PARKER Y KRISTINA. HERIDAS EN EL CORAZON. Cap 13

La hora de comer había llegado para Parker pero lo único que hizo fue dar la papilla a Ingrid y sentarse en el comedor junto a ella. Ilsa como siempre estaba tumbada a sus pies hasta que la vio acercarse a la puerta moviendo el rabo, no hacía falta saber que allí estaba la señora Davis, solo con ella reaccionaba de aquella manera. Cerró los ojos porque lo que menos le apetecía era contarle la verdad. Podía intuir su reacción. La hizo pasar con gesto serio y también preocupado. La señora Davis dio un beso a Ingrid y se sentó junto a ella. El gesto de Parker le hizo entender que era mucho peor de lo que podía imaginar.

—Te escucho.

—Kristina me ha demandado para tener la custodia de Ingrid.

—No me lo puedo creer —susurró abatida.

—Pero, no me va a quitar la niña.

—Claro qué no, Parker, Kristina necesita que vayas y hables con ella tiene miedo a volver —ante su mirada agregó—. No he hablado con ella pero lo puedo imaginar.

—No señora Davis, no me la va a quitar porque la he denunciado por abandono de hogar y por la incapacidad que firmé en el hospital.

—¿Cómo? —la miró con gesto confundido y afectado.

—Puede separarse de mí pero no me va a quitar a la niña.

—No, claro, se la vas a quitar tú —le espetó enfadada.

—Me estoy defendiendo de ella, es ella quien ha empezado todo esto —le decía seria.

—No esperaba algo así, la verdad.

—Kristina no puede después de todo lo que ha pasado querer llevarse a Ingrid. Si no quiere estar conmigo, ¡perfecto! Me tragaré mi dolor y sobreviviré pero quitarme a Ingrid, ¡eso jamás! ¿Quiere quedarse allí? Que se quede pero no voy a permitir que mi hija se vaya con ella porque me ha demostrado que no sabe cuidarse.

—¿Te estás escuchando Parker? Estás hablando de Kristina.

—Lo sé ¿cree que no me duele? Pero ahora mismo es antes mi hija que ella, Ingrid no se va a ir de aquí.

—Es su hija también, no lo olvides.

—La que no debe olvidar lo que ha pasado es ella. Y lo siento, señora Davis pero no pienso retirar la denuncia.

La señora Davis la miró con pena porque se daba cuenta que hablaba desde la rabia, no podía tomar una decisión así sin sentarse y hablar con Kristina, pero estaba claro que en ese momento estaban muy lejos y no precisamente por la distancia entre ciudades que las separaba si no, por la distancia que existía en sus corazones. Se había quedado allí sentada pensando ante el silencio de Parker que parecía que a pesar de su seguridad en las palabras no estaba tan segura en sus emociones.

En el comedor de Port Charles, Kristina se había levantado caminando como si se hubiera vuelto loca, Alexis la había imitado porque no estaba muy segura de qué podía hacer. Sam la miraba sintiendo una pena infinita por ella, y Molly no podía dejar de pensar en cómo era posible que la vida en tan solo unos meses, les hubiera cambiado de aquella manera, no lo entendía era realmente impactante. Ver a su hermana en aquel estado le dolía.

—Kristina, por favor, no has querido hablar de esto pero… ¿Ha pasado algo grave entre vosotras? ¿Ha habido una tercera persona?

—¡Por mi parte no!

—¿Estás diciendo que por parte de Parker sí? —le preguntó algo confundida.

—No lo sé, mamá —elevó los hombros sintiendo como se desataban sus nervios—. Bueno… no, por su parte tampoco.

—¿Y por qué has pedido el divorcio? ¿Por qué quisiste venirte aquí? —La miraban las tres sin entender nada.

—Porque todo lo que me ha pasado es por su culpa.

—Es un poco generalizado eso de todo —Sam se puso en pie junto a ella.

—¿La vas a defender?

—No, Kristina, solo te digo que cuando te preguntamos le echas la culpa a Parker pero no eres capaz de decir qué pasó concretamente.

—No fue algo concreto, fueron varias cosas —respondió alterada mientras se frotaba las manos y comenzaba a respirar más rápido.

—De acuerdo, me parece bien si las cosas no han salido como pensábamos todos que era algo tan idílico —dijo Alexis tratando de serenarse—. Ya le has pedido el divorcio y ella te lo ha firmado con rapidez, es decir, las dos estáis de acuerdo en que se acabó vuestra historia.

—Y ahora viene cuando me vas a reprochar que ya me avisaste —dijo con tono duro mirándola fijamente.

—Ahora es cuando te digo que no podéis abrir una guerra por la niña.

—Es mi hija también, te lo recuerdo —se defendió.

—Kristina ¿no vas a volver a Eugene? —preguntó Sam con la sensación de que Kristina estaba huyendo de un modo que no podía entender.

—No.

—¿Y pretendes traer aquí a Ingrid?

—Sí. Ella no tiene por qué tenerla.

—Pues yo creo que te estás equivocando -finalmente Sam se lo dijo con un gesto de pena marcado en su rostro.

La mirada de Kristina estaba repleta de dolor.

—Por favor, Kristina retira esa demanda que le has puesto yo hablaré con ella, le diré que retire la suya también, habláis llegáis a un acuerdo de cómo repartir el tiempo con la niña, pero entiende que ella tiene todas las de ganar tú te fuiste de casa —le advirtió Alexis—. Y desde luego tiene toda nuestra comprensión y apoyo.

—Ella me encerró en el hospital contra mi voluntad —se defendió con gesto irascible.

—Kristina estabas mal y lo puede demostrar, ¡te estabas drogando!

—No, solo necesitaba calmar el dolor y mi cabeza.

—¡Pero ella demostrará que no eran calmantes si no anfetaminas! ¡No te das cuenta! Si sigues así vas a perder a tu hija, debes parar esto —Alexis trataba de ser contundente.

—Ella me metió en el hospital, me abandonó —hablaba con los nervios desatados.

—Porque lo necesitabas —le dijo Sam—. Cariño tú estabas enferma y no querías recibir ayuda, en estos meses la has recibido y te recuerdo que has salido de la clínica porque ella ha dado el visto bueno. ¿No te das cuenta que lo tiene todo a favor? Le darán la custodia y tú vas a perder a tu hija. ¿No has perdido ya bastante?

—Necesito ver a Ingrid —dijo a punto de llorar perdiendo los nervios mientras se retiraba el pelo de la cara y volvía a caminar.

—Tendrás que ir a Eugene, tienes tu trabajo allí.

—No pienso volver.

—Entonces no podrás ver a Ingrid. Eres tú quien debe volver —le decía Sam con gesto apenado.

—Además Parker ha decidido que si quieres saber sobre tu hija tendrás que ponerte en contacto tú con ella —agregó Alexis con preocupación—. Y nosotras la apoyamos en esta decisión.

—No me lo puedo creer —susurró con perplejidad ante la respuesta de su madre.

—Lo siento, Kristina pero tiene razón. Debes superar lo que haya pasado todos cometemos errores tenemos equivocaciones pero no nos podemos esconder del mundo, de nuestra vida.

—No voy a volver, Sam.

—Está bien, pero tendrás que hablar con ella y solucionar la parte que corresponde a Ingrid. Kristina no creo que tú hicieras a propósito tomar esas pastillas pero sí estas haciendo algo que puede ser mucho peor que aquello que es querer arrebatarle la niña a Parker, cuando ella no ha hecho nada para que le quiten la custodia. Al contrario, todo lo que ha hecho ha sido superar todos los problemas que tú dejaste. Es más, tú deberías estar agradecida por todo lo que hizo por ti. Cariño, desgraciadamente, tú te equivocaste y llevas las de perder.

—Kristina, estás aquí en casa hemos tratado de apoyarte en todo, pero ninguna de nosotras tres y estoy convencida de que tu padre tampoco, vamos a apoyarte en la decisión de denunciarla para tener a Ingrid, porque eso a lo único que te va a llevar es a perder a tu hija. Y no vas a encontrar nuestra colaboración ni apoyo —agregó seria Alexis.

—Cometiste un error que puedes subsanar no cometas otro que puede ser un desastre para ti -agregó Sam.

—Solo quería dejar de pensar, de sentir dolor, de sentirme… —entonces se calló al encontrarse con la mirada dura de Molly—. ¿Tú no vas a decirme nada, Molly?

—Lo que yo te diga no te va a gustar. Prefiero mantenerme al margen.

—Seguro que vas a posicionarte de su lado.

—Eres mi hermana pero a veces me da la sensación de que no mereces ni mi preocupación, ni sentirme como me siento ahora al verte, y ser consciente de todo lo que puedes perder sin darte cuenta. A veces pienso que no merece la pena preocuparse por ti ni ayudarte porque como siempre, cuando tienes algo valioso acabas haciendo las cosas tan mal que las pierdes.

Dicho esto, Molly salió de la casa a toda prisa llorando. Alexis miró a Kristina con un gesto serio negando con la cabeza mientras se marcharba tras su hija. Sam asintió a su madre haciéndose cargo de quedarse allí. Al cerrar la puerta Alexis, Kristina subió a su habitación corriendo. Sam suspiró con fuerza sin entender la postura de ninguna de las dos.

La noche había llegado a Eugene, Parker había decidido acostarse porque necesitaba descansar había sido un día intenso, desde el dolor de saber cómo Kristina pretendía quitarle a la niña, pasando por los números de la ferretería que no daban para más, su propia denuncia y esa pena que se había instalado en su corazón. Al apagar las luces del comedor para acostarse sintió como si Kristina entrara por la puerta con su sonrisa dirigiéndose hacia ella, cerró los ojos porque era lo que más deseaba en ese momento que volviera y la pesadilla acabara. Sacudió la cabeza como si así con el movimiento el fantasma de Kristina se diluyera. Se metió en la cama aquella noche necesitó tener a su lado a Ingrid, la niña dormía plácidamente ajena a todo cuanto giraba a su alrededor. Le dejó un beso en la frente con una sonrisa triste. Trató de controlar su respiración repitiéndose una y otra vez inspiro expiro para alejar de su mente todos los problemas que tenía, todos los miedos que en ese momento estaba sintiendo pero le era imposible seguir el ritmo, su mente volaba a una visión donde Kristina le quitaba a la niña, se estaba volviendo en una obsesión aquella idea que no podía dar crédito, podía separarse de ella pero…

—Es una locura, ¿qué te está pasando Kristina?

Y trató de dormir pero aquella pregunta tuvo como respuesta lágrimas y más lágrimas, un llanto feroz que se había apoderado de ella y no permitía que hiciera otra cosa que llorar y sufrir. Entonces le llegó a su mente aquel momento en que compartieron la primera noche juntas en el hotel, cuando apoyada en el marco de la puerta tratando de evitar que Kristina se marchara de allí con la sensación de que había querido aprovecharse de ella, recordó como con los nervios desbaratados le decía:

Las dos sabemos que esto no va a funcionar ¡para qué prolongar el dolor!

Aquel recuerdo le arañó el corazón desgraciadamente se dio cuenta de su error al creer a Kristina y dejarse llevar por el amor, porque en ese instante se daba cuenta de que aquel dolor que sentía iba a destrozarla.

No lo estaba pasando mucho mejor Kristina, lloraba abrazada a Sam a quien ver así a su hermana le provocaba una profunda lastima. Los médicos dijeron que no podían ayudarla más porque ella no se dejaba ayudar, tampoco ellas eran capaces se había metido en un caparazón escondiéndose de todos. Sentía una incertidumbre total hacia lo que podía suceder mucho más después de que Parker firmara el divorcio. Ella estaba convencida de que su problema era precisamente no querer enfrentarse a Parker, la conocía y sabía que debía estar destrozada más por el daño que le había hecho que por lo que ella estaba sufriendo. Por eso no quiso dejar pasar la ocasión en ese momento de debilidad donde el llanto era el protagonista.

—Kristina, cariño, escondiéndote aquí no vas a solucionar las cosas, culpando a Parker tampoco. Siempre has sido responsable cuando has hecho las cosas mal y lo has reconocido, si ha hecho falta has pedido perdón. Culpar a Parker te está haciendo más daño que si reconoces el error. Asume que te equivocaste para poder seguir el camino, sea cual sea, aquí o en Eugene, pero si no lo haces si no das ese paso tu vida será un infierno porque te habrás rendido y nunca fuiste una buena perdedora.

Kristina no contestó tan solo se dejó abrazar por Sam para poder entregarse al llanto que seguía necesitando para sacar de su interior todo lo que le dolía todo lo que le quemaba pero no era capaz de decir.

De aquella noche que ambas en la distancia compartieron sin saberlo en lágrimas había pasado lentamente una semana. Parker estaba en casa trabajando, su mesa estaba repleta de trabajos y el ordenador abierto, corregía sin perder de vista a Ingrid que jugaba y parloteaba dentro de su parque acolchado vigilada por Ilsa. De repente, le llamó la atención la actitud de Ilsa acercándose hasta la puerta, empezó a llorar desesperada mientras movía el rabo a toda velocidad mirándola a ella y dando vueltas sobre sí misma.

—¿Qué te pasa, Ilsa?

El sonido del timbre llegó después de su aullido como respuesta. Parker dejó las gafas el bolígrafo y sonrió a su pequeña, la señora Davis debía haber vuelto de viaje. Al abrir, su gesto fue de perplejidad. Ilsa la empujó con la cabeza para pasar y lanzarse a los brazos de Kristina.

(HORAS ANTES)

Un nuevo día había llegado para todos, los ánimos de la pareja y la gente que las quería estaban realmente tocados. A todos les había afectado saber que en tan solo unas horas habían puesto fin a su matrimonio, parecía que todo estaba perdido y nadie podría retomar la situación ya que ninguna quería hablar con la otra. Aquel desánimo también lo sufría Parker que estaba dándole el biberón a la niña sonriendo, era la única que le arrebataba el dolor por esos momentos divertidos en los que la sorprendía. El teléfono sonó y vio en la pantalla que era Sam. No podía seguir huyendo, antes o después debería hablar con ella. Al menos Sam era de las tres con la que mejor se entendía y podía tener una charla tranquila, estaba segura que ella no le iba a reprochar nada. Tras el saludo y preguntar por Ingrid, Sam pasó a hablar en serio sobre lo que estaba ocurriendo.

—Sam yo no entiendo a Kristina. Acepto que se quiere divorciar de mí pero no que quiera llevarse a la niña, ni que quiera quedarse allí en lugar de venir junto a Ingrid.

—Lo sé, yo tampoco logro entender qué le pasa, Parker. Lo he intentado, he hablado con ella, todas hemos tratado de convencerla de que lo que está haciendo es un gran error. Pero está tan mal que no reacciona ni atiende a razones—esperó que Parker dijera algo pero el silencio se hizo espeso entre las dos—. Mi madre va a hablar con Jordan para que retire la solicitud de custodia, ¿podrías retirar tú la denuncia? Te lo pido por favor, te lo ruego, Parker.

—¡Va a ser tu madre quien retire la denuncia! —lo dijo con un tono que era tan irónico como su gesto.

—Kristina no está en condiciones.

—Para quitarla no para ponerla sí —contestó con rapidez.

—Parker yo te entiendo pero por favor entiende a mi hermana.

—No puedo hacerlo. Lo siento pero no me fío de Kristina.

Y lo que siguió después en la conversación fue más de lo mismo una pidió un poco de tregua la otra la negó. Sam la entendía pero no podía aceptar lo que estaba haciendo.

—Ponte en mi lugar, Sam. ¿Qué harías tú si Jason hiciera con tus hijos lo que pretende hacer Kristina con mi hija?

Valió aquella pregunta para darse cuenta cómo se sentía. Al finalizar de hablar con ella, Sam se quedó mirando el teléfono igual no había sido buena idea decirle la verdad, quizá debió esperar a que su madre retirara la denuncia y pudiera decirle que había sido Kristina. Su gesto era realmente preocupado y así la encontró Jason. Al contarle lo que ocurría él que veía las cosas desde fuera le dijo:

—Entiendo a Parker, ella está luchando por la niña, por la ferretería, está sacando adelante cosas que fueron el capricho de Kristina. Si yo estuviera en el lugar de Kristina volvería a Eugene y me enfrentaría a mis demonios que no es otra cosa que mirar a los ojos a Parker y saber que ha cometido el mayor error de su vida. Deberías hacerle entender eso si realmente la quieres ayudar.

Kristina se había levantado con dolor de cabeza, al bajar las escaleras de casa vio sentado en el sofá a su padre, pensó que era su turno de hacer guardia por ella y además de aguantar también sus recriminaciones. Él la miró preocupado, la abrazó y le dejó un beso en la cabeza. Le dijo de ir a la cocina para prepararle el desayuno y Kristina de repente se sintió otra vez niña. Sonny le dejó delante la taza de chocolate caliente.

—¿Chocolate? —preguntó mirándolo seria.

—Sí. El chocolate anima.

—Ahora vas a decirme lo mala que soy por lo que he hecho.

—No, eso ya lo sabes tú de sobra, no creo que nos hayas decepcionado a todos mucho más de lo que te has debido decepcionar a ti misma —la miró fijamente con gesto duro provocando en ella un ligero temblor—. Solo estoy preocupado por ti.

—Pues no lo estés —respondió mientras daba vueltas al chocolate.

—Has estado durante casi tres años diciéndome que no eras una niña, que eras adulta para saber lo que hacías, y ahora me encuentro con una hija que vuelve a ser una niña asustadiza que no valora lo que tiene ni le importa el daño que haga. ¿Vas a volver a Eugene?

—No.

—¿Y qué vas a hacer con la ferretería? Me debes una buena cantidad de dinero —la miró con gesto grave ante la sorpresa de Kristina—. Tuve que pagar las deudas que habías causado para que al menos Parker pudiera afrontar lo que pasara ante tu ausencia.

—No quiero hablar de eso ahora.

—¿Y cuándo vas a querer hablar de lo que sucede?

—Mira… lo sé me equivoqué en todo, nunca debí enamorarme de Parker, ni casarme con ella, ni irme, ni…

—¿Ni tener una hija maravillosa? Un día me reproché haber tenido una hija con Alexis, nunca debió suceder, me dije. Me lo reproché durante mucho tiempo hasta que un día esa hija a la que yo pensaba había sido un error me abrazó y me llamó papá. Y durante muchos años me reproché haberme reprochado tener una hija y no haberla criado. No cometas el mismo error porque yo pude disfrutarte pero si Parker gana esta ridícula disputa que tú has comenzado, no vas a poder disfrutar de Ingrid. Piénsalo. Has perdido a la mejor persona que podías tener a tu lado, ¿vas a perder también a tu hija?

Sonny se levantó y se fue. Kristina apartó la taza de chocolate se le había ido el hambre. Echaba de menos a Ingrid, a Ilsa, echaba de menos el mar, pasear por la playa, echaba de menos los momentos en los que fue feliz. Cogió el teléfono y fue marcando los números de Parker, uno a uno, despacio lentamente cuando le faltaba el último, cerró los ojos y los borró.

En Eugene, Úrsula había terminado su clase iba hacia el despacho cuando vio a Parker allí con un nerviosismo fuera de lo normal. Entraron se sentaron mientras Parker le contaba su charla con Sam, su amiga se había quedado perpleja porque desconocía lo que había pasado con ambas denuncias al respecto por Ingrid. La miraba atónita.

—No entiendo nada, Parker. ¿Cómo habéis llegado hasta eso? ¿Dónde está todo el amor que sentíais y me niego a creer que ha desaparecido de la noche a la mañana? —La miraba como si la desconociera—. ¡Sabes que Kristina está pasando un momento muy difícil cómo haces algo así! Sam tiene razón la vas a destrozar.

—¿Y qué quieres que haga? ¡Me quedo de brazos cruzados esperando que tenga una oportunidad de pelear por la custodia de Ingrid!

—Parker por favor, sea como sea, si Alexis anula la denuncia por favor retira la tuya.

—No puedo —le dijo con gesto repleto de miedo—. Kristina puede hacer cualquier cosa mi deber es proteger a Ingrid.

—¿Crees qué le haría daño? ¿Me quieres decir eso? —preguntó atónita.

—No, claro que no. Pero si ha sido capaz de divorciarse de mí y reclamar la custodia de nuestra hija ¡qué más puedo esperar!

—Parker tú nunca debiste firmar el divorcio, ¡amas a Kristina!

—Pero ella lo quería y me odia. Y yo… yo ya no sé ni qué siento.

—Debéis hablar. Ve a Port Charles, habla con ella con tranquilidad y decidir las cosas como siempre habéis hecho hablando. Os queréis…

—No —la interrumpió—. Kristina me ha demostrado que no me quiere, me lo dejó muy claro y pensé que era por su estado, pero después de tres meses sin verla, sin hablar conmigo sale de la clínica, y dos meses después de su alta sigue sin dar señales de vida excepto para divorciarse y denunciarme. No pienso ir a Port Charles para que me vuelva a humillar como las tres veces que he ido negándose a verme. ¡Se acabó! Y te agradecería que fuera la última vez que hablamos de Kristina. Y no voy a retirar la denuncia.

Úrsula la miró con pena podía captar en ella el miedo y quizá la rabia por esa demanda de divorcio que jamás esperó recibir. Lo que a su amiga le quedó claro era que a partir de ese momento las dos iban a sufrir si alguien no lo impedía.

La lluvia volvía a hacer acto de presencia en Port Charles, Alexis había llegado a casa tras hablar con Sam y asegurarle que Parker no iba a cambiar de opinión. Tan solo quedaba una esperanza y no estaba segura de que saliera bien. Sonny había estado hablando con ella, se sentía abatido por todo cuanto ocurría y lo peor era que se daban cuenta que sacarla de su mundo iba a ser difícil. Por eso ambos aceptaron lo que estaba a punto de suceder, porque por encima de querer que Kristina estuviera bien, estaba la felicidad de la pequeña.

—¡Kristina! —la llamó.

—Estoy aquí —le dijo saliendo de la cocina.

—¿Qué vas a hacer hoy? —Ante su mirada firme agregó—. Veo que te has vestido ¡por fin dejo de verte el pijama de estrellas! Cariño tienes que salir vamos a dar una vuelta.

—Me voy a la habitación.

En ese momento que iba a marcharse llamaron a la puerta y Alexis soltó un profundo suspiro de alivio. Abrió y ante ella la señora Davis junto a un hombre grandullón. Alexis la abrazó contenta de verla y estrechó la mano de aquel hombretón que pasó quedándose a un lado.

—¡Señora Davis!

Alexis fue la primera vez que vio a Kristina sonreír. Aquello le daba un poco de luz a la situación. La mujer la estrechó con inmenso cariño entre sus brazos mientras a Kristina se le escapaban unas cuantas lágrimas.

—¿Cómo estás?

—Bien —sonrió nuevamente pero con los nervios desatados—. ¿Qué hace aquí?

—Bueno si no eres capaz de llamarme ni volver me veo en la obligación de venir yo.

—Me alegra tanto verla.

—¿Ah si? Eso está bien porque te vienes conmigo.

—¿Dónde?

—A Eugene.

—¡No! —dijo con rotundidad.

—No te estoy preguntando si vas a venir, te estoy confirmando que te vas a venir conmigo a mi casa para arreglar la situación que has provocado. A menos que me digas que quieres perder a Ingrid que es lo que va a pasar si te quedas aquí.

—¡Ah y perder a Ingrid es por mi culpa! —exclamó alzando la voz.

—Kristina —le llamó la atención Alexis.

—¡La culpa la tiene Parker! —volvió a gritar.

—¿Quién habla aquí de Parker? —elevó los hombros algo incrédula para decirle con gesto serio—. Ya te has divorciado de ella ya no tiene nada que ver contigo pero es con ella con quien debes arreglar la situación de tu hija. Kristina, he venido porque quiero ayudarte a que al menos no pierdas a Ingrid.

—Ella me la quiere quitar, me ha denunciado aprovechándose de mi situación —respondió con lágrimas en los ojos y las venas de la garganta bien bien marcadas por la alteración que sentía ante lo que acababa de decirle la señora Davis.

—¿Quién provocó esto, Kristina? —Ella no contestó—. Mira me da lo mismo los motivos que cada una tengáis para denunciaros entre vosotras, lo que quiero es que tú no pierdas a Ingrid y eso solo lo vas a lograr yendo a Eugene y hablando cara a cara las cosas como debe ser.

—¡No pienso hablar con ella! —respondió con el miedo marcado en su mirada.

—¿Y cómo lo quieres solucionar?

—Que mi abogada hable con su abogada, pero ni pienso volver ni pienso hablar con ella —Alexis cerró los ojos con actitud nerviosa.

—¿Quieres que dos extrañas arreglen las visitas para ver a tu hija? ¡Vaya no pensaba que tu cobardía llegaría hasta ese extremo!

Aquella palabra le pegó un soberano cachete. Cobardía. Sintió como si además de la bofetada también le hubiera propinado una intensa descarga eléctrica. Trató de disimular todas las emociones que en ese instante se disparaban en su interior. La señora Davis parecía que estaba esperando a que efectivamente, asumiera el efecto de la palabra que le había espetado con toda la intención del mundo. Ella no era Alexis, ni Sam, se acercaba más a Molly y sus verdades sin medias tintas. Kristina cerró los ojos por unos segundos. También había decepcionado a su hermana que siempre había sido su apoyo. Notó como se mareaba pero no quiso mostrarse débil aunque lo estaba y mucho.

—Como ves no he venido sola, Andrew es un reconocido jugador de fútbol americano, mide dos metros y pesa algo más de ciento treinta kilos, además es policía en Eugene, podemos irnos tranquilamente los tres o puedes salir de esta casa sin apoyar los pies en el suelo.

—No pienso irme de aquí —le dijo con la mirada repleta de furia.

En el avión, Kristina iba sentada entre señora Davis y Andrew. No podía creer que estaba volando hacia Eugene, mucho menos que iba a tener que hablar sí o sí con Parker. Sabía que la señora Davis no iba a andarse con tonterías y solo pensar que debía verla le hacía sentir taquicardia.

—Señora Davis me estoy poniendo fatal.

—Respira hondo.

—Por favor… se lo estoy diciendo en serio —su voz sonó suplicante.

—Y yo —le hablaba con los ojos cerrados.

—Estoy sudando.

—En el bolso tienes pañuelos.

—No quiero ver a Parker —dijo finalmente.

—La vas a ver te pongas como te pongas, hablarás con ella le dirás que has retirado la denuncia y que quieres llegar a un acuerdo para poder ver a tu hija. No tienes nada más que decirle ¿no?

—No.

—Al divorciarte supongo que no valdrá mucho que ella te incapacite, eso lo tendremos que averiguar.

—Me encuentro fatal.

—Respira hondo.

—No puedo.

—Si me permite, señora Kristina debería cerrar los ojos.

—Y a poder ser la boca —agregó la señora Davis a las palabras de Andrew.

—Trate de respirar lentamente y cuente las veces que lo hace —el hombre sonreía mientras le hablaba—. A mí me funcionaba antes de salir a jugar los partidos.

—Está bien… no creo que me funcione.

—¡Kristina haz el favor de hacer las cosas pensando que van a salir bien! —le riñó enfadada.

Y así lograron que al menos se empezara a tranquilizar.

Al llegar a Eugene, la señora Davis se dirigió hasta el aparcamiento para recoger el coche, Kristina pasó detrás junto a Andrew se sentía como si la hubiera secuestrado y obligado a hacer algo que no quería. Notaba como le temblaban las manos, el corazón palpitaba tan fuerte que creía se iba a salir de su pecho. La boca se le había quedado seca y una sensación de intensa angustia se había adueñado de su interior. Andrew la miró y le hizo un gesto de apoyo además de insistirle que respirara. Ver pasar las calles de Eugene le fue ayudando a tranquilizarse estaba a tan solo unos minutos de poder ver a Ingrid, era lo único que quería ver a su pequeña y estrecharla entre sus brazos. Pasó la lengua por los labios mientras los ojos se le llenaban de lágrimas. La señora Davis la miraba de vez en cuando por el espejo retrovisor, sabía que estaba pasándolo mal pero era la única manera de poder poner fin a aquella locura que se había convertido la lucha por la niña. Llegaron a la calle donde vivían al pasar por la ferretería sus ojos se llevaron el impacto de ve el cartel de “se vende”. La señora Davis se percató de ello. Su gesto fue desolador agachó la cabeza mientras cerraba los ojos con fuerza.

—Voy a parar aquí. Te esperamos hasta que termines de hablar con ella.

—No sé si puedo —susurró afectada.

—Kristina, mírame —cuando la miró tenía los ojos repletos de lágrimas—. No se trata de ti, ni de Parker, se trata de vuestra hija. ¿Eso no te parece un motivo suficientemente fuerte como para entrar ahí sentarte frente a ella y no destrozaros más? ¿Debo creer que tu hija no merece ese esfuerzo por tu parte?

—Quiero a Ingrid —le dijo con un hilo de voz.

—¡Pues ya está ese amor te ayudará! Te esperamos aquí, y si tratas de escapar Andrew te hará un placaje aunque tenga esa cara de bueno, lo hará porque yo se lo voy a pedir y no puede resistirse a nada de lo que yo le pida.

Bajó del coche con los nervios disparados, trataba de arreglarse el pelo porque no había podido ni peinarse. Aquel hombre se había acercado a ella y cogido al vuelo sacándola de casa en brazos. Sacudió la cabeza era la hora de comer y posiblemente la pequeña estaría tomando su papilla. Tragó saliva al llegar ante la puerta, no podía creer que estaba allí en aquella casa donde había sido tan feliz y desdichada. Recordó la última vez que salió por aquella misma puerta que la separaba de Parker y la niña, tras una noche intensa entre las dos que dio paso a su pesadilla. Giró la cabeza buscando el apoyo en la lejanía de la señora Davis. Vio como la mujer asentía, se humedeció los labios y cuando fue a llamar le llegó el lloriqueo de Ilsa, de su querida Ilsa y su corazón comenzó a latir a la velocidad de la emoción. Llamó percatándose de cómo le temblaba el dedo y trató de recomponerse. Volvió a humedecerse los labios y escuchó como Parker daba la vuelta a la llave y abría, su gesto al verla provocó que sus latidos volaran más aún pero esta vez repletos de miedo. Ilsa la ayudó a retirar la mirada de aquellos ojos enfurecidos al abalanzarse sobre ella aullando de alegría. Tras unos breves segundos de caricias emocionadas la voz de Parker la sacó de aquel momento.

—¡Ilsa pasa dentro! ¿¡Qué quieres!? —su pregunta fue acompañada por un chirriar de violines que comenzaban a anunciar la batalla.

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10 pensamientos en “PARKER Y KRISTINA. HERIDAS EN EL CORAZON. Cap 13

  1. Gracias por responder!
    Espero que mi interpretación a tu respuesta no sea la correcta: que le baje dos a mí euforia! Jaja!
    Yo pienso que en este momento de vulnerabilidad en el que está Kristina, sumado a que verá a la niña y eso la va a partir de felicidad, emoción, tristeza y, porque no, arrepentimiento, se deje llevar un poco por todos esos sentimientos y baje su ira y su grosería! (Amén)
    Por parte de Parker, yo confío en su sensatez, aunque todo esto le ha dado muy duro, no dudo en que va a saber llevar las cosas por donde debe!
    La clave será Kristina, si ella se comporta, Parker lo hará también, y sino lo hacen, ahí está la señora Davis para les dé con lo que mejor sabe manejar, LAS VERDADES y la cordura!!!!

  2. Hola Laura, gracias por comentar.
    Bueno, en este punto no sé yo si me atrevería a decir que las dos se aman. Yo también espero que lo vayan arreglando… Hoy Kristina ha dado una pincelada de lo que le pasa, es una pequeña pista, sé que la habéis visto pero quizá la podamos entender algo mejor.
    Un abrazo.

  3. ¡Gracias, Nathalie! Bueno ya os dije que un poco de calma. Y también os dije que hay que leer atentamente lo que los demás personajes dicen, porque nos van dando pistas.
    Ahora habrá que ver qué pasa, cómo reacciona Parker. ¿Cómo esperáis que reaccione? ¿La dejará pasar? ¿Le dirá que no? ¿La señora Davis tendrá que coger a cada una de la oreja? Bueno… creo que la familia de Kristina se está comportando de un modo muy sensato, saben que de las dos Parker tiene razón aunque les duela la actitud de Kristina y eso también es de alabar. Y agradecer, lo que no sé yo es si estas cosas Parker tal como está lo agradecerá alguna vez.
    Un abrazo y besote.

  4. No lo entiendo, no entiendo de verdad que no….me sabe fatal que anden así…las dos se aman aunque no lo kiera ver kristina!!!pero en fin…espero que se vayan arreglando xq has empezado muy fuerte escritora….🤔🤔🤔🤔🤔

  5. Wow!! Vaya capítulo!!!!!!!!! Ufff….
    Yo creo q quien se merece ahora el club de fans es la Sra. Davis… La Amo!! ❤️ Ella es un ángel definitivamente … En los momentos claves, está! Y de verdad, quien puede decirle q no??? Jaja! Buenísimo Idana, buenísimo!!!!
    No sé si se van a matar ahora q están frente a frente, pero lo que pasó hoy y hasta aquí donde lo dejaste, me dejó un muy buen sabor de boca, mi corazón respiró… 😊😊😊❤️ Xq tenía días en vilo 😪
    Me parece admirable la actitud de Alexis, y de toda la familia, xq aunque están destrozadas por Kristina, saben lo que es justo y están dándole su apoyo a quien lo merece, y tratan de ayudar a Kristina no disculoandola ni mirando hacia otro lado como si no hubiese pasado nada, lo hacen con amor pero dejándole ver las cosas como son y haciéndole ver su responsabilidad! Bravo por ellas!! 👏👏
    BRAVO POR LA SRA. DAVIS! (Es la mejor)
    BRAVO POR TI Escritora!!!!! Ya era justo que nos dieras un respiro! 👍😊

    Que llegue rápido el capítulo de mañana!

    Abrazo y beso grande!
    GRACIAS POR TODO!!!!!!
    🌻😊

  6. Bueno, ahí quien le dice que al estar divorciada no vale su incapacidad es la señora Davis, pero en el fondo tanto las abogadas como Alexis ven que es un conjunto de acusaciones por parte de Parker que lleva todas las de ganar. Y aunque al estar separadas ya no tenga legalidad, le vale para acusarla el tiempo que sí estuvo incapacitada. Se trata más de un conjunto de cuestiones que realmente esa.
    Gracias por comentar

  7. Hola Alexandra. Me alegro que hoy te haya gustado. Ya estaba preocupada.
    A ver creo que la señora Davis es quien pone esa cordura que todas pedíamos. Además ella le dice algo que al estar divorciada ya no le vale la incapacidad que firmó, pero claro, eso es lo de menos porque puede demostrar perfectamente el resto de acusaciones, y creo que eso es lo que hace actuar a la señora Davis. No es fácil escribir esta parte, si soy sincera le estoy dedicando muchas horas para poder cuadrar todo y poder transmitir esas emociones y sentimientos que muchas veces son difíciles de explicar.
    ¡Pero bueno ya están juntas! A ver qué pasa.
    Jaja, tranquila, me gusta que comentéis y si en ese momento te nace ese comentario me parece fantástico. Yo solo es pedí un poco de paciencia porque había que desarrollar una trama complicada que no se podía pasar en tres capitulos.
    Un abrazo

  8. Una cosa mas me quedé con una duda al Kristina estar incapacitada por Parker el divorcio es válido? Según a mi e tender no, pero eso no se dan cuenta los abogados ni de Parker ni de Kristina ni su madre? Si te es posible me das respuesta gracias. Otro abrazo bye.

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  9. Wuau y nos vas dejar así, si que te gusta vernos sufrir, verdad? Este capítulo sí que me ha gustado por fin está llegando la cordura sólo deseo que Parker ponga de su parte y no se complique mas las cosas, hoy ya no me quedo con ese dolor y ese sabor amargo ya vuelven a mí esas emociones agradables aunque con ciertas lágrimas, es que no se como haces para que nos sintamos parte de esta historia será tu forma escribir de entregarte tanto a lo que haces que haces que vivamos capítulo a capítulo con gran intensidad, gracias por este capítulo y ojala sigan mejorando las cosas para el bien de la familia Forshyt Corintos. Y que el cumpleaños de la niña que será pronto lo compartan juntos que Kristina por fin saque de su corazón lo que le atormenta y Parker pues mi bella y amada Parker no sufra más. Mil disculpas si fui intransigente con mi comentario el día de ayer pero tanto dolor tanta nostalgia me estaba matando. Un fuerte abrazo y muchas bendiciones.

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