PARKER Y KRISTINA. LA FUERZA DEL AMOR. Capítulo 101

En el coche Sam estaba esperando a Alexis, le había pedido que la llevara y solo quería pensar que Parker sería comprensiva con ella seria pero aceptaría las disculpas de su madre. Al menos, aunque estaba convencida de que lo haría por Kristina, no por las ganas de llevarse bien con Alexis. La vio salir de por la entrada de la universidad y le dio al contacto, notó que había llorado, aquello le hizo pensar que no había ido como esperaba.

-¿Qué ha pasado?

-Ya está. Ya le he pedido disculpas.

-Me alegro.

-¿Nos vamos? -le preguntó seria.

-¿Quieres ir a ver a Kristina?

-No, imagino que Parker querrá hablar con ella. Creo que será más fácil así.

-De acuerdo. Estoy orgullosa de ti, mamá.

Alexis se quedó mirando a Sam que le sonrió tratando de darle todo al ánimo que podía. Suspiró con fuerza agradeciendo el apoyo de sus dos hijas. Esperaba que Parker al hablar con Kristina logrará que la perdonará y poder así recuperar a su hija para volver a ser las mismas que eran con anterioridad a la presencia de Parker.

El día había cambiado un viento frío se apoderó del ambiente, Parker agradeció vivir tan cerca de la universidad, porque odiaba el viento y porque sentía una necesidad imperiosa de estar con Kristina. Abrió la puerta y fue a recibirla Ilsa.

-¡Hola, Ilsa! ¿Qué tal? ¡Señora Davis estoy aquí! -avisó.

-¡Estamos en la habitación! -le gritó desde dentro.

-Vamos, vamos Ilsa.

A Parker le encantaba ver como Ilsa le gustaba saltar sobre ella.

-¡Cuánto has tardado! -le dijo Kristina al verla con gesto serio.

Parker miró a la señora Davis y ésta le hizo una señal con las cejas de que algo no iba bien.

-Mi amor tenía que terminar el examen porque debía darle copia al jefe de departamento -se acercó a ella para besarla.

-Pues se me ha hecho un mundo -la besó.

-¡A mí dos mundos! -protestó la señora Davis.

-¿Qué te pasa? -le preguntó mirándola fijamente mientras se sentaba a su lado.

-Quiero levantarme.

-No puedes.

-¿Hasta cuándo?

-Hasta que lo diga el médico, Kristina es muy sencillo o me haces caso o tendremos que volver al hospital. Tú decides qué quieres hacer.

Kristina cerró los ojos mientras al mismo tiempo resoplaba. La señora Davis la miraba con cierta pena y Parker no sabía si era el mejor momento para hablar con ella, pero temía que su madre fuera a visitarla y se adelantara a su explicación.

-Cariño he tardado un poco más porque ha venido tu madre a verme.

-Voy a preparar la comida.

-No, señora Davis, hoy la hago yo, quiero que escuche lo que voy a decirle -le sonrió levemente-. Ha venido a mi despacho para hablar conmigo.

-¿A la universidad? Pero si sabe que no puede ir -le respondió Kristina mientras le cogía la mano con gesto muy serio.

-Ha estado muy poco tiempo. Ha venido a disculparse por cómo se ha portado conmigo.

-¿De verdad? ¿No me estás engañando?

-No, Kris.

-Entonces te ha perdido perdón -la miró intensamente.

-No exactamente, a ver, tu madre necesita un proceso, pienso que es muy importante que haya venido hasta mí para hablar. Necesita su tiempo. Esto es lo que hablábamos anoche si hoy hubiera venido y me hubiera pedido perdón, no la habría creído.

-Lo sé -sonrió cogiéndole la mano-. Y tienes razón es un paso importante, sé que habrá que ir poco a poco con ella y tener un poco de paciencia.

-Exacto -le devolvió la sonrisa.

-Me alegro, porque sé que en cuanto vea lo impresionante que eres y lo mucho que te amo, te adorará.

-¡Tampoco te pases, Kristina! -apuntó la señora Davis-. No creo que tu madre y Parker se vayan a hacer las compras juntas.

Las dos dieron una carcajada. Parker les contó como había sido su conversación y cuales habían sido sus palabras exactas porque Kristina quería saberlo.

Salieron a preparar la comida y Kristina le dijo a Parker que iba a llamar a su madre. Descolgó el teléfono y marcó el número.

Alexis se encontraba en casa de Sam que había insistido en que se fuera con ella. Al ver que Kristina la llamaba exhaló un profundo suspiro, hacía tanto tiempo que no la llamaba que los latidos de su corazón se alteraron.

-Dime Kristina.

-Mamá, gracias por hablar con Parker -su voz sonó realmente agradecida.

-Bueno es lo que querías, Kristina

-Sí, pero me gustaría pensar que lo haces por ti misma, porque te das cuenta de que nos queremos, no por obligación -ante su silencio, agregó-. Aunque Parker ya me ha dicho que te dé tiempo.

-Eso es, dame un poco de tiempo no puedo cambiar todo de la noche a la mañana.

Cuando colgó Sam la miró con una mueca un tanto de desacuerdo, pero prefirió no decirle nada.

-Siempre pensé que de las tres a quien mejor conocía era a Kristina, no sé en que momento dejé de conocerla, tanto como para que su vida diera un giro tan brusco. Supongo que como madre no lo supe ver, después no la supe apoyar y ahora no sé qué debo hacer ni cómo comportarme para no ofenderla. Kristina se volvió un desafío para mí.

-Es muy fácil, mamá. Kristina es feliz con Parker, olvida el resto y como madre demuestra que eres capaz de aprender. La vida te ha dado una segunda oportunidad no la desaproveches.

12Por su parte, desde que habían salido de la habitación Parker estaba preparando la comida, la señora Davis la acompañaba mientras pelaba unas patatas. Estaba preocupada por el silencio que mantenía y por su gesto serio.

-Ya puedes hablar, Parker.

-Perdón es que mi cabeza no para de dar vueltas.

-Lo sé.

-Me gustaría confiar en Alexis pero no sé si deba.

-Te entiendo.

-La madre de Amanda era un cielo de persona, la quise mucho y ella a mí tuvimos una relación muy buena siempre decía que la quería más que su propia hija, pero ahora me ha tocado una suegra que ejerce a la perfección su papel -dijo jocosamente

-Pero el tiempo jugará a tu favor, hija. Solo tienes que demostrarle que Kristina es feliz a tu lado, que sois una pareja de esas que se llamaban a al antigua usanza, y que ella pierda ese miedo irracional que siente por su hija, por esa nueva hija que no esperaba descubrir. Por una nuera que jamás pensó iba a tener. Tú lo has dicho hay que darle tiempo y ese tiempo juega a tu favor.

-Ojalá, la verdad que tengo unas ganas de marcharnos se me está haciendo eterno.

-Te creo.

-Y ver a Kristina relajada y tranquila como cuando estamos allí.

-Será así, lo único que tienes que hacer es tranquilizarte tú, porque Alexis puede contigo y te descentras.

-Lo sé. Nunca me había pasado algo así, mire con mi hermana lo pasé mal pero me hacía daño a mí con su odio.

-Tu hermana es imbécil.

-Pero es que Alexis con su odio hacia mí le hace daño a Kristina y eso me hace perder los papeles.

-Alexis también es imbécil pero me ha demostrado no serlo del todo. Tiene que purgar ese miedo que siente a que Kristina sufra, se le ha metido en el corazón, no se fía de ti por lo tanto si tú le demuestras que puede confiar en ti, la tendrás en el bolsillo. Eso sí, amigas no creo que seáis.

-Lo sé -sonrió con cierta tristeza-. Sabe que es lo que peor me sienta de Alexis, cada vez que Molly se ha mostrado cariñosa conmigo, estos días en el hospital su mirada de odio visceral hacia mí me provoca unas ganas enormes de enfrentarme a ella, pero sé que si hago eso Molly se sentirá mal y terminaré teniendo problemas con Kristina.

-Estoy segura que un día dejara de mirarte así, me di cuenta en el hospital, pero no por eso debes dejar de abrazar a Molly o mostrarte cariñosa con ella. Tú eres así y ella debe darse cuenta que no eres una caza jovencitas.

-Suena horrible -formó un mohín de aprensión.

-Díselo a ella, que es quien lo piensa -le dijo mirándola seria-. ¡Oh Parker! No puedes dejarte influir tanto, es su problema no el tuyo.

-Señora Davis, menos mal que la tengo a usted porque me ayuda muchísimo, de verdad.

-Bueno… vosotras me habéis ayudado a salir de la monotonía de mi vida y a tener sentimientos de amor por las dos. Eso para mí también es de agradecer.

En ese momento sonó el móvil de Parker. Al mirar la pantalla dio una carcajada.

-¿Dime Kristina? Cariño… estoy haciendo la comida…

-¡Anda ve que ya termino yo! Que no sé si a esta chica la han atropellado y operado, o simplemente, tiene una Parkertritis aguda.

Al entrar en la habitación, Kristina le esperaba sonriendo. Estaba sentada en la cama con los almohadones bien puestos para poder apoyar la cabeza. Parker la miraba con una sonrisa que pretendía ser de advertencia mientras negaba con la cabeza. Se acercó a ella que había extendido su mano para cogerla y le obligó a sentarse a su lado, se miraron a los ojos cada una con una sonrisa feliz. Kristina miró los labios de Parker y ésta sucumbió ante aquella mirada. Se besaron con ternura pero Kristina imprimió más énfasis en el beso obligando abruptamente a Parker a abrir un tanto la boca para dejar que el roce fiero de la lengua de Kristina le hiciera explotar en un deseo ardiente en su interior, mientras Kristina pasó la mano por su cintura estrechándola más a ella.

-¡Kristina! -se separó jadeante mirándola con avidez.

-¿Qué? Tengo muchas ganas de tenerte.

-Cariño y yo, pero hace tres días que te han atropellado, operado de la cabeza, tienes una costilla mal y debes guardar reposo, y en lugar de estar convaleciente pareces Catwoman. Un ser de otro planeta -le decía con una sonrisa al tiempo que exhalaba un profundo suspiro.

-¿No te apetece?

-Kristina sabes que sí, pero hay que poner cordura.

-¡Oh! No me gustas nada de enfermera ¡eres muy dura e implacable conmigo!

-Dura e implacable -susurró mientras le quitaba el teléfono que tenía a su lado.

-¿Por qué me quitas el teléfono?

-Porque tampoco puedes estar pendiente de la pantalla.

-¡Esto es insoportable! -dijo enfadada-. Me encuentro bien.

-Kristina al final voy a ser realmente dura y nos vamos a volver al hospital -Kristina la miró entrecerrando los ojos con fiereza-. Me da igual cómo me mires, ¿tú quieres que nos casemos o qué tengamos que volver a Eugene sin casarnos?

-Está bien -protestó con gesto serio.

-No eres una niña, mi amor. Has estado muy mal y no quiero que tengas una recaída, por favor.

-Vale, pero quiero hablar con mi médico -le dijo de pronto cruzándose de brazos sobre el pecho.

-¿Para qué? -sonrió Parker mientras le iba a acariciar la barbilla y se apartó.

-Si no hay besos no hay caricias, soy Catwoman no Elsa de Frozen, que ya sabes que me enciendes cuando me tocas.

La risas de Parker llegaron hasta la cocina. La señora Davis sonrió, porque aquella mujer no dejaba de sorprenderla, a pesar de todo el problema que tenía con Alexis, de su trabajo, de lo que había sufrido con Kristina, siempre que estaba con ella sacaba fuerzas de flaqueza para sonreír. Admiraba a Parker por su fuerza y estaba segura que como bien le dijo a Alexis esa pareja era para siempre.

-¡Madre mía a veces no sé si es el golpe en la cabeza o directamente me toma el pelo! -apareció Parker en la cocina con gesto.

-Un poco de cada cosa. Es muy lista. ¿Le has preguntado al doctor si puede levantarse?

-No, él dijo que debía guardar reposo. Pero tiene una fuerza que me maravilla.

Aquella tarde que se había vuelto fría y desapacible también lo fue para Kristina, quería levantarse pero no hubo manera de conseguir que Parker aflojara y le permitiera hacerlo. Agradeció que fueran Molly y Sam con los niños para verla. Estaban en la habitación con ella hablando mientras lo único que hacía era protestar porque no podía ir a probarse el vestido, ni comprarse los zapatos y el drama de boda que iban a tener. Entre todas hicieron más llevadera la situación mientras Parker aguantaba como podía los insistentes ataques de Kristina.

-Parker mi hermana está insoportable -le dijo Sam que la había acompañado a la cocina para prepararle un té.

-Supongo que debe ser que hoy el día no acompaña a su cabeza.

-¿Cómo estás? Porque entre mi madre y ella hoy no debes tener ganas de nada.

-Agradezco que hayáis venido porque ni la señora Davis la puede controlar. Y bueno con tu madre al menos hoy no he discutido que ya es mucho -sonrió de lado pero un halo de tristeza se había apoderado de ella.

-Necesita tiempo, estoy segura que acabará dándose cuenta de su error.

-Será bueno para Kristina.

-¿Cuándo vamos a ir a probarte el vestido?

-Mañana tengo que ir al juzgado para confirmar la fecha. No me acordaba -resopló algo nerviosa-. Y el vestido no sé cuando podré. Supongo que pasado mañana puedo escaparme un rato de la universidad. ¿Te va bien?

-Sí, claro. La señora Davis ha hecho reunión de madrinas.

-Menos mal que la tengo a ella -dijo sonriendo.

-Parker si necesitas algo… Te veo algo agobiada.

-Tranquila, hoy Kristina nos está poniendo las cosas difíciles.

-¡Mamá, mamá! -la llamó el pequeño.

-¿Qué pasa cariño?

-La tía Kristina dice que nos vamos.

Sam miró a Parker quien hizo un gesto de preocupación. Tal y como quiso Kristina, Sam se llevó a los niños. En la puerta de casa se detuvo para hablar con ella.

-Hablamos para ver el día y la hora ¿de acuerdo?

-Sí, siento que Kristina se haya puesto así.

-No te preocupes quizá no debimos venir. Aún es pronto. Si necesitáis ayuda me llamas y vengo.

-Gracias, Sam, gracias por todo -la abrazó y le dio un beso a la pequeña Emily.

-¡PARKER! -se oyó gritar a Kristina.

-Ve… ¡y lo dicho si necesitas algo!

Al entrar a la habitación, Kristina estaba agitada ni la señora Davis ni Molly lograban calmarla. Ella les hizo un gesto para que salieran y la dejaran sola con ella. Las dos mujeres le hicieron caso y salieron con gesto de inquietud.

-¡Donde estabas! -le gritó.

-Kristina por favor, no grites.

-¿Por qué te vas? -la miraba con una ansiedad que se notaba no podía controlar.

-Estaba despidiendo a tu hermana.

-Me encuentro mal -dijo a punto de llorar.

-Lo sé.

-No puedo controlarme estoy muy nerviosa.

-¿Sabes lo que vamos a hacer? -se sentó a su lado-. Ven aquí con cuidado intenta relajarte voy a poner la meditación que nos gusta y vamos a estar tranquilas.

-Lo siento -le dijo al abrazarse a ella.

-Mi vida te das cuenta que no estás bien, debemos seguir las pautas del médico no podemos hacer lo que tú quieras lo que te ha ocurrido es mucho más grave de lo que crees.

-A veces tengo un miedo que no puedo controlar.

-Es parte del proceso. Pero estoy aquí, voy a estar a tu lado, mi amor.

-Quiero ponerme bien y que nos podamos marchar.

-Por supuesto pero no por correr demasiado vas a lograrlo. Paso a paso, mi amor.

Kristina trató de exhalar un respiro profundo.

Parker había descorrido las cortinas para que entrara la luz del ocaso de la tarde, con ella era suficiente para ver a Kristina. La voz femenina que salía de su teléfono les iba guiando para calmarse, notaba como Kristina trataba de seguir los pasos de las inspiraciones y espiraciones. Ella trataba de tranquilizarse también, aquel día estaba siendo una muestra de que no estaba tan bien como aparentaba, y le preocupaba porque aunque no lo dijera a nadie tenía unas ganas locas de marcharse a Eugene. Quería llevarse lo más lejos posible a Kristina volver a la relación tranquila que tuvieron allí. Suspiró porque le costaba manejar los miedos y deseos de Kristina, era un continuo desafío que empezaba a desgastarla.

Para su tranquilidad Kristina acabó durmiéndose. La dejó con todo el cuidado del mundo sobre la cama, la tapó y le dejó un beso en la frente.

-Parker…

-Estoy aquí, cariño.

Esperó un rato más y cuando se aseguró que estaba dormida salió hasta el comedor donde la señora Davis y Molly esperaban viendo la televisión. Ilsa al ver que salía fue corriendo hasta ella jadeando y moviendo la cola sin parar.

-¿Qué tal?

-Hoy tiene un mal día, Molly.

-Esperemos que mañana mejoré -le dijo con gesto de preocupación-. ¿Quieres que me quede para ayudaros?

-No, no, ve tranquila que tienes que estudiar. Si ocurre algo os llamo estamos la señora Davis y yo.

-De acuerdo. Hasta mañana señora Davis -le dio un beso.

-Hasta mañana, hija.

Molly cogió el abrigo y en la puerta abrazó a Parker con una sonrisa que trataba de darle ánimo. Al quedarse solas, se sentó junto a la señora Davis y rompió a llorar.

Eran las tres de la mañana y caía una lluvia acompañada por una tormenta feroz. Parker tenía abrazado el cuerpo de Kristina, Ilsa se había subido a la cama porque tenía miedo. En la casa todo era silencio y paz hasta que un grito de Kristina sobresaltó a Parker

-¿Qué te pasa?

-Me duele la cabeza… no puedo… Parker… Parker…

-Tranquila relájate voy a traerte la pastilla.

-Me va a estallar.

Parker se levantó corriendo y se encontró con la señora Davis que fue hasta la habitación para estar con ella tal y como le dijo Parker que fue a la cocina.

-Kristina, cariño…

-Señora Davis… me voy a morir… -le cogió la mano que la señora Davis le ofrecía

-No digas eso.

-Me duele mucho.

-Ya viene Parker con la pastilla y se te pasará pronto.

-No puedo soportarlo.

-Tranquila si te pones nerviosa es peor.

-¡Ya estoy aquí! -llevaba el vaso con la pastilla y un gesto de preocupación importante-. Toma, Kris.

Con cuidado levantó un poco la cabeza y se la tomó. Se notaba en su mirada que no se encontraba nada bien, Parker se asustó lo suficiente como para coger el teléfono y llamar al hospital como le habían dicho que debía hacer en algún caso de crisis.

Mientras ella hablaba con la mano puesta en la frente y apartándose el pelo de la cara, la señora Davis mantenía cogida la mano de Kristina que no paraba de quejarse levemente. La mujer también se mostraba preocupada y ver a Parker tan nerviosa le alteraba.

-Ya Kristina… ya…

-No quiero ir al hospital -le dijo susurrando.

Por fin atendieron la llamada de Parker y les estuvo contando el episodio de la tarde y como se encontraba en ese momento. Le dieron las directrices a seguir y en caso de que la pastilla no rebajara el dolor deberían acudir al hospital. Parker suspiró con temor.

-¿Qué te han dicho? -se levantó la señora Davis para que se sentara ella a su lado.

-Que esperemos a ver si le hace efecto la pastilla.

-Parker no quiero ir al hospital.

-Tranquila, mi amor, en cuanto te haga efecto se te pasará y no iremos. Pero trata de relajarte lo máximo que puedas.

-Voy a prepararte una tila, Parker.

-Gracias, señora Davis.

A Kristina le costó lo suyo tranquilizarse y empezar a notar algo de alivio. Parker estaba preocupada no solo por ese dolor que por su gesto parecía grave, si no, porque al día siguiente debía ir a la universidad y no quería dejarla sola con la señora Davis. Por eso, cuando en el reloj marcaron las seis de la mañana hizo una llamada.

Una hora después, Alexis se presentó con gesto de preocupación en casa de la pareja. Le abrió la señora Davis, que cuando Parker le dijo su idea de llamarla la animó para que lo hiciera y confiará en ella para estar con su hija, sin duda, era un paso por su parte.

-Buenos días -la saludó Alexis.

-Pasa Alexis, están en la habitación.

-Gracias.

Anduvo con decisión sin querer pensar en otra cosa que no fuera su hija. Al abrir la puerta la estampa que vio fue la misma que removió su interior de un modo intenso en el hospital. Kristina estaba apoyada en el pecho de Parker, tenían las manos entrelazadas y en ese momento Parker le estaba dejando un beso en la sien pero la forma en que lo hizo provocó en Alexis un sentimiento conmovedor. Se había quedado parada en la puerta y al verla Parker la saludó separándose de Kristina dejándola nuevamente con cuidado sobre la cama.

-No te vayas -murmuró.

-Cariño tengo que ir a trabajar está aquí tu madre -le acarició la frente con cuidado pero Kristina ya no contestó-. Gracias por venir, Alexis.

-¿Cómo está?

-Ahora tranquila pero ha pasado muy mala noche. Como le dije me han dicho que era normal y si el dolor persiste o hay algún comportamiento otra vez agresivo tendríamos que llevarla al hospital.

-De acuerdo -respondió con gesto preocupado.

-Voy a llevar el teléfono encima en caso de…

-Tranquila te llamaré -le llamó la atención su mala cara se notaba que no había descansado y estaba preocupada.

Parker asintió mordiéndose el labio inferior en señal de nerviosismo. Antes de marcharse se acercó a ella y le dejó un beso. Le acarició la frente y salió con gesto realmente preocupado. Fuera la esperaba la señora Davis que la abrazó sabía que para ella tener que irse dejando a Kristina en ese estado era realmente desagradable pero no podía dejar de ir a trabajar.

-Parker ve tranquila estamos las dos con ella y si vemos que algo va mal llamamos una ambulancia y nos vamos al hospital. Le ha remitido el dolor y ahora le daremos la otra pastilla.

-Lo sé, lo sé -ponía gesto preocupado mientras se abrochaba el abrigo.

-Y yo sé lo que me quiere decir esa mirada.

-Gracias, señora Davis.

-¡Anda ve! Que voy a ser la vigilante -le dijo bajito arrancando una sonrisa a Parker.

Al marcharse la señora Davis suspiró con fuerza. La situación parecía que no se superaba del todo. Miró hacia la habitación y negó con la cabeza. Sin duda, para Alexis debía ser de agradecer que Parker la hubiera llamado era una muestra de acercamiento. Entró y Alexis la miró con inquietud.

-Ahora está tranquila, la noche ha sido dura. ¿Quieres un café?

-Sí, por favor no he tomado nada estaba muy nerviosa necesitaba verla.

-Vamos a la cocina.

-Pero…

-Tranquila, no creo que se despierte.

Le puso el café y sacó unas pastas. Guardaban silencio mientras desayunaban, Alexis pensaba que quien le iba a decir a ella que iba a desayunar en casa de Parker con la señora Davis.

-¡Quién te lo iba a decir, eh! -la sorprendió la señora Davis-. Pero me alegro que estés aquí. Para Kristina que estés a su lado va a ser importante.

-Para mí también -respondió.

-Lo sé, lo sé.

-¿Fue suya la idea de llamarme? -le preguntó con gesto un tanto soberbio parecía no aflojar cuando hablaba de Parker.

-No, yo no te hubiera llamado. Pero Parker pensó que era justo que supieras lo que había pasado y que mejor que tú para estar a su lado. Ya ves no es tan monstruo como tú crees.

-Se lo agradezco, es mi hija y quiero estar a su lado.

-Ya ves que ella no te va a poner ninguna traba, ahora es el momento de que tú tampoco la pongas.

-Descuide, que no lo haré.

-Por cierto ¿tienes traje para la boda?

-Algo tendré, sí -la miró dubitativa.

-Me alegra que vengas para las dos va a ser un paso muy importante y necesitan todo nuestro apoyo.

-No hay nada que desee más que esto salga bien.

-Saldrá bien.

-Me gustaría que se quedarán aquí -le dijo con tono de culpabilidad.

-Alexis, ellas tienen su vida allí tu hija va a quedarse con mi ferretería va a ser una empresaria muy importante, está estudiando mucho para poder sacarse la carrera en menos tiempo del que toca -Alexis la miró sorprendida-. Y Parker tiene la propuesta encima de la mesa de tu hija para trabajar juntas. En su casa ya han preparado la habitación del bebé y allí son inmensamente felices.

-No sabía nada de esto.

-Claro, te lo digo para que no trates de insistir en la idea de que se queden aquí -la miró fijamente.

-Tranquila, no lo haré.

-Perfecto.

Alexis no le contestó tan solo la miró asintiendo. Le había dado mucha información que desconocía, aquello de la ferretería no lo entendía muy bien pero no quiso preguntar a la señora Davis aquella mujer tenía una mirada que le causaba cierto temor.

Una vez terminó el café fue hasta la habitación para despertar a Kristina debía tomar su pastilla y al hacerlo le sonrió.

-Buenos días, Kristina.

-¿Mamá? -instintivamente miró hacia el lado donde dormía Parker.

-Se ha ido a trabajar, yo tengo hoy el día libre y me quedo contigo. ¿Cómo te encuentras?

-Bien ¿por qué? -la miró extrañada.

-Bueno al parecer has pasado mala noche.

-No me acuerdo -le hablaba desconcertada ante su presencia-. Pero… ¿Qué haces aquí?

-Parker me llamó para decirme que no estabas bien y ella se tenía que ir a trabajar se quedaba más tranquila si estaba contigo.

-¿Y la señora Davis?

-Preparándote el desayuno.

A Kristina ver a su madre allí le creaba una sensación extraña pero lo agradecía. En el fondo era lo que tanto había esperado que por fin su madre aceptará a Parker y su relación. Parecía que la segunda parte la había aceptado solo esperaba que poco a poco fuera conociendo a Parker y aceptándola también. Si algo sabía de su madre era que no debía presionarla, no debía insistirle con el tema. Que fuera ella poco a poco quien fuera descubriéndola.

En la universidad, Parker había dado sus dos clases. Entre medio había llamado a la señora Davis quien le había informado que Kristina no recordaba nada y que aparentemente estaba bien. Una vez finalizó las dos clases se fue directamente al juzgado confirmó la fecha para dos semanas. Salió a la calle y mientras regresaba a la universidad llamó por teléfono a Kristina. Alexis cogió el teléfono y vio la fotografía que aparecía de ella, sonriendo y feliz.

-Es Parker -le dijo a Kristina.

-¡Cariño! -respondió feliz-. ¿Cómo estás?

-Bien, ¿y tú?

-No recuerdo nada de lo que me ha contado la señora Davis. Siento la mala noche que te he dado.

-¡Oh cariño! Tranquila lo importante es que estés bien.

-¿Vienes ya? -sonrió enarcando una ceja.

-Sí, en nada estoy ahí.

-Tengo ganas de verte, te has ido y no me has dicho nada.

-Necesitabas descansar.

-Te quiero.

Colgó con una sonrisa que era el fiel reflejo de una mujer enamorada. A Alexis aquella sonrisa le provocó un sentimiento complicado de llevar. Cada palabra de amor entre ellas, cada gesto o como en ese momento aquella sonrisa era como un puñal que se le iba clavando en su resistencia contra la pareja.

Por fin, cuando llegó Parker Kristina respiró aliviada.

-¡Ya está aquí! -le dijo a su madre contenta.

Alexis se levantó y se colocó a los pies de la cama trataba de evitar mirar cuando entrara Parker. Al escuchar sus tacones por el pasillo y su voz hablando a Ilsa, Kristina dio un suspiro de alivio que también fue captado por Alexis.

-¡Cariño! -la llamó Kristina sonriendo.

-Buenas tardes, Alexis -Alexis la saludó con un movimiento de cabeza. Parker no se detuvo fue hasta Kristina que era lo que le importaba y se sentó a su lado. Se besaron mientras Alexis retiraba la mirada encontrándose con la señora Davis en la puerta-. ¿Cómo estás, mi vida?

-Bien, ahora mismo no me duele la cabeza y me siento bien.

-Mejor porque tengo que darte dos noticias -le cogió la mano sonriendo-. El doctor me ha dado permiso para que probemos a sentarte en el sofá un rato.

-¡Qué bien! ¡Qué ganas! -decía riendo ampliamente-. ¿Y la otra?

-He ido al juzgado, en dos semanas nos casamos.

La segunda noticia provocó que Kristina abrazara fuertemente a Kristina mientras sonreían las dos y la señora Davis. Por su parte, aquella noticia cayó como una bomba en el interior de Alexis.

-¡Nos vamos a casar! -exclamó inmensamente feliz Kristina mientras volvía a abrazarse a Parker.

-Sí, nos vamos a casar -respondió sin poder evitar emocionarse.

La señora Davis clavó su mirada dura en Alexis que en ese momento tragaba fuertemente saliva.

Anuncios

4 comentarios en “PARKER Y KRISTINA. LA FUERZA DEL AMOR. Capítulo 101

  1. Muchas gracias a ti ¡por leer sobre todo esta historia! Realmente insistio tu comentario me hace inmensamente feliz. Bueno, Alexis tiene que mostrarse también porque aunque es un personaje que no es agradable también tiene sus motivos y cosas que decir.
    Un saludo a tu mujer ¡y espero mantener el ritmo hasta el final para que no nos abandones ni a las chicas ni a mí!
    Un abrazo

  2. Muchas gracias, Kris.
    Coincido contigo, creo que en estos capítulos vamos a ver esa parte que ha movido a Alexis para dar de paso de acercamiento. Comparto contigo esa idea de que de la noche a la mañana no se puede cambiar el odio visceral que siente por Parker, tendrá que ser el tiempo, la paciencia y también la capacidad que tenga Parker para soportarla como bien dice, es suegra suegra.
    Durante la historia que me pertenece a mí que es independiente de la TV, he querido equilibrar la balanza de esta pareja, Kristina dio todo por Parker e hizo por ella todo lo que pudo y más, creo que es justo que Parker se muestre de igual modo que ella en su día. Porque para mí eso es lo más maravilloso de la pareja, que ambas sean capaces de amar pero también amar de otro modo, que es cuando vienen mal dadas estar ahí. Y esta parte la pareja también la tiene.
    Gracias por tu comentario y apoyo. No pensé llegar a los 100 capítulos pero creo que es una historia con demasiados sentimientos y emociones en cada personaje como para cerrar de carpetazo.

  3. Impresionante capítulo, por fin Alexis esta aflojando un poko ese carácter ante Parker!!! Y Kristina siempre tan ardiente con esas miradas y esos gestos hacia Parker incluso estando en cama enferma…me encanta💕💕💕 sigue asi escritora eres una fenomena!!! por cierto mi mujer la encantado tus saludos, y me ha dicho que si vinieras cerca de donde vivimos iremos encantadas a conocerte!!!! Es todo un logro verme leer Ajajaja un saludo

  4. Felicidades no sólo por los 100 capítulos, sino también por la forma en que estas manejando, el cambio que es obvio está experimentando Alexis, muy realista esa transición, una disculpa que al mismo tiempo no lo fue, un ceder sin ceder, pero que se encamina a un nuevo proceder, todo esto es lo que hace muy creíble y excelente esta historia, aunque aún le queda a estos dos personajes para una aceptación total u largo camino por recorrer.
    Pobre Parker, afortunadamente tiene ayuda sino tendrían que hospitalizarla a ella, por ese sube y baja emocional en que la tiene Kristina. Esperando un nuevo capítulo, saludos y un gran abrazo escritora.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s