PARKER Y KRISTINA. HERIDAS EN EL CORAZÓN. Cap. 15

Al marcharse Parker, Kristina sintió que posiblemente iba a ser una de las últimas veces en las que pudiera hablar con ella. Tomó aire con fuerza por la nariz y lo soltó de golpe por la boca. Sentía que merecía aquel desprecio final con el que la había tratado pero no dejaba de doler insistentemente. En el comedor hablando en tono bajo Raquel le estaba mostrando a la señora Davis su mala impresión ante la actitud de Parker. Cuando vieron que Kristina entraba ambas se callaron. Durante un rato estuvieron hablando de la ferretería y finalmente, la señora Davis acompañó a la abogada hasta la puerta para despedirla.

Regresó para reunirse con Kristina llevando una de sus infusiones para calmar los nervios. La vio que se había sentado en el sofá sobre sus piernas, con la mirada perdida en el suelo y un gesto tan triste que no pudo evitar dar un suspiro de impotencia.

—Bueno… al menos vas a poder ver a Ingrid. Toma, te he preparado esto, te hará bien para aplacar un poco el dolor.

—Gracias —respondió con una sonrisa repleta de tristeza mientras cogía la taza.

—¿Quieres hablar? —Kristina negó con la cabeza mientras bebía—. Debes hablar. Acuérdate lo que significó no compartir lo que fuera que te estaba pasando. Porque no me creo que hayas dejado de querer a Parker y mucho menos que la odies como dijiste.

—Señora Davis, le agradezco su ayuda y su apoyo. Ahora mismo lo que necesito es tumbarme en la cama un rato. Asimilar lo que ha pasado, asimilar el cambio en ella que me ha desconcertado, y tomar decisiones.

—De acuerdo.

—Le prometo que no volveré a tragarme mis miedos. Y es más, le prometo que desde mañana iré al hospital para que me sigan tratando aquí.

—Eso me alegra, cariño —le sonrió tratando de mostrarle ánimo.

—Mi vida empieza ahora de nuevo, sola junto a mi hija.

La señora Davis asintió con una sonrisa triste. Le gustó ver a Kristina asumiendo su derrota con Parker. No podía hacer mucho más, se lo había dejado tan claro que pensar otra realidad era engañarse. Ahora, también era cierto, que a ella no le gustó la manera en la que Parker había actuado, por esa razón pensaba que iba a tener una conversación muy seria con ella. Porque aún teniendo toda la razón como tenía, para ella actuó de una manera muy triste, con su actitud no solo perdía Kristina, también perdía ella misma pero sobre todo la niña. Quiso pensar que era pronto y le había pillado de imprevisto la visita, pero dejarle a la niña tres horas solamente, aquella decisión le dolió hasta a ella.

Parker había llegado a su casa con los nervios desatados, Úrsula al verla no le preguntó sabía que era mejor dejarla, además tenía muy claro que el encontronazo con Kristina iba a ser lo más parecido al choque de dos trenes que iban a descarrilar. De ahí que con el cambio que había sufrido Parker era consciente que debía esperar si ella quería contarle lo sucedido, sin embargo, tan solo le dio las gracias por encargarse de su hija mientras ella estaba fuera. Y Úrsula decidió marcharse sin más. Le apenaba verla en ese estado pero Parker se había vuelto una mujer hacia dentro, como ella le había dicho en otras ocasiones. No compartía nada ni sus sentimientos, ni su dolor, ni sus pensamientos. Se había vuelto opaca y no era capaz de llegar a ella de ninguna manera. Era consciente que si quería saber algo debía ir a casa de la señora Davis, además, porque tenía ganas de ver a Kristina.

Cuando la señora Davis abrió la puerta y la vio, primero se asustó pero ante su explicación de que quería ver a Kristina se tranquilizó haciéndola pasar. Al llegar al comedor y verla allí en el sofá tan apocada sintió una profunda pena. Al encontrarse sus miradas, en las dos mujeres se formó un gesto de pena. Kristina se levantó y se dejó abrazar por esa amiga que sentía suya también. El abrazo fue largo y sentido.

—¡Qué ganas tenía de verte, cariño! —le dijo Úrsula mientras le acariciaba la cara.

—Lo siento.

—No, no, a mí no tienes que decirme nada ni justificarte. Estás aquí que es lo importante y espero que vengas con el ánimo suficiente como para levantar esa empresa que te está esperando.

—No sé si tengo la fuerza necesaria —le dijo con el tono de voz decaído.

—¡Estoy segura que lo conseguirás!

—Me alegro mucho de verte, Úrsula, pero si me disculpas el viaje me ha dejado fatal.

—Claro, claro. Me gustaría que supieras que siempre que te apetezca podemos quedar para vernos.

—Gracias —la abrazó con cariño.

El gesto triste de Kristina dejó un mal sabor a Úrsula que siguiendo las indicaciones de la señora Davis la siguió hasta la cocina. Una vez allí le sirvió un café para explicarle en voz baja lo sucedido entre las dos. Al preguntarle que le había dicho Parker, Úrsula respondió.

—Nada, ya sabe que no dice nada. Se ha convertido en una mujer hermética.

—Mañana iré a hablar con ella, su comportamiento de hoy no me lo esperaba.

—¿Puedo pedirle un favor? —la mujer la miró seria—. No le diga nada, Parker necesita su espacio y su tiempo para al menos perdonar a Kristina.

—Todo está perdido, Úrsula.

—Desgraciadamente, sí.

La señora Davis la miró como si tras esa frase escondiera algo que ella desconocía. Justo en ese momento, Kristina iba a entrar pero al escuchar a Úrsula se quedó quieta apoyada contra la pared escuchando la conversación.

—Parker y yo nos conocemos desde hace más de veinte años. Y le aseguro que a esta Parker la desconozco. Pensé que todo pasaría en cuanto viera a Kristina otra vez, pero… ha pasado demasiado tiempo.

—Te aseguro que estoy impactada, es cierto que Kristina no lo hizo bien pero lo que he visto hoy me demuestra que Parker está rota.

—Una lástima pero me parece que tienen la misma fuerza para el amor como para el desamor.

Kristina cerró los ojos y suspiró con fuerza, volvió sobre sus pasos hasta sentarse en la cama. Allí permaneció durante mucho rato sin percatarse de nada que no fuera el ruido de sus propios pensamientos corriendo huyendo unos de otros, formándose un huracán en su cerebro que arrasaba con los recuerdos y con la propia Parker. Dejándola a ella como culpable del estado de la que había sido su mujer y de la situación.

La señora Davis llamó a la puerta. Y ella le hizo pasar. Seguía sentada en la cama con gesto abatido pero sereno. Tras asegurarle que Úrsula se había marchado la animó a que saliera de la habitación para comer. Kristina actuaba como si fuera una sonámbula, la ayudó a poner la mesa y se sentó ante el plato de sopa caliente que según la señora Davis era un reconstituyente sano y fuerte. Durante la comida, Kristina le preguntó cosas sobre Andrew le había sorprendido aquel hombre, así supo que era un amigo de toda la vida de la señora Davis, que mientras fue un contrastado jugador la gente lo quiso mucho, sin embargo, al retirarse todo el cariño se volvió en olvido. Él había sido un buen hombre que había ayudado a mucha gente, por esa razón ella le ayudaba de vez en cuando, tenía una paga mísera con la que no podía subsistir y muchas veces era ella la que le llevaba la comida.

—Es usted como una ONG para almas desangeladas —le dijo con una tristeza infinita en su mirada.

—¡Tengo un corazón que no me cabe en el pecho! —respondió con voz orgullosa y gesto grandilocuente que logró hacer sonreír a Kristina—. No querida, me gusta ayudar a la gente que se merece la ayuden.

—Gracias. Gracias por abrirme la puerta de su casa.

—Bueno pensé que me ibas a dar las gracias por traerte.

—Ahora mismo me iría corriendo hasta Port Charles, pero no lo haré, tranquila —le dijo levantando una mano mientras sonreía nuevamente con tristeza—. Tengo muchos problemas y uno de ellos es que tendría que ir a recoger mis cosas de su casa pero tal y como está conmigo no sé.

—¡Eso no es problema! Tus cosas están aquí —ante la mirada incrédula de Kristina agregó con un mohín inquieto—. Parker las trajo cuando fue por tercera vez a Port Charles y no la dejaste entrar a verte.

Su gesto fue de sorpresa. Ladeó la cabeza como si aquello realmente no lo esperara.

—Un problema menos. Pasemos al siguiente problema.

—No pensé que acabaríamos así —susurró abatida—. Pero no la puedo juzgar me lo he ganado a pulso —ante la mirada de la señora Davis agregó—. Ahora solo tengo que pensar en poder sacar hacia delante la ferretería y disfrutar de mi hija. Lo que me deje, claro.

—Kristina tienes que demostrarle que puede confiar en ti. Al menos en el tema de la niña.

—Lo sé.

—Parker nos tiene a todos preocupados su cambio es tan abismal que no es fácil saber ni qué piensa.

—Sea como sea, he decidido quedarme junto a mi hija y tratar de salir adelante. Si usted me deja compartir su casa hasta que encuentre algo.

—Me molesta que me digas eso, mi casa es tu casa. Y me alegro que tengas claro lo que debes hacer. Dolerá menos.

—Gracias.

Al terminar de cenar, Kristina llamó a su madre. Le contó lo que había sucedido y en las condiciones que Parker le dejaba a la niña.

—Mamá por favor te lo pido, no quiero que ninguno de vosotros intervenga en esto. No quiero que habléis con Parker. ¿Podréis respetar esto?

—Claro, cariño. Pero déjame decirte que me parece muy injusta.

—Yo lo haría si fuera al contrario. La entiendo sé que tiene sus motivos para desconfiar de mí. Voy a tratar de pedir ayuda en el hospital, no estoy preparada para estas cosas pero la señora Davis y vosotros tenéis razón, tengo una hija y no puedo dejarme vencer.

—Me alegra que me digas eso. Tienes a Ingrid, a nosotros, por favor quiero estar tranquila de que no va a volver a pasar.

—No, mamá. Te aseguro que no.

Al colgar, miró el teléfono había evitado hasta ese momento agregar el número de Parker. Pero debía hacerlo para darle muestras de que estaba dispuesta a todo por su hija. El dedo le temblaba cada vez que apretaba la tecla del número correspondiente, al introducir el último dio un respingo. Fue hasta el whatsapp y le envió un mensaje escueto.

Soy Kristina.

En casa, Parker estaba frente al ordenador trabajando, aunque llevaba más de media hora mirando la pantalla sin hacer prácticamente nada. La niña estaba durmiendo y era el momento que ella aprovechaba para adelantar trabajo. El sonido del móvil la alertó. Miró y vio que era un mensaje de un número que no tenía registrado, supuso de quién era. Suspiró con fuerza, debía aceptarla no podía hacer otra cosa. Le dio al botón pero no le respondió. Fue hasta su agenda y puso su nombre. Volvió atrás hasta ver la fotografía que tenía en su perfil, una imagen de Ingrid sonriendo. Sonrió de lado negando con la cabeza le pareció tan falsa. Al tiempo que salía del whatsapp y dejaba a un lado el móvil.

Se estaba lavando los dientes mientras repasaba el momento en que tuvo que volver a enfrentarse a Kristina. Nunca nada le había dolido tanto como el instante en que ella trataba de disculparse con gesto de arrepentimiento, no la entendía, pero había llegado a ese punto en el que no quería entenderla. En que la vida les había llevado por caminos diferentes. Apagó la luz del cuarto de baño. Iba poniéndose la crema en las manos al entrar a la habitación sufrió un deja vu, donde escuchaba la voz de Kristina metida en la cama diciéndole:

—Me encanta la manera tan sexy que tienes de ponerte la crema.

Y su carcajada. Cerró los ojos apretando con fuerza las mandíbulas. Ya no iba a llorar más se lo prometió así misma la última vez que fue a Port Charles. Cuando llegaba con el corazón acelerado y la esperanza de poder reencontrase con ella porque según todos estaba mucho mejor, más animada a punto de salir de la clínica. Tras el esfuerzo de hacer el viaje, llegó con miedo al reencuentro pero se encontró con la misma petición de que entrara la niña pero ella no. En el avión que la volvía a llevar a Eugene hizo un trabajo consigo misma entendiendo que Kristina no quería verla más, y que o comenzaba a tratar de borrar su amor por ella, o iba a destrozarla como persona. El dolor intenso de aquel viaje de vuelta, los días posteriores y el sentirse abandonada, fueron motivos suficientes para ir sacando a Kristina de su corazón como si fuera una espina que se había clavado en él, hasta que por fin la había logrado arrancar, aunque al tenerla delante se dio cuenta que le había dejado una herida intensa que en ese momento volvía a doler y posiblemente a sangrar.

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6 pensamientos en “PARKER Y KRISTINA. HERIDAS EN EL CORAZÓN. Cap. 15

  1. ¡Hola Nathalie, muchas gracias por comentar! Para mí hasta este momento son las dos perdedoras, el encuentro de ayer a mí me provoca una profunda tristeza. Kristina ha vuelto y sabe lo que hay, Parker no quiere ni verla. Y sí muy buena descripción de cómo se encuentra Parker, vacía. Pero habrá que ver que nos cuentan porque Kristina tendrá algo que decir y que vaya al hospital dice que está dispuesta a recuperarse. Tú lo has dicho la voluntad es algo muy importante para todo en la vida. Y sigo pensando que cuando hay problemas en una pareja casi siempre están repartidos al 50%.
    Un abrazo enorme para ti también.

  2. ¡Alexandra, gracias por comentar a pesar de tu tristeza! Coincido contigo plenamente, nos falta información de Kristina. Y es cierto lo que comentas Parker en el pasado también destrozó a Kristina, pero ella la esperó. Si bien es cierto que ahora está la niña por medio y eso sin duda es más grave. Sinceramente, amiga, creo que hay que tener un poco de paciencia para ver que nos cuenta cada una, porque una cosa es estar lejos y otra muy distinta, estar tan próximas. En el mismo barrio, con el contacto de la niña. Vayamos despacio.
    Un abrazo.

  3. Gracias, Solete. Bueno dales tiempo que el primer encuentro no ha sido como para pactar más cosas. Yo creo que ambas tienen suerte en una cosa, su abogada, Raquel, amiga de la señora Davis es un buen puente de unión para suavizar los temas. Que como bien dices, deben ir llegando poco a poco. A mí me parece que Kristina se ha mostrado tal como se siente, habrá que ver como va evolucionando y superando las cosas. Yo creo que ella esperaba la reacción de Parker, pero no tan dura. De momento sabe que Parker está destrozada. Pero en el pasado, debemos recordar que fue Parker quien destrozó a Kristina. Y estoy de acuerdo contigo Parker con su actitud le está dejando varias cosas claras.
    Jajaja sí ha quedado claro, ya sabes club de fans Parker.
    Un abrazo

  4. 💔💔💔💔
    Pobre Parker, porque está viviendo las horribles consecuencias de los actos de Kristina, porque, aunque dijiste q ambas tenían la culpa repartida a 50%, hasta ahora, desconocemos su parte de ella! Y me parte el corazón que este así 😣😣 una vez leí algo que me hace recordarla, parafraseandolo dice algo como que cuando una persona no tiene amor en su corazón, DEJA DE SENTIR y se convierte en alguien frío, obscuro, sin empatía (algo así), y que una vez llegado a ese estado en que DEJO DE SENTIR, el retorno es………….. Muy, bastante complicado, aunque…. (Eso me da esperanza) es posible!!!! ❤️😊 (Rogaremos que si)
    Pobre Kristina también porque todo se le salió de las manos! Y aunque no solo de buenas intenciones se vive, pienso que cuando se tiene la voluntad, cualquier cosa es posible! Entonces por lo visto ayer y hoy, ella tiene tiene esa voluntad de querer encaminar su vida así q… Bienvenida sea y que la suerte (más bien amor) le acompañe!!!
    Muchas gracias por todo lo que haces!
    Admiro mucho tu don para escribir y hacernos sentir en el alma con cada palabra!
    GRACIAS!!!!!
    Cuidate mucho!
    Abrazos inmensos!
    Gracias por todo!!!

  5. Buenas tardes Querida Idana, para mi sigue siendo muy triste lo que esta sucediendo es más hoy casi no hago un comentario pero quiero que sepas que estoy aquí muy muy puntual como un clavo ja ja ja. No puedo asimilar que el amor tan grande que sentían se haya terminado se que Parker está muy dolida pero no sabemos todavía los motivos de Kristina para a ver actuado asi, todas atacamos a Kristina y hemos visto a Parker como su víctima producto de un Capricho de juventud pero para que existan problemas eso es cosa de dos, es verdad Parker ha sido muy buena muy amorosa pero yo siempre suelo decir que de alguna pata las personas cojeamos y sería bueno que Kristina vaya diciendo que sucedió que vio para ponerse en ese estado irritable y ser presa fácil de las drogas es verdad un tema de capítulos anteriores pero que hoy esta acabando con fuerza a la que un día fue la pareja que mas de una vez nos hizo suspirar, que pena que a Parker se le haya olvidado todos los desplantes que una y otra vez le hizo a Kristina no le importó mucho decirle en su propia cara que iba a volver con su ex después de estar su primera noche juntas, antes de eso una carta matando todas sus esperanzas e ilusiones luego cuando Morgan murió una condolencia firmada por ella y Amanda en fin uno y otro desplante de Parker hacia Kristina un sin fin de mensajes y llamadas que nunca contestó cuando se volvieron a encontrar lo primero que hizo es decirle que no se iba a meter en su vida, el beso en la cafeteria que fue correspondido y luego le dijo que no debía ser que le perdone que lo que menos quería es darle una falsa esperanza y que por ella no podía perder su carrera y etc, etc, etc, pongo así porque si sigo describiendo todos y cada uno de los desplantes de Parker a Kristina que son muchos no voy a terminar nunca y Kristina siempre le esperó, no quiero justificar a Kristina pero seria bueno que Parker recuerde que si se dio algo entre ellas fue gracias a la constancia de Kristina porque a Parker siempre le gano el miedo. No se que irá a pasar con esta historia pero veo que tu objetivo es convencernos de que ese amor terminó y que cada una va a coger caminos distintos que la niña va a tener dos madres separadas y con distinta pareja cada una o sea dos madrastras para la niña porque no creo que Parker se quede sola y Kristina mucho más que es mas ya que es joven y la verdad eso si que me duele será que siempre esperamos un final feliz que no se da siempre en la vida real pero que aveces nos gusta las novelas por fin que siempre tienen. Gracias por este capítulo y creo que muchos capítulos más van seguir así. Me quedo con una zozobra inmensa y pues a esperar unas largas horas por un nuevo capítulo. Gracias. Un fuerte abrazo

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  6. Buenas noches Idana!!! Creo que Parker ha sido muy generosa, si hubiera decidido un juez Kristina vería a la niña mucho menos tiempo, es más, si yo hubiera sido Parker no sólo le quito la custodia, le quito la patria potestad hasta que me demuestre con creces que puede hacerse cargo de la niña. Ahora me surge una duda, ¿con el tema de las visitas ya se ha acabado todo lo referente a la niña? ¿Qué hay de la pensión alimenticia? ¿Qué hay de las decisiones a tomar como colegio, extraescolares, religión…? Porque hasta ahora sólo se ha aclarado el tema visitas. ¿Lo pactarán ellas? ¿Lo decidirá un juez? Parker está rota, ha tocado fondo, y eso es bueno porque ya no le queda más que ir hacia arriba, por fin ha comprendido que Kristina y ella no tienen un futuro juntas y está empezando a asimilarlo. De los errores se aprende porque ya dice el refrán que quien con niños se acuesta meado se levanta. Lo siento, no puedo ni quiero ser imparcial, Kristina le ha hecho mucho daño a Parker y no puede pretender llegar ahora y hacer como si nada hubiera pasado. No entiendo cómo no entienden (valga la redundancia) que Parker se comporte como lo está haciendo, eso es lo más normal del mundo, ¿qué esperaban? ¿Que le diera una palmadita en el hombro y le dijera: No pasa nada cariño, la próxima vez me la metes más doblada todavía? Está siendo muy dura con Kristina, pues claro, es la única manera de que entienda dos cosas, primera: que no siempre se va a salir con la suya; y segunda: que para mal o para bien ella sufrirá los resultados de sus acciones. Pero o mucho me equivoco o Kristina va a ser una persona que no madurará en la vida, seguirá siendo esa niña egoísta y malcriada que al más mínimo problema saldrá huyendo. Yo no quiero una persona así en mi vida, por muy buena amante que sea. Creo que ya ha quedado claro que yo quiero una Parker, y si viene con Ingrid mejor, ¡el lote completo! Muchas gracias por el nuevo capítulo 😉

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