PARKER Y KRISTINA. LA FUERZA DEL AMOR. FINAL

Gracias por vuestro apoyo.

Un abrazo

Volver a casa significó ponerse a trabajar en limpiar, ir a hacer una pequeña compra al menos para el desayuno de Kristina, y hacer lavadoras para la lavar la ropa sucia del viaje.Aunque habían ido utilizando lavadoras de diferentes apartamentos donde se habían quedado a lo largo del viaje. Kristina decidió ir a comprar mientras Parker arreglaba la casa.

-¡Ya estoy aquí, cariño! -le gritó desde la puerta.

-¡Cuánto echaba de menos este momento! -susurró cerrando los ojos sintiendo una felicidad extrema-. ¡Estoy en la cocina!

-Ilsa, no… Ilsa… Ilsa no -reía divertida.

-¿Pero qué pasa? ¡Kristina que haces en el suelo! -le decía muerta de risa.

-Me he agachado a darle un beso y… -la perra no paraba de jugar con ella.

-Ilsa también está feliz -le dijo sonriendo mientras cogía las bolsas.

-¿Dónde crees que vas? -le preguntó Kristina cogiéndola de la cintura y echándola al suelo con ella y la perra ante la carcajada de Parker.

-¡Kris! -decía muerta de risa mientras Kristina se le subía encima y la perra ladraba feliz.

-Eres mía -le cogió de las manos haciendo que se sentara muerta de risa. Kristina la miró a los ojos intensamente-. Te quiero.

-Te quiero -le susurró acariciándole la cara con ternura mientras su mano pasaba por la cintura de Kristina.

-A partir de mañana comenzamos nuestra nueva vida, cariño -la besó.

-Y va a ser maravillosa, y cuando tengamos problemas estaremos juntas para solucionarlos.

-Exacto, soy inmensamente feliz ¡y si este viaje en coche ha sido fantástico no me quiero imaginar cómo será nuestra luna de miel y solas!

-Tienes toda la razón -la besó-. Toda.

-Me encanta cuando me miras así -susurró Kristina con la voz melosa.

-¿Sí?

-¡Me vuelves loca! -le dijo empujándola hasta dejarla en el suelo-. ¡Y voy a volverte tan loca como tú a mí!

Durante la tarde salieron a pasear con Ilsa, a las dos les hacía mucha ilusión llevarla a la playa. Estuvieron jugando con ella y disfrutando como si fueran dos niñas más de las que habían por allí. Reían sin parar, aunque de vez en cuando, Kristina perdía la compostura y buscaba a Parker para besarla. Y Parker se mostraba encantada y feliz. Una vez en casa y tras una larga ducha, pidieron la cena porque ninguna tenía ganas de ponerse a cocinar. Se sentaron en el sofá para degustar aquella comida italiana que pidieron. Además de comer y beber un buen vino, decidieron ir pensando en qué hacer a partir del día siguiente.

-A las once me ha dicho la señora Davis que vendrá su abogada, para firmar la compra de la empresa.

-¿Sigues pensando añadir mi parte en el nombre?

-¡Por supuesto! Mantendremos el Davis primero porque así es reconocible pero pondremos Forsyth después.

-¡Madre mía, Kris! ¿Te das cuenta vamos a ser empresarias? ¡Y yo no tengo ni idea! -reía divertida.

-Bueno… sigo pensando que deberías tomarte un año sabático, me ayudas en la empresa mientras estás embarazada y cuando te parezca bien vuelves a la universidad.

-Bueno eso ya es mirar a muy largo plazo. Vayamos día a día.

-Eso por la mañana y por la tarde podríamos pedir cita en la clínica.

-De acuerdo. Yo me encargo de llamar a los dos hospitales, el tuyo y el mío.

-¿Y cuándo nos vamos de luna de miel?

-Pues depende de cómo llevemos el trabajo ¿no te parece?

-Preguntaremos si embarazada puedes hacer un viaje así -dijo Kristina.

-¿Por qué, no? Pienso seguir haciendo mi vida normal y mi gimnasia.

-Eso habrá que preguntarlo -le dijo blandiendo la cuchara con la que se estaba tomando un mousse de chocolate.

-¡Qué embarazo me vas a dar! ¡Me lo veo venir! Parker no hagas esto, no subas aquí, deja que lo hago yo… -Kristina dio una carcajada que desató un gesto serio pero divertido en Parker-. ¡La que me espera!

-¡Sí, pienso cuidarte sin descanso! -la miró divertida.

-¡Ay Kris!

-Ya sé que estás loca por mí… no lo disimules.

-¡Creída!

Dejó el plato de su mousse y se subió sobre Kristina haciéndole cosquillas. En ese instante entre luchas, risas, besos robados, caricias suaves que terminaron con la ropa desperdigada por el pasillo, la habitación y con las dos desbordadas por la pasión.

A la mañana siguiente desayunaron juntas y, mientras Kristina se marchaba a la ferretería, Parker comenzó a hacer las llamadas oportunas. Le hacía mucha ilusión el viaje que les había preparado la señora Davis, pero tenía dudas de hacerlo embarazada. Y al mismo tiempo tenía muchas ganas de que les dijeran que iban a ser madres. En esa disyuntiva estaba centrada con una sonrisa en sus labios. Se miró la alianza acariciándola con ternura, sentía que aquel anillo unía mucho más que a dos personas, unía dos almas que habían estado buscándose desesperadamente y que por fin podían disfrutar juntas. Suspiró con fuerza tomando esa energía que Kristina le hacia sentir y que había cambiado tanto su vida. Hizo las llamadas y con esa sonrisa que marcaba en sus labios la felicidad absoluta se marchó hasta la ferretería para firmar la compra de la empresa.

En el despacho de la ferretería y reunidas las tres con la abogada, firmaron la compra de la empresa a nombre de las dos, contrataron a la chica que tenía la señora Davis y que se mostraba feliz de poder trabajar allí. La abogada de la señora Davis pasó a ser la abogada de la pareja, era de total confianza. Estuvieron hablando de contratos, posibilidades de mejoras y Parker se daba cuenta que Kristina tenía muy claro lo que buscaba, siempre dijo que era inteligente y tenía mucho potencial nada más debía creérselo, en ese instante la miraba orgullosa de lo mucho que había crecido, aprendido y de la seguridad que transmitía. Hubo un momento que la señora Davis le señaló la barbilla divertida, Parker sonrió porque reconocía que aquella chica que había luchado por ella le había robado el corazón, el alma y se había apoderado de ella haciéndola feliz. Una vez finalizaron la señora Davis sacó una botella de vino y brindaron por las nuevas dueñas, por la empresa y por la felicidad de la pareja.

Por la tarde fueron hasta la clínica. Hablaron con la doctora con la que habían congeniado a la perfección y le explicaron sus planes, el viaje era largo y no le parecía muy sensato hacerlo nada más fecundada, pero si todo funcionaba como esperaba no veía ningún problema.

-A ver siempre y cuando tengas claras las cosas que debes evitar, no veo por qué no puedes disfrutar de tu luna de miel, es más, no creo que Kristina te deje hacer algo indebido.

-Ni yo, doctora -sonrió mirándola orgullosa a Kristina que sonrió.

-De momento las pastillas y eso sí, Kristina ten paciencia que se le van a disparar las hormonas.

-Tranquila… la tendré.

Y realmente fue un proceso algo más complicado de lo que pensaban, huelga poner un ejemplo del estado en el que Parker se encontraba.

Kristina volvió del trabajo mientras ella había preparado la comida, entró feliz como hacía siempre porque las cosas en la ferretería iban mucho mejor de lo esperado hasta por la señora Davis, al llegar le dijo desde la puerta con gesto feliz.

-¡He aprobado los tres exámenes!

-¡Me alegro tanto! -y empezó a llorar-. Lo siento.

-Cariño…

-Lo siento… ya está… -decía elevando un hombro.

-Ven aquí, mi amor. Anda toma -le dio un pañuelo mientras la abrazaba.

-Sabía que lo ibas a lograr -seguía con su sofoco.

-Tú crees tanto en mí que al final haces que esté segura de que lo voy a conseguir -la acariciaba mientras Parker lloraba.

-Eres fantástica, mi amor -se separó limpiándose las lágrimas.

-¿Ya? -la miraba sonriente.

-¡Ay! No lo sé, hoy tengo el día… ¡uf! -resopló mirando al techo.

-Pero ya estoy aquí, ¡y esta tarde tenemos visita!

-¿Visita? -se sonó.

-Sí, es una sorpresa.

-No estoy para sorpresas ni visitas -decía con el ceño fruncido y marcando un puchero en su barbilla.

-Para esta sí.

Parker se había ido con Kristina a la ferretería, por las tardes iba y la ayudaba, Parker era muy rápida con el teclado del ordenador y era quien se encargaba de los informes que preparaban para dar a conocer la empresa y la seriedad de su trabajo. Estaba aquella tarde con la señora Davis en el mostrador esperando a Kristina, que había tenido que salir a un recado, atendía a una señora que además de comprar le gustaba hablar con ellas un rato para distraerse.

-¡Mira que te pareces a tu madre! -le decía con cariño-. ¡Qué gran mujer tu madre!

-Gracias, señora Dawn.

-Bueno, me voy con mi bombilla saluda a tu mujer de mi parte.

-Descuide lo haré.

-¡Quién me iba a decir a mí que la señora Dawn te iba a dar recuerdos para tu mujer! -le decía sonriendo la señora Davis.

-Sin duda gracias a usted por lo mucho que nos ha estado ayudando con los vecinos del barrio.

-No te olvides que muchos de ellos conocieron a tus padres ¡y ya ves! Les apreciaban de vedad igual que aprecian a la hija.

-Señora Davis…¡no siga o lloro! Qué hoy estoy de un sensible.

-¡Parker! ¡Mira quién ha venido!

Ante ellas apareció Úrsula con una sonrisa maravillosa y feliz de estar allí, Parker no pudo reprimir su llanto al verla.

-¡Menos mal que le he avisado que iba a llorar! -le dijo Kristina sonriendo a la señora Davis.

-Pobrecita mía…

-Espero que el día que me toque a mí piense lo mismo.

-¡Oh nada qué ver, Parker es Parker y siempre será mi Parker!

Aquella noche, en casa de la pareja se celebraba la llegada de Úrsula. La señora Davis acudió invitada también ¡y cómo no llevo su botella de vino! Fue una cena muy amena donde Parker pudo controlar sus hormonas disparadas sin llorar. Las dos se daban cuenta de lo mucho que Kristina estaba pendiente de ella.

-La verdad que está teniendo una paciencia conmigo -dijo Parker mientras le cogía la mano.

-Bueno cariño… es normal lo que te está pasando. Tú harías lo mismo -le guiñó un ojo.

-Por supuesto que sí.

-¡A ver Úrsula habla qué ya empiezan a tontear y son insoportables! Éstas dos pasan los días, los meses y pasarán los años ¡y van a más!

-Ni que lo diga, yo las veo más acarameladas que antes…

-¡Te lo digo yo que lo sufro todos los días! -decía divertida.

-¡A lo que he venido! -dijo Úrsula ante la sonrisa de la pareja-. Querida Parker tengo que decirte una cosa. ¡Me han contratado en la Universidad de Oregón!

-¡Cómo!

-Voy a vivir aquí al menos un año.

-¿De verdad?

-¡Hala ya está la llantina! -susurró la señora Davis ante la carcajada de Kristina.

Había pasado un mes desde que se habían instalado en su hogar, las llamadas de teléfono con sus respectivas hermanas eran casi a diario, también Kristina con Alexis. Parker había hablado con Susan y le había confirmado que iría ella con sus dos hijos para hacerles una visita. Ella se mostró encantada lo mismo que Kristina que habían hablado mucho sobre cómo ayudar a su sobrino a admitir su homosexualidad y superar los problemas. Y por otro lado, Kristina les iba contando como evolucionaban las cosas. Al colgar las Davis tenían esa sensación de que Kristina era inmensamente feliz en un lugar que jamás imaginó. Ese día se habían reunido en casa de Alexis las dos hermanas, estaban hablando cuando de pronto en el teléfono de Sam le llegó una noticia.

-¡Oh dios!

-¿Qué pasa?

-Parker va a entrar a quirófano para la extracción de óvulos ¡esto ya está en marcha!

-¡Pero no nos han dicho nada! -protestó Alexis-. Al menos a mí.

-Imagino que debían esperar a que fuera una realidad, por lo que me ha dicho Kristina, a Parker le han sentado fatal las hormonas.

-Si es que… ya os digo yo que no está para eso.

-¡Mamá no empieces!

-¡Y mucho menos para viajar como me ha dicho Kristina que van a hacer!

-Han hablado con la médico y si todo va bien no hay por qué anular ese viaje, ahora mamá hay muchos adelantos.

-¡Pero Parker no es una jovencita! Os lo recuerdo que siempre os olvidáis de ello, y además primeriza.

-Mamá, Parker no es una jovencita, pero se cuida, hace ejercicio, tiene sumo cuidado con las comidas ¡además Kristina dice que en la cama es una fiera!

-¡Molly! -le gritó fuera de sí y con la mirada perdida al frente exclamó-. ¡No voy a poder olvidar esa frase en mucho tiempo!

-¡Es verdad! Kristina dice que…

-¡No quiero saber que dice de su vida…! -se calló.

-¿Intima? -Molly enarcó una ceja divertida.

-Basta ya, por favor -le dijo suspirando.

-Pues deja de decir que no es una jovencita… ¡qué ya ves si tiene o no tiene fuerza!

Sam ya no pudo soportar más la carcajada que estaba guardando, Molly era increíblemente buena, lo decía con tanta naturalidad que impactaba mucho más. Alexis miró a Sam pero ésta no podía parar de reír lo mismo que Molly.

-No voy a poder quitarme esa visión -susurró Alexis con cara de espanto.

Mientras tanto, la pareja había llegado a casa. Kristina había decidido que Parker se acostara tranquila, le preparó la comida y ese día dejó a cargo de la ferretería a la señora Davis que cada hora llamaba para ver cómo estaba Parker. Aquel día, Kristina no se separó de su lado se tumbó con ella en la cama y empezaron a trazar como iban a arreglar la habitación pequeña. Sería una habitación dedicada a su niña, porque Kristina tenía el presentimiento que sería niña.

-¿Cómo estás, cariño?

-Bien, no te preocupes lo superaré -le sonrió-. Kristina, gracias por estar a mi lado de la manera que has estado.

-Es lo que tengo qué hacer, además, me duele verte mal he pasado unos nervios.

-¡Eres tan maravillosa! No cambies nunca, mi amor -le pasó la mano por la cara-. Porque sé que no he estado demasiado soportable estos últimos días.

-Es cierto, pero sabía que eso pasaría y volvería mi Parker. La que amo locamente.

-¿Te das cuenta, Kristina? -la abrazó feliz-. En unos días podremos decir que estamos embarazadas.

-¡Me hace tanta ilusión! Me pongo nerviosa si lo pienso -Parker dio una carcajada-. Soy muy feliz.

-Vamos a ser cuatro en breve, Ilsa tendrá que aprender a repartir los mimos.

-Sí. ¿Has visto? Fuimos a Port Charles pensando que iba a ser muy duro y lo hemos superado, además, tenemos a Ilsa y formamos una familia.

-¡Estoy muy orgullosa de ti! -le acarició la cara-. Y cada vez más enamorada de ti.

-Eso también me pasa y solo sé que adoro la vida que tengo. Tú la haces única y especial -esta vez fue Kristina quien acarició primero el rostro de Parker y después le dejó un beso en los labios.

-Mi amor, mi vida.

Se besaron compartiendo aquel amor que como bien decía la señora Davis pasaban los días y cada vez era más firme, más fuerte, más intenso.

Debían esperar tres días a que les llamarán de la clínica, pero antes, Kristina fue a su neurólogo para que le hiciera las pruebas que necesitaba. Los dolores de cabeza algunas veces persistían y a pesar de estar bien, eran molestos. El estrés de empezar en la empresa con una responsabilidad tan grande, estudiar y el embarazo de Parker no le ayudaba demasiado para alejar aquellos dolores de cabeza. Parker estaba con ella justo en el momento en que salían, con la buena noticia de que en las pruebas todo salía bien, sonó el teléfono de Parker.

-¡Es de la clínica! -le dijo con una sonrisa feliz. Contestó y mientras lo hacía Kristina le había cogido la mano mirándola fijamente, gracias a ello, no se percató del gesto de un hombre que pasaba por su lado y al verlas hizo una expresión de repulsa-. De acuerdo, allí estaremos.

-¿Qué? -preguntó emocionada.

-Mañana a la una tenemos que estar allí -respondió sonriendo pero con el mismo gesto emocionado.

-¡Dios mío, Parker! -susurró impactada.

-Kristina ¡ya!

Se abrazaron felices y sin poder evitar alguna lágrima de felicidad. Se besaron mientras se repetían aquellas dos palabras que para ellas eran vitales “te quiero”.

Había pasado una semana desde que Parker se sometiera a la fecundación. Desde entonces había hecho una vida muy tranquila, entre Úrsula que ya se había trasladado a la ciudad con su marido y sus hijos, la señora Davis y, sobre todo, Kristina se sentía tan mimada y protegida que no podía quejarse por la estrecha vigilancia a la que se veía sometida. Además, aquel día llegaban a la ciudad Sam y Molly, Alexis se había quedado con sus nietos para que las dos hermanas pudieran disfrutar de esos dos días con ellas. Al llegar al aeropuerto, nada más salir vieron a Kristina con un gesto resplandeciente. La abrazaron contagiadas por su felicidad. Tras los besos y las preguntas de rigor fueron hasta el coche y Kristina las llevó directamente a casa.

-Parker está haciendo la cena.

-No debería haberse puesto a cocinar, podíamos ir a cenar fuera.

-Pero le ha apetecido -les dijo sonriendo.

-¡Ah y no le piensas llevar la contraria! -apuntó con ironía Sam.

-Desde luego que no.

-¡Hermanita quién te ha visto y quien te ve! -se burló descaradamente Molly.

-¡No sabéis lo feliz que soy! De verdad, veo a Parker y sé que lleva a nuestra niña y…

-¿Niña?

-Va a ser niña, la señora Davis y yo queremos niña.

-¡Entonces será niña! -susurró Sam riéndose.

-¡Ya hemos llegado!

-¡Oye que monada de casa! ¡Tenéis jardín!

-¡Sí! Ilsa es feliz en el jardín, ahora vamos a poner una valla para que no se escape y pueda estar más tiempo fuera. ¡Parker estamos en casa, cariño!

Las dos hermanas se miraron haciendo un gesto divertido con los ojos. Kristina no pudo más que romper en una carcajada al verlas.

-¡Qué alegría veros! -salió con un delantal puesto y cara de inmensa felicidad.

-¡Oh qué guapa estás! -le dijo Molly mientras la abrazaba.

-¡Es que el embarazo le sienta fantástico! -exclamó Kristina contenta.

-¿Cómo estás, Parker? -la abrazó Sam con una sonrisa.

-Bien, bien, la verdad que lo pasé peor con las hormonas que con el embarazo aunque claro, es muy pronto aún.

-Kristina, cariño deja las cosas en la habitación que ya está la comida.

-¡Voy! ¡Molly lleva tú algo, anda!

-¡Será posible soy tu invitada!

Sam y Parker sonreían al ver como se iban discutiendo entre las dos. Sam miró a Parker y suspiró.

-¿Todo bien?

-Muy bien, Sam. Te aseguro que no pensé que Kristina fuera a estar tan pendiente de mí, sabía que me iba a cuidar y que no me dejaría hacer nada, pero con su ayuda ha sido todo mucho más fácil.

-¡Mi hermana está coladita por ti, Parker! -le sonrió y Parker devolvió la sonrisa con timidez-. Me alegro que cumpláis vuestro sueño de ser madres.

-Era algo que no podíamos dejar para más adelante, al menos, si era yo la que quería tenerlo.

-Todo va a salir bien y voy a tener una sobrina maravillosa.

-¡Ya te ha dicho Kris! Quiere niña y con lo cabezota que es ¡tendré una niña!

Las dos sonrieron mientras Molly y Kristina llegaban a la cocina riéndose.

El fin de semana que estuvieron con ellas pudieron constatar que el amor que sentían seguía creciendo. Hubo tiempo para todo, conocieron la ferretería, comieron con la Úrsula y la señora Davis en un restaurante en la playa, cenaron en casa de la señora Davis y pasaron un fin de semana de lo más distendido.

-¿Entonces vais a iros de viaje? -les preguntó Molly.

-Sí, en cuanto nos digan que todo está bien.

-¿Y por qué no lo dejáis para cuándo tengáis al bebé?

-A la niña -apuntó Kristina seria.

-Vale, perdón a la niña -rectificó Sam ante la sonrisa de todas.

-Principalmente porque nos hace mucha ilusión, además, estamos haciendo cambios con la empresa y para cuando vuelva los voy a poner en marcha entonces será imposible tomarnos ese tiempo para viajar. Con la niña no vamos a poder ir pero iremos siempre y cuando no suponga ningún riesgo para Parker.

Y dos meses después aquel viaje comenzaron a disfrutarlo. La señora Davis se quedó a los mandos de la ferretería, también con Ilsa y, de vez en cuando, Úrsula se acercaba a echarle una mano con el animal. Las dos disfrutaron de París recorrieron sus calles, el Sena y disfrutaron de los museos más importantes. Se fotografiaron en todos los lugares románticos de la ciudad, siempre las dos con la misma sonrisa feliz que demostraba a la familia que realmente estaban disfrutando. Después llegaría Roma, Viena, Londres, hasta aquel viaje por Noruega entre los Fiordos más impactantes. Antes de volar hasta Islandia, el último día de su estancia en Molde, Noruega, estaban disfrutando en una cafetería de una merienda apetitosa. Parker disfrutaba viendo como Kristina devoraba aquella taza de chocolate espeso, no paraban de reír y ver las maravillosas fotografías que habían hecho de los Fiordos cuando sonó el móvil de Kristina.

-Es mi madre -Parker asintió para que contestara-. ¡Mamá! ¿Qué tal? Pues estamos muy bien aquí tomando una taza de chocolate caliente que hace mucho frío. Sí está bien, no, no todo bien sin problemas. Sí, mañana llegamos al iglú que nos ha reservado la señora Davis. De acuerdo. Un beso.

-¿Qué? -le preguntó al ver su gesto extrañado.

-Mi madre preocupándose por ti -la miró haciendo un gesto divertido.

-¡Me alegro! Al fin y al cabo va a ser abuela, cariño.

-Oye… ¿te has comido mi waffles de frambuesa? -Parker dio una carcajada-. ¡No puede ser!

-Era un antojo cariño -la besó divertida.

-¿Un antojo, eh? -le pasó la mano por el muslo.

-Kris no… que ya sabes como estoy últimamente -le dijo deteniendo su mano y mirando alrededor.

-Me vuelve loca como estás.

-Kristina que estamos un poco lejos del hotel -entonces Kristina dio una carcajada haciendo un gesto al camarero-. ¿Qué haces?

-Nos vamos volando al hotel… no quiero que se apague el fuego -le guiñó un ojo divertida.

Al día siguiente salieron en barco disfrutando de unas vistas privilegiadas y tras coger una avioneta llegaron hasta Álftanes, donde tenían un apartamento en forma de iglú donde el techo se retiraba y podían ver las auroras boreales. Llegó el momento que tanto deseaban y que lo acompañaron con una cena exquisita con el mejor pescado de la zona.

-¡Dios mío Kristina qué maravilla!

-¡Somos unas privilegiadas! -respondió Kristina feliz.

-Mira, mira que verde más impresionante.

-Sí -sonrió-. Y este lugar es romántico y nada mejor que compartirlo contigo.

-¡Mi amor! Voy a hacerte una promesa, dentro de diez años vendremos aquí y volveremos a disfrutar de esta maravilla.

-¡Bueno nos va a dar tiempo para ahorrar! -soltó una carcajada.

-Si los negocios a nosotras nos van la mitad de bien que a la señora Davis… ¡vamos a poder hacer muchos viajes, te lo aseguro!

-De eso estoy segura, confío en ti -le dijo mirándola con intensidad-. Y sé que vas a conseguir lo que te propongas.

-¡Y este viaje en diez años, también!

-¡Seguro que sí! -afirmó con rotundidad-. Te quiero, Kristina.

-Te quiero.

SIETE MESES DESPUÉS

Por el aeropuerto de Port Charles corrían desesperadas Alexis y Molly.

-¡Mamá corre! ¡Corre!

-No puedo seguir tu ritmo -le decía con el bolso en una mano y corriendo realmente como un pato mareado.

-¡Te he dicho que no te pusieras tacones! -le gritaba corriendo.

-¡No vamos a llegar! ¡Maldita sea!

-Me adelanto yo -Molly llegó hasta la puerta de embarque y le dijo a la azafata-. Por favor espere es que mi madre es mayor y no puede correr, vamos a una urgencia ¡voy a ser tía!

-Tranquila queda un minuto ¿cree que llegará su madre?

-¡Mamá! ¡Corre!

Alexis llegó con la lengua fuera pero llegó a punto para subir al avión que les iba a llevar hasta Eugene.

Horas antes a que les llegara el aviso de que Parker había ingresado. La situación había sido de lo más tensa. La señora Davis estaba con Parker en casa por orden de Kristina, no la dejó sola ni de día ni de noche en el último mes. Todo iba bien pero no quería que si llegaba el momento estuviera sola. No habían querido saber el sexo del bebé porque Kristina estaba tan segura de que iba a ser niña que no le hacía falta saberlo. Cuando terminó de trabajar fue hasta casa y la señora Davis se marchó a la suya para comer y descansar. Esa tarde le tocaba el turno a Úrsula para estar con su amiga.

-¡Kristina! -la llamó Parker tratando de mostrarse serena.

-¡Dime! ¡Oh mierda se me ha quemado el pan!

-¡Ya!

-¡Qué! -se quedó parada mirándola sin saber qué hacer.

-Cariño… tenemos que ir al hospital.

-Ya, sí, claro -decía inmóvil hasta que un quejido de Parker le hizo salir de aquel estado de shock-. ¡Oh tenemos que ir al hospital!

-Cariño la bolsa está preparada en la habitación.

-Sí, sí, sí -salió corriendo hasta la habitación dándose un golpe contra la puerta-. ¡Au!

-¿Kristina estás bien? -le preguntó preocupada mientras ella respiraba tal y como le habían enseñado en las clases de parto.

-¡Sí! ¡Madre mía que ya está aquí! -gritaba como loca Kristina corriendo con la bolsa colgada al hombro-. ¡Vamos, vamos!

-Kristina por favor relájate.

-¡Apóyate en mí! Estoy bien ¿te duele mucho?

-Un poco, solo un poco -llamaron al timbre justo en el momento en que iban a abrir la puerta.

-¿Ya? -preguntó al verlas la señora Davis que se había olvidado las llaves de casa.

-¡Señora Davis no pregunte, corra abra la puerta de detrás de su coche que Parker está a punto…

-¡Madre mía! -dijo la mujer al ver a Kristina totalmente desencajada y a Parker soportando el dolor.

-¡Vamos a qué espera! -le gritó Kristina-. Respira, Parker, respira cariño…. vamos inspira expira, vamos venga… inspira expira -le decía mientras iban caminando por el jardín-. No te preocupes está todo bajo control.

-Parker inspira y expira -le decía la señora Davis.

-Muy bien, cuidado la cabeza, cariño -la ayudó a meterse en el coche-. Inspira expira ¡Corra señora Davis!

-¡Ya voy, Kristina! ¡No me pongas nerviosa!

-¡No le pongo nerviosa pero corra! -decía gritando mientras corría hasta la otra puerta y al entrar le cogió las manos preguntando-. ¿Estás bien?

-Sí, sí ¡au! -se quejó.

-¡Señora Davis! ¡Dele! -entonces la mujer con los nervios en lugar de meter primera marcha metió marcha atrás, con el consiguiente grito de las tres-. ¡Señora Davis!

-¡Quieres callarte de una vez! -le gritó la mujer fuera de sí.

-Por favor, podéis calmaros las dos -les rogó Parker respirando.

-Cariño respira, respira.

-Kristina, la que tiene que respirar eres tú te va a dar algo.

-¡Borrego no ves que llevo una parturienta quita! -gritó como loca la señora Davis.

-¿Molly? Ahora no puedo ¡Parker ya está de parto!

-¡No seas exagerada! ¡Aún no está de parto! -le riñó la señora Davis.

-¡Ay! -gritó Parker.

-¡Apartaros que voy a llegar con el niño en brazos! -bramaba como loca la señora Davis.

Llegaron hasta la puerta de urgencias, rápidamente, se llevaron a Parker en una silla de ruedas mientras Kristina la llevaba cogida de la mano y no paraba de decirle que estuviera tranquila. Y el inspira expira que parecía no sabía decir nada más. Tras llevarla a la sala donde la monitorizaron, Kristina logró calmarse. Pasaron cinco horas en las que ambas compartieron el sufrimiento. En el último momento el bebe se había dado la vuelta y había que esperar. Finalmente, el bebe decidió que era hora de nacer y dar una alegría a sus madres. A Kristina le hicieron ponerse la bata, el gorro y los peucos verdes para entrar a quirófano con ella, no soltó la mano de Parker en ningún momento, le limpió el sudor, la besó, la ayudó a respirar. Todo hasta que por fin oyeron el llanto del bebé. Las dos se miraron mientras Parker suspiraba con fuerza y gesto entremezclado de cansancio y dolor.

-Es una niña -les dijo sonriendo.

-¡Una niña, mi amor! -susurró Kristina con las lágrimas recorriendo sus mejillas mientras besaba a Parker.

-¡Lo has conseguido! -le dijo cansada pero tan emocionada como ella.

-Es preciosa.

-Sí ¿lo es, verdad? -sonreía Parker llorando mientras la acariciaba con cuidado.

-Vamos a llamarla Ingrid, como tu madre ¿te parece bien? -la miró con los ojos repletos de emoción.

-Kristina -se besaron en el momento en que le retiraban a la niña para asearla.

-Kristina hasta aquí, ahora tienes que salir.

-¿Pero está todo bien, verdad? -preguntó con gesto preocupado.

-Sí, tranquila.

-Parker, mi amor te espero fuera.

-Tranquila, tranquilízate por favor. Todo está bien, mi vida.

-Te quiero.

Cuando Kristina salió la esperaban fuera la señora Davis con gesto preocupado junto a Úrsula que también se mostraba nerviosa. Al verla se precipitaron hasta ella.

-¿Ya?

-Es una niña -sonrió llorando-. Una niña… y Parker está bien.

-¡Ay Dios mío gracias! -explotó la señora Davis de emoción.

-Enhorabuena -la abrazó feliz Úrsula.

-Ha sido muy valiente, la verdad que ha sufrido lo suyo.

-¡Parker es muy fuerte! -le dijo contenta la señora Davis-. ¡Ya eres mamá!

-¡Sí! ¡Lo soy! Y no sé porque solo tengo ganas de llorar.

-¡Kristina, Kristina! -oyó la voz de Molly que llegaba corriendo y se abrazaba a ella-. ¿Ya?

-Sí, es una niña -dijo sonriendo.

-¡Una niña! -la abrazó Molly mientras llegaba Alexis-. ¿Y Parker?

-Bien, está bien espero que la saquen ya.

-Mamá -la abrazó emocionada aún sin poder retener las lágrimas.

-Me alegro mucho, hija. ¡Enhorabuena!

-¡Soy madre! -explotó feliz.

Les avisaron que Parker ya estaba con la niña en la habitación pero la médica les pidió que no estuvieran todas dentro, Parker necesitaba descansar porque el parto había sido realmente duro. Al ver entrar a Kristina le sonrió cansada.

-¿Cómo estás cariño? -la besó con una sonrisa.

-Muy bien. Cansada y un poco dolorida pero…

-¡Somos mamás! -sonrió emocionada.

-Sí, es preciosa.

-Se parece a ti -le dijo mirándola en la cuna.

-Kristina… soy muy feliz, cariño -le cogió la mano con fuerza.

-Yo también lo soy. ¡No pensé qué sería tan intenso el sentimiento de madre!

-Ni yo -dijo una carcajada.

-Fuera están todas esperando, ¿sabes que Molly y mi madre han llegado a tiempo?

-¿Ha venido Alexis? -la miró extrañada.

-Sí. Y Molly no ha parado de llorar. Con Sam le pasó lo mismo.

-¿Y dónde están? -le preguntó con una sonrisa agradecida.

-Fuera con Úrsula y la señora Davis.

-¿Y por qué no pasan?

-Me han dicho que tienes que descansar primero.

-¡Oh no! Diles que pasen a ver a Ingrid. Estoy bien.

-¡De acuerdo!

La algarabía de las cuatro fue increíble, la niña se portó de lo más bien sin llorar ni una sola vez, a pesar de las risas, las conversaciones de todas. La pareja se mostraba feliz y sin dejar de mirarse, cogerse las manos, Kristina se preocupaba del gotero, de que se tapara, de la temperatura de la habitación. Y Parker le rogaba a la señora Davis que no le hiciera reír recordando el ataque de histeria que habían sufrido las dos para llevarla en el coche. Hasta que decidieron salir y dejarlas solas para que pudieran disfrutar del momento tan intenso que estaban viviendo. Molly acompañó a Úrsula a tomar algo a la cafetería y fuera en la sala de espera se quedaron las dos Davis.

-¿Sabe señora Davis? Cuando me dijo Kristina que Parker iba a tener su primer hijo me preguntaba si podría sentirlo como mi nieto.

-¿Y?

-Me he emocionado al ver a mi hija tan radiante, no pensé que este momento llegaría nunca con Kristina, lo podía imaginar con Molly pero no con ella.

-¿Por qué?

-Bueno, creo que al menos tendría que rectificar, no podía imaginarlo con la Kristina anterior a Parker, pero debo reconocer que desde que se cruzaron sus caminos mi hija cambió, se hizo más fuerte, más valiente, más decidida.

-¿Y eso a que crees que es debido? -la miró enarcando una ceja.

-Usted gana, señora Davis. Me equivoqué, y ahora mismo le digo que Parker es lo mejor que le ha pasado a mi hija, las fotografías de su luna de miel, verlas cuando he venido tan unidas, felices. No sé… es como que el tiempo me ha demostrado que Parker no es lo que yo pensé. Y que reconozco que se quieren con locura, a pesar de la edad.

-¡Así me gusta! La bruja Alexis ¡se ha esfumado! -le dijo rompiendo en una carcajada.

-¿Me llama bruja? -la miró perpleja.

-¿Yo?, sí.

-Creo que me lo merezco, en estos ocho meses cada viaje que he venido Parker ha ido ganándose mi respeto.

-Me alegro muchísimo, de verdad. Porque Kristina es para ella lo más importante de su vida y la quiere con locura.

-Lo sé.

-¡Hoy hay qué brindar por partida doble!

Kristina se fue a la cafetería a comer algo rápido y volver con Parker. Que se había quedado dormida. Estaba con los ojos cerrados y en la frente se marcaba un gesto de dolor.

-Kristina -la llamó.

-¿Qué te pasa, Parker? -al abrir los ojos y ver allí a Alexis parpadeó con insistencia-. Ha bajado a tomar algo.

-Ah… bien.

-¿Te encuentras bien?

-Sí, sí. Gracias. ¿Cómo está Ingrid?

-Muy bien, es un cielo de niña, la verdad. Parker… Sé que no es el mejor momento pero quería decirte algo antes de que suba Kristina.

-¿Qué ha pasado? -su gesto mostró preocupación.

-Nada, nada, tranquila. Solo quería decirte que estoy muy contenta de que estés con Kristina, creo que te debo una disculpa porque durante este tiempo me he dado cuenta de lo importante que es para ti. Sé que no me comporté bien y tú tienes tus dudas sobre mí pero como bien me dijiste un día, Kristina es lo más importante para las dos, y me alegra mucho que este contigo.

-Gracias -susurró un poco impactada por aquella confesión.

-¡Y espero que la llegada de esta pequeña os siga haciendo tan inmensamente felices como os veo!

-Estoy segura que será así. Para mí Kristina lo es todo en mi vida, no podría vivir sin ella.

-Lo sé, ahora lo sé.

-Me alegra saberlo, la verdad.

Alexis le sonrió con gesto un tanto apurado, para ella no era fácil doblegarse y aceptar su enorme equivocación, pero tal y como le había dicho, el tiempo que había compartido con ellas en algún viaje junto a Molly le había hecho ver el amor que se tenían. Le hizo ver que era verdadero y su hija feliz y eso era realmente lo que le importaba.

En los días siguientes, la pareja tuvo las visitas de Sonny y Carly para conocer a su nieta y unos días después, la de Susan quien estaba realmente agradecida a las dos porque Noah había encontrado el refugio entre aquellas dos mujeres, sobre todo, Kristina que le con su experiencia con la familia le ayudó a empatizar con ella. Aunque sin duda alguna, Parker era quien más le había ayudado en el terreno personal, en el de explicarle lo que sentía su madre y tratar de limar las asperezas que entre ellos existían. Tanto fue así, que Noah decidió ir a la universidad de Oregón y por la tarde comenzó a ayudar en la ferretería que se estaba convirtiendo gracias al negocio online y un contrato muy suculento con una gran empresa de obra nueva de edificios.

Hasta que por fin, llegaron con Ingrid a casa, lo primero que hicieron fue presentarla a Ilsa que poco a poco fue reconociéndola y de igual modo que hizo con Emily, se erigió como la guardiana del sueño de la pequeña. Kristina se encargó de cuidar a Parker en los días siguientes, era una suerte contar con la señora Davis que la cubría en le ferretería.

Aquella noche después de darle su último biberón, Kristina se acostó cansada.

-Ven aquí -le dijo Parker abrazándola con total amor-. Eres mi heroína.

-¡Parker no me digas esas cosas!

-Es verdad. Te has ocupado de todo con una madurez impresionante. Me has cuidado a mí, te encargas de la pequeña, vas a trabajar… ¿te das cuenta como tengo razón cuándo te digo que eres un diamante?

-Bueno… tú que me quieres mucho.

-Eso también, pero tengo razón.

-Pues he pasado mucho miedo, la verdad.

-¿Por qué?

-Porque me venía a la mente aquella pesadilla que tuve que al nacer la niña te morías.

-¡Siempre te dije que las pesadillas no se cumplen!

-Excepto cuando vino Amanda -le dijo con tono serio.

-Bueno, aquello fue una coincidencia.

-Espero que siga evolucionando bien -susurró Kristina con tono preocupado.

-Eso parece. Aunque ya sabes que no quiere que sepamos nada, no quiere que nos involucremos.

-Cariño -Kristina se giró mirándola firmemente a los ojos-. ¿Eres feliz a mi lado?

-¡Por supuesto que sí! -sonrió algo incrédula-. ¿Acaso dudas?

-No, no, pero… esto de ser madres es algo de mucha responsabilidad y no estaba muy segura de hacerlo bien del todo. No sé… a veces tengo miedo a perderte.

-No me vas a perder, recuerda que dentro de diez años tenemos una cita.

-¡Te gustó eso, eh! -le sonrió de manera provocativa.

-Me encantó. Nunca nadie me ha tratado como tú, Kristina. Tienes el maravilloso don de sorprenderme siempre.

-¡Quiero sorprenderte durante toda la vida! -le acarició la mejilla con devoción.

-Y estoy segura que lo vas a lograr -le cogió la mano dejándole un beso.

-Te amo.

-¿Tú eres feliz a mi lado? -le preguntó con los ojos brillantes de emoción.

-Soy muy feliz, cada día me haces feliz aunque solo sea por cómo me miras.

-¿Y cómo te miro?

-Con pasión, con ternura, con amor -le sonrió mirándole los labios.

-Es lo que me haces sentir -igualó su gesto son una sonrisa.

-Aún no puedes.

-Lo sé.

-¡Uf! -protestó divertida Kristina.

-¡Me vuelves loca! -le dijo lanzándose sobre ella y besándola con pasión.

-Parker… Parker… Paker… -decía muerta de risa hasta que Ilsa dio dos ladridos fuertes-. ¡Vale Ilsa!

-Esto no puede ser -susurró Parker-. Yo creo que la señora Davis la ha enseñado para no dejarnos disfrutar.

-Yo también lo creo -dio una carcajada-. Al menos hasta que puedas.

-Nunca dejes de sonreír así, mi amor.

-No lo haré porque tú provocas en mí lo mejor.

-Y… referente a que todavía no puedo… yo creo que podemos probar porque me muero de ganas -le dijo Parker muerta de risa.

-¡Parker por favor!

-Venga… Kris…

-La doctora dijo que hasta la semana que viene nos estuviéramos quietas.

-¡Una semana de tortura! -replicó Paker con gesto de falso enfado.

-¡Anda duerme que nos quedan tres horas para que Ingrid reclame su biberón!

Se abrazaron como habían estado haciendo desde aquella primera noche que compartieron y que nunca más se separaron. Compartiendo una vida repleta de felicidad hasta aquel momento. No podían quejarse, no sabían lo que les llegaría pero hasta esa noche en la que se abrazaban y Parker dejaba un beso en el hombro de Kristina, habían vivido la felicidad más absoluta que jamás pensaron pudieran vivir, superando la mayor barrera que había provocando el juicio de la gente y seguía siendo juzgada por la sociedad, pero esa barrera la habían superado, ellas eran felices a pesar de la diferencia de edad con lo que aquella pareja demostraba que lo importante era lo que sentía el corazón, y ambos corazones lo que más sentían era un amor profundo por la otra.

Creado por Zen Masster

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12 comentarios en “PARKER Y KRISTINA. LA FUERZA DEL AMOR. FINAL

  1. Muchas gracias a ti por tus palabras. Bienvenida a mi blog. Me alegro que hayas descubierto a Parker y Kristina.
    Un abrazo.

  2. Muchas gracias a ti, Conchi por esa compañía fiel. Yo también espero pronto empezar otra aventura, otro reto.
    Un abrazo

  3. Querida Kris, otra más. Sí, hemos llegado al final de esta historia ¡ha costado lo suyo, eh! Pero para mí no había otra solución posible.
    En lugar de epílogo que había pensado hacer, la he dejado un poco en abierto porque el otro día se me ocurrió una segunda parte, pero para ello necesito descansar y retomar fuerzas.
    Muchas gracias ti por acompañare siempre, gracias por ese tiempo que le dedicas a mis letras y espero que muy pronto pueda decir que estoy en condiciones de enfrentarme a nuevos retos.
    Un abrazo.

  4. Gracias por compartir esta bonita historia de amor con nosotros, no se lo que voy a hacer a partir de ahora ya que me había acostumbrado a leerte todas las noches. Espero que vuelvas pronto con extra historia, un saludo.
    Conchi

  5. Hola escritora llegamos al final de una bonita historia de lucha y superacion de una pareja que a pesar de las dificultades, temores y dudas del principio se jugo el todo por el todo para ser feliz y lo logró.
    Me uno a la peticion de un epilogo.
    Gracias por a pesar de tus ocupaciones y problemas de salud nos brindastes dia a dia una historia plena de ternura
    Hasta la proxima, aqui me tendras acompañandote, abrazos

  6. Bueno Farren unas de las cosas más bonitas que me han dicho de esta historia porque sé lo que significa es ese sol a tus días nublados. Y estoy segura que ya queda poco para que esos días sean soleados y brillantes. ¡Ánimo! Fuerza y a luchar.
    Muchas gracias por tus comentarios que vuelvo a repetir siempre animan a continuar cuando tienes esos bajones que a veces nos dan porque las musas deciden irse de vacaciones. De verdad no sé si sabes lo importante que es para mí.
    Quizá cuando descanse haya una segunda parte, desde luego algo más sobre esta pareja puede que escriba.
    Un abrazo fuerte ¡y quiero saber qué estás bien, eh!

  7. Muchas gracias, Laura. Sí yo también las voy a echar de menos durante casi tres meses han sido la parte central de mi vida durante muchas horas.
    Un abrazo fuerte.

  8. Muchas gracias, Alexandra por tus bonitas palabras. Me alegro mucho que hayas disfrutado de la lectura y sí, el amor que se tienen la una por la otra debía llegar a buen final. A veces en la vida perdemos por mil razones diferentes yo creo que todos pasamos algo así, pero hay que seguir ya ves ellas lo han logrado.
    Gracias por interesarte por mi salud, ahí va justita jajaja.
    Un abrazo y espero nos volvamos a encontrar por aquí.

  9. Buenas noches, definitivamente repito lo que in día dije en mi primer comentario es la historia más linda que he podido leer llena de muchos sentimiento y felicidad y pues Alexis por fin se de cuenta del gran amor que existe entre ellas pues enhorabuena para la pareja y la bebé las va a unir más ya que la llegada de un hijo siempre es motivo de mucha felicidad y grandes bendiciones. Felicitaciones escritora Ud. Escribe hermoso y con una pasión que me hace recordar viejos tiempos y también estremecer. lástima que yo no fui valiente para defender mi amor. Un dolor que siempre estará en lo más profundo de mi ser. Deseo que su salud este mejor.
    Obtener Outlook para Android
    ________________________________

  10. 😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭 Nooooo….!!!!!….. Las voy a echar muchisimo de menos!!!! Que bonita historia, se lo merecen. Mil gracias escritora por darnos cada día un pokito de ellas…..muchos besito y esperare con ansias una segunda parte!!!!😘😘😘😘😘

  11. 😥 porqué tenia que terminar 😉
    kris saliéndose siempre con la suya, tuvo a su niña que anhelaba, junto a la mujer que ama.
    Hermosos momentos vivieron en la luna de miel, y con la picardía de ambas, es que nunca podrán estarse quietas ;).
    Que bueno que Alexis se permitió ver más allá de sus miedos, y prejuicios aceptando sus errores, y por fin aceptó a su Nuera, y Nieta.
    Rodeadas de familia, y amigas ellas destruyeron barreras que aun en este siglo siguen siendo temas tabú, como una pareja del mismo sexo , y una conformada por una gran diferencia de edad .
    Espero poder ver el cambio en nuestra sociedad , y que se permitan no juzgar ala gente y la dejen vivir en paz.
    No me queda más que decir, muchas gracias por tan magnífica historia, y sobre todo por el tiempo para que nosotras como lectoras pudiéramos disfrutarla. Esperando con ansias locas, otra nueva aventura 😉
    Pd.
    Se podrá un Epilogo, me gustaría saber como crece la peque, la convivencia con la abuela Alexis y el embarazo de Kris, ojala y se pueda.
    Gracias por ponerle sol a mis dias nublados.

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