PARKER Y KRISTINA. LA FUERZA DEL AMOR. Capítulo 97

 

Hola a toda mi gente, con vuestro permiso quiero dedicar el capítulo de hoy a mi amiga Edicta que es su cumpleaños. ¡Felicidades y espero qué seas muy feliz!

Gracias y un gran abrazo a todos.

Una vez realizaron el TAC, el médico salió para hablar con las tres mujeres que estaban en el pasillo, Sam, la señora Davis y Parker. Lo miraban expectantes por si todo estaba bien porque por mucho que él dijera que esos cambios de humor eran normales las tenía un poco descolocadas.

-Bueno, está yendo todo dentro de lo que yo considero es normal. Tiene lagunas, sus cambios de humor son normales, su reacción violenta que ha tenido contra usted señora Forsyth también está dentro de lo esperado, desgraciadamente esto es así. De ahí que le había comentado que cabe la posibilidad ya que su estado general es bueno, de que la lleve a casa. Le voy a quitar los goteros, y va a tener que estar en reposo más que nada por la costilla y porque quizá durante unos días va a tener mareos. Ahora va a comer veremos como reacciona y según lo que usted me diga haré, ya sabe que mis métodos no son muy rudimentarios y confío plenamente tanto en usted como en la familia para mantener la calma y que se sienta más cómoda en casa.

-Haré lo que usted me aconseje.

-¿Estos cambios le van a durar mucho, doctor? -le preguntó preocupada Sam.

-Depende, depende de como ella se tranquilice. Hay gente que esto le dura horas, y hay gente que le dura semanas incluso meses. Va mucho en el carácter de cada uno y creo que Kristina tiene un carácter muy favorable para que se recupere con rapidez.

-¿Pero no será peligroso que esté en casa? -insistió Sam que como Parker parecía no estar muy convencida de sacarla del hospital.

-Créame su hermana se altera mucho más aquí. Eso también puede hacer que su cabeza no esté tranquila y relajada como debe. Además tiene un motivo para tratar de recuperarse que es su boda. Siempre y cuando no vaya a estar sola en casa no veo que haya ningún problema.

-De eso no se preocupe, siempre habrá alguien con ella -le dijo la señora Davis-. Lo único que queremos es que no tengamos un disgusto al estar en casa y haya que traerla corriendo.

-Les aseguró que la lesión está perfectamente. Lo único que tiene que hacer, como les he dicho, es un poco de reposo, en una semana tendrá que venir y haremos una comprobación de como va mejorando. Pero estoy convencido de que en casa estará mejor.

-Yo la verdad que también -apuntó Sam.

-Ahora, usted es la que tiene que decidir, señora Forsyth.

-De acuerdo, pues si lo considera oportuno, mañana nos vamos.

No lo dijo excesivamente convencida porque a pesar de las buenas noticias, Parker no estaba segura de cómo se comportaría en casa y aunque la ayudaría la señora Davis, si le cogía alguno de los ataques no sabría si sería capaz de controlarla. Además, había recibido la llamada del decano Paulson que le dijo que entendía la situación pero no podía demorarse en su vuelta a las clases porque eran los exámenes finales y tenía que estar presente porque a esas alturas de curso no podía encontrar a nadie. Aquello le ponía ciertamente nerviosa, tanto que había olvidado hasta la boda. Todo se había precipitado con el accidente de Kristina.

-¿Qué piensas, Parker? -le preguntó Sam.

-Tengo que volver a la universidad -respondió con gesto preocupado.

-No hay problema, yo estoy convencida tanto como el doctor que en casa se va a recuperar con rapidez.

-Ojalá, tengo unas ganas de no sentirme yo también como en una montaña rusa -dijo seria.

-¡Y yo de que dejes de estar tan seria! Mira que se me hace raro no verte sonreír -la miraba fijamente la señora Davis mientras Sam sonreía.

Por su parte, Molly estaba llegando al hospital, le pareció ver el coche de su madre y al fijarse vio que estaba dentro. Se apresuró hasta ella con una sonrisa y llamó a la ventanilla dándole un buen susto, entonces se percató que estaba llorando y dio la vuelta hasta entrar por la puerta del copiloto.

-¿Qué pasa, mamá? -su rostro mostraba una preocupación seria-. ¿Qué le ha pasado a Kristina?

-Nada, nada… tu hermana está bien -sonrió con una expresión rota.

-Me has asustado -le decía con la mano sobre el pecho-. ¿Y entonces por qué estás así?

-Es que… me ha dado un bajón terrible.

-Te entiendo hemos pasado muchos nervios pero ahora ya podemos respirar tranquilas.

-Sí, hija, claro que sí -le decía tratando de sonreír pero las lágrimas no paraban de resbalar por sus mejillas por mucho que ella trataba de controlarlas.

-¿De verdad no ha pasado nada?

-No. O sí, no lo sé -elevó los hombros desconcertada consigo misma.

-Mamá -la miró apenada al ver como trataba de detener su llanto.

-Mi hija ha omitido mi presencia en la habitación, ¡y me ha dolido mucho! -decía con la voz rota mientras arrugaba la frente reflejando un gesto de pena.

-No se lo tomes en cuenta…

-Sí, se lo tengo que tomar en cuenta porque las dos veces que ha tenido una reacción horrible estaba yo -se detuvo suspirando con fuerza tratando de relajarse para poder hablar, había llegado el momento que necesitaba ayuda. Y Molly era la que siempre le daba los mejores consejos-. Hasta ahora he sido una egoísta. Pensaba que nada más yo estaba sufriendo y no me he dado cuenta del sufrimiento de Kristina. Tantas veces ha tratado de acercarse a mí la he apartado de una manera que le he hecho daño, me merezco su omisión, y es triste… muy triste… -no pudo continuar porque se apoderó de ella un llanto desconsolado.

-Siempre te dije que estabas equivocada, y quizá no sea tarde para que le pidas perdón.

-No sé… creo que le he hecho mucho daño. No veo arreglo posible.

Hubo un momento en el que ambas guardaron silencio, Alexis se secaba las lágrimas y Molly la miraba tratando de respetar ese llanto, porque se daba cuenta que su madre había sufrido con la actitud de Kristina. Pero también sabía que la señora Davis seguro había tocado alguna fibra en su interior. Por eso dejó que se calmara, sabía que en ese instante sí necesitaba saber cosas que hasta entonces había evitado preguntar. La conocía y sabía que estaba a punto de romperse.

-Dime una cosa, Molly, pero dime la verdad -tomó aire para formular una pregunta que llevaba haciéndose mucho tiempo-. Cuando tu hermana aseguró que había sido ella quien acosó a Parker ¿eso es cierto?

-Sí, mamá, nunca quisiste escucharla, pero sí. Kristina persiguió a Parker hasta que pasó aquello de la expulsión a Parker no le quedó más remedio que denunciarla. Nunca te ha mentido ni ha tratado de proteger a Parker como todos pensábamos que estaba haciendo. Es que fue así.

-Pero Parker le dio motivos -la miró confundida.

-Le diera o no motivos, Kristina nunca debió actuar como hizo. Ella después fue consciente de aquello y Parker aceptó sus disculpas. Yo creo que se enamoraron y tanto una como otra intentaron llevarlo lo mejor que podían.

-Dios mío -susurró abatida.

-Mamá, Parker es una buena mujer que quiere a mi hermana. Y que trató por todos los medios que no ocurriera nada entre ellas.

-Pero vino aquí y me aseguró que acostarse con tu hermana había formado parte de su aprendizaje, algo insignificante -dijo con ese tono ofendido que le salía cuando recordaba aquel momento.

-Kristina fue a buscarla al hotel fue ella quien buscó a Parker y lo que pasó allí te lo tendrá que contar Kristina. Quizá Parker solo trato de suavizar contigo lo ocurrido.

-Tengo la cabeza a punto de explotar. Porque puede que tu hermana hiciera eso, pero la que vino a buscarla aquí fue Parker tenía todo el país para ir a buscar trabajo y…

-Vino porque la amaba ¿no te parece romántico? -le sonrió.

-¿Romántico? -se quejó mientras lloraba.

-Sí, mamá. Porque a pesar de todo lo que tenían en contra el amor pudo más que cualquier otra cosa. Y te aseguro que Parker se resistió mucho por el tema de la edad pero Kristina siempre le dijo que a ella no le importaba que se había enamorado. Y si quisieras verlas juntas te darías cuenta de que es así.

-No podía creer nada de esto. Me he sentido engañada por Parker desde siempre.

-Ponte en su lugar, ni ella misma se entendía porque se enamoró de Kristina estando casada, siendo su profesora y mucho mayor que ella. Quizá lo que deberías darte cuenta es que ella también ha tenido miedo, ha debido hacer muchas cosas hasta llegar aquí para buscarla porque la amaba. Lo ha intentado todo para que tú aceptes esa relación, ¡y créeme que no por ella! Pero sabe que Kristina te necesita como madre y aunque no le guste la idea, vino para buscar un futuro y te aseguro que hubo un tiempo en el que pensaron que el futuro estaba aquí.

-Tengo tanto miedo -susurró negando con la cabeza.

-¿A qué? Si son felices.

-Miedo a que sea verdad, a que se amen de verdad… supongo que es eso… siempre sufriendo por los problemas que tenía Kristina, nunca había logrado estabilidad y casi me acostumbré a verla rota y con problemas. Es como yo o eso he querido creer.

-Pero ella ha luchado por cambiar -le dijo con tacto.

-Lo sé.

-¿Por qué tener miedo a verla feliz?

-Porque si cae, no sé si se levantaría.

-Mamá, Parker no la dejaría caer.

-Me gustaría confiar en ella como confiáis todos. Pero… -se mordió el labio inferior.

-Date tiempo, te lo dije. Kristina es feliz, es lo realmente importante.

Alexis la miró y rompió a llorar, Molly la abrazó con un gesto de intensa pena, pero al mismo tiempo, se había dibujado una esperanza. Aquel sufrimiento que vivía su madre era lo que debía pasar para que cambiara su forma de ver a Parker. Era un pequeño rayo de luz.

-Te acompaño a casa y descansas.

-¿Sabes qué pasa? Que por mucho que quiero ver lo que me decís, veo a Parker y me cuesta mucho aceptar que ella es la persona que puede hacer feliz a Kristina. Y no me importa que sea una mujer, eso no me importa, te lo aseguro, pero de todas las mujeres que podía elegir, eligió a una que no me inspira ninguna confianza. Esa diferencia de edad terminará por hacerles daño, y encima quieren tener hijos sin darse cuenta de ello -hablaba con la voz apagada.

-Parker es lo mejor que le podía pasar a Kristina. Y si tuviera que decir si les veo futuro o no dentro de lo que son las relaciones humanas, te diré que las veo juntas toda la vida y te aseguro que todas las decisiones que toman las piensan mucho antes de hacer nada. Van a ser felices, mamá.

-Ojalá.

-¿Por qué no tratas de pedir ayuda si tú sola no puedes aceptar esto?

-¿Me estás enviando a un loquero? -la miró elevando las cejas.

-Te estoy diciendo que la relación de Kristina ha removido muchas cosas en ti, y quizá no sea Kristina quien te hace sentirte así, si no tu propia vida quizá ves en Kristina un valor que tú no tienes para afrontar el tema de Julian. Él te ha maltratado como hicieron con mi hermana, pero ella salió de aquello y buscó su felicidad, cuando encontró a Parker se descubrió y supo que no quería perderla. Ella ha luchado tú sigues resignándote.

-¿Desde cuándo eres tan inteligente?

-Desde siempre pero no me escuchas -le dijo sonriendo.

-Tengo tantas cosas en mi cabeza.

-Mira yo con que me prometas que vas a intentar aceptar a Parker aunque no te lleves bien con ella, aunque no sea tu nuera preferida ¡aunque no vas a tener otra te aviso! -dio una carcajada y Alexis la miró negando con la cabeza-. Ella es quien quiere Kristina. Cuando vino aquí y la vio con Valerie pensó que era su novia y Parker la respetó, a pesar de amarla quería que Kristina fuera feliz. Y tuvo que ser Kristina quien volviera a insistirle porque ella al saber que estaba en la universidad volvió a tratar de alejarse. Mamá es amor por ambas partes solo así es posible que tengan lo que tienen, lo que les ha costado llegar hasta aquí, lo que han tenido que luchar contra ellas mismas debería demostrarte que realmente se aman. Y Parker trató siempre de respetarla pero Kristina no se lo puso fácil, todo lo que te ha contado desde el principio es la verdad.

-No quiero perder a mi hija -lo dijo negando con la cabeza mientras lloraba.

-Si no la quieres perder, ya sabes lo que tienes qué hacer.

Alexis asintió llorando, Molly la abrazó porque sabía que estaba siendo un momento realmente complicado para ella, aceptar que se había equivocado, que a quien veía como una enemiga no lo era y que debía dar el paso de disculparse conociéndola sabía que no iba a ser fácil.

Mientras esto ocurría en el Parking del hospital, dentro Kristina volvía a la habitación. Allí la esperaban Parker y la señora Davis. Parecía que llegaba con buen ánimo, y según les dijo con mucha hambre. Al abrirse la puerta las dos mujeres se giraron, allí esta Sonny con una sonrisa esperando que su hija tuviera una mejor reacción. Tras saludar a Parker y a la señora Davis se acercó hasta ella.

-¡Hola, papá! -le sonrió con tranquilidad.

-Cariño… ¿Cómo estás? -le dio un beso sintiendo su calma.

-Con ganas de irme de aquí, y con la cabeza un poco rara -le cogió la mano.

-Tienes mejor cara.

-Estaré mejor en casa -entonces miró a Parker-. Cariño ve a comer.

-Sí, Parker yo me quedo con ella -le dijo con amabilidad Sonny.

-Lo que deberías es irte a casa a descansar -le dijo la señora Davis.

-Pero vuelves -casi fue una orden mientras la miraba seria.

-Voy a hacer una cosa, a ver qué te parece, mi vida -se acercó hasta ella mientras Sonny se retiraba un poco-. Voy a acercarme a casa para cambiarme y cogeré unos trabajos que debo corregir y vengo.

-Vale pero no tardes, no me dejes sola -le susurró antes de besarla.

-Muchas gracias, Kristina por omitir la presencia de tu apuesto padre y la mía.

-Es que, señora Davis, disculpe no hay punto de comparación -le dijo sonriendo ante la sonrisa divertida de Parker y Sonny.

-Bueno, vengo en seguida.

-Come, ¿eh? ¡Y ten mucho cuidado, por favor! -se lo dijo mirándola con total devoción.

-Lo tendré -volvió a besarla.

Kristina ponía gesto preocupado al ver que se iba. Entonces miró a la señora Davis que entendió que necesitaba quedarse sola con su padre. La mujer le dijo que aprovechando su presencia se iba a comer. Sonny se sentó en la silla que había cerca de la cama y le cogió la mano con ternura mientras la miraba con gesto tranquilo.

-Papá ¿Ha pasado algo con mamá?

-¿A qué te refieres?

-Mi cabeza me insiste en algo, mi madre hablándole mal a Parker.

-Bueno tuvieron un pequeño choque pero nada importante, hablé con Alexis y creo que ver como te ha tratado Parker le ha cambiado algo. No te preocupes por nada, lo importante es que estés bien y te recuperes. Parker tiene su carácter y sabe defenderse -le dijo sonriendo.

-La quiero.

-Y ella nos ha demostrado lo mucho que te quiere a ti.

-Me duele la cabeza, no paro de tener pensamientos raros.

-Tienes que intentar relajarte y poco a poco todo volverá a su lugar.

-Solo tengo necesidad de estar con Parker.

-Hablando de eso, quiero pedirte perdón, creo que no supe comportarme, no ha sido fácil aceptar que estuvieras con alguien como Parker, pero esto me ha servido para darme cuenta de lo mucho que te quiero y ver como te cuida, te quiere y se preocupa me ha hecho ver que estaba equivocado, que no podías haber tenido mejor pareja que ella.

-Gracias, papá -le sonrió ampliamente.

-Y me alegro de que te vayas a casar con ella.

Kristina sonrió de oreja a oreja. Que su padre aceptará finalmente a Parker era lo que quería escuchar. Solo esperaba que su madre se hubiera dado cuenta del mismo modo que lo había hecho él.

Parker llegó al hospital. Al entrar vio a la señora Davis sentada junto a Kristina que dormía intensamente.

-¿Qué haces aquí tan pronto? -la riñó.

-¿Qué tal? -le preguntó con gesto preocupado-. Necesitaba venir.

-Ha estado muy tranquila, se ha bebido el caldo que le han traído pero, no estaba tan bueno como el que haces tú -Parker desvío la mirada hacia Kristina y sonrió-. No ha tenido ningún desvarío ha estado muy centrada en todo lo que ha hablado, que parecía tenía verborrea y solo sabe hablar de ti. No solo estás en su corazón, también eres el centro de su pensamiento.

Parker suspiró delicadamente, la miró con esa sonrisa que demostraba nacía del amor que sentía en su alma. La señora Davis soltó un bufido ante la carcajada de Parker al decirle ella que tenía cara de tonta.

La tarde en el hospital fue muy tranquila, Parker aprovechó cuando se fue la señora Davis y mientras Kristina dormía para adelantar el trabajo que se le quedó a medias. Después tuvieron la visita de Molly que se marchó mucho más tranquila al ver que Kristina estaba centrada, se habían reído porque no recordaba muchas cosas que Molly contaba de cuando eran pequeñas y ella se negaba a creer que fuera tan traviesa, algo que divirtió mucho a Parker quien también agradeció la visita de Molly.

Mientras, Alexis había pasado la tarde en casa, le había costado pero al final había conseguido detener el llanto que se había apoderado de ella. Y agradeció que a mitad tarde llegara Sam con los niños y la perra. Aunque ésta última no le hizo mucha gracia.

-¿Cómo estás, mamá?

-¿Has hablado con Molly? -le preguntó besando a su nieto.

-No. ¿Por qué?

-Por nada. ¿Cómo está Kristina? -cerró la puerta y se fue directamente a sentarse al sofá.

-¿No has ido a verla?

-No.

-Está mejor… mañana por la mañana se va a casa.

-¿A casa? -preguntó abriendo los ojos.

-Sí en el hospital está más nerviosa.

-Me he dado cuenta. Entonces no podré verla -dijo con tono decaído.

-¿Por que?

-Parker no me dejará.

-Mamá… -cerró los ojos en actitud cansada.

-No me deja quedarme con ella.

-¿No crees qué tiene motivos? -la miró enfadada-. Pero estoy segura de que si vas no te pondrá problemas.

-Ya me gustaría a mí estarlo también.

-¿Quieres que hable con ella?

-No, no necesito gestos de caridad.

-Está bien. Mañana cuando esté en casa te avisaré y así puedes ir. ¿Qué te pasa? Te noto decaída, ahora ya está fuera de peligro y muy recuperada. Lo peor ya pasó.

-Lo sé… quizá lo peor llega ahora para mí.

-¿Por qué dices eso? -se sentó a su lado mientras Emily se pasó a los brazos de su abuela.

-Porque siento que debo hacer algo o perderé para siempre a mi hija. Sabes que Kristina siempre ha sido especial para mí, que a nuestra manera hemos estado muy unidas… no soporto esta distancia entre ella y yo. Y al mismo tiempo no soporto a Parker. ¡Y no sé qué hacer!

-Pues averígualo -le dijo seria.

-¿No vas a darme ningún consejo? -le preguntó elevando una ceja totalmente desconcertada.

-Ya te he dado muchos, hemos hablado de esto hasta que me has agotado. Si a estas alturas, después de cómo has visto a Parker sufrir, de verla junto a ella, de ver la reacción de Kristina cuando Parker no estaba, si aún así me pides consejo… Francamente, mamá, no tengo palabras.

Alexis no le contestó, le dejó un beso en la frente a su nieta porque en el fondo sabía que Sam tenía razón. Agachó la mirada y entonces se encontró con dos ojos negros mirándola intensamente. Ilsa parecía reclamarle algo con su mirada.

La noche había llegado a Port Charles, en la habitación ya estaban Parker y Kristina solas. Había cenado entre protestas porque tenía mucha hambre y Parker le había leído un trozo de Orgullo y Prejuicio.

-Me encanta como lees, ¡y me muero de ganas de besarte locamente!

-Kristina -le dio sonriendo.

-Y con esas gafas ya ni te cuento… ¡ay! -dijo suspirando largamente.

-No seas mala ¿eh? -le sonreía divertida.

-Anda ven a la cama.

-No, cariño. Estamos en el hospital.

-¿Y?

-Que no puede ser, ya te lo dije ayer, anoche me acosté contigo y…

-No me acuerdo -le interrumpió seria.

-Bueno pues hoy no -la miró algo dubitativa porque no sabía si le hablaba en serio o realmente no lo recordaba.

-Hoy sí -le sonrió mientras le cogía la mano quitándole el libro y dejándolo a un lado-. Soy tu mujer.

-No… todavía no -respondió dando una carcajada.

-Pero queda muy poco para que lo sea.

-Eso es cierto.

-Tienes que hacerme caso -la miraba intensamente mientras su dedo índice paseaba lentamente por la piel del brazo de Parker.

-¿Piensas torturarme mucho más? -su mirada fue acompañada mientras se mordía el labio inferior.

-Hasta que te acuestes.

-¡Está bien tú ganas!

-¡Siempre gano! -le dijo feliz mientras la miraba con fuego en sus ojos.

-¡Qué vergüenza! -murmuró mientras arreglaba la silla y quitaba el libro-. La enfermera va a pensar que no tengo autoridad sobre ti.

-¡Qué ordenadita eres! ¡Me encanta!

-¡Y tú estás toda la tarde muy aduladora!

Kristina sonrió mientras elevaba un hombro y a la vez le guiñaba un ojo. Parker dio una pequeña carcajada, no podía evitar sentir ese amor cada vez que la miraba así. Le dijo que iba al lavabo y que tuviera un poco de paciencia. Al salir, Kristina seguía esperando le había hecho un hueco para que se tumbara a su lado y cuando Parker subió a la cama buscó con rapidez el refugio entre sus brazos.

-Parker…

-Ya apago la luz -le dijo sonriendo.

-Te iba a preguntar si… bueno… ¿soy suficiente para ti?

 

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2 comentarios en “PARKER Y KRISTINA. LA FUERZA DEL AMOR. Capítulo 97

  1. Gracias Farren. Estoy contigo, Molly tiene sus pinceladas de humor cuando peor pintan las cosas.
    Un abrazo fuerte ¡y ánimo!

  2. Bueno ya vamos por buen camino, poco a poco se va recuperando, Sonny ya aceptó al 100% la relación , y apoya a su hija, confirmando que el amor que se tienen la una por la otra , es especial y único. Sonny no puede estar más que contentó con la boda.
    El avance de Alexis es lento, pero tiene tantas heridas que le da miedo de que su hija sufra, como ella con Julian o sus ex de Kris, y por ello no ve con claridad todos los indicios de que el amor, y devoción que Parker, le tiene a su hija es 100% sincero, transparente y auténtico.
    Su única Nuera jajaja😆, esta Molly poniéndole humor ala conversación tan intensa con su madre.
    Gracias por el capy, asta mañana, un abrazó.

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