PARKER Y KRISTINA. HERIDAS EN EL CORAZÓN. Cap. 36

La señora Davis había quedado a tomar un café con Úrsula. Ante dos buenos muffins de chocolate y fresa las dos mujeres no querían que la pareja siguiera sufriendo como lo estaban haciendo, había llegado el momento de decidir si seguían ayudando de manera casi accidental o dejaban que cada una siguiera su camino.

—Debió verla, señora Davis. En todos los años que conozco a Parker, ¡jamás!, me había hablado como ayer. Me amenazó con romper nuestra amistad.

—No sé Úrsula.

—Y luego lo del vídeo.

—A mí me da la sensación de que Parker está dividida en dos, hay una parte que es la que ama profundamente a Kristina que le dice vuelve, y la otra parte que es la que le duele todo lo que pasó y le aterra que le dice mejor distancia. Y esa parte hasta ahora es la que prevalece. Parker no es una quinceañera como para provocar con ese vídeo a Kristina para que piense ¡Parker está celosa! Simplemente está celosa muy celosa y esa emoción no le ha permitido calibrar su acto.

—Me da la sensación, señora Davis, que es como que la vida le va demostrando cómo pudo y puede sentirse Kristina. Todos decimos, pobre Parker cómo se sintió pero… ¿Y Kristina? La otra noche Parker no podía dormir y se tomó una pastilla para callar la mente dijo.

—Aquello le hizo quizás entender mejor algo que ni la misma Kristina entiende.

—Quizá. Y anoche el vídeo.

—¿Sabes una cosa, Úrsula? Lo que estoy segura es que Kristina la ama, la ama con todo su corazón y ya una vez Parker no pudo resistirse por mucho que lo intentó a ese amor, quiero confiar que ahora tampoco va a resistirse.

—Pero aquella vez ella sentía solo amor, ahora tiene mezclada la decepción.

Al volver a su casa, la señora Davis se encontró con una Kristina cantarina en la cocina. Frunció el ceño. Era lo que menos esperaba aquel cambio tan drástico en ella.

—¡Señora Davis! —la llamó con tono jovial—. Estoy preparando la cena.

—Ya veo. ¿Estás bien? Todavía queda bastante rato para cenar —preguntó algo extrañada.

—Sí, muy bien. De hecho ¡estoy genial!

—Me alegro mucho pero… ¿qué ha pasado para este cambio?

En su casa Parker no paraba de dar vueltas a aquella noticia que Lucas había dejado caer, y no estaba muy segura si lo había hecho a propósito pero le había hecho añicos el corazón. Y le daba tanta rabia, sentía que Kristina de alguna manera seguía siendo el centro de su vida. Intentó ponerse a trabajar pero no podía concentrarse le llegaba una y otra vez aquella maldita frase de “una chica interesante y guapa”. Decidió coger a la niña y sentarse en el sofá a jugar con ella y le sirvió de cierta válvula de escape. Cuando tuvo que pasear a Ilsa salió con la niña en el cochecito y trató de olvidar, en la medida de lo posible, no pensar, pero sobre todo, no visualizar a Kristina. Estaba paseando cuando de repente oyó su nombre en una voz que conocía muy bien.

—¡Parker! —cerró los ojos. Kristina se acercó hasta la niña diciéndole con una sonrisa—. ¡Hola mi amor! ¿Dónde vais?

—He salido a pasear a Ilsa —respondió con desgana.

—¿Quieres que la pasee yo? Puedo hacerme cargo de eso —la miró un poco nerviosa.

—No, no hace falta.

—He salido a correr un rato, si quieres cuando salga a correr puedo pasearla yo.

—No, te he dicho que no hace falta.

—De acuerdo. Como quieras. ¿Y cómo está mi princesa?

Kristina se agachó para besar a Ingrid, al tiempo que acariciaba a Ilsa.

—Kristina voy a volver a casa.

—Perdona, perdona, claro —volvió a besar a la niña y le dijo—. Hasta mañana que descanséis.

La noche ya había cubierto la ciudad, había refrescado pero aún así Parker agradecía tener la ventana abierta y notar el suave aire fresco que entraba. Estaba sentada en la cama con las piernas flexionadas leyendo un libro al que no pasaba ni una sola página, su mente no estaba en aquella habitación ante aquel libro. Dio un pequeño suspiro a modo de resignación, se quitó las gafas dejándolas sobre la mesita de noche y después dejó el libro. Apagó la luz tras asegurarse de que Ingrid dormía. Le dio la espalda a la cama vacía que le gritaba insistentemente la ausencia de Kristina. Le dio tanta rabia verla bien, sonriente, pero trataba de repetirse que era lo mejor, suponía que “la chica interesante y guapa” sería de su edad, era lo que Kristina necesitaba una chica de su edad con la que vivir de un modo más tranquilo y sin tantas obligaciones ni responsabilidades. Cerró los ojos tratando de mentalizarse, de convencerse que era lo mejor para todos, especialmente, para su corazón. Pero entonces… ¿por qué le daba tanta rabia? Resopló obligándose a cerrar los ojos y no pensar.

El lunes llegó y con él para todos las respectivas responsabilidades. Aquel lunes, Parker tenía que ir a la universidad por esa razón debía pasar por la ferretería para dejar a Ingrid con Kristina. Cuando lo tuvo todo preparado salió de casa con la idea de dejarle la niña a Noah con la excusa de que tenía prisa, de esa manera evitaría coincidir con ella.

Pero aquel día, Kristina decidió esperar a Parker fuera de la ferretería, estaba ansiosa por verla llegar. Al ver el coche sonrió feliz.

A Parker verla y además sonriente le provocó que la piel se erizara y después que le volviera ese ligero malestar que no quería sentir, Kristina debía vivir su vida.

—¡Buenos días! —Kristina la saludó sonriendo—. No salgas ya bajo yo a Ingrid.

—Hoy vendré antes, a la una y media.

—Perfecto. Aquí estaremos ¿verdad, corazón? —la besó mientras sonreía.

—Tendré el móvil conectado por si paso algo.

—No va a pasar nada. Tranquila. ¡Qué tengas buen día!

Se separó un poco para que pudiera maniobrar. Parker no le contestó tan solo saludó con la mano a su hija y con una sonrisa un tanto forzada se marchó. Al entrar a la ferretería, Noah carraspeó.

—¡Dile hola tío! ¿Qué te pasa en la garganta?

—Tu felicidad no tendrá nada que ver con una morena de gafas negras y ojos verdes ¿verdad?

Kristina dio una carcajada y antes de meterse le dijo.

—Mi felicidad tiene que ver con una mujer maravillosa.

Noah se quedó algo asombrado. Algo había pasado, su cambio era espectacular. No existía ni un titubeo, ni una cara de no poder con la vida, todo era sonrisa y felicidad. Sonrió divertido mientras negaba con la cabeza. ¡Fuera lo que fuera prefería verla así!

Era la hora en la que Parker había dicho que llegaría para recoger a la niña, cuando llegó a la ferretería, suspiró con fuerza.

—¡Parker! —la saludó contenta Linda.

—¿Qué tal cómo estás? —respondió dándole dos besos.

—Muy bien, oye tu hija tiene tu misma carcajada. Están en el despacho pero espera… quería decirte una cosa si me permites.

—¿Qué vuelva con Kristina? —preguntó con ironía.

—No —respondió con el ceño fruncido.

—Menos mal, gracias —susurró aliviada.

—Quería decirte que te admiro, después de todo lo que pasó de todo lo que hiciste sola, darle la oportunidad a Kristina de reencontrase como madre creo que le está haciendo mucho bien. Sé que ella lo reconoce pero, solo quería decirte que te admiro de verdad.

—Bueno, cuando se tienen hijos todo es diferente. Debes dejar de ser egoísta por mucho que te duela la situación.

—Te entiendo.

—¡Gracias, Linda! —le sonrió guiñándole un ojo.

—Señora Forsyth —la saludó educadamente aquel hombretón que estaba trabajando en el almacén.

—Buenas tardes, Andrew. ¿Qué tal?

—Muy bien, gracias, es usted muy amable por preguntar. ¿Usted bien?

—Sí, pero deja de tratarme de usted, por favor y me llamas Parker.

El hombre sonrió. Parker fue a abrir la puerta del despacho pero se quedó durante unos segundos al escuchar la voz de Kristina.

—¡Ingrid! ¡Eres un bicho! ¡Será posible! ¡Pero cómo me haces esto!

Sonrió porque Kristina hablaba y se notaba que reía al mismo tiempo, y le llegaba la carcajada de la niña. Suspiró con fuerza y tras dar unos golpes en la puerta abrió.

—¡Madre mía! —dijo al ver la camiseta blanca de Kristina manchada de naranja.

—¡Sí no me preguntes si le estoy dando crema de zanahoria! —le dijo riéndose.

—¡Pero Ingrid! —la niña aplaudía al ver a Parker.

—Me ha puesto perdida.

—Será mejor que te limpies o no vas a sacar a flote esa camiseta. Dame que se lo termino de dar yo.

—No, si ya se lo ha terminado.

—Ah pues en ese caso me la llevo.

—¿Qué tal la mañana? —le preguntó Kristina mientras ella cogía a la niña de la poltrona.

—Bien, gracias. ¿La vuestra?

Al girarse se quedó parada, Kristina se había quitado la camiseta quedándose con el sujetador blanco con un bonito dibujo de encaje, mientras frotaba con una toallita y mucha fuerza la mancha.

—Bien, aquí Ingrid se encarga de que pase pronto el tiempo, demasiado pronto —le sonrió al ver cómo la miraba.

—Sí. Bueno hasta mañana.

—No te acompaño —elevó los hombros.

—Me hago cargo.

—Que descanses —le dijo sonriendo levemente sin apartar sus ojos de ella.

Tras cerrar la puerta, Kristina suspiró. Parker resopló.

Durante un momento en la tarde, Parker decidió salir a comprar. Había conseguido quitarse a Kristina y su amabilidad de la cabeza, porque reconocía que era la Kristina peligrosa la que conseguía llegar a su corazón, y no había construido una muralla enorme como para que en nada la derribara. Como el establecimiento estaba cerca decidió llevar a Ingrid en el brazo, tan solo debía comprar un par de cosas. Sin embargo, al salir de la tienda lo hizo con dos bolsas y la pequeña en brazos. Volvía con alguna dificultad cuando oyó nuevamente su nombre. Volvió a cerrar los ojos.

—¡Déjame que te ayude!

—No hace falta, Kristina —le respondió con seriedad—. ¿Me estás espiando que ahora coincides siempre conmigo?

—No, es pura coincidencia ¿cómo iba a hacer algo así? —la amabilidad Parker de la mañana se había esfumado con un gesto serio y voz contundente—. Déjame que te ayude… dame las bolsas o a la niña lo que quieras.

Tras un suspiro de fastidio, Parker le dio las bolsas. Kristina le sonrió.

—Me ha dicho una pajarita que vas a escribir un libro.

—La señora Davis no cambia —susurró con fastidio. Aunque aquella palabra “pajarita” le empujó a momentos atrás donde las dos se lo decían a la mujer y era motivo de risas entre ellas.

—¿No me vas a contar? —la miró de lado con gesto feliz.

—No hay mucho que contar, es un ensayo sobre escritoras.

—¡Vas a ser escritora! ¡Eso es fabuloso, Parker! —le decía radiante.

—No, es solo un trabajo para la universidad. Nada más —trataba de atajar la felicidad de Kristina.

—¿Pero lo podré leer, no?

—Imagino que sí. Gracias, puedes dejarlas ahí —le dijo al llegar a casa.

—¿No quieres que las lleve a la cocina?

—No hace falta —pero entonces Ilsa comenzó a aullar. Parker cerró los ojos ante la mirada suplicante de Kristina para que la dejara pasar—. Está bien. Pasa.

—Me voy en seguida.

Entró acariciando a Ilsa mientras el animal saltaba alegre marchándose tras ella y volviendo nuevamente a saludar a Parker y la niña. Dejó las bolsas en la cocina y reunió todas las fuerzas que tenía para salir al comedor y decirle a Parker.

—¿Puedo pedirte algo? —Parker se giró con ese gesto duro que se marcaba en su rostro cada vez que Kristina quería acercarse a ella con tono dulce—. Dos cosas. El sábado es el cumpleaños de Ingrid y había pensado que como la tendré yo si te apetece podrías venir a casa de la señora Davis para celebrarlo con nosotros. Vienen mis padres y mis hermanas.

—Creo que mejor que no.

—¡Piénsatelo por lo menos! No me contestes tan rápido.

—¿La otra? —le cortó.

—Cuando estuviste mal con la fiebre al ir a buscar el termómetro vi que en mi mesita de noche, bueno… en la que era mi mesita de noche —rectificó ante la mirada inquisitiva de Parker—. Pues vi que estaba mi alianza, pensé que la había perdido la busqué por todas mis cosas sin encontrarla y…

—Ahora te la saco.

Kristina hizo una mueca de rabia, había estado preparando el discurso sobre la alianza pero Parker volvió a cortarle. No había manera de hablar con ella una frase larga. En ese momento sonó su móvil. Parker salía de la habitación.

—¡Hola Caroline! ¿A cenar? Déjame ver un momento y te digo algo ¿vale? Adiós.

—¡Toma! —se lo entregó con tal desidia que Kristina no puedo evitar mirarla con gesto serio—. Y ahora si no te importa tengo cosas que hacer.

—Claro.

No dijo nada más, le dio unos cuantos besos a Ingrid, unas caricias a Ilsa y sin decirle nada a ella se marchó.

Al día siguiente, a Kristina le tocaba tener a Ingrid. Había ido a recogerla a casa de Parker con la que no había cruzado más que el saludo de buenos días y adiós. Estaba en el despacho con la niña sobre sus piernas mientras jugaba con un peluche y parloteaba haciendo sonreír a Kristina que de vez en cuando le dejaba sobre la cabeza un montón de besos. Acababa de hablar con la abogada para trasladarle que había hecho un ingreso en la cuenta de Parker, un cuarto del dinero que le había reclamado por su aportación en la ferretería. Al colgar suspiró con melancolía al pensar en ella, pero rápidamente se le pasó porque entraron Linda, Andrew, Lucas y Noah. La cara de los cuatro le hizo ponerse en alerta.

Mientras en la universidad, Parker se estaba despidiendo de los compañeros y compañeras, ya había terminado su año. Tenía ganas de poder centrarse en aquel ensayo sobre Jean Austen, Mary Shelley, Virgina Woolf y Charlotte Brontë. Pero entonces le llegó la sonrisa de Kristina preguntándole si podría leerlo, su ilusión que sabía era sincera por el trabajo de escritora y se mostró contrariada. Al pensar en ella también le llegó a la cabeza aquel nombre de la chica encantadora, Caroline. Llamaron a la puerta y dio paso.

—¡Hola, Parker! ¿Puedo pasar?

—¡Kristina! —la miró con el ceño fruncido—. ¡¿Qué haces aquí?!

En la ferretería Noah caminaba nervioso por el almacén. Los cuatro esperaban ansiosos la llamada de Kristina diciéndoles si había conseguido su cometido o no.

—¿Qué creéis? —preguntó Linda.

—Yo creo que sí —dijo firmemente Andrew ante la mirada algo asustada de Noah.

—Yo también —apuntó Lucas que tenía a Ingrid en el brazo.

Todos miraron a Noah que se mostraba nervioso.

—No lo sé. Me gustaría que fuera sí, pero no lo sé…

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5 comentarios en “PARKER Y KRISTINA. HERIDAS EN EL CORAZÓN. Cap. 36

  1. ¡Sthephanie bienvenida al blog y a los comentarios! Me alegra que te hayas animado. ¡Gracias!

    Estoy totalmente de acuerdo contigo, anteriormente en otro comentario dije no es lo mismo que te decepcionen a los 40 pasados que a los 20. El miedo es mayor, el sufrimiento también. Parker es un personaje que hay que analizar bien, a mí me encanta porque da una versatilidad increíble, ella siente una cosa pero piensa otra y quiere caminar por ese camino que le indica la cabeza. Como bien dices, yo también creo que necesita mimos, pero también es verdad que ha sido ella la que se ha apartado de todos. Ese cambio de carácter en el personaje que no era así creo que es lo que hace ver su dolor, más allá de sus caras serias, de sus tonos graves, el tratar de alejarse de todos y no querer que nadie le indique qué hacer. Ese cambio es vital en su personaje. Por otro lado, Kristina es justo lo contrario corazón, pero está claro que esa impulsividad de momento no le está ayudando porque Parker no la necesita. Y sí, Parker calla muchas cosas. Porque hemos hablado de si Parker amaba realmente a Kristina, pero viendo la actitud hasta el momento de Kristina os pregunto ¿ama realmente Kristina a Parker? En el capítulo de hoy habrá alguna pista.

    Gracias y un abrazo. ¡Ah y bienvenida al club de fans de Parker!

  2. Hola Alexandra. ¡Gracias por tus palabras! Me alegro que mi historia provoque en ti esas mariposas.

    Sinceramente no es lo mismo que te rompan el corazón a los veinte que a los cuarenta. Además para mí Parker necesita su tiempo, ella es de una manera de ser, Kristina de otra. Incluso puede que nunca supere esta ruptura porque hay algunas decepciones que plantean un temor fundado hacia el futuro. Y Kristina, como bien le dicen todos tendrá que empezar a vivir lejos de Parker, ver la vida de otra manera. Incluso si tiene oportunidad de conocer a otra mujer hacerlo. Kristina tiene que cambiar de momento actuar como ha actuado no ha logrado ningún cambio en Parker, y creo que se lo está mostrando claramente.

    Un abrazo y feliz día.

  3. Hola Idana,
    Hace meses que te leo y es la primera vez que comento así que empezare dándote las gracias por esas maravillosas historias que escribes.

    Me animo a comentar hoy porque soy del club de fans de Parker y encuentro que están todos un poco injustos con ella (excepto Linda hoy).

    En mi opinión, la reacción de Parker se entiende por el amor tan grande que tiene hacia Kristina. Y su miedo viene de que no sabe si podría aguantar una nueva decepción en el futuro. Porque quizás es mas fácil decir que la diferencia de edad no importa cuando eres la mas joven de la pareja. Además la impulsividad de Kristina para lo bueno y para lo malo es tremenda y puede asustar.
    Veo también mucha culpabilidad todavía non expresada en la actitud de Parker, en especial cuando se refiere a que no quiere imponer otra vez tantas responsabilidades en los hombros de Kristina.

    Parker necesita mimos, y no la presión que le ponen algunos, para relajarse y estar mas en confianza con la vida. Bueno al menos es lo que le daría como miembro de su club de fans.

    Un abrazo

  4. Holaaaaa Gracias por estos maravillosos capítulo que no dejan de sorprenderme y seguir esperando con ilusión uno nuevo cada día como te dije un día como esperar la llegada del ser amado con mariposas en el estómago que locura verdad? Pero cambiando de tema hay algo que me gusta y mucho es cuando la Sra. Davis en uno de los capítulos anteriores le dice a Kristina mi niña lo que hagas hazlo con el corazón y Kristina es puro corazón lástima que a Parker le domine la razón es que no se que espera para reaccionar. Todo el tiempo mete el problema de la edad pero por Dios si ya fueron felices y a Kristina no le importó ni le importa la edad porque le pone tantas trabas, el amor existe de parte y parte, mira hay un fragmento muy bonita en un libro que tiene muchas enseñanzas y dice así: el amor es compasivo, misericordioso todo lo espera todo lo soporta todo lo perdona el amor nunca pasará y por eso algún momento preguntaba será que de verdad Parker ama a Kristina o porque esa dureza y tanto miedo no me cabe por ningún lado, es verdad que le defraudó pero siempre es bueno dar una segunda oportunidad. Es muy bueno que Kristina salga con amigos (as) asi no sufre tanto porque quedarse en casa soportando el duelo es terrible, yo también pagaría por ver la cara de Parker cuando mire a Kristina con Caroline sólo espero que reaccione y no se endurezcan mas su corazón. Gracias y una vez mas y un fuerte abrazo. Linda noche alla.

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  5. Ooohhhh se me hizo muy cortito!!! Que estará tramando Kris!!! Chica lista chica lista!!!! Parker espavila amiga…..no sea que te la roben y luego sea peor!!! Ajajjajajaja yo creo que la supuesta llamada es montaje de los chicos y ella….creo que van por un camino algo… maquiavélico jajajajjaja

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