PARKER Y KRISTINA. HERIDAS EN EL CORAZÓN. Cap. 45

Aparcaron el coche no muy lejos del restaurante, Noah iba acompañado por Parker y Lucas por Kristina. Cuando llegaron vieron a Susan y a Richard, junto a Julia en la puerta del restaurante hablando. Desde lejos se notaba que ellos también estaban nerviosos. Al verlos, Parker apretó con cariño el brazo de su sobrino y le susurró.

—Tranquilo. Todo va a ir bien.

Al llegar, Susan fue la primera que se abrazó a su hijo, Parker saludó a Richard y Julia con algo de distancia saludó a Parker. Julia no era como Noah, ella había acumulado mucha carga negativa hacia Parker por los comentarios de su madre a lo largo de la vida. Era correcta pero tenía ese punto de distancia que Parker respetaba sin hacer ningún mal gesto. Cuando Noah se abrazó a su padre ambos notaron la tensión que llevaban tras una distancia desde que se atrevió a contar la verdad. Su hermana lo abrazó feliz, porque Noah era su debilidad. Y Kristina recibió un par de besos por parte de Susan que sabía que iban a estar las dos para apoyar a su hijo, y le agradeció el gesto. Richard la saludó igualmente, y Julia con la misma frialdad que a Parker. Cuando llegó el turno de Lucas, Susan le dio un abrazo y Richard le dio la mano.

—¿Pasamos? —preguntó Kristina con una sonrisa.

—¡Por supuesto! Ya tenemos la mesa —respondió Susan feliz cogiéndose del brazo de su hermana—. Gracias por venir.

—Noah está nervioso.

—Richard también.

—Tranquila estoy segura que que a partir de ahora volverán a tener una buena relación.

Kristina iba con Noah sonriendo mientras Julia los miraba también sonriente, los nervios era lo que tenía y es que Kristina además de los nervios que sentía por Noah, estaba su situación con Parker. Se sentaron juntas mirándose con una sonrisa. Lucas estaba sentado junto a Kristina y Julia sentada junto a Parker. Antes de pedir la cena hubo momentos de risas y algo de distracción, Noah les explicó que se habían quedado encerrados en el ascensor y que le había dado un pequeño ataque de ansiedad. De ahí sus nervios. Parker tuvo que morderse los labios al igual que Kristina para no sonreír. El camarero les dejó las cartas para que fueran pidiendo, Kristina dudaba y miró a Parker como buscando consejo, sin saber si preguntarle era saltarse la distancia.

—¿Qué te vas a pedir? —lo dijeron las dos a la vez.

Dieron una carcajada y después carraspearon casi al mismo tiempo. Después de decidir que iban a compartir una pizza vegetal, siguieron con las conversaciones que se fueron dando. Lucas contó qué estaba estudiando, Noah lo miraba nervioso, pero parecía que él estaba tranquilo y Richard escuchaba atentamente sus explicaciones. En un momento dado de la conversación Kristina se volatilizó convirtiéndose en un pensamiento que dibujó un encuentro pasional con Parker. La pasión ganaba a la rectitud que quería mostrar Parker, nuevamente había sido Kristina quien había empezado a besarla y ella no podía resistirse. Imaginaba como Parker se iba al lavabo y ella la seguía, cuando Parker iba a cerrar la puerta se colaba y se lanzaba a su boca sin darle tiempo a reaccionar, sentía las manos de Parker viajando por debajo de su vestido. Inconscientemente se movió en la silla mientras se dibujaba en su rostro una sonrisa traviesa.

—Kristina —el codazo de Lucas la sacó de aquella maravillosa visión en la que estaban como locas besándose—. Te estás poniendo muy colorada… disimula…

La carcajada de Kristina hizo que Parker y Susan la miraran, sin poderlo evitar miró a Parker sintiendo que aún enrojecía más por momentos. Dio un sorbo a la copa de vino y carraspeó. Noah estaba hablando sobre como se conocieron y al escuchar su nombre reaccionó porque volvía a visualizarse devorando los labios de Parker, aunque una voz en su interior le decía distancia… distancia… pero se había visto interrumpida por otra que gritaba como dos lobas… como dos lobas…

—Pues te agradezco que los presentaras, Kristina —le dijo Richard sorprendiendo tanto a la pareja como a la propia Kristina a la que Parker le dio un pequeño puntapié—. Nunca había visto a Noah tan bien, bueno si quitamos los nervios que tiene, claro.

—No hice mucho la verdad solo los presenté.

Se quitó importancia Kristina percatándose por el puntapié que Parker la había pillado en su mundo de sexo y orgía con ella. ¿Se imaginaría en lo que pensaba? La miró de reojo. La culpa la tenía Noah, ella estaba mentalizada para portarse bien, pero dos lobas la habían erotizado demasiado.

—Hijo quiero decirte que siento mucho cómo me he comportado en este tiempo, he sido realmente un estúpido. Porque yo lo que más quiero en la vida es que tanto tú como tu hermana seáis felices, y no me importa la manera si no que lo seáis.

—Gracias, papá —respondió Noah a punto de llorar.

—¡Me siento muy feliz, tu madre y yo nos sentimos muy felices! —le dijo dándole unos golpes en el hombro.

—Pues es lo mejor que me podíais decir —se le llenaron los ojos de lágrimas a él, a Kristina y a Parker.

—Aprovecho para sumarme a la felicitación de papá, nunca te había visto tan feliz, hermano.

—¡Oh Julia! —se levantó abrazando a su hermana a la que adoraba mientras le daba la mano a su madre.

En ese momento Kristina miró a Parker y Parker miró a Kristina, las dos estaban emocionadas porque ellas más que nadie sabían del sufrimiento de Noah, y se sonrieron con felicidad por compartir aquel momento.

—¡Vamos a brindar por el amor! —exclamó Lucas.

El brindis fue una ocasión para que todos los que estaban en la mesa sonrieran felices porque cada uno había puesto de su parte para que Richard se sintiera acompañado para dar el paso de aceptación hacia su hijo y Lucas. Finalizaron la velada y mientras Richard y Noah iban a pagar la cuenta, Lucas, Julia y Kristina hablaban fuera en la calle, un poco más apartadas Susan y Parker hacían lo propio.

—No sabía que habíais vuelto, no me has dicho nada —le soltó Susan mirando a Parker con una sonrisa.

—¿Cómo? —respondió perpleja.

—Kristina y tú.

—No, no, no hemos vuelto para nada —aclaró rápidamente.

—Pues os he visto dedicaros una miradas muy intensas.

—No —le quitó importancia—. Estamos muy felices por Noah.

—¿A quién quieres engañar?

—¡Pues ya está! Nos podemos marchar —apareció exultante Noah salvando a Parker de aquella pregunta—. ¿Vamos a tomar un buen helado?

—Yo me vuelvo a casa que aún me quedan cosas que preparar —dijo Parker.

—Pero vendrás a comer con nosotros ¿no? —le preguntó Richard.

—Sí, sí ya he quedado con Susan.

—Yo también me vuelvo que está la señora Davis sola con la niña —buscó con rapidez una excusa.

—¿Os llevamos a casa? —preguntó Lucas.

—No, iremos paseando no estamos lejos y después de la cena más nos vale caminar un poco —dijo jocosa Parker.

—Sí, sí es cierto —apuntó Kristina.

Comenzaron a despedirse de todos. Cuando Kristina le dio un abrazo bien sentido a Noah que la levantó del suelo dándole una vuelta le dijo.

—¡Cómo dos lobas! —la miró intensamente.

—Así no voy a convencer a Parker que voy en serio.

—Quizá no, pero puedes hacer que se vaya a Los Ángeles pensando en lo maravilloso que es estar contigo —le guiñó el ojo.

—¿Nos vamos? —le preguntó Richard a Noah.

—¡Claro! Gracias por venir, chicas. Os quiero un montón.

Noah abrazó tanto a Kristina como a Parker que sonrieron a la vez ante la sonrisa de todos.

Les saludaron al verlos marchar. Se miraron con una sonrisa y se pusieron a caminar a buen ritmo, parecía que Parker tenía prisa por llegar a casa, Kristina a cada paso iba repitiendo “distancia”.

—Menos mal que Richard ha reaccionado bien, aunque mi hermana ya me había avisado que estaba como loco por conocer a Lucas y ser él mismo quien se formara su opinión.

—Yo tenía mis dudas, ¡y Noah ni te cuento! —dijo sonriendo.

—Sí, pobre estaba atacado. ¿Qué te estaba diciendo cuándo te ha abrazado? —le preguntó con curiosidad porque los vio cruzar una mirada muy intensa.

—Me estaba agradeciendo mi terapia intensiva.

—¡No me lo puedo creer! —soltó una gran carcajada.

—¿Por qué? —la miró sonriente.

—Estabais para haceros un vídeo.

—Es muy efectivo, ¡anda que no lo hice veces en la clínica! —al ver el gesto de Parker como si se entristeciera agregó con rapidez—. Bueno… ¿Cómo estás?

—¿A qué te refieres? —preguntó mirándola de reojo.

—Pues al viaje de mañana. No sé… ¿no estás nerviosa?

—Un poco, sí. Pero bueno creo que va a ser muy fructífero.

Kristina sonrió pero no le dijo nada más. Caminaban separadas algo que jamás habían hecho. Durante un rato estuvieron en silencio, Parker estaba sorprendida de ver que Kristina no le estaba presionando, ni le había pedido que se quedara. Por un momento cuando dijo que se iba con ella el corazón se aceleró quiso pensar que debido al camino que podía estar repleto de reproches y nuevas discusiones, pero lejos de aquello se encontró con una Kristina que le sonreía con calma y la miraba fijamente. Había vuelto a sostener su mirada.

—¡Te apetece que nos despidamos tomando una copa! Ese sitio está muy bien hay música tranquila y… bueno es el preferido de Noah —sonrió.

—Está bien.

Al tiempo que le respondía con una sonrisa su cuerpo le recriminaba haberlo hecho. En el momento en que cruzó la puerta empezó una batalla en su interior por el paso que acababa de dar. Una parte le reprochaba otra le decía que se relajara y disfrutara ¿qué podía pasar? Se acercaron a la barra, había un hueco en el que se pusieron las dos. Se sentaron en los taburetes y Kristina le sonrió.

—¿Qué quieres tomar? —le preguntó.

—Una margarita bien fría —respondió con gesto simpático.

—¡Dos margaritas bien frías! Aquí pasamos del frío al calor no hay termino medio —le sonrió.

—Es verdad. Aunque antes del cambio climático el calor no se notaba tanto como ahora.

—¡Sus margaritas! A disfrutar de la noche, chicas.

—Gracias —le sonrió Kristina.

—¿Vienes mucho por aquí? —le preguntó Parker mientras daba un trago.

—He venido un par de veces con Noah y Lucas. Aquí conocí a Caroline.

—¡Ah! —dio otro trago.

—¿Por qué dices ese ah? —la imitó.

—No he dicho nada solo ah —la miró sonriendo elevando los hombros al mismo tiempo.

—¿No pensaras que…? —Parker guardó silencio. Entonces Kristina frunció el ceño y le soltó—. ¡No tengo nada con ella!

—Vale, vale no te enfades no he dicho nada —la miró sonriendo mientras notaba como su corazón se alteraba por la felicidad de ser consciente de que seguía libre.

—No me enfado.

—Sí, se te ha puesto la arruga de la frente —entonces le tocó con el dedo índice de la mano derecha justo el sitio donde su famosa arruga nacía.

—¡Pero no por enfado! Por incredulidad.

—¿Y eso? —se dio la vuelta en el taburete y se sentó frente a Kristina.

—Porque no sé como puedes pensar que haya otra mujer en mi vida —lo dijo con suavidad como si no quisiera hacerle daño ni sacar el tema.

—Bueno… tú pensabas que Laura estaba en mi vida —elevó un hombro y formó un gesto pícaro.

—No es lo mismo. Os vi entrando en ese edificio y… ¡déjalo!

—Será mejor.

—Vamos a brindar —cogió la copa y se puso al igual que Parker sentada frente a ella mirándola intensamente a los ojos—. ¡Porque en Los Ángeles todo te vaya muy bien y ese libro estoy segura será todo un éxito! ¡Por ti!

—¡Gracias! Eso espero —chocaron las copas y bebieron.

Tras dar un trago, las dos se perdieron en los ojos de la otra. A pesar de la penumbra del local las luces de colores que en ese momento giraban sobre sus cabezas, les daba un aire tan místico que cualquiera podría decir que estaban dentro de una burbuja sin ver ni escuchar nada de lo que ocurriera a su alrededor. Pero en esta ocasión Kristina fue quien apartó la mirada de los ojos de Parker, no quería cometer ningún error. Quería comportarse y demostrarle que podía ser como ella quería que fuera. Parker por su parte se perdió en aquella mirada, se pasó la lengua por los labios y agradeció que Kristina mirara hacia la pista, porque dejó que sus ojos se perdieran por el cuerpo de aquella mujer que en ese momento la estaba volviendo loca. Suspiró pensando que era mejor alejarse. Miró el reloj y al ver que era la una de la noche le sirvió como excusa.

—¡Debería irme!

—Sí, será mejor que nos vayamos que ya es tarde —le sonrió.

—¿No te quieres quedar?

—No, no —respondió como si aquella pregunta le molestara—. Estoy cansada y… prefiero ir a casa con Ingrid y descansar.

—¡Te invito yo! —exclamó feliz, demasiado feliz.

—¡De acuerdo! Solo si me dejas invitarte otro día.

—Eso está hecho.

La camarera le devolvió el dinero. Dieron el último trago, recogieron sus bolsos y se dispusieron a salir de aquel local cuando de repente la música volvió a sonar, las dos se detuvieron casi en seco. Los primeros acordes les hicieron sentir un escalofrío. Se miraron sonriendo aquella canción era su canción la que les gustaba bailar bien abrazadas y en la que las caricias iban unidas a los besos. Kristina no supo por qué lo hizo pero le salió de una manera tan espontánea, que Parker no se pudo negar.

—¿Bailas? —le preguntó con una sonrisa y un brillo en los ojos que podía haber iluminado ella toda la sala.

—De acuerdo —respondió con la misma sonrisa el mismo brillo.

La música sonó con fuerza en la voz de Celine Dione “Because Loved me”. Parker le dio la mano a Kristina aquel primer roce disparó los corazones. La gente cantaba la canción pero ellas no eran capaces de escuchar más que el latido fuerte de sus corazones. Parker había pasado sus brazos por la espalda de Kristina que abrazaba su cintura mientras poco a poco iban moviéndose, al principio sin mirarse, tratando de controlar las respiraciones, los recuerdos de tantas otras veces que hicieron lo mismo que estaban haciendo en aquel momento aunque mucho más pegadas y con caricias intensas aunque fueran lentas, y una sonrisa enamorada en sus labios. En esa ocasión existía un pequeño espacio entre ellas, no se miraban pero no hacía falta mirarse para darse cuenta de lo que sentían, ni acariciarse para desearse, no hacía falta besarse para sentir que se morían de ganas de ir más allá de un suave roce de sus labios. Los latidos hacia mitad de la canción ya les estaban dando muestras de que no había marcha atrás, de que la locura estaba a punto de apoderarse de ellas. Parker miraba hacia un lado, Kristina hacia otro. Pero los dedos de Parker deslizándose lentamente por la espalda de Kristina rompió la resistencia. Tras aquella caricia notó como la mano de Kristina agarró con fuerza la de Parker y tiró de ella. Caminaban entre la gente, Parker no sabía donde la llevaba pero se dejó llevar, todo pasaba como si fuera un espacio que no tenía nada que ver con ellas, ni la gente que se arremolinaba en la pista cantando, ni las luces que no paraban de girar, ni las escaleras que estaban subiendo, ni la gente con la que se cruzaban que reía ni la que gritaba para hablar. Nada de aquel lugar les pertenecía porque ellas como música tenían los latidos de sus corazones, como letra el amor que bombeaba en él y como luces el deseo que iluminaba la mirada de cada una. Kristina llegó hasta una chica que le sonrió y le abrió la puerta de un reservado que daba a la pista, había un sofá de dos plazas y dos sillones con una mesa en el centro. Junto a la puerta otra mesa con bebida y vasos para poder servirse. Kristina entró, cerró y Parker se tiró literalmente sobre ella y la puerta. Los bolsos cayeron al igual que las dos chaquetas salieron volando hasta quedar cada una en un sillón. Los labios de Parker parecía que iban a desfallecer si no atrapaba los de Kristina, las manos llevaban tanta prisa que recorrían la piel de la otra a una velocidad digna de elogiar. Las lenguas se enredaron en una danza húmeda y maravillosa. Kristina se dio la vuelta empujó a Parker hasta la otra pared, en el transcurso del movimiento tiraron algo pero no les importó. Las respiraciones comenzaron a producir su propia banda sonora. Parker se deshizo de las manos de Kristina que la sujetaban y volvió a girar apoyándola contra la pared. En ese pequeño instante donde ambas necesitaban respirar cada una por sí sola para no morir se miraron a los ojos, la luz que entraba desde el centro de la pista en ese momento era blanca y aquella luz blanca se proyectó en las pupilas de una y otra que se decían todo aquello que no se atrevían a decir en voz alta. Tanto fue así que Parker volvió a lanzarse contra los labios de Kristina que la recibió con un gemido porque al tiempo que recibía la caricia de su boca, las manos ardientes de Parker capturaban sus pechos con fiereza por encima del vestido.

—Parker… Parker —repitió urgente con la respiración agitada y las manos metiéndose por debajo de su vestido.

—¡Kristina! —susurró extasiada mientras separaba su piernas para dejarle toda la libertad de movimiento que quisiera—. Me vuelves loca…

—Por favor… no pares de tocarme.

—Kris… te deseo tanto… Kris…

Aquel pequeño diálogo fue tan necesario para ambas, necesitaban que fuera diferente, que no solo hicieron el amor, si no que desearan ambas lo mismo. La mano de Kristina se coló entre los muslos de Parker quien gimió sobre los labios de Kristina que hacía lo propio.

En ese momento atronaba la canción “Let Her Go”. Las voces de la gente y los gritos permitieron que los gemidos de Parker y Kristina que cada segundo que pasaba eran más feroces más intensos fueran insignificantes al oído del resto de los humanos. Por fin pudieron liberarse de sus miedos y regalaron al aire cada suspiro, cada gemido, cada palabra que susurraron.

Habían unido sus frentes, sus manos imprimían un ritmo creciente por debajo de sus vestidos, que les llevaban a gemir, a mirarse mientras se movían al mismo ritmo o buscaban sus bocas sedientas que unían rozando la locura. Se devoraban con avidez hasta que juntas llegaron al orgasmo más explosivo que habían vivido. Jadeaban como peces fuera del agua tratando de sosegar la respiración, Parker apoyó la mano sobre la pared para poder sujetarse mientras Kristina se aferraba a su cintura. Trataban poco a poco de recomponer sus corazones, las respiraciones y sus pensamientos. Intentaban recomponerse de a locura que acababan de vivir con total desenfreno. Pero en medio de todo aquello ocurrió algo que ninguna de las dos esperaba, algo que desconcertó a una y a otra. Kristina se había abrazado a ella, su cabeza estaba apoyada en el pecho aún jadeante de Parker, sin poder evitarlo susurró sobre su piel.

—Te amo.

Y entonces rompió a llorar. Aquel llanto de Kristina obligó a Parker a reaccionar. La estrechó con fuerza entre sus brazos. Se mordió el labio inferior y a ella llegaron las palabras de Úrsula, “vas a volver loca a Kristina”. Se sintió culpable porque desde el momento en que entró a aquel pub supo que no iba a ser fácil manejar el deseo tan ferviente que sentía correr por sus venas desde la primera sonrisa que Kristina le dedicó aquella noche. Apretó los labios, cogió la mano de Kristina y aun con la penumbra de aquella pequeña estancia, la llevó hasta el sofá. Se habían arreglado la ropa y mientras Kristina se calmaba, Parker abrió una botella de agua y se sirvió un vaso, dio un trago y se percató que las manos le temblaban aún más que por el deseo, por la reacción de Kristina, le dio otro vaso a ella y se sentó a su lado. Parker la miró sintiendo un dolor en su corazón como pocas veces lo había sentido.

—Mírame, Kristina —posó su mano en su barbilla y le dijo con lágrimas en los ojos que irradiaban ante la luz que se colaba desde la pista. Con cuidado le acarició el rostro con suma ternura—. Necesito una tregua, necesito alejarme de ti, no quiero sufrir ni que tú sufras. Por eso necesito mirar mi corazón sola.

—Te entiendo, decidas lo que decidas lo respetaré. Mientras tenga una oportunidad te esperaré el tiempo que necesites y si finalmente no la tengo, pues… —elevó los hombros desviando la mirada de Parker porque se le habían vuelto a llenar los ojos de lágrimas.

—Kris…

Negó con la cabeza con esa pesada tristeza mientras no dudó en abrazarla fuertemente, y dejar un beso suave en su frente. Volvieron a abrazarse con un suspiro que pareció llevarse el dolor. Parker cogió nuevamente las mejillas de Kristina mirándola fijamente a los ojos.

—Te quiero pero necesito sentir que soy capaz de estar a tu lado sin tener dudas ni miedo, que voy a ser capaz de confiar cien por cien en ti, pero también en mí. Nunca te he dejado de querer, Kris y estoy segura que no lo haré jamás. Pero necesito sentir en mi corazón que puedo confiar en ti sin ningún temor.

—Lo sé, estoy poniendo de mi parte para salir adelante —le acarició la cara con ternura mientras Parker cerraba los ojos.

—Tienes que crecer, Kris. La vida no es siempre como una quiere y hay que estar preparada para todo lo que puede suceder. Ojalá esto te sirva para darte cuenta que debes madurar, puedes seguir siendo impulsiva eso no lo vas a cambiar —le sonrió y Kristina agachó la cabeza sonriendo también con un halo de tristeza—. Pero cuando te comprometes debes ser consecuente y eso te sirve para lo que nos ha ocurrido y para todo en la vida.

—Lo siento.

—No me digas más que lo sientes o que te perdone. Eso ya pasó y me encantaría tener la fuerza de olvidarlo. Por eso me voy porque necesito pensar y pensar mucho. Tenemos una hija y eso es sagrado. No solo debemos pensar en ti y en mí, también en ella. No puedo volver a tu lado sin saber si voy a ser capaz de llevar hacia delante nuestra relación. Eres muy importante para mí pero necesitamos hacer las cosas bien, yo también cometí errores y lo siento, Kris…

—Parker…

—No, déjame decirte esto. No fui justa contigo, sé que tienes razón en muchas cosas de las que me dijiste, en que me centré demasiado en Ingrid, en que no me gustaba estar en la ferretería aunque estuviera a tu lado, en ser cobarde y no actuar antes cuando te vi mal por si descubría que me estabas engañando y te perdía. Las dos tenemos nuestra parte de responsabilidad en todo lo que ocurrió y necesito pensar con calma. Los sentimientos no se pueden cambiar de un día para otro, y quiero hacer las cosas bien por ti, por mí y por Ingrid. Necesito ser capaz de mirarme a mí misma sabiendo qué hice mal y por qué. Tienes razón cuando me dices que solo veo lo malo, porque si recuerdo lo bueno entonces hubiera vuelto contigo sin poner remedio a nuestros errores. ¿Lo entiendes?

—Sí, claro —la miraba fijamente con los ojos repletos de amor.

—Valoro muchísimo todo lo que estás haciendo, de verdad. Pero necesito encontrarme yo también.

Parker le sonrió, Kristina la miró suspirando. Y fue Parker quien se acercó nuevamente a ella dándole un beso en los labios, Kristina respondió al beso, tranquilo, dulce, pacificador, tierno, con intenso sabor a despedida.

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6 pensamientos en “PARKER Y KRISTINA. HERIDAS EN EL CORAZÓN. Cap. 45

  1. Buenos días, Laura. ¡¡Gracias!!

    Claro tenemos ante nosotras una que es todo racionalidad, y otra que es todo corazón. Parker necesita pensar desde la calma y eso estoy casi segura que lo puede conseguir mejor si está lejos. Y solo así podrá ver si sus miedos son racionales o totalmente irreales.

    Un abrazo.

  2. Buenos días, Alexandra. ¡Gracias por tus palabras!

    Siempre dije que esta historia era una historia de amor, desde el dolor, pero al fin y al cabo, una historia que trata reconstruir el amor perdido. Parker por primera vez es sincera con Kristina y estoy convencida de que esa sinceridad es la única que puede hacer entender a Kristina la verdad. Nadie ha logrado que pare de darse contra la pared, quizá las palabras de Parker que salen desde su alma puede lograr la calma en Kristina, a pesar de la distancia. Estoy de acuerdo contigo, Alexandra, Parker desde que conoce a Kristina sabe cómo es y que es una persona impulsiva ella se enamoró de esa mujer creo que esa impulsividad no es el problema, el problema que ella siente realmente es por un lado que ella también falló y por el otro que Kristina cuando tuvo un bache no supo como manejarse por su inmadurez. Puede ser una buena lección si ambas en este tiempo ponen de su parte.

    Un abrazote.

  3. Buenos días, Nathalie ¡gracias por contestar!

    Coincido contigo, de los errores se aprende y si realmente hay amor por ambas partes se intenta mejorar para continuar al lado de la persona que se ama. ¡¡Esperemos que esto sea lo que ocurra!!

    Un abrazo.

  4. Perfecto!!! A estado increíble este capítulo, sí señora!!! Aunque estoy con Parker necesita distancia aunque se amén y aclarar su mente para cuando vuelva estar segura de seguir con la relación y sin miedos, lo peor son los miedos en una relación!!! Me a encantado sí señora!!! Un abrazo enorme

  5. Wuau, uf, que belleza de capítulo lleno de tantas sensaciones, emociones y sentimientos la verdad no lo esperaba así y digo todo esto no solo porque hacen el amor de esa manera tan desenfrenada sino por todas las palabras que se dicen con el alma en la mano, una Parker que con mucha calma y amor le explica el porque de su partida y que empieza a entender que ella también como pareja se alejó y falló a Kristina.

    Idana querida definitivamente eres un mago con lo que escribes nos haces suspirar hasta mas no poder.

    Gracias por todo el tiempo que dedicas a esta novela, deseo que esa despedida tan linda no sea para siempre si no como dije ayer que sea para reafirmar el amor y crecer como personas, como pareja. Una cosa mas a Parker no le molesta que Kristina sea impulsiva lo que le preocupa es que le falta compromiso con las cosas que hace eso es muy bueno que le diga y asi nuestra Kristina que tanto nos hace sufrir por sus metederas de pata tambien madure.

    Que tengas un lindo despertar, un fuerte abrazo. Bye

    ________________________________

  6. Aaaaaahhhhh…… 😍😍😍 Que bellas!!! Amé este capítulo! Poco a poco… De los errores se aprende y se llega a valorar más todo cuando se ve perdido! Qué lindo sentir un amor con esa intensidad, con ese calibre…..
    Gracias por el ejemplo que dan en tantas situaciones diferentes… He aprendido que con amor, perseverancia y cordura se puede sobreponerse a cualquier cosa!
    Gracias por este regalo de capítulo!

    Abrazos inmensos!
    🌻🐱🐶
    GRACIAS!!!!

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