PARKER Y KRISTINA. HERIDAS EN EL CORAZÓN. Cap 18

Buenas noches. Hoy tengo que deciros que se me ha quedado un poco largo el capítulo. Gracias. Un abrazo.

A la mañana siguiente tal y como había quedado con Kristina, la señora Davis se presentó para recoger a Ingrid a las once menos cinco. Llamó al timbre y esperó.

Parker se había levantado aquel día con un profundo estado de nerviosismo. No había descansado bien pensando que debía dejarle la niña a Kristina. Le había sorprendido saber que estaba yendo a tratarse. Aquello no lo esperaba. Para ella saberlo fue motivo de darle vueltas a la cabeza, eso unido a las palabras de Úrsula le habían hecho pasar la noche entre vueltas en la cama y pensamientos de que estaba siendo injusta. Kristina había cometido un error y era cierto que estaba enferma, pero ella no lo sentía así, sentía que después, una vez recuperada, le había fallado. La hubiera perdonado pero su reacción al salir de la clínica y con anterioridad de no quererla ver, la empujó a ese estado en el que estaba y le dolía. Ella no era así para llegar a ese punto de intransigencia a Kristina tenía que hacer un esfuerzo enorme, porque mientras no la veía podía mantener su rencor, pero al verla debía forzar todas sus emociones para mantener la firmeza que esa mezcla peligrosa de rabia y miedo se había apoderado de ella.

Al escuchar el timbre, suspiró.

Abrió la puerta con una pequeña sonrisa. La señora Davis la miraba seria. Sin embargo aquella mañana fue diferente a las anteriores, Parker la hizo pasar y su gesto fue recibido por parte de la mujer como de una pequeña tregua que no estaba dispuesta a desaprovechar.

—Buenos días, señora Davis. Pase por favor. Le he preparado todo aunque me parece que no va a poder sola —le decía dirigiéndose hasta el sofá donde estaba la bolsa con todo lo que la pequeña necesitaba.

—No te preocupes está fuera esperando Andrew. Él me va a ayudar. ¿La comida de Ilsa la has puesto? Tengo en casa.

—No, me acordaba que la última vez se llevó un saco. Tiene las papillas, la leche, y bueno… imagino que tendrá para hacerle verdura, algo de carne y pescado. También algún yogur.

—Tranquila que ha ido a hacer una compra de todo esto, y pañales no hace falta que me des que también ha comprado.

—Yo creo que lo lleva todo —dijo mordiéndose el labio y frunciendo la frente.

—Relájate te vas dos días y la he tenido en casa otras veces. Venga vamos, Ilsa.

—Tenga la correa —le dio un abrazo a la perra mientras se la ponía.

Después sacó a la niña del parque y la cogió en brazos, le dio besos y la abrazó contra su pecho mientras la niña reía divertida.

—Te quiero, mi amor. Hasta el domingo.

La puso en el carro mientras la señora Davis la observaba con atención. Después de ver como enganchaba el cinturón, salió con la bolsa que pesaba lo suyo hasta Andrew y le entregó también a Ilsa que al ver al hombre mostró alegría. Al volver dentro ya estaba la niña preparada, cogió el carrito y se dispuso a marcharse.

—¡Señora Davis! —la llamó Parker con tono inquieto—. Me gustaría que me disculpara si últimamente en algún momento le he hablado o tratado mal.

—Disculpas aceptadas. Jamás pensé que traerte a Kristina de vuelta para que no tuvierais más problemas, me lo iba a causar a mí contigo. Pero bueno, ni una ni otra sois aquella pareja adorable que quise tanto. Yo le he asumido, espero que tú asumas pronto la nueva situación. Y perdona mi franqueza, pero si tu temor es que trate de uniros como pareja, descuida que eso no se me ocurriría jamás después de ver lo que he visto. Si os queréis destruir hacedlo, pero al menos, tened algo de decencia por la niña.

—La llamaré para preguntarle por Ingrid.

—¿A mí? —ante el gesto de Parker asintiendo respondió—. No, llama a su madre que es a quien debes preguntar.

Parker no supo que contestar. La señora Davis la conocía bien, y acababa de lanzarle un dardo. Exhaló un suspiro profundo y largo. Solo esperaba que no pasara nada. Por un segundo estuvo a punto avisar para de decir que no iba, era la primera vez que la iba a dejar con Kristina y eso le provocaba terror. Al menos si estaba cerca y ocurría algo podía acercarse a casa pero así. Era más fuerte que ella, más potente el miedo que el raciocinio. No lo dudó, cogió el teléfono y llamó a Noah.

—¿Estás en la ferretería? —le preguntó ansiosa.

—No, he salido a almorzar.

—¿Estás solo?

—Sí, Parker. ¿Qué pasa? —su insistencia le preocupó.

—Podrías visitar a Ingrid este fin de semana a casa de la señora Davis, por favor. Y si puede ser no le digas nada a ella de nuestra conversación.

Al colgar, Parker sintió que la llamada a su sobrino y su ruego no debería haberlo hecho, pero al menos, se quedó algo más tranquila. La hora de marcharse se acercaba y ya no podía dar marcha atrás. Su vuelo la esperaba.

Media hora después de llegar la señora Davis a casa, lo hizo Kristina cargada con un montón de bolsas. La mujer la vio tan ilusionada que sonrió alegre. Ilsa se volvió literalmente loca ladrando y saltado sobre ella. Mientras ella reía sin parar acariciándola y besándola. En brazos de la señora Davis, Ingrid comenzó a querer ir con su madre.

—¿Todo bien?

—Si te refieres a si Parker me ha mordido o algo, tranquila, todo bien.

—No diga eso —sonrió con tristeza.

—Me ha dado una lista con las comidas —le dijo al ver su rostro.

—¿Cree que no soy capaz de saber qué debe comer?

—Sí. En este momento, Parker cree que eres incapaz de todo. Pero en lugar de molestarte lo masticas, lo tragas y le demuestras que puede y debe confiar en ti.

—¡Debería ser psicóloga, señora Davis!

—Disfruta de tu niña y olvida el resto.

A media tarde, Kristina llegó a la ferretería. Como era viernes tan solo estaba Noah. Estuvo dos horas sin salir de su despacho trabajando, después salió para sentarse junto a Noah en las escaleras interiores. Si entraba alguien la campanilla les avisaba con tiempo para salir.

—¿Sabes algo de tu tía? —No pudo evitar preguntar.

—Que está en Los Ángeles y que afortunadamente te ha dejado a la niña.

—¿Y sabes con quién está? —Noah la miró serio—. Perdona… deja…

—Kristina, sé que sigues enamorada de Parker. A mí no me tienes que engañar porque lo veo en tus ojos, tú y yo somos igual de románticos ¿lo recuerdas? —pasó su brazo por los hombros de una Kristina que apoyó la cabeza en el hombro del chico que trataba de infundir ánimo—. Os habéis hecho mucho daño, deja que pase un poco el tiempo. Yo creo que Parker no encontrará a nadie como tú porque tú eres lo que ella quiere. Pero no ahora de eso estoy tristemente seguro y no quiero que sufras.

—¿Me quiere? —respondió con esa pregunta un tanto irónica—. Sinceramente su mirada me dice todo lo contrario. Sé que no tengo derecho a enfadarme ni a estar celosa. Pero estoy ambas cosas.

—Yo no sé si tiene a alguien en su vida, a mí no me ha dicho nada —la miró con pena ante la mirada de Kristina—. Y no lo entendería si fuera así, porque creo que un amor como el vuestro no puede morir de una forma tan cruel a mí me tenéis con el corazón roto. Pero que yo no sepa nada no significa que lo tenga, mi deseo y convencimiento es que no pero últimamente es complicado llegar a Parker.

—Deseo que sea feliz —entonces le cayó una lágrima y Noah la refugió entre sus brazos.

—¡Voy a ayudarte! ¡Necesitas hacer otras cosas que trabajar, cuidar de Ingrid y pensar en Parker! ¡Tú y yo vamos a hacer algo muy grande!

—¡Estás loco! —le decía sonriendo mientras lloraba.

—Algún día, tendrás tu oportunidad con Parker. Pero por el momento céntrate en recuperar a Kristina que también la echamos de menos.

Eran las ocho de la noche y Parker estaba preparándose para salir a cenar. Miraba el teléfono de reojo por si tenía noticias de Noah. Al terminar de arreglarse cogió el teléfono y con gesto repleto de malestar abrió la aplicación del whatsapp para hablar con Kristina. Sin poderlo evitar su expresión se tensó.

P_Buenas noches, Kristina. ¿Cómo está Ingrid?

Esperó. Anduvo unos pasos por la habitación. Miraba el teléfono pero no había respuesta. Kristina no aparecía en línea. El tiempo se le echó encima esperando, se tenía que marchar y cuando estuvo a punto de llamar a la señora Davis recibió contestación.

K_Perdona, la estaba bañando. Está muy bien. Ha cenado una papilla de verduras como ponía en tu nota.

P_Gracias.

A Kristina aquella escueta contestación le molestó.

Parker llegó a su reunión a la hora prevista. Al ver a quien era su cita sonrió y le dio dos besos. Para su suerte, había conseguido que tras varias citas en Eugene que pudiera llevarla hasta allí. Trató de mostrarse lo más tranquila posible, aunque seguía sintiendo un pequeño remolino en el estómago.

En la cama, Kristina no podía dejar de pensar en lo que estaría haciendo Parker en Los Ángeles. Había buscado alguna conferencia pero no había encontrado nada en ninguna universidad. Le quedó claro que el viaje no era por motivos profesionales, más bien, personales. Se sentó en la cama miró a la niña que dormía con ella, estaba tan feliz durmiendo que le arrancó una sonrisa.

—Tengo que asumirlo, la he perdido para siempre. Me lo he ganado a pulso, Ingrid. Lo siento, pequeña.

A la mañana siguiente, el reloj marcaba las ocho de la mañana. Parker se había puesto una bata y estaba con la frente apoyada sobre la ventana del hotel, giró la cabeza mirando la cama que quedaba tras de sí. Suspiró. Todo lo que había detrás del cristal le recordaba a lo mismo que veía dos años antes, cuando en una habitación que no tenía nada que ver con aquella, Kristina con los nervios fuera de sí le pedía matrimonio. Se abrazó así misma mientras tomaba aire y lo soltaba poco a poco. Quien le iba a decir que dos años después las cosas serían tan diferentes, tan lejanas a aquella noche. Se humedeció los labios sintiendo que la vida le había cambiado tanto que apenas se había podido adaptar a esa nueva página que estaba empezando a escribir, tras decidir que Kristina ya era pasado.

La vida de Kristina también había cambiado pero en el momento en el que estaba se daba cuenta que para bien. Ingrid se había despertado buscándola, con su manita le daba suaves golpes en la cara, despertar así era una delicia. Una gran sonrisa se dibujó en su rostro. Después de jugar un buen rato con ella provocando carcajadas en la pequeña, se levantó para prepararle el desayuno. Miró el teléfono por si Parker le había escrito pero vio que no.

—Debe estar muy ocupada —susurró.

—¿Quién? —la señora Davis estaba tras ella—. ¿Parker? ¿Te levantas por la mañana pensando en ella? ¡Así vas mal!

—Bueno, más que pensando en ella no quiero que vaya a preguntarme por Ingrid y no le conteste rápido, no vaya a ofenderse.

—¡Pues que espere! ¿A ti te contesta si le escribes?

—No se me ocurriría escribirle, la verdad.

—¡Tengo un hambre! —dijo la mujer cambiando radicalmente de tema.

—Ya tengo medio desayuno preparado, señora Davis. ¡Ah! Hoy me podría acompañar para comprar una cama para Ingrid, para cuando venga conmigo ¿le importa?

—En absoluto. Ya estaba pensando en comprar una para cuando Parker me la dejaba.

—¿Se va mucho? —preguntó como quien no quiere la cosa.

—A dar conferencias, ya te dije.

—Esta vez no ha ido a eso —ante la mirada reprobatoria de la señora Davis agregó—. Solo quise cotillear.

—Mira, cuanto menos busques mejor, porque a veces es mejor no saber. ¿Sabes el dicho ese de ojos que no ven corazón que no siente?

Kristina sonrió con gesto triste. La señora Davis abrió los brazos en cruz mirando el techo de la cocina lo que arrancó una carcajada a una Kristina que estaba a punto de llorar.

Después de comer, Kristina estaba con la niña en brazos. Les sorprendió el timbre, pero no ver a Noah allí. Las saludó antes de irse a casa de Linda para ver el partido, estaba excitado con la posibilidad de compartir una velada deportiva donde poder gritar y disfrutar de un deporte que amaba. Estuvo un buen rato con ellas hablando, hubo un momento en que Kristina se levantó de la mesa para ir a la cocina y Noah se quedó solo con la pequeña. Entonces cogió el móvil para hacerse una foto con ella.

—¿Tienes que enviársela a Parker para que dé el visto bueno?

El chico cerró los ojos sintiéndose descubierto. Hizo una mueca de malestar por Kristina.

—Lo siento, Kristina.

—No pasa nada, yo sé que para los que estáis en medio no es fácil tampoco. Dame el teléfono yo te la hago.

—Entiende que es la primera vez que la deja contigo.

—Noah, lo entiendo, te lo juro. Venga ponte y sonríe.

Una vez le hizo varias fotografías le entregó el móvil para que pudiera enviarle alguna. Noah estaba nervioso porque no quería que Kristina se sintiera mal. Le envió un par de ellas y un texto.

N_Como ves la pequeña está feliz. Ha comido bien y está muy bien. Ilsa también, estate tranquila y disfruta.

En un restaurante con el bullicio de la gente, el sonido del móvil de Parker no se escuchó.

Kristina había dejado a la pequeña en la cama porque se había dormido después de comer. Al salir al comedor, Noah seguía mostrándose nervioso.

—Lo siento, Kristina. La verdad que a mí todo esto me parece innecesario pero…

—Tranquilo. Es la purga que debo pagar por mi estupidez.

—No fue una estupidez, fue un problema que te superó y no sabías lo que hacías.

—Bueno, sea como sea, tengo que empezar a acostumbrarme al trato de Parker. ¡Y ahora dime que es eso que me vas a enseñar y es tan locura!

Parker salía del restaurante. Entonces miró el teléfono y al ver la fotografía de Noah con la niña no pudo más que sonreír.

—¿Qué te hace sonreír de esa manera?

—Mi sobrino con mi hija —le dijo tratando de controlar sus nervios—. Laura cuando tengas uno me entenderás.

—Lo puedo imaginar, además tu niña es una monada, pero… ahora estás aquí y debes disfrutar. ¿Vamos?

—Vamos.

El domingo por la tarde, a la hora acordada entre ellas llegó la señora Davis con la niña y la perra. Parker abrió la puerta con una sonrisa, se moría de ganas de tener en sus brazos a Ingrid.

—Pase señora Davis.

—No, tranquila. Tengo un poco de prisa. La niña ha estado bien cuidada por Kristina no le he perdido ojo.

—Gracias —le sonrió levemente.

Cerró la puerta y quiso centrarse en sus dos amores, abrazó con fuerza a la pequeña mientras la besaba y entonces le llegó el perfume de Kristina en la ropa de la pequeña. Se quedó parada mientras la niña reía, aquel olor le causó un bloqueo momentáneo. Era su perfume, aquel que siempre alteraba sus hormonas cuando se acercaba Kristina a besarla. Sacudió la cabeza borrando aquel pensamiento y se fue con la niña riéndose hasta la habitación para quitarle la ropa y bañarla.

A Kristina le había costado un mundo separarse de la pequeña. Durante la noche no había podido dormir bien entre los pensamientos que la sacudían y un pequeño dolor de espalda. Los médicos le habían dado las indicaciones de que si tenía esos dolores debía acudir a que en el hospital le inyectara calmantes pero nunca tomar ella por su cuenta pastillas. Era una de las secuelas que le había quedado. Se fue a trabajar pero al poco tiempo de estar allí. Llamó a Noah. Al entrar al despacho y ver su cara se asustó.

—¿Qué te pasa?

—¿Por favor, me puedes llevar al hospital? Tengo un dolor de espalda horrible.

—Claro, vamos.

Llegaron a urgencias del hospital y rápidamente llamaron a su médico. Al verla le preocupó su estado.

—¿Has hecho algún movimiento de mucha fuerza?

—He tenido el fin de semana a mi hija y la he cargado muchas veces en brazos, pero… no puede ser que por eso no pueda ni respirar.

—Voy a ponerte un gotero, y voy a hacerte alguna prueba. Sabes que eso es parte del accidente.

—Pero algo se podrá hacer ¿no? —preguntó preocupada.

—Para eso voy a hacerte pruebas. Intenta estar lo más tranquila posible.

Fuera había llegado la señora Davis. Noah la estaba esperando con gesto serio. La mujer se mostró preocupada porque justamente así fue como empezó su declive.

—Espero que esto no sea una marcha atrás ahora que estaba tan bien —murmuró preocupada la señora Davis.

—¿Llamo a Parker? —preguntó con cierto temor.

—¿Para qué?

—Debería saberlo ¿no?

—No. A Parker cuanto menos le hablemos de Kristina mejor.

En la universidad, Parker estaba tomando un café. En ese momento recibió un whatsapp de su amiga Úrsula que le preguntaba si todo había ido bien. La llamó por teléfono acabaría antes si lo hablaba que si empezaba a contestar sus preguntas. Úrsula recibió la llamada con una alegría exultante.

—Bueno pues cuéntame ¿qué tal Ingrid? ¿Te la han devuelto entera?

—Úrsula no me hace gracia —le dijo sonriendo.

—¡Oh vamos! Un poco de humor te vendrá bien. ¿Dime qué tal?

—Bien. La niña está bien.

—Tanto miedo que tenías, pero cariño si está la señora Davis. ¡Además en qué cabeza cabe que Kristina haga algo a Ingrid!

—Pues parece ser que en la mía nada más. Ya sé que soy la mala de la película.

—No, no, aquí no hay buenas ni malas. Tú tienes supongo que tus reservas, tus miedos y Kristina tendrá otros problemas. Pero como tú ya no me cuentas nada.

—Úrsula —le llamó la atención con tono cansado.

—Es la verdad. ¿Qué tal te ha ido por Los Ángeles?

—Muy bien.

—¿Y ya? ¡Ves! Lo que te digo no me cuentas nada, y sé que ahí ha habido algo.

—Siempre montándote películas —sonrió.

—Está bien no me lo cuentes. Pero quiero decirte dos cosas, la primera cuando a una le han destrozado el corazón siempre comete el error de entregarse a relaciones que le calmen el daño pero no son buenas compañías a la larga, o más bien, a la corta tú acabas haciendo daño. La segunda, lo importante es que te des cuenta que Kristina puede cuidar de Ingrid, porque la que saldrá ganando es la pequeña si sus madres no tienen disputas. Sabemos que no vais a volver, pero al menos que la comunicación vaya fluyendo.

—Me tendrá que demostrar que puedo confiar en ella.

—Pues paciencia y una caña ¡qué decía mi padre!

Después, Úrsula estuvo contándole cosas de sus suegros y aquel viaje tan repentino. Al colgar, Parker se quedó pensativa, ¿qué pensaría Kristina de ella? ¿Estaría celosa? Suspiró con fuerza, podría preguntarle a Noah, pero no iba a hacerlo. No iba a comportarse como una adolescente entre otras cosas porque le importaba poco lo que pensara Kristina.

A media tarde, la señora Davis estaba sentada junto a la cama de Kristina, la habían subido a una habitación y le habían hecho un análisis. El calmante había ido aplacando el dolor y en ese momento podía respirar hondo. Noah había estado también allí al salir del trabajo pero lo mandó a su casa para descansar. Lo mismo que estaba haciendo con la señora Davis que a regañadientes accedió finalmente a irse. Estaba sola de lado en la cama, no pudo evitar recordar la vez anterior que estuvo ingresada, cómo Parker no se movía de su lado, cómo la cuidó y estuvo pendiente de ella. Sintió una tristeza inmensa al darse cuenta en ese momento lo lejos que estaba de ella. No le había querido decir nada porque temía que su respuesta fuera que no podía cuidar a Ingrid, aunque en el fondo se moría de ganas de decírselo para que fuera a su lado. Aunque al segundo se arrepentía aquella Parker dura y distante no era buena compañía. La llamada de Alexis la sacó de aquellos pensamientos que le estaban doliendo. Después de explicar cómo estaba, le aseguró que no hacía falta que fuera. Todo estaba bajo control. Todo menos el amor que sentía por Parker y no sabía como lo iba a cambiar, se dijo para sí.

La noche era oscura además estaba cayendo una lluvia insistente sobre la ciudad. Parker bajó la persiana de la habitación de Ingrid, antes miró sin poderlo evitar hacia la calle que llevaba a casa de la señora Davis. Las palabras de Úrsula iban por su mente como un escorpión dispuesto a picar y llenarla con su veneno que no era otra cosa que Kristina. Le llamó la atención la frase de su amiga sobre otras posibles relaciones, sonrió de lado y negó con la cabeza. Antes de acostarse besó a la niña y rascó la panza a Ilsa como todas las noches mientras le sonreía. Aquellos dos seres eran los únicos capaces de hacerle sonreír desde que Kristina se fue. ¿Qué sabía nadie el dolor que sentía? Estaba segura que la juzgaban por comportarse como lo estaba haciendo, pero realmente, nadie podía imaginar lo que había significado para ella todo lo ocurrido. La rabia, el dolor, la frustración, la responsabilidad, el miedo, la furia, notar como el corazón se hacía añicos y el alma le dolía. Era complicado hacerles entender todas las emociones y sentimientos que había tenido que ir librando ella sola. Apagó la luz del comedor con un gesto de rabia. Sí, Kristina se había equivocado con las pastillas pero no le había importando destrozarla de una manera cruel después. Encendió la luz de la mesita de noche. Abrió el cajón y miró con el mismo dolor que lo hacía muchas noches la alianza de Kristina que ni siquiera había reclamado. Cerró los ojos y el cajón de un golpe seco. Se desmaquilló tratando de pensar en otra cosa, quería pensar en el reto que tenía por delante de volver a vivir, a sentir. De volver a ser ella esa mujer que había luchado por conseguir sus metas. Se había caído pero estaba levantándose y no iba a permitir que la aparición de Kristina le hiciera flaquear. Echó el algodón a la papelera, apagó la luz y se dirigió hasta su lado en la cama. La ausencia del otro lado seguía doliendo cuando se acostaba, cuando pasaba la mano por la otra almohada y suspiraba. Pero poco a poco lo estaba superando y no iba a dar ni un solo paso atrás. Kristina era pasado.

La lluvia seguía cayendo a la mañana siguiente. A las ocho de la mañana, la señora Davis entró en la habitación de Kristina. La vio tranquila aunque con gesto triste, ese gesto que le acompañaba desde que se había reencontrado con Parker.

—¡Buenos días! ¿Has podido descansar?

—Sí, no he tenido dolor. Acaban de decirme que vienen ya.

—¿Estás tranquila?

—Sí, me han dicho que es muy sencillo y cree que me va a rebajar mucho el dolor.

—Estupendo con los adelantos que hay ahora, estoy segura que esa lesión tiene solución.

—¿Le ha dicho algo a Parker? —preguntó con cierto temor.

—No, ¿quieres que le diga?

—No, no —se apresuró a responder.

Abrieron la puerta y entró un celador con una silla de ruedas. Tras saludar a las dos mujeres se llevó a Kristina aunque dejó que la señora Davis les acompañara. El doctor salió a su encuentro y les hizo pasar a un pequeño despacho.

—Bien, estoy seguro que con esto vas a notar mucho alivio. Además yo te diría que vayas a la playa y nades, es bueno para la musculatura la fuerza de la corriente te ayuda a hacer movimientos que tu espalda vaya aceptando. Además necesitas que la espalda vaya cogiendo músculo para que combatir la lesión. Hoy, después de las infiltraciones que te voy a poner, me gustaría que guardaras algo de reposo, mañana ya vida normal. Le voy a dar a la señora Davis tres pastillas, nada más. Tendrás que tomarlas entre hoy y mañana cada ocho horas.

—De acuerdo, no se preocupe, doctor —le dijo Kristina.

—¿Preparada?

—Vamos allá quiero volver a hacer cosas sin sentir este dolor.

Fueron escasos diez minutos lo que duró la preparación y los pinchazos. Después se marcharon a casa. Tal y como le dijo el doctor, al llegar se tomó un vaso de leche con la primera pastilla. La señora Davis las escondió por si acaso, le daba cierto miedo tenerlas a mano no sabía cómo podía reaccionar Kristina. Después se tumbó en la cama con el teléfono en la mano. Llamó a su madre primero y después a su padre para que se quedaran tranquilos. También habló con Sam. El silencio de Molly seguía doliéndole pero prefirió no decirle nada. No pudo reprimir las ganas de mirar el contacto de Parker, no estaba en línea. Estaría dando clase. En el fondo le hubiera gustado que se enterara para que al menos fuera a verla, sin ese malestar que continuamente mostraba contra ella. Se le pasó por la cabeza una idea que valoró. La pensó muy bien tal y como le había enseñado la psicóloga, valoró los pros y los contras. Suspiró con fuerza y finalmente lo hizo. Abrió el contacto de Parker y escribió.

K_Hola, Parker. No quiero molestarte solo quiero que sepas que ayer tuve que ir a urgencias porque me dio un dolor muy fuerte de espalda. Me quedé ingresada y hoy me han hecho unas infiltraciones en la zona donde he tenido problemas. De momento estoy bien. Me han dado nada más que tres pastillas, las tiene la señora Davis a buen recaudo aunque las podría tener a mi lado. Te lo quería decir nada más para que, aunque sea demasiado tarde, quiero que sepas que he aprendido lo que duele no estar con Ingrid y no quiero perderla. Estoy poniendo todo de mi parte para estar bien y que puedas confiar en mí.

Lo leyó varias veces. Le pareció que estaba bien, tan solo quería que pudiera confiar en ella otra vez. Aunque en el fondo guardaba la esperanza de que al decírselo se interesara y fuera a verla. Le dio a la flechita mientras cerraba un ojo como si así el impacto fuera menor. Eran exactamente las 15:05 horas.

Eran las diez de la noche y Parker conectó el móvil. Lo tenía desconectado para poder centrarse en la preparación de los exámenes. Al hacerlo vio que tenía varios mensajes. Había acostado a Ingrid y se disponía a cenar. Se había preparado una ensalada con algo de fruta lo único que le apetecía era acostarse porque estaba realmente agotada. Vio primero los mensajes y correos, después entró en el whatsapp y vio que habían tres conversaciones, Laura, Noah y Kristina. La primera que le interesó fue Laura. Leyó el texto y sonrió. Después leyó a Noah quien le decía que al día siguiente tenía que ir a la universidad y la invitaba a tomar un café, también sonrió y aceptó la invitación. Y por último fue a abrir el de Kristina, antes de hacerlo tomó aire y suspiró con fuerza. Al leerlo su gesto fue al principio de impacto, después de una sonrisa irónica que formó un gesto en la cara de total incredulidad. No le iba a contestar, porque se lo había puesto muy fácil. Pero sintió tanta rabia que al final lo hizo.

P_Francamente, no necesito explicaciones. Tú sabrás lo que haces, es lo menos que puedes hacer por el bien de Ingrid.

No podía creerlo, ¿qué esperaba con ese mensaje? ¿Qué fuera corriendo a verla? ¿Qué pensara pobrecita Kristina? ¡Cómo podía hacer algo así! Le puso de muy mal humor. Se levantó y fue hasta la cocina para prepararse un té, solo esperaba que no le contestara, lo último que quería era intercambiar con ella acusaciones por el móvil. Resopló con total indignación diciendo en voz alta:

—¡Se piensa que ahora me puede importar lo que haga! ¡Eso debió hacerlo mucho antes! ¡Maldita sea!

A Kristina aquella contestación le dolió. Se mordió la uña mientras le caían dos lágrimas, su esperanza de que al saber que estaba mal le diera la suficiente pena para que se ablandara algo su corazón había sido totalmente vaga.

Se aferró a la almohada y rompió a llorar.

En otra cama, el enfado de Parker le impedía dormir. Encendió la luz con ansiedad y al ver que había visto el mensaje sin contestarle respiró algo más aliviada. Volvió a tumbarse mientras se ponía la mano bajo la almohada y suspiraba con esa rabia que le había provocado y le seguía provocando Kristina.

A la mañana siguiente la señora Davis se levantó preocupada. Lo primero que hizo fue ver si Kristina dormía pero no estaba en la habitación, pensó en las pastillas que era lo que durante la noche le había hecho dudar de si realmente estaba preparada para afrontar nuevamente un dolor tan intenso. Aquello había sido el desencadenante de todo lo que vino después. Al llegar a la cocina la vio sentada frente a una taza de café. Tras saludarla, Kristina le confesó lo que había hecho, el mensaje que le había enviado a Parker.

—Kristina en el fondo ese mensaje lo que trata de despertar en Parker es pena —ella la miró con cierta zozobra—. Estás necesitada de que Parker se acerque a ti de la manera que sea, lo sé. Sé que no puedes soportar su mirada, pero la pena nunca es buena aliada. Me gustaría que dejaras de pensar en ella y te centraras en ti. Por eso vas a la psicóloga, por ti. Cuando te pongas bien, cuando superes este miedo que tienes y vuelvas a ser la Kristina Davis de siempre, podrás acercarte a Parker. Pero con miedo y utilizando la pena lo único que vas a conseguir es más resquemor por su parte.

—No puedo soportar que me mire así.

—¡Es lo que hay, cariño! Ya lo hemos hablado.

—Intento aceptarlo, pero me cuesta.

—¿Qué crees que pasaría si Parker te perdonara? ¿Estarías más tranquila?

—Sí. Al menos, no me dolería tanto.

—Tú lo has dicho, te duele. Voy a ser franca contigo, la vida a veces es muy puta, cuando la otra parte a la que has destrozado puede tener una mínima posibilidad de revancha por muy buena gente que sea, como es el caso de Parker, se la cobra. Es algo irracional pero necesario. El ser humano es así con sus miserias y sus virtudes. Le destrozaste la vida porque te amaba ¿qué esperas de ella ahora?

Kristina apoyó los codos sobre la mesa tapándose la cara en actitud desesperada mientras dejaba sus manos en la frente con el pelo retirado. Tragó saliva con la mirada perdida.

—Hazme caso, cuanto menos molestes a Parker, mejor. Ella debe procesar volver a encontrarse contigo. Debe manejar la rabia que siente cada vez que te ve.

—Es que no sabía que le había hecho tanto daño.

—¿De verdad? ¿Me lo estás diciendo de verdad? —Kristina cerró los ojos—. La decepción es la peor de las sensaciones que uno puede sentir. ¿Recuerdas cómo te sentiste tú cuando te dijo que volvía con su mujer?

—Rota.

—Pues lo suyo es mucho peor porque la mujer a la que amaba con locura, la madre de su hija, las abandonó. Ella hasta que saliste de la clínica aceptaba la situación porque estabas enferma. Pero después tus actos lo único que hicieron fue destrozarla, se sintió humillada por ti, abandonada y eso es muy duro, cariño. Dale tiempo, Kristina. Ponte en su lugar.

Aquella frase pareció convencerla. La había decepcionado, abandonado y humillado.

Mientras tanto en la cafetería de la universidad, Noah esperaba a Parker. La vio llegar con ese halo de tristeza que la acompañaba siempre a pesar de su sonrisa. Si no la hubiera conocido feliz y enamorada de Kristina, podría decir de aquella mujer que era una persona contenta con lo que tenía, su trabajo, su hija. Pero él que la había conocido se estaba diciendo en aquel momento que por mucho que tratara de mostrar esa sonrisa sus ojos reflejaban una mirada repleta de abatimiento. Besó a su sobrino como hacía siempre. Pidió un café solo y bien cargado.

—¡Vas a destrozarte el estómago!

—Hoy he pasado una noche horrible y necesito despejarme.

—¿Ingrid? —Parker dobló algo la boca—. ¡Ah entiendo… Kristina!

—Sabía que iba a tener que soportarla en cuanto viniera, anoche me envió un mensaje diciéndome que le habían hecho algo en la espalda. ¿Qué quería despertar pena en mí y que fuera corriendo?

—¿Sabes una cosa, Parker? Me temo que estar entre las dos es un problema para mí. Prefiero no hablar del tema, creo que Úrsula te puede ayudar más que yo sobre estos problemas. Yo no soporto veros así, me hace daño. Así que a mí me tienes para los demás.

—Perdona, tienes razón —arrugó la nariz con un gesto que trató ser simpático. Suspiró y le dijo—. Pues tú dirás.

—Me han dado la nota del trabajo de Filología —ella lo miró con una sonrisa—. Me ha calificado con la máxima nota.

—No me sorprende… para nada —lo dijo con total cariño por ese sobrino que había aparecido en su vida con veintidós años y un interior destrozado por soportar en silencio su verdad—. A veces me recuerdas a…

—A ti —respondió él al notar que iba a decir a Kristina—. Mi madre dice que he sacado dos cosas heredadas de ti, y una es la inteligencia afortunadamente para mí.

—¡Sí, a tu madre nunca se le dio bien estudiar! Aprobaba siempre por los pelos, pero esto es un secreto entre tú y yo —le guiñó el ojo y tras dar un sorbo de café agregó—. La otra cosa es que eres gay.

—Pues yo estoy muy orgulloso de las dos cosas.

—Me alegro que hayas superado todo aquello que te hacía tanto daño y te aceptarás, me hace feliz ver que sigues tu camino, Noah.

—Precisamente quería hablarte de una cosa que nada más puedo compartir contigo.

—¡Uy! ¿Has conocido a alguien?

—Sí, ha sido algo inesperado. Sabes que soy muy romántico y creo profundamente en el amor. Como tú.

—Bueno… a tu edad es lo más lógico luego vas cambiando según la vida va tratándote.

—No puedo creer que me digas eso —la miró con la mano en el pecho—. Me rompes mis esquemas.

—Creo que no es el mejor momento para que me pidas consejo —le dijo con la voz abatida.

—Lo sé. Pero quiero compartir esto contigo, no puedo hacerlo con nadie más. Hace tiempo salí con un chico que me exigió que él no iba a esconder su amor por mí, lo quise muchísimo, lo amaba pero tuve que dejarlo por miedo a que mis padres descubrieran la verdad. Pensé que el amor no iba a volver a mí, porque me dolía mucho el corazón. Y no es que me haya enamorado de Lucas ni mucho menos, solo hemos hablado varias veces, pero tengo tanto miedo a que me vuelvan a destrozar el corazón que no soy capaz de relajarme cuando estoy a su lado.

—Pero no puedes hacer eso, Noah. La vida a veces nos hace sufrir pero muchas otras disfrutamos y somos felices. Solo tienes que encontrar a la persona adecuada que pueda llevarte a esa felicidad de compartir el amor en la vida. Es cierto que no siempre sale bien pero si no lo intentas si no intentas dar una segunda oportunidad a enamorarte y sentir de verdad, la vida no valdría la pena. Hay historias maravillosas basadas en segundas, terceras o  hasta cuartas oportunidades. En momentos que piensas vas a morir pero sobrevives y llega la magia del amor otra vez, te ilusionas, encuentras motivos para sonreír hasta por la mayor nimiedad. Es como un motor intenso en tu corazón porque la gente necesita sentirse querida, amada. No puedes aislarte. Debes seguir tu camino, ¡quién sabe a lo mejor Lucas es tu compañero de verdad! —elevó un hombro sonriendo.

—¿Crees en las segundas oportunidades?

—Por supuesto.

—¿Se la darías a Kristina?

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12 pensamientos en “PARKER Y KRISTINA. HERIDAS EN EL CORAZÓN. Cap 18

  1. Hola, Laura. Gracias por comentar.
    Estoy contigo, creo que cuanto más se acerque, más se aleja Parker. Aunque habrá que ver la vida que tiene Parker que sigue siendo un misterio.
    Un abrazo.

  2. Pues claro que se la dará….ahora no pero estoy segura que en cuanto se calmen y vea el cambio de Cris lo ará…. Yo en lugar de cris , dejaría a Parker trankila que hiciera su vida al igual que ella debería intentar tirar para delante sin prescindir de nadie( es complicado) según van pasando las cosas vemos que las dos siguen metiéndose y sintiendo la una por la otra, pero aveces las heridas del corazón….tardan y duelen muchisimo…. fin…que triste me tiene esta historia mi querida escritora….no alargues mucho la dureza de Parker🤗🤗🤗🤗

  3. Hola Nathalie, disculpa que no te haya contestado antes.

    Gracias por leer y comentar. Pero sobre todo, gracias por tener paciencia para que la historia se vaya desarrollando poco a poco. Dije que el personaje clave era Kristina. Ella había cometido un error arrastrando tras él a Parker. Y creo que en esta parte ambas van a crecer no sé si juntas, lo que sí sé es que Kristina tiene que darse cuenta que no puede ser ese centro de lo que yo quiero es, pasando por encima de Parker. Y es una oportunidad para mejorar como persona. Uno puede ser impulsivo pero aún siéndolo enamoró a Parker, la volvió loca pero demostrando respeto y comprensión. Y Parker, tendrá que mejorar cosas de su vida, también. Igual la historia debe transcurrir sin dar saltos grandes que no se entiendan, para ello a veces se da vueltas a lo mismo, pero es la manera de poder ofrecer la visión atormentada de esos personajes. Y sí, siempre en mis historias, el resto de personajes tienen un peso realmente importante para la trama. Vaya hacia donde vaya.

    Gracias por sentir esas sensaciones, Nathalie, como digo siempre es el mejor regalo para mí, poder con mis palabras llegar a vuestros corazones.
    Un abrazote.

  4. Holaaaa 😊😊😘
    GRACIAS POR ESCRIBIR!!!! De verdad, gracias!
    Siguiendo con la línea de dolor de esta historia, me quedo con que, a pesar de todo lo q ha pasado, EL AMOR ESTÁ, suspiré mucho con Kristina, con lo q piensa y siente por Parker, sentí como cuando la conoció y se enamoró de ella! Se q es algo totalmente distinto y lo tendrá muy rudo, pero veo q está como al principio (podría decirse), Un imposible, q con lágrimas, esfuerzo, sacrificios, AMOR y…. TIEMPO logró q fuera posible! No sé si será este el caso, pero siento como un fresquito y felicidad en recordar lo q pasó al principio y proyectarlo hacia lo que pueda pasar…. 😊😊😊

    Gracias por las sensaciones que me haces sentir, quizá soy la única q vea la historia como acabo de comentarte, pero ciertamente, y aunque esté equivocada al respecto, TE AGRADEZCO POR HACERME SENTIR CON TUS PALABRAS, CON ESTOS Personajes (TODOS), con tus historias, porque no solo con esta me has enganchado!
    GRACIAS!!!!!!!!!
    abrazos grandes!
    🌻🐶🐱

  5. Alguien debería recordarle a Kristina que un tal Copérnico, hace muuuuuchos años, nos dijo que la tierra gira alrededor del sol y no de ella jajajaja

  6. Hola Solete, gracias.

    Ya te he comentado antes que Kristina y, tú lo has dicho muy bien, actúa de un modo inmaduro. Y te digo más, creo que en este capítulo nos demuestra que realmente no es consciente de cómo se siente Parker. Parker nos da pistas y, tú antes lo has dicho muy bien, ella lleva una coraza que no nos deja ver qué está pasando realmente en su vida. ¿Laura? ¿Podría Parker tener una nueva novia? Hay que estar atentas a los comentarios de otros personajes, Úrsula, Noah. Incluso en las reacciones de Parker. ¡Pero habrá que recuperarla para que nos cuente cosas! Esta mujer esta totalmente encerrada en sí misma. Y Kristina mientras tanto actuando como es su costumbre ¡yo quiero esto y lo voy a conseguir!
    Un abrazo. Y gracias.

  7. Hola Alexandra, gracias por comentar.
    A ver, a mí me gustaría que la cuestionaras, ¿eh? Yo creo que siempre es un aporte leer vuestras opiniones y más si no estáis de acuerdo, creo que eso es muy sano y a mí me gusta leer. Es que es una historia intensa desde donde veniamos hasta donde hemos llegado. Un abrazo para ti, ¡qué vaya bien las evaluciones!
    Un placer como siempre responderte.

  8. Buenas noches Idana… quién es esa Laura???? Ahora sí que me dejas descolocada. Y lo de Kristina es de chiste: no sabía que le había hecho tanto daño. ¿Me río? ¿Lloro?

  9. Ohhh, ups, sin palabras gracias por este capítulo, dije que no voy a cuestionar tu historia y no lo voy hacer aunque me quedo con un gran nudo en el estómago, lágrimas y unas cuantas emociones encontradas también una zozobra inmensa (Laura?). Un fuerte abrazo yo también me voy a prepara evaluaciones tomar a mis alumnos el día de mañana, y seguir esperando eternas horas para un nuevo capítulo, gracias por dar respuesta a mis comentarios.

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