PARKER Y KRISTINA. HERIDAS EN EL CORAZÓN. Cap.67

Llegaron al coche sin poder parar de reír, abrazándose y besándose. Kristina apoyó a Parker contra la puerta del conductor lazándose a sus labios con pasión desmesurada. Solo se separaron cuando necesitaron tomar aire para respirar, mirándose con ese brillo especial en la mirada que les hizo dar una sonora carcajada.

—¡Kris mejor vamos a casa!

—¡Sí! —dio unos saltitos divertida y fue corriendo a la puerta del coche.

—¡Me encantas!

—¡Y tú a mí! Todo lo que haces.

—¿Todo? —le miró con picardía antes de meterse en el coche.

—¡Todo! ¡Arranca! —le gritó mientras se ponía el cinturón.

Parker salió de aquel aparcamiento con cuidado, mientras daba una carcajada, Kristina le cogió la mano derecha y la besó. La miró con la mirada cargada del sentimiento más puro de amor y que provocaba en Parker una sonrisa eterna. Iban en silencio por la carretera hasta que Kristina le dijo.

—¡Mira Parker, para por favor!.

—Voy.

—Qué preciosidad.

Acercó el coche nuevamente hasta esa zona de la carretera desde la que se veía la inmensidad del mar. Bajaron cogidas de la mano. Se detuvieron en aquel muro de piedra que protegía del acantilado a quien quisiera asomarse. Kristina se puso delante de Parker que la abrazaba pasando las manos por el vientre. Ambas miraban al horizonte mientras el sol jugaba entre las nubes, los reflejos de aquel cielo enrojecido sobre el mar por un momento les hizo visualizar a cada una su interior, enrojecido por la pasión de sentir a la otra entre sus brazos.

—Parker ¿te das cuenta de lo hermoso que es todo a nuestro alrededor?

—Sí, mi amor.

—Pues así eres tú para mí —se dio la vuelta y la miró emocionada—. Como este atardecer. Bella, impresionante y tan cálida que me haces inmensamente feliz.

—Tú a mí también —le acarició la mejilla como le gustaba hacerlo lentamente y mirándola a los ojos.

—Parker… mi Parker.

Le devolvió la caricia con suavidad, dejándole un beso en los labios que a ambas les erizó la piel.

—¿Nos vamos? —preguntó Parker.

—Sí, por favor.

Volvieron al coche sonrientes y felices. El camino se les hizo corto quizá porque Parker apretó el acelerador estaba tan ansiosa de llegar que se saltó algún límite de velocidad. Al detener el coche frente a la puerta cogió el mando.

—Espera no salgas, que me ha explicado Laura como debo abrir para entrar el coche —le decía mientras Kristina se colgaba en su cuello dejándole besos en la mejilla que provocaron las sonrisas divertidas de Parker—. Por favor, Kris… que no veo el botón.

—Cariño date prisa.

—¡Pero si no me dejas! —le decía riendo de buena gana.

—¡Trae! —le quitó el mando y empezó a apretar los botones logrando abrir la puerta—. ¡Ya!

La carcajada de Parker arrastró la de Kristina. Detuvo el coche, Kristina bajó corriendo y fue a abrirle la puerta. Casi la sacó de un tirón mientras las dos se reían sin parar. Y empezaron a besarse mientras Parker trataba de abrir como podía la puerta porque Kristina no la dejaba mucha maniobra de movimiento.

—Espera, Kris, espera.

—No puedo —le dijo quitándose los zapatos de tacón.

—Ve a la piscina.

—¿A la piscina?

—Voy a por una botella de champán que tengo en el frigorífico —Parker no podía dejar de sonreír ante las ganas de Kristina de besarla.

—Te acompaño.

—No, que no me dejas hacer las cosas con tranquilidad —le quitó las manos de su cuerpo.

—Está bien… ¡No tardes a menos que quieras que muera de pura combustión espontánea!

Parker fue a la cocina y sacó dos copas, entonces escuchó el sonido del agua y sonrió. Kristina se había dado un chapuzón. Antes de ir a su lado, suspiró apoyándose sobre la isla, cerró los ojos y se dejó llevar por lo que sentía tan fuertemente, sonrió de lado por un segundo podía ver su corazón latiendo feliz. Pero entonces le llegó la voz de Kristina que la llamaba desde la piscina. Parker mostró en su rostro una sonrisa radiante. Por el camino fue haciendo malavarismos para quitarse los zapatos, el vestido y llegó tan solo con la ropa interior. En una mano la botella de champán y en la otra dos copas. Al verla llegar, Kristina silbó para empezar a nadar como loca hasta llegar a ella. Parker se echó a la piscina corriendo dando una carcajada.

—Ven aquí —le dijo Kristina.

—Espera, espera… vamos a brindar.

—Parker, Parker que me tienes loca —susurró acariciando su espalda.

—¡Au! —se quejó al abrir el champán. Llenó las dos copas al tiempo que Kristina le quitaba el sujetador—. Toma cariño.

—Gracias. Por ti y por mí.

—Por nuestro amor.

Chocaron las copas con una sonrisa para darle un sorbo.

—¡Mmm qué fresquito! —apuntó Parker.

—¡Qué rico!

—Dame… —Parker le quitó la copa

—Pero…

—¿No tenías prisa? —le preguntó Parker lanzándose a sus labios.

Ya no obtuvo respuesta, Kristina rodeó la cintura de Parker con sus piernas y bajo la luz de la luna hicieron realidad aquel deseo de Kristina del día anterior. Parecía que el deseo que habían estado aguantando durante la boda, el baile, ver atardecer y el pequeño viaje en el coche explotó de un modo casi irracional metidas en el agua. Susurrándose mil te quiero, gozaron de la pasión más intensa hasta que las fuerzas les fallaron. Acababan de explotar en un arrebato compartido al mismo tiempo y Parker, que estaba apoyada contra la pared, sujetó con fuerza el cuerpo de Kristina. Suspiraron, se miraron divertidas y acabaron explotando en una carcajada feliz.

—Mi amor… creo que en toda mi vida he estado tan sensible como ahora. Y es que me vuelves loca, Kris.

—A mí me pasa lo mismo. Desde que recibí el ramo yo no sé que me sucede que ni puedo parar de llorar ni de desearte con locura —le dejó un beso en la punta de la nariz y sonrió—. Cariño ha sido maravilloso, ni en mis mejores sueños podía imaginar que íbamos a hacer algo así.

—Me alegro —la estrechó más contra su cuerpo ante el gritito divertido de Kristina—. Me quedó muy mal recuerdo de esa boda tan rápida en el juzgado y todo lo que vino después.

—Pues a mí me encantó el beso en el ascensor —la miró con picardía.

—Sí —dio una carcajada—. Te pille de sorpresa ¿eh?

—¡Cómo lo sabes! Pero tienes razón. Creo que nos merecemos este fin de semana y esta boda.

—Algo más nos merecemos ¿no crees? —preguntó con una sonrisa dulce en los labios.

—¿Algo más? —pasó sus brazos alrededor del cuello—. ¿A qué te refieres?

—¿Recuerdas que mi maleta pesaba?

—Es cierto. Demasiado y no era por dos botellas de vino ¿no?

—No —dio una carcajada que fue acompañada por ella—. Mi maleta pesa porque tenemos esta semana por delante para ti y para mí en esta casa.

—¿Cómo? —la miró perpleja.

—Noah, Andrew, Linda, Lucas y la señora Davis se van a hacer cargo de la ferretería. En caso de que haya alguna necesidad te llamarán.

—Pero…

—A Ingrid se la va a quedar tu madre y Molly que estarán en nuestra casa. Por cierto, Ilsa está con la suegra de Úrsula que ha ido a quedarse con sus nietos para que Úrsula y James pudieran venir.

—¿Y tú?

—Yo tengo esta semana de vacaciones —la miró divertida—. Y…

Se calló mientras sus manos recorrían la espalda de una Kristina que no podía salir de su asombro.

—¿Qué?

—El sábado cuando vuelvas a Eugene, yo iré a tu lado.

—Pero…

—No puedo quedarme aquí, no quiero estar lejos de ti y de Ingrid. Hablé con Laura, sí, pero a ti te dije una media verdad, porque a partir de hoy estaremos siempre juntas.

—¡Te has vuelto una mentirosa de cuidado! —le dijo con cara totalmente atónita ante la carcajada de Parker—. Me has engañado en todo.

—Sí, mi amor, pero era por una bonita causa ¿hubiera sido igual si en lugar de tener esta sorpresa hubieras sabido la verdad?

—No, ahí tienes razón —la besó y la miró feliz—. Parker… nunca pensé que sería tan feliz otra vez.

—Ni yo.

—Más allá de todo lo que has hecho por mí, de todas estas maravillosas sorpresas que me han emocionado, lo mejor de todo es que estás a mi lado y ya no nos vamos a separar.

Parker la abrazó besándole en el hombro mientras ambas suspiraban al mismo tiempo.

—Deberíamos salir del agua, nos estamos arrugando —apuntó Parker.

—Tienes razón. Y así me cuentas todo como ha sido.

—¡Mira que eres cotilla!

—Tengo que aprender de ti.

—No, cariño, si he hecho todo esto ha sido porque durante tres años he tenido una maestra maravillosa que me ha enseñado a hacer cosas casi imposibles por amor. No tienes nada que aprender.

—Gracias, aunque no creas que se me olvida nuestra despedida de solteras en Port Charles —le sonrió ampliamente y entonces miró la alianza—. Es preciosa.

—Ahí tuve una cómplice, la señora Davis te cogió un anillo de tu estuche y fue a la joyería para enviarme la medida, yo me acordaba pero no podía equivocarme. Y ella accedió a ayudarme.

—¡La señora Davis es un encanto! ¡Si vieras la de broncas que me ha estado echado! Me llama mete patas y me decía ¡si hubiera un premio te lo llevabas tú! —la imitaba en gestos y la voz con lo que consiguió que Parker riera de buena gana—. De verdad…

—En eso tiene razón, pero… eres tan impulsiva que eso es innato en ti —le acarició la cara.

—Siento si te molesté alguna vez.

—Fueron varias, sí —Kristina puso gesto de sorpresa—. Pero en el fondo todo lo que hacías me iba removiendo por dentro. Creo que ha sido un proceso conjunto el que hemos llevado para salir de ese bache que pasamos.

—Y hemos salido más fuertes.

—Desde luego que sí. ¡Venga vamos a darnos una ducha y a la cama!

—¡Entonces podremos utilizar la bañera mañana si no nos vamos! —dijo de pronto feliz al salir de la piscina y coger el albornoz mientras le daba el otro a Parker.

—Sí, eso es. Vamos a cansarnos de utilizarla.

—¿Has dejado tú los albornoces esta mañana? —le preguntó curiosa.

—Sí, ¡por eso se me quemaron las tostadas!

Parker dio una carcajada feliz mientras Kristina sonreía divertida. Cerraron las puertas y las luces, subieron hasta el cuarto de baño para compartir una ducha y algo más. Al salir, se fueron directamente a la cama donde volvieron a batallar. Habían apagado la luz y disfrutaron de sus cuerpos desnudos bajo los rayos de la luz de la luna que entraban por las rendijas de madera y daban un aire místico a la habitación y una belleza intensa reflejada sobre la piel de cada una. Hasta que finalmente cayeron rendidas.

—¡Tengo hambre! —dijo Kristina. Parker suspiró con fuerza.

—¡Qué raro! —sonrió.

—Voy a ver que encuentro ¿quieres que te suba algo de comer?

—No, aunque te agradecería que subieras agua.

—¡Descansa, mi amor!

—No tardes.

Kristina antes de abandonar la cama le fue dejando un reguero de besos por toda la espalda con el sonido gutural de Parker que le mostraba lo que le gustaba. No pasó mucho rato en que Kristina apareció en la habitación dando sus últimos bocados a una manzana. Parker al escucharla se giró y al verla sonrió.

—Te he pedido agua, no hielo.

—Te he traído agua.

—¡Kris, Kris! —le susurró con tono de advertencia.

—¿Recuerdas nuestra luna de miel? —Parker dio una carcajada mientras Kristina dejaba el bol con el hielo sobre la mesita de noche y le daba una botella de agua—. Luego se nos olvidó jugar.

—Es cierto —le retiró el mechón de la cara.

—Hagamos esta noche inolvidable, mi amor.

—Mañana tenemos que ir a comer.

—Iremos. Pero he aprendido a vivir el momento, el ahora, y ahora te deseo mucho.

—¿Mucho? —la miró de reojo con gesto un tanto canalla.

—¡Muchísimo!

—Pues… habrá que hacer algo porque a mí me pasa lo mismo.

La tumbó en la cama subiéndose sobre Kristina que dio una carcajada feliz. Se miraron a los ojos susurrándose un te amo, para consumar todas aquellas fantasías que a Kristina le volvían loca y que Parker al principio de estar juntas fue aprendiendo a llevar a cabo en su cuerpo, después, tal y como había dicho Kristina el día a día les fue marcando hasta que se olvidaron de disfrutar de ellas.

Finalmente, tras un buen rato intenso Parker cayó al lado de Kristina, ambas estaban a punto de desfallecer. Entrelazaron sus dedos, mirándose fijamente mientras trataban de recomponer sus agitadas respiraciones y alterados corazones. Kristina hizo una exhalación profunda para susurrarle con todo el amor que había en ella.

—Sé que la vida no va a ser siempre así, pero te prometo que todos los días que me quedan de vida voy a amarte. Y le pido al universo que todos nuestros días estén llenos de felicidad porque si es lo que queremos, lo conseguiremos.

—Claro que sí, mi amor.

—¿Sabes? —movió un poco su cabeza sobre la almohada para acercarse más a ella—. Después de una de nuestras discusiones, cuando llegué al despacho escribí en un papel al universo que quería volver contigo. Y aquí estamos. Así que, vamos a vivir nuestra vida felices.

—Estoy segura de ello, mi amor —la miró con ternura al ver como se le cerraban los ojos de cansancio—. Porque en una de las veces que estaba desesperada por todo lo que estaba sucediendo, me acordé de lo que hacías, escribí en un papel que quería ser mejor para ti y que volviéramos juntas. Lo miraba todas las noches, lo repetía como un mantra. ¡Y aquí estamos!

—¿Ser mejor, Parker? —la miró con el ceño fruncido.

—Sí. Como bien dijo Sam, las parejas constan de dos personas y las dos cometimos nuestros errores, yo quería saber en qué me había equivocado para no repetir los míos otra vez.

—Te entiendo, porque yo también quería ser mejor para mí misma porque así lo sería para ti.

—Claro mi amor. Ha sido toda una lección que nos va a ayudar de aquí en adelante.

—¿Te he dicho que eres una Diosa para mí?

—¡Oh, Kristina! —dio una carcajada y le dijo con tono jocoso—. Siempre consigues obnuvilarme. Pero te entiendo.

—¡Es que tienes un poder! —susurró arrimándose a ella.

—La que tiene un poder que me trae loca eres tú, mi amor.

—Mi Parker… —cerró los ojos aunque luchaba por abrirlos.

—Cariño duerme, son las seis de la mañana.

—No puedo moverme.

—Por eso, duerme —le dijo sonriendo mientras se mordía el labio porque con aquella frase le dieron ganas de besarla—. Hoy empezamos nuestra nueva vida.

—Me encanta… eres lo mejor que me ha pasado. Y gracias a ti tengo el mejor regalo que es Ingrid.

—Sí. Somos afortunadas.

—Te quiero…

Parker sonrió porque aquella última frase la dijo ya sin nada de fuerza, con los ojos cerrados mientras se daba la vuelta para que Parker la estrechara entre sus brazos bien pegada a su cuerpo. Y aunque ella también estaba agotada, toda la excitación vivida, los nervios de los días anteriores para que toda la sorpresa saliera bien y le gustara a Kristina, la tenían con la adrenalina por las nubes sin poder cerrar los ojos. Por una parte no quería dormirse porque aquella sensación de felicidad máxima que sentía no la había experimentado jamás. Era cierto, que lo había pasado horriblemente pero desde que decidió darse una oportunidad y darle otra a Kristina, todo fue increíble. Sus sentimientos y emociones parecieron ponerse de acuerdo y llenarse de luz, una luz que la guiaba insistentemente hacia Kristina. Y en ese instante en que Kristina daba un suspiro sintió que era la mujer más afortunada del mundo.

Pero finalmente el sueño llegó a ella. Sin embargo, un sonido se coló en su descanso. Era consciente que sonaba la música del teléfono de Kristina pero su cuerpo no obedecía a su mente que decía debes levantarte. Lejos de obedecer apretó más el cuerpo de su mujer contra ella. No debió pasar mucho tiempo cuando oyó un sonido que esa vez, sí provenía de algún lugar más cercano, reconoció su propia música, la estaban llamando. A duras penas apartó el brazo que rodeaba la cintura de Kristina, con los ojos cerrados alargó la mano hacia el lugar desde donde llegaba aquella insistente melodía. Pudo abrir un ojo para ver en su pantalla SEÑORA DAVIS. Le dio al botón de responder.

—Dígame, señora Davis —la mujer le dijo, y ella abrió de golpe ambos ojos como si le hubieran echado un cubo de agua fría.

6 comentarios en “PARKER Y KRISTINA. HERIDAS EN EL CORAZÓN. Cap.67

  1. Estoy contigo, pero pronto acaba.
    Aunque creo, igual estoy equivocada, que para seguir adelante tenían que pasar por esto. Poner al día la necesidad de una y otra por reencontrarse. Por ver qué futuro quieren.
    Puede que estos dos últimos capítulos con el de hoy hayan sobrado…. lo siento.
    Un abrazo

  2. Buenas tardes Idana,

    Siento ser la nota discordante pero es que ya no puedo más, me va a dar un subidón de azúcar y a día de hoy es lo único que tengo bien, estas dos tienen un palomeo y un pasteleo que ya me supera 😅😅😅😅😅

    Si yo fuera un personaje de esta historia sería, sin dudarlo un ápice, Linda. Será por eso por lo que ya estoy un poquito saturada, como ella 😂😂😂😂😂

    Aunque con la llamada de la señora Davis me he quedado 😱😱😱😱😱 ¡¡¡Agárrense señoras y señoritas que vienen curvas!!!

    Hasta la noche. 😘😘😘😘😘

  3. ¡Gracias, Laura!

    Creo que hay segundas oportunidades que escriben grandes historias de amor. Y ellas es una de esas historias. Y sí, Parker nos está sorprendiendo su personaje está demostrando que cuando una persona de verdad ama a otra, cuando siente que es su alma gemela es capaz de hacer lo que sea por tenerla a su lado. Emotivo para mi todo lo que le ha querido regalar a una Kristina que sigue en su nube de felicidad.

    Me alegro que también haya llegado a tu corazón.
    Un abrazo, amiga

  4. Antes que nada, disculpas por no contestaros anoche pero ayer tuve un día de jaqueca horrible que me dejó incapacitada por todo el día.

    Gracias, Alexadra por tu comentario y tus bellas palabras que me llegan al corazón. Saber que mis historias pueden llegarte así me hace feliz porque para eso escribo, lo he dicho muchas veces, lo que más feliz me hace en la vida es sabe que he podido tocar el corazón de alguien con mis palabras. Lo que me comentas de Navidad me ha erizado la piel ¡esta historia tuya con mi fic de Parker y Kristina me hace sonreír!

    Y sí, esta historia es el reflejo de que el amor cuando es verdadero todo lo puedo, podrá tardas más o menos tiempo, pero al final siempre vence a los obstáculos que le va poniendo la vida. Y esta pareja ha luchado mucho para superarlos, bien se merecen un final repleto de felicidad.

    un abrazo y mil gracias.

  5. Espectacular!!! Se lo merecen, sí señora claro que se lo merecen….la vida les a dado una segunda oportunidad y la están aprovechando muy requete bien!!! Parker lo está haciendo de lujo, las cosas como son y se lo merecen las dos!!! Menuda sorpresa le ha dado eso sí es una buena luna de miel😂😂😂….enhorabuena escritora por esta historia que nos a movido y tocado el corazón!!! Eres grande amiga

  6. Buenas tardes, querida Idana Qué belleza de capítulos no me canso de leerlos, muy emotivos e interesantes, dicen que el amor todo lo puede, todo lo perdona, todo lo supera, todo lo espera y esta historia es el fiel reflejo del amor verdadero no me cansaré de darte las GRACIAS pues primero a la vida por haber encontrado esta novela mejor dicho por haberte encontrado en los escritos en cada capítulo que cada vez me dejas más y más encandila ja ja ja, no sé si te comente pero cuando te encontré fue una noche antes de navidad que acabó de pasar y toda la noche pero toda la noche leí gran parte de la fuerza del amor parecía que fue el mejor regalo que acababa de recibir la verdad fue increíble, no me canso de leerte, es verdad que a veces con ciertos bajones pero me decía a mí misma esto tiene que cambiar ya que un amor como el de ellas no puede acabar, no debe acaba, me has enseñado que no debemos dejar que el miedo nos paralice y que por amor debemos luchar.

    Admiro tu gran creatividad para escribir y sobre todo esa forma tan genial que tienes para hacernos llegar tu historia con cada uno de los personajes, a mí también me critican mis compañeras que paso leyendo esta historia incluso me han amenazado con quitarme de celular si no les pongo atención y cuando me río sola de buena gana mejor dicho ni te cuento lo que me dicen ja ja ja.

    Nuevamente Gracias por dedicarnos tiempo, por contestar muchos de los comentarios que hago y te deseo lo mejor de lo mejor que tu salud sea siempre buena y se termine tu insomnio, que tengas un maravilloso despertar lleno de muchas ilusiones, un fuerte y fraternal abrazo y espero seguir disfrutando de tus maravillosas historias. Hasta el próximo capítulo. ________________________________

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