PARKER Y KRISTINA. HERIDAS EN EL CORAZÓN. Cap 10

Solete me ha indicado que quería pertenecer al club de fans de Parker como ldanasufridora que es, así que aquí está. Ya hay club de fans.

El silencio de la noche era intenso para Parker en la soledad de su cuarto, se había sentado con la espalda apoyada contra el cabezal, ni siquiera se escuchaba el sonido de un grillo. Había apagado la luz recibiendo el reflejo de la luz que entraba por la ventana. Respiraba costosamente con la mirada perdida en algún punto indefinido de la cama. Llevaba algo más de dos horas en la misma postura, con la misma mirada perdida, dejando que en su mente pasaran todos y cada uno de los recuerdos que tenía con Kristina. Al final, por el cansancio, cerró los ojos mientras inspiraba aire, se acostó de lado mirando hacia el vacío de la cama, pasó la mano por la almohada de Kristina. Se abrazó a ella inspirando el aroma de su perfume y rompió a llorar.

En el avión que la llevaba a Port Charles, Kristina iba con los ojos cerrados apoyada en el hombro de su padre. Para no tener problemas durante el vuelo le habían inyectado un tranquilizante que le ayudaría a dormir. En el trayecto ninguno de los tres habló, Alexis y Sonny estaban tan afectados por la situación que necesitaban pensar con calma qué podrían hacer para ayudarlas. El estado en el que se encontraba Kristina les preocupaba seriamente. Pero también les había impactado ver como Parker se había refugiado en un pasillo para que Kristina no la viera pero ella pudiera despedirse en la distancia. Antes de irse Alexis se giró y la vio inmóvil llorando junto a la señora Davis. Aquella visión le había roto el corazón, pero desde el momento en que salieron del hospital, Alexis supo que tenía por delante una labor importante, sacar a su hija de aquel estado en el que su adicción a las pastillas le había provocado. Volcarse con ella para que pudiera recuperar a su mujer y su hija. No iba a ser fácil. Tan solo le había pedido irse, después de aquello no volvió a hablar ni siquiera había preguntado por Parker o Ingrid, lo único que había hecho era abandonarse a ese estado en el que se encontraba. Y mientras sus padres se preocupaban de verla en esas circunstancias, Kristina trataba de calmar su mente con los ojos cerrados. Tranquilizarla de la rabia que sentía contra Parker, el dolor que le provocaba visualizarla. Una de las pocas veces que pudo abrir los ojos se fijó en su mano izquierda, la alianza ya no estaba allí en su dedo anular. Volvió a cerrarlos sintiendo una liberación extraña, Eugene con todo lo que conllevaba quedaba atrás.

UN MES DESPUES

Había transcurrido un mes desde aquel viaje nocturno que llevó a Kristina por el cielo de Estados Unidos hasta llegar a Port Charles. Kristina seguía ingresada en la clínica que Sonny pagaba con la esperanza de hacerla reaccionar. No fue fácil, ni rápido pero un mes después de estar allí, comenzó a recibir visitas. Había recuperado algo de peso, seguía con el gesto serio marcado en el rostro con una expresión triste y abatida. Hasta entonces tan solo Alexis y Sonny podían visitarla, las visitas eran cortas Kristina no hablaba mucho, respondía a lo que se le preguntaba pero ella no hacía preguntas. Aquella situación para Alexis y Sonny era preocupante. Cada vez que iban a verla llamaban a Parker le contaban si había alguna mejora o algún paso atrás. Pero en esas llamadas ninguna vez le dijeron que había preguntado por ella o por Ingrid.

—Parker es pronto —le decía Úrsula tratando como siempre de ser su apoyo.

—¿Pronto? Lleva un mes que a mí se me está haciendo eterno —protestaba mientras cogía a Ingrid y le daba la papilla—. Abre la boca, cariño. Y lo peor es que ni pregunta por Ingrid.

—Todo lleva su proceso. Sabes que tienes que tener paciencia está pasando por un tratamiento muy duro.

—A veces pienso que me equivoqué no debí dejar que se fuera.

—Da igual que esté allí o aquí, el proceso es el mismo, Parker.

—Pero aquí estaría conmigo allí… —se calló.

—Cuando Kristina se recupere volverá.

Parker la miró con un gesto un tanto desesperado ella no estaba tan segura de aquello.

Durante el transcurso de aquel mes, Parker se había comprometido con todo aquello que pudo, la universidad, la ferretería, alguna que otra conferencia, la niña. Todo era como si necesitara llegar a la noche fundida para no pensar. La señora Davis estaba preocupada por ella, Parker ya no sonreía desde que Kristina se había marchado, era como si se hubiera apagado. Siempre melancólica, siempre seria, siempre evitando las reuniones con aquella gente que la estaba apoyando aún en su contra. Aquella noche la llamada de Alexis no fue diferente, había estado con ella y al día siguiente le informó que iría Sam por primera vez. No había preguntado nada no había hablado demasiado, los psicólogos le habían dicho que era como si no quisiera recuperarse, se apartaba de todo y de todos. Aquel día Alexis le había enseñado una fotografía de Ingrid y tan solo había sonreído. Al colgar, Parker frunció los labios en señal de preocupación, agradeció que sonara el timbre de la puerta para no dejar que el intenso dolor que estaba sintiendo siguiera su camino hacia destrozarla. Aunque era tarde abrió porque imaginó quien era.

—¡Señora Davis! ¡Pase!

—He terminado mi partida de bolos y he visto que había luz. ¿Sabes algo?

—Alexis ha estado hoy, todo igual.

—Bueno, poco a poco.

—Todo era demasiado bonito —susurró mientras le daba una taza con leche que a esas horas tomaba la señora Davis y ella se ponía otra—. El amor no es como en la literatura no siempre tiene que acabar bien.

—Parker, Kristina te ama —las palabras de la señora Davis sonaron despacio pero con contundencia.

—No lo creo, señora Davis.

—Ha pasado tan solo un mes, llevaba una cantidad de pastillas importantes en su cuerpo… todo lleva su tiempo, hija —le tomó la mano apretándola con cariño—. Esto no tiene nada que ver con el amor. Está enferma.

—Eso trato de repetirme.

—Bueno no debes preocuparte, como sigas a este ritmo vamos a tener que ingresarte en el hospital a ti también y entonces veremos si así paras un poco.

—Necesito tener la cabeza ocupada —precisó apesadumbrada.

—Tienes una hija —le advirtió.

—Señora Davis, lo sé. No hace falta que me lo recuerde —la miró de lado con una fuerza en su mirada que a otro hubiera paralizado.

—Sí hace falta, ¿te has mirado? Has adelgazado, ¡tienes unas ojeras que por mucho maquillaje que te pongas no tapas! Necesitarías cemento más bien. ¡Parker no puedes seguir culpándote! Castigándote.

—Fue mi culpa.

—No, no lo fue. Fue la culpa de una desgraciada que se aprovechó de un mal momento personal de Kristina. Ni siquiera ella tiene la culpa de lo que le pasó.

—Pero yo debí verlo y no esconderme.

—¡Está bien! ¡Quieres seguir pensando eso, adelante! Pero ese pensamiento no va a hacer que Kristina te perdone, o vuelva antes, solo lo sientes tú. Te estás castigando tú. Kristina estará pagando su propio castigo pero el tuyo no tiene sentido.

—¿Y qué hago?

—Esperar, Parker. Esperar a que Kristina vuelva a ser ella. Estoy segura de que en cuanto se recupere vendrá aquí corriendo al lado de su mujer y su hija, ¿de acuerdo? —La abrazó porque notó su miedo reflejado en el rostro y en sus lágrimas—. Ella volverá junto a ti… Olvida esta Kristina… La que te ama con locura volverá.

En Port Charles en aquella clínica prestigiosa Sonny hablaba con Kristina, parecía encontrarse serena, más calmada. Le había pedido unos libros para leer y él se los había llevado. Estando allí se presentaron Molly y Sam. Al verlas su gesto fue de sorpresa y rompió a llorar, las abrazó con un pesar que contagió a las hermanas y preocupó a Sonny quien decidió marcharse con un nudo en el corazón. Se sentaron dejando a Kristina en medio, cada una le tenía tomada la mano y trataban de hablarle con ánimo. Durante la conversación ninguna de las dos nombró a Parker ni a Ingrid, pero lo que más les llamó la atención es que ella tampoco lo hiciera. Al salir de la visita fuera las esperaba Alexis con Sonny sentados en una cafetería. El rostro de las dos hermanas demostraba bien a las claras que estaban tan preocupadas como ellos.

—¿Y qué hacemos? —preguntó Sam

—He hablado con el médico y me ha dicho que quizá la visita de Parker con la niña pueda ayudarla a mejorar, está muy decaída.

—Mamá ¿tú crees que querrá ver a Parker? No la ha nombrado ni una sola vez -apuntó preocupada Molly.

—Tampoco a Ingrid pero estoy segura que las quiere ver… ¡Ama a Parker! ¡Y estaba loca con la niña! —respondió Alexis con cierto nerviosismo—. Parker me dijo que en cuanto pudiera venir quería hacerlo.

—Ella está claro que quiere verla pero no sé si Kristina está preparada. Es como si se hubiera olvidado de su familia.

—¡Tendremos que intentarlo! —susurró Sonny.

La noticia a Parker le hizo sonreír, le estaban diciendo que fuera por fin podría ver a Kristina, a su Kristina no aquella que la odiaba en el hospital. La señora Davis que estaba con ella vio en ese momento sonrió  esperanzada al ver el cambio en su rostro. Sabía que era justo lo que estaba necesitando. A ella le hubiera gustado ir, pero prefirió que el momento fuera más íntimo entre ellas sin que nadie pudiera interferir.

Aquel viernes en cuanto terminó la última clase la señora Davis las llevó al aeropuerto. Tras despedirse de ella, Parker y la niña subieron al avión. Solo esperaba que la pequeña fuera tranquila durante el vuelo. Para su suerte no había casi pasajeros y si se ponía a llorar no molestaría. Sin embargo, la niña se portó de lo más bien durante todo el trayecto. Ella jugueteaba con la pequeña que le encantaba estar en los brazos de su madre, mientras Parker pensaba en cómo iba a reaccionar Kristina, podía imaginarse su sonrisa amplia y feliz al verlas, cómo se abrazarían y besarían. Lo necesitaba tanto. Alexis le había dicho que se iba a quedar en casa de Molly que estaba más cerca de la clínica, al día siguiente iría a verla solo pensar en esa posibilidad se le alegraba el corazón.

Al salir por la puerta de embarque, vio a Molly junto a Sam con los niños que las estaban esperando. Sonrieron al verla porque ellas también pensaban que Kristina iba a mejorar con la visita. Fue momento donde los hijos de Sam conocieron a su prima.

Cenaron juntas en casa de Molly. Ingrid se había quedado dormida y a los peques les pusieron una película para poder hablar con tranquilidad las tres en la cocina.

—Tengo muchas ganas de verla. Aunque no sé si al final querrá verme —admitió.

—¡Claro que querrá verte!, en cuanto le digamos que estáis aquí —dijo feliz Molly—. Está muy apagada y necesita veros para recuperar fuerzas.

—¿Tú cómo lo llevas, Parker?

—Mal, la echo muchísimo de menos me duele tanto lo que ha pasado.

—¿Y la ferretería?

—Bueno, aguanta solo aguanta —dijo con una sonrisa débil.

—Estás haciendo algo que mi hermana estoy segura va a agradecer.

—No quiero que lo agradezca, solo quiero que esté bien y nos podamos volver a casa. Es muy duro estar sin ella.

—Lo imagino —le dijo Sam cogiéndole de la mano.

—Mañana todo cambiará.

—Ojalá, Molly.

La noche para Parker pasó lenta, cerraba los ojos y los abría sin poder remediarlo era incapaz de conciliar el sueño. No podía dejar de estar nerviosa, necesitaba verla, abrazarla y pedirle perdón. Se sentía tan mal porque algo en ella le hacía temer ese momento. Tenía grabada en su memoria a la Kristina que le dijo que no quería verla y temía que a pesar del tiempo, ella siguiera culpándola siguiera odiándola.

La familia se reunió en la puerta de la clínica un poco antes de la hora que habían acordado con los médicos. Alexis, Sam, Molly acompañaban a una nerviosa Parker con Ingrid que la había puesto de lo más guapa para que cuando la viera Kristina se sintiera orgullosa de su pequeña. Al llegar a la puerta una de las enfermeras las detuvo.

—¿Ocurre algo? —preguntó Alexis.

—Lo siento, pero le hemos indicado a Kristina que iba a tener visita de su esposa y su hija pero nos ha dicho que nada más puede pasar la niña.

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6 pensamientos en “PARKER Y KRISTINA. HERIDAS EN EL CORAZÓN. Cap 10

  1. Complicado…..que complicado el amor!!!….solo espero que vuelvan a retomar lo suyo, porque da mucha pena ver cómo está de roto en estos momentos….una historia triste😖😖😖 necesitamos juntarlas ya por favor….💞💞💞💞

  2. Buenas tardes, Sole. Gracias por tu comentario.
    Estoy de acuerdo contigo, lo mejor que podía hacer Parker era retomar su trabajo. Creo que está bien decidir mutuamente quién trabaja y quién se hace cargo de la niña, pero sin abandonar las responsabilidades, ahí comparto contigo la actitud de Kristina no es la que debiera, sobre todo, después de insistir con los niños. Habrá que ver si tiene alguna explicación para su comportamiento, y aunque la tenga no sé si será convincente. Y creo que Parker se equivoca en algo, sabe que Kristina necesita de algún modo sentirse apoyada por ella, que le demuestre su confianza y piensa que desaparecer de la ferretería es mejor mientras cuida a la niña, pero comparto que debería haber estado más pendiente, mucho más viendo la actitud de Kristina que era evidente le pasaba algo.
    Yo no veo capaz a Kristina de hacer algo a Ingrid.
    Por otro lado, Parker no está sola está teniendo el apoyo no solo de sus amistades y personas de confianza que todas le piden los mismo paciencia, también la familia de Kristina con lo que demuestran que todos aceptan la relación y se ven desbordados también por la actitud de Kristina. Esto es un dato importante, creo.
    E insistio este presente ¿marcara su futuro? Responsabilidad/culpabilidad esta dupla es muy peligrosa a la hora de reprocharse cosas, si es que llegan a hacerlo.
    Un abrazo.

  3. Buenas tardes Idana, después de un mes y seguimos igual o mucho me equivoco o a Kristina le queda mucho tiempo para recuperarse, Parker se va a tener que armar de paciencia, no le va a quedar otra. Respecto a dejarle a la niña ni hablar, pero si está como la jaca Paca, la niña y Parker van en el mismo lote, no hay Parker no hay niña, ella verá. No me fío de ella ni un pelo, que ya lo que faltaba es que agrediera a la niña. Estoy de acuerdo con Úrsula, un mes es muy pronto para un tratamiento de estas características, pero no sé el porqué intuyo que va para largo. Me gusta que Parker haya retomado su profesión, económicamente es suficiente para ella y para la niña, incluso para kristina, y la ferretería pues mira, si hay que cerrarla se cierra, pero mantener negocios ruinosos, no. Pero sobre todo me gusta porque ha tomado las riendas de su vida, ella se había quedado en casa cuidando de la niña, que no es algo deshonroso, por supuesto que no, pero aunque confíes en la otra persona no se debe bajar la guardia, conozco varios casos en que por hacerlo se la han metido doblada. El ser humano quiere mucho hasta que deja de hacerlo, y a partir de ahí es capaz de hacer cualquier cosa en contra de la otra persona. No soporto esas mujeres que te dicen: ah no sé, eso lo lleva mi marido (o al contrario) … creo que hay que saber en todo momento cuál es la situación, cuánto dinero entra y cuánto sale… y no se trata de desconfiar de tu pareja, se trata de que no se debe ir por la vida como si vivieras en los mundos de Yupi. Hoy en día además es muy fácil llevar la contabilidad doméstica con las apps de los bancos, vamos, que no hay excusa para no estar enterada de las cosas, pero claro, a veces es más cómodo que ese tipo de trabajos tan tediosos las haga otra persona, pues luego no te quejes. Por otra parte, ¿qué es eso de que yo me voy a otra habitación para que la niña no me moleste? La niña es de las dos y pasada la baja maternal, tiene que “molestar” a las dos, los hijos son 50% responsabilidad de cada progenitor, es muy bonito ver a los niños cinco minutos antes de que se acuesten y jugar con ellos, así tengo yo 15 hijos, no, de eso nada, ¿no tenía tantas ganas de ser madre? Pues ahora que apechugue, que un bebé no es un muñeco. En otro orden de cosas entiendo el sentimiento de culpabilidad de Parker, pero hasta cierto punto, ¿tiene su parte de culpa? Si, pero hasta ahí, ni más ni menos. Estar obsesionada con que todo ha sido culpa suya no les va a beneficiar en absoluto, a ninguna de las dos, y jamás de los jamases hay que responsabilizarse de los errores de los demás. Muchas gracias por el capítulo y ya esperando el de hoy 😉

  4. Hola Solete. No pretendo perder seguidoras 😉 Ahí tienes el club de fans. Ahora que ha sido dado a conocer, lo manejas tú jajajaja

  5. Aleeeee y nos dejas así???? Pero tú quieres que nos de un infarto???? Y ahora a esperar hasta mañana uffff… en cuanto me recupere del disgusto te pondré un comentario en condiciones… ahhh me encanta lo del club de fans, quedamos que yo era la presi ehhh jajajaja

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