PAKER Y KRISTINA. HERIDAS EN EL CORAZÓN, Cap. 66

¡Buenas tardes! Hoy he querido escribir este capítulo en compensación a todos los malos ratos que os hemos hecho pasar. Espero que la lectura os arranque alguna sonrisa.

¡Mil gracias! ¡Seguimos!

Al terminar aquel beso que hizo que los demás aplaudieran incluso silbaran se abrazaron realmente emocionadas. Kristina estaba a punto de llorar, Parker al cerrar los ojos dejó escapar una lágrima emocionada. No les dio tiempo a decirse nada, comenzaron los abrazos, los besos, la felicidad compartida con todas aquellas personas que tanto querían y las querían. Para Kristina el abrazo con su madre fue emocionante de igual modo que lo fue con la señora Davis que no pudo evitar conmoverse. Ella más que nadie sabía lo mucho que había sufrido y, verla allí nuevamente casada con la mujer que tanto amaba, era como si en aquel abrazo ambas pudieran mostrarse mediante el contacto, la felicidad más absoluta que ni siquiera se puede expresar con palabras. Lo mismo le pasó a Parker cuando se abrazó a la señora Davis, pero mucho más intenso fue su abrazo con Alexis, era la primera vez que se daban un abrazo, mientras se estrechaban con fuerza, Alexis le dio las gracias por amar como hacía a su hija. Por fin después de tres años ambas habían tenido ese gesto que enterraba batallas pasadas, dejando para siempre el respeto la una por la otra. También fue emotivo el abrazo compartido por Parker y Sam, sin duda, ambas tenían una conexión especial desde el primer día y ambas querían lo mismo, ver feliz a Kristina. Por su parte, Kristina se había abrazado a Noah con ese cariño que se tenían y que para ella era un hermano más. Él no había parado de llorar de felicidad. El mismo estado en el que se encontraba Sonny, una sonrisa amplia hacía de aquel hombre siempre serio, un hombre radiante y feliz por su hija a la que abrazó sintiéndose orgulloso de todo lo que había conseguido, de todo lo que había superado, y esa gratitud se la dio a Parker cuando la felicitó. Él lejos de romanticismos, fue consciente la primera vez que la conoció que amaba de verdad a su hija, en ese momento necesitó volver a agradecerle su amor por ella. Y el momento más intenso para Kristina mucho más que con sus padres, fue cuando Sam y Molly la cogieron entre sus brazos, las hermanas Davis siempre juntas, unidas, luchando por la felicidad de la otra que era justo lo que estaban compartiendo en ese momento.

—¡Te lo mereces, Kristina! —le susurró al oído Sam.

—¡Por favor, Kristina, cuida esta relación que tienes porque te hace mucho mejor! —le dijo Molly mirándola a los ojos emocionada.

—¡Gracias, chicas! Os debo tanto, sobre todo, en este tiempo tan duro para mí, vuestro apoyo ha sido fundamental para no arrojar la toalla.

—¡Nunca la hubieras arrojado porque amas a Parker tan intensamente que tu propio corazón no lo habría permitido! —la frase de Sam hizo que tanto Molly como Kristina se pusieran a llorar con una sonrisa.

Y mientras, Parker estaba abrazando a una Úrsula que sonreía abiertamente.

—¡Me alegro tanto, Parker! ¡Creo que has conseguido que Kristina entienda lo mucho que la amas!

—Soy muy feliz. Gracias por soportarme.

—¡No me las des! —le dijo emocionada.

—No llores Úrsula que estoy todo el rato tratando de aguantarme.

—¡Pues no te aguantes! ¡Llora! Como yo —le dijo.

—¡Otras dos con los lloros!

—¡Venga aquí, osito! —le dijo Úrsula abrazando a la señora Davis mientras Parker la abrazaba también dando una carcajada que se llevó las lágrimas.

—Gracias a las dos por esa bronca de la cocina que no olvidaré jamás —les dijo realmente agradecida.

—¡Somos como las chicas de oro, pero en versión más joven excepto la señora Davis!

—¡La madre que te parió, Úrsula! —protestó la mujer con una sonrisa de lo más divertida—. Parker, hija mía, ¡te mereces esta felicidad que veo en tus ojos! Has conseguido algo que parecía imposible. Enamorarte mucho más intensamente de Kristina, y conseguir que ella beba los vientos por ti.

Los camareros esperaron a que los abrazos, besos, risas y algunas lágrimas acabaran. Llevaban unas bandejas con las copas para que pudieran hacer allí mismo un brindis antes de pasar a comer. Kristina fue hasta Parker que entre los abrazos se habían separado y la cogió de la mano. La apartó un poco de la gente mirándola a los ojos mientras le decía.

—¡Esto es lo mejor que me ha pasado en la vida! Gracias por este maravilloso regalo, mi amor.

—Te lo mereces, nos lo merecemos.

—Señoras —les acercó el camarero la bandeja con las copas.

—Gracias.

—¡Hora del brindis! —anunció Noah feliz mientras le daba la niña a Kristina.

—¿Brindas tú? Yo no puedo —le dijo Kristina mientras besaba emocionada a su hija.

—Bueno pues esta vez me toca hacerlo todo a mí —anunció Parker divertida ante las sonrisas de los demás—. Más que un brindis me gustaría daros las gracias a todos por estar a nuestro lado. Porque durante estos meses que no han sido fáciles no nos habéis abandonado aunque nos lo hemos merecido.

—¡Ni que lo digas! —elevó la voz Molly arrancando la carcajada de Parker la primera y el resto después.

—Gracias por estar siempre ahí, somos muy afortunadas no solo por tenernos la una a la otra, si no, por teneros a todos a nuestro alrededor. ¡Brindo porque ya sea la última boda que hagamos!

—¡No, a los veinticinco años repetiremos! —apuntó con la copa en alto Kristina.

—¡Menos mal que no estaré me libro de tanta tontería! —se burló la señora Davis.

—Por vosotros porque sois geniales —elevó la copa muerta de risa Parker ante el comentario de la mujer.

—¡Por vosotras!

Fue el grito que dieron todos elevando las copas para dar un sorbo. Mientras Ingrid elevaba su oso ante la sonrisas de sus dos madres.

Los camareros les llevaron por el jardín a uno más pequeño donde se encontraban las mesas preparadas. Había una distribución muy original que Parker había visto en un folleto y le había gustado la idea. Las mesas en lugar de ser rectas tenían la forma semicircular, estaban dispuestas unas seguidas de las otras formando un círculo, de modo que todos podían verse con todos de manera muy acogedora. La mesa de Parker y Kristina estaba adornada con un par de lazos rosas y delante de cada una de ellas sobre el césped habían colocado los ramos que llevaron al entrar. El ambiente fue distendido porque al estar distribuidos todos cerca podían hablar unos con otros. Junto a la mesa de Parker y Kristina estaba la de Alexis que estaba próxima a su hija y junto a Parker se había sentado la señora Davis. La niña iba de brazo en brazo disfrutando de la fiesta y el cariño de todos. A nadie se le escapaban las miradas entre ellas así como las sonrisas cómplices que se dedicaban. También alguna caricia por ambas partes. En el segundo plato Noah ya no podía aguantar más y empezó a dar voces que poco a poco fueron sumándose, sobre todo los más jóvenes que se lo estaban pasando en grande.

—¡Qué se besen! ¡Qué se besen! ¡Qué se besen!

Sonriendo las dos no dudaron en besarse de manera muy tranquila. Beso que no gustó a los presentes que empezaron a gritar.

—¡Eso no es un beso! —protestó Molly.

—¡Nos quieren tomar el pelo! —apuntó Lucas divertido.

—¿No sabéis hacerlo mejor? —preguntó Noah.

—¡No las desafíes muchacho! —renegó la señora Davis que arrancó las risas de los demás.

—Está bien, está bien —dijo Parker mientras separaba la silla.

—Madre de dios —susurró Úrsula que sabía en las condiciones en las que estaba Parker de lanzada.

—¡Ay madre! —le contestó la señora Davis sonriendo de buena gana.

—Vamos allá.

La frase de Parker hizo que Kristina sonriera un poco pero muy poco porque no le dio tiempo más que a abrir la boca y sentir como Parker le daba un beso apasionado que desató en todos el júbilo pero en ella el deseo más arrebatador.

—¡Vale, vale, vale! —les gritaban muertos de risa todos.

—¡Ni caso! Esto se ha desbaratado —le dijo Úrsula a la señora Davis.

Pero en ese momento Parker soltó los labios de una Kristina que suspiró mirándola con gesto totalmente entregado a ella. Tanto que Parker dio una gran carcajada mientras la abrazaba con fuerza dejándole un beso sobre la cabeza.

—Haz el favor de controlarte que está su madre delante —le dijo Úrsula bajito.

—La tengo en el bote, me ha costado lo mío pero la tengo en el bote, ya sabes… Parker es mucha Parker —le guiñó un ojo y dio una carcajada divertida.

—¡Ha salido la fiera que hay en ti!

Entonces fue la señora Davis la que empezó a reír a carcajadas acompañada por Parker, el gesto de Úrsula había sido tan divertido que no podían dejar de reír de buena gana. Kristina que seguía en su mundo tras el beso, le dio un codazo a Parker para que le contara de que se reían así. Fue saberlo y empezar a reír de buena gana también. Se asomó por delante de Parker y le confirmó a Úrsula.

—¡No lo sabes bien, querida!

Después de aquel pequeño momento distendido entre las cuatro mujeres que habían llegado a tener una relación tan estrecha y tan especial, cuando los camareros pusieron los segundos platos y volvieron a llenar las copas de champán, Alexis sorprendió a todos pidiendo un momento de atención.

—Antes que esto se nos vaya de las manos, quiero hacer un brindis —todos cogieron las copas mirándola sin saber muy bien qué iba a decir—. Quiero brindar porque esta vez Parker no ha secuestrado aún a mi hija y podemos todos juntos compartir este momento que para mí es tan maravilloso. ¡Gracias Parker!

—No prometo nada —le respondió elevando la copa divertida.

—Lo sé, por eso me adelanto. Gracias por querer a mi hija así y hacerla tan inmensamente feliz —le sonrió con cercanía.

Molly que se había sentado al lado de Noah, les explicó a Noah, Lucas y Linda lo que había ocurrido en la boda anterior, si bien Noah sabía la historia le seguía pareciendo lo más romántico que había hecho Parker aquel día.

Por su parte, después de las risas Parker miró a Kristina que la estaba observando fijamente.

—¿Estás bien, cariño? —le preguntó Parker.

—Nunca he estado mejor —respondió mordiéndose el labio—. Soy muy feliz y espero que tú también estés disfrutando de este momento.

—Claro que sí, mi amor —la besó con suavidad—. Soy muy feliz de verte a ti, de ver a todos aquí disfrutando de nuestra boda pero sobre todo, tú me haces inmensamente feliz.

En ese momento, Kristina la abrazó con la sonrisa emocionada de Parker y los aplausos del resto que no paraban de reír por los comentarios de la señora Davis. Que aprovechó el momento para también decir unas palabras.

—Voy a imitarte, Alexis, porque no me fío de Parker —y Parker dio una carcajada feliz mientras Kristina apoyaba su cabeza en el hombro y la abrazaba—. Quiero brindar por vosotras, porque a todos los que no creemos en el amor, es decir, Linda y yo, nos habéis demostrado que el amor existe, que es realmente hermoso cuando es sincero, que es un drama cuando se rompe, pero por encima de todo nos habéis demostrado que el amor es, en vuestro caso, tan verdadero que dais envidia. A veces pienso ¡quiero que alguien me mire como Parker mira a Kristina! ¡O como Kristina sonríe a Parker! Sois un ejemplo de cómo el amor más maravilloso se puede romper y, a pesar de eso, volverse a recomponer de la manera más visceral que jamás he visto. Sabéis que os quiero, que sois como mis hijas os lo he dicho muchas veces, que os doy las gracias por dejarme ser parte de vuestra vida aunque en algunos momentos os haya repartido collejas —todos rieron mientras ellas dos la miraban emocionadas—. Sé que por fin esta será la boda definitiva y nos dejaréis vivir en paz, porque sé que os amáis por encima de todo, de los prejuicios de algunos por vuestra edad, por los miedos que ambas habéis vivido, por el dolor de perderos. Al estar separadas habéis sido como dos veleros sin velas pero nunca habéis dejado suelto el timón porque ese timón, vuestro timón, no era otra cosa que vuestros corazones, y ellos están repletos de ese amor que hoy nos mostráis y que ninguno de nosotros en ningún momento dudamos que existía. ¡Hoy levanto la copa por vuestro amor! ¡Por vuestro futuro! ¡Y por mi salud mental de no tener en mi casa a Kristina!

La emoción la rompió con esa última exclamación porque ella misma se daba cuenta que estaba a punto de romperse. Fue un momento intenso porque Parker se levantó y la abrazó, al mismo tiempo que lo hizo Kristina.

—¡Ya estamos! —protestó la señora Davis con las lágrimas recorriendo sus mejillas.

—Gracias, señora Davis, porque usted ha sido muy importante para las dos —le dijo Parker con una sonrisa emocionada.

—¡Señora Davis no llore o me quedo sin rímel! —Kristina lloraba sin remedio.

—¡Ya está, ahora si quieres puedes secuestrarla!

Lo dijo sonriendo ante el aplauso del resto y las risas de todos.

Minutos después, llegó la tarta. Muy sencilla de dos pisos con las dos iniciales de la pareja entrelazadas y debajo la palabra “love”. Kristina sonrió porque Parker había elegido la tarta que más le gustaba, chocolate negro relleno de trufa y unas fresas distribuidas de manera que le daba un toque exquisito.

—¡Hasta en la tarta tienes que sorprenderme! —le susurró cogiéndole de la mano.

—Lo que te mereces.

—¡Cortar la tarta! ¡No empecéis! —les grito Úrsula.

—¡Ya, ya! —protestó Kristina.

—Piensa un deseo, y yo pensaré otro mientras cortamos.

—Vale.

La sonrisa de Kristina mostró un brillo especial. Tanto como la mirada de Parker. Cortaron un trozo y lo pusieron en el plato que amablemente el camarero les hizo entrega. De ahí le dio un poco Parker a Kristina y Kristina a Parker. Dieron el visto bueno porque el sabor era intenso y cuando menos lo esperó Kristina, Parker le puso en la punta de la nariz un trozo de trufa arrancando la carcajada en ella y en los demás.

—¡Estás muy juguetona, eh! —le dijo Kristina muerta de risa mientras se quitaba la trufa.

—¡Te quiero!

Dicho esto la abrazó para darle otra vez un beso apasionado que dejó a todos boquiabiertos.

—¡No llegan a casa, señora Davis, que Parker se ha soltado la melena! —le decía muerta de risa Úrsula acompañada esta vez por las carcajadas de Susan—. Tu hermana está ¡madre mía como está tu hermana!

—¡Eso digo yo! ¡Cómo está mi hermana!

—¡Ves tomando nota, Noah! —le soltó Parker a su sobrino que se quedó de piedra cuando dejó libre los labios de Kristina.

—Si es que me tienes loca —le dijo Kristina cogiéndole la mano y llevándola hasta la mesa.

Disfrutaron de la tarta que era toda una delicatessen. Kristina no paró de acariciar a Parker, de besarla en la mejilla y susurrarle cosas. Hasta que Sonny se puso en pie.

—¡Antes que me quite el brindis Noah! —lo miró y él sonrió divertido como el resto—. Quiero brindar por vosotras, no queda mucho que decir, así que diré que soy muy feliz de veros así.

Volvieron los vítores, los aplausos y las risas. Así hasta que llegó el momento del baile. Y ahí se puso de pie Kristina para hablar.

—En nuestra boda anterior, abrieron el baile la señora Davis y mi madre. Entre otras cosas porque nosotras nos habíamos fugado. En esta me gustaría si me permitís las dos abrirlo yo con mi mujer.

—Por supuesto, no me voy a poner celosa —dijo Alexis divertida mirando a la señora Davis.

—¡Pero luego tú y yo, eh!

—¡Eso está hecho! —le respondió feliz.

Kristina llevó de la mano a Parker hasta el lugar que estaba destinado para el baile. Se pararon mirándose a los ojos mientras las tres violinistas comenzaban a hacer sonar sus violines. La sonrisa de Parker ladeada mostró que aquella música no la esperaba Kristina. Los acordes empezaron a sonar y al segundo reconoció aquella que era su canción “Because you loved me”.

—No vas a dejar de sorprenderme —le susurró Kristina mientras se abrazaban para empezar a bailar.

—Te prometo que nunca voy a dejar de sorprenderte, mi vida.

Y tras decirle aquella frase se besaron suavemente mientras Kristina apoyaba su cabeza en el pecho de Parker y comenzaban a dejarse llevar por aquella música tan especial, que todavía fue más intensa con los acordes de los violines. Las manos de Parker recorrieron lentamente la espalda de Kristina que sintió como se erizaba su piel, mientras ella recorría el brazo de Parker con la misma suavidad. A los ojos de todos en aquel baile se estaban diciendo a gritos lo mucho que se amaban, a pesar del silencio que las envolvía, lo gritaban sus miradas, sus caricias. Y cuando acabó la música todos rompieron en un aplauso que las hizo sonreír.

—Te quiero, Parker.

—Y yo. Venga Alexis, señora Davis ¡su turno! —les dijo Parker sonriendo mientras Kristina se abrazaba a su cintura muerta de risa.

—¡Esto no me lo pierdo! —le decía feliz.

Las dos mujeres hablaron con las violinistas que con una sonrisa comenzaron a tocar el vals del Danubio. Todos aplaudían porque las dos a pesar de la diferencia de estatura, ya que Alexis era más alta que la señora Davis, parecía que habían estado bailando vals todo la vida. Al finalizar la música continuó y fueron todos a bailar. La fiesta fue un éxito todos disfrutaron de aquel momento que era tan especial para las chicas pero también lo era para todos los que las querían. En un momento dado, Parker se sentó para beber un poco de champán y hablar con su hermana, mientras Kristina bailaba con Noah.

—¿Sabes una cosa, Parker? Allá donde estén nuestros padres imagino que hoy deben ser muy felices por verte a ti y deben estar muy orgullosos, como lo estoy yo.

—¡Oh, Susan! Qué estoy muy blanda —le dijo a punto de llorar.

—¡Lo sé! —respondió Susan abrazándola con una sonrisa—. Sé que vas a ser feliz, muy feliz.

—Eso espero y deseo con todas mis fuerzas. Nunca había amado así ¿sabes? Y quiero darte las gracias por lo que me has ayudado, sobre todo, ya sabes por qué.

—Me alegro de que volviéramos a encontrarnos y que me perdonaras.

—Susan… olvida eso —le dijo sonriendo.

—¡Y le estoy muy agradecida a Kristina por lo mucho que quiere a Noah! No hay más que verlos.

—Sí —sonrió mirando a la pareja que bailaba divertida—. Noah es un gran muchacho.

—¡Parker vamos a bailar! ¿Susan me dejas que te la robe?

—¡Claro, Kristina!

Estuvieron bailando todos juntos hasta Sonny se atrevió junto a Carly a demostrar sus pocos dotes de bailarín, pero que sirvió para que todos sus hijos se burlaran de él con respeto pero fue uno de los momentos más divertidos de la fiesta.

—Kris… deberíamos retirarnos ¿no te parece? —le susurró Parker al oído.

—Sí. ¿Dónde está Ingrid?

—Ingrid se queda con tu madre —le guiñó un ojo.

—¡Oh! ¡Vamos a estar solas! —exclamó feliz dando una carcajada.

—No me mires así, Kris que no llegamos.

—Chicas por favor… disimulad o marcharos ya —les llamó la atención Úrsula.

—¡Nos vamos! —dijeron a la vez—. Vamos a despedirnos de Ingrid.

La niña estaba feliz bailando junto a Noah y Lucas. Fueron despidiéndose de todos, besos, abrazos, risas. Hasta que llegó el turno de la señora Davis que estaba con una Úrsula de lo más alegre besando a Parker.

—Parker me temo que has dejado de ser la parte de la pareja racional —le dijo la señora Davis—. Pero te recuerdo que mañana tenéis que estar a la una en el restaurante ¿te acordarás a lo largo de la noche para descansar?

—No le prometo nada, señora Davis.

—¡La fiera se ha desatado! —exclamó Úrsula levantado las manos al cielo.

—Madre mía —susurró la señora Davis.

Por su parte, Kristina se estaba despidiendo de sus padres y entonces sus dos hermanas Davis la llevaron a un aparte.

—Kristina mañana tenemos una comida todos juntos.

—¿Y a quién se le ha ocurrido? —frunció el ceño mientras sus hermanas daban una carcajada.

—A tu madre, a tu padre y a la señora Davis que son quienes la van a pagar —apuntó Sam divertida.

—¡Ya estoy, Kris!

—Veis me llama Kris y pierdo la noción —dijo sonriendo mientras Parker la cogía por los hombros.

—¡Chicas mañana hay comida familiar!

—Lo sé, me lo acaba de decir la señora Davis. Ahí estaremos.

—¡Menos mal que está Parker porque si es por ti! —le recriminó Molly a su hermana riendo.

—Si es por mí, no salgo de esa casa en una semana junto a mi mujer… pero —elevó los hombros como aceptando la realidad.

—¿Harías eso por mí? —le preguntó sonriendo Parker.

—¡Y me lo preguntas! —respondió Kristina sorprendida.

—¡Bueno! Nos vamos, hasta mañana —las besó Parker.

—Eso está por ver —le susurró Kristina a Molly cuando le daba un beso para despedirse, provocando en ella una gran carcajada.

—¡Eh, alto! ¡Alto! —gritó Linda ante la sorpresa de todos—. ¿Y los ramos? ¿Y el lanzamiento de ramos? ¡Es lo único que me gusta de las bodas y nos lo vais a negar!

—¡Es verdad! —le dijo Parker a Kristina.

—¡Pero tú no decías que no creías en el amor! —le dijo Kristina pasando por delante de ella y dándole un abrazo.

—Y no creo, pero me gusta ver quien es la desdichada que le toca después.

—¡Es incorregible! —le reprochó Noah.

Las dos cogieron los ramos, Parker le dijo algo al oído que desataba las carcajadas de Kristina.

—¡Mírelas que bobas se ponen! —exclamó Sam a la señora Davis que estaba sentada junto a ella.

—Muy bobas ¡te lo digo yo! Estas no llegan a casa.

—¡No vale hacer trampa! Nada de empujones ni zancadillas —advirtió Parker sonriendo—. ¿Señora Davis qué hace usted ahí sentada?

—¡Calla, calla! ¡Que las jóvenes se mueren por el ramo! ¡Bueno y las no tan jóvenes que está Alexis!

—Venga señora Davis, venga… —la animaba ella.

—No, hija, que eso es un peligro.

Parker y Kristina reían divertidas, detrás de ellas se encontraban todos los hermanos de Kristina, Linda, Noah y Lucas, Andrew, la hermana de Noah, Alexis que discutía divertida con Noah y una Molly que perdía fuerza para pedir el ramo porque reía abiertamente. Ante aquel espectáculo, Sam, Susan, Úrsula y Carly acompañadas por los maridos no podían parar de reír. Las chicas lanzaron el ramo, mientras el de Parker salía directamente en dirección a la señora Davis, el de Kristina volaba hacia detrás y le fue a caer a Noah ante los vítores de todos.

—¡Me ha tocado, me ha tocado! —decía muerto de risa mientras Lucas lo abrazaba y besaba.

—Me ha tocado, me ha tocado —lo imitó la señora Davis con voz estridente.

El fin de fiesta fue tan intenso y divertido que todos tuvieron que sentarse porque ya llevaban unas horas bailando y riendo de buena gana.

Antes de marcharse, la pareja se giró mirando a toda su gente, a quienes habían velado por ellas. Aunque un grito de Noah les hizo sonreír, besarse y entonces con el aplauso general cogidas de la mano se perdieron por unas escaleras que eran el comienzo de su nueva vida.

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Un comentario en “PAKER Y KRISTINA. HERIDAS EN EL CORAZÓN, Cap. 66

  1. Gracias por esa recepción VIP que nos regalaste, la disfrute muchísimo!!!!!!! Q rico todo!!!
    Demasiado bellooooss… ME ENCANTÓ, no sé ni qué decir!
    Mis compañeros me bautizaron como: “la tonta q se ríe sola…” Jajaja! Cada ratito q puedo estoy pegada leyendo jajaja! 😍😍😍
    GRACIAS ESCRITORA!
    estos últimos capítulos han valido la sufriera de los primeros!

    Abrazo grande y gracias por hacernos felices… Aaaaaaaaahhhhhhhhhhhh,….. 😍😍😍😍

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