PARKER Y KRISTINA. HERIDAS EN EL CORAZÓN. Cap. 44

La cara de Parker mostró totalmente un impacto ante aquella frase que no esperaba. Pensaba que estar allí y tener que hablar de Ingrid volvería a llevarlas a una nueva discusión donde Kristina siguieran insistiendo en lo mismo.

—¿Cómo quieres que lo haga? —le preguntó con toda la calma que pudo sacándola de sus pensamientos.

—He hablado con la guardería y les he dicho que ibas a tenerla tú, más que nada por si quieres llevarla por las mañanas, ahora que vas a tener más trabajo —la miraba realmente sorprendida.

—No, prefiero si no te importa no llevarla.

—De acuerdo —suspiró—. Tengo pensado venir los viernes, me la quedaría yo los fines de semana.

—Me parece bien.

—Cuando venga me paso por casa de la señora Davis y la recogeré.

—Nos avisas a la hora que llegas y la tendremos preparada —seguía manteniendo una postura tranquila, sin sulfurarse y mirándola fijamente pero con cierta calma.

—También me llevaré a Ilsa.

—Claro.

—Y si pasa algo… —trató de no mostrarle dudas porque se la quedara a su cargo más bien que viera podía ser cualquier imprevisto.

—Te llamaré.

—Voy a prepararte las medicinas por si se pusiera enferma, y si necesitas algo más.

—No, no. Le compré pañales y tengo ropa. No creo que necesite nada más. Y de Ilsa también tengo comida.

—Pues… ya está todo.

—Sí —mostró una mínima sonrisa.

—Kristina, me voy tranquila con respecto a Ingrid porque sé que contigo va a estar bien —comentó condescendiente.

—Gracias.

—Me voy el domingo por la tarde, si quieres puedes venir a recogerla por la mañana.

—Claro, iré antes de comer.

Parker asintió y salió del despacho con la sensación de que Kristina había cambiado ¿tan rápido? ¿O por fin se había dado cuenta de que era lo mejor para las dos? Linda la saludó y Noah la miró extrañado no pudieron hablar porque estaba atendiendo al público que en ese momento había en la ferretería. Pero sabía que con él también debía hablar.

Cuando Noah supo por boca de Kristina que se marchaba sintió un profundo dolor en su alma, tanto que se tuvo que sentar mirando con tristeza a Kristina.

—¿Qué vamos a hacer, Kristina?

—Aceptarlo, es lo que ella quiere —le dijo con un nudo en la garganta.

—¿Pero volverá, no?

—Espero que sí —lo miró seria porque esa posibilidad no se le había pasado por la cabeza.

—¡Qué vamos a hacer sin Parker! —ante el gesto de Kristina se apresuró a decir—. ¡Perdona! ¡Perdona estoy siendo un gilipollas de mucho cuidado! Ya tienes tú bastante como para que yo esté… —sonó su móvil—. ¡Mi madre! ¡Voy a…!

—Habla con ella, tranquilo.

Al quedarse sola pensó en aquella posibilidad que Noah le había dicho. ¿Y si no volvía? Cerró los ojos le dolía tanto la cabeza que se veía incapaz de responder. Tenía que pensar muy bien las cosas, debía pensar como afrontar aquella situación. Pero no sabía por donde empezar.

Por la tarde Kristina estaba en su despacho. Su cara era todo un poema, tenía ojeras y el gesto serio. Era la hora de cerrar y Noah que estaba con ella entró.

—He cerrado ya, Kristina. ¿No te vas a casa?

—Sí, sí, estaba preparando la documentación.

—Quería decirte algo —Kristina asintió, siempre tenía un momento para él—. Mis padres llegan mañana.

—¡Tus padres! ¡Viene tu padre! —lo dijo feliz.

—Sí, y mi hermana también —respondió emocionado.

—¡Eso es maravilloso! —salió de detrás de la mesa y lo abrazó con fuerza sabía lo que significaba para él—. ¡Tu padre va a conocer a Lucas!

—Eso parece —puso gesto de terror.

—¡Todo va a ir bien! Es un paso muy importante que tu padre venga, quiere decir que te acepta —lo miraba feliz mientras se sentaba en la silla de al lado.

—Eso espero. ¡Estoy aterrado!

—No lo estés todo va a ir bien. Además, estoy segura que Lucas va a ganárselo es un encanto.

—Quería pedirte una cosa —Kristina asintió—. Mañana hemos quedado para cenar todos juntos y me haría mucha ilusión que tú estés con nosotros.

—¿Yo?

—Sí, quiero que estés a mi lado igual que Parker.

—No, Noah, lo más sensato es que no vaya, no creo que a Parker le haga ninguna gracia —le respondió con gesto triste.

—Parker me ha dicho que no le importa que le parece bien.

—¿Te ha dicho eso? —lo miró algo dudosa.

—Sí, le he preguntado a ella antes de decírtelo.

—No, no, mejor no. Creo que ella estará más a gusto y tranquila sin mí. Te lo habrá dicho por quedar bien pero… —entonces Noah le dio a la pantalla del móvil—. ¿Qué haces?

—¿Parker? Hola, mira estoy con Kristina y le he dicho que venga a cenar pero me dice que no, que igual no quieres ¿te importa que venga? Vale, espera ¿Kristina quieres que se ponga y te lo dice ella? —Kristina negó con la cabeza rápidamente mientras abría los ojos como platos—. Gracias, tía. Un besazo y voy en seguida. ¡Asunto arreglado!

—¡Pero cómo haces eso! —le dijo enfadada.

—Porque quiero teneros a mi lado en el momento más complicado que va a ser presentar a Lucas a mi padre, te recuerdo que cuando supo que era homosexual me retiró la palabra y de no ser por vosotras hubiera acabado muy mal. ¡Tan difícil es que lo entiendas! Me importa un pimiento que tú y Parker estéis alejadas, ¡total lleváis dándonos la lata con vuestra situación desde que has vuelto! He estado a tu lado, a su lado ¿tan difícil es que en este momento estés al mío?

—Lo siento —le dijo con una sonrisa triste—. Tienes razón, perdóname. Mañana estaré allí.

En su casa, Parker tras cenar con su sobrino se había quedado sola en el comedor, conectó el humificador con las luces de colores y apagó el resto. Se estiró en el sofá y quitó la televisión. Estaba con los ojos cerrados necesitaba calmar su cabeza. Sentía que en Los Ángeles sola y sin el radio de acción de Kristina posiblemente encontraría respuesta a todas las preguntas que se agolpaban en su cabeza de modo repetitivo. Así pondría punto y final a esos meses de desgaste. Fuera la que fuera su decisión sería firme con ella. Pero no podía dejar de repetir en su mente la escena que había transcurrido en el despacho de la ferretería, Kristina parecía que realmente se había rendido, no le insistió en nada relacionado a ellas y eso, le sorprendió. Y entonces sintió un pequeño pellizco en su corazón, por su rostro supo que no se encontraba bien. Temía que algún dolor pudiera aparecer nuevamente y volviera a ese callejón sin salida. Aunque quizá no era un dolor… sus pupilas se deslizaba de izquierda a derecha algo nerviosas, entendía que su decisión también le habría afectado sabía que no iba a ser fácil por su parte asumirla porque no podía engañarse, Kristina le mostraba abiertamente, sin tapujos lo que sentía. Suspiró con fuerza. Y luego estaba Ingrid, no sabía cómo iba a llevar estar lejos de su hija, eso le tenía también nerviosa. Quería pensar que tan solo iba a dejar de verla cuatro días, pero era mucho tiempo. Y echaría de menos a Ilsa que le había ganado el corazón por el apoyo que le dio en cada llanto que arrancaba en ella, el animal fiel se colocaba a su lado a sus pies para darle apoyo. No quería pensar que se había precipitado al tomar la decisión por huir de Kristina. Sí, admitía que no se iba, que huía tal y como ella le había dicho. Se había puesto de fondo a Mozart para tratar de relajarse pero una y otra vez le venía a su mente la imagen de Kristina con esas ojeras y gesto contraído. Alargó su brazo derecho y cogió el móvil. Necesitaba saber que iba a estar bien para hacerse cargo de Ingrid.

P_ Kristina perdona que te moleste a estas horas, pero… ¿estás bien? He notado que te pasaba algo.

Se mordió el labio, después una uña, y después la vio en línea.

—Escribiendo —susurró tras otro suspiro repleto de una melancolía que le asustó.

K_ Hola Parker, estoy despierta no me molestas. Tengo jaqueca pero ya estoy mejor. Gracias.

P_ De acuerdo. Buenas noches.

K_ ¿Ingrid duerme ya? —no quería que la abandonara.

P_ Sí, hace rato.

K_ Buenas noches. Hasta mañana.

P_ Hasta mañana.

Kristina dejó a un lado el teléfono y suspiró. Volvió a ponerse la toalla en la frente tal y como le había dicho la señora Davis. El disgusto que le había provocado el viaje de Parker le había empujado a aquel dolor intenso de cabeza. No le alegró la preocupación de Parker, sabía que en el fondo la había visto mal y debía estar preocupada por si no era capaz de cuidar de Ingrid. Por si volvía a cometer otra vez la misma tontería. Cerró los ojos mientras le caía una lágrima y trataba de contener el resto que se agolpaban en sus ojos.

Parker había dejado el móvil en la mesita de noche, antes de acostarse como siempre miró la cuna de la pequeña Ingrid y estaba durmiendo tranquila. Nuevamente sintió un dolor en su corazón, si fuera valiente para tomar una decisión sin tener que estar lejos.

—Ingrid, cariño es lo mejor para las tres. Voy a intentar arreglar esta situación, no he sabido hacerlo de otra manera. La amo pero no quiero que volvamos a sufrir ni tú ni yo ni ella. No quiero que por precipitarme las cosas salgan mal. Necesito saber si soy capaz de olvidar lo que pasó, si soy capaz de dejar en sus manos otra vez mi corazón, cariño… me gustaría que las cosas fueran diferentes pero no sé hacerlo de otra manera. Sé que te va a cuidar, vas a estar bien ella te quiere muchísimo y me está demostrando que es capaz de hacer las cosas que siempre quiso hacer. Quizás esto también sea una lección para Kristina, cariño, quizás ella necesitaba algo así para dejar de ser tan caprichosa. Para valorar no solo lo que tiene si no, lo que ella es. Porque no entiendo de otra manera que tengamos que soportar tanto dolor por nada, no entendería la vida siempre las cosas pasan por algo, tu abuela me decía cuando Dios cierra una puerta, abre una ventana. Cariño creo que soy yo quien debe abrir la ventana para ver la posibilidad de ser otra vez una familia o de definitivamente ir cada una por nuestro lado. Si fuera siempre como hoy, tranquila, sin agobiarme, sin imponerse. No es tiempo de estar juntas, ¡y más que me duele a mí! No puedo estar con ella sintiendo esto que siento ¿tú me entiendes verdad, mi niña? En el amor no todo vale menos cuando te ha destrozado el alma. Te quiero mi niña, te quiero.

A la mañana siguiente, Kristina se levantó preocupada. No podía evitar pensar en la noche, iba a estar con Parker en una cena, seguramente debería comportarse con total normalidad como si no sucediera nada, pero es que iba a suceder, se marchaba, la dejaba y eso le dolía con una fiereza brutal. Se puso un vaso de leche fría de la nevera, se sentó frente a la taza y apoyó los codos sobre la mesa.

—¿Aún tienes dolor de cabeza? —le preguntó la señora Davis.

—No, señora Davis.

—Buenos días.

—Buenos días.

—¿Entonces le estás dando vueltas a lo mismo?

—No, hay algo nuevo —se mordió los labios—. Hoy llegan los padres de Noah y me ha pedido que vaya a cenar con ellos.

—¡Eso está muy bien!

—Pero también va Parker —susurró.

—¿Y qué? ¡Mejor!

—¿Mejor?

—Sí. Kristina hasta ahora has metido la pata una y otra vez, y como resultado ha elegido marcharse lejos para pensar qué quiere hacer con su vida. Si le demuestras, que no creo que sea tarde, que eres capaz de respetar su decisión, si la apoyas en lo que va a hacer, si le das ese espacio no solo esta noche, si no, este día y mañana, y todo el tiempo que necesite, que ella vea que se va pero tú aceptas esta decisión sin pedirle ni una sola vez que no se vaya, sin decirle ni una sola vez que va a ser de ti, de tu vida, sin ese drama que llevas contigo, Parker pensará que lo has entendido y que por primera vez la respetas ¡y eso no lo espera!

—¿Cree que así tengo alguna posibilidad de que piense en que volvamos a estar juntas? —le preguntó enarcando una ceja.

—Bueno, si la has agobiado y sigue pensando en que puede darte una oportunidad —Kristina desvió su mirada hacia un lado.

—Ayer cuando hablamos en el despacho me di cuenta que entró a la defensiva, imagino que esperaba una pataleta por mi parte.

—¿Y lo hiciste?

—No. Seguí su consejo.

—¡Muy bien! Pues esta noche igual. Sigues mostrando ese respeto porque se vaya y sobre todo distancia.

—Más que va a poner ella de por medio —elevó los hombros con tristeza.

—Estoy segura que os va a ir muy bien.

—Ojalá.

—Ella te quiere, y tú eso lo sabes.

—Sí, lo sé, pero… también sé que su corazón está herido y que piensa que es una obsesión para mí volver con ella, no sé es como si pensara que es mi capricho.

—Bueno… podría ser para la otra Kristina, no para esta —Kristina la miró sonriendo—. Hazlo y estoy segura que verás un cambio en ella también.

—Si es que… yo lo sé, lo ve claro pero es estar a su lado y pierdo la cabeza —negaba con la arruga de su frente bien marcada.

—Pues tienes un reto que empezó ayer y lo hiciste bien, mantenerte firme y con distancia.

—¡Lo voy a conseguir! —exclamó tratando de ser firme y creerse aquella frase.

—¡Claro que sí! Y si en este tiempo se diera el caso que ella te rechaza… tendrás que aceptarlo.

—Bueno, ya me ha rechazado.

—Dale tiempo, necesita estar tranquila y pensar. Te lo dice porque Parker es todo lo contrario a ti, ella es todo cerebro, y tú todo corazón. Deja que esa batalla que tiene entre su corazón y cerebro llegue al final y veremos quién es el vencedor. Si una vez venció el corazón ¿quién te dice que ahora no vuelva a vencer? Os amasteis mucho. Y eso deja huella.

Kristina suspiró asintiendo con gesto repleto de dudas.

—¿Le ha dicho algo de Ingrid? Porque tendrá que dejarla aquí.

—No, no me ha llamado.

—Pues… si vamos a salir las dos… alguien se tendrá que quedar con ella.

—Déjala, que sea ella la que lo decida.

—De acuerdo, voy a darle al saco y a correr necesito gastar energía.

—Eso, corre, vuela ¡más bien! Vaya… mira quien tenemos aquí —su teléfono sonó—. ¡Parker, hija! Claro, sí no hay problema podéis tardar toda la noche si queréis, la niña duerme sin problema. Por supuesto. Sí, sí aquí estaré. Hasta la noche. ¡Espero que esto acabe bien o no sé que va a pasar con Kristina!

La señora Davis llamó a la puerta de la habitación de Kristina, que la hizo pasar estaba dispuesta a golpear el saco.

—Acaba de llamar Parker, me ha dicho que me deja a la niña y a Ilsa, que ha quedado con Noah a las nueve y que te recoge a ti para que esperéis juntas.

—¡Ah! Pues estupendo.

—Anda, dale, dale ¡dale! —la animaba sonriendo algo que logró que Kristina rompiera en una carcajada.

A la hora acordada Parker con los nervios en el estómago salía de su casa con Ingrid y con Ilsa. Llevaba a la pequeña en el carrito y a Ilsa de la correa, tenía un sentimiento encontrado de tener que dejar a la niña y salir justo aquella noche, pero no podía hacerle un feo a su sobrino después de todo lo que había significado para él su ayuda. Por eso entendía que también fuera Kristina aunque le ponía nerviosa su presencia. Llegó a casa de la señora Davis y antes de que abriera la puerta se arregló el pelo, se miró por encima y se abrió un poco el cuello de la camisa.

—¡Parker! Pasa, hija.

—Gracias.

—Kristina ya sale. ¡Ay mi niña que bien que estés conmigo! —decía feliz la mujer ante la sonrisa nerviosa de Parker—. Espero que Noah sobreviva a esta noche.

—¡Yo también! —sonrió.

—¡Ya estoy aquí! Hola Parker.

—Kristina.

—¡Dónde esta mi princesa! —la niña daba palmadas feliz de verla.

Los ojos de Parker recorrieron con delicadeza el cuerpo de Kristina, lo hizo todo lo disimuladamente que era capaz porque temía que la señora Davis la estuviera mirando. Mientras Kristina le daba besos a la pequeña dejándole marcado el carmín en la mejilla.

—Vas a tener que pintarte otra vez, anda deja ya a la niña y cuidar de Noah.

—Sí. ¿Vamos? —le preguntó a Parker.

—Vamos. Buenas noches, señora Davis.

—Disfrutad y darle un abrazo a Noah.

Salieron ante la mirada de la señora Davis. Las dos habían elegido un vestido con una fina rebeca Parker y una cazadora de verano vaquera Kristina. Parker con unas sandalias bajas y Kristina con tacón. Al cerrar la puerta la señora Davis suspiró.

—Tus madres tienen que ser capaces de manejar la situación, hija. Si es que nada más hay que ver como se miran. Pero a veces la cabeza nos paraliza y eso tu mamá Parker lo lleva a rajatabla. ¡Vamos Ilsa, cariño! Espero que no vuelvan en toda la noche.

Salieron hasta la esquina de la calle sin decirse nada.

—He quedado aquí —le dijo Parker—. Espero que no tarden mucho.

—Seguro que sí, ya sabes —sonrió mirándola con picardía.

—Que mal pensada eres —susurró con una sonrisa.

—Yo no he dicho nada, eres tú quien lo ha pensado —la miró enarcando una ceja y una sonrisa maravillosa.

—¡Oh, vamos Kristina! Te ha delatado tu sonrisa —le devolvió la sonrisa.

—Yo solo he dicho que sabes que van a tardar —reía de buena gana acompañada por Parker—. Si te das cuenta siempre llegan media hora tarde.

—¡Pero mira que eres! —negaba con la cabeza.

—No, no, mira el reloj.

—Luego me dices que soy mal pensada…

—¡Ahí están! Ahora nos venderán una excusa ¡a ver cuál tienen hoy! —le susurró divertida.

—¡Chicas, chicas, chicas nos hemos quedado encerrados en el ascensor! —decía saliendo del coche nervioso Noah totalmente descamisado—. ¡Vamos subid que ya llegamos tarde!

—¡Madre mía como está Noah! ¡Está atacado! —le dijo muerta de risa mientras él se metía en el coche.

—¡Ya no te acuerdas como estabas tú! —dijo sonriendo con cierto aire seductor mientras echaba a caminar.

Kristina se quedó por unos segundos parada, después con una sonrisa la siguió, cuando fue a entrar le dijo a Parker mirándola por encima del techo del coche.

—Eres mala conmigo, ¡pero me encanta! —se lo dijo bajito mientras le guiñaba un ojo que dejó a Parker de una pieza.

Cuando entraron cada una con su sonrisa maravillosa, Lucas trataba de calmar a un Noah que no paraba de hablar. Y respirar.

—¿Así que os habéis quedado en el ascensor? —le preguntó Kristina sonriendo.

—Nadie me había avisado que Noah tiene claustrofobia. Ni te cuento el número que ha montado.

—Ya, ya —les contestó mientras Parker la miraba sonriendo.

—¡Chicas me va a dar algo! —les dijo de repente Noah—. Kristina cuéntame algo, tú me calmas.

—¡Anda! Y qué quieres que te cuente.

—Algo por favor, algo.

—Pues no sé me ocurre nada —miró a Parker quien elevó los hombros—. ¡Ah sí! Estábamos hablando tu tía y yo de que siempre llegáis con media hora de retraso, aunque bueno os entendemos al principio es así. Pero vamos… que podías haber obviado todo este numerito del ascensor.

—¡Qué estás diciendo! —le dijo Noah tratando de arreglarse el pelo.

—¡Qué siempre hacéis lo mismo, Noah que no cuela! ¡Que mola eso de tener sexo justo antes de ir a una cita y es más excitante si la cita es con tus padres!

—¡Oye, habla por ti! —le dijo Noah—. Se cree el ladrón que todos son de su condición.

—Aún recuerdo cuando quedamos con mi padre por primera vez —dio una carcajada y Parker le vino aquel flash a la cabeza que no pudo controlar una carcajada—. Llegamos tarde como vosotros.

—Pero no se dieron cuenta —apuntó Parker.

—¡Cómo que no! Claro que sí, Carly me lo dijo.

—¿De verdad? —preguntó mirándola fijamente con los ojos muy abiertos mientras Lucas no perdía detalle de aquellas dos por el espejo retrovisor ¡eso era tonteo puro y duro!—. ¿Me lo estás diciendo de verdad?

—Sí, por eso mi padre estaba tan nervioso —sonreía divertida.

—Pues si me lo llega a decir a mí ni te cuento…

En ese momento de nervios colectivos quizá lo mejor no era hablar de aquel tema, sin embargo, parecía que surtía efecto y a base de risas se iban calmando todos. Incluida Parker.

—¿De verdad os pillaron? —preguntó Lucas.

—Sí —Kristina sonrió ampliamente al recordar cómo fue aquella vez.

—Me va a dar algo… me va a dar algo…

—Noah tranquilo, por favor —le dijo con dulzura Parker—. No va a pasar nada, estoy segura que Richard va a estar encantado de conocer a Lucas.

—Me estoy ahogando.

—Para un momento, Lucas —le dijo Kristina.

Lucas detuvo el coche y Kristina bajó ante el asombro de Parker y Lucas que se intercambiaron una mirada de no entender qué iba a hacer. Hizo bajar del coche a Noah y lo llevó justo al lado en el que quedaba Parker. Los dos los observaban en silencio. De repente Kristina empezó a saltar y Noah la imitó, subía y bajaba los brazos mientras movía la cabeza de lado a lado de sus hombros, Noah hacia lo mismo mientras desde dentro del coche Lucas atónito murmuró.

—No sé cual de los dos está peor.

—Bueno, supongo que le está yendo bien porque mira como le ha cambiado la cara a Noah —le dijo mientras no podía dejar de mirar a Kristina.

—¿Crees que su padre va a aceptar nuestra relación? —La voz de Lucas reflejó preocupación.

—Sé que le ha costado, pero estoy segura de que sí —no podía despegar los ojos de Kristina.

—Está realmente mal, ahora… entre tú y yo… menudo ojo tiene Kristina, lo del ascensor han sido cinco minutos pero no se le puede engañar.

Entonces Parker entendió por qué lo decía y dio una carcajada que le llevó a aquel día en el hotel que a pesar de haber quedado con Sonny y Carly, les fue imposible detener la fuerza del amor que sentían. Suspiró con anhelo de aquel tiempo en el que juntas eran tan felices y recordó haber hecho muchas locuras por ella.

Mientras, aquellos dos estaban corriendo en círculos moviendo los brazos. Llegó un momento en que Noah abrazó a Kristina y ésta le arregló la ropa y el pelo. Y él le dijo:

—¿Estás ganando puntos con Parker?

—No seas tonto, te estoy ayudando porque yo he estado en tu piel y sé lo que se siente. Y este ejercicio lo aprendí en la clínica cuando tenía el síndrome de abstinencia y necesitaba calmarme.

—Pues muchas gracias porque me ha venido de lujo —dio varios resoplidos moviendo los brazos y las manos—. Solo deseo que esta noche acabéis en la cama como dos lobas ¡os hace falta! Una despedida por todo lo alto.

—¡Eso no va a pasar!

—Como despedida ¡deberías! —Kristina se le quedó mirando, él le sonrió—. Lo estás deseando y diría que ella también. ¡Gracias por ayudarme!

Se volvieron a abrazar y entraron en el coche.

—¿Mejor, cariño? —le preguntó Lucas.

—¡Mucho mejor! ¡Vamos a toda velocidad!

Al entrar Kristina miró a Parker haciéndole un gesto de complicidad. Dos lobas… entonces miró nuevamente a Parker que estaba mirando a través de la ventanilla, aquel perfil le volvía loca, con su lunar, con la perfección hecha mujer que era para ella.

Dos lobas… no… distancia. ¡Distancia, Kristina!

 

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5 comentarios en “PARKER Y KRISTINA. HERIDAS EN EL CORAZÓN. Cap. 44

  1. Buenas tardes Idana,

    Si Parker vuelve tooooodos los fines de semana, ¿qué clase de separación es esa? Separación de seis meses es no verse ni un solo día en todo ese tiempo, presiento que van a seguir igual.

    Me parece muy justo que Noah les haya pedido a las dos que estén en la cena, él las ha ayudado mucho, ahora se trata de ayudarle a él y no de lo que quiera o prefiera cada una de ellas. Me pareció muy egoísta la postura de Kristina, menos mal que entendió rapidamente lo que le dijo Noah. Solo espero que ninguna de las dos meta la pata en la cena y sobre todo, que Kristina se comporte con Parker.

    Esperando el próximo capítulo 😉

  2. Hulaaaaa mi estimada Idana!!! 😊🐶🌻
    Espero te encuentres muy bien…
    Tenía desde el viernes sin leerte, bueno, a Parker y Kristina, porque he estado embelesada leyendo tus otras historias! Me tienes pegada……. Es una cosa loca!! Gracias por todo lo que haces! 🌻😊
    Bueno, poniendome al día con estas chicas, me parece estupendo el viaje de Parker, creo q es justo lo q necesitan, porque ambas son extremas en sus situaciones, conciencia y corazón, Parker y Kristina… Entonces pienso q ese viaje será determinante, o podría serlo (jaja para no caer en el extremismo de ellas). Me gustó mucho este giro q ha dado la historia, la “calma” de Kristina q sin mucho tratarlo y buscarlo le llegó sin quizá darse cuenta, pero lo ha conseguido aunque sea poco y eso les ha servido a ambas, y creo q más a Parker. Esa lucha con la mente es muy fuerte, una tortura realmente! Por eso creo que esa desición de Parker de viajar, les va a venir muy bien!
    Creo q van a vivir un dejavú de cuando se enamoraron! Porque todo siempre giró en torno a Parker, ella siempre tuvo la última palabra, Kristina y su amor siempre esperaron a q volviera de esa distancia q en su momento instauró en ellas. Y si en aquella oportunidad el amor de su corazón le pudo a las dudas de su mente, por qué esta vez no puede ser así????
    Aaaaaahhhhh………. (Suspiroteeee)

    Gracias por compartir con nosotros tus dones y talentos de escribir y crear sentimientos tan fuertes a través de tus personajes!
    GRACIAS!!!!!!!!!!

    Abrazo grande a la distancia!
    Cuídate mucho!
    🌻🐶🐱😊

  3. Parker está saturada!!! Le vendrá bien unos meses de descanso y centrarse un poco en ella!! Además todos los findes volverá para estar con su hija!!! Creo que separadas esta vez van a aprender a valorarse y a echarse de menos pero sanamente….no con celos, ni rollos ni porquerías de por medio!!! Aunque bueno una buena despedida entre ellas no vendría nada mal…ajajjaja un saludito

  4. Buenas noches, Alexandra. Gracias por comentar.

    Creo que tienes razón, Parker debería dejar de ser tan racional, y Kristina un poco menos pasional. Y quién sabe si así tienen una oportunidad. Siento que te hiciera llorar el capítulo, pero muchas gracias por contarme sobre tus sentimientos porque realmente es lo que más feliz me hace ya que para mí despertar esas emociones es el mejor regalo de esta complicada historia.

    Gracias y un abrazo.

  5. ¡Insistir, persistir, resistir y nunca desistir! esta frase le dedico a Kristina, es muy importante que las dos tengan un espacio no muy lejano para que aclaren sus dudas y se reafirme el amor, Kristina para que deje a un lado sus caprichos y piense con la cabeza y no sea puro corazón que eso aveces es perjudicial y Parker que aprenda a dar paso al corazón porque solo ser cabeza creo que es malo.

    Gracias por el doble capítulo del día sabado y los capitulos diarios, el de ayer me hizo llorar.

    Para ti Idana un fuerte y fraternal abrazo, y nuevamente gracias por despertar en mi una variedad de sentimientos que estaban dormidos.

    Linda noche allá, acá todavía estamos en horas de la tarde.

    Bye

    ________________________________

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