PARKER Y KRISTINA. HERIDAS EN EL CORAZÓN. Cap. 4

Avisado por la señora Davis, Noah fue hasta casa de su tía para hacerle compañía. Al menos no estaría sola porque la había visto realmente afectada. Y como le pidió, Noah llegó hasta su casa y se hizo cargo de ayudar y acompañar a Parker. Estaba sentada en el sofá tomando una tila junto a su sobrino cuando llamaron al timbre. Noah abrió y allí con una sonrisa feliz estaba Molly.

—¡Hola, Noah! —Le dio dos besos y pasó mientras le preguntaba—. ¿Dónde está mi sobrina?

—Pues… ahí con Parker —respondió sin saber cómo tomarse aquella felicidad.

—¡Parker! ¿qué te pasa?

Al verla se quedó parada. Parker estaba llorando y tenía muy mala cara. Se precipitó hasta ella.

—¿Y Kristina? ¿Le ha pasado algo?

—No, bueno… creo que sí pero no sé qué.

—¿Parker qué pasa? —Le urgió preocupada.

—Se ha marchado de casa.

—¿Qué? —susurró mirándola perpleja.

—Pensé que te lo había dicho.

—No, he venido porque quería daros una sorpresa.

—Lo siento, Molly —le dijo a punto de llorar.

Entre los dos trataron de calmar a Parker que les había estado contando aquel cambio incomprensible en ella. Noah había preparado algo para cenar y Molly decidió quedarse con ellos pensando en reunirse con su hermana después de la cena. Estaban hablando tranquilamente cuando la puerta se abrió, los tres vieron entrar a Kristina con gesto serio y ésta al ver a su hermana mostró una expresión de perplejidad.

—¡Kristina!

—¿Qué haces aquí? —habló seria. Parker cerró los ojos conocía de sobra ese tono que usaba últimamente.

—He venido a veros.

—¿No le has dicho que no estoy aquí? —preguntó dejando de mirar a su hermana para fijar su mirada en Parker con tono y gesto duro.

—Sí, me lo ha dicho —respondió su hermana sin dejar hablar a Parker.

—¡Ah y prefieres estar aquí que venir a buscarme!

—Iba a ir después de cenar —la miraba desconcertada.

—¡Puedes irte a la mierda, Molly! Por mí no hay problema quédate aquí.

—A mí no me hables así.

Por un momento ambas se quedaron mirando con gesto desafiante, mientras Parker apoyaba los codos sobre la mesa y resoplaba nerviosa ante aquella respuesta y Noah pasaba su mano por la espalda de su tía tratando de mostrarle apoyo.

—¡Haz lo que te dé la gana he venido a por ropa!

—¿Qué es lo que te pasa? —Le preguntó Molly.

—Mira ya tengo bastante con ellos dos, ¡no vengas tú también con lo mismo!

—¡Kristina! —Parker se levantó algo cansada de ver como estaba tratando a Molly.

—¿Qué, Parker?

—No le hables así a Molly.

—¡Vaya! ¿También vas a salir en su defensa? —Dio una pequeña carcajada y se fue hasta la habitación de la pequeña.

—Tranquila, Parker, no te preocupes por mí.

Los tres guardaron silencio mientras Kristina se había acercado hasta la cuna y besaba a Ingrid. Después fue hasta su habitación y sacó una pequeña maleta de mano donde metió ropa interior y un pijama. Salió por el pasillo, saludó a Ilsa y se marchó.

—¿Otra vez tengo que soportar a la antigua Kristina? —La pregunta de su hermana la dejó quieta ante la puerta—. La insolente y mal educada Kristina. Pensé que me había librado de ella pero veo que no.

—Molly de verdad… ¡cállate!

—Antes la única que salía perjudicada eras tú, pero ahora tienes una hija y una mujer.

—No, solo tengo una hija y he venido a verla.

Abrió la puerta y se fue dejando a Molly en la entrada mientras la veía subirse a su coche y marcharse. Parker había escuchado la conversación y sintió como si le golpearan el estómago. Entonces le explicó a Molly lo que había sucedido en el hospital que había acudido a la consulta del medico sin decirle nada a ella, y que empezaba a sospechar que algo relacionado con el accidente que sufrió era el motivo de su cambio.

Al día siguiente Molly habló con Alexis, le contó lo que estaba ocurriendo y no podía dar crédito a lo que escuchaba. Sam que había llegado en ese momento, al ver el gesto preocupado de su madre, se sentó junto a ella. Puso el altavoz y Molly les contó todo lo que Parker le había explicado a ella y no solo eso, también cómo la había tratado al verla allí. Sam y su madre se miraron con el ceño fruncido sin entender lo que podía ocurrir.

—¡Y Parker no sabe qué pasa!

—Bueno, Parker ha ido a hablar con el médico, pero por lo que me ha dicho Noah ella sospecha que hay una tercera persona.

—¡Eso es imposible! —dijo Sam—. Debe de tratarse de algún problema en su cabeza. Kristina no haría algo así, estoy segura.

—¡Dios mío! Voy a ver si hay billete de avión y…

—Mamá, no -la interrumpió con rotundidad-. Tal y como están las cosas es mejor que no vengas. A mí me habló fatal anoche, preferí no ir a verla a casa de la señora Davis, me quedé con Parker porque realmente la veo mal.

—¿Y qué piensa hacer Parker? —preguntó molesta Alexis.

—Iba a ir hoy al hospital pero el médico no estará hasta mañana, ya tiene cita. Imagino que hablará con él para ver qué hacemos. Pero cualquiera lleva a Kristina tal y como está.

—¡Por favor en cuanto sepas algo nos llamas!

Alexis estaba angustiada miraba a Sam sin entender nada. Nadie era capaz de entender su comportamiento contra Parker, era algo impensable para todos.

Aquel día, Parker decidió no molestarla dejarla que estuviera tranquila. Era media tarde cuando Molly la llamó diciendo que había ido a la ferretería para charla con ella, pero la había echado a cajas destempladas reprochándole que prefiriera estar con Parker. Igual la señora Davis, que no había podido mantener una conversación con Kristina. Entonces les dijo que creía que era mejor darle una tregua hasta que hablara con el médico. Tanto Molly como la señora Davis habían decidido unirse para hacer fuerza y arreglar el problema de alguna manera, además, habían animado a Parker a ir a la peluquería, ellas se habían quedado con la niña y Parker agradeció tener aquel par de horas para ella. Aunque eso no significaba que dejara de pensar en Kristina ni mucho menos.

Por su parte, Kristina había pasado el día encerrada en su despacho. Noah había ido a trabajar, tanto él como Linda estaban preocupados por lo que podría decirle al verlo, sin embargo, Kristina pasó por su lado sin decirle nada. A la hora de comer había pedido en la cafetería una ensalada y se había quedado allí a comer con la ferretería cerrada. Tan solo miraba la pantalla pero era incapaz de ver nada, no había probado más de dos cucharadas de la ensalada de cuatro quesos que se había pedido. Se pasó las manos por la frente en actitud desesperada. Se apoyó contra el cabezal del sillón giratorio, cerró los ojos suspirando con fuerza, abrió el cajón y tomó una pastilla. Resopló pensativa, su hermana había preferido estar con Parker que con ella, no podía creerlo, todos estaban en su contra, hasta la señora Davis. Llegó un momento en el que no podía aguantar más estar allí, se levantó con rabia cogió el bolso con fuerza y sin desconectar ni el ordenador se marchó. Su mundo se había vuelto una pesadilla, no podía controlarse ni podía entenderse. Se dirigió directamente a su casa suponía que allí estaría su querida hermana con Parker.

—Por lo que veo ya has encontrado la llave —le dijo Parker que se había llevado un considerable susto al no esperarla.

—¿Y Molly?

—No lo sé.

—Qué raro que no sepas donde está mi hermana. ¿Y sabes dónde está Ingrid? —La miró fijamente dándose cuenta que se había oscurecido la melena, aquella Parker era la misma que vio por primera vez el primer día de universidad.

—En la habitación la acabo de dejar durmiendo.

No dijo nada más, dejó su bolso sobre el sofá y se fue hasta la habitación, allí Ilsa la saludó al verla entrar y después se tumbó a sus pies. Kristina miraba a su hija dormir plácidamente y sentía unas enormes ganas de llorar. No podía explicarlo tan solo sentirlo. De igual modo que no podía explicarse el deseo enfermizo que había sentido por Parker. Durante un buen rato estuvo allí en silencio hasta que la oscuridad se hizo dueña de la habitación, y le dio al piloto de la luz para que no estuviera a oscuras.

—¿Vas a quedarte más rato? —preguntó con tono frío.

—¿Por qué? —respondió con mirada desafiante.

—Porque tengo que pasear a Ilsa.

—Ve.

Sin cruzar más palabras, Parker se llevó a la perra le dio una vuelta por el barrio. Iba pensativa con todo lo que estaba sucediendo cuando sonó su móvil, había recibido un mensaje de Molly preguntando si sabía algo de su hermana, les contestó que estaba en casa con la niña. La pareja se quedó más tranquila con la esperanza de que pudieran aclarar todo lo que estaba sucediendo.

Al regresar del paseo, le puso de comer a Ilsa. No iba a cenar porque seguía con su dolor de estómago y decidió tomarse una infusión de tila para ver si le ayudaba un poco a relajarse. No le dijo a Kristina que había vuelto porque Ilsa fue directa hasta la habitación después de comer su pienso. Nunca había sentido esa sensación de que al menor roce podía existir una explosión entre ellas. Discutir con Kristina nunca fue fácil, pero desde hacía un tiempo lo era mucho menos.

—Así que has decidido ir a la peluquería —le dijo con cierto malestar que sorprendió a Parker—. ¿Por qué lo has hecho?

—No pienso discutir contigo, Kristina.

—Que casualidad… viene mi hermana y te cambias el color del pelo —trataba de detener sus palabras pero le era imposible era como si hubieran abierto la compuerta de un embalse y sus palabras salían a toda velocidad.

—Kristina estoy cansada y me quiero acostar.

—¿Me estás echando? —Le preguntó perpleja con una sonrisa ladeada que estaba marcada por total ironía.

—No, solo te digo que si has venido para buscar una discusión entre las dos no la vas a encontrar. Además, no me hace falta echarte, ya te has ido tú, te lo recuerdo.

La mirada de Parker fue intensa se había levantado para dejar la taza en la cocina y a Kristina aquella actitud le provocó un remolino en su interior que no podía controlar. Se mordió el labio inferior mientras veía como Parker salía de la cocina apagando la luz. No quería pero tuvo que reconocer que estaba guapa, tan guapa como siempre.

—Y a ti te viene bien que me haya ido, ¿no?

—Cierra la puerta cuando te vayas.

Aquella actitud de Parker la estaba volviendo loca, sentía como la sangre corría por las venas a toda velocidad, entre la rabia y el deseo estaba perdiendo el control sobre sí misma. Cerró los ojos cuando Parker pasó por delante para marcharse a dormir. No quería pero su lucha por mantenerse firme se fue al traste. Su perfume ese que la volvía loca, su gesto, lo mucho que la echaba de menos, el deseo tan intenso que provocaba en ella nuevamente, todo se mezcló en su cabeza y en su corazón. Parker entró en la habitación con gesto serio y, al ir a cerrar la puerta, se encontró con Kristina y toda esa amalgama de sentimientos y emociones en su interior reflejados en la mirada encendida. Las manos rápidas de Kristina se posaron con fuerza en sus brazos, sin mediar palabra se lanzó a los labios de una Parker que trató de evitarlo, nunca le había gustado arreglar las disputas con sexo, mucho menos aquella situación que estaban pasando. Sin embargo, el empuje de Kristina la profundidad del beso, la fuerza que no esperaba la dejara casi sin posibilidad de rechazarla y su propio deseo porque no podía negarlo, cuando Kristina la tocaba conseguía nublar su mente derribando todas las murallas que levantaba.

—Kristina…

—Shhhh

Le susurró mientras le quitaba a toda prisa y con fuerza la camisa, no cesó de besarla sabía dónde y cómo hacerle perder la cabeza. Parker no le fue a la zaga, con su misma rapidez la empezó a desnudar mientras iban caminando hasta la cama. Una vez desnudas rompía el silencio de la habitación sus respiraciones alteradas, el choque intenso de sus labios, la búsqueda de la lengua de Kristina en la boca sedienta de sus besos de Parker. Solo cuando estaba a punto de ahogarse con la necesidad de respirar, Kristina descendió por la piel erizada de Parker, bebió de sus pechos mientras notaba las caricias en la espalda de su mujer y como sus caderas comenzaban poco a poco el baile ascendente y descendente en busca de su contacto. La música celestial para sus oídos de la respiración agitada de Parker, su lengua recorriendo lentamente el ombligo, el vientre mientras observaba como ella se mordía la mano, cerraba los ojos y se iba abandonando. En ese instante en que su lengua estaba a punto de descubrir el mayor tesoro que siempre ansiaba abordar sabía que Parker era suya, en esos segundos previos sabía que estaba rendida a ella que era la dueña de su vida, su corazón y su placer. Y con ese convencimiento se apoderó de ella con delicadeza provocando el pequeño gemido al primer roce, Kristina apretaba sus manos en los muslos de Parker que depositó su mano izquierda sobre su cabeza mientras navegaba como una marinera experimentada en su centro. A pesar de que Parker trataba de controlarse en su interior rezaba para que Ingrid no se despertara, necesitaba abandonarse a aquella sensación de explosión intensa que Kristina conseguía en ella. Y Kristina la miraba sabiendo el momento exacto en el que iba a lograr aquella explosión, sonreía en su interior porque lograba desvanecer todas sus resistencias, y aquella vez no fue diferente. El grito de Parker aplacado por su mano en la boca para no despertar a su hija, le llenó a ella de placer. Fue como una pequeña victoria que le supo a poco, su mente dibujó un pequeño castigo para aquella mujer que momentos antes había desafiado su presencia, quería hacerle ver que ella era indispensable en su vida, que nunca podría vivir sin ella y, tantas veces fuera, pasaría lo que estaba pasando porque Parker no podía resistirse. Y siguió navegando entre sus muslos, no le valieron a Parker los ruegos de que se detuviera, a Kristina aquella suplica la estaba volviendo loca, hasta que Parker como pudo la apartó ante su carcajada cansada y con la mirada ávida de deseo. No cruzaron ni una palabra, pero aquella mirada de vencedora provocó en Parker algo que jamás había sentido, una cierta humillación que le hizo explotar para demostrarle que era tan débil como ella, que ante sus caricias sucumbía de igual manera. Aquella cama vio a dos mujeres enfurecidas tratando de pagar sus deudas de semanas de discusiones con una batalla sexual que al principio fue fiera, desenfrenada casi rozando el dolor pero que cuando el amor es el protagonista en cada una de ellas, la ternura acababa haciéndose la dueña de la situación, y fue así como lentamente fueron calmándose tras una lucha de poder que en el fulgor de la batalla las hizo perdedoras a las dos.

Parker no podía dormir, Kristina la tenía cogida por la cintura como siempre con una respiración relajada. No podía dejar de sentir que ni siquiera en la cama las cosas eran como antes. Se levantó a las seis y media, lo hizo con cuidado para no despertarla. Suspiró con fuerza al verla allí desnuda. Cerró los ojos saliendo de la habitación con un sabor amargo, mucho más al ver como Kristina se movía en la cama tratando de encontrarla. No era capaz de saber qué iba a significar aquel desencuentro que habían tenido. Porque la mirada de Kristina reflejaba un dominio sobre ella que le había provocado desconcierto y debilidad. Bebió agua porque estaba sedienta, nerviosa y preocupada. Fue a preparar el desayuno y al acariciar a Ilsa vio el bolso de Kristina tirado en el sofá. No se lo pensó dos veces, quizás encontraría algo en él que le diera un pista de lo que pasaba. Volcó todo el contenido del bolso sobre la mesa, el móvil, su agenda, un pintalabios, una bolsa que sabía contenía la sombra y el lápiz de ojos, unos pañuelos, las llaves, un monedero pequeño y la cartera, pero había algo más.

—¿Y esto?

Sujetado por sus dedos ante sus ojos un bote de plástico de color anaranjado. Desenroscó la tapadera y dentro vio unas pastillas. Aquel bote no llevaba una etiqueta que pudiera mostrarle qué clase de medicación era, sin saber por qué, sacó una pastilla le vino a la mente el marido de Úrsula que era farmacéutico metió todo en el bolso y sintió que el corazón se le disparaba al escuchar a Kristina, estaba en la ducha. Cerró los ojos, guardó todo excepto el bote.

En la ducha, Kristina sentía ganas de cantar estaba feliz recordaba la noche y aunque había momentos que fueron difíciles, estar con Parker le había devuelto las ganas de sonreír, de seguir viva sintiendo ese amor en su corazón. Abrió el armario y se puso un pantalón vaquero con una camiseta de tirantes. Sonrió al mirarse en el espejo. Entonces se percató de sus ojeras, e incluso se dio cuenta que el pantalón le venía grande, pero no quiso fijarse más en aquella imagen que le devolvía el espejo. Salió de allí con ganas de besar y abrazar a Parker. Pero antes entró a ver a Ingrid, al ver que dormía y lo había hecho durante toda la noche le dio las gracias en voz baja. Salió acarició la cabeza de Ilsa que la saludaba feliz. Al entrar a la cocina se encontró con Parker. Se detuvo borrándose su sonrisa porque se percató que estaba totalmente fuera de sí. Parker al verla la miró, le mostró el bote y con la voz cargada de inquietud le preguntó:

—¿Qué es esto?

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5 pensamientos en “PARKER Y KRISTINA. HERIDAS EN EL CORAZÓN. Cap. 4

  1. Querida Alexandra, tengo pensado colgar cada capítulo sobre las 21:00 horas de aquí de España. No me gusta poner horario por si algún día no puedo, pero me parece que puede ser una buena rutina que sepáis la hora como si realmente tuviéramos una cita todos los días para conjuntamente leer y disfrutar o sufrir de cada capítulo.
    No, como le decía a Farren antes, no es fácil escribir esta historia ¡precisamente por eso lo he hecho! Necesitaba un reto complicado para ver si era capaz de afrontarlo. La verdad que estos dos personajes tienen tanta fuerza que cualquier historia que puedas inventar les va a las mil maravillas.
    Coincidio contigo en cómo va a reaccionar Parker. Creo que ella tiene la clave para el futuro de esta historia, y todas sabemos lo mucho que ama a Kristina.
    Un abrazo y siento romperte el corazón. ¡Ya van dos corazones y eso no me gusta!
    Gracias por comentar.

  2. Querida Farren, que mal suena eso de ser la primera mujer que rompe tu corazón. ¡Qué mal! Y ya lo siento.
    Para mí hasta el momento creo que quien tiene la solución a este grave problema es Parker. Y estoy segura que no va a ser fácil, y habrá que ver hasta que punto todo esto que está pasando afecta a la relación. Creo que es un momento delicado por lo que pasó y por lo que debe pasar.
    Cuando la estaba escribiendo pensaba, ¿cómo van a reaccionar mis queridas seguidoras y mis queridos seguidores cuándo se desarrolle la trama? Y sabía que no del todo bien, pero no prentendía romper corazones. ¡Cuídate tú también!
    Un abrazo muy fuerte

  3. Buenas noches, querida Idana sé que no debe ser fácil ponernos a todas tus seguidoras contentas, cuando pudiste el tema heridas en el corazón pensé que volvía Amanda y desestabilizaba a la pareja. Problema de infidelidad para mi imposible porque Kristina luchó mucho por tener a su mujer y ahora una familia lo de su cabeza como que me va calando mejor, ahora la pregunta del millón cómo va a reaccionar Parker porque el trato que le dio en las últimas semanas fue muy duro y en la intimidad se sintió humillada. Estos capítulos se están poniendo más y más interesantes estoy sin despegarme del celular mirando todo el tiempo a que hora cuelgas nuevo capítulo y disfrutar de esta historia que me tiene a punto de infarto, hay momentos que has roto mi corazón ?, y solo está en tus manos que se vuelva a restaurar. Espero sigas mejorando tu salud. Un fuere abrazo y hasta mañana.
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  4. Ya se sabe la causa del terrible cambia de Kristina, de seguro las compro en el mercado negro , se sintió mal nuevamente de la contusión y busco la solución mas fácil.
    Ahora a descubrir mas respecto al tema y dado que todo mundo esta preocupado por ella , a buscar soluciones al problema.
    Kris en sus momentos lucidos seda cuenta, de la importancia que tiene Parker e Ingrid en su vida , que se afere a ellas y saldrá adelanté.
    💔😢 eres la primera mujer que me a roto mi 💔. Y tu tienes la solución entre tus 👏.
    Animo , y la salud llegara pronto.

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