PARKER Y KRISTINA. HERIDAS EN EL CORAZÓN. Cap. 42

Aviso por si no lo habéis visto. Segundo capítulo de hoy.

Un abrazo

Kristina dio una carcajada, entonces tomó aire y dijo:

—Quiero anunciaros que Ingrid ya ha tenido su primera toma de contacto con el surf.

—¡Cómo! —exclamó Alexis indignada.

—¿Lo estás diciendo en serio? —Molly preguntó con el mismo tono que su madre.

—¡Kristina! —protestó preocupado Sonny.

Parker sonrió agachando la cabeza, por un momento pensó que iba a contar su boda. Hasta la miró con cierto gesto de decepción. Kristina lo captó y le sonrió guiñándole el ojo que provocó en Parker un sonrojo inesperado.

—¡Parker, tú dejas a mi hija hacer algo así!

—Bueno, Alexis, yo estoy con ellas no la dejo sola, y la hemos subido a la tabla cerca de la orilla.

—No me lo puedo creer —le dijo mirándola con el ceño fruncido—. ¡Pensé que tú tenías más conocimiento que la loca de mi hija!

—¡Mamá! —protestó seria Kristina ante la sonrisa de Parker.

—Bueno… creo que mejor me voy…

—No, Noah, tú eres el culpable de que mi hija esté haciendo la loca en el mar, no creas que se me ha olvidado —le decía Alexis seria ante las risas de los demás.

—No pasa nada, mamá, además deberías verla lo bien que se lo pasa ¿verdad, Parker?

—Sí. A mí tampoco me gusta, Alexis, pero reconozco que disfruta muchísimo en la tabla.

—No me lo puedo creer —susurró atónita Alexis.

—¿Le pondréis flotador al menos? —preguntó Sonny serio ante el cruce de miradas de las dos agregó—. ¡Dios mío!

—¡Pues deberíais ver a Ilsa! —dio una carcajada Kristina que se le veía feliz.

—¡Es todo un espectáculo Kristina en la tabla con Ingrid y con Ilsa! —apuntó divertido Lucas.

—No me lo puedo creer —decía Alexis ante la carcajada de Sam.

—Bueno, así espero que no me deis la tabarra entre todos. Cada vez que la llevo viene Parker y estamos la dos juntas para que no corra ningún peligro.

Parker y Kristina se miraron con media sonrisa. Los demás captaron los gestos de complicidad.

—No me gusta, ¡no me gusta! —repitió Alexis.

—¡Alexis, mujer! Que no va a surfear con la niña… solo la está instruyendo y eso es muy bueno, así la peque pierde el miedo al agua.

—Eso —apuntó divertida Kristina la explicación de la señora Davis.

—Yo estoy con Alexis, sois dos descerebradas —soltó Úrsula tan tranquila—. Y sí, la culpa de todo esto es de aquí el guaperas.

—¡Oye…! —protestó divertido Noah.

—No protestes, tiene razón, en llamarte guaperas

—Gracias —le respondió a Lucas.

—Bueno ya que estamos quiero agradecerle a Parker su ayuda porque el lunes sabré si me dan un gran proyecto para ampliar la ferretería, y lo más increíble de todo es que nos tuvimos que casar para conseguirlo, así que gracias por acceder a echarnos una mano.

El silencio fue intenso, tan solo un grito de Ingrid que parecía feliz ante la noticia lo rompió. Kristina miró a Parker en aquella mirada le transmitió:

¿Creías que no lo iba a decir? ¡Eres mi mujer, otra vez!

La mirada de Parker fue fulminante.

¡No me lo puedo creer! Y lo estás disfrutando.

El resto de la gente seguía callada, las miraban porque en ese momento ellas se estaban mirando Kristina con una sonrisa en los labios, Parker con fuego en la mirada.

—¿Y por qué os habéis tenido que casar? —preguntó atónita Molly.

—Porque la persona con la que Kristina tenía que firmar el contrato, fue en su momento uno de los perjudicados cuando se fue dejándolos tirados. Así que no se fiaba de ella, claro, solo se fiaba de mí. Y aquí el querido Lucas se inventó una novela de que nos íbamos a casar ese mismo día para que pensaran que yo seguía siendo la dueña de la empresa, que Kristina estaba centradita otra vez, y por lo tanto se supone que yo estaría bajo la supervisión de todo cuanto ella haga, de no haber sido así ni siquiera la habrían recibido.

Dicho esto, dio un sorbo a la copa de champán.

Yo también sé usar mis armas —Parker le dedicó una mirada algo desafiante.

Si no lo dices así, revientas, cariño —pensó Kristina

—Bueno… —fue lo único que acertó a decir Alexis totalmente desconcertada mirando al resto como para pedir ayuda.

—Pues me parece fatal —apuntó Molly.

—A mí también —contestó Parker.

—¿Ah sí? —le preguntó Kristina frunciendo el ceño.

—Lo sabes, ya te lo dije.

—¡Oye yo quiero más champán! —dijo de pronto Carly—. La tarta queda un poco seca ¿no os parece?

—¡Si! ¡A mí se me ha parado y no hay manera de bajarla! —exclamó Úrsula—. ¡Señora Davis dígame donde está!

—Voy, hija, voy… Que tengo que tragar algunas cosas que no sé si voy a ser capaz.

—¡Pues vamos a brindar por esa boda! ¡Claro que sí! —dijo Sonny de pronto logrando calmar los ánimos—. ¡Y vamos a brindar por Parker por ayudar a mi hija en algo tan importante para ella!

—¡Por Parker! —exclamó Lucas.

—¡Por Parker, sí señora! —agregó sonriendo Sam.

Todo esto bajo la mirada oscura de Kristina. Parker había tenido que sacar el tema de cuando se fue, no pudo evitarlo. Las cosas iban bien pero ella lo tuvo que hacer. No podía haber dejado las cosas como estaban. El suspiro cabreado de Kristina llegó nítidamente al oído de Parker que la miró con una pequeña sonrisa de vencedora.

En la cocina, Úrsula y la señora Davis estaban fuera de sí mismas. Hablando en voz baja.

—¡No me lo puedo creer! ¡Se han casado!

—Ya me parecía a mí que había algo raro en todo eso —respondió la señora Davis con gesto pensativo.

—¿Pero… Parker…?

—Lo ha hecho por Kristina, está claro, aunque ella dijo que era por Ingrid.

—¿Entonces?

—No vamos a lanzar campanas al vuelo. Hay que rodear este pedazo notición y ver como afrontamos esto con cada una de ellas. Tú te encargas de Parker.

—Hecho.

—¡Un momento! ¿Entonces el beso tuvo que ser ese día?

—¿Qué beso? —abrió los ojos como platos.

—Se dieron un beso.

—¡La madre que parió a Parker! ¡No me cuenta nada!

—¿Qué razón le habrá llevado a todo esto? Ya le dije a Kristina que con el dinero que ella gana no le debe preocupar su futuro. Podía haberse negado —decía pensativa.

—Está claro, señora Davis. Parker lo ha hecho porque quiere a Kristina. Y al ver que podía tener un problema accedió. Si ya le digo yo su postura es pura fachada.

—No sé… porque la pulla de Parker ha sido descomunal.

—Mírelo por el lado bueno, ¡al menos ya están casadas! Una faena que nos ahorramos cuando vuelvan.

La mujer la miró seria pero al percatarse de lo dicho, empezó a reírse de buena gana, acabando las dos muertas de risa en la cocina.

No tardó mucho Parker en marcharse, se despidió de todos con besos, sonrisas y se llevó a casa algunos regalos. Kristina estaba esperándola para acompañarla hasta la puerta pero la señora Davis se lo impidió.

—Por hoy ya tenéis el cupo lleno de gilipolleces. ¡Vamos, Parker!

Parker siguió a la señora Davis lo hacía con el gesto serio, le abrió la puerta y le dio dos besos. Y sin decirle nada se fue.

Al llegar a casa resopló con fuerza, con mucha fuerza. Se mordió el labio inferior, se le llenaron los ojos de lágrimas y rompió a llorar. Sabía que le había hecho daño a Kristina.

Cuando se tranquilizó buscó el refugio en el trabajo para no pensar más en lo mismo, pero había entrado en bucle y no encontraba la manera de sacar las voces de Sonny, de Alexis y las miradas de Kristina. ¿Cómo la miraba así estando allí Caroline? ¿Acaso era una amiga y ella estaba montándose una película? ¡Qué más daba! ¡No podía seguir así debía tomar una decisión firme! Abrió el correo y volvió al email que había guardado en borradores, se pasó las manos por la cara, si pensaba en Ingrid no quería darle a enviar, si pensaba en ella deseaba con todas sus fuerzas enviarlo. El timbre de la puerta sonó.

—¡A ver qué Davis me visita ahora! —susurró con malestar.

Al abrir la puerta, sonrió.

—¡La señora Davis! ¡Y Úrsula! ¿Me preguntaba que Davis de todas me iba a visitar?

—¿Y eso? Si no te gusto me voy y que venga otra.

—No, no —sonrió por el gesto de la mujer que le habló seria pero más bien divertida.

—Gracias, hija.

—Amiga, últimamente me tratas fatal.

—Anda pasa —le sonrió.

—Hemos traído helado de chocolate y también de café.

—¡Vaya! ¿Qué vamos a celebrar con esta nueva encerrona que ya me veo venir?

—Tu boda.

Parker las miró con cierto malestar. Justamente iba a pasar lo que menos le apetecía. Kristina había logrado que aquellas dos mujeres se plantaran en su casa para convencerla de que debía seguir casada con ella y dar el paso definitivo para reencontrarse. ¡Sin duda esa era la razón por la que lo había hecho! Para que todas cayeran sobre ella.

—¡No me apetece hablar de ello, la verdad! ¡Era algo que no debía salir de nosotras!

—¿Cómo el beso? —Parker cerró los ojos ante la pregunta de la señora Davis—. Saca los platos, Úrsula por favor.

—Las chicas de oro lo resolvían todo en la cocina y comiendo… ¿Por qué no vamos a hacerlo nosotras?

—¿Por qué no hay nada que resolver, quizás? —enarcó una ceja Parker.

—¡Querida después de la noticia bomba, los últimos acontecimientos y las miradas de hoy! ¡Creo que más que nunca hay que dar por zanjado este tema! ¡Qué ya nos empieza a aburrir a todos!

—Señora Davis.

—Parker Forsyth, por favor, cállate y escucha. Estamos aquí para ayudarte, no somos tus enemigas ¿puedes confiar en nosotras, por favor?

—Aquí tiene la cuchara para repartir, yo hoy con tanto chocolate como James me pida cumplir… no sé yo…

—¡Madre mía qué de tiempo sin poder decir lo mismo! —susurró la señora Davis y las dos dieron una carcajada.

—¡Parker podrías dejar la faja que te tiene apretujada en esa postura de mujer a la defensiva! ¡Quiero que me devuelvas a mi Parker! Esto está buenísimo, come corazón —le dijo Úrsula con cariño ante su gesto de sorpresa.

—Os agradezco que hayáis invadido mi cocina, que me mandéis callar pero estoy en mi casa no me apetece hablar del tema, ni de Kristina, ni de reconciliación, ni de nada que tenga que ver con ella. Si es lo que pretendéis, por favor, me gustaría que me dejarais en paz.

—Me gustabas más antes —le guiñó un ojo Úrsula—. Somos tus amigas, estamos aquí para que hables y poder ayudarte elijas el camino que elijas.

—Eres una desagradecida, estamos aquí contigo porque apuesto lo que quieras a que estás destrozada hemos venido para ser tu apoyo ¿y así nos lo pagas? —La miró con cariño.

—Señora Davis, yo no estoy destrozada —respondió tratando de sonreír con ironía.

—¡Dice que no!

—Puedes engañarte a ti, pero no a nosotras —apuntó la señora Davis.

—Está bien, lo haré más fácil. Accedí a casarme porque Kristina apareció en mi despacho de la universidad, estaba realmente preocupada por ese contrato, cosa que me pareció fatal también que tuviera que demostrar que estaba a mi lado para que le dieran una oportunidad. Quise ayudarla, eso es todo.

—Muy bien —respondió la señora Davis—. Ese gesto por tu parte te honra.

—Kristina me guste más o menos es la madre de Ingrid, y no puedo jugármela a que las cosas le vayan mal, le vuelve a dar otro ataque de niña malcriada y se vaya dejándonos tiradas otra vez.

—¡Bueno ya salió el tema! —exclamó Úrsula mirándola con pena.

—Úrsula, por favor —le recriminó Parker enfadada.

—Estás muerta de miedo porque temes que Kristina vuelva a salir corriendo y no quieres dar tu brazo a torcer porque estás como loca por volver con ella —la acusó con la cuchara Úrsula.

—Es más no me has hecho caso en nada de lo que te dije, cariño. El miedo paraliza. Y es como estás tú.

—Señora Davis con todos mis respetos, creo que tengo motivos más que suficientes para tener un sin fin de dudas. Y lo que menos me apetece es volver con ella —respondió clavándole la mirada a Úrsula—. ¿Es tan difícil de entender y respetar?

—¡Pero no te das cuenta que además estás mareando a la pobre Kristina! ¡Parker por el amor de Dios! Le dices que te deje tranquila, pero por otro lado accedes a casarte con ella, le dices que haga su vida y conozca a alguien de su edad, y hoy si hubieras podido a Caroline la hubieras echado de casa por no mencionar la mirada asesina que le has dedicado, luego le dices que no sientes nada por ella que no te importa pero hacéis el amor y después la besas. Parker…

—Mira, no estoy orgullosa de todo esto, tienes razón, por eso he tomado una decisión. O… bueno… iba a hacerlo justo cuando os habéis presentado —dijo mordiéndose el labio con cierta ansiedad. Sabía que Úrsula tenía razón.

—¿Qué clase de decisión?

—Me voy a Los Ángeles seis meses.

Aquello cayó como una bomba a la pareja. Se miraron sin entender.

—Es lo mejor. Alejarme de ella.

—Huir de ella, querrás decir.

—Señora Davis, sí tiene usted razón, el miedo me paraliza pero creo que tengo toda la razón en sentirlo y no querer darle otra oportunidad.

—Ya veo… ¿Tú quieres a tu hija?

—¿Cómo me pregunta eso? —respondió ofendida.

—¿Fuiste feliz al lado de Kristina hasta que empezaron los problemas?

—Sabe la respuesta a eso.

—Pero quiero que me lo digas tú.

—¡Sí, lo fui! ¡Y por supuesto que quiero a mi hija! —explotó con rabia.

—Si has sido feliz, si tienes una hija maravillosa, si te has sentido amada es porque Kristina te perdonó, perdonó que la dejaras tirada con una carta diciéndole que no querías estar a su lado, y después diciéndole que volvías con tu mujer. ¿Crees que no le hiciste daño? ¿Crees que no le rompiste el corazón? ¿Crees que durante un año, Parker, un año que te esperó no se sintió decepcionada? Después de dejarte innumerables mensajes diciéndote que te quería, que quería estar contigo, que te pidió ayuda incluso en la muerte de su hermano. ¿De verdad crees que eso no la decepcionó? —hizo una pausa y moduló el tono porque no quería que se sintiera acorralada por ella, lo único que quería era que se diera cuenta de que ella también se equivocó—. Cariño, si tienes a tu hija si fuiste feliz fue porque ella se tragó el dolor y apostó por estar a tu lado. ¿Cuándo estabais juntas podrías haber vuelto a dudar de su amor y salir corriendo como hiciste una vez? Por supuesto, ¿te acuerdas cuando apareció Amanda? ¿Lo que significó para ella? ¡Pero ahí estuvo, Parker! Porque cariño todos sin excepción a lo largo de nuestras vidas cometemos errores. A veces, hay que ser valiente para saber perdonar y volver a confiar y sé que no es fácil. Otras tan solo hay que dejar de lado las preguntas, las cábalas, las dudas y confiar en los gestos, las miradas, las palabras y los hechos de quien te hizo daño un día pero no puede salir de tu corazón.

—Parker ya te lo dije, tú también has fallado en el proceso de Kristina. Y cuando volvió le pusiste contra las cuerdas con la niña, nadie te juzga por ello estabas en tu derecho pero ella sigue recibiendo tus golpes se tambalea pero sigue ahí, a tu lado. Esperando. Y si supiéramos que no la amas no estaríamos aquí.

—Nadie dice que es fácil, cariño. Nosotras sabemos que no lo es para ti, pero Parker no puedes cometer el error de creer que esto se puede repetir, claro que puede pasar, pero si no pasa vas a perder la oportunidad de ser feliz como lo has sido hasta ahora, si Kristina una vez no dudó en darte otra oportunidad, ¿por qué dudas tú tanto si está claro que sigues sintiendo amor por ella? Si se te ve que estás sufriendo.

—Porque no lo soportaría otra vez… porque sí tenéis razón la amo con locura… y si volviera a dejarme simplemente creo que me moriría de pena —lo susurró mientras rompía a llorar.

—Parker.

La señora Davis pasó la mano por los hombros de Parker, Úrsula se sentó a su lado con el gesto roto, la abrazó, dejándole un beso en la sien mientras se cruzaba una mirada de lastima con la señora Davis.

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4 pensamientos en “PARKER Y KRISTINA. HERIDAS EN EL CORAZÓN. Cap. 42

  1. ¡Buenas tardes, Solete!

    Jaja, yo también tendría miedo de abrir la puerta de esa casa. Pero creo que la visita de Sonny es de agradecer. Sus palabras no van a hacerla sentir mal, para mí todo lo contrario, trata de ser agradecido con ella sabiendo lo que ha debido de sufrir.
    Parker está como bien dice la señora Davis partida en dos, cabeza-corazón. Y yo la entiendo. Aunque también es cierto que debería escuchar a su corazón y quizá dar una oportunidad a Kristina si le dijera la verdad, que en las ocasiones que han hablado no lo ha hecho. Quizá decirle lo que siente realmente la ayudaría a Kristina.
    Ellas (en la serie para quitar a los personajes las envían a Eugene que es donde yo he situado la historia) viven a dos horas de Los Ángeles en avión. Y efectivamente hay aviones, habrá que ver si realmente se va o se queda para darle una oportunidad a Kristina. Y si se va, ¿qué ocurre con las dos y sus vidas?

    Otra seguidora de Parker me lo dijo, esa letra es para ella.
    Un abrazo, y gracias por comentar.

  2. Buenas tardes Idana,

    En primer lugar, gracias por los dos capítulos de ayer 😉

    Mi pobre Parker, entre unos y otros la van a volver majara, que manera de atosigar, ahora el que faltaba, Sonny. Yo tendría pánico a abrir la puerta de casa jajajaja.

    Y que penita me da cuando rompe a llorar con la señora Davis y con Úrsula, si es que la pobre está hecha un auténtico lío, su corazón y su cerebro no se ponen de acuerdo. Escuchad la letra de la canción “Ciudad de papel” de Malú, parece que la han escrito para ella.

    Quizá sea bueno que esté fuera 6 meses, igual así consigue tomar una decisión firme, desde volver con Kristina hasta conocer a alguien, aunque también corre el riesgo de que Kristina haga lo mismo, conocer a alguien o cansarse de esperarla (esto último lo veo poco probable jajaja).

    Por otra parte sólo son seis meses, que se ponen de un trágico, no sé lo lejos que están de Los Ángeles (no tengo muy claro dónde viven) pero para eso están los aviones, ¿no? Si eso supone una promoción en su carrera profesional debería ir, lo mismo que ella accedió a casarse con Kristina para que obtuviera el contrato famoso, no deberían ver con malos ojos que ella quiere subir en su profesión. Si es que es algo de trabajo, que aún no sabemos a qué iría a vivir seis meses a Los Ángeles.

    Esperando ya el capítulo de hoy. 😉

  3. Buenas tardes, Laura.

    Coincido, Parker debía explotar y eso quiere decir que algo se mueve en ella, lo que no sé es hacia dónde va a ir ahora pero sí que su sufrimiento tiene un límite y ella lo ha rebasado, quizá porque su propio miedo no le ha permitido dejarse llevar por sus verdaderos sentimientos que es el amor por Kristina. ¡A ver qué hace! Y la amistad es muy importante ese hombro donde llorar y ella que también quiso dar la espalda a todos al final ha tenido ese hombro de la señora Davis y de Úrsula para poder expresarse.

    Un abrazo, y gracias por comentar.

  4. Pues si, por fin se desahoga esta mujer que le hacía muchísima falta y todo gracias a la señora Davis y Úrsula, si esque las verdaderas amistades siempre están ahí!!! Por otro lado me está empezando a dar algo de penilla Kris….está pasándolo muy mal y ella solo está intentando demostrar que a aprendido la lección y quiere recuperar su familia😪😪😪😪 un abrazo escritora y no te lleves ahora a Parker que x fin está aclarando su cabecita

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