PARKER Y KRISTINA. HERIDAS EN EL CORAZÓN. Cap. 21

Parker estaba al otro lado de la puerta, con la pamela y las gafas en la mano. Su gesto la delató. Estaba nerviosa. Kristina juntó sus manos mirándola con miedo, seguro iba a reprocharle alguna cosa pero no había dicho casi nada como para tal cosa. Estaba tan guapa volvió a decirse y como acto reflejo se mordió el labio. Sacudió la cabeza mientras enarcaba las cejas en señal de desconcierto de verla allí.

—Verás sé que te va a sonar raro, pero… Me gustaría que me hicieras un favor —habló con inquietud.

—Claro, dime —su voz sonó con una mezcla de alteración y ánimo que se mostró en una sonrisa nerviosa.

—Noah me ha invitado a comer con él y Lucas —lo dijo frunciendo el ceño un tanto ansiosa—. ¿Podrías quedarte?

—¿Con vosotros? —su interior comenzó a saltar inevitablemente.

—Sí. Es que me siento como si tuviera que ejercer de suegra. No conozco al chico y…

—Bueno, tendría que llamar a la señora Davis para avisar. Como están mi madre y mi hermana, Ingrid no estará sola con ella.

—De acuerdo. Te lo agradezco.

Vio como Kristina sacaba el teléfono del bolso, notó el temblor en su mano derecha al apartarse el mechón de pelo. Miró a Parker sonriendo como si estuviera en un sueño y se hizo a un lado para hablar con la señora Davis. Parker se quedó unos pasos por detrás de ella. No podía dejar de mirarla, se había cortado el pelo y llevaba una melena lacia sobre los hombros, debía reconocer que le sentaba de miedo. Prefirió darse la vuelta y no seguir observándola aunque sí escuchó nítidamente como le dijo a la señora Davis que Noah le había invitado a comer y se quedaba. Nada más terminar iría. Agradeció que omitiera su presencia. Entonces sintió como llegaba hasta ella y carraspeó mostrándose firme.

—Ya está.

—Mira ya vienen —le advirtió Parker con algunos nervios pero agradeciendo que ellos llegaran y no estar sola con ella.

—Lucas es un gran tipo, ya lo verás.

Lo dijo con dulzura como si quisiera relajar su estado aparentemente nervioso. La conocía y sabía que lo estaba, aunque mientras se presentaban se preguntaba si esa actitud era por él o por haberla invitado a comer. Sonrió un poco dejándose llevar por el pensamiento que era por ella.

—¡Cuánto me alegro que te quedes, Kristina! —le dijo Noah abrazándola.

—Y eso que nos dijiste que hoy no venías, ¿eh?

Aquella frase le dejó claro a Parker que su presencia allí no era una estratagema de Noah para acercarlas, simplemente había sido una coincidencia.

—Me alegro mucho de conocerla —le dijo Lucas a Parker.

—Si quieres llevarte bien conmigo deja de hablarme de usted, soy mayor pero no tanto —sonrió ante la mirada encantada de Kristina.

—Disculpa, tienes razón.

—Venga, vamos que debemos tener ya la mesa preparada. ¡Me alegra tanto que estés aquí, Parker!

Noah se lo dijo mientras la abrazaba por los hombros y se la llevaba hacia delante. Unos pasos atrás Kristina iba justo detrás de ella, no podía evitar que su mirada se perdiera por aquel cuerpo que conocía tan bien, aquella piel que había recorrido con la yema de sus dedos y sus labios cada centímetro había sido suyo, lo había saboreado y amado. Se le escapó un suspiro de melancolía que se percató había sido demasiado sonoro.

—Si no quieres quedar como una mujer embobada por Parker… disimula —le susurró Lucas.

—Gracias —respondió sonriendo mientras negaba con la cabeza y elevaba las cejas—. Es complicado.

El camarero de aquel restaurante un tanto atípico con las mesas sobre la arena y con techo de cañizo, donde desde cualquier mesa se podía disfrutar del mar, no solo de su visión si no también de su sonido. Les dejó la carta para que eligieran sus platos. Tras un rato donde eligieron primero un vino para acompañar, los chicos eligieron sus platos. Le tocó el turno a Parker.

—Quiero una ensalada marinera.

—¿Usted? —le preguntó a Kristina.

—Lo mismo.

Era evidente y ambas lo sabían que de aquella carta iban a compartir plato. Parker y Kristina se habían sentado una frente a la otra, junto a Parker se encontraba un Noah tan nervioso como feliz de tenerlas allí con él. Por su parte Lucas estaba junto a Kristina. La comida se prometía distendida y Noah trató de que así fuera, si su tía había accedido a comer con Kristina era un paso importante al que había que sumarse con mucho tiento.

—¡Bueno y cómo os conocisteis! —preguntó Parker mientras extendía la servilleta sobre sus piernas.

—Aquí nuestra hada madrina —señalaron los dos a Kristina.

—¡No tuve nada que ver! —dijo sonriendo sin mirar a Parker.

—Perdona, Kristina. Ella fue quien tras hablar conmigo y casi obligarme a firmar un contrato con su ferretería, me invitó a que me pasara por allí que su chico de confianza, Noah me atendería muy amablemente.

—¿Acaso dije algo que no era? —dio una carcajada porque estaba feliz de ver que Parker tenía una sonrisa en sus labios.

—¡No! Pero la idea fue tuya.

—A ver me gustaste para Noah, pero lo demás vino solo.

El camarero llegó con los platos y Kristina lo agradeció, sentía la mirada de Parker sobre ella. Le estaba poniendo ciertamente nerviosa. De esa conversación pasaron a explicarle como desde la primera vez que se vieron hubo una conexión especial entre ellos. Noah se percató que al decir aquello Lucas la mirada de las dos se cruzó al instante.

—Y la verdad tenía muchas ganas de conocerte porque me han hablado tanto de ti los dos, que hoy me he levantado más nervioso de lo habitual.

—Espero que te hayan hablado bien —lo dijo modulando la voz mirando a Kristina.

—Muy bien.

—Lo que más me sorprende de todo es que un chico de Houston haga surf —le dijo sonriendo mientras miraba a Noah que dio una carcajada—. ¡De verdad!

Aquella sonrisa permanente en Parker mientras hablaba con su sobrino hizo que Kristina se la quedara mirando con el tenedor a medio camino. Cuanto tiempo sin ver ese gesto que rebosaba de ternura. Sabía lo mucho que significaba para ella Noah. Por un momento parecía que el tiempo se hubiera detenido al principio de llegar él a la ciudad, donde ellas lo invitaban a comer a casa o si la niña se lo permitía a cenar a algún restaurante. Así poco a poco fue creándose entre los tres un vínculo fuerte. Recordaba momentos en que los tres compartían anécdotas y risas sin parar. Parker sentía la mirada de Kristina pero en ningún momento desvío sus ojos de su sobrino.

—¡Más mérito tiene lo de Kristina! —dijo de pronto Lucas.

—¡Eso es cierto! —apuntó Noah.

—¡Ah no te ha preguntado a ti, no empieces a burlarte de mí, eh! —le decía con una ceja enarcada y voz desafiante.

—Debiste ver el primer día.

—¡No Noah! —le advirtió falsamente seria.

—¡Sí, Kristina! —le respondió Noah ante la carcajada de Parker, seguían siendo igual de payasos los dos—. Después de enseñarle como se tenía que colocar en la tabla.

—Por favor —dijo tapándose la cara muerta de vergüenza.

—Todos hemos pasado por ahí, no le hagas caso —susurró Lucas divertido—. Seguro que Parker sabe que es un exagerado.

—¡Como iba diciendo! —Parker sonrió al mirar a Kristina y notar su azoramiento—. Entramos al mar y le dije, tienes que remar con los brazos, es muy fácil. Y lo hizo muy bien, la verdad. Pero le expliqué que uno debe cabalgar sobre la ola, y ese concepto no lo entendió muy bien porque ella la atravesó de cabeza.

Lucas dio una carcajada, al igual que Noah que le guiñaba un ojo divertido a Kristina mientras Parker sonreía.

—No había tragado más agua en mi vida —susurró de pronto Kristina.

—Pero lo mejor fue que salió como pudo del mar, sin parar de toser se sentó en la orilla y se puso a llorar. Parecía una niña pequeña… no daba crédito a que llorara con ese pesar, así que, me agaché a su altura y la miré con pena, tanta que me puse a llorar como ella mientras la abrazaba. Entonces vino una señora y nos dijo muy seria, jovencitos las peleas de novios al principio son así… ¡Ánimo que seguro lo superáis hacéis muy buena pareja!

Kristina agachó la mirada riéndose, Lucas comenzó a reír de buena gana porque Noah lo había contado tan bien, hasta moduló la voz de la señora mayor. Parker miró a Kristina riendo divertida. Pero cuando levantó la mirada Kristina y durante unos segundos compartieron aquel gesto Parker volvió a mirar a su sobrino.

—¡Muy bueno! Jamás lo olvidaré. Además era la primera vez que venía porque fue cuando le hicieron las infiltraciones y yo estaba aterrado a que le hubiera pasado algo. Pero no, cuando la señora se fue y nos miramos, rompimos a reír. Y me confesó que había tragado mucha agua y pensaba que se moría.

—Desde luego me acabas de dejar como tonta.

—Por un momento me recordaste a Ingrid con sus berrinches.

—¡Por cierto! ¿Cuándo voy a conocer a vuestra hija?

Lucas lo preguntó con una sonrisa mirándolas alternativamente. Kristina fue dejando de sonreír poco a poco y retiró la mirada de Parker. Para suerte de ambas porque la pregunta les había creado algo de tensión llegó el camarero para preguntar por los postres.

—¿Kristina?

—Yo me tengo que ir. Estoy muy a gusto pero… me tengo que ir.

—¡Vale pues pasamos directamente a brindar!

Pidieron una botella de champán para festejar que se habían conocido y había sido una velada muy divertida y tranquila. Por un momento dejaron de hablar del surf. Noah y Lucas le contaron de la universidad, mientras Noah estudiaba filología inglesa como Parker, Lucas estaba estudiando ingeniería informática. Entonces llegó nuevamente el camarero con el champán. Les abrió la botella para dejarla sobre la mesa.

—Brindemos por vosotros —dijo Parker elevando su copa.

—¡Gracias!

Pero la copa de Parker nunca cruzó la distancia que le separaba de la copa de Kristina. Y Kristina entendió que quizá llegar a brindar era demasiado para ella. Tras el brindis y el agradecimiento de los chicos, Kristina hizo amago de pagar pero ninguno de ellos se lo permitió. Tampoco a Parker que también había dicho que debía de corregir y debía volver a casa. Se despidieron con besos y un abrazo muy fuerte entre Noah y su tía a la que le dijo al oído.

—Gracias, eres un sol.

—Espero que seas feliz —le respondió Parker.

—Bueno voy a por mi tabla. Nos vemos. Bueno… adiós —le dijo Kristina que volvía a mostrarse nerviosa ante la mirada de Parker.

—¡Hablamos! —le dijo Noah al ver que Parker no le decía nada.

—Gracias, Kristina.

La frase de Parker no la esperaba, y se quedó un tanto turbada. La miró con ese brillo especial que tenía Kristina cada vez que miraba a Parker, asintió y sin decir nada más se fue hasta los vestuarios. Parker aprovechó para marcharse así evitaba irse junto a ella hasta el parking.

—No lo entiendo, se nota que hay una química especial entre ellas.

—Pues sí, Lucas. Pero aunque para mí esto de que estuvieran juntas era impensable y lo han hecho, también sé que ha sido por apoyarnos. Quizá no esté todo perdido. Yo sigo sin entenderlo, por más que me expliquen que del amor han pasado a esta situación, no… No las entiendo.

Una vez llegó al parking, Parker con los nervios no se acordaba donde había dejado el coche. Pasó justo por al lado del de la señora Davis y miró instintivamente hacia detrás. Kristina no venía. Se estaba poniendo nerviosa porque estaba perdiendo un tiempo precioso.

—A ver… tranquilízate.

Se dijo así misma tras suspirar hondo.

—¡Allí está!

Se alegró tanto de verlo, que dio un respingo. Fue hasta él y al salir vio como Kristina estaba colocando la tabla. El regreso a casa lo hizo con una idea metida en su cabeza. El llanto desesperado de Kristina el día que había dicho Noah. Justo entonces había sido su encontronazo en el parque. Aquel llanto sería realmente porque una ola la había vencido o por lo que ella había descubierto al verla con Laura.

Al llegar a casa Kristina, cogió en brazos a Ingrid dándole un montón de besos.

—¡Espero que pronto dejes de hacer esa locura que es el surf! ¿Te has planteado tal y como estás si no vas a resentirte después?

—Mamá, el médico me dio el visto bueno. Hago ejercicios antes de entrar al mar.

—No me gusta nada, te lo advierto —le dijo Alexis señalándole con el dedo.

—¿Os lo habéis pasado bien?

—Sí, señora Davis. Lucas es un buen chico al menos Parker se habrá quedado tranquila —lo dijo sin darse cuenta mientras subía a su hija hacia arriba y ésta rompía en carcajadas.

Las tres se intercambiaron una mirada un tanto sorprendida. Sobre todo, porque se dieron cuenta que Kristina no se había percatado de lo que había dicho. Siguió hablando sobre la comida pero omitió totalmente a Parker.

La noche estaba llegando y Parker debía arreglarse, había quedado para cenar pero se le habían ido las ganas. Se vistió con desgana, se arregló lo mejor que pudo. Aquella noche no era demasiado fría y permitía ir con vestido. Se maquilló y tras suspirar mirándose al espejo, cogió el bolso y se fue.

Prácticamente a la misma hora que ella salía de su casa, Kristina y Sam estaban terminando de tomar unas cervezas en un lugar que a Kristina le gustaba mucho. Iba muchas veces allí con Parker. Estaban sentadas en un rincón tranquilas después de que Sam comprara algunos regalos para los niños como hacía en cada viaje.

—Los estás mal acostumbrando.

—Al menos sé que se portan bien aunque sea por los regalos.

—¡Eso es chantaje! —decía con una sonrisa.

—Sí.

—Sam, ¿Molly sigue enfadada conmigo, verdad? —en sus ojos se reflejó la tristeza que sentía.

—Kristina, ya sabes como es Molly. Es muy buena, tiene un corazón enorme y una paciencia infinita pero cuando se enfada… hay que dejarle su margen de tiempo para que se le pase.

—Ha pasado tiempo y le he pedido perdón.

—Bueno. Aún tiene que pasar un poco más. De todos modos esta vez no ha venido porque tiene los exámenes finales, estoy convencida que en el próximo viaje vendrá. Os echa de menos a ti y a la niña.

—Siento tanto todo.

—No empieces —le advirtió su hermana. Entonces vio como su gesto cambiaba—. ¿Qué te pasa?

—Nada, ¿has terminado ya?

—Sí, sí.

—Pues vámonos que es tarde y la señora Davis nos echara una bronca de las suyas.

—De acuerdo.

—¡Yo te invito!

Se levantó yendo con rapidez hasta la barra para pagar. Sam por su parte estaba cogiendo las bolsas y se encaminó hacia la calle, entonces supo el por qué de las prisas de Kristina.

Sam tuvo que darse prisa para seguir a su hermana, incluso en la calle había acelerado el paso. Al final, le cogió del brazo haciéndola detenerse. Entonces vio las lágrimas en sus ojos. La llevó hasta uno de los bancos que había en la calle y la hizo sentarse.

—¿Me has sacado de ese restaurante a la carrera porque Parker ha entrado con una mujer? —Kristina suspiró con fuerza asintiendo mientras se retiraba una lágrima—. Kristina… mírame.

—Lo sé, Sam. Es mi culpa por mi culpa está con ella.

—Hasta que no dejes de culparte tu situación no va a cambiar.

—Siento tanta rabia. Hoy he comido con ella, ¡porque me lo ha pedido ella! Y por un momento pensé que tenía una pequeña posibilidad.

—¿Sabes? Yo no creo que esa mujer sea la novia de Parker, la nueva novia —le dijo segura—. Pero si lo fuera tiene todo el derecho a rehacer su vida.

—Lo sé.

—Y de igual manera que ella tiene derecho a rehacer su vida, tú tienes que rehacer la tuya.

—¿Sin Parker? —la miró con el miedo grabado en sus ojos.

—Sin Parker.

—¿Sin luchar por ella?

—No estás en disposición de luchar por ella, Kristina. Parker está resentida por todo lo que pasó. Si luchas por ella desde ese estado en el que está, lo único que vas a lograr es que su reacción no sea la más idónea. Cuando nos rompen el corazón no siempre somos capaces de volver a juntar los trozos, perdonar, olvidar y volver con quien nos ha hecho daño de una manera rápida.

—No puedo vivir sin ella —lo dijo llorando.

—No te queda otra. Aunque… insistió no veo a Parker con otra mujer.

—¡La acabas de ver! No digas eso.

—No quiero darte falsas esperanzas, tan solo te digo que no la veo. ¡Venga trata de que no se note que has llorado y para casa!

En el restaurante, Parker había visto a Kristina. Su reacción le había pillado de sorpresa. Laura le estaba hablando pero se percataba de que no le estaba escuchando. Cuando le insistió entonces se disculpó.

—Disculpa, Laura. Perdona es que… hoy estoy un poco distraída.

—Me he dado cuenta —sonrió mientras le cogía la mano—. ¿Quieres hablar de ella?

—No —respondió tajante.

—De acuerdo. ¡Venga cena y nos vamos por ahí seguro que es lo que necesitas para animarte!

La cena en casa de la señora Davis fue divertida, trataron de hablar de los niños, de sus locuras, de cosas que no implicaran ver a Kristina seria. Sam aprovechando que había ido a bañar a la niña, les había contado la coincidencia con Parker y cómo era cierto que habían comido juntas. Las tres mostraron un gesto de preocupación. Para Kristina aquel día había tenido tantas emociones, había sido como subir a una montaña rusa estaba agotada. Cuando su madre y Sam se fueron se acostó tratando de no pensar en qué estaría haciendo Parker en aquel momento. Pero la mente comenzaba a pasarle malas jugadas, imaginaba a aquella mujer besando a Parker, acariciándola, haciéndole el amor. Por mucho que había tratado de eliminar aquellos pensamientos negativos en los que se encontraba la fuerza de los celos era mucho mayor. Se sentó en la cama cogió el móvil y abrió el contacto de Parker. Suspiró con fuerza. Recordaba las palabras de la señora Davis, los celos te empujan a convertirte en una idiota. Dejó el móvil a un lado porque podía imaginarse a Parker junto a aquella mujer en la cama riéndose de ella. Fue hasta la cocina para beber un vaso de agua. Debía tranquilizarse aunque trataba de aferrarse a las palabras de su hermana, ¿y si solo era una amiga? Una amiga que ella no conocía. Podía ser una compañera de la universidad, desde que se fue Parker había vivido una vida que ella desconocía totalmente. Volvió a la cama y cogió el móvil. Suspiró dejándolo de nuevo en la mesilla de noche mientras se acostaba mirando a su hija.

—Qué lástima que no sepas hablar, cariño. Tú me lo podrías contar.

Eran las dos de la mañana cuando Parker llegó a casa. Al entrar echó de menos a Ilsa, mucho más a Ingrid. Recorrió la casa a oscuras con el pensamiento puesto en que deseaba que fuera domingo para estar con ellas. Se sentía tan sola. Era curioso porque nunca había sentido esa soledad tan intensa como desde que…

—Se fue Kristina —murmuró sentándose en el sofá—. Al final nos hemos convertido en dos almas rotas. Lo que tanto miedo me daba acabó convirtiéndose en realidad.

Rompió a llorar porque sentía la necesidad de hacerlo, sentía la frustración en ella por ese abandono que Kristina había llevado a cabo. Era una inseguridad que le hacía papilla el corazón. Los recuerdos siempre llegaban los buenos, ¡qué malas pasadas podía llegar a hacer los pensamientos! Borraba aquello que tanto le hizo sufrir y mostraba imágenes donde Kristina la abrazaba, la besaba, la consentía. Nunca se había sentido tan querida pero al mismo tiempo nunca se sintió tan desamparada. Kristina la había abandonado y no lo podía entender. Ni en ese momento que estaba allí podía creer lo que les había sucedido, solo tenía una cosa clara que no podía confiar en ella. Nunca podría confiar su corazón a Kristina. Ya lo había destrozado una vez y no le iba a permitir acercarse. Se apartó las lágrimas con rabia, se quitó las sandalias de tacón y con ellas en la mano se fue a la cama. Iba tratando de controlar el pesar que tenía, las lágrimas parecía que no se iban a frenar, se hacían protagonistas de aquella noche. Se cambió, ni siquiera tuvo ganas de desmaquillarse. Retiró la sábana y se sentó en la cama. Apagó la luz mientras todavía le quedaban restos del llanto que tenía. Se puso de lado mirando hacia la ventana justo al lado contrario del que dormía Kristina. Cerró los ojos. Y comenzaron a llegar a su cabeza las imágenes de Kristina que no quería recordar, Kristina saliendo del mar con el pelo retirado hacía detrás y aquel traje de neopreno tan ajustado a su cuerpo que marcaba cada una de sus líneas, la mirada cálida que le había dedicado durante la comida, sus nervios al decirle que se quedara con ella, su maravillosa sonrisa acompañada por la carcajada que tanto le gustaba escuchar. Las imágenes se sucedían en su mente como si fueran un bucle. Se dio la vuelta resoplando notaba la excitación como una traidora recorriendo su cuerpo. No la había engañado, no la había engañado. Era la frase que venía de la mano de la excitación. Sentía que el deseo por Kristina había llegado como un huracán arrasando todo a su paso. Había derribado el muro de contención con el que trataba de frenarlo cada vez que le había asaltado por las noches. Y lo había ido consiguiendo, había ido venciendo ese deseo conforme pasaban los días, las semanas, los meses. Pero aquella noche con Kristina en su mente saliendo del mar, sonriendo como tanto le gustaba verla sonreír, las gotas del agua recorriendo su piel bronceada. Fue demasiado para poner freno al deseo, cerró los ojos tratando de controlar su respiración al tiempo que deslizaba la mano derecha por su vientre, la voz de Kristina llegaba a ella como tantas otras veces cuando le decía que la quería, que la amaba, que la deseaba. Su deseo fue ascendiendo como su modo de aplacarlo, la respiración iba en aumento y su mano no podía dejar de buscar llegar a aquel final que tanto deseaba, se pasaba la lengua por los labios jadeaba sabiendo que por una vez podía dejarse llevar en aquella máxima soledad, y así lo hizo. Al finalizar se puso de lado con los ojos cerrados, la respiración disparada y un susurró agotado salió de su corazón.

—Kristina

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8 pensamientos en “PARKER Y KRISTINA. HERIDAS EN EL CORAZÓN. Cap. 21

  1. ¡Hola, Solete! Gracias por comentar.
    Sí, en el fondo, Parker quiere ser muy dura, muy intansigente con Kristina pero le pierde verla cual vigilante de la playa jajajaja entre otras cosas porque lo que menos esperaba era encontrarse con ella. Yo creo que lo de Parker es todo fachada, pero claro, Kristina no se imagina lo que ha pasado. Y bueno, creo que los nervios de Kristina en la comida son los de Parker pero ésta los ha sabido enmascarar mejor. En este caso está claro que Parker era fuerte teniéndola lejos, pero en estos dos capítulos nos ha mostrado debilidad. Yo coincido contigo, tiene miedo. Y eso es muy peligroso. ¡Pero a ver si sirve para algo!
    Los personajes ficticios son Úrsula y su marido, Noah, Lucas, Andrew, la señora Davis y por supuesto Ingrid. Siempre creo personajes ficticios en mis fics precisamente para daros libertad a los lectores de darles la forma que queráis, si os dais cuenta hago muy pocas descripciones de cómo son físicamente porque es una manera de el lector ponga su granito de arena en mi historia. Y tenga sus propios personajes.

    Un abrazo. ¡Gracias!

  2. En primer lugar, gracias por los dos capítulos de ayer, menuda sorpresa. Y entrando en el meollo de la cuestión, Parker Parker, el subconsciente te traiciona jajaja… es que ver a Kristina saliendo del mar cual vigilante de la playa, es lo que tiene. Con todo el pelo hacia atrás, el traje de neopreno… así cada vez que se acuerda de dicha visión pasa lo que pasa jajaja… que mi Parker no es de piedra. Ella sigue enfadada con Kristina, de ahí su comportamiento, no se fía, tiene miedo… pero chiquilla, la carne es débil!!!! Se ha autoimpuesto odiarla y olvidarla, y por un tiempo lo ha conseguido, a ver cuánto le dura porque no es capaz ni de aguantarle la mirada, ayyyy Parker alma cándida!!! Por cierto, me encanta la pareja Noah/Lucas. Y ya por último una cosita, a ver, yo no he seguido esta serie, encontré un vídeo en youtube de casualidad, y buscando a ver quiénes eran di con tu blog. Por lo tanto, no tengo muy claro cuáles de tus personajes son reales y cuáles ficticios, la familia de Kristina se que son reales, pero la señora Davis, Noah, Ingrid, etc. imagino que no lo son, en ese caso ¿podrías poner alguna foto para ubicarlos? Si estoy pidiendo demasiado dímelo, no pasa nada, pero cuando se trata de fics me gusta ponerles cara a los personajes no reales. Ya esperando ansiosamente el capítulo de hoy. 😉

  3. ¡Gracias, Laura! Lo que menos esperaba Parker era tener esa visión. Y todavía menos lo que esa visión iba a provocar en ella. Esperemos que se dé cuenta de las cosas y no se siga engañando más con algo que parece evidente, aunque… ya se sabe a veces las ex es lo que tienen, remueven recuerdos que no siempre se pueden controlar, y bien claro está con Parker.
    Un abrazo.

  4. Gracias por comentar, disculpa que no contesté ayer pero hasta ahora me ha sido imposible.

    Bueno Alexandra, malo todo no iba a ser. Os dije que había que ir dejando que la historia fuera recorriendo el camino que debía y cada una de ellas fuera actuando acorde a sus sentimientos. Y todos sabemos que los sentimientos cuando se adueñan del corazón…

    Un abrazo.

  5. Siiiii….poco a poco…!!! Si Parker se derrite cuando la ve, aunque ella quiera negárselo… estoy segura que jamás olvidará de su memoria esa imagen saliendo del agua con su traje de neopreno…jajajaja o sino mira el final de este capítulo….a lo GRANDEE!!!! ajjajjaja un abrazo

  6. Wuau que sensaciones tan fuertes estoy a punto de infarto, veo que no hizo mucha falta que siguieras Cardiología para dar un poco de alivio a mi corazón sufrido por capítulos anteriores ja ja ja. Gracias por estos capítulos que me hicieron suspirar, te amo soy tu fans Un fuerte abrazo y mil deseos porque tu salud siga mejorando, nos volveremos encontrar en unas cuantas horas, en nuestra cita diaria. Bye Obtener Outlook para Android

    ________________________________

  7. Me encantó está excepción de hoy!
    Gracias por la doble dosis de Parker y Kristina!
    Aaaaaahhhhh….. Creo q nunca he suspirado tanto como desde que te leo!
    MUCHÍSIMAS GRACIAS!¡ 😊😘🐱🐶🌻

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