PARKER Y KRISTINA. LA FUERZA DEL AMOR. Capítulo 106

La señora Davis estaba a punto de desayunar, sonreía cada vez que recordaba como Sam les había contado les detalles del ataque de histeria de Parker.

-¡Dios mío, Sam! Va a llegar antes Kristina que nosotras, no había manera de cortarle el monólogo al profesor Collins.

-Parker respira que te va a dar algo -le decía muerta de risa.

-Estoy atacada.

-Pero si hasta que tú no estés allí Molly no va a recoger a Kris.

-Lo sé pero quiero que todo salga bien, se lo merece.

-¡Y va a salir bien! Tranquila, Parker.

-Menos mal que eres tú si estuviera aquí la señora Davis.

-Lo que se iba a burlar de ti -decía muerta de risa.

-Quiero que para Kristina hoy sea especial, necesito darle un poco de lo mucho que ella me ha dado a mí.

-Parker, mi hermana nunca ha sido tan feliz. Te lo aseguro y va a salir todo muy bien.
Al llegar a la cabaña, prepararon la vajilla y cuando se fue a cambiar sonó su móvil.

-¡Oh dios mio es Kristina! -exclamó atacada mirando la pantalla.

-Contesta pero tranquilízate.

Al colgar cerró los ojos en señal de nervios. Sam la miraba sonriendo, aquella mujer que parecía siempre tener dominado el autocontrol, en esos momentos lo había perdido totalmente y todo por hacer feliz a Kristina.

-Ya está Molly allí -le dijo tras un profundo suspiro.

-De acuerdo, pues ahora, me voy a por la señora Davis, relájate por favor.

-Gracias, Sam.

La sonrisa de la señora Davis era considerable imaginaba que aún debían estar durmiendo agotadas porque aquel lugar era demasiado romántico como para no disfrutar de ello. La sacó de sus pensamientos y de remover el azúcar en su café el sonido del timbre de la puerta. Le extrañó y al abrir su gesto mostró un tanto de sorpresa.

-Señora Davis.

-¡Alexis! Adelante -Alexis pasó con gesto serio-. ¿Qué haces aquí?

-Vengo a ver a mi hija -la miró con gesto ofendido como si hubiera hecho una pregunta que estuviera fuera de lugar.

-Kristina no está.

-¿Cómo que no está?

-Está con Parker. ¿No te lo han dicho tus hijas? Se fueron anoche a una cabaña para celebrar su despedida de solteras.

-¡Cómo! Parker se ha vuelto loca…

-Imagino que durante la noche sí y estoy segura que varias veces.

-Mi hija no está para algo así -bramó enfadada y ofendida por el comentario.

-¿De verdad crees que después de todo lo que Parker la ha cuidado y ha estado pendiente de ella haría algo que fuera contraproducente para Kristina?

-Usted lo ve todo fantástico.

-Bueno, creo que las dos necesitaban un poco estar solas antes de la boda con todo lo que ha pasado últimamente y el médico dio el visto bueno. Kristina se va a casa de Sam esta tarde una vez recoja el vestido.

-Sí me lo dijo ayer, pero no me había dicho lo de anoche.

-Claro era una sorpresa -le sonrió-. Anda pasa a la cocina que vamos a desayunar juntas a ver si logro que se te pase la acidez que te ha provocado la noticia.

Alexis cerró los ojos tras un fuerte resoplido. Allí en una fotografía Kristina frente a la cámara y Parker apareciendo por la izquierda sonriente, mientras su hija mostraba un gesto muy suyo repleto de picardía. Volvió a suspirar y se sentó ante una taza que la señora Davis le había colocado delante. Le puso el café y se sentó frente a ella observándola con atención.

-Mañana va a ser el día más feliz de su vida, espero que sepas quitar esa cara de estreñida que se te pone cuando ves a Parker -Alexis la miró muy seria-. Mírame como quieras pero así mañana cuando estés allí te acordaras de estas palabras y tratarás de cambiar ese gesto.

-Sé como debo comportarme.

-Pues no lo has demostrado.

-A pesar de todo, Kristina es feliz nada más hay que ver sus ojos cuando habla de Parker.

-Y el tiempo te ayudará a aceptar a tu nuera -ante la mirada de Alexis la señora Davis dio una divertida carcajada-. Pero espero que no te cueste mucho tiempo.

En la cama de aquel maravilloso refugio, Parker suspiró con fuerza y tras el suspiro emitió un gemido gutural que mostró el inmenso placer que sentía. Abrió poco a poco los ojos porque notaba como si alguien la estuviera observando fijamente.

-Buenos días, mi amor.

-Mmm… Kristina.

Efectivamente, Kristina la estaba observando con el codo apoyado en la almohada y la mano sobre la frente, la miraba con una sonrisa maravillosa y en sus ojos el brillo que aquella mujer provocaba que no era otra cosa que el intenso amor que sentía por ella.

-¿Llevas mucho mirándome?

-Sí, es que cuando me he despertado no podía creer que mañana nos casaremos, necesitaba ver que no era un sueño que soy la mujer más afortunada del mundo.

-Mi amor -sonrió removiéndose en la cama y acercándose hasta ella para abrazar su cuerpo.

-Y es verdad, estás aquí a mi lado -le acariciaba con suavidad el rostro.

-Te entiendo, a mí muchas veces me pasa igual -le cogió la mano y le dejó un beso mientras la acercaba hasta su pecho y la apretaba con amor-. Necesito tocarte para ver que es verdad.

-Ahora mismo doy por bueno todo lo que tuvimos que sufrir.

-Y yo -sonrió soltando su mano y acariciándola hasta acercarla hasta sus labios y besarla-. Y a partir de mañana nuestra vida será maravillosa.

-Estoy segura de que así será.

-Mi maestra zen -le susurró Parker mirándola con devoción.

-¿Hasta cuándo podemos estar aquí? -pasó su dedo índice por los labios de Parker que ante el contacto cerró los ojos suspirando.

-A las cuatro vendrá Sam a por nosotras.

-Menuda tomadura de pelo me hizo mi hermana.

-Fue divertido -sonrió fuertemente-. Y valió la pena.

-Mucho -la besó subiéndose sobre ella-. Hagamos que siga valiendo la pena.

-Mi amor.

Durante un buen rato se dedicaron intensamente a amarse, después desayunaron y se metieron en el jacuzzi. Allí Parker descubrió totalmente asombrada el secreto de la mejoría de Kristina.

-La señora Davis me ha estado haciendo una cataplasma milagrosa.

-¿Milagrosa? -susurró divertida mientras abrazaba el cuerpo de Kristina que reposaba sobre el suyo bajo una gran capa de espuma.

-Resulta que su abuelo era boxeador, y su abuela cuando volvía de los combates le preparaba unas cataplasmas para los golpes. Cariño… conmigo ha funcionado porque me costaba muchísimo moverme, eso sí, me dijo que nada de contártelo a ti.

-¡Al final voy a ser yo la sargento!

-Cuando te pones en el papel de enfermera sí -dio una carcajada mientras rozaba con su pie la pierna de Parker que sonrió.

-Pues por lo que veo ha funcionado y me alegro mucho.

-Estaba tan preocupada por no poder tener mi noche de boda, que la pobre harta de escucharme se puso a prepararla, pero lo divertido es que huele muchísimo a cebolla y para que no notarás nada armábamos cada lío -dio una carcajada.

-Vaya pareja… -sonrió abrazando nuevamente a Kristina y dejándole un beso en el cuello-. Qué feliz me hace escucharte sonreír así, tus carcajadas son tan maravillosas que me dan vida.

-¿Te lo parecen? -acarició el brazo que le tenía abrazada.

-Sí, me dieron fuerzas cuando estuve en el hospital.

-Me alegro.

-Te quiero, Kris.

-Y yo mi amor.

A las cuatro en punto como un clavo estuvieron Sam y Molly. Cada una con un coche, al verlas salir sonriendo se miraron entendiendo que la despedida de soltera había sido todo un éxito.

-¡Buenas tardes, chicas! -les saludó sonriente Molly al verlas salir cogidas de la mano.

-¡Querida hermana! -la abrazó Molly.

-Venga que te vienes conmigo.

-¿Qué? -la miró y después miró a Parker.

-Y a Parker me la llevo yo.

-Creo que nos van a separar -le dijo bajito al oído dándole un pequeño codazo.

-¿Por qué? -preguntó Kristina con una sonrisa irónica.

-¿Pensáis que vais a dormir juntas el día antes de la boda? -la miró desafiante Sam-. De eso nada, cada una en una casa.

-¡No podéis hacer eso! -protestó Kristina-. Di algo Parker.

-Cariño… creo que será mejor hacerles caso.

-Venga… despediros -las apremió Molly-. No miramos.

Graciosamente se dieron la vuelta mientras Parker daba una carcajada. Kristina la miró formando un puchero en su barbilla que desató una nueva carcajada en Parker.

-Hasta mañana, mi vida -le dijo Parker dándole un beso.

-No sé si voy a saber dormir sin ti.

-¡Ni yo!

-¡Qué ganas tengo de que sea mañana! -dijo Kristina mientras le rodeaba a cintura y se besaban.

-Te llamaré esta noche -le dijo bajito Parker.

-Vale… -elevó los hombros mientras arrugaba la nariz contenta.

-¡Yo creo que ya está bien, no! -les dijo Sam.

-Venga… ¡vamos Kristina!

-Adiós mi amor -le dijo a punto de llorar.

-¡Qué dramática eres! -se burló de ella Molly.

-Hasta mañana cariño -le guiñó un ojo Parker antes de meterse cada una en el coche.

-¿Crees que sobrevivirá? -le preguntó Sam jocosa.

-Ella no lo sé, a mí me va a costar.

Tras la carcajada arrancó y cada una salió hacia una dirección distinta.

Después de recoger los vestidos fueron hasta casa. Kristina a la de Sam junto a sus hermanas, Parker con la señora Davis e Ilsa. A media tarde, la señora Davis llevó a Parker hasta el aeropuerto para recoger a Úrsula que llegaba feliz. Parker la recibió con un abrazo sincero y repleto de cariño, quien la había ayudado y apoyado estaría a su lado, y eso para ella era muy importante.

Durante lo que quedó de tarde lo pasaron tranquilas hablando en casa de Parker, mientras en casa de las hermanas Davis, Kristina se mostraba nerviosa.

-Solo espero que mamá se comporte.

-Por supuesto, Kristina. No lo dudes. Yo creo que ha aceptado sinceramente tu boda con Parker.

-Sí pero no ha aceptado a Parker.

-Dale tiempo.

-Todas decís lo mismo pero Parker es una persona maravillosa de la que no debería seguir dudando.

-Pero ellas tuvieron sus rencillas -le dijo Sam cogiéndole de la mano-. En cierto modo, ambas tienen sus asuntos pendientes, pero estoy segura que mamá terminará aceptando a la que va a ser tu mujer.

Entonces dieron una gran carcajada las tres hermanas que estaban juntas en el sofá. Kristina en medio y a cada lado una hermana. Molly le cogió la mano para preguntarle.

-¿Qué sientes?

-Un montón de cosas, me siento feliz muy feliz -sonrió ampliamente-. Y ayer hablábamos de lo mucho que nos ha costado llegar hasta aquí, pero que ha valido la pena esa lucha porque al final hemos conseguido que con el paso del tiempo nuestro amor sea mucho más fuerte, más sólido y eso creo que hará que estemos para siempre juntas.

-¡Qué romántica! -sonrió Sam.

-Esta mañana cuando me he despertado, he tenido que mirar a Parker para darme cuenta que era cierto, a veces, siento que la quiero tanto que ese amor no va a romperse nunca pero necesito sentirla, no sé…

-Estáis muy enamoradas, y yo estoy segura que vais a tener ese amor durante toda vuestra vida -apuntó Molly-. Yo os envidio.

-Yo también -afirmó Sam.

-Es que… siempre os lo dije, tenemos una conexión muy fuerte. Desde el principio.

-Y nosotras no te creímos -le dijo Molly con gesto de pena.

-Nadie podíais creerlo porque a veces yo tampoco me sentía capaz de creerlo, sentir ese amor tan intenso por una mujer…

-Estoy convencida de esa conexión, nada más hay que ver como os miráis.

-Soy muy feliz. Y quiero que Parker también lo sea.

-Yo creo que lo es, inmensamente feliz -concluyó Sam mientras las dos hermanas la abrazaban.

Mientras esto ocurría en casa de las Davis, Parker estaba sentada en el sofá junto a Úrsula. La señora Davis se había retirado a dormir porque el día para ella había sido intenso.

-¡Por fin vas a casarte con Kristina! -le sonrió.

-Parece mentira ¿verdad? -hablaba con un gesto repleto de felicidad.

-Me alegro mucho, es la persona que he visto más te ha cambiado la vida en muchos aspectos. Te veo feliz, te escucho siempre con alegría en tu voz, sonríes… el cambio en tu vida ha sido total.

-Y lo mejor de todo, es que veo en el futuro tantos proyectos…

-Vais a ser muy felices. ¡Quién nos lo iba a decir! ¿Recuerdas cuándo vine a socorrerte después de besarte con ella por primera vez?

-Sí, ¡todo lo que despertó en mí aquel beso! -sonrió asintiendo-. Kristina me desbordó y lo sigue haciendo.

-¡Y lo seguirá haciendo! -apuntó Úrsula divertida mientras le cogía la mano con fuerza y sonreía.

-La amo con locura -su voz sonó emocionada y feliz.

-Lo sé, amiga mía, lo sé.

Y cuando llegó la hora de irse a dormir, Parker no pudo resistirse y llamó por teléfono.

-¡Parker! -la voz cantarina y feliz de Kristina la saludó como si hiciera mucho tiempo que no hablaban-. ¿Cómo estás cariño?

-Pues perdida en la cama… -le dijo con melancolía-. Me faltas tú.

-A mí me pasa lo mismo, creo que no voy a poder dormir sin tu abrazo.

-Pensemos que la noche pase rápida.

-Tengo unas ganas de verte -sonrió divertida.

-Y yo. ¿Has podido sacar información sobre los vestidos de las madrinas?

-Nada, no han soltado prenda.

-Kristina…

-¿Qué? -preguntó sonriendo.

-Eres muy importante para mí. Quería decírtelo.

-Tú también, Parker. Soy muy feliz -susurró emocionada.

-Y yo -contestó en las mismas condiciones-. ¡Bueno a ver ahora si nos vamos a poner a llorar!

-¡Deseo que pase la noche rápidamente!

-Mañana sé que vas a estar muy guapa -le dijo Parker con el gesto repleto de emoción.

-¡Tengo tantas ganas de verte! No lo puedes imaginar.

-¡A dormir! ¡Qué mañana no va a ver suficiente tapa ojeras para las dos! -les gritó divertida la señora Davis.

-Cariño… será mejor que durmamos, creo que nos han pillado -le dijo sonriendo Parker.

-Te quiero, no lo olvides.

-Y yo. Kristina.

-¿Qué?

-Cierra los ojos y siente que te abrazo.

-Lo haré.

El día de la boda había amanecido con un sol radiante, el cielo azul salpicado con unas algodonosas nubes blancas ofrecía un espectáculo impresionante. Parker se había levantado a las seis de la mañana, no lograba reconocerse a sí misma. Los nervios la tenían desbordada y la ansiedad por que llegará el momento no la podía controlar. Estaba apoyada en el marco de la ventana mientras observaba el cielo. Pensaba como tantas otras veces hizo cuando estaba lejos de Kristina, que quizá compartían aquella visión y sonrió.

-¿Desde cuándo estás levantada? -le preguntó Úrsula.

-Hace rato.

-Lo imaginaba. Ven aquí -la abrazó con un inmenso cariño.

-Gracias -le dijo poniéndose a llorar.

-¡Parker!

-Lo sé, estoy tonta… no puedo remediarlo no sé que me pasa -le decía abrazada a ella.

-Pues que eres tan feliz que no puedes controlar tus emociones. Venga voy a preparar el desayuno, amiga mía.

En casa de Sam, las tres hermanas Davis estaban desayunando, aunque realmente quien lo hacía eran Molly y Sam porque Kristina estaba frente a la taza de café sin moverse. Las dos hermanas no paraban de reírse ante su gesto de pánico.

-Estoy muerta de miedo -susurró de repente.

-No se nota nada.

-No te burles, Sam.

-Es normal. Es un paso muy importante en tu vida y lo has deseado tanto que en el momento se hace realidad asusta.

-¡Ay Molly! -susurró Kristina cerrando los ojos.

Estaban terminando el desayuno cuando sonó el timbre. Allí estaba Alexis con un traje chaqueta lila oscuro. Estaba elegante y trató de mostrarse feliz al entrar y ver a Kristina en estado catatónico.

-Buenos días, chicas. ¿Kristina?

-Hola mamá -la saludó con gesto asustado.

-Vamos vístete, Kris -le animó Sam-. Hay que ir a San Paul para arreglaros allí está todo preparado.

-Venga… os ayudo.

Habían preparado las cosas para que Parker y Kristina no se vieran. Fue la señora Davis quien condujo el coche y llegaron las primeras. El lugar era hermoso. En medio de una gran arboleda junto a un lago se encontraba un pequeño palacete de dos pisos. Con grandes ventanales y cristaleras de colores. Al llegar, Úrsula que llevaba su vestido fue la encargada de subir a la habitación que tenían reservada para Parker.

-¿Estás más tranquila? -le preguntó.

-Un poco, sí.

En el momento en que Parker cerraba la puerta, el coche de Alexis hacia entrada con una Kristina que había hecho el recorrido en silencio, tras ellas llegaban en otro coche Sam y Molly. La encargada las acompañó hasta la habitación destinada para ella, justo en el lado contrario de la que se encontraba Parker.

-Gracias -le dijo Kristina a la mujer que le sonrió-. ¿Ha llegado, Parker?

-Sí -le respondió Molly.

-¡Ya estamos aquí! -les dijo sonriendo con la emoción reflejada en los ojos.

-¡Vamos allá a ponerte guapa! -la animó Molly.

Tanto Úrsula como las señora Davis comenzaron a vestirse, mientras Parker se maquillaba para que la peluquera le hiciera un bonito recogido en el pelo. Fueron momentos de nervios donde tanto Kristina como Parker no eran capaces de hablar. La que no perdía detalle de nada era Alexis que le había estado dando consejos a la peluquera de como le quedaba mejor la melena a su hija. Ya que Kristina seguía observándose en el reflejo del espejo pero sin articular palabra.

-Mientras acabas de peinarla voy a salir a tomar un poco el aire -dijo Alexis.

-De acuerdo, mamá -contestó Kristina.

En la habitación de Parker, habían terminado con el maquillaje y peluquería se había puesto una bata y estaba a punto de ponerse el vestido. Entonces llamaron a la puerta.

-Voy yo -dijo la señora Davis.

La mujer salió y tras ella cerró. Úrsula el había acercado las medias para que se las fuera poniendo con el ligero.

-Este ligero va a hacer diabluras con Kristina.

-¡No me digas eso! Me muero de ganas de verla ¡va a estar guapísima!

-Sí, sí, pero mi chica cuando te vea ¡ya veremos si no se desmaya!

Las dos soltaron una carcajada pero entonces entró la señora Davis con gesto serio. Parker la miró y Úrsula se quedó un tanto a la expectativa.

-Parker ha venido alguien a verte.

-¿A mí? -preguntó alertada.

-Sí. Voy a hacerla pasar. Úrsula tenemos que ir a ayudar a Kristina.

La amiga de Parker no entendió nada pero cuando la señora Davis hablaba había que hacerle caso. La puerta se abrió y le hizo pasar.

-Susan… -susurró atónita Parker.

Mientras Úrsula fuera de sí le decía a la señora Davis.

-¡Qué demonios hace aquí su hermana!

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9 pensamientos en “PARKER Y KRISTINA. LA FUERZA DEL AMOR. Capítulo 106

  1. Muchas gracias…..siii las entiendo y no sabes cuanto…. Xq ami m quedan unos meses hasta septiembre, y aveces la verdad m paro a pensarlo y me acojono!!! Jajajaj pero las entiendo, yo soy como kristina decidida pero luego a la hora de la verdad soy todo un flan….gracias por contestar siempre y estar ahí…. Un besazo enorme. Por cierto dime como es tu blog personal….para seguirte por ahí tb 😚😚😚🙋🙋🙋

  2. Enhorabuena por tu boda, Laura. ¿Las entiendes, no? Ese estado de Kristina que ha sido siempre tan decidida y valiente ¡a ver qué le pasa ante la boda! Hasta Parker la mujer más fría que puede verse, está hecha un flan ¡y encima la hermana!
    Un abrazo ¡seguimos para el final!

  3. Muchas gracias Alexandra por tus palabras hacia mi historia. Es el mejor regalo que me puedes hacer. Y bienvenida a mi blog.
    Un abrazo

  4. Farren es antes la salud que leer. Y hay que hacer caso ¡o te envío a Parker! Bueno me alegro que ya haya quedado atrás. Mucha fuerza ¡campeona!
    Creo que esta historia de amor entre dos personas que ante mucha gente tienen un problema como es la diferencia de edad, demuestra que el amor es amor y que cuando dos personas se enamoran de verdad y unen sus corazones, por mucho que traten de separarlas siempre impera ese amor. He visto algunos ejemplos, y para mí Parker y Kristina se merecían ser ejemplo para los lectores de mi blog.
    El personaje de Alexis sigue siendo leal así misma, que no quiere decir que nos guste. Ella piensa que Parker no quiere a Kristina y con sus enfrentamientos al final ganó Parker porque se va a casar con su hija y creo que se lo toma como algo personal. Como dice la gran señora Davis, el tiempo es el mejor aliado para Parker.
    Un abrazo muy fuerte.

  5. Si señora….precioso muy emotivo y divertido a la vez….tengo ganas de ver que pasa con las hermanas….xq si a ido es por algo bueno seguro!!! No hago mas que imaginarlas como irán vestidas jajajja sera que estoy en esa fase donde yo tb empiezo a preparar mi boda….y estoy desquicia, eufórica y de los nervios….porfin mi mujer será mi mujer, como ellas!!!….. Un abrazo enorme

  6. Buenas noches, gracias por estos hermosos capítulos es la primera vez que leo una novela tan bonita, esta novela me ha hecho reír, suspirar, llorar y también volar la imaginación. Deseo pronta recuperación para su estado de salud y pueda conciliar el sueño.

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  7. No insistas que te deje o que deje de seguirte; porque adonde tú vayas, iré yo, y donde tú murieses , moriré yo, y allí seré sepultada.

    Esa frase para mi, representa a Parker y Kristina, por todo lo que vivieron y vivirán.

  8. Yo también te extrañe, y mucho, esos tres dias fueron un suplició, el no poder leer los capítulos😢, pero ahora si la quimio me tumbo, y bien. Al igual que Kris, me quitaron la Tablet y el cel, para que me controlará, muchas gracias por el saludo y abrazó.
    Como no enamorarse de esta historia, te hace descubrir que cuando es amor verdadero así sufras de todos los modos posibles, al final sale ganando, y con grandes compensaciones, como nuevos amigos, familia, y sobretodo Felicidad.
    Alexis, ya mejor pon en práctica todos los concejos que te an dado, y acepta por completo a tu Nuera, que como dijo la señora Davis , si se volvió loca, y la mayor porte dela noche, y tambien en la mañana😄.
    Es la hermana!, si fue es para algo bueno , y espero que limen todos los problemas , y descubra lo feliz que es su hermana.
    Gracias por el capy, y asta mañana.

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