PARKER Y KRISTINA. HERIDAS EN EL CORAZÓN. Cap. 30

Parker suspiró disimuladamente. Kristina la miraba seria, había reconocido el coche que estaba en la puerta y sabía quién estaba dentro. Por la actitud que veía en Parker sabía que no la iba a dejar pasar. Durante el camino fue repitiéndose que debía actuar de un modo tranquilo, aunque no fuera como actuaría ella realmente y eso, Parker lo sabía.

—¿Cómo estás? —le preguntó dejando asomar una expresión de disgusto, no supo evitarla.

—Bien, gracias.

—¿Quieres que me lleve a Ingrid y así estás más tranquila?

—No, no hace falta.

—De acuerdo —entonces le llegó la carcajada de su pequeña y fue como si le resquebrajaran el alma.

—¡Kristina, espera! —la llamó al ver que se giraba para marcharse. Kristina cerró los ojos, tragó saliva y se giró—. Gracias por ayudarme. Aunque me gustaría que entiendas que hay cosas como llamar a la universidad y decir que no iba a trabajar, que no deberías hacer. Sé que lo hiciste con la mejor intención pero… me gustaría que asumas cual es ahora tu lugar en mi vida.

Pero Kristina no le respondió de haberlo hecho estaba segura que habrían tenido una discusión. Tan solo sonrió mínimamente como si aquella frase la empujara a millones de kilómetros de distancia. Asintió con la mirada repleta de pena y se marchó. Parker que había juntado la puerta tras de sí, no entró hasta que la vio desaparecer. Suspiró con tanta fuerza como rabia apoyándose sobre la puerta mientras cerraba los ojos y repetía en voz alta como si necesitara oírlo para convencerse.

—Es lo mejor, es lo mejor.

El saco de boxeo de la habitación de Kristina iba de lado a lado de la habitación. Golpeaba con tanta rabia que sentía como cada músculo de su cuerpo retumbaba al dar el golpe, podía decir que así se sentía cada vez que Parker le hablaba con distancia, con enfado, con la mirada repleta de rabia. Y al mismo tiempo que golpeaba lloraba, trataba de retener las palabras de Sam en su mente, ¡deja salir a la Kristina de verdad! ¡A la que todos estamos esperando! Entonces golpeó con tanta rabia el saco, que tuvo que frenarlo porque a punto estuvo de golpearla en el camino de vuelta en su recorrido. Se dobló para encontrar mejor respiración, estaba agotada y eso era justamente lo que buscaba. Agotarse y no pensar con Parker.

A la mañana siguiente llegó a la ferretería al mismo tiempo que Noah. Decidieron tomar un desayuno juntos antes de entrar. Hablaron de Lucas y de que ese fin de semana su madre iba a ir a Eugene para conocerlo.

—Estoy muerto de miedo.

—¡No seas bobo! Va a estar encantada.

—Kristina, es el primer chico que le presento y mi madre no es Parker —al decirlo notó como se le entristecían los ojos—. Vaya… ¿ha pasado algo más? Porque he ido a verla antes de venir y ya se estaba preparando para ir a la universidad, dice que se encuentra bien.

—No, no, nada. Todo sigue igual de mal. Pero estamos hablando de ti. Estoy segura que las cosas irán bien con tu madre.

—Parker ha preparado una comida el domingo para estar juntos. Yo hubiera preferido que lo hiciera hoy mismo pero dice que mi madre necesita estar antes conmigo y con Lucas a solas.

—Lo comparto.

—¡Qué raro tú compartiendo lo que dice Parker! —dijo a modo de burla.

—Sí —sonrió ampliamente—. Compartíamos tantos pensamientos…

—Voy a decirte una cosa, Kristina. No me creo que de repente, de la noche a la mañana todo se pierda. Por mucho que te haya decepcionado la otra persona, por mucho que puedas hacerle daño. Os queréis tanto que no me creo que esto esté roto. ¿Sabes lo que os hace falta? Que le cuentes todo lo que te pasó.

—No me querrá escuchar —respondió decaída.

—Yo creo que lo está deseando, para mí que es lo que necesita que las preguntas que se hizo durante esos cinco meses tengan respuesta.

—¿Respuesta? Apenas puedo responder las mías.

—Escríbelas en un papel —ella lo miró vacilante—. Claro escribe esas preguntas que tú puedes imaginar que mi tía tiene en su cabeza. Y las que tienes tú, ¡estoy seguro que serán las mismas!

—No sé…

—Kristina ¿tú quieres volver con Parker? —Los ojos se le llenaron de lágrimas—. Pues hazlo.

Tras el desayuno, entraron en la ferretería. Kristina antes de que empezaran a trabajar les estuvo comentando los dos proyectos que había valorado para crear ese almacén. Los tres dieron su opinión para hacer mejoras al tiempo que se ponían a trabajar en un nuevo pedido que les había llegado gracias a Lucas. Kristina se metió en su despacho se sentó y cogió la fotografía que tenía sobre la mesa, pasó la yema del dedo sobre el cristal con una sonrisa en sus labios. ¡Cuánto extrañaba esos momentos de felicidad! ¡Esas sonrisas de Parker que acababan provocando las suyas! Suspiró con fuerza. No lo podía negar la echaba de menos.

Acababa de ponerse con el programa de contabilidad cuando llamaron a la puerta. Kristina dio paso y al ver a Parker con la niña en brazos se temió lo peor. Se puso en pie con expresión preocupada.

—Hola —la saludó Parker con sonrisa nerviosa.

—¿Qué pasa? No me asustes —le dijo mientras se precipitaba hasta ellas.

—Nada, nada. Verás he estado pensando algo —Kristina dejó un beso en la mejilla de Ingrid al hacerlo rozó sin ser su intención el brazo de Parker—. Tengo unas semanas muy complicadas en la universidad, y he pensado si a ti te parece bien que en lugar de llevar a la niña a la guardería se quede contigo.

—¿De verdad? —Sonrió ampliamente—. Pues claro que me parece bien.

—Después ya… bueno… ya veremos.

—¿No tienes vacaciones?

—No, este año no las voy a tener. Pero no iré a la universidad, estaré en casa trabajando y puedo quedarme con ella.

—Vale, pues lo vamos viendo ¿no? —Volvió a mostrarle una sonrisa cautivadora.

—Sí… Sí. Esto… He dejado el coche fuera con sus cosas, Noah ha ido a por ellas.

—Gracias —la miró con un gesto repleto de cariño.

—Hoy tendré que pasarme a media tarde ¿no te importa? —preguntó Parker perdiéndose en su mirada.

—No, no hay ningún problema. Pero si pasas por la tarde estaré en casa.

—De acuerdo, iré a recogerla allí. Adiós, mi amor.

Le dio un beso y se la entregó a Kristina. Aquel mi amor se quedó volando por el aire y Kristina lo hizo suyo, por unos segundos lo raptó para ella. Parker se despidió con un movimiento leve de su cabeza y una sonrisa. Se marchó con la sensación de nervios en el estómago y de prisa por salir de allí.

Tal como le dijo, al salir de la universidad Parker se dirigió hasta casa de la señora Davis. Iba en el coche pensativa, no podía dejar de pensar en Kristina y eso le creaba una ansiedad brutal. Tanto era así, que notaba como a veces perdía las fuerzas dejándose llevar por la recreación de aquellas imágenes cuando estuvieron devorándose como fieras en la cama. Entonces como tantas otras veces daba un resoplido fuerte como si así pudiera sacar de su cabeza los recuerdos y de el deseo revoloteando de su interior. Conforme se iba acercando a casa sentía más los nervios y le molestaba porque no entendía su actitud. Al llegar, Kristina le abrió la puerta con una pequeña sonrisa mientras le entregaba a la niña, de igual manera que hacía ella no le dejó pasar a casa ni le dio más tema de conversación que no fuera como había pasado el día. Parker notó que Kristina estaba contenta.

—¿Quieres que mañana pase a recogerla cuando vaya a trabajar o necesitas que sea más pronto?

—No, tranquila, yo te la llevo —respondió Parker. Se dio la vuelta rápidamente para marcharse pero entonces se giró y agregó—. Y mañana la recogeré nada más comer. Hasta mañana.

—Hasta mañana.

Y al día siguiente fue la misma historia, Parker llegó a la ferretería le dejó a la niña y antes de que cerraran la recogió. Aquella tarde, Kristina iba a estar sola en casa. Se había comprado unas cartulinas blancas, una regla grande, una semicircular y muchos lápices para trazar a su manera cómo iba a ser la distribución definitiva para hacer la reforma. La señora Davis también había participado dando su opinión sobre lo que pensaba hacer, incluso le había conseguido una persona de total confianza para empezar la obra. Estaba en la mesa del comedor con la cartulina extendida, los lápices y la regla, la goma de borrar y la música de fondo de Adele, se obligaba a canturrear para alejar de sus pensamientos a Parker. El calor aquella tarde era intenso, tanto, que iba con un pantalón muy corto y una camiseta de tirantes sin sujetador. Estaba sola cuando sonó el timbre, le extrañó aunque pensó en Noah que con la visita de su madre estaba realmente atacado.

—¡Voy! —dijo sonriendo pero al abrir la puerta allí estaba Parker—. ¡Parker!

Ambas se quedaron paradas sin decir nada, Parker porque verla vestida así le provocó un calor intenso, Kristina porque lo que menos esperaba era que estuviera allí.

—Lo siento, sé que debí llamarte pero me ha surgido algo y tengo que irme. ¿Abres la puerta así siempre? —pero al segundo se arrepintió de decirlo y le preguntó a toda prisa—. ¿Puedes quedarte con Ingrid?

—Sí, claro. No hay problema —respondió aturdida por su pregunta.

—¿Podrías quedarte también con Ilsa? La tengo en el coche —su gesto fue un tanto de ruego.

—Sí, sí.

—¿Y podrías quedártelas esta noche? —No pudo evitar entornar un poco los ojos y morderse el labio inferior.

Aquella última pregunta encendió los celos de Kristina. Su mirada se clavó en la de Parker que la conocía tanto que sabía lo que estaba pasando por su cabeza en ese momento.

—Si no puedes… —se calló mirándola mientras apretaba los dientes disimuladamente.

—Claro que puedo. Trae a Ilsa.

Se lo dijo con voz cortante mientras pasaba con Ingrid hasta el comedor, la niña estaba estirando su pelo graciosamente. Kristina en su interior se repetía “respira, uno, dos, tres respira” trataba de calmarse. Pero su alteración fue mayor cuando Parker entró con la perra y el teléfono en su oído mientras decía:

—Sí, sí, ya lo he solucionado. Quedamos donde siempre en un cuarto de hora estoy ahí. Claro. Nos vemos ahora.

La voz de Parker mostraba una felicidad que estaba destrozando el corazón de Kristina que seguía con la cuenta que su psicóloga le había enseñado para tranquilizarse y controlar su ira. Al dejar a la niña metida en el parque, se giró y se encontró con Parker en medio del comedor con una mano mantenía la correa de la perra que estaba tratando de soltarse de ella para acudir a Kristina, en la otra el teléfono, y allí estaba mirándola fija e intensamente de arriba a bajo.

—Puedes soltarla —le ordenó.

—Sí, claro —Parker habló algo aturdida—. Gracias por…

—Por quedarme con ellas para que tú salgas a divertirte —la cuenta se había perdido en su interior justo cuando repetía el dos, el tres ya nunca llegó porque explotó mirándola con la ira bien palpable en sus ojos—. Pues ya está, ya puedes irte. ¡Venga, vete no llegues tarde!

Parker la miró entornando los ojos con gesto gélido, se giró mientras negaba con la cabeza. Justo en la puerta se cruzó con la señora Davis.

—¡Hola, Parker! ¡Adiós, Parker! ¿Qué pasa? —le preguntó a Kristina al verla salir con esas prisas.

—Se va de fiesta y me ha traído a la niña y a Ilsa.

—¿Y tú la has recibido así? —preguntó boquiabierta.

—¿Así cómo?

—¡Vas medio desnuda, Kristina! Pues se ha debido de marchar con un buen calentón se te ve hasta el culo, hija —dijo enarcando las cejas mientras formaba en su rostro un gesto simpático.

—¡Oh vamos! Si ni siquiera me ha mirado —respondió ofuscada.

—¡Uy desde cuándo te has vuelto tonta! —La mirada de Kristina obligó a dar una carcajada a la señora Davis—. Bueno, piensa que tienes a Ingrid que es lo que tú querías.

—Pues sí, pero… —ante la mirada intensa de la señora Davis chasqueó la lengua con gesto serio—. ¿A usted le parece guapa esa mujer?

—Querida a mí me gustan los hombres…

—¡Señora Davis! —le recriminó con gesto grave.

—Me parece guapa, es muy simpática, agradable, siempre muestra un rostro bastante relajado, sí es una mujer muy interesante imagino que debe tener muy buena conversación, sí. Sobre todo, es una mujer que se muestra feliz, sonriente sin una arruga en su frente ni mirada asesina —mientras pensaba “¡y yo que sé si no la he visto en mi vida!”.

—Muchas gracias.

—Valora las cosas. Piensa que no piensas Kristina. Te ciegan los celos y no piensas. Te has enfadado con Parker cuando parecía que habías tomado una decisión de acercamiento. Lo que no puedes hacer es dejarte llevar por los celos.

—¡Si fuera tan fácil! —Se sentó abatida tapándose el rostro con las manos.

—No tienes derecho a recriminarle nada.

—¡Pero me duele tanto!

—Ese es el problema, que duele. Pero si actúas así no vas a conseguir que Parker afloje, tenías una oportunidad vas medio desnuda, si te hubieras mostrado alegre y la hubieras mirado con dulzura y sonrisa habrías conseguido más que con ese gesto enfurecido e irracional.

—¿Y qué voy a conseguir? Parker me odia.

—¡Con lo inteligente que eras! ¡Con lo valiente que fuiste! ¡Ay que ver el mal que te ha hecho todo lo que sucedió! —Kristina la miraba atónita—. Kristina vas a conseguir lo que te propongas pero para eso tienes que tener claro cuál es tu meta y no salirte de esa idea. ¿Por qué no vas a intentar reconquistar a la mujer que te vuelve loca? ¿Por qué no vas a luchar por ella? ¿Por qué no dejas que tu corazón te guíe? ¡Ya está bien, Kristina! No te arrastres rogando perdón, ni pienses en que Parker hace esto o lo otro porque te odia. ¡Caray Kristina! Demuéstrale que la amas y estás dispuesta a luchar por ella. Cuéntale lo que te atormenta. Eres una mujer que ha demostrado que puede luchar contra lo que sea por Parker, no una niña asustada que es en lo que te conviertes cuando la ves o en una fiera incontrolada cuando provoca en ti los celos. Saca lo que te duele, que te escuche y que sea ella la que decida si sigue con esta actitud defensiva o te da otra oportunidad. ¡Lucha! La vida es corta y pasa rápido, no vayas a dormirte a ver si se te van a adelantar.

Kristina la miraba con gesto de pena. Primero Sam, ahora la señora Davis, también Noah, todos le insistían en al menos hablar y aclarar lo sucedido, todos sabían que ella seguía enamorada de Parker, incluso Parker había sucumbido en aquel ataque de pasión que habían tenido. Cerró los ojos. Y le llegó la voz de la señora Davis como una caricia que le hizo despertar.

—El miedo no puede manejarte, cariño. ¡Toma las riendas de tu vida y lucha por lo que sueñas!

En un restaurante de la ciudad, Parker estaba entrando con una sonrisa amplia, en una mesa apartada de la esquina del local se encontraba Laura esperándola con una botella de champán y una sonrisa arrebatadora. Al llegar a la mesa, Laura le dio una copa y propuso un brindis.

—¡Por ti y por mí! ¡Por esta pareja que empieza hoy!

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10 pensamientos en “PARKER Y KRISTINA. HERIDAS EN EL CORAZÓN. Cap. 30

  1. Jaja, gracias por decirme que te llega tanto como para ponerte nerviosa. Dale un saludo a tu chica de mi parte. A ver qué pasa.

  2. Suele pasar….esque el perro del hortelano es muy jodido querida amiga!!! Estoy deseando que den las 21:00h para ver qué pasa en esa dichosita cena!!! Ay dios mio, estoy hasta nerviosa ajajjajaja madremia chica consigues ponerme nerviosa esperando una nueva lectura, mi chica está flipando conmigo….y cuando me ve con el móvil dice…ya estás con la parker y la Kristina!!! Ajjajajaja

  3. Tú lo has dicho. Y hay algo más… ¿Qué sucede cuando le dice Úrsula que no ha querido Kristina ir a la cena? Parker respira aliviada. Pero también puede ser que sea como el perro del hortelano ni come ni deja comer.

    ¡¡Gracias jajaja!!

  4. Es verdad, si realmente no sintiera nada ni siquiera se hubiera fijado fijado de cómo iva vestida!! Y eso es un gran detalle!!! Ajajajaj yo y mis frases, siempre digo que en el amor aparte de amor y amistad tiene que haber diversión, mucha diversión!!! Y yo soy así mi pareja se parte y muchas veces hasta en el tema🙆🙆🙆…( Si me conocieras en persona te asustarías al principio jajajaja) Puedo llegar a solar alguna de las mías!!! Pero a lo que vamos que me disperso contigo mujer!!! O espavilan las dos o una se va a ver metida en una relación en la cual creo que solo hay sexo y un pasatiempos y la otra va acabar amargada pérdida y sola…. Un besazo

  5. ¡Buenos días, Nathalie! Gracias por comentar.

    Entiendo tu trabalenguas, no hay problema. Parker hoy ha metido la pata pero no precisamente en ese brindis. Y ella en el fondo lo sabe.

    Un abrazo.

  6. De todos los comentarios que habéis hecho eres la única que se ha percatdo de ello. Tanto en twitter como aquí. Ha pasado desapercibido ese gesto y esa pregunta solapada de Parker. Y estoy de acuerdo contigo, a Kristina le cuesta muy poco perder el control, también es verdad que habría que estar en su lugar para saber como reaccionaría cada persona. Si Kristina aprender a controlarse tendría mucho ganado, creo que Parker hoy le ha demostrado algo que hasta ahora no había hecho porque ella también ha perdido el control tan férreo que se autoimpone.
    Eso de te estaba esperando preciosa me ha gustado jajaja.

    ¡Gracias por comentar, Laura!
    Un abrazo

  7. Está Kristina….no a sabido aprovechar la oportunidad cuando le abrió la puerta…..en el momento que estaba atontaita perdía mirándola…yo hubiera aprovechado y sacado mis armas ajajajjaja. Y ahora toca ver la reacción de Parker cuando le dice Laura que brindan por la pareja que comienza ese día!!! Buf no quiero ni imaginar cuando Kris se entere que puede formalizar la relación!! Creo que Kris no se a dado cuenta de que Parker comienza a confiar en ella dejándole a Ingrid…y llevándola ella misma!!! Ahora es cuando debe actuar en condiciones si quiere reconquistarla de nuevo!!! Si no ay más que ver que a Parker se le cae la baja cuando tiene ese cuerpo tan poco tapado delante suya, es más se le escapa esa pregunta retorcidilla y con celos¿Siempre abres la puerta así?….ajjajajaj yo en mi lugar la diría te estaba esperando preciosa🙋🙋🙋🙋 jajajja un abrazo

  8. Me molestó demasiado ese brindis ridículo 😠😠😠😠😠 (perdona la expresión) pero de verdad me sacó de mis casillas! Está bien q Parker “quiera” rehacer su vida… Pero esta manera me parece no solo absurda, sino también inmadura!! Estar con alguien, porque no “quiere” estar con ese alguien q si quiere! Me salió un trabalenguas, disculpa! Espero darme a entender! Es como diríamos acá, esa Laura es un “Peor es nada” para Parker!
    Yo sé q para poder comprender hay q ponerse en los zapatos de las personas, la verdad no la comprendo, porque no he vivido lo q ella, pero vamos! Creo q se está pasando, torturandose ella y torturando a quien ama!
    Uff… Ya me desahogué!!! Disculpa tú!
    Gracias por escribir!
    Cuídate mucho!
    😊🌻🐶🐱

  9. Buenas noches, Alexandra. Agradezco tu comentario largo. Me encanta.

    Fíjate está claro que Parker va a cenar con Laura. Pero también está claro que momentos antes se ha quedado de piedra al ver a Kristina y que incluso se ha mostrado algo celosa al ver como abría la puerta. Yo creo que Parker está partida en dos, una mitad que quiere la otra que le aterra. Depende de Kristina de ser menos impulsiva, yo creo que lo que le asusta a Parker precisamente es eso, ver que está como al principio de la relación, acuérdate, que la perseguía por los pasillos, iba a su despacho, y ahora está igual erre que erre. Kristina debería escuchar más a la señora Davis.

    Un abrazo. Buena noche para ti también.

  10. ¡Holaaaaa! Buenas tardes querida Idana gracias por este nuevo capítulo yo acá sigo sin entender esa actitud que tiene Parker no sé hasta cuando van a seguir así, felicitaciones a Kristina que está aprendiendo a controlar su impulsividad lo lamentable es que ella muestra todo su amor y Parker no hace nada por acercarse a ella mas y más se aleja, el problema de las personas impulsivas es que cuando aman mucho podría decir que aveces aman que demasiado llega un momento que se cansan de rogar y se sienten tan defraudadas que adiós Lola, luego no hay cabida para dar oportunidades cierran el corazón y cuando el otro reacciona es demasiado tarde, va siendo hora que Kristina se quiera un poquito que se respete creo que ya ha rogado mucho que vaya pensando el ella misma porque no hay amor mas grande que el que una debe sentir por una misma y así amar de verdad. Me duele mucho el distanciamiento de la pareja por eso incluso ni he comentado tratando de hilar las ideas pero Kristina está pagando un precio muy alto por reconquistar a Parker. Anhelamos ver una reconciliación esos encuentros espectaculares cuando hacen el amor y nos hacen no sólo suspirar si también ponernos en apuros ja ja ja, nos llenan de emociones, deseo que el brindis no sea entre Laura y Parker y si es así definitivamente me convenseré que Parker nunca amó a Kristina y la única que estuvo enamorada fue ella porque desde el principio de la historia simpre semostro así ua mujer decidida y enamorada la que nunca vio imposibles y todo tenia una respuesta positiva cosa que nunc vimos en Parker a pesar de la edad que tiene nos a demostrado ser una perona muy debil. perdona el cometario que es bastante largo una buena noche allá un buen descanso y deseo porque tu salud este mejor. un fuerte y fraternal abrazo.

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