PARKER Y KRISTINA. LA FUERZA DEL AMOR. Capítulo 105

Habían pasado cuatro días desde que Parker y Kristina tuvieron la gran bronca, tal y como la habían bautizado la señora Davis y Molly. Pero desde aquel día Kristina se había esforzado para demostrarle que había aprendido la lección. No había descuidado su reposo, había hecho los ejercicios de activar la memoria a base de lectura, no utilizaba el móvil salvo en contadas ocasiones y cuando lo hacía era para hablar con ella. Por las noches buscaba su refugio que se encontraba en el cuerpo de Parker quien se mostraba encantada. La abrazaba con ternura y la acariciaba lentamente regalándole aquel te quiero que tanto necesitaba.

En la universidad sus ultimas clases fueron para todos un auténtico lujo, quien más disfrutaba era Molly que se daba cuenta de lo mucho que amaba su profesión y sin embargo, demostró el amor inmenso que sentía por Kristina para abandonar las clases y marcharse con ella a cumplir el sueño de sus vidas juntas. Para Parker aquellos días se le estaban haciendo extrañamente largos, tenía mucho que corregir pero su único pensamiento estaba puesto en Kristina, la visita del médico la tenía alterada. Se pasaba las horas en el despacho de la universidad trabajando y cada hora paraba para hablar con Kristina durante un buen rato por teléfono. La tarde la dedicaba totalmente a su prometida, le daba masajes en la espalda que en los últimos días le había aparecido un intenso dolor, veían películas y después paseaba a Ilsa. También había estado con Sonny para sacar el coche de Kristina del garaje y llevarlo al mecánico de confianza suyo, debían tener el coche a punto para emprender un largo viaje tranquilas de que todo estaba en perfecto estado.

Por su parte las cuatro madrinas se habían hecho muy amigas, se les había unido Úrsula a pesar de la distancia, las videoconferencias con Úrsula que la señora Davis no alcanzaba a entender como podían hacer aquellas cosas, había ayudado a que las cuatro pudieran elegir los vestidos que iban a llevar. Sentadas en casa de Sam la acompañaron a la tienda para elegir vestido porque tal como le pasaba a Parker estaba loca con los exámenes finales. Incluso habían compartido un café mientras hablaban de la pareja y la boda. Eso sí, entre risas y continuas bromas haciendo referencia a los estados en los que se encontraban. Además de los vestidos, le habían quitado a Parker la responsabilidad de hacerse cargo del convite y todo cuanto rodeaba la boda, Sam y la señora Davis se habían elegido como las representantes de la pareja para terminar con todos los detalles.

Quien continuaba en sus trece era Alexis. Aprovechaba que Parker estaba por la mañana en la universidad para acudir a ver a su hija durante un rato. Hablaban pero sin duda la relación entre ellas no era la misma. A veces la señora Davis aprovechaba que estaba ella para salir y darle confianza a Alexis. Otras cuando llamaba a la puerta, era Kristina quien le pedía que no se marchara. Para ella que siguiera con su fijación contra Parker le seguía haciendo daño y por más que trataba de pensar cómo podría solucionar aquella distancia llegaba a la conclusión de que como le decía la señora Davis, solo el tiempo les podría ayudar a superar todo lo que había pasado y que la relación entre Alexis y Parker al menos fuera respetuosa y más cercana.

Pero el tiempo no se detenía para nadie, y el día de la visita del médico llegó. El día anterior Sonny había llamado a Parker para avisarle que el coche estaba en perfecto estado. La señora Davis fue la encargada de llevarlas hasta el hospital. Kristina fue por su propio pie cogida del brazo de Parker, los mareos habían ido desapareciendo, aunque los dolores de cabeza persistían y eso la tenía algo preocupada. Pasaron a la consulta juntas y tras explicarle al doctor cómo se encontraba se la llevó para hacerle un escáner. Parker se quedó fuera esperando, caminaba sin poder dominar los nervios, de vez en cuando se detenía y suspiraba con fuerza. Dentro bajo la máquina en la que estaba Kristina cerraba los ojos tratando de relajarse, quería hablar con el medico a solas y aunque se encontraba mucho mejor, se daba cuenta que a veces su cabeza se dispersaba y le costaba recordar lo que había leído. Por esa razón le dijo a la enfermera que quería hablar con él sin que estuviera su prometida delante.

-Estás casi perfecta, esto que te pasa es normal has sufrido un traumatismo y la cabeza lleva su tiempo para reestructurarse pero el tiempo te ayudará.

-¿Y puedo hacer vida normal? – le preguntó con seriedad.

-Con alguna salvedad, sí.

-¿Hay algún problema o me puede afectar que tenga sexo? -preguntó sin tapujos.

-Nunca es un problema tener sexo es la mejor medicina que puede existir, es cierto que hasta ahora debías guardar reposo pero tú misma debes darte cuenta hasta dónde eres capaz de llegar. Pero entiendo que pasado mañana te casas.

-Gracias, doctor. ¿Le puedo pedir un favor? -el hombre asintió-. Dígaselo a Parker o no me va a dejar.

En el despacho Parker miró con gesto atónito y después de soslayo a Kristina tras escuchar que podía disfrutar de su noche de bodas completamente. Kristina la miró sonriendo al tiempo que le guiñaba graciosamente un ojo.

-He hablado con mi colega en Eugene, tendrás que acudir a su consulta para que tengas un control. Él será el encargado a partir de ahora de controlar tu estado que para mí es increíblemente bueno.

-Gracias, he tenido una enfermera maravillosa que me ha cuidado muy bien -le dijo cogiendo de la mano a Parker-. Aunque ha sido algo dura.

-Sé que va a continuar así, señora Forsyth si tuvieran algún problema no dude en ponerse en contacto conmigo. Pero estoy muy contento con su evolución.

-Muchas gracias, doctor.

-Espero que tengan una boda maravillosa porque estoy seguro que van a ser muy felices.

Las dos le agradecieron las palabras y le dieron la mano con una sonrisa. Una vez fuera, Kristina miró a Parker feliz entregándole una de sus maravillosas sonrisas radiantes y repletas de felicidad. Se abrazaron mientras Parker daba un suspiro que hizo que Kristina entendiera que estaba preocupada.

-¡Puedo hacer vida normal! ¿Te ha quedado claro? -le dio un pequeño beso rápido.

-Nunca dejas de sorprenderme -le respondió sonriendo.

-Es que eres capaz de no dejarme disfrutar mi noche de bodas -le susurró perdiéndose en su mirada.

-¡Ay Kristina! Vámonos que me pierdo.

-¡Me encanta que te pierdas! -musitó comiéndosela con la mirada.

Kristina dio una carcajada y después la abrazó. ¡Cuánto amaba a aquella mujer!

Al salir del hospital la señora Davis las esperaba con tranquilidad. Las vio salir cogidas de la mano, Kristina la llevaba cogida de la mano entrelazando sus dedos, además, con su mano izquierda le rodeaba el antebrazo. A la señora Davis aquella imagen le hizo sentir que la pareja estaba destinada a vivir el resto de sus vidas juntas, la unión que veía en cada mirada, cada caricia, cada sonrisa le provocaba ese sentimiento de felicidad que ellas vivían.

-¡No hace falta que me digas nada! Tú cara me lo dice todo.

-¡Señora Davis! -la abrazó con fuerza-. ¡Puedo disfrutar de mi noche de bodas!

-¡Kristina! -dio una carcajada Parker divertida ante su explosión de felicidad-. Bueno, os voy a dejar solas tengo que ir a la universidad y es muy probable que no vaya a comer.

-¿Por qué? -le preguntó Kristina borrándose el gesto de felicidad de su rostro.

-Cariño tengo muchos exámenes que corregir y en casa no me concentro. Mañana debo tener todas las notas por lo tanto hoy es un día para mí intenso, reuniones y demás.

-Vaya…

-¡Anda vamos que aún te pondrás a llorar! Tú prometida tiene que trabajar y tú descansar.

-Gracias señora Davis -le guiñó el ojo Parker-. Confío en ti.

-Voy a portarme bien. Ahora sabes que tengo la prueba del vestido, pero de ahí me voy directa a casa.

-Muy bien -le puso la mano en la mejilla mirándola fijamente con una pequeña sonrisa y la besó-. Nos vemos a la noche.

-No te canses mucho -le dio otro beso.

Se metió en el coche, y la señora Davis metió primera. Saludó con la mano a Parker que se quedaba poco a poco atrás.

-¡Kristina qué te vas a casar! -le dijo la señora Davis gritándole.

-¡No me lo creo! -respondió con gesto de susto-. Y no sabe lo que le debo esas cataplasmas para la costilla, estoy como si nada.

-Pero será nuestro secreto que no quiero que Parker se enfade conmigo también.

En ese instante sonó el móvil.

-¡Seguro que es ella para decirte alguna tontería como… te extraño mi amor! -le decía divertida mientas Kristina buscaba el móvil en su bolso.

-¡Dios mío! -exclamó mirando la pantalla.

-¿Qué? -la miró preocupada.

-¡Es ella!

-¡No!

-Sí, ¿qué hago?

-¡Contesta! -le gritó a punto de la histeria.

Cuando Parker llegó a la universidad, fue directamente al claustro para firmar las actas y entregar los exámenes. Después hubo un encuentro con los alumnos para despedir el año con un brindis por parte del decano ante el final de curso. Allí Molly la miraba divertida.

-¿Qué tal ha ido? -le preguntó sonriendo.

-Bien, le ha dicho que está bastante bien. ¿Lo tienes todo?

-Sí.

-Gracias, Molly -esta vez quien sonrió fue ella acompañando a la sonrisa un guiño.

Estaba en su despacho recogiendo las cosas, tenía una sensación extraña, por un lado feliz por haber podido concluir un año más como profesora cuando lo tenía todo en contra, por otro triste porque cuando saliera por la puerta sabía que ese sería su último trabajo. Sin embargo, la tristeza se le esfumó con rapidez al pensar en Kristina. Tenía un futuro repleto de proyectos, ilusiones y junto a la mujer que amaba ese pensamiento le valió para sonreír. El teléfono la sacó de su ensimismamiento.

-¡Úrsula!

-¡Termine por este año! -le dijo alegre.

-Felicidades.

-¡Ay amiga! Qué ganas tenía, bueno… dime… ¿qué tal estás?

-Hecha un flan, atacada más bien -le dijo sentándose abatida en la silla.

-¿Y eso? ¿Por la boda?

-Sí -cerró los ojos esperando la risa de Úrsula que efectivamente llegó-. Sabía que te ibas a reír.

-¿Pero por qué estás nerviosa? Ya te has casado.

-No es lo mismo, además, precisamente por eso. Me casé estando diez años con Amanda y duramos cuatro juntas después de casarnos.

-Demasiados duraste.

-¿Sabes algo de ella?

-Sí, sabía que me preguntarías en algún momento así que la llamé está con la quimio pero al menos la operación ha salido bien.

-Me alegro.

-Lo sé. Y ahora dime ¿qué te pasa?

-Que echaría a correr, tengo ganas de salir corriendo, no he podido dormir tengo la sensación de que todo va deprisa y con lo que le pasó a Kristina me gustaría parar un poco y detenerla a mi lado.

-¡A ver no me asustes! ¡Huirías con Kristina, no!

-¡Por supuesto! -exclamó casi ofendida.

-Ya pensé que la boda te había trastornado.

-Tanto no -dio una carcajada-. Me da miedo que no salga bien que me pasé como pasó con Amanda y sé que es una tontería pero…

-El miedo es libre. Pero tienes a tu lado a una mujer impresionante que lucha por ti, te ama y te lo demuestra cada día, Amanda nunca te demostró un poquito de amor. Siempre eras tú la que lo dabas todo a cambio de casi nada. Y con Kristina eso no pasa. Solo estás muerta de miedo pero creo que es normal.

-Gracias, Úrsula por entenderme -le dijo cerrando los ojos-. Siento una responsabilidad con ella que nunca he tenido antes.

-Por eso, porque te demuestra un amor intenso.

-Sí, a veces me mira y me hace temblar al ver el amor tan intenso en sus ojos.

-Eres afortunada piensa en eso.

-Lo pienso, y doy gracias. Me tiemblan las piernas y me siento idiota -la carcajada de Úrsula le hizo cerrar los ojos y frotarse la frente con la mano libre-. Nunca he amado tanto a veces me siento que Kristina me ha desnudado hasta el alma.

-Querida amiga, esa jovencita que te echó el ojo te ha vuelto loca.

-Totalmente.

-Pues en lugar de sentir miedo, trata de disfrutar cada minuto a su lado. Tú misma lo has dicho te gustaría detener el tiempo, eso es imposible pero lo posible es vivir cada momento con ella como si fuera el último.

-Menos mal que vas a estar aquí porque igual me desmayo. Uf… tengo taquicardia ¿te lo puedes creer? -le dijo aturdida con la frente arrugada porque ni ella misma podía entenderlo.

-Me lo creo. Vais a ser terriblemente felices.

La señora Davis y Kristina habían comida solas en casa. Estaba descansando cuando sonó el timbre. Kristina estaba en el sofá con el teléfono en la mano pensando que Parker no la había llamado. Sonrió al escuchar la voz de su hermana Molly.

-¡Hola! ¿Cómo estás?

-Bien ¡no tan contenta como tú! ¿Qué pasa?

-¡Venga! ¡Qué nos vamos!

-¿Cómo? -preguntó mirando a la señora Davis.

-Vamos a tu despedida de soltera -le confirmo Molly.

-¿Qué? -sonrió de lado un tanto incrédula.

-A ver, hermana, sabemos como estás y tenemos claro que no podemos salir de marcha por la noche contigo. Así que hemos pensado que mejor celebrar tu despedida por la tarde.

-¿Ya está tu hermana bajo?

-Sí, señora Davis.

-Pues yo me voy con ella -le dijo guiñándole el ojo-. ¡Lo que me voy a reír!

-Un momento, un momento -levantó las manos Kristina mientras sonreía incrédula-. ¿Yo voy a tener despedida y Parker?

-También la tendrá, ella como sí puede salir la haremos por la noche.

-¡Ah no! De eso nada, si yo no puedo ella tampoco.

-¡Ya apareció la sargento Davis! Me voy -dijo la señora Davis muerta de risa.

-¡Señora Davis! -la llamó Kristina-. ¿Qué le vais a hacer?

-Quieres dejar de preguntar cosas y vamos, te tienes que preparar -Kristina la miró con el ceño fruncido-. ¿No confías en mí?

-No lo sé. Déjame que avise a Parker.

-¿De qué la vas a avisar? -la miró incrédula.

-No quiero faltar a mi palabra de que me iba a portar bien -marcó el número y esperó. Tardó un poco pero por fin la voz de Parker apareció algo incrédula-. ¿Cariño? ¡Qué te pasa!

-Kristina a mí nada ¿qué pasa? -le preguntó tratando de controlar su respiración.

-Que ha venido mi hermana Molly me ha dicho que me han preparado una despedida y quiere que me vaya con ellas. No lo quería hacer sin avisarte.

-¡Ah pues me parece bien! Gracias por avisarme, mi amor.

-¿Vas a tardar mucho en venir?

-Me queda solo una reunión ya. Imagino que en un par de horas como mucho estaré ahí. Pero tú tranquila, cariño disfruta. Me han dicho que me tengo que preparar para mi despedida.

-No me hace gracia que te vayas de noche.

-¡Ya está bien Kristina! -la riñó Molly-. Despídete de ella.

-Te dejo que mi hermana se ha puesto pesadita.

-Pásalo muy bien.

-Te quiero, Parker.

-Y yo, mi amor.

-¡Qué rara está!

-No me extraña, debiste ver como tenía el despacho. ¡Venga! ¡Va!

Molly la acompañó hasta la habitación. Abrió el armario y le buscó algo para ponerse mientras ella se daba una ducha. Al salir con el pelo enrollado con una toalla la miró seria.

-¿Ese vestido?

-¡Vamos a un sitio muy fino!

-¿A dónde me vais a llevar? -sonreía divertida.

-¡Es una sorpresa! Pero tienes que ir bien vestida para las fotos.

-¿Fotos?

-¡Kristina a todo lo que diga me vas a preguntar!

-Perdona es que… no sé… además he encontrado a Parker nerviosa.

-¡Ya te lo he dicho! ¡No sabes lo que ha tenido que aguantar! Esta noche no sé yo si nos va a durar.

-No me fío de vosotras.

Así entre risas y protestas de Kristina por fin se vistió. Salieron de casa y la hizo subir al coche. Una vez dentro Molly trató de tranquilizarla.

-¿Por qué estás tan nerviosa, Kristina? -le preguntó al ver como no paraba de apretarse los dedos de las manos.

-No lo sé. Pero estoy atacada. Yo divirtiéndome y Parker trabajando.

-Bueno, luego será al revés -le sonrió.

-¿Todo irá bien, verdad Molly?

-¿A qué te refieres?

-A nosotras.

-Por supuesto que sí -le respondió con contundencia.

-Espero hacerla feliz.

-Ya la haces feliz. Muy feliz, Kristina. Estás atacada por la boda nada más. ¿Qué tal el vestido?

-Muy bien, me muero de ganas de verla con el suyo -sonrió.

-De acuerdo, pues ahora, tengo que vendarte los ojos.

-¿Qué? -la miró perpleja.

-Ordenes de la señora Davis, porque si ves donde te llevamos ya no tiene gracia.

-¿Es un lugar especial? -la miró con intensidad.

-No pienso decirte nada he tenido que pasar un tormentoso interrogatorio con la señora Davis para no sucumbir ante tus preguntas -Kristina dio una carcajada-. Venga… ¿ves algo?

-Nada.

-Bien. ¡Vamos allá! Va a ser divertido.

Molly condujo durante un buen rato, Kristina notó como el coche se movió, sin duda, estaban en un camino con piedras. Una imagen le llegó a su mente y sonrió. Su hermana sabía que tenía una ilusión que estaba muy cerca de Port Charles y era un lugar mágico. Desde que habían llegado a Port Charles había pensado en llevar a Parker pero el precio era tan prohibitivo que se convenció así misma que en cuanto la ferretería fuera bien reservaría una de las cabañas más bonitas de su ciudad. Suspiró con fuerza al notar como el coche había llegado a su destino.

-¿Preparada?

-Sí -sonrió.

-Voy a sacarte del coche.

-¡Pero no me vas a quitar esto!

-No, ordenes de la señora Davis -le dijo abriendo la puerta.

-¡Qué bien huele! A naturaleza.

-¡Sí! Venga vamos camina y te aviso cuando haya que subir un escalón.

-¡Me estás poniendo nerviosa!

-Va a ser divertido, ¡ya lo verás!

Oyó como se abrió la puerta y pudo percibir la risa de la señora Davis. No podía borrar la sonrisa de sus labios ni cuando Molly le avisó que le iba a quitar el abrigo.

-Dejo el abrigo, espera y te quito eso.

-Vale.

Escuchó como abría la puerta de algún armario y notó como le aflojaba el nudo del pañuelo que tapaba sus ojos. Entonces no pudo más que sonreír.

-Te quiero -le susurró mientras la abrazaba Parker.

Kristina se giró porque al entrar había captado su perfume y al verla allí con un vestido negro con escote cruzado y hasta media pierna, tragó saliva para aplacar de golpe todo el calor que se apoderó de ella. Parker que captó su mirada se dirigió directamente hasta sus labios entregándole un beso que provocó mayor intensidad Kristina que pasó sus manos por su cuello mientras Parker rodeaba su cintura. A las dos las acompañaba el fuego de la chimenea, una mesa en el centro con velas, un juego de vajilla de los más caros que podían existir, una cama como dosel y un jacuzzi cercano a la ventana. Era un pequeño rincón para disfrutar intensamente del amor que se tenían.

Se separaron tras el beso, tras mirarse a los ojos emocionadas y mantener una sonrisa feliz.

-No me lo puedo creer -susurró Kristina con la voz repleta de emoción-. Has hecho que se cumpla mi sueño.

-Tú has conseguido que se cumplan tantos míos que… necesitaba hacer algo para ti -le apartó con suavidad un mechón de la cara.

-Es que… -rompió a reírse acompañada por Parker se cogieron de las manos mirándose detenidamente-. Me parece un sueño… estás tan guapa.

-Tú también mi amor. No te había visto ese vestido -le dijo dándole la vuelta mientras se mordía el labio inferior.

-Me lo compré antes del accidente. Quería sorprenderte.

-Pues lo has hecho, ¡no sabes cómo! -la atrajo hasta sí dando una carcajada.

-¿Y mi hermana, la señora Davis? La he escuchado reírse -le decía con gesto perplejo.

-Me han ayudado. Cuando me has llamado estaba vistiéndome aquí.

-¡Me has mentido! -le dijo mirándola con una sonrisa irónica-. ¡Y yo avisándote que me iba a mi despedida!

-Me ha parecido tan tierno. ¡Pero venga vamos a cenar! Bueno tengo que decirte que ha sido Molly quien me habló de esto. Y cuando ha llegado a casa la señora Davis me ha traído la comida que había encargado.

-Parker esto vale una fortuna.

-Lo sé, pero a nosotras nos ha salido gratis.

-¿Cómo? -la miró perpleja.

-La universidad sorprendentemente nos ha regalado un cheque a los profesores porque han conseguido un reconocimiento muy importante, así que invertí el dinero aquí. ¿Qué te parece?

-Me has hecho el mejor regalo de mi vida, estar aquí contigo es… tan especial.

-Me alegro, ¡me hace muy feliz saberlo!

-Te quiero, Parker -se fundió a ella abrazándola fuerte y pasaron a besarse con pasión.

-¡Espera, espera! -la separó.

-Luego comemos, no puedo soportarlo -la miraba con avidez.

-Yo también tengo muchas ganas pero… vamos a disfrutar del momento con toda su intensidad.

-¡Contigo eso de desarrollar la paciencia se está convirtiendo en un arte! -le dijo seria pero divertida.

-Luego lo vamos a disfrutar más -susurró con la voz ronca por el deseo mientras sus ojos la devoraban con pasión.

-¡Qué tortura!

Parker puso el equipo de música, mientras compartían una comida de lo más deliciosa del mejor restaurante de la ciudad. Con el mejor vino que sabían era cosa de la señora Davis. Pasaron un rato espectacular, rieron de buena gana, enlazaron sus dedos en más de una ocasión, se dijeron tantas veces te quiero con la mirada que se les escapaban sonrisas que volaban por el ambiente repleto de amor y pasión. Y cuando llegó el momento del brindis, Kristina se levantó y se sentó sobre Parker que sonrió feliz.

-Por nosotras, mi amor. Porque nuestra vida esté repleta de momentos como estos, no en sitios como estos -dijo Parker arrancando la carcajada de Kristina-. Pero que estemos siempre juntas.

-Por nosotras, por nuestro amor y por nuestra felicidad.

Chocaron sus copas dieron un largo sorbo y Kristina sonrió con esa picardía que le hacía brillar su mirada. Se levantó, cogió de la mano a Parker y aprovechando la canción que en ese momento sonaba en el equipo de música, “I’m your angel” con la maravillosa voz de Celine Dion, que parecía habían elegido especialmente para ese momento. Se pusieron a bailar lentamente con las miradas repletas de ese sentimiento que había nacido en ellas casi dos años atrás y que había crecido tan fuerte como una de las montañas que las rodeaban, y que en el fondo tal como la letra les estaba susurrando, cada una para la otra había sido como un ángel.

-Te quiero -le susurró Kristina justo antes de alargar su brazo y hacerle girar.

-Te quiero -devolvió aquel sentimiento en su voz cargada de deseo Parker cuando volvió a ella con cuidado.

Juntaron sus frentes, sus labios comenzaron a recorrerse como si fueran el agua de aquel rio que decía la letra que podían cruzar juntas, las manos de Parker llegaron hasta la nuca de Kristina y deslizó suavemente la cremallera de su vestido dorado de pedrería. Mientras ambas dejaban escapar un suspiro repleto de pasión. Las manos ágiles de Kristina se colaron por la falda de Parker rozando su piel con tanta delicadeza que un gemido se escapó de su boca entre los labios de Kristina que sonrió sabiéndose vencedora.

La ropa quedó a mitad camino y ambas decidieron que aquella despedida de soltera iba a ser para ellas la más especial que nunca nadie podría haberles regalado. Parker volvió a ser la amante delicada y tierna que cuidó a Kristina que a pesar de la delicadeza la volvió loca de placer. Y entre risas y palabras repletas de amor, Kristina no dudó en envolver a Parker como si fuera una diosa tratándola con la veneración que sentía por ella, llevándola por los caminos más maravillosos de la pasión más intensa y haciéndole explotar en un placer enloquecido. Se abrazaron mientras trataban de controlar algo sus respiraciones, entonces Kristina buscó los labios de Parker los atrapó mientras sus manos recorrían lentamente su espalda provocando en Kristina que toda su piel se erizara.

-Kris…

-No me digas que debo parar… hoy no -le dijo rozando su punta de la nariz con la de Parker.

-Eres lo mejor que me ha pasado en la vida -la mirada emocionada de Parker al decirle aquello le mostró sin tapujos su enorme amor.

-Y tú para mí. Y ahora vamos a hacer lo que me dijiste.

-Cuando me miras así me das miedo -sonrió divertida-. ¿Qué te dije?

-Que íbamos a vivir intensamente cada minuto juntas, así que, esta noche la vamos a vivir intensamente, mi amor.

Y la noche continúo para las dos, Parker entendió que Kristina estaba mucho mejor de lo que ella esperaba, no se resistió a todo cuanto ambas deseaban disfrutar, siempre con amor dejándose llevar a veces por la locura, a veces por la ternura pero siempre por la pasión que en ellas existía que era como la lava de un volcán.

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2 pensamientos en “PARKER Y KRISTINA. LA FUERZA DEL AMOR. Capítulo 105

  1. Hola Farren ¿todo bien? Ayer te extrañé ¿eh? Espero que sí.
    Quería que fuera una sorpresa para todos, para ellas y para vosotras. Algo especial porque ambas son especiales. ¡A ver qué pasa con Kristina! Yo me espero cualquier cosa que ya sabemos como es.
    Gracias espero que pronto pueda decir que ya vuelvo a ser persona.
    Un abrazo para ti muy fuerte.

  2. Woooow, hermosa sorpresa la de Parker, después del sufrimiento e incertidumbre, con respecto ala salud de Kris, se merecen estos momentos tan mágicos.
    Que capítulo, una vez más queda demostrado, que el amor que ellas se tienen será eterno.
    Será la hermana de Parker o será Amanda, que misterio se carga Kris, pero es con muy buena intención, y solo por eso todo saldrá bien.
    Espero que pronto encuentre una solución para ese terrible insomnio, y sobretodo agradecer por el tiempo para subir los capítulos. Un abrazo 😊
    Gracias por el capy, y asta mañana 😏

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