PARKER Y KRISTINA. HERIDAS EN EL CORAZÓN. Cap 16

El sol había hecho aparición en Eugene. Los primeros rayos que entraron en la habitación de Kristina le provocaron levantarse. No podía dormir. Durante toda la noche había estado dando vueltas en la cama, se había levantado y acostado varias veces. Su cabeza era un polvorín a punto de estallar. Se acercó a la ventana elevando su mirada hacia ese cielo tan azul que la saludaba. Había una ligera brisa que le golpeó la cara al abrir la ventana, sintió como se estremecía pero mantuvo su postura sin abrigarse ni apartarse de allí. A escasos ocho minutos andando se encontraba la que había sido su casa, su hogar. Aquel pensamiento le hizo tiritar más que el frío que notó en el ambiente. Negó con la cabeza porque se daba cuenta que por un lado estaba feliz de estar allí y poder ver a su hija, pero por otro se sentía destrozada ante la reacción de Parker. No esperaba que la recibiera con los brazos abiertos ni con alegría, pero tampoco con aquella mirada tan repleta de odio. Cerró los ojos pensando en Ingrid, ella era su único motivo para estar allí, un motivo suficientemente importante como para luchar por la vida. Sonrió. Suspiró con fuerza y salió a preparar el café para cuando la señora Davis se levantara.

Y cuando la mujer olió a café, sonrió tratando de pensar que era un primer paso para recuperarse. Al entrar en la cocina la vio trasteando por los armarios. Juntas terminaron de preparar las cosas y desayunaron. Hablaron de cosas que no tenían que ver con Parker hasta que Kristina una vez terminó apartó un poco el tazón de delante, apoyo los codos y le dijo con voz temblorosa.

—No puedo dejar de pensar en lo ocurrido ayer.

—Kristina, cariño, tu vida tiene que volver a empezar de cero pero para ello por experiencia te diré, debes aceptar todo lo que pasó y dejarlo atrás.

—No es tan fácil —susurró mientras se formaba un puchero en su barbilla.

—Asume tu error, voy a decirte eso que tú no tienes valor de expresar en voz alta. Te viste desbordada por la niña, el trabajo, los estudios, y posiblemente tus dolores de espalda que no quisiste decir por no preocupar a Parker. Sabías que tu mujer confiaba en ti a ciegas, te apoyaba y creía que podías sacar adelante lo que te propusieras. Pero te vino grande y en lugar de buscar su ayuda, como no la querías decepcionar quisiste salir adelante como pudieras y…

A Kristina le cayó una lágrima que trató de eliminar con rapidez.

—Y en el fondo la Kristina que era real, la que amaba a su mujer, la que adoraba a su hija de vez en cuando al ser consciente de lo que estaba sucediéndole todavía se castigaba más por ello, se odiaba más por no poder frenar a tiempo. Destrozaste a Parker pero también destrozaste a esa Kristina que yo no dudo que siga aquí. Pero mi consejo es que no trates de recuperar a tu mujer desde esta Kristina acongojada, abatida. No trates de recuperar a una mujer que no tiene nada que ver con la que compartiste tu vida, tu amor. Esta Parker es distinta, necesita espacio y tiempo, también hechos no palabras ni ruegos ni disculpas. Y ni siquiera así te aseguro que en algún momento afloje por ti. Pasa página, olvida lo vivido y busca un nuevo camino.

—No se me ocurriría acercarme a Parker. Siento tal vergüenza que agradezco en el fondo que haya hecho que no me acerque.

—Pues eso ya es tener medio camino recorrido, ahora te falta borrar la vergüenza, todos nos equivocamos.

—Nunca me lo perdonaré —admitió—. No solo por lo que he perdido si no por el daño que sé le he hecho, por el odio que veo en ella cada vez que me mira, al fin y al cabo, yo tuve que perder la cabeza para decirle que la odiaba.

—No hay nada peor que la decepción. Y ella la sufrió muy grande. Y varias veces.

—No podía superar la vergüenza de lo que había hecho, por eso no quería verla ni venir. Usted tenía razón, soy una cobarde.

—Lo sé, por eso fui a por ti. Kristina tienes que seguir como ella ha seguido.

—¿Qué quiere decir? —preguntó mirándola con preocupación—. ¿Está saliendo con alguien?

—No lo sé, yo tampoco puedo acercarme a ella, no me deja. Se ha volcado con su trabajo, las conferencias, la niña y poco sabemos de lo que hay en su vida, ni siquiera Úrsula.
—Espero que si es así, sea feliz.

—¡Ay Kristina! Siempre se te dio fatal mentir.

La señora Davis lo dijo tras un suspiro largo mientras negaba con la cabeza. Kristina se levantó para ducharse tenía que afrontar un duro día, de paso, bajo el grifo podría hacer lo que tantas veces llevaba haciendo últimamente, llorar sin necesidad de disimular su dolor.

Aquel día Kristina se sentía con poca fuerza, pero necesitaba de algún modo encontrarla para afrontar junto a Raquel los temas de la empresa de la que Parker se había ido desentendiendo cada día un poco más. No se lo reprochaba, al contrario, la entendía perfectamente y le agradecía no haberla vendido antes. La puso al día de todo cuanto a las cuentas se refería, firmó documentos que hacían que Parker traspasaba nuevamente a ella la empresa. Vio que las cuentas no estaban como para estar feliz y entendió que quisiera venderla. Raquel le entregó el documento dónde Parker explicaba al detalle el dinero que le debía, Kristina tragó saliva y la abogada se percató de su gesto.

—Me hubiera gustado que las cosas fueran diferentes.

—Gracias, Raquel. La verdad que debo asumir todos estos errores y afrontarlos.

—No dudo que lo conseguirás.

—No lo veo nada fácil. Entre el dinero que le debo a Parker, a mi padre y la manutención… no sé yo —dobló un poco la cabeza.

—Ese tema, ¿lo tienes claro?

—Sí, mi abogada en Port Charles me dijo que debía ser yo quien pasara la manutención que soy la madre sin custodia.

—Debiste pensarlo mejor, Kristina. Esa demanda de divorcio era un suicidio para ti. Y te aseguro que Parker estaría en todo su derecho a no dejarte ver a la niña. Aunque me duela decírtelo, ha sido demasiado generosa contigo retirando la demanda.

—Lo sé. Lo acepto, de verdad me equivoque en todo y esta es la consecuencia —elevó los hombros como aceptando todo cuanto estaba firmando.

—Pues en ese caso firma el acuerdo de las tres horas que Parker te ha permitido. Tendrá que venir la señora Davis como encargada de supervisar las visitas.

—Se lo diré.

—Espero que este acuerdo lo podáis mejorar. Pero si quieres un consejo, no agobies a Parker deja que sea ella quien tome las decisiones.

—Sí, sí. No lo haré, estoy en sus manos —hizo una mueca triste pero de afirmación.

Antes de ir a la ferretería acudió hasta la playa, a pesar del sol se notaba el día fresco. Quiso pasear por aquella orilla por la que había recorrido tantas veces con Parker, donde se habían besado sin pensar más que en ellas, donde habían rodado por la arena con sonrisas y carcajadas cuando eran felices. Se sentó un momento frente al mar flexionó sus piernas sin importarle mancharse. La visita a Raquel le había dejado una sensación de soledad absoluta. Entendía que Parker le hubiera dado el informe con el dinero que le debía, pero por un momento pensó que no lo haría. Aquel gesto que no le importaba por el dinero si no por lo que quería trasladarle, le había dolido en el alma. Había roto a llorar mientras apoyaba las palmas de su mano sobre la arena y apretaba con fuerza.

—Lo siento, Parker —la congoja era absoluta cuando susurró—. Me lo merezco, me lo merezco.

Se dejo ir durante un buen rato donde las lágrimas se mezclaban con la mirada de Parker cuando la vio, el gesto al decirle que se fuera, la rabia en sus palabras, la crueldad de su silencio. Pero nada podía reprocharle porque, por más que le doliera, tenía razón en todo. Solo cuando sintió que no tenía más lágrimas se levantó y se metió en el coche. No quería dar pena a nadie, debía tomar las riendas de su vida y ser fuerte, si quería recuperar al menos una parte de sí misma. Decidida a empezar de cero fue hasta el hospital. Pidió visita con su médico de confianza que al saber que estaba allí la hizo esperar para poder charlar con ella. Le explicó todo el proceso que había pasado y le pidió ayuda para poder afrontar su inestabilidad emocional, no se sentía lo suficientemente fuerte y no quería volver a fallar. El hombre se alegró de que fuera tan sincera y se encargó de recomendarle una buena psicóloga para que la ayudara. Así descubrió que Parker la había sacado del seguro médico familiar. Un nuevo golpe que también tuvo que admitir.

Después fue hasta la ferretería, comió con Linda y Noah quienes la pusieron al día de todo lo que estaba pasando. Se percató que los dos estaban agradecidos a Parker porque en el fondo no les había dejado de pagar ni un solo mes. Ellos lo valoraban porque no siempre le quedaba dinero de la ferretería, y tenía que sacarlo de su propio sueldo de la universidad. Saberlo aún le provocó mayor decepción a Kristina. Además, Noah le explicó que en dos semanas empezaba los exámenes y que había quedado con Parker que si no se había vendido Linda se quedaría al mando. Su cabeza bullía pero en el fondo agradecía tenerlos a los dos, era afortunada y quería reconocerlo. Se pasó la tarde en el despacho. Gran parte la pasó rozando la fotografía que había sobre la mesa, Parker con la niña. Le encantaba aquella foto que recordaba como la había tomado entre risas de las dos porque la niña no paraba de dar carcajadas ante las pedorretas que Parker le hacía en la barriga. Vio que el parque estaba montado, sus juguetes dentro con los peluches que le provocaron unas ganas de llorar a las que se resistió. Un recuerdo le hizo darse cuenta que ella en algún momento lo había desmontado aunque no recordaba ni cómo ni cuándo, solo que lo hizo con rabia y reconocerse en aquel momento le provocó una pena que le hizo tapar su rostro. Suspiró con fuerza recordando las palabras de la señora Davis, había que seguir hacia delante aunque había algo que no le había gustado y pretendía arreglarlo.

Por su parte, Parker pasó todo el día nerviosa. La presencia de Kristina allí tan cerca le hacía sentir un temor hacia lo que podía pasar con ella. No estaba segura que respetara las condiciones que habían hablado. A pesar que Raquel le había informado diciéndole que Kristina había aceptado todo sin poner ni un solo pero. Dio una pequeña carcajada, “¿qué pensaba que iba a ser tan estúpida cómo para no pedirle nada? ¡No, la Parker misericordiosa se había terminado!” Le molestó aquella afirmación de la abogada como queriendo que viera lo buena chica que había sido. Estaba tan molesta con todo que egoístamente agradeció que Noah fuera a cenar con ella. Después de bañar a la niña, ponerle el pijama y darle la cena, llegó su sobrino con la sonrisa de siempre. La besó encargándose de acostar a la niña como tantas otras veces, acompañado siempre por Ilsa que era la guardiana de la pequeña.

—¡Pues ha caído fulminada! —le dijo sonriendo—. Te ayudo.

—No ya está, siéntate a cenar —le gustaba la presencia de su sobrino porque le aportaba calma y en ese momento lo necesitaba más que nunca—. ¿Cómo llevas los exámenes?

—Bien, creo que lo llevo bastante bien. Por cierto me ha llamado mi madre.

—A mí también, supongo que después de hablar contigo —lo miró seria.

—¿Te ha molestado que le diga que ha vuelto Kristina?

—Noah me gustaría que entendierais todos que Kristina y yo estamos separadas, no solo separadas si no por caminos muy diferentes y, afortunadamente, muy lejanos. Me gustaría no tener que escuchar historias de reconciliaciones ni encuentros fortuitos ni nada que tenga que ver con ella.

—Lo siento, me ha preguntado y le he dicho.

—No pasa nada, pero ya lo sabes —su voz fue autoritaria.

—De acuerdo. Prometo no entrometerme en ese tema. A cambio me gustaría ver nuevamente tu sonrisa.

—Tranquilo, todo llega.

Cuando se fue Noah, se quedó durante un rato viendo la televisión. Eran las once de la noche cuando su móvil sonó. Miró el mensaje tras un suspiro casi suplicando que no fuera Kristina. Para su suerte al ver quien era se relajó.

—Mañana me gustaría tomar un café contigo… ¿quedamos donde siempre?

Parker sonrió.

Con el teléfono en la mano, Kristina se percató que Parker estaba en línea. Torció la boca con un gesto de fastidio y salió de su contacto. Entonces buscó el de Molly, desde que habían discutido no había vuelto a hablar con ella y eso era algo que no soportaba. Sabía que se había excedido con ella, quizá porque siempre estuvo a su lado y muchas veces no era capaz de respetarla, pensando que Molly siempre estaría allí la tratara como la tratara. En el fondo era consciente dolorosamente de que también a ella la había decepcionado.

Molly sé que estás enfadada conmigo, me gustaría pedirte perdón. He sido muy injusta no te mereces cómo te he tratado. Quiero que sepas que entiendo tu enfado y decepción con todo lo que ha pasado. Estaré aquí esperando que me perdones. Te quiero.

Apagó la luz y se entregó a un nuevo llanto. Necesitaba llorar y había aprendido a no aguantar las lágrimas que le provocaban mayor dolor. En unas horas, la señora Davis iría a recoger a su hija y podría estar con ella. Sonrió haciendo lo que le había dicho, pensar solo en Ingrid.

Al día siguiente a la hora acordada ni un minuto más, la señora Davis llamaba al timbre de la puerta de Parker. Ella suspiró con fuerza esperaba que le hubiera hecho caso y no fuera Kristina a recogerla. Cuando abrió se quedó tranquila al verla sola.

—Pase, ya lo tengo todo preparado. Lleva un biberón preparado por si quiere dárselo a media tarde. A veces se queda con hambre y se pone a llorar.

—Lo sé —respondió molesta como si ella no se la hubiera quedado nunca y supiera todo aquello.

—A las siete la estaré esperando.

—A las siete estaré aquí.

—Gracias.

—De nada.

No hubo más palabras, sabía que a la señora Davis no le había gustado su actuación. Le había dejado bien claro con la mirada su disgusto.

—¡Señora Davis! —la llamó cuando había salido de casa. La mujer se paró girándose para ver que quería—. Le agradecería que en la medida de lo posible respete mis decisiones y no trate de…

—Tranquila. Por mi parte tengo muy claro qué debo hacer.

—Verá… la vida tiene que seguir es lo que he estado tratando de hacer quería que supiera que hay alguien que…

—No me expliques nada. Me he propuesto ayudar tan solo con el tema de la niña, lo demás es cosa vuestra.

Y se marchó sin dejarle continuar.

Parker suspiró pensando que una de las cosas que iba a arrastrar la vuelta de Kristina era que quisieran unirlas de nuevo. Y eso no lo iba a permitir. No podía dejar de estar nerviosa ante la marcha de Ingrid por eso agradeció haber quedado aquella tarde, para al menos estar lo más distraída posible y no pensar en que podía ser un problema que Ingrid estuviera con Kristina.

La presencia de la niña en casa de la señora Davis, había cambiado de golpe todo el panorama. Kristina había roto a llorar abrazada a ella al verla, pero rápidamente, cambió para ponerse a jugar y fue la primera vez que la señora Davis la vio reír de buena gana, se mostraba feliz y la niña como si no la hubiera echado de menos, se mostraba encantada con su madre.

Eran las siete menos cinco y sonó el timbre en casa de Parker. Respiró aliviada lo último que necesitaba era tener problemas el primer día que se llevaba a la niña. Fuera la aguardaba la señora Davis con gesto serio.

—Viene duchada y con el pijama puesto.

—De acuerdo, gracias.

—Hasta el jueves que viene.

Dicho esto se dio media vuelta y la dejó allí en la puerta mirándola con preocupación. Negó con la cabeza y fue a darle la cena a la niña. Aunque respiró más calmada de ver que le había hecho caso tanto a la hora de recogerla como a la hora de devolverla, sobre todo, que no había ido ella.

A la señora Davis le dolía tratarla así, pero sabía que de igual modo que había actuado con Kristina para traerla debía hacer con Parker. Había que cortar de raíz la diferencia que había entre ellas. Que tan solo le dejara ver a la niña tres horas a la semana le pareció muy cruel, la Parker de siempre no habría hecho algo así. Entró a casa y se encontró con Kristina caminando por el salón.

—¿Le ha dicho algo? —preguntó ansiosa.

—No, nada ¿qué tenía que decirme?

—No sé. No quiero que se moleste ni enfade.

—Kristina una cosa es que tengas que ir con cuidado con Parker pero otra que su actuación te chantajee o acobarde —precisó la señora Davis apesadumbrada.

—No me gusta que la lleve a la guardería, es muy pequeña. Yo podría quedármela en la ferretería.

—Bueno, tampoco vayas a lanzarte en esas cosas.

—Mañana hablaré con Raquel.

—Sería mejor que no. Al principio de irte se la llevaba a la ferretería o me la dejaba a mí, cuando empezó a trabajar en la universidad fue como no querer que nadie la ayudáramos. Y sigue igual.

—¡Pues tendrá que cambiar!, es mi hija y no voy a dejar que esté tan pequeña en la guardería. Lo siento pero no.

—¡Qué pronto va a romperse la calma! —susurró al verla marcharse a la habitación.

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8 pensamientos en “PARKER Y KRISTINA. HERIDAS EN EL CORAZÓN. Cap 16

  1. Yo sigo pensando que ahí hay amor….le va a costar mucho recuperar a Parker o almenos su confianza pero yo tengo fe en el amor y en que nuestra escritora las juntará de nuevo….😎😎😎😎

  2. Hola Nathalie. Ahi vamos, tratando de estar bien.
    Creo que en esta historia hay que observar a todos los personajes. Cada uno tiene su aportación a la historia y la señora Davis es uno de los fuertes. Para mí, Kristina ya ha aceptado sus errores, me parece por su parte un buen paso admitir todo lo que Parker le dice. Es consciente de que no hizo las cosas bien. Yo también espero que Kristina haga caso a la señora Davis. Incluso la actitud de Parker es totalmente razonable. Quizá se ha roto el amor, la pasión, pero queda la niña y por ella deben entenderse más allá de lo que hagan en sus vidas cada una. Y esto la señora Davis lo sabe. Yo os pediría que os pusieráis en la piel de cada personaje, a una cuando la rompen no se recupera en poco tiemmpo, cuando lo que duele es la decepción, cuesta recuperarse. Así creo que podréis entender mejor la historia. Son emociones como le decía a Alexandra.
    Gracias por comentar.

  3. Hola Alexandra. Bueno… se ha armado un poco de revuelo tan solo con un mensaje. No perdáis de vista de donde venimos y, sobre todo, esta es una historia de emociones, precisamente es la principal característica. Hay que entender todas las posturas. Del mismo modo que no entendíamos a Kristina y tú viste muy bien el motivo por el que no regresaba. Por vergüenza. De igual modo hay que entender la postura de Parker pero de momento no sabemos nada sobre ese mensaje.
    Yo siento que te afecte tanto la historia, pero me gustaría que la disfrutaras como un camino de dos mujeres que se han amado y que ahora se han roto. Una historia que trata de mostrar más allá del amor, situarse en el alma con sus cosas buenas y malas.
    Un abrazo. Y gracias por comentar

  4. Hula 😊😊😊
    Espero q estés muy bien!
    Oye, me matas con ese suspenso de Parker con ese “alguien”…. Aaaaaahhhhh 😱😱😱😱😵😵😵
    Qué triste situación, porque se aman 😢😢😢 pero, me quedo con lo dicho por la Sra. Davis: “No hay nada peor que la decepción”, así es! Las decepciones matan… 💔💔💔
    Y aunque suene masoquista, está muy bien como Parker está llevando las cosas con Kristina, xq dejando de lado lo q paso (q es imposible), ella sabe q Kristina es impulsiva e instintiva por decirlo de alguna manera, entonces tendrá q trabajar mucho y será muy complicado recuperar la confianza nuevamente!
    Me gusta mucho la actitud de la Sra Davis! Su amor, su comprensión, su apoyo, su sensatez, son de verdad admirables y hasta envidiables! Es una fortuna que Kristina la tenga a su lado y si la escucha y sigue sus consejos sé que su transitar por ese agujero negro donde está, le será más fácil y la llevará a la luz!
    Sé que es muy reciente todo, pero no me gusta el cambio en la relación de Parker con la Sra. Davis, no quiero q cambien y se terminen alejando! 😢 Xfaaaaa, q solo sea por lo reciente de todo! Xfavor!¡!!!!!!

    Muchas gracias por todo!
    Cuídate!
    Buenas noches, y ojalá, un feliz sueño! 😊😘
    Besos y abrazos!
    GRACIAS MILES!!!!!

  5. Holaaaa Querida Idana que pena sigues rompiendo mi corazón hasta cuando seguirá este martirio no lo sé hoy me han temblado las manos y hasta ganas de llorar me han dado aveces como que ya no quiero ni leer estos nuevos capítulos porque son tantas emociones que se manifiestan en mi que parece que soy parte de la historia que boba soy verdad?. Y veo que no me equivoque al decir que era vergüenza lo que tenia Kristina al rechazar a Parker por saber que le defraudó y creo que tampoco me voy a equivocar al decir ayer que Parker iba a tener una nueva pareja razón suficiente para no querer ni ver a Kristina si ya anda ilusionada con otro amor. Me quedo inmensamente triste por lo que esta pasando con la ex pareja. Y no me importa en lo más mínimo que digan que no logro entender que ellas no se merecen una nueva oportunidad. Porque quien sufren siempre serán los hijos. Bueno eso lo entendemos quienes tenemos hijos y las madrastra son eso madrastra y nunca podrán querer como tuyo al hijo de otra me quedo con lágrimas en los ojos y perdona mi sinceridad pero si que estoy afectada. Creo que nunca una novela me ha causado tantas emociones juntas. Bye

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