PARKER Y KRISTINA. HERIDAS EN EL CORAZÓN. Cap 23

Úrsula volvió después de abrir y cerrar la puerta. Suspiró con fuerza veía a Parker sumida en una obsesión contra Kristina que no le gustaba, como amiga de la pareja entendía que no había reconciliación en esos momentos era imposible, pero al menos, quería intentar que hubiera una relación respetuosa y fluida por la niña. Era lo que todos querían y trataban de buscar con charlas tranquilas como la que pretendía tener con ella antes de que alguien llamara al timbre. Pero además, como amiga de Parker estaba deseando que saliera de ese caparazón en el que se había escondido, en el que se sentía cómoda acompañada quien sabe si por el miedo que sentía, era más fácil estar allí metida alejando a Kristina de su corazón.

—Se ve que se han equivocado, no había nadie. ¿Has meditado lo que te he dicho?

—No tengo nada que meditar, Úrsula. Ella se fue porque estaba enferma y lo asumo, pero cuando estaba bien no volvió, no hizo una sola llamada y eso no lo perdono.

—Puedes quedarte ahí, es una postura cómoda.

—¿Qué quieres decir? —preguntó con gesto de no saber a dónde quería llegar.

—Puedes salir con cuantas mujeres quieras, puedes encerrarte en casa a trabajar, en la universidad, pero en tu corazón sigue estando Kristina, y eso te da una rabia enorme. Tanta rabia como miedo, porque vosotras habéis cambiado el amor por el miedo.

—¡Oh vamos Úrsula! —protestó.

—Sí, sí. Dime lo que quieras pero te da miedo que Kristina se acerque a ti porque es muy probable que no puedas resistirte a ella. El mismo miedo que tiene ella en acercase a esta Parker porque aunque se muera de ganas de hacerlo tiene miedo a que la rechaces. Al fin y al cabo os habéis amado con locura, y ahora os destruís con esa misma locura que estoy segura necesitáis sentir para no acabar liadas en la cama como dos fieras.

—Lo último que se me puede ocurrir es eso —dijo modulando la voz, aunque salió con un ligero temblor, al recordar la noche en la que terminó masturbándose pensando en Kristina.

—Allá tú si te quieres mentir.

—Úrsula lo que no tiene derecho es a venir exigiéndome.

—¡Claro que lo tiene! ¡Es la madre de Ingrid! —le dijo enfadada mirándola fijamente con rotundidad en su voz y dando golpes con su dedo índice sobre la mesa. Necesitaba hacerla reaccionar—. ¡Tú sigues anclada en el dolor que te causó! Pero ella está aquí, ha tratado de poner todo de su parte para demostrarte que asume lo que pasó, te ha dejado a ti que le digas cuando puede o no ver a la niña. Está siendo una buena chica.

—¡Debo además estar agradecida! —la miró perpleja con una sonrisa irónica.

—En parte sí.

—¡No me lo puedo creer! ¿De quién eres amiga?

—Me ofende esa pregunta.

—Y a mí me ofende que digas que está siendo una buena chica.

—Dime una cosa. Si ahora ella reclamara la custodia compartida de Ingrid ¿crees que un juez no le daría la razón? —Parker la miró totalmente fuera de sí—. Se ha curado, ha superado sus problemas y está poniendo todo de su parte por mejorar. Podría hacerlo pero en lugar de eso, sigue agachando la cabeza por lo que hizo y dejando casi que tú caritativamente le dejes ver a su hija. ¡No creo que sea tan difícil, Parker! Ingrid es muy pequeña para ir a la guardería, estaría mejor junto a su madre. Aparta la rabia que sientes, por favor piénsalo fríamente no desde la decepción que siente tu corazón contra Kristina. Al menos, mi amiga Parker lo pensaría y sabría que le estoy diciendo algo que es cierto. Aunque debo reconocer que esta Parker me crea muchas dudas que lo haga.

Mientras en casa de la señora Davis, acababa de abrir la puerta y de un empujón metía a Kristina para dentro. La miraba enfadada, incrédula.

—¡Pero qué pretendías hacer yendo a casa de Parker en las condiciones en las que estás! ¡Pero te has vuelto loca!

—Estoy cansada que me trate como me trata —respondió con los nervios desatados.

—¿Y ahora qué ha pasado?

—He ido a la guardería y no me dejan ver a mi hija. ¡Y encima me llama para decirme que no quiere que tenga a Ingrid si no hay alguien delante que le pueda decir, tranquila Kristina no está loca! ¡Ni está drogada! ¡No le está haciendo nada malo a la niña! —gritaba enfurecida.

—¿Te das cuenta como estás? ¡Si llega abrir la puerta Parker en lugar de Úrsula, que menos mal te ha dado con ella en las narices sin dejarte hablar, hubiera sido tu fin!

La señora Davis pasaba por casa de Parker para ir a comprar, fue en ese momento en que vio como Kristina bajaba del coche a toda velocidad dando un portazo, su gesto, sus movimientos le dieron a entender que estaba a punto de cometer una locura. Resopló harta de ver la manera en la que se destruían y al cerrar la puerta Úrsula la cogió del brazo llevándosela hasta el coche.

Kristina caminaba de lado a lado por el comedor, había perdido los nervios, respiraba agitadamente, tenía la mirada nublada y el corazón latiendo desbocado, parecía que de un momento a otro iba a estallar. Cuando la señora Davis terminó la frase, Kristina se detuvo, la miró fijamente mostrando sin tapujos el dolor que le había causado aquella discusión telefónica diciéndole mientras negaba con la cabeza.

—No, mi fin con ella desde luego ha llegado ya. ¿Cómo puede tratarme así? ¿Cómo puede hablarme como me ha hablado?

—Tranquilicémonos. Será lo mejor —dijo sentándose agotada mientras resoplaba cansada por la situación.

—¡Qué clase de persona es! El sábado me dice que me quede con ella a comer con Noah y Lucas, se muestra agradable, al menos correcta. Por la noche me la encuentro con su novia. ¡Qué imagino que ella podrá estar con mi hija más tiempo que yo! ¡Y eso no lo soporto! —lo dijo con tanta ira que las venas de la garganta parecía iban a explotar—. Hoy me dice que me deja dos días a Ingrid, paso por delante de la puerta de la guardería quiero ver a mi pequeña, darle un abrazo y me niegan la entrada porque su madre no me tiene en la lista de gente que puede entrar. ¡A mí! ¡A su madre!

—¿Ya has acabado?

—Me va a estallar la cabeza, ¡debería haberla oído! Nunca Parker me había hablado como hoy. ¡Nunca! No creo que me merezca el trato que me ha dado. ¡No lo creo!

—Ella cree que sí.

—¿Y usted?

—Yo creo que las dos estáis con un lío mental de gran tamaño. Incluso diría que con una carga de tensión sexual muy salvaje, además, tú que debes querer y no poder te genera una tensión y miedo añadido. Todo esto unido hace que tengáis que atacaros por donde podáis. Y desgraciadamente es la niña. En este instante iría a un juzgado a denunciaros porque ninguna estáis en condiciones de tener a vuestra hija. No se puede usar como un boomerang en vuestras estúpidas, infantiles y ridículas disputas. ¡Y me tenéis cansada!

Se levantó dejando a Kristina de una pieza. La vio entrar a su habitación, salir y decirle.

—Acompáñame.

—¿Dónde?

—Vamos.

A Kristina le dolía el corazón no tenía ganas de nada, pero el ímpetu de la señora Davis no le dejo ninguna posibilidad para oponerse.

En casa de Parker sonó nuevamente el timbre. Allí estaba Noah con gesto inquieto. Agradeció que quien le abriera fuera Úrsula para poder explicarle lo que tenía que explicarle.

—Parker, nos vamos.

—¿Dónde?

—Acompáñame.

Úrsula la llevó a la cafetería que estaba frente a la ferretería. Al entrar, las abordó la señora Davis.

—Parker, ¡qué sorpresa! Ven conmigo. Tú también Úrsula, por favor.

—¿De qué va esto? —preguntó Parker con una sonrisa incrédula.

—¡De que estoy hasta las narices, querida! —le dijo con los ojos echando fuego—. De eso va.

Subió la escalera que llevaba al piso de arriba e hizo pasar a Parker. Entonces vio a Kristina sentada en un rincón con el gesto totalmente roto. Parker negó con la cabeza mirando a la señora Davis y a su amiga Úrsula.

—De esto nada —les dijo seria.

—Parker vamos a hacer algo que debíamos haber hecho hace tiempo por el bien de todos.

—¡Para esto me ha traído aquí, señora Davis! —le recriminó Kristina acercándose sin mirar a Parker.

—Sí. Sentaros las dos, por favor —zanjó la señora Davis—. O de verdad voy al juzgado y os denuncio por incompetencia para ser madre de Ingrid.

—Y yo la apoyaré en esa denuncia.

Parker le dedicó una mirada enfurecida a Kristina que no se amilanó, devolviéndola de igual modo. Se sentaron una frente a la otra mientras Úrsula lo hacía junto a Parker y la señora Davis al lado de Kristina. Tras un suspiro que daba muestras de que estaba muy cansada por la situación y también, preocupada comenzó a hablar la señora Davis.

—Bien, como sois dos zoquetes que parece mentira que os comportéis así. He decidido que ya está bien. ¿Hasta cuándo vais a seguir con esta actitud estúpida? —ninguna contestó—. ¿Creéis que esto es bueno para Ingrid?

—Igual piensan que como es demasiado pequeña no percibe nada de lo que pasa a su alrededor —sugirió Úrsula con tono repleto de sarcasmo—. Debería haberla visto cuando he llegado, menudo pesar tenía porque Parker estaba gritándole como loca a Kristina por teléfono.

—Muy bien, es increíble como dos mujeres que se han amado tanto han llegado hasta aquí, ¡hasta este nivel de destrucción!

A Kristina saber que la niña había llorado le hizo sentir peor que todo el daño que Parker la había provocado. La voz endurecida y bronca de la señora Davis la sacó de su ensimismamiento.

—¡Qué no se trata de vosotras! A ver si os metéis eso en la cabeza.

—Lo siento, es culpa mía —admitió Kristina—. No debí ir a la guardería, lo siento. Siento lo que te dije… no es lo que debí decirte.

Úrsula miró a Parker invitándole a disculparse ella.

—Yo no tengo nada por lo que disculparme.

—¿De verdad, Parker? —la atravesó con los ojos enfurecidos de nuevo, la señora Davis.

Parker guardó silencio unos segundos.

—Le he permitido dos días más ver a Ingrid —dijo finalmente con voz gélida.

—¡Bravo! ¡Maravilloso gesto!

—Más de lo que se merece —arrastró cada palabra acompañada por una mirada repleta de gravedad.

—No seas injusta —terció Úrsula provocando que la mirada de Parker se diluyera.

De repente el silencio entre ellas se hizo el protagonista. Kristina estaba tratando de retener las lágrimas. La actitud de Parker le dolía más que sus palabras. La señora Davis esperó a que Parker reflexionara.

—Parker no voy a separarte de Ingrid. Te lo aseguro —le dijo Kristina.

—¿Me lo aseguras? —la mirada penetrante de Parker podía quemar sus ojos.

—Sí. No sería capaz de hacer algo así.

—Piensa bien lo que vas a decir, Parker —la aconsejó Úrsula.

Entonces Parker retiró la mirada de Kristina, agachando la cabeza. Tragó saliva y prefirió no responder.

—¿Creéis que con esta actitud Ingrid va a crecer feliz? —les preguntó la señora Davis—. Podéis separaros pero no podéis destrozaros como madres.

—Parker lo siento, de verdad siento lo que pasó —Parker sonrió con ironía—. Soy responsable de todo, nada más tuve yo la culpa, fue mi error lo siento muchísimo y te aseguro que no quiero hacerte daño. Sólo te pido que me des la oportunidad de compartir a Ingrid más tiempo.

—Me cuesta mucho darte esa oportunidad —le dijo con dolor.

—Lo sé. Y si estuviera en tu lugar imagino que me pasaría lo mismo —acertó a decir.

—Créeme no deseo que estés en mi lugar nunca —respondió con los ojos llenos de lágrimas.

El silencio volvió a tomar protagonismo. La señora Davis miró a Úrsula que también se mostraba afectada por aquella conversación.

—De acuerdo, está claro que Kristina asume su error, te está pidiendo perdón. Nosotras más que nadie sabemos lo que sufriste, Parker. Lo que tuviste que luchar sola —entonces fue Kristina quien no pudo evitar las lágrimas—. Pero si no dejas esa rabia atrás, Ingrid es quien al final sale perdiendo. Y en el fondo las dos sufrís porque no estáis acostumbradas a trataros de este modo tan diría estúpido, pero me parece, desgraciadamente, más real decir dañino. Demos un paso unidas. Parker trata de confiar en Kristina lo hace bien con la niña que es lo que debe importarte. Parker nosotras dos sabemos como te has desvivido por Ingrid, pero cariño, todos cometemos errores, Kristina cometió el suyo y lo está pagando. De igual manera que tú estás cometiendo ahora mismo un error tratando de proteger a Ingrid de Kristina no tiene sentido, te lo aseguro. Y tú Kristina, trata de respetar el estado de Parker, te ha dicho lo que quiere y no quiere, me prometes hacer las cosas bien pero una y otra vez acabas metiendo la pata. Sé que es tu hija y quieres tenerla pero debes aprender a respetar desde este momento las decisiones que toméis. ¿No creéis que es mejor olvidar el pasado y centraros en el futuro por Ingrid? Tenéis una hija maravillosa, por favor, os lo ruego por el cariño que os tengo a las dos por lo mucho que adoro a Ingrid. Enterrad el hacha de guerra eso nada más os conduce a destruiros. Seguid cada una con vuestras vidas, pero pensad que tenéis una hija en común y sí o sí tenéis que entenderos por ella.

Ninguna contestó pero ambas miraron a la señora Davis y asintieron en silencio sin mirarse.

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2 pensamientos en “PARKER Y KRISTINA. HERIDAS EN EL CORAZÓN. Cap 23

  1. Gracias, Alexandra. Me alegro mucho que has captado una de las principales esencias de la historia. La vida muchas veces la centramos en una pareja, cuando la buena gente, la buena amiga o amigo es quien nunca nos abandona. Los buenos de verdad, de corazón. Otra cosa soon ellas, hay algo en este capítulo que he tratado de dar el sentimiento de Parker cuando le dice:

    -Créeme no deseo que estés en mi lugar nunca.

    Puede parecer que Parker le está reprochando, reciminando, pero todas conocemos a Parker y ahí habla con el corazón. Y Kristina es como tú muy bien dices impulsiva, impaciente y esto le hace meter la pata constantemente, porque ella piensa que ya ha demostrado que se equivocó, que lo siente, que la quiere por lo tanto no entiende lo que está pasando su actitud, porque ella quiere el perdón ¡ya! Creo que también está siendo una lección para aprender por su parte.
    Gracias a ti por transmitirme estas emociones que me alegra saber llegas a vivir con mi historia.

    Hasta esta noche.

  2. Holaaaaa Querida Idana gracias por este capítulo y a estas horas de la mañana que la verdad no lo esperaba, pues que diré mmmm, es muy importante los personajes que tienes en la historia como es Úrsula y la Sra. Davis porque ellas están logrando que exista entre ellas una buena comunicación por la niña y así puedan ir limando asperezas que tanto daño les hace, se que no debe ser fácil escribir una historia asi porque aveces tus lectoras nos ponemos en tu contra ya que andamos con una zozobra impresionante para que por fin unas a la pareja y pasan capítulos y capítulos y nada, voy reconociendo que me identifico mucho con Kristina impulsiva metedora de pata, impaciente, en fin, pero para mi esta historia va mucho más que el amor y es el echo de que cuando tenemos problemas la importancia de rodearnos de gente buena que nos ayuden a salir de problemas. No me queda si no decirte gracias amiga de blog. Gracias por todo tipo de emociones que creas en mi casa vez que leo tu historia que aveces me siento parte de ella. Un fuerte y fraternal abrazo, espero que sigas yendo a clases y pronto subas a cuarto año, ja ja ja. Un beso Bye, hasta la tarde.

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