PARKER Y KRISTINA. LA FUERZA DEL AMOR. Capítulo 104

Entraron a casa después de que Parker abriera la puerta y con un movimiento contundente de cabeza le hizo a Molly entrar la silla. La cara de Molly no tenía precio, Kristina llevaba un gesto preocupado que fue mucho peor para las dos, en el momento en que Parker que había perdido el control al verlas salir de la tienda, una vez las tuvo de cara a Kristina en la silla de ruedas y a Molly a su lado explotó.

-¡Puedes explicarme que hacías en la calle de compras! ¡Molly te digo que cuides de tu hermana, que la vigiles y qué haces! Confío en ti porque en ella desde luego me ha quedado muy claro que no puedo confiar ¿y esto es lo que puedo confiar en ti también?

-La culpa es mía, cariño.

-¡Ni cariño ni nada! -le respondió con gesto serio y mirada dura-. Y por supuesto que la culpa es tuya, ¿crees qué es normal que en lugar de hacer caso al médico hagas lo que a ti te dé la gana? ¡Crees que eso es de una persona adulta! ¿Lo crees Kristina? -le preguntó enfurecida y con cara de pocos amigos. Su gesto era tan molesto que Molly apartaba la mirada de ella cuando la miraba-. ¡Qué es lo que pretendes!

-No me había hecho la prueba del vestido y me habían llamado.

-¡Dame el teléfono!

-¡Parker!

-Te portas como una niña… ¡tendré que actuar en consecuencia! -le insistió con dureza-. ¡Dame el teléfono!

-¡Hemos ido en el coche y tampoco ha sido para tanto! -le gritó también Kristina.

¿Pero por qué no se callara mi hermana? ¡Madre mía menudo genio tiene Parker! -pensaba Molly.

-Kristina -la llamó con contundencia-. No puedes moverte en tres días ¡solo tres días! Hay tiempo de sobra para que vayas a hacer lo que debas hacer, pero me doy la vuelta y eres capaz de movilizar a Molly sin pensar en que me voy a cabrear y mucho con ella también si me entero.

-El plan era que no te enteraras.

-¡Mira me voy porque con tus explicaciones lo único que logras es cabrearme más! ¡Y vete a la cama, haz el favor! ¿Puedo confiar en que la vas a acostar, Molly, o tampoco? -la miró de forma penetrante.

-Sí, sí -respondió apurada.

-¿Qué ha pasado? -preguntó la señora Davis que entraba por la puerta y vio el gesto de Parker y el de las dos hermanas.

-¡Qué se lo explique Kristina!

-¿Qué has hecho para ponerla así? -la miró fijamente y muy seria.

-He ido a probarme el vestido y me ha pillado.

-¡Nos ha pillado! -apuntó Molly enfadada.

-¿Y tú por qué lo consientes? -le preguntó a Molly.

-¡Ya está señora Davis, ya se ha enfadado conmigo y ya tengo suficiente! Acompáñame a la cama, Molly, por favor.

En casa de Sam, había reunión de chicas Davis. Alexis había llegado para estar un rato con ellas al salir del trabajo necesitaba tener un poco de tranquilidad. No habían hablado de la pareja respetando que Alexis estaba allí pero al ver que Molly andaba cariacontecida, Sam que se percató le preguntó.

-Pues Kristina que se ha empeñado en ir a probarse el vestido y Parker nos ha pillado -le respondió con gesto serio.

-¡Cómo! -dijo Alexis.

-¿Qué? -Sam la miraba atónita.

-Sí, se ha empeñado y me ha dicho que o la llevaba yo o iba ella sola, la veo capaz de hacerlo así que como Parker tenía clase la he llevado, iban a ser diez minutos y ha sido casi una hora.

-¡Pero Molly! -le llamó la atención Alexis-. Tu hermana no está para eso todavía.

-Lo sé, y ya he tenido suficiente con la bronca que nos ha metido Parker, ¡madre mía que genio tiene!

-¡Vaya! Ahora resulta que tiene genio, lo he estado diciendo yo y nadie me creíais.

-Mamá -le llamó la atención Sam.

-A mí me ha asustado, ¿eh? Uf parecía otra.

-Si es que no me extraña que explote, demasiada paciencia está teniendo con todo. ¡Y a ti ya te vale! Aunque entiendo a Kristina está tan nerviosa por la boda que no piensa las cosas dos veces.

-Se ha puesto pesadísima. Ahora… como Parker se enfade conmigo por su culpa me va a oír.

-Santa Parker -susurró Alexis antes de dar un trago a su té.

-Tranquila Molly, no creo que a Parker le dure mucho el enfado. Aunque como siga haciendo estas cosas, le va a dar un ataque por nuestra hermana, total te digo una cosa -le dijo como si fuera una confidencia bajando la voz y captando la atención de Alexis-. Si no le da el ataque a Kristina antes le dará en al boda porque Parker está espectacular con el vestido.

-¡Tonterías todos nos hemos casado y a nadie le da nada! ¡Que manera de infravalorar a Parker tenéis! -protestó con cierto tono amargo.

-Mamá por muy mal que te caiga no me negarás que es guapa, sin arreglar demasiado estaba espectacular, ¡imagínate maquillada, peinada!…

-¡Sam! -la miró penetrantemente.

Molly sonrió por lo bajo y cuando Alexis se levantó para dejar la taza, las dos hermanas se guiñaron un ojo divertidas.

-Pues te digo una cosa, Kristina ha apostado fuerte -apuntó Molly riendo a espaldas de su madre.

-¿Va muy escotada? Porque Parker me dijo espero que al menos no lleve mucho escote.

-¡Sabéis que os digo! Que me voy a casa, ¡no me apetece escuchar más historias de la parejita feliz y perfecta!

Cuando se marchó, Sam y Molly chocaron sus manos divertidas y muertas de risa.

Mientras ellas pasaban un rato distendido juntas, en casa de la pareja, Kristina estaba en la cama con pensamiento y gesto serio. La señora Davis le entró un vaso de leche con las pastas que le gustaban a ella y había comprado antes de que en casa estallará la guerra.

-¿No la ha llamado Parker? -preguntó Kristina con gesto preocupado.

-No, la verdad nunca la había visto tan enfadada.

-No sé qué voy a hacer. Gracias -le cogió el vaso de leche.

-Pues disculparte -se sentó a su lado acariciando a Ilsa que no se separaba de Kristina.

-Cuando Parker se enfada…

-¡Le dijo la sartén al cazo!

-Además se ha llevado mi teléfono -dijo indignada.

-Me encanta, no me digas que mi Parker no es buena. Te has portado como una niña y te castiga con se castiga a una niña malcriada -dio una sonora carcajada.

-A mí no me hace gracia -le dijo seria con la pasta en la mano a punto de darle un bocado.

-¡Pues a mí mucha! -pero de pronto la sonrisa se borró-. ¡Un momento! ¡El teléfono!

-Sí, además de un manotazo sin tener en cuenta que… ¡Oh Dios, el teléfono! -exclamó preocupada.

-¿Y si llama? ¡Te dije que no era buena idea! -se levantó dando unos pasos por la habitación.

-Vaya a la universidad y pídaselo.

-¿Cómo voy a hacer eso? -la miró ofendida.

-¡No sé con cualquier excusa! -dio un bocado a la pasta.

-A ti los nervios te dan por devorar la comida -decía jocosa-. Mira que ahora no estás quemando calorías.

-Señora Davis… ¡cómo me descubra!

-Pues yo de ella anulaba la boda que es lo que te mereces por tonta.

-¡No me diga eso!

-Mira… no vamos a poner la tirita antes que la herida. Habrá que pensar que si está dando clase no llevará tu móvil. Y además Parker es muy comedida sería incapaz de contestar.

-¡Pero he puesto el nombre!

-¡No! -se puso las manos en la cara.

-Sí.

-Madre mía, Kristina.

-Entre eso y el enfado no sé qué voy a hacer.

-Pues lo que hagas siempre cuando se enfada.

-¡No puedo! ¡No me deja! Señora Davis que veo que me caso y no tengo noche de boda.

-¡Oh verdadero drama! -se burló de ella.

-¿Se está burlando de mí? -le preguntó mirándola fijamente con el ceño fruncido.

-Un poco. Has tenido tanto sexo con ella que porque unos días no puedas aunque sea tu noche de bodas ¡podréis sobrevivir!

-¡No puedo más! -dijo negando con la cabeza-. Y encima como llame.

-Ahí ya te digo yo que se divorcia antes de casarse.

-¡Señora Davis no me meta miedo! -le recriminó con cara de pocos amigos.

-No debiste hacerlo. ¡Te avisé!

La hora de que Parker volviera a casa se acercaba. Kristina no había parado de darle vueltas a lo que había ocurrido, y tal como dijo la señora Davis pocas veces la había visto tan enfadada. Tenía tantas ganas de que llegara a casa como miedo. Pero sobre todo, le daba pánico que su teléfono la hubiera descubierto. Al oír la puerta tragó saliva se arregló la sábana, carraspeó y se apartó un poco el pelo, también se desabrochó un botón de la camisa del pijama debía recurrir a todo lo que pudiera para rebajar el enfado.

Por su parte, Parker entró con cara seria. Al verla la señora Davis frunció los labios negando con la cabeza.

-No la vaya a disculpar -le advirtió Parker.

-Claro que no, es más, no entres en la habitación y le das un buen escarmiento que es lo que necesita.

-¿Cómo está? -le preguntó mientras acariciaba a Ilsa que había salido a su encuentro.

-Muerta de miedo -sonrió divertida.

-¡Está usted disfrutando, eh!

-Parker, ¡tú quieres que te haga caso, dale un escarmiento! Nada de entrar y hablar con ella para convencerla, nada de cariñitos, ni amorcitos, ¡sé todo lo dura que puedas! Que me has demostrado que puedes con ella también.

-No crea, me siento fatal -le susurró sentándose abatida.

-Se lo merece.

-Podía haberle pasado cualquier cosa.

-Pobre… si en el fondo lo que le pasa es que está tan ilusionada con la boda que no piensa las consecuencias.

-Voy a dar una vuelta a Ilsa.

-Eso eso, no entres en la habitación. Déjala que sufra un poco más.

-No sé yo, está convaleciente aún -lo dijo con gesto serio pero preocupado.

-¡Para lo qué quiere está convaleciente! -respondió entre susurros-. Ve… que ahora me encargo yo de ella.

-Ah, espere dele el teléfono luego me ha sabido fatal llevármelo, ¡pero me ha dado tanta rabia su comportamiento!

-Bien, has hecho bien. Venga ve…

Kristina seguía esperando ansiosa en la habitación, había sacado un espejo que tenía en el cajón y se había preparado para recibirla lo mejor posible, cuando se abrió la puerta sonrió.

-¡Anda quita esa sonrisa de corderito! Que la loba ha ido a pasear a Ilsa. Toma…

-¿Se ha ido sin decirme nada?

-La tienes enfadada pero muy enfadada.

-¡Mierda! -renegó y cogió el teléfono.

-Vamos que ni aunque la recibas desnuda logras que se le pase el cabreo.

-No hay llamadas. Menos mal.

-Pues sí. Ya puedes dar gracias ya.

-Pero… ¡no puede ser que no entre a saludarme! ¿No irá a dormir en el sofá? -la miró seria.

-Ve abrochándote el botón de la camisa del pijama que yo creo que sí.

-¡Y usted claro, de parte de Parker!

-Por supuesto, siempre de parte de la sensatez, querida.

Parker paseaba con la perra sin dejar de darle vueltas a su idea, estaba ciertamente nerviosa y no sabía si podría ser o no, pero le hacía tanta ilusión que no podía dejar de pensar y sonreír. Y cuando lo hacía se daba cuenta de lo enamorada que estaba de lo feliz que era. También le provocaba una sonrisa la maldad de la señora Davis. Sabía que Kristina merecía un pequeño castigo por lo que había ocurrido, pero tampoco quería pasarse. Suspiró con fuerza mientras sacaba la bolsa para retirar las cacas de Ilsa que había aprendido a esperarse a que las recogieran. Una vez depositadas en la basura, volvieron hasta casa.

La señora Davis le guiñó un ojo divertida, Parker recogió su maletín y fue hasta la habitación. En esa ocasión Kristina que no la esperaba no estaba preparada para recibirla tal y como quería.

-Hola -le dijo Kristina con la voz un tanto preocupada.

-Hola -respondió seria.

-Parker…

-¡Ahora no, Kristina! Mejor espera a que se me pase el cabreo no me apetece discutir.

Salió de allí dejando a Kristina con gesto muy serio.

Llegó la hora de acostarse y Parker lo hizo sin mediar palabra con Kristina, sin beso de buenas noches, sin abrazo siguiendo todas las indicaciones de la señora Davis. Además, se acostó dándole la espalda mientras Kristina estaba tumbada mirando el techo con las manos entrecruzadas sobre el estómago. Ladeó la cabeza hacia la izquierda y con la luz que entraba por la ventana vio la figura de Parker. No podía creer que no quisiera hablar, así que, decidió hacerlo ella porque no podía dormir sin su abrazo.

-Parker lo siento, tienes razón en enfadarte he sido una estúpida -Parker sonrió levemente-. Debí hacerte caso y no dejarme llevar por la ilusión, Molly no tiene la culpa le dije que o me llevaba o me iba yo sola -Parker cerró los ojos negando levemente con la cabeza-. Ya sabes que soy cabezota y lo hubiera hecho, pero tienes toda la razón no debí salir de casa. No soporto que no me hables -le dijo mordiéndose el labio mientras Parker sonreía abiertamente en silencio-. Parker…

-Kristina me cabrea que no pienses las cosas, no estás en condiciones ¿y si te hubiera pasado algo? ¿No ves en el compromiso que hubieras puesto a Molly? -le preguntó sin volverse.

-Lo sé, sí, tienes razón.

-Pues espero que tomes nota y no vuelvas a hacer algo así, confío en ti no me hagas perder esa confianza.

-Lo siento -su voz sonó a total arrepentimiento.

-Está bien -le dijo con una sonrisa se moría de ganas de darse la vuelta y comérsela a besos.

-¿No vas a girarte? -le preguntó con voz un tanto quebrada.

-¿Vas a pensar más las cosas que haces?

-Te lo prometo.

Entonces Parker se giró, la miró intensamente a los ojos a esos ojos que le gritaban que la amaba, quería resistirse tal y como le había pedido la señora Davis pero no podía apartar la mirada de los labios de Kristina. Se sentía tan atraída por ellos que no pudo resistirse a besarla con suavidad, era como si tuviera un poder absoluto sobre ella, la amaba con tanto ímpetu que caía rendida a sus encantos y provocaciones, el beso fue ganando profundidad y las respiraciones empezaron a dispararse, Kristina pasó su pierna entre las de Parker para atraerla más a ella sin embargo, fue en ese momento en que notó el roce del pie de Kristina subiendo su pantalón y acariciando su espinilla cuando Parker se separó.

-No -susurró Kristina con voz quejosa.

-Sí -respondió con una sonrisa adorable Parker.

-Cariño… me siento bien.

-El médico ha dicho….

-¡Ya sé lo que ha dicho! Pero yo mejor que nadie sé como estoy y no me va a hacer daño que me hagas el amor porque lo deseo con todas mis fuerzas.

-¡Yo también, Kris! Pero será mejor que te des la vuelta, te abrace y nos durmamos.

-¿Y qué pasará en nuestra noche de bodas?

-Kris, cariño, nosotras hemos tenido prácticamente todas las noches una noche de bodas.

-Pareces la señora Davis -dijo fastidiada mientras entrelazaba sus dedos con los de Parker y soltaba un profundo suspiro-. Es que justo pasarme esto ahora es mala suerte.

-No digas eso porque hemos tenido mucha suerte.

Hubo un momento en que las dos guardaron silencio compartiendo caricias lentas la una en la piel de la otra.

-Quiero que ese día todo salga maravillosamente bien -sonrió Kristina.

-Saldrá así no te preocupes.

-Pero te tienes que encargar de todo tú. No puedo ayudarte.

-¡Si quieres ayudarme no vuelvas a desobedecer las órdenes del médico!

-No lo haré. Te lo prometo. Vas a ser la novia más guapa.

-¡¡Ja ja!! -dio una carcajada-. A mí me da que alguien me va a ganar -le dijo dejándole un beso en el hombro.

-¿Para ti va a ser diferente? Quiero decir… ya te has casado una vez.

-No tiene nada que ver. Cuando me casé con Amanda lo hice porque ella insistió y nos hacía gracia, fue una boda muy sencilla estaban mis padres y los suyos. Pero contigo todo es diferente.

-¿De verdad? -se dibujó una sonrisa en sus labios.

-Sí. Me siento como la protagonista de una de las novelas más románticas de la historia de la literatura. Mi amor por ti es tan grande que no puedo evitar unos nervios en el estómago que me están matando.

-¡Tú nerviosa! -se giró mirándola con una sonrisa.

-¡Sí Kris! -dio una carcajada divertida-. ¡Estoy muy nerviosa!

-Yo también lo estoy. Para mí es muy especial también, es la culminación de una lucha enorme por nuestro amor, es cierto, nuestra historia es como una novela hemos tenido que sufrir, superar obstáculos, nos han intentado separar pero aún así nuestro amor ha sido tan fuerte que no se ha resquebrajado nada a pesar de todo -le acarició con ternura la mejilla-. Y aunque la frase nunca me ha gustado, pero pensar que vas a ser mía me vuelve loca.

-¡Soy tuya, mi vida! Estoy enamorada de ti de un modo que a veces me asusta.

-A mí también me pasa, por eso es tan especial. Estaremos toda la vida juntas.

-Claro que sí -sonrió acariciando ella esta vez su mejilla.

-Perdóname.

-Solo te estaba dando una lección, que conste que me sabía fatal no entrar ni decirte nada.

-Algo tendrá que ver la señora Davis, seguro -Parker dio una carcajada-. Aunque lo siento por Molly me ha amenazado como te enfades con ella.

-Tranquila, hemos hablado hace un rato.

-Menos mal.

-Una vez dijiste que éramos afortunadas por la gente que nos rodea, y tienes razón.

-Tú has aportado a mi vida todo lo bueno. Eres maravillosa.

-¡Venga a dormir que sé lo que quieres!

-Ni un poquito -decía muerta de risa.

-¡No! A dormir.

Kristina se dio la vuelta acoplándose al cuerpo de Parker mientras ésta la abrazaba con total delicadeza. Ambas suspiraron sintiendo que sus corazones latían repletos de felicidad.

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6 comentarios en “PARKER Y KRISTINA. LA FUERZA DEL AMOR. Capítulo 104

  1. Bueno yo siempre digo voy a descansar, pero puede más alguna historia que llegue a mi cabeza que el cansancio. Aunque el ritmo de esta historia y mi estado sí me ha terminado por agotar.
    Por supuesto, en este blog o en el mío personal siempre trato de mantener el contacto.
    Un abrazo

  2. Ajajajjaaja mujer yo te doy permiso para que descanses….pero no mucho eh jajajaj….sii me ha encantado la sorpresa que tenia preparada para ella….eres realmente buena las cosas como son!!! Aunque estes un tiempo parada espero almenos tener contacto….en que sea por redes sociales!!!!un abrazo para ti tb

  3. Hola Kris, pues si el problema es el trabajo, tengo un puesto de responsabilidad y en un lugar especial con gente mayor. El problema es que se me ha disparado el sentido de alerta y esa es la razón por la que no consigo dormir, ahora estoy en unas tres horas no mucho más. Hago yoga, meditación, ejercicio, lectura… todo lo que me dicen. Habrá que esperar a que se sentido vaya disminuyendo.
    Bueno realmente mi comentario se refería a lo que va a pasar en el que he colgado yo. Me llamó la atención que se os pasara por alto los nervios de Parker. No digo más.
    Francamente creo que son dos personajes que se complemetan a la perfección, ambas tienen carácter pero lo pierden cuando se trata de lo mucho que se quieren. Y creo que llama más la atención el progreso de Parker durante la historia con respecto a como va evolucionando su carácter también. Al menos espero haberlo reflejado porque era mi idea la relación va cambiando a las dos aunque en esencia son lo mismo que al principio.
    Gracias, guapa. Un abrazo fuerte.

  4. Ja ja Laura, estos personajes son la mezcla perfecta para poder crear una historia intensa. Cada una por separado y además juntas son una pareja poderosa.
    Bueno lo de la segunda parte… ¡déjame descansar un poco y lo miramos!
    Un abrazo y muchas gracias por seguir por aquí. Un abrazo a tu mujer.

  5. Buenos día, para ese insomnio, perdona mi atrevimiento, has probado el yoga, o mejor aún has probado identificar que es lo que te perturba a nivel inconsciente que no te deja dormir, probaste con psicólogo que te ayude con esto (ojo no te llamo loca porque hay personas que mencionar psicólogo y pensar se le esta diciendo loca).
    En cuanto al capitulo y uniendo tu comentario en el capitulo anterior sobre que se nos paso algo, presumo es lo que esta haciendo a escondidas Kristina y que la sra Davis no esta de acuerdo, atreviéndome a adivinar, esta tratando de contactar a la hermana de Parker para que acuda a la boda, la respuesta a la incógnita la estaré esperando.
    Parker tiene un carácter fuerte, pero es una blandengue con Kristina, pero eso es lo que nos pasa a todas cuando queremos a alguna persona.
    Saludos escritora y que encuentren pronto una solución a tu problema de salud.

  6. Que buena pillada la de Kristina y Molly!!!! Me parto con ellas, yo soy igualita….tiene su punto de mujer y su puntito de niña y eso es genial en las personas….menudo aguante tiene la probre Parker en todos….los sentidos😋😋😋😋….mil gracias por darnos estos capítulos en estos dias que estás ocuoada con tus asuntos….eres genial, y por favor piensa bien en una segunda parte….ajajajja y te prometo que seré tu FAN n° 1….un abrazo enorme escritora

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