PARKER Y KRISTINA. HERIDAS EN EL CORAZON. Cap. 14

Disculpad el retraso.

Gracias por seguir leyendo. Un abrazo.

En Port Charles Sonny estaba en el despacho de Alexis junto a Molly esperando noticias. Alexis les había contado como Kristina le había rogado que no permitiera a la señora Davis hacer aquella locura. Les aseguró que le dolió el corazón al verla irse gritando. Todos estaban de acuerdo con la idea que tuvo la señora Davis, ya que veían que era la única manera en la que se podría poner fin a su lucha, necesitaban que ambas se sentaran a hablar, y llegaran a un acuerdo. Ninguno daba crédito a la situación. Con los nervios desatados esperaban mirando el móvil la llamada de la señora Davis o la misma Kristina asegurándoles que todo estaba resuelto.

Sin embargo, la situación entre las dos era bastante tensa. Ilsa poco acostumbrada a la voz autoritaria de Parker pasó dentro de casa corriendo. Sin mover un solo músculo Parker miraba a Kristina, y a Kristina se le grabó a fuego aquella mirada. Era fría. Penetrante. Aquel gélido “¡¿Qué quieres?!” fue como si Parker hubiera lanzado una daga contra su corazón. Por mucho que trataba de mostrarse tranquila era imposible, su actitud la estaba desbordando porque se había interpuesto en la puerta dándole muestras de que no iba a dejarla pasar. Desde el coche la señora Davis no podía creer lo que estaba viendo. Aquella escena podría representar a dos personas que se odiaban pero jamas a Parker y Kristina. Su gesto mostró un profundo dolor ante aquella visión que le estaban ofreciendo.

Kristina tragó saliva y le dijo con seriedad.

—Quiero ver a Ingrid, por favor.

—Eso lo tendrá que decidir el juez —respondió con expresión y actitud severa.

—Por favor, déjame ver a Ingrid, es mi hija —rogó con mirada suplicante.

—No voy a dejar que la veas hasta que no lo decida un juez.

De un golpe cerró la puerta dejando a Kristina totalmente fuera de sí, pero tan impactada que era incapaz de articular ni palabra ni movimiento. En un abrir y cerrar de ojos había desaparecido ante ella como si se tratara del humo de una taza de café. No le había dado tiempo a reaccionar mostraba un gesto de estupefacción mientras se preguntaba con dolor ¿aquella era Parker? No podía creer lo que acababa de pasar, de golpe sintió un súbito ardor en la garganta y miles de lágrimas a punto de huir de aquellos ojos que no daban crédito a lo que habían visto. Fue a llamar al timbre otra vez pero la mano de la señora Davis la detuvo. Kristina la miró y aquel cruce de miradas decían lo mismo, se mostraban igual de afectadas por su reacción. La señora Davis asintió marcándose un gesto de pena en su rostro. Logró llevarse de la puerta a Kristina que temblaba de pies a cabeza muerta de miedo.

Apoyada en la puerta con la respiración alterada se encontraba Parker, había cerrado los ojos la peor de sus pesadillas estaba haciéndose realidad. Kristina estaba allí, posiblemente, detrás de la puerta que las separaba a escasos metros. Después de cinco meses estaba allí reclamando como si nada ver a su hija, después de lo que había hecho, de como la había tratado a ella. ¿Cómo se atrevía a hacer algo así? Ir allí y creer que iba a ver a la niña así como si nada. Se pasó la mano por el pelo, cogió el teléfono y marcó el número de Raquel, la abogada. Los nervios se desataron en ella porque no le contestó, maldijo con rabia dejando a un lado el teléfono mientras entornaba los ojos como si así pudiera dar prioridad a sus pensamientos antes que a la rabia y el dolor que había provocado volverla a ver. El timbre sonó y su gesto volvió a marcarse enfurecido estaba dispuesta a llamar a la policía si era necesario. Pero entonces escuchó la voz de la señora Davis que la llamaba. Cerró los ojos resoplando con fuerza. Abrió la puerta dejando el mismo espacio que con anterioridad hizo con Kristina por si estaba allí.

—Parker, me gustaría que solucionarais esto. No se trata de ti ni de ella, se trata de la niña y su futuro. Te espero en mi casa dentro de una hora si no quieres que Kristina entre en la tuya. He llamado a Raquel y ella será la encargada de mediar por las dos. Por favor.

Las palabras de la señora Davis sonaron muy serias.

—No tengo por qué ir. Que hable con Raquel —respondió indiferente.

—Parker eres su otra madre ¡tendrás cosas que decir, no! —puso la mano en la puerta al ver que le iba a cerrar.

—Ya las he dicho todas a mi abogada —precisó con tono grave.

—Parker —la miró fijamente ante el gesto duro que recibió como respuesta—. Yo te entiendo pero ¿puedes pensar en Ingrid?

—¿Cómo ha pensado ella? —le reprochó con fuerza.

—Tiene que haber un entendimiento, tiene que haberlo y me decepcionarías mucho si no tratas de encontrarlo, porque a estas alturas confío en ti me aferro a tu buen corazón, Parker. Te esperaré en mi casa.

Se dio la vuelta marchándose de allí. Al entrar al coche le sobrecogió el llanto de Kristina mientras Andrew la tenía abrazada contra su pecho. Con rabia le dio al contacto y salió hacia su casa aunque al pasar por delante de la ferretería detuvo el coche. Era consciente que tal y como había reaccionado Parker, Kristina necesitaba algo de calor. Y estaba segura que Noah y Linda podían ayudarla.

—No creo que quieran verme —respondió limpiándose las lágrimas que recorrían su rostro.

—Bueno, entremos y veamos qué pasa —trató de sonreírle porque entendía que estaba realmente afectada por lo sucedido.

Al pasar junto al cartel de “se vende” sintió una intensa pena. Fue a más cuando entró a la tienda. Tras el mostrador estaba Noah aunque daba la espalda a la puerta porque estaba anotando algo. Al girarse la vio y su gesto fue de sincera alegría. Salió con rapidez de detrás del mostrador hacia ella.

—¡Kristina! ¡Qué alegría! —la abrazó con fuerza y sintió como ella se refugiaba entre sus brazos llorando—. ¡Qué ganas de verte!

—Y yo Noah. Lo siento —le dijo mirándole a los ojos con una pena profunda marcada en ellos tratando de controlar las lágrimas que no quería derramar.

—Estás aquí, no lo sientas. ¡Linda! ¡Linda! —gritó feliz.

—¡Pero qué pasa! ¡Kristina! —al verla su reacción fue la misma que la de Noah se dirigió hasta ella abrazándola—. Dime que vas a venir.

—Pues —dudó en qué contestar y confundida dijo—. No sé…

—Como ves está todo igual, Parker nos dijo que no tocáramos nada hasta que tú vinieras y eso hemos hecho. Teníamos la esperanza de que volvieras y juntos sacáramos hacia delante la ferretería.

—Os agradezco mucho el apoyo pero no sé cómo están las cosas.

—Bueno, chicos, no vamos a agobiarla que acaba de aterrizar —les dijo la señora Davis al ver que ella titubeaba en sus respuestas algo nerviosa—. Una vez sepamos algo seréis los primeros en saberlo.

—Me alegro mucho de verte —le dijo Noah.

—Yo también.

En el despacho continuaba la espera. Cuando sonó el teléfono los tres se adelantaron observando quién era.

—¡Señora Davis! —Alexis respondió con urgencia

—En una hora Parker va a venir a mi casa a hablar con Kristina sobre Ingrid.

—Gracias a Dios —susurró Sonny.

—¿Pero se han visto? —preguntó Molly.

—Sí, digamos que la cosa entre ellas ha sido tal y como esperaba bastante tensa, dos mujeres de carácter es lo que tiene. Pero espero que con la presencia de Raquel podamos encontrar un punto de unión por la niña, está claro que Parker no se lo va a poner fácil y no veo a Kristina con fuerza suficiente como para soportar su actitud.

Al colgar los tres se miraron preocupados, entendían la reacción de Parker y solo esperaban que Sam no tuviera razón y Kristina actuara con cabeza ante la frustración por lo que había hecho.

En casa de la señora Davis, Kristina se estaba tomando un vaso de leche caliente no podía dejar de temblar. El recibimiento de Linda y Noah le había llegado al alma. Pero no podía apartar de su mente la dureza en la mirada de Parker. Ella no estaba segura de que fuera a reunirse y pensaba en su hija. La señora Davis se sentó frente a ella con un gesto de preocupación bien marcado en su rostro. No era para menos. Tras un suspiro trató de preparar a Kristina que parecía estar viviendo la realidad de sus peores pesadillas.

—Quiero que me escuches, cariño. Sé que hiciste las cosas fatal, que algo muy fuerte debió pasar para que actuaras así pero ahora todo eso no importa. Es cierto que todo lo que hiciste en el pasado ha marcado a Parker, y de ahí su resentimiento. Tienes que estar preparada para afrontar el momento no va a ser fácil. Si aceptas que te dé un consejo, mientras hables con ella piensa únicamente en Ingrid. Que tú pensamiento sea la pequeña. Trata de no provocar un enfrentamiento con Parker, intenta limar las asperezas que hay no por vosotras que tengo muy claro estáis a años luz y vuestra relación está perdida —al decirlo, Kristina asintió— . Pero tenéis una niña adorable, a la que no podéis fallar. Piensa en eso, por favor.

—No creo que venga.

—Vendrá.

A la hora pactada, Raquel entró por la puerta acompañando a Parker. El rosto de la abogada era de total preocupación, había estado con la pareja y le pasaba como al resto, no entendía como se habían dejado perder así las dos. La señora Davis les enseñó el camino hasta el comedor. Al entrar Parker vio la figura de Kristina junto a la ventana, no quiso prestar atención a su presencia. Kristina suspiró profundamente mientras cerraba los ojo como tratando de alinear todas sus emociones en el interior para evitar que ninguna pudiera afectarle. Al escuchar los tacones se giró acercándose a la mesa donde esperaban las dos de pie, y justo detrás de Raquel la señora Davis que la miraba tratando de infundirle ánimo.

—Sentaros, por favor —dijo la señora Davis.

—Hola Kristina.

—Hola Raquel —tras saludarla se sentó frente a Parker.

—Pues… tú dirás.

Le dijo Raquel, porque Parker no había abierto la boca desde que entró. Sin embargo, el hecho de que hubiera ido le daba una mínima luz de esperanza. Aunque aquella mirada y su actitud seria hasta algo desafiante le estaba provocando cierto nervio.

—He retirado la denuncia que había puesto, me equivoqué y te pido disculpas —le dijo Kristina con un ligero temblor en su voz.

Raquel miró a Parker que seguía guardando silencio. Kristina esperó una respuesta por su parte pero en ningún momento la hubo. Carraspeó para decirle.

—Me gustaría llegar a un acuerdo para compartir la custodia de Ingrid —su frase sonó a ruego.

Los ojos de Raquel y la señora Davis volvieron a buscar la figura de Parker pero insistía en su silencio sin desviar ni un centímetro la mirada hacia Kristina rozando la furia manteniendo una sonrisa de hielo que paralizó a Kristina. Ni la abogada ni la señora Davis sabían muy bien qué hacer en ese momento de tanta tensión. La actitud de Parker estaba desconcertando a las tres mujeres.

—Sé que lo he hecho mal pero… me gustaría poder encontrar una solución que sea buena para las tres —la voz de Kristina volvió a sonar a ruego. La miraba sintiendo un profundo dolor.

Cuando terminó de hablar se escuchó con total nitidez una media sonrisa por parte de Parker, Kristina que la estaba mirando fijamente entendió que estaba a punto de estallar. La conocía sobradamente y era el momento de responderle con algún grito.

—Vienes después de cinco meses y pretendes arreglarlo así. Comportándote como una buena chica resignada y arrepentida ante su mala acción —musitó de repente con voz gélida.

Aquella reacción atizó a Kristina que no la esperaba. La miró entornando los ojos como si la frase además, la hubiera golpeado sin piedad.

—Parker —le advirtió la señora Davis.

—Kristina tú y yo no tenemos nada que arreglar, la decisión la tomará un juez. No quiero que te acerques a casa ni a la niña, si lo haces te denunciaré a la policía.

—Creo que deberíamos hablar para… —trató de mediar Raquel.

—¿Crees que tienes algún derecho después de lo que hiciste? —la pregunta herida de Parker fue mayor al no levantar la voz.

—Tengo el derecho que me da ser su madre —respondió sin despegar los ojos de Parker.

—Eso debiste pensarlo cuando te fuiste porque entonces perdiste todo derecho —el aplomo de Parker creció al oír aquella frase.

—Ya te he dicho que lo siento —susurró Kristina  con una mezcla de inquietud y malestar.

—Te he oído perfectamente —la voz de Parker hablaba serena pero llevaba implícita tanta rabia que era como un cuchillo que fuera apuñalando poco a poco el corazón de Kristina—. Te lo vuelvo a decir, será un juez quien decida.

Y tras aquella frase se levantó como dando por zanjado el tema.

—Parker —la llamó Kristina desesperada al ver que se iba ante el gesto atónito de la señora Davis—. Te doy mi palabra que no voy a hacer nada que pueda dañarte a ti o la niña si es eso lo que temes.

—Lo siento, Kristina, pero tu palabra para mí no tiene ningún valor.

—Chicas por favor… creo que podemos hablar y llegar a un acuerdo —trató nuevamente de mediar Raquel.

—Está bien, Parker, tienes toda la razón en decirme esto —admitió—. Lo haremos como tú quieras, me conformo con verla un día, medio día, una hora no te pido más.

Se hizo el silencio entre ellas. La señora Davis no daba crédito a la actitud de Parker estaba siendo realmente dura con Kristina. Toda ella era furia su voz, sus gestos, sus miradas hasta sus silencios.

—Me comprometo a cuidar de ella.

—¿Te comprometes? —volvió a sonreír con tal sarcasmo que le arrancó el corazón a Kristina.

—Parker por favor, creo que podemos arreglar esto y pensar en el bien de la niña —apuntó Raquel.

—El bien de mi hija no es estar con Kristina, te lo aseguro —dibujó su mejor gesto de hastío.

—Soy su madre. Y te estoy reconociendo mi error ¡me equivoque pero nunca más va a pasar!

La mirada dura de la señora Davis alcanzó de lleno a Parker que pareció no inmutarse.

—Mira, podemos hacer una cosa —insistió Raquel al ver la actitud regia de Parker—. Podemos hacer una rutina de visitas, siempre y cuando te parezca bien, Parker. Incluso si quieres que haya alguien presente mientras ella está con Ingrid también lo podemos hacer. Y si va bien y lo crees oportuno ampliamos esas visitas. Siempre será mejor llegar a un acuerdo por el bien de la niña entre vosotras a que lo dicte un juez. Parker, piensa esto es por el bien de la niña.

Nuevo silencio de Parker. Kristina la miraba fijamente era como si pudiera darse cuenta del daño que le había hecho. Nunca desde que la conocía había visto en ella una forma de actuar igual. Tenía una lucha consigo misma porque quería mirarla pero al mismo tiempo la mirada que recibía le estaba rompiendo el alma.

Hubo un breve instante de silencio. La señora Davis sacudió decaída la cabeza, no podía creer lo que estaba sucediendo. Mientras, Kristina la miraba suplicante sin importarle mostrarle ese gesto de ruego.

—No quiero que venga a mi casa a recogerla ni a traerla —dijo por fin sin apartar de Kristina, la mirada repleta de reproche.

—De acuerdo —acordó la abogada con algo de esperanza al ver que podía conseguir un acuerdo entre ellas aunque empezaba mal—. ¿Cuántos días podrá disponer de verla?

—Un día durante tres horas.

La abogada miró a Kristina y ésta asintió con gesto serio al tiempo que suspiraba como si se quitara un enorme peso de encima aunque aquel acuerdo le dolía en el alma. Raquel anotaba.

—¿Cuándo quieres empezar?

—Mañana mismo, bueno si te parece bien, claro —le dijo Kristina tragando saliva.

—Mañana no, no vas a venir y arreglar las cosas como mejor te parezca. Yo tengo una vida que no pienso variar por ti.

—¿Qué día, Parker? —preguntó Raquel porque hasta a ella le estaba siendo realmente incomoda la situación a pesar de estar acostumbrada.

—El jueves.

—Debería tener derecho a algún fin de semana. ¿Uno alterno?

—Uno al mes —añadió, tomándose su tiempo—. Siempre y cuando esté acompañada por alguien adulto y responsable.

Raquel miró a Kristina quien volvió a asentir cerrando los ojos. Su malestar era ya palpable.

—De acuerdo. Voy a redactar un documento para que lo firméis las dos. De momento lo haremos así y si quieres introducir algún cambio, Parker, no habrá problema. Y retiraremos la petición del juzgado.

—Gracias —le dijo Kristina a Parker arrastrando casi las palabras por obligación.

—Bueno pues ya está.

—No, no está —saltó Kristina haciendo que Parker la mirara intensamente—. Quiero saber cómo está mi situación con la incapacidad que ella firmó.

—Pues… al estar divorciadas no es válida, claro —apuntó Raquel.

—En ese caso me gustaría saber en que punto estamos con la ferretería.

—Está en venta —respondió Raquel.

—Eso ya lo sé, quiero saber si figura nada más que su nombre como dueña —dijo sin mirar a Parker.

—Sí.

—Quiero arreglar eso, si te parece bien —entonces la miró con seriedad. Kristina notaba la inquina en su mirada que no separaba de ella ni un centímetro y la estaba matando—. Y quiero que retires su venta. Sé que mi padre pagó las deudas que yo deje, una vez tenga las cuentas te devolveré el dinero que tú hayas invertido en este tiempo. Si quieres puedes hacer otro documento con el dinero que te debo.

Raquel miró a Parker quien asintió y se levantó para marcharse. La señora Davis volvió a mirarla con seriedad, pero ella no se amilanó. Cuando estaba a punto de marcharse Kristina la llamó.

—Espera, por favor. Voy a introducir tu número en mi teléfono por si hay algún problema con Ingrid —Parker la miró sin decirle nada. Estaban solas y Kristina le aguantó la mirada para decirle—. Parker, me gustaría poder dar marcha atrás te lo aseguro.

—No me sirven de nada tus palabras. Me es indiferente lo que te gustaría o no, tenías razón cuando me dijiste que dar el paso del amor al odio es fácil. Porque por primera vez en mi vida lo he dado, tú no me importas lo más mínimo, solo espero que por el bien de Ingrid te comportes porque si no es así no vas a encontrar que te dé con ella otra oportunidad.  Y créeme, lo que tú quieras o no, me es indiferente.

Dicho esto sin darle oportunidad para responder abrió la puerta y se marchó.

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4 pensamientos en “PARKER Y KRISTINA. HERIDAS EN EL CORAZON. Cap. 14

  1. Gracias Solete. Estoy de acuerdo contigo respecto a Parker, pero no del todo repecto a Kristina sobre su regreso (y hasta ahí puedo decir) En cuanto al tema de la niña creo que Parker es sensata al tomar la decisión, un juicio en el fondo las destruiría mucho más que tomar la decisión de dejarle a la niña unas horas con la presencia de la señora Davis Y supongo que le debe costar esta decisión, pero para mí es la más sensata, siempre puede romper el acuerdo que tiene con Kristina dependiendo de su actitud. Pero creo en el fondo que Parker también de algún modo necesita aunque diga que no ver a Kristina capaz de cuidar a su hija porque sabe que es el bien de la niña.
    Habrá que esperar para ver si tienes razón respecto a Kristina en cuanto a su regreso y de la manera que vuelve.
    Jajajaja el final me ha encantado
    Un abrazo.
    Jajajajaja lo del final me ha encantado.

  2. Gracias Alexandra. No me puedo reír de algo que me cuentas y me llega al alma. No hay nada mejor que recibir un comentario como el tuyo, todo el trabajo que lleva cada capítulo (os aseguro que mucho) se ve recompensando cuando me transmitís lo que llegáis a sentir. Sean sensaciones buenas o malas que os llegue significa que estoy haciendo lo que tanto me gusta, llegaros al alma con mis personajes e historias.
    En cuanto a la pareja… Parker ha demostrado como se siente, ahora Kristina tendrá que ser capaz de aceptarla tal y como está. ¿Serán capaces de poco a poco recuperarse? A veces hasta la persona más maravillosa cuando ve destrozado su corazón se vuelve ópaca.
    Gracias!!! Y espero que tu salud vaya bien, es lo más importante.
    Un abrazo

  3. Buenas noches Idana, esa es mi Parker!!!!!! Si antes era fan de ella ahora lo soy más, ahí, con dos narices. Después de la que ha liado y después del tiempo que ha pasado, ¿se cree que puede llegar con cara de santita y toda arrepentida diciendo que lo siente? ¿Se piensa que Parker iba a acceder sin más? Claro que se lo creía, es a lo que está acostumbrada, ella mete la patita y luego vienen papi y mami y le sacan las castañas del fuego. Pues eso se acabó, es una mujer adulta aunque la mayor parte del tiempo no lo parezca, y tiene que apechugar con sus actos. Si yo fuese Parker no hubiera llegado a ningún acuerdo extrajudicial, ningún juez le hubiera concedido tener a la niña los fines de semana, hubiera tenido que esperar a que Ingrid fuese más mayor para eso. Le hubieran concedido tres horas seguidas a la semana en un punto de encuentro y por supuesto con vigilancia. Entiendo que todos los de alrededor quieren que esto se solucione, y que aunque ya no vuelvan como pareja, al menos tengan una relación cordial, pero eso hoy por hoy es una utopía, Parker ha sido despreciada, humillada y abandonada por la persona que más ha amado en toda su vida, eso no se perdona de un día para otro, es más, me atrevería a decir que eso no se perdona nunca, yo desde luego no podría. Si Kristina demuestra que es capaz de cuidar de la niña tiene derecho a verla, pero eso no significa que tengan que verse ellas también, para eso existen puntos de encuentro, mediadores y personas cercanas a la niña para poder hacer las entregas y recogidas. Kristina, por una vez en su vida, tendrá que aceptar que todas las acciones que acometemos tienen sus consecuencias, y que para mal o para bien ella será las que las sufra. Por lo tanto, la situación tal y como está ahora es lo más lógico del mundo, otra cosa sería totalmente irreal. Y por supuesto yo me alegro de la entereza y el aplomo de Parker, está llevando la situación como debe hacerlo, con una dignidad exquisita. Tanto me alegro que al final, como acaben juntas y “enchochadas”, me va a sentar hasta mal, fíjate lo que te digo jajajaja Gracias por el nuevo capítulo 😉

  4. Uff! Buaaaa me voy a poner a llorar snif snif. Bueno, dejando el drama a un lado era de esperar una reacción así por parte de Parker muy dura pero ojalá y esto le haga reaccionar a Kristina muy bien que ha empezado por recuperar a la niña hacerse cargo de ferreteria ahora toca esperar que el amor vuelva a la pareja ya hemos sufrido mucho como para seguir en la misma situación está bien que Parker se muestre dura pero ella es tan maravillosa como más de una vez lo dijo Krirstina que no me cabe que ella se deje llevar por el resentimiento y odie lo que mas ama. Mira Idaba querida, te voy a contar algo y sé que te vas reír hoy estuve esperando en mi correo con ansias que llegue este capítulo esperaba y parecía una loca enamorada esperando el mensaje del ser amado hasta mariposas en el estómago tenía ja ja ja de verdad, toda la mañana con cierto nerviosismo y ahelo de volver a leer esta historia que sé por lo que comentas le estas dando mucho tiempo. Gracias por tu paciencia y dedicación y por crear en mi esos sentimientos de amor, desesperación y como dije ahora hasta mariposas en el estómago que los tenía muy embodegados incluso los de enojo y muchos de nostalgia. Bueno hasta mañana será, a esperar se ha dicho unas horas eternas por un nuevo capítulo. Un fuerte abrazo y los mejores deseos que tu salud siga bien ya la mía está bastante deteriorada. Bye

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