasado? -abrió poco a poco los ojos.

—Te atropellaron, cariño.

—Te veo borrosa.

—Sí, es normal no te preocupes que poco a poco irás volviendo a ver y a encontrarte mejor -le sonrió emocionada.

—Aún así estás guapa -trató de sonreírle pero se le cerraron los ojos y se le quedó una medio sonrisa marcada en los labios.

—Mi amor, mi vida -le decía repleta de felicidad.

—Me duele la cabeza.

—Te tuvieron que operar.

—¿Y mi pelo? -preguntó frunciendo levemente la frente mientras luchaba por mantener los ojos abiertos.

—Pues… creo que bien… -respondió con dudas porque con el vendaje le dejaba ver poco de su melena.

—¡No me lo habrán cortado! -puso gesto de pánico.

—Mi amor… con todo lo que ha pasado lo de menos es si te han cortado la melena ¡no digas eso! -le dijo sonriendo por su gesto-. Te quiero.

Kristina cerró nuevamente los ojos. Parker parpadeó con intensidad para que no cayeran de sus ojos las lagrimas de felicidad que asomaban al balcón de su mirada.

Nuevamente entraron las enfermeras que le pidieron que saliera a la sala de espera mientras le iban a hacer unas pruebas. Después el doctor hablaría con ella. Su rostro denotaba una mezcla de cansancio y preocupación. A pesar de haber reaccionado bien al despertar. Al salir, allí vio a Alexis, Sam y Molly, en ese momento llegaba Sonny con Dante. Estaban esperando noticias y Molly no pudo evitar echarse a sus brazos ante el gesto serio de Alexis.

—¿Cómo está? -preguntó Sonny nervioso.

—Acaba de despertarse ahora mismo, le sigue doliendo la cabeza pero las enfermeras me han dicho que es normal.

—¿Pero se ha despertado bien? -preguntó Sam ansiosa por saber cómo estaba.

—Sí, me ha preguntado que le había pasado y al contárselo me ha dicho si le habían cortado el pelo, así que al menos ahora se ha despertado bien -dijo con una sonrisa-. Se la ha llevado para hacerle unas pruebas. En cuanto tengan el resultado hablará con nosotros el médico.

—¿Qué haces aquí? -le preguntó la señora Davis que le traía un café con leche en su mano-. Toma necesitas algo caliente.

—Gracias, señora Davis. Va a venir el médico ahora, le están haciendo pruebas.

—Entonces son todo buenas noticias ¿no, Parker? -le preguntó Molly mirándola con ciertos nervios.

—Yo creo que sí -le respondió mientras le acariciaba el pelo con una sonrisa-. Creo que puedes estar tranquila, Molly.

La mirada de Alexis siguiendo la caricia de Parker le llegó a ésta como un misil nuclear. Tanto que se separó de Molly y se sentó en las sillas dando un sobro al café con leche. Sonny se sentó a su lado y le sonrió. Gesto que agradeció profundamente.

Tras un buen rato, el doctor volvió a llamarles al pasillo para hablar con ellos. Nuevamente la disposición de la familia fue la misma que las veces anteriores. Sonny entre Alexis y Parker era como el muro de contención para evitar conflictos.

—Bueno, debo decirles que el TAC que le hemos hecho ahora mismo nos da muchas y grandes esperanzas de que la lesión está completamente cerrada. Le hemos hecho una resonancia para confirmarlo.

—¿Y los dolores de cabeza? -preguntó Parker-. Se queja insistentemente.

—Eso es parte del proceso de recuperación. ¿Ha tenido algún episodio conflictivo al despertarse?

—No, ninguno. Se quejó de la cabeza y hemos hablado muy poco.

—Bueno, lo que tengo claro es que usted es muy importante para ella, no para de llamarla -le sonrió, aquella mujer le caía bien, era capaz de ver el amor que sentía por su paciente y esas cosas siempre le causaban emoción, era un romántico-. No quiero que se confíen en que todo está bien. Lo normal es que tenga algún cuadro de ansiedad, con nosotros ha tenido uno al no estar usted a su lado. Pero es algo que deben estar preparados todos para atajar. La vamos a subir a planta a una habitación, voy a permitir que hayan dos personas con ella, pero no quiero que la agobien ¿de acuerdo? Necesita calma, tranquilidad. Sentirse arropada pero no agobiada.

—De acuerdo, doctor -respondió Sonny.

—Bien, pues ahora les confirmó otra de las lesiones que tiene además del golpe en la cabeza, tiene una fisura en una costilla no les había dicho nada porque es lo menor que le pasó. De ahí que estamos poniendo tanto calmante, no la muevan y sobre todo, ya saben tranquilidad y calma. Siga poniéndole música o incluso si le gusta la lectura léale algo. Necesito que escuche cosas que le gusten, le motiven para que su cabeza trabaje. Nada que le disguste. En cuanto esté la habitación preparada la subiremos. Y recuerden dos personas. ¡Ah señora Forsyth! Debería descansar.

—Gracias, doctor.

Todos suspiraron quitándose algo de ese peso que llevaban encima, lo peor había pasado, y eso les hizo abrazarse tanto a Sam como Molly con Parker, también Dante y la señora Davis. Alexis lo hizo con Sonny que durante un largo abrazo fue como volver a superar un nuevo dolor por Kristina.

Tras la noticia, Alexis y Sonny fueron a despedir a Dante que se fue a casa, mientras ellos dos se quedaban en la cafetería, la buena noticia les había despertado el apetito.

—Estaba muerto de miedo -apuntó Sonny.

—Te entiendo, yo también.

—No sé que habría hecho si pierdo a Kristina -negaba con la cabeza decaído.

—No pienses eso, Sonny. No ha pasado.

—Ahora queda lo duro. A ver cómo va evolucionando.

—Bueno, lo pasaremos. Estoy segura que como siempre superaremos esto.

—Alexis, me gustaría pedirte que tuvieras en cuenta las circunstancias en las que estamos.

—¿Lo dices por Parker? -respondió con tono cansado-. Puedes estar tranquilo, no pienso crear ningún conflicto.

—Me alegro. Por mucho que te duela la hace feliz. Kristina es feliz.

Alexis no contestó tan solo suspiró con fuerza, moviendo la cabeza con algo de incomodidad.

Arriba en la sala de espera, las tres mujeres estaban tratando de convencer a Parker para que se fuera a casa, se diera una ducha y tratara de dormir.

—Sé que no voy a poder dormir, y gracias a la señora Davis he descansado un rato.

—¡Un rato dice! Ni media hora, chicas -les apuntó con gesto enfadado.

—No podría estar en casa sola sin Kristina sabiendo que aún no está bien.

—Pero, Parker, al menos vas a casa te duchas, te cambias, te relajas un poco y vuelves si no quieres descansar -trataba de convencerla Sam.

—No te preocupes por mi madre, Parker. Nos ha prometido que no va a decir ni hacer nada que pueda molestar a Kristina -finalmente fue la más clara a la hora de hablar con ella-. Así que haznos caso o cuando mi hermana esté bien y se lo digamos se enfadará contigo.

—Eso es cierto -apuntó Sam.

—¿Por qué no aprovechas ahora? -le insistió Molly.

—Vale, está bien. Pero nada más una ducha y vuelvo.

—De acuerdo, yo te llevo y te traigo -le dijo Sam sonriendo.

—Nosotras cuidamos de Kristina -dijo Molly sonriendo.

—Yo me encargo de la bruja Alexis -le guiñó un ojo ante la sonrisa de Sam y Molly.

Al llegar a casa, Parker suspiró con fuerza le faltaba Ilsa pero sobre todo, la sonrisa de Kristina cuando llegaba a casa, solo esperaba que se recuperara pronto para poder estar juntas. Sam preparó café para las dos mientras Parker se duchaba. Cuando Parker entró en la habitación y vio las fotografías en las que estaban las dos juntas sonrió, ¡qué feliz se les veía en aquellas imágenes que tenían cada una en su mesita de noche! Aquello que Úrsula le había dicho sobre el accidente, podría ser una señal para que ella se diera cuenta de lo importante que era Kristina en su vida, de lo mucho que lo amaba, pero… eso ya lo sabía ¿entonces?

—Kristina, mi amor… -susurró mordiéndose el labio inferior.

Salió con el pelo mojado no había querido perder tiempo secándolo, se había puesto un pantalón de tela y una camiseta, los vaqueros le habían resultado molestos para estar tanto tiempo sentada. Al salir en busca de Sam la vio en la cocina en ese momento estaba poniendo su taza de café y le pareció mentira que pudiera estar ahí apoyándola en un momento tan delicado.

—Gracias por ayudarme, Sam.

—¡No me des las gracias, Parker! Sé lo mal que lo estás pasando. Es mi hermana y la quiero pero soy consciente de lo importante que es para ti y tú para ella.

—Nunca pensé que podría perderla y me da mucho miedo -dijo frunciendo la frente mientras se sentaba.

—Cuando se ama y pasa una situación así…

—¡Es verdad desgraciadamente sabes de lo que hablo!

—Sí, cuando Jason estuvo a punto de morir, mi hermana a pesar de que en ese momento estaba con todas sus emociones aflorando por ti, siempre tuvo un momento para estar a mi lado.

—Kristina es increíble -dijo sonriendo mientras miraba fijamente la taza-. Sé que soy muy afortunada teniéndola a mi lado, este tiempo que hemos estado juntas ha sido increíble.

—Yo siempre digo que has sido como un milagro en su vida.

—Bueno -sonrió un tanto azorada.

—Es verdad. Ver a mi hermana como la he visto me parecía imposible.

—Solo espero que me la pueda traer pronto a casa.

—¡Claro que sí! Odia los hospitales y tenéis la boda…

—Sí -sonrió ampliamente emocionada. Sam sonrió al verla con ese gesto-. ¿Nos vamos?

—¿Estás segura qué quieres volver ya?

—Sí, he cogido una novela de Jean Austen que le gusta mucho a Kris.

—Vale yo lo digo por la señora Davis, por cierto -sonrieron las dos-. Te diré que se llevó a mi madre y estoy segura que algo grave le dijo.

—Kristina dice que tiene gesto siempre serio para protegerse de su gran corazón. Quiere muchísimo a tu hermana y sin duda la ha ayudado también a cambiar, a tener confianza en ella misma. Es una persona muy importante para ella.

—Lo sé. ¡Y me alegro!

—¿Vamos?

Durante el camino, decidió llamar a Úrsula para darle la noticia de que Kristina había despertado y que ya estaba en la habitación. Hecho que confirmó Molly por mensaje para que cuando llegaran fueran hasta allí. La buena amiga de Parker, había tratado de encontrar un vuelo para al menos estar dos días con ella pero le había sido imposible.

—No te preocupes, Úrsula. Yo creo que está mejor de lo que podíamos esperar. De verdad, tranquila no hace falta que vengas, está todo su familia y la señora Davis.

—Tu tono de voz me deja más tranquila, sí. Pero… me gustaría ir a verla.

—Eso lo puedes hacer cuando estemos en casa -le sonrió-. Sabes que Kristina te quiere mucho y será para ella una alegría.

—¿Y la boda?

—Bueno, teníamos dos fechas reservadas así que tendremos que elegir la segunda que era el día siguiente a que termine la universidad.

—Ánimo, amiga. Recuerda esto es pasajero y ha ocurrido por algún motivo que no entendemos.

—Gracias, Úrsula. Yo también te quiero y sí descuida, se lo diré.

Sam había escuchado atentamente la conversación, sólo por la voz podía entender que Parker estaba más tranquila era cierto, pero algo en ella mostraba unos nervios que no conseguía dejar a un lado. Sonrió recordando a su hermana en la charla que tuvieron en la cocina.

—Úrsula es una compañera de universidad y bueno, adora a Kristina -lo dijo orgullosa y feliz.

—Me alegro. ¿Sabes? me estaba acordando ahora de algo que con el tiempo me divierte. Supongo que lo habrás hablado con Kristina espero no desvelar ningún secreto.

—Espero que no -sonrió.

—Recuerdo la noche que salió con Valerie, ¡era la primera vez que salía por la noche desde que tú te fuiste! Ese día que os reencontrasteis -dio una carcajada mientras Parker sonreía-. Trató de que me fuera con ella y le dije que no, a los dos días se quedó en mi casa para ayudarme con los niños y la encontré que no había dormido. Bueno… conozco a mi hermana por mucho que a veces quiere disfrazar sus sentimientos. Le pregunté y me contó lo que había pasado. Fue la primera vez que me di cuenta que te amaba realmente, su miedo a perderte por su tontería de ponerte celosa me llegó al alma. Nunca la había visto tan asustada y al mismo tiempo tan segura de ir contracorriente. Ese día supe que por mucho que todo el mundo le dijera a Kristina que tú no eras quien debía estar a su lado, ella lo había decidido ya y sería así.

—Me lo contó y lo mucho que tú le ayudaste a darse cuenta de la situación -le sonrió agradecida.

—Sé que vais a ser muy felices, Parker -detuvo el motor al llegar al aparcamiento-. Y como le dije a mi hermana, no te rindas aunque a veces tengas que ir contracorriente.

A modo de respuesta, Parker sonrió realmente agradecida. Aquellas palabras en ese preciso instante que cruzaban la puerta del hospital calmaron el miedo al despertar de Kristina.

Llegaron a la planta que les dijo Molly, siguieron sus instrucciones y cuando estaban a unos cuantos metros, escucharon claramente la voz de Kristina gritando.

—¡Es Kristina!

Parker lo dijo con el miedo reflejado en sus ojos, al abrir la puerta se encontraron con Kristina gritando, tratando de golpear a sus padres con los brazos, moviendo las piernas mientras lloraba. Los rostros de Alexis y Sonny eran en ese momento tan impactados como los de Parker y Sam. Kristina estaba completamente fuera de sí.

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Un pensamiento en “PARKER Y KRISTINA. LA FUERZA DEL AMOR. Capítulo 94

  1. No y no, que le paso a Kris????.
    Se que Parker la calmara , con ella reacciona bien y esta lucida.
    Vamos Kris, échale ganas, ya tienes a Parker a tu lado. Y sobretodo tienes que cumplir todos tus sueños alado de la mujer que amas.
    Gracias por el capy, asta mañana.
    Pd.
    Un abrazo y muchas gracias por esta gran historia. No se si es mucho abusó de mi parte, pero si puedes y quieres, podrías escribir una historia con estas protagonista, pero con temática GIP.

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