PARKER Y KRISTINA. LA FUERZA DEL AMOR. Capítulo 103

 

Tras la cena, la señora Davis se retiró a dormir. Parker cerró las luces y se llevó a Ilsa hasta la habitación. Kristina estaba sentada porque no había querido acostarse del todo hasta que no llegara ella. Su rostro se mostraba serio y Parker se percató. Se estaba poniendo crema en las manos mientras la observaba desde los pies de la cama.

-¿Qué estás pensando con tanta concentración?

-¿Por qué no me has dicho que el decano te ha ofrecido otra vez quedarte? -ante su mirada de asombro, Kristina le aclaró-. Molly escuchó por casualidad al decano decirle a un profesor la oferta que te había hecho y me ha preguntado.

-Vaya… -retiró la ropa de la cama para meterse dentro. Se sentó a su misma altura-. No te he dicho nada porque estabas en unas condiciones que no pensé eran las mejores para hablar del tema. Y hoy la verdad es que se me ha olvidado totalmente.

-Vale -le cogió la mano suspirando.

-¿Has cambiado de opinión al respecto de irnos a Eugene? -la miró preocupada.

-No, no. Solo que me extrañó que no me dijeras nada.

-Cariño este tema ya lo teníamos muy hablado. Las dos queríamos ir a nuestra casa, no pensé que cambiaba nada este nuevo ofrecimiento.

-Ni lo cambia, solo que me llamó la atención que no me dijeras nada, pero ahora ya se por qué -le sonrió-. ¿Cuándo tengo que ir al médico?

-Pasado mañana -se acercó a ella para pasar su brazo por los hombros.

-¡Espero que no me hayan hecho una gran cicatriz!

-Mira Kris, deja ese tema de lado porque vas a estar guapísima y lo más importante gracias a lo que te hayan hecho ahí -le señaló graciosamente la cabeza-. Nos vamos a poder casar, y ese día va a ser el más feliz de nuestras vidas. Con o sin cicatriz.

-Tienes razón. ¿Pasaste miedo?

-Mucho, no lo sabes bien -le dijo cerrando los ojos-. No podía soportarlo.

-Imagino que sería horrible, si me pongo en tu lugar…

-Pero ya pasó y ahora hay que pensar en este momento que tenemos para las dos tranquilas, solas y tú estando mucho mejor.

Kristina no respondió tan solo buscó la manera de cobijarse más entre sus brazos. Parker la abrazó con total felicidad mientras hacía un sonido gutural de satisfacción.

-Mañana he quedado con Sam.

-¡Oh! ¿Podrías enviarme una foto?

-¡Ya es bastante que te he dicho el color del vestido! Mejor dicho, que he sucumbido a tu deseo.

-¡Pero eso solo ha sido porque me hacía mucha ilusión y a ti también! -rio divertida-. No sé cómo lo voy a hacer yo.

-La semana que viene te llevaremos.

-¿Tú? -preguntó separando la cabeza y mirándola con una sonrisa sarcástica.

-¡Pues sí, claro! -reía divertida.

-De eso nada. Tengo unas ganas de que llegue ese día…

-Yo también -le acarició la cara-. Te quiero, mi amor.

-Te quiero.

-¡Y ahora a dormir!

-¿A dormir? -la miró enarcando una ceja.

-Sí, Kristina a dormir -le ordenó tajante.

Acomodó la almohada y la ayudó a recostarse, al hacerlo Kristina se mareó un poco pero prefirió no decirle nada. Parker la tapó con esmero y cuando estuvo segura de que estaba bien, se acostó ella. Apagó la luz y buscó el cuerpo de Kristina, la abrazó con cuidado ambas al notar el roce de sus manos, de sus pieles soltaron el mismo gemido de placer, y tras él una sonora carcajada.

-Me encanta como me cuidas, nadie lo había hecho así -le dijo feliz Kristina.

-Me alegro.

Al día siguiente Parker entraba más tarde a la universidad, y aprovechó para salir a correr a pesar de la lluvia. Antes de marcharse se acercó hasta Kristina que seguía durmiendo y sonrió divertida. Le encantaba tenerla a su lado. Tras media hora de carrera intensa que le ayudó a quemar no solo calorías si no también emociones negativas llegó hasta el portal. Al subir las escaleras se encontró de golpe con una figura que reconoció al instante.

-¡Alexis! -la saludó con la respiración agitada y una pequeña sonrisa.

-He llamado pero no me ha contestado nadie -la miraba con gesto serio ¿qué hacía corriendo bajo la lluvia y su hija sola?-. ¿No crees que mi hija no está en condiciones de quedarse sola? ¿Es necesario que salgas a correr estando como está? -le recriminó volviendo a ser la Alexis de siempre.

-Kristina está dormida y muy tranquila, la señora Davis está con ella, no la he dejado sola.

La voz de Parker volvió a se acerada contra ella, su gesto que al saludarla había sido relajado se convirtió en furioso. Abrió la puerta y pasó. Al llegar a casa vio que la señora Davis estaba en la cocina tranquilamente.

-Buenos días, señora Davis.

-¡Vaya, buenos días Alexis! -las miró algo aturdida por el rostro que llevaba Parker.

-Alexis ha llamado pero no le ha contestado y estaba preocupada -le dijo Parker con un tono tan irascible que hasta Alexis sintió que iba a estallar.

-Ah, pues… no lo habré oído -la mirada de la señora Davis hacia Alexis fue fulminante.

-Voy a ver a mi hija -dijo Alexis.

-No, está durmiendo. Voy a despertarla y ayudarla a cambiarse, ahora saldrá ella -la mirada de Parker fue mucho peor que la de la señora Davis, y su gesto mostró que estaba tratando de controlarse.

-Ve, Parker, nosotras preparamos el desayuno ¿te vas a quedar a desayunar, Alexis?

-Sí.

-Parker ve a cambiarte que solo falta que te constipes tú.

La señora Davis le sonrió y al quedarse sola con Alexis se giró para mirarla con ese gesto que a Alexis molestaba tanto.

-¡Líos no, eh! ¡No hagas líos que perjudiquen a Parker porque te aseguro que si no es ella seré yo la que no te deje pasar! -le susurró con gesto serio, entonces le recriminó con dureza-. No has llamado al timbre.

-No tenía por qué dejar sola a mi hija -se defendió con fuerza.

-Estoy yo.

-¡Es ella quien debe cuidarla! ¡No se le llena la boca con que es su pareja!

-¡Oh! -hizo un gesto exagerado-. Así que esas tenemos… así que parecía que había cambiado algo en ti pero es ver que Parker hace algo que no te gusta y volverla a atacar… Alexis te recomiendo que no vuelvas a dar pasos hacia detrás, y te lo vuelvo a decir ¡deberías estar agradecida a Parker por amar a tu hija como la ama! No lo olvides nunca, la próxima vez trata de morderte la lengua aunque eso tenga el peligro de que tu sola puedas envenenarte.

Se giró dejándola sola en medio del comedor. Sintió ganas de salir corriendo, pero lejos de ello, aguantó el tipo por su hija.

En la habitación, Kristina dormía tranquilamente abrazada a la almohada de Parker que al verla sonrió. Se dio una ducha rápida y se puso la ropa para ir a trabajar, unos cómodos vaqueros y un jersey de cuello alto para resguardar su garganta de la humedad. Se percató por el gesto de la señora Davis que Alexis no había llamado al timbre. Y eso le cabreó lo suficiente como para no dejarla pasar. Estaba en su casa y debía respetar sus decisiones. Resopló con fuerza para tranquilizarse y poder despertar con cuidado a Kristina. La llamó con suavidad mientras en el rostro de su prometida iba formándose una sonrisa a pesar de no abrir los ojos.

-Cariño… está aquí tu madre.

-¿Aquí? -le preguntó borrando la sonrisa.

-Sí, fuera. Te está esperando para desayunar contigo.

-¿Y por qué estás enfadada?

-Por nada.

-¡Vamos a mí no me vas a engañar, Parker! Cuando te enfadas no lo sabes disimular -le habló con la voz ronca de recién despertada mientras le acariciaba la cara con delicadeza.

-¡Oh está bien! -protestó y le dijo con gesto serio-. Me ha echado en cara que estuviera corriendo en la calle, y según ella te había dejado sola en las condiciones en las que estás. Que había llamado al timbre y que la señora Davis no le abría.

-Y no había llamado -le dijo sin inmutarse.

-No, no había llamado.

-No cambia ¿eh? -Parker la miró con gesto de pena-. Bueno me preocuparía más si te hubiera dado dos besos y dicho ¡Parker qué bien te sientan las mallas! Porque entonces no sería mi madre y estaría comportándose de una manera falsa.

-¿Me sientan bien las mallas?

-Sabes que sí, me vuelves loca cuando te pones las mallas… -se mordió el labio inferior provocando una carcajada en Parker-. ¡Así me gustas más! No le hagas caso… nos queda poco para irnos.

En la cocina la carcajada de Parker había sonado muy claramente. La señora Davis miró a Alexis y ésta carraspeó mientras cogía el plato con las tostadas y lo dejaba en la mesa. ¡Menuda era la señora Davis o la ayudaba o era capaz de echarla! Otra carcajada de Parker se clavó en su corazón aunque pudo escuchar al mismo tiempo como reía Kristina.

Las risas se correspondían al momento en que Parker quiso que Kristina se levantara, justo en ese momento en que Kristina se apoyó en Parker y acabaron las dos una encima de la otra sobre la cama.

-Me encanta -decía Kristina riéndose mientras ponía sus manos en el culo de Parker.

-Kristina por favor -trataba de soltarse de ella para separarse.

-No, no, no y no te vas.

-Por Dios que está tu madre fuera -decía tratando de controlar sus risas mientras la miraba fijamente a los ojos.

-Dime como será el vestido -le decía mientras su mano recorría su espalda.

-Está bien… te lo diré. ¡Blanco!

Se deshizo de sus manos y se puso en pie muerta de risa mientras Kristina se tapaba la cara divertida.

-Venga levanta y con cuidado no vayas a marearte.

Finalmente, Kristina se levantó.

-¿Te mareas menos que ayer?

-Sí. No me he mareado -dijo cerrando los ojos.

-Me alegro -hizo un gesto incrédulo-. ¿Y la costilla?

-Me duele menos, mucho menos.

-Aunque quieras mentirme no lo vas a lograr, no puedes abrir los ojos por el mareo, y tu gesto de dolor me indica que te sigue doliendo la costilla -le decía con tono de riña pero sin llegar a serlo.

-Lo dicho… ¡te odio como enfermera no se te pasa una!

Entre risas y con mucho cuidado fueron hasta el baño, Kristina se arregló sin quejarse por su aspecto ni el vendaje, después salieron hasta la cocina. Parker la llevaba cogida pero podía caminar mucho mejor que el día anterior.

-Kristina -la saludó Alexis con una sonrisa.

-Mamá. Señora Davis. Buenos días. ¡Cómo no mejore rápido el día de mi boda va a ser una pesadilla!

-Kris -le dijo Parker mirándola con una sonrisa un tanto apenada.

-No Parker… no puedo casarme así. Solo voy a casarme una vez en mi vida ¿y tengo que hacerlo así? -le preguntó frunciendo la frente.

-Tranquila, hija. Si te tienes que casar así repetiremos la boda dentro de un año en Oregon ¡ya ves tú qué problema! -exclamó la señora Davis ante la sonrisa de Parker que trató de disimularla porque Alexis la miró.

-¡Oh qué buena idea! -le dijo Kristina riendo.

-Bueno, lo que tienes que hacer es caso a lo que te diga el médico y sin esfuerzos -apuntó Alexis.

Parker se había bebido un zumo de naranja con rapidez. Miró el reloj y resopló suavemente.

-Me tengo que ir, cariño por favor hazme caso y trata de no mirar el móvil, estar lo más relajada posible.

-Sí, mi amor.

-En cuanto pueda te llamo.

Se habían sentado la señora Davis junto a Kristina y Alexis frente a ella. Al agacharse Parker y darle un beso, Alexis retiró la mirada.

-Hasta luego, señora Davis. Alexis…

-Adiós -le respondió sin mirarla.

-¡Cariño! Trata de no llevar mucho escote -le gritó divertida Kristina ante la carcajada de la señora Davis y la mirada atónita de su madre a quien le dijo-. Va a por el vestido de novia con Sam. Tengo unas ganas de que llegue ese día.

-Todo llega cariño -le dijo Alexis tratando de mostrarse tranquila.

-¿No me vas a preguntar si ya tengo el mío? -la miró enarcando la ceja derecha Alexis detuvo la taza de café a medio camino y se le quedó mirando-. Fui con Molly y lo elegí.

-Me alegro.

-¿Al final vas a venir a la boda, mamá? Me harías muy feliz.

-Claro.

-Gracias -le sonrió contenta.

Cuando terminaron de desayunar, la señora Davis se retiró a su cuarto, Alexis ayudó a Kristina a sentarse en el sofá.

-Tengo que irme Kristina, tengo un caso que no puedo posponer más.

-Tranquila estoy bien. Mamá -la miró fijamente-. Me quedan menos de dos semanas para casarme y marcharme, me gustaría que en ese tiempo hicieras un esfuerzo y evitaras hacerle comentarios a Parker. Comentarios que están fuera de lugar como el de esta mañana. Ella me está cuidado con total dedicación, no se merece que le digas más tonterías.

-Vaya… veo que ha ido con el cuento rápidamente.

-No, no me lo ha dicho se lo he sonsacado yo. Cuando me ha dicho que estabas aquí y he visto su cara, me lo he imaginado. No te pido que seas su amiga ni que seas falsa con ella, sólo te pido que tengas consideración. ¿De acuerdo? -Su voz sonó dura muy distinta de la que utilizaba cuando hablaba con Parker.

-De acuerdo.

-Gracias.

Mientras Kristina volvía a tener otro roce con su madre, Molly estaba preparándose para ir a la universidad. Había estado estudiando desde bien temprano. El timbre de su casa la alertó, no esperaba a nadie. Al abrir se quedó de piedra.

-¡Parker!

-Molly -le sonrió levemente.

-¡Oh perdona! Perdona no he querido crear un problema entre vosotras -decía atropelladamente.

-Tranquila, lo sé.

-¿No vienes a reñirme con toda la razón del mundo? -le preguntó enarcando ambas cejas.

-No, ¿puedo pasar?

-¡Claro! -respondió sorprendida. Cerró la puerta y vio que se quitaba el abrigo-. ¿Ha pasado algo?

-No, pero quiero que pase y tú me vas a ayudar.

Su voz sonó gruesa tanto que Molly abrió los ojos impactada por aquella frase.

Dos horas después, Sam recogía a Parker en la puerta de la universidad.

-Me ha llamado mi hermana para sobornarme con todo tipo de ofrecimientos -le dijo mirándola divertida.

-¡Está como loca por saber como va a ser mi vestido! -respondió riéndose.

-¡Oía de fondo a la señora Davis gritar díselo o moriré! -las dos dieron una carcajada divertida-. No sabes lo feliz que me hace escucharla tan bien.

-Sí, espero que mañana cuando vayamos al médico las pruebas salgan bien. Y puedan dejarle hacer más cosas.

-Creo que aún le queda un poco para eso.

-Está desesperada -decía sonriendo.

-Y me ha dicho que vais a casaros en el refugio de San Paul.

-Sí, le hace ilusión yo ni siquiera sé que es pero… la veo tan ilusionada que no puedo negarme.

-¡No puedes negarte a nada que mi hermana te pida, Parker! -le dijo divertida.

-¡Para qué voy a negar una evidencia tan grande!

El rato que compartieron fue distendido y muy divertido. Parker sabía exactamente que vestido quería porque le tenía que gustar a ella pero buscaba más encandilar a Kristina. Sam tuvo poco trabajo que hacer la verdad que pensaba que todo cuanto se ponía le sentaba bien. Y estando en aquellas pruebas aún tuvo que aguantar las llamadas de Kristina.

Durante la tarde, la señora Davis se fue con Molly y Sam dejando solas a la pareja que aprovechó para regalarse unos cuantos mimos. Aunque Parker tuvo que frenar el ímpetu de Kristina varias veces.

-¿Has mirado los billetes para Eugene? -le preguntó Kristina-. Esto de que no pueda ayudarte.

-Sí, tengo que confirmar la fecha quería saber tu opinión ¿cuándo quieres que volvamos?

-Al día siguiente de que nos casemos -le dijo sonriendo.

-De acuerdo, pues entonces tendremos que esperar a ver qué dice el médico si puedes subir al avión. Tendré que ir al veterinario para que me dé algún tranquilizante para Ilsa.

-Pobre… que mal lo va a pasar y nosotras de tener que separarnos de ella.

-Lo sé. Pero será nada más un rato.

-Y deberíamos pedir cita en la clínica.

-Es cierto, eso no lo había pensado tendré que empezar a medicarme. ¿Seguro qué quieres que lo hagamos antes del viaje a Alaska?

-Claro -le sonrió cogiendo su mano y besándole el dorso-. ¿Tú no?

-Espero que no me altere mucho el humor -ladeó un poco la cabeza y la boca al hablar.

-Si te lo altera estoy yo para desalterarlo -juntó sus labios reclamando su beso.

-¡Ay Kristina! -susurró antes de unir sus labios. Se separaron mirándose a los ojos-. Eres lo mejor que me ha pasado.

-Me alegro -respondió orgullosa y con una sonrisa amplia-. Tú para mí también.

Volvieron a besarse, después juntaron sus frentes con una sonrisa repleta de ternura y la determinación en un abrazo del amor más intenso que podían vivir.

Aquella misma tarde, mientras Parker salía a pasear con Ilsa. Kristina le pidió algo a la señora Davis que la dejó totalmente impactada.

-No.

-¿Por qué no? -la miraba sonriente Kristina.

-Porque le vas a hacer daño.

-¿Por qué? Si es no, no voy a decirle nada pero si es sí estará feliz.

-No estoy convencida de ello.

-Pero yo sí -le dijo segura-. Deme el número.

-Kristina esto es una locura.

-Lo sé, pero por Parker hago lo que sea.

-Sigo pensando que no.

-Y yo sigo pensando que sí -la miró desafiante.

-¡No me extraña nada que Parker no pudiera resistirse a ti, a insistencia no te gana nadie!

-Bueno, más bien cayó por mis encantos, por mis besos por mis…

-¡Déjalo! Eres muy pesada -Kristina dio una carcajada feliz-. Pero te digo que esto no es una buena idea.

Al día siguiente, Molly llegó con una silla de ruedas para llevar a Kristina al hospital. Parker había cambiado los horarios para poder estar con ella. Entre las dos la ayudaron a entrar al coche y durante el camino, Parker fue sentada a su lado llevándola cogida de la mano. En la consulta estuvieron poco tiempo esperando, algo que Kristina agradeció porque estaba obsesionada con ver su cicatriz. Al entrar, el médico le dedicó una gran sonrisa.

-¡Aquí está mi paciente modelo! -se puso en pie dándole la mano a Kristina y también a Parker-. ¿Qué tal?

-Bien, doctor.

-Vamos a quitarte el vendaje que sé estás preocupada.

-Gracias, la verdad que me tiene un poco nerviosa. Me voy a casar la semana que viene y me gustaría estar lo mejor posible -le dijo sonriendo mientras Parker ponía gesto de comprensión al médico.

-Te entiendo. Casarse es un gran paso, yo llevo cuarenta años casado con mi mujer y es de lo único que no me he arrepentido nunca. Vamos por aquí.

Kristina miró a Parker con una sonrisa y aquella mirada que le transmitía fuerza. Notó como le quitaban el vendaje y un alivio se apoderó de ella, cerró los ojos emitiendo un pequeño gemido gutural.

-¡Qué bien, eh!

-No me daba cuenta de lo mucho que me apretaba hasta que me lo ha quitado.

-Les pasa a todos. ¿Qué tal han ido los dolores de cabeza?

-Han ido desapareciendo.

-¿Los mareos?

-Aún tengo al levantarme de la cama pero también van a menos.

-¿Tu cabeza, tus emociones?

-Mejor. Aún tengo algún arranque de lloro incontrolado pero también va a menos.

-Todo son buenas noticias, porque los puntos también están perfectos.

-¿Me va a quedar mucha cicatriz?

-No es un corte, Kristina empleamos una técnica que consta de tres agujeros por los que metemos las agujas con las que vamos trabajando. Es cierto que tuvimos que cortar un trozo de pelo, pero no se va a notar con tu melena. Y ahora señora Forsyth dígame usted ¿cómo la ve? ¿Me ha engañado mucho?

-No -sonrió divertida por el gesto de Kristina-. Está mejorando con el paso de los días. Lo que le ha dicho es verdad.

-Bien. ¿Cuándo es la boda?

-La semana que viene el sábado -dijo Parker mientras la enfermera le daba un espejo a Kristina para que viera que el doctor no mentía-. Y después nos marcharemos a Eugene que vivimos allí, hemos reservado el viaje a nuestra casa pero no sé si puede subir en avión.

-Sería mejor que no. Al menos debería pasar un mes para que pueda subir a uno. En breve podrá hacer vida normal, es una chica con una fuerza fuera de lo común. Vamos a hacerle ahora un TAC y confirmamos cosas.

-De acuerdo -sonrió algo preocupada Parker.

Salieron de la consulta y las dejaron frente a la puerta del TAC, Parker le había cogido la mano y la miraba sonriendo aunque no quería mostrar su preocupación ante la imposibilidad de viajar.

-Va a ser muy divertido llegar a Eugene con mi coche.

-¿Cómo?

-Podemos irnos con Ilsa en el coche, así no tenemos que alquilar ninguno. Mi coche está en el garaje de mi padre, puede ser una pequeña luna de miel.

-¿Sabes lo que nos puede costar llegar?

-No tenemos prisa. La señora Davis está de vacaciones, nosotras de luna de miel -elevó los hombros divertida.

-No, sí, visto así.

-¡Claro! Me encanta viajar en coche ¿a ti, no?

-Sí, la verdad que no se me había ocurrido, de repente se me ha caído el mundo encima.

-¡Ay mi amor menos mal que estoy yo! -dio una carcajada-. ¿Me has visto la herida?

-Sí, cariño ya puedes estar tranquila -le besó feliz.

Les interrumpieron las enfermeras que salieron a por Kristina. Durante los veinte minutos de la prueba, Parker estuvo pensando en el día de la boda, sonreía de vez en cuando porque quería sorprender a Kristina y con el vestido que había decidido comprarse sabía que lo iba a conseguir. Suspiró feliz al tiempo que elevaba los dos hombros con una sonrisa divertida marcada en los labios.

Una vez finalizó la prueba fueron nuevamente a la consulta del médico, se sentaron frente a él que examinaba atentamente la pantalla del ordenador.

-¡Tengo el mejor equipo neurocirujano de este país! Es increíble lo bien que está tu cabeza. Y mira que temía por tu vida.

-No sabe lo que me alegro -dijo con sinceridad Kristina.

-Lo puedo imaginar. Bien directrices a seguir. Quiero que durante tres días sigas como hasta ahora pastillas nada más que si te da algún dolor fuerte, nada de hacer esfuerzos, más tiempo acostada o reclinada en el sofá que sentada. Los mareos irán desapareciendo en estos días te voy a dar otra medicación para ayudar.

-Tengo que ir a probarme el vestido. No puedo dejarlo para dos días antes de la boda.

-Te va a dar tiempo, tranquila -le dijo Parker.

-Estás muy bien, pero no perfecta. Recomiendo que no subas al avión y que vuelvas dos días antes de la boda y me digas qué tal estás. Te daré los informes para que te sigan en Eugene tengo un buen colega allí del que me fío completamente, no deberías tener problemas pero por si sucede algo que sepas que vas a estar en buenas manos, él tendrá que hacerte revisiones.

-De acuerdo, doctor -le dijo muy convencida Kristina.

-Pues por mí, ¡ya está!

-Muchas gracias, doctor -le dijo Parker dándole la mano.

-Os veo antes de la boda.

Salieron de allí felices y por el camino Parker fue advirtiéndole de las palabras del doctor. Nada de esfuerzos, nada de querer correr demasiado haciendo cosas para estar en perfecto estado el día de la boda. Al llegar a casa acompañadas por Molly, celebraron la buena noticia que había compartido tanto con Sonny como con Alexis. Sam se acercó hasta su casa para comer con ellas y llevarse a la señora Davis que debía hacerse otra prueba del vestido. Tras la comida que fue de lo más distendida y donde no pararon de reír. Parker se fue hasta la universidad, antes de salir le dijo a Molly.

-Por favor, Molly vigila a tu hermana, tiene que descansar después de comer.

-Tranquila, Parker.

-Adiós, mi amor. Hazme caso -la besó y le dio un suave golpecito en la punta de la nariz.

-Siempre te hago caso -le guiñó un ojo de manera provocativa.

Parker se marchó acompañada por Sam y la señora Davis. Las dos hermanas se quedaron solas. Y entonces Molly le dijo.

-Kristina como hagas esos gestos delante de mamá le va a dar algo -dio una carcajada-. ¿Cómo van las cosas con ella?

-Molly necesito que me ayudes.

-Claro vamos a la cama.

-No a la cama no.

Cuando Kristina le dijo lo que pretendía hacer, Molly se negó en redondo. Estaba totalmente fuera de sí, Parker la había dejado a ella para vigilarla pero Kristina al final y como siempre, se salió con la suya.

En la universidad, Parker había terminado la primera clase. Tenía una hora libre que se había reservado para pasar por la tienda y probarse unos zapatos que había pedido por catálogo ya que no estaban disponible aquel momento. Iba caminando deprisa para no perder demasiado tiempo cuando al pasar por una tienda algo llamó su atención. No lo podía creer.

La puerta de la tienda se abrió empujada por el trasero de Molly, al salir fue con cuidado de no pegarle a Kristina con la puerta. Una vez estuvieron fuera una voz las obligó a detenerse sintiendo las dos que se había metido en un buen lío.

-¡Kristina!

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2 pensamientos en “PARKER Y KRISTINA. LA FUERZA DEL AMOR. Capítulo 103

  1. Mejor definición que la tuya sobre lo que va a conseguir Kristina con Parker no la he encontrado. Creo que Kristina está tan ilusionada que pierde un poco el norte y arrastra a Molly sin poderlo evitar, buen momento para ver si Parker demuestra su genio con Kristina o como siempre acaba sucumbiendo a ella. Y Alexis tiene mucho que trabajar consigo misma aunque confío en las hijas para cambiarla.
    La salud anda rebelde es como la señora Davis, rebelde siempre. Llevo un tiempo sufriendo insomnio y no aciertan con la medicación. Un poco cansada ya del tema agotada mentalmente y físicamente. Pero todo llega y el sueño llegará.
    Un abrazo enorme y muchas gracias por comentar.
    Aunque se os ha pasado un detalle en este capítulo.

  2. Buenos días escritora.,como te fue en esa visita medica, todo bien de salud?
    Esta Alexis, no puede con su naturaleza, pero me encanta como la sra Davis, se ha encargado de mantenerla en el carril correcto, lo mismo Parker que ha demostrado tener un carácter…
    Kristina le va a sacar canas verdes a Parker, atrapadas infragantil en el Centro Comercial. a ver que explicación le dan.
    Saludos y Abrazos

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