PARKER Y KRISTINA. HERIDAS EN EL CORAZÓN. Cap 17

Gracias por seguir acompañando a Parker y Kristina

Al día siguiente, Kristina sorprendió a la señora Davis pidiéndole que hablara con Andrew para que se acercara hasta la ferretería. Y la sorprendió no por eso, si no, porque aún no eran las ocho de la mañana y la vio marcharse de casa. Iba caminando por la calle cuando a lo lejos se percató como Parker, a pesar del frío, llevaba a la niña en el cochecito y se marchaba caminando. Al verla le dieron ganas de abordarla pero la voz de la señora Davis llegó hasta ella. Trató de tranquilizarse no podía ser impulsiva mucho menos en esos momentos que las cosas seguían tan mal. Pero nada más llegar a su despacho llamó por teléfono a Raquel que todavía no había empezado a trabajar. Le sorprendió la llamada pero mucho más la petición de Kristina.

—Dile por favor que me deje a Ingrid a mí mientras ella está en la universidad. Es muy pequeña para ir a la guardería.

—Kristina, no le va a gustar. Y te dije que le dejaras espacio que no la agobiaras con cambios que ella no quiere.

—Me da igual si quiere o no. Creo que es más sensato que la niña esté conmigo que no en una guardería. Ahora estoy aquí y quiero tener a mi hija.

—Hablaré con ella pero no te prometo nada.

—Gracias.

Se despidió suspirando preocupada. Pero quería pensar que Parker cedería era mucho mejor que la niña estuviera con su madre que no en la guardería, más con el frío que hacía todavía.

En la universidad Parker salía de su última clase. Tenía diez minutos antes de empezar la siguiente. Miró el teléfono y vio un mensaje de Raquel. Cerró los ojos temiéndose lo peor. Al escucharlo su gesto tranquilo se transformó por una expresión molesta, apoyó su mano derecha en la cadera con incredulidad. Exhaló un suspiro fuerte y cerró los ojos mientras apretaba las mandíbulas. El corazón se había disparado, ya sabía que la vuelta de Kristina no le iba a dar tregua.

A mitad mañana la señora Davis llegó a la ferretería acompañada por Andrew tal y como le había pedido Kristina. El hombre llegaba nervioso no sabía muy bien qué le iba a decir no entendía para que lo llamaba. Cuando Noah lo vio se quedó impresionado por su talla. Lo saludó con una sonrisa.

—Es el sobrino de Parker, y como ves siempre tiene cara de felicidad…

—Es que soy feliz, la vida me trata muy bien como para no ser agradecido —le sonrió dándole la mano.

—Me alegro, muchacho cuando uno es agradecido la vida siempre funciona mejor.

—¿Qué tal? —preguntó la señora Davis.

—Ayer hablé con mi tía —miró hacia dentro para asegurarse que no salía Kristina—. No quiere nada de encerronas ni que se le nombre a Kristina. Está en plan…

—En plan idiota —añadió la señora Davis.

—Bueno, yo diría que en plan defensivo.

—También.

—¡Andrew! —le sonrió Kristina—. Me alegra mucho que hayas venido. Quería proponerte algo por ayudarme a regresar.

—No hice nada señora Kristina.

—Deja de llamarme señora, me hace sentir una vieja —le sonrió—. ¿Te parecería bien echarnos una mano en la ferretería? Noah se va para hacer los exámenes y necesito alguien en el almacén.

—¿De verdad? —le preguntó con gesto asombrado.

—Sí, es mi manera de darte las gracias por sacarme de casa en volandas. Debiste verlo, Noah. Me cogió en brazos y no pude oponerme —decía muerta de risa.

—No me extraña.

—Es cierto que no puedo pagarte mucho pero estoy convencida que vamos a remontar y entonces todo será diferente. Ve con Noah y te presenta a Linda para que empieces a familiarizarte con todos los nombres de los tornillos, tuercas y demás…

—¡Eso me suena! —dijo la señora Davis sonriendo. Kristina le devolvió la sonrisa aunque algo triste—. Gracias por pensar con él. ¿Qué te pasa?

—He hablado con Raquel para que Parker me deje a Ingrid cuando va a la universidad, esta mañana con el frío que hacía se la ha llevado caminando. Yo la puedo tener aquí perfectamente.

—¿Y? —preguntó expectante aunque se temía la respuesta.

—Pues que no, que no me necesita.

—¡Es cabezota! —renegó la señora Davis.

—Es otra, otra persona muy diferente. Y lo malo es que no sé como abordarla es como si fuera una desconocida.

—Lo mejor será que no hagas nada fuera de lo que ella te ha dicho, así poco a poco se irá dando cuenta que puede confiar en ti.

—No creo que haga eso nunca más. Pero será un buen plan, darle tiempo.

—Y mientras tú te vas recuperando. Eso sí, sin dejarte pisotear. ¿A qué hora tienes la psicóloga?

—A las doce y media.

—Te esperaré para comer.

El trabajo con la psicóloga fue duro, pero sabía que necesitaba sacar toda la furia que llevaba contra sí misma, debía ser sincera para poder mejorar y seguir su camino. Hablar de Parker no le era sencillo, le costaba lágrimas y una frustración que le había dejado exhausta. A veces el propio sofoco le impedía hablar provocándole un dolor en el pecho. Era consciente que necesitaba pasar por ello para renacer y ser mejor para cuando Parker estuviera preparada y pudiera perdonarla.

Se acostó pensando en Parker, no quería pero entró en el whatsapp y la vio estaba en línea. Se tapó la cara con desesperación. Le gustaba la foto que tenía puesta en el perfil, Ingrid con algo que le caracterizaba y era una gran carcajada. Se dijo que iba a ser horrible verla en línea y no poder hablar con ella. Pero tenía que ser consecuente y, al menos de momento, olvidarse de Parker.

—¿Podré alguna vez?

En la cama, Parker daba vueltas y vueltas. No le gustaba estar tan distanciada de la señora Davis, ella siempre la había ayudado y era consciente que su actitud no era la adecuada. Pero sabía que si dejaba que la mujer estuviera entre ella y Kristina trataría de acercar posturas sobre todo le diría a Kristina que volviera a intentar estar con ella. Y eso no iba a suceder. Pero si no iba a suceder, ¿por qué mantener esa actitud con quien tanto la había ayudado? Dio dos vueltas más y se sentó con los nervios a flor de piel. ¿Y si le dejaba la niña a Kristina? A ella tampoco le gustaba llevarla a la guardería con el frío. Suspiró con fuerza. Se había impuesto con dureza no pedir ayuda a nadie, Ingrid era su problema, y no quería más favores. Pero al mismo tiempo también era hija de Kristina. Precisamente le había sorprendido que Kristina hablara con Raquel sobre ese tema. Hasta ese momento, era cierto que llevaba pocos días, pero había respondido bien. Su mirada iba de un lado a otro, cerró los ojos mientras tragaba saliva y apoyaba la cabeza contra el cabezal. Esperaría un poco para ver en que momento incluía esa posibilidad que Kristina le había dicho, si cedía tan rápido nada de lo que hiciera lo tomaría en serio. Sí. Suspiró con fuerza dejaría pasar un poco de tiempo y le dejaría a la niña. Juntó los labios haciendo un mohín con ellos llevándolos hacia un lado, le había sorprendido la actitud de Kristina. La conocía y veía en su mirada una pena intensa, hasta vergüenza cuando la miraba excepto en el enfrentamiento de aquel día. Sin ninguna duda, era mejor tenerla lejos.

Pasaron dos días con las dos envueltas en sus tareas sin verse. Kristina se pasaba las horas en el despacho tratando de mejorar relaciones con antiguos clientes, buscando nuevos. Parker preparando los exámenes sin descanso. Raquel no había vuelto a dar señales con lo que la tranquilizaba saber que Kristina estaba respetando sus decisiones. Todos los días cuando pasaba por delante de la ferretería sentía como su corazón se alteraba y bombeaba a toda velocidad. Sin embargo, ningún día se acercó, con esos días que habían sido tranquilos, a Parker la calmaba saber que Kristina tenía claro que debía respetar su espacio.

En la ferretería, Noah estaba en el almacén con Andrew que había resultado ser de una ayuda inestimable tanto para el almacén como para que Kristina contactara con gente que él conocía. Estaban los dos codo con codo preparando el primer pedido de la nueva era de Kristina, cuando sonó el teléfono de Noah. Al ver en la pantalla que era Parker contestó preocupado pocas veces lo llamaba en horario de trabajo.

Media hora después, Noah estaba en el mostrador aprovechando que no había nadie se ponía a estudiar. En ese momento salió Linda. Tras ella lo había hecho Kristina que se había quedado en la puerta marcando un nuevo pedido. Sin querer escuchó la conversación entre ellos.

—¡Te acuerdas de nuestra cita del sábado, no! —le recordó Linda.

—No voy a poder ir.

—¿Por qué?

—Al parecer a mi tía le ha salido algo y tiene que ir a Los Ángeles. Tengo que quedarme el fin de semana con Ingrid.

El gesto de Kristina fue de impacto.

—¿Y por qué no se la deja a Kristina? —Linda lo miró seria.

—Porque como están así…

—No lo entiendo. Kristina es su madre debería ser ella quien se hiciera cargo.

—Pero mi tía no quiere. Y yo no me quiero meter en medio.

—No, no, mejor no. Pues vaya fastidio.

—¡Qué le vamos a hacer! Está visto que tú y yo no podemos ver un partido de la Super Bowl juntos.

A Kristina se le había alterado el pulso. Se pasó la lengua por los labios, se retiró la melena de la cara, y fue hasta el despacho. Cogió el bolso y al salir les dijo.

—¡Chicos cerráis vosotros hoy!

—Tranquila —le dijo Noah sonriendo.

—Pues fíjate que yo la veo fenomenal, como era ella siempre. Más seria porque se le nota más seria pero… está recuperada.

—Lo malo de todo esto es que mi tía no se fía de ese cambio. Pero yo estoy convencido de que si hablaran se entenderían. Están destinadas la una a la otra no puede ser de otra manera con todo lo que se han amado. Eran la pareja perfecta. No puedo asumirlo.

—Perdona Noah, ya sabes que no creo en esas cosas de parejas perfectas ni amores maravillosos.

—Una lástima yo sí, y ellas eran mi ejemplo a seguir para encontrar el hombre de mis sueños, que como ellas, también está destinado para mí en las estrellas.

—¡Madre mía que lastima me das! El amor no existe ¡a ver cuándo te das cuenta! Mira… ellas son un claro ejemplo.

Era medio día y Parker había tenido clase las tres primeras horas de la mañana. Estaba trabajando con el teléfono cerca, la niña jugando en el parque bajo la atenta vigilancia de Ilsa. En la casa imperaba el silencio para que se pudiera concentrar. El timbre de la puerta le dio tal susto que puso gesto de profundo malestar.

—No te muevas, Ilsa es el pedido.

Dicho esto fue hasta la puerta y al abrir en lugar del chico de reparto estaba Kristina con un gesto que demostraba estar enfadada.

—¿Podemos hablar un momento, por favor? —preguntó tratando de mostrar que iba en son de paz.

—Ya te he dicho que no vengas aquí, habla con…

—No, no voy a hablar con Raquel —puso su mano en la puerta impidiendo que cerrara.

—¡Ilsa pasa dentro! —le dijo Parker a la perra que entró con el rabo entre las piernas.

—Mira me parece muy injusto por tu parte que tengas que fastidiar a Noah para que cuide de nuestra hija estando yo aquí —ante su gesto agregó con rapidez—. No me ha dicho nada, estaba hablando con Linda porque habían quedado para el sábado, lo he escuchado por casualidad. ¡No te parece que quien debe quedarse con Ingrid soy yo! ¿Tienes que marcharte? ¡Estoy aquí para que se quede conmigo! Tampoco entiendo que prefieras llevarla a la guardería antes que dejármela a mí. Sabes que vendría la señora Davis a recogerla, si lo que no quieres es ver a mí ¡no vendré! Pero por favor Parker, no quiero que la lleves a la guardería.

—¿Has acabado?

—Parker, por favor —el tono a esas alturas era ya suplicante.

—¡Has acabado! —insistió enfadada.

—He acabado.

Parker cerró la puerta con gesto grave. Frunció la frente y tragó saliva. Exhaló un suspiro molesta por la presencia de Kristina en su casa. Puso la mano sobre la frente mientras con el dedo pulgar e índice se frotaba las cejas. Necesitaba tranquilizarse no podía tomar decisiones así. Tampoco podía seguir utilizando a Noah, era consciente de ello y más así sin previo aviso. Negó con la cabeza mientras miraba a la niña que jugaba con un peluche ajena a todo cuanto sucedía a su alrededor.

El nerviosismo en Kristina era bien patente cuando llegó a casa de la señora Davis. La mujer al verla se temió lo peor. Cuando le explicó lo que había pasado con Parker, sintió rabia de ver cómo había reaccionado.

—No sé qué voy a hacer —le dijo Kristina—. Hablo con ella pero me tiene tanto odio que ni se inmuta, me mira con gesto imperturbable, con esa mirada que me destroza. ¡Ya sé que lo hice mal pero no puede rebajar un poco el odio!

—A ver, ven aquí. ¿Sabes una de las cosas que Parker tiene clavada? No te hemos dicho nada antes porque ya hay bastante lío y tensión entre vosotras. Ella está segura que Pamela y tú erais amantes, cree que la engañaste con ella.

—¡Qué! ¡Eso es mentira! —respondió con la arruga de su frente bien marcada por la rabia.

—Cuando te ingresó fuimos al despacho para ver si tenías más pastillas, por cierto, las encontró —Kristina cerró los ojos con malestar—. Entonces en la pantalla del ordenador apareció la mal nacida esa, Parker se hizo pasar por ti para saber quién era y dedujo eso por cómo le habló.

—¿Parker habló con ella?

—Sí, no solo habló si no que la citó en la ferretería para comprarle pastillas.

—Pero… —no daba crédito a lo que estaba escuchando. Se pasó nerviosa las manos por el rostro.

—Fue con Raquel a la policía y denunció los hechos. Ellos la apresaron antes de entrar a la ferretería. Tenía una orden de busca y captura porque lo que te hizo a ti no era la primera vez que lo hacía a alguien.

—Fui una estúpida. Nunca debí confiar en alguien que acababa de conocer.

—Bueno, lección aprendida.

—Pero no he engañado a Parker con nadie. ¡Jamás!

—Le dijiste que la odiabas y que no querías volver a verla  —Kristina agachó la cabeza—. Y cuando fue a verte a Port Charles no la dejaste pasar.

—Porque me daba vergüenza mirarla a la cara. Le fallé en todo.

—Pero ella no tiene esa visión. Piensa que la engañaste no solo con el tema de las pastillas que además podía haberte costado la vida, también con esa Pamela, más todo lo que vino después. Pero sobre todo, lo que no entendió fue que dejaras a la niña. Esa es la razón por la que estoy segura está más resentida.

—¿Y cómo cambio todo eso? —la miró apenada—. La he perdido a ella que para mí es un dolor insoportable, pero no me gustaría que pensara cosas que no son verdad.

—A veces, Kristina, es mejor dejar las cosas como están. Y creo que a Parker hay que dejarla tranquila, al menos tú.

—¡Pero necesito aclararle que no la engañé! ¡Qué para mí ella es la única mujer que quiero! —respondía presa ya de la ansiedad.

—Hija… no está en tu mano poder cambiar esto. Parker tiene su vida y en ella no te quiere.

—Tiene a alguien ¿verdad?

—No te voy a engañar, me dejó entre ver que en su vida había alguien, sí.

A Kristina aquello le dolió como si le hubiera clavado una estaca en el pecho. Pero prefería saberlo y no tener en su corazón una remota esperanza de que las cosas cambiaran, tal y como seguía teniendo por mucho que trataba de evitar sentir ese amor por ella.

En una cafetería del centro, Úrsula esperaba la llegada de Parker. La había llamado un tanto nerviosa y le pareció extraño que quisiera hablar con ella con tanta urgencia. Pensó rápidamente en Kristina. La vio llegar con la niña en los brazos. Se había recogido la melena en una coleta, y con los vaqueros que llevaba y el jersey de lana rojo podía percatarse que había vuelto a ponerse en forma. Se saludaron y pidieron un café bien cargado. Úrsula cogía a la niña en brazos y le daba todos los besos de rigor que le correspondían cada vez que se encontraban.

—Pues tú dirás porque me has dejado preocupada.

—Verás, Úrsula sé que te lo digo con poco tiempo, necesitaría que te quedaras con Ingrid desde el sábado hasta el domingo que la recogería Noah.

—¡Vaya! —puso gesto serio—. ¿Qué ha pasado?

—Tengo que irme y no puedo decir que no.

—Cariño… lo siento pero James ha quedado con sus padres y vamos a su casa. Saldremos mañana mismo.

El gesto de decepción de Parker fue importante.

—¿Por qué no se la dejas a Kristina?

—Porque no quiero. No quiero que nada más venga… —se calló.

—No quieres depender de ella —Parker la miró seria—. Es su madre ¡quién mejor que ella para cuidarla! Vamos, cariño. Llevas cinco meses haciéndote cargo de ella, debería ser Kristina la que se encargara de la peque y así tú puedas hacer un poco de vida.

—No se trata de eso.

—A ver, habéis arreglado lo de las denuncias ella ha retirado la suya ¿no? —Parker asintió—. ¿Entonces? ¡Qué se la quede ella!

—Le dije que nada más un fin de semana al mes.

—¿Por qué? —la miró extrañada—. Perdona que me meta donde no me llaman, pero durante todo el tiempo que ella ha estado mal tú te has encargado de Ingrid noche y día, de la casa, de la ferretería, de la universidad, ¡hasta de Ilsa que también es suya! Cariño… ¡debe responsabilizarse de Ingrid! ¡Esta preciosidad es su hija!

La seriedad en las palabras de Úrsula hizo que Parker frunciera el ceño. Ella no lo veía así.

—Tengo miedo a que se la lleve —dijo de pronto.

—¿Dónde se la va a llevar?

—A Port Charles. No puedo confiar en ella.

—No veo por qué. Sabes que está yendo a la psicóloga, que además ha pedido que el doctor le haga chequeos —ante el gesto de sorpresa de Parker le preguntó—. ¿Lo sabes, no?

—No… no sé nada, no quiero saber.

—Parker, Kristina no se va a ir. Si hablaras con ella te darías cuenta que no se irá.

—No quiero hablar con ella —se cruzó de brazos pasando a una actitud defensiva ante la insistencia de Úrsula.

—Entonces tienes un miedo infundado. Kristina no te haría eso.

—Me denunció para quitarme la custodia de Ingrid —dijo arrastrando las palabras y con gesto realmente ofendido—. ¡Y no me digas que no sabía lo que hacía porque estaba fuera de la clínica!

—¿Has pensado en algún momento cómo se siente ella? Ha estado enferma, Parker, no creo que las decisiones que tomara fueran las mejores. Intenta tener eso presente porque si la juzgas por su comportamiento sin tener presente ese dato vas a ser terriblemente injusta con ella. Tú no eres así.

—Ya no sé quien soy —susurró con la voz rota.

—Lo sé, amiga. Lo sé y me duele verte como te veo. Hermética y atemorizada. Yo no he estado en tu lugar y no sé si sería capaz de odiar a James si me hiciera algo así, pero tiene que ser muy duro estar en tu piel. Pero también te digo debes intentar ponerte en su lugar. No es una disculpa tan solo te lo digo para que ambas podáis tener una relación por la niña. Sé que no quieres volver con ella y como lo sé yo lo sabe Kristina.

Parker cerró los ojos negando con la cabeza. No quería. En el fondo no quería ser tan dura pero no podía olvidar el dolor y la rabia.

—Intenta recuperarte tú ahora. Déjale a la niña y vive un poco. Además está la señora Davis que no permitiría que hiciera nada indebido, si fue capaz de plantarse en Port Charles y traerla de vuelta con un par ¿crees que la dejaría hacer algo así? Parker… dale una oportunidad como madre que es, siempre has sido justa al menos, lo has intentado ¿qué te impide hacerlo ahora?

En casa de la señora Davis, estaban las dos viendo una serie. Empezaba el descanso y Kristina miraba el móvil, lo hacía nerviosa cada poco tiempo. La señora Davis la miraba con pena, sabía que esperaba alguna noticia de Parker pero dudaba que la hubiera. Había demostrado ser dura como una roca e intransigente. Y eso le molestaba pero no quería entrometerse entre ellas. De repente Kristina murmuró.

—No me lo puedo creer.

—¿Qué pasa?

—Me acaba de escribir Parker, me dice:

P_ Mañana que venga la señora Davis a recoger a Ingrid, Úrsula no se puede quedar con ella ni Noah tampoco. Lo tendré todo preparado a las once.

—Contéstale antes que se arrepienta.

K_De acuerdo, a las once estará ahí.

Y se quedó mirando el teléfono por si había respuesta, pero Parker se desconectó.

—¿Te ha contestado?

—Sí, me la quedo como último recurso, porque Úrsula y Noah no pueden… —elevó los hombros en señal de abatimiento.

—Sea como sea, lo has conseguido. ¡Enhorabuena!

Le sonrió tratando de darle un poco de ánimo pero el rostro de Kristina no mostró alegría alguna.

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6 pensamientos en “PARKER Y KRISTINA. HERIDAS EN EL CORAZÓN. Cap 17

  1. Hola Solete, gracias por comentar.
    Estoy de acuerdo contigo. Creo que en la primera parte pudimos ver un pulso entre las dos por un amor que a Parker le daba miedo por la juventud de Kristina. Pero ésta le demostró que era fuerte como para luchar por ella y vivir su amor. Ahora en esta segunda parte, es totalmente diferente. Ahora son una familia con una hija. Se supone que eran felices por lo tanto ¿qué ha pasado para llegar aquí? Sabemos poco porque Parker aún no ha permitido una charla con Kristina. Kristina nos tiene que demostrar a todos que tuvo motivos suficientes como para dejar todo lo que ella quiso, su mujer, su hija, su vida en Eugene. Y creo que Parker tiene razones más que suficientes para estar como está. Y estoy de acuerdo contigo con la actuación de la señora Davis. Para mí, Parker no solo está destrozada, también muerta de miedo porque es posible que todo sea una fachada ante Kristina y su interior sea otro. Pero también debemos descubrirlo.
    Un abrazo y mil gracias

  2. Buenas tardes Idana, con el cambio de la hora no sé ni dónde estoy… a ver, admito que en la primera parte fue Parker quien hizo daño a Kristina, algunos comportamientos suyos dejaron mucho que desear y llega la pregunta de siempre: ¿el fin justifica los medios? Pues demostrado queda que en la mayoría de los casos, no. Pero pensemos un momento, ¿qué eran ellas en la primera parte? Alumna y profesora que estaban que si sí que si no, que si no que si sí. ¿Y cómo han empezado esta segunda parte? Como matrimonio con una hija, no es lo mismo, queridas. El motivo de Kristina de no querer ver a Parker es la vergüenza, pero o yo no me he enterado o todavía no sabemos por qué se dejó embaucar por Pamela. De cualquier forma el tema de la vergüenza no me vale, cuando se tienen hijos te comes la vergüenza y haces por ellos lo que sea, eso me demuestra que sigue sin madurar, esa actitud que ha mantenido durante todos estos meses ha sido muy infantil, que eres una mujer adulta y con una hija, espabila chiquilla!!!! No sé no sé, pero me da en la nariz que Parker no tiene otra persona en su vida, no creo que sea bueno ahora mismo, a ver si terminan con todo lo del divorcio y de la niña y pueden tranquilizar las dos. Respecto a la señora Davis no me gusta su actitud hacia Parker, ¿por qué no trata de entenderla como hizo con Kristina? Ha sufrido mucho y ahora tiene miedo, mucho y muchos, a que Kristina se lleve la niña, a no poder resistir tener a Kristina tan cerca y no caer de nuevo rendida a sus pies, a que si vuelven a estar juntas no la vuelva a dejar tirada al más mínimo problema… ahora mismo Parker no es Parker, tiene puesta una coraza como autodefensa, ella piensa: si no dejo entrar a nadie en mi vida, nadie me hará daño. Creo que es lógico que actúe así después de todo lo que les ha pasado. Tiene que pasar tiempo para que vuelva a confiar en la humanidad y vuelva a ser la de siempre. Muchas gracias por el capítulo y ya esperando el de hoy.

  3. Hola Alexandra, gracias por comentar.
    Dos cosas que dices muy importantes y que no hay que perder de vista. Falta de comunicación. Posiblemente ya está con nuevas ilusiones.

    Cuando una pareja estando unidas pierde la comunicación, que es lo que les pasó, cuando se separan veo muy lógico que esa comunicación no exista. Al menos, por parte de quien se siente traicionado. De otro modo, Parker sería bastante hipócrita. Piénsalo.
    Por otra parte, Parker posiblemente tenga una nueva ilusión. ¿Y qué es la vida si no ilusión? Nada. Si no tienes ilusión la vida no vale nada, aunque sea por lo más mínimo como sea salir a dar un paseo y dejar que te sorprendan las cosas. Querida amiga, siempre unimos ilusión a pareja, Parker hasta este momento tan solo ha sonreído a un mensaje. Y la señora Davis no le ha dejado terminar su frase.
    Y coincido contigo plenamente, están rodeadas de gente que las quiere y las apoya. Creo que tampoco debe ser fácil estar ahí viendo como se destruyen y no poder hacer nada.
    Gracias por tus buenos deseos para mi salud y descanso. Igualmente para ti, un fuerte abrazo.
    PD. Tranquila… todo llega.

  4. Buenas tardes Querida amiga de blogs, gracias por este capítulo mmmm ya no sé qué decir ayer quedé tan afectada con el mensaje a Parker y hoy lo confirma la Sra. Davis que Parker en alguna conversación le dio a entender que tiene alguien en su vida, bueno creo que ya no te voy a cuestionar más ni a pedir más que vuelvas a unir a la pareja más hermosa que me hizo llorar, reír, suspirar, ahora solo me causa dolor, tristeza y angustia, es tu historia y pues creo que debo aceptarla y respetar tu forma de escribir que por ahora es muy dura con sentimientos muy muy fuertes y encontrados pero no por eso dejas de escribir hermoso sobre todo lo que vas describiendo capítulo a capítulo es tu guión y pues no lo voy a volver a cuestionar aunque en mi se cree una tortura ver como ese amor y esa falta de comunicación acaba con el amor. Ojalá y Kristina le pueda aclarar que ella nunca tuvo amante y en cambio Parker no ha pasado mucho tiempo y posiblemente ya está con nuevas ilusiones. Sólo deseo que algún momento se encuentren y puedan aclarar sus dudas y que no se arrepienten de no haberse dado otra oportunidad. Y pues desear que Kristina también encuentre alguien que le ayude a levantarse y salir de una vez de sus temores e inseguridades lástima que quien va a sufrir ante esta pelea de adultos los únicos que pierden son los hijos en este caso la niña porque no es lo mismo ser criados por una madrastra o un padrastro. Me parece excelente las personas que les rodean la Sra. Davis, Úrsula, Nohan, Linda ahora Andrew en fin que son personajes que le dan alegría a esta historia. Te deseo mucha suerte y muchas bendiciones sobre todo salud y buen descanso. Un fuerte y fraternal abrazo. Bye PDT: se nos está olvidando el cumpleaños de la niña.

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