PARKER Y KRISTINA. MALDITA HERENCIA. Cap. 66

El nuevo día llegó, el sonido de la alarma del teléfono de Kristina le hizo despegar su mejilla derecha del libro que estaba estudiando por la noche. Abrió un ojo y murmuró algo que ni ella misma supo qué era. Estaba soñando con Parker ¡cómo no! Entonces recordó su charla con Melissa y sonrió. Se duchó y desayunó a toda prisa. Miró el teléfono no había ninguna señal de Parker pero con la mirada fija en aquella foto que se había puesto de ella en el fondo de pantalla le dijo con total felicidad.

—¡Buenos días, mi amor! Te deseo que tengas un gran día. Minnie ¡mamá se va! Cuida de la casa, cariño.

Llegó al departamento con unas ojeras importantes, al entrar saludó con un buenos días a todos y una gran sonrisa que les recordó a la manera de saludar de la inspectora. Pasó junto al detective y le dejó un beso en la frente que le hizo poner gesto de terrible enfado mientras todos sonreían tratando de evitar dar una gran carcajada.

—¡Alex necesito saber dónde compras esas camisas, me encantan! —lo dijo sonriente ante la camisa repleta de unicornios.

—¡Dios mío! —se oyó susurrar al detective con un alto nivel de fastidio.

—¡Tienes un gran gusto, Kristina! Te diré dónde y si vas dices que eres mi amiga y compañera, te aseguro que te harán descuento.

—¡Como si ella lo necesitara! —dijo el detective mientras le entregaba un buen número de folios—. Cuando acabes con la tontería fotocopia esto.

—Claro, detective —Kristina le sonrió amablemente.

—Tienes mala cara —le dijo Kim.

—He estado estudiando. Es un rollazo pero he aprendido mucho sobre le edificio y todo lo que existe en él, vamos que podría hacerte una reproducción en una impresora 3D. Voy a dejar mi bolso.

—¿Qué ha dicho? —le preguntó Laura mientras Alex la miraba sin entender.

—¡Dios! Le di de broma el libro sobre el edificio del departamento y se lo está estudiando.

—Eso es lo que hace que no tenga a Parker a su lado —apuntó el detective con seriedad—. Está desequilibrada.

—Pues dile que era una broma.

—Pensé que al empezar a leer se daría cuenta, no necesita saber cuantos extintores hay en el edificio.

Por su parte, aquella mañana Parker se había levantado antes que su madre. Había podido descansar y sus sueños habían sido mucho menos aterradores. También el dolor de hombro había menguado algo y eso la ayudaba a estar más relajada. Por esa razón, cuando sonó el timbre de la puerta y abrió, al encontrase con Catalina fue capaz de entregarle una sonrisa.

—¡Encanto! No pensé que me abrirías tú —le dio sonriendo.

—Mi madre aún duerme. Tantos nervios le han pasado factura —respondió con cierto pesar después de darle un beso.

—Entiendo. ¡He traído croissants crujientes y recién hechos!

—El café está casi listo iba a despertarla ahora.

—Os espero aquí.

—Una cosa… antes de que salga mi madre… ¿Cómo está Kristina? —la miró con preocupación.

—Parker…

—Por favor.

—Está bien, estudiando mucho aunque me acaba de contar Kim que mira si tiene ganas de aprender que le dio la típica broma del tochón del edificio, pues se ha estudiado la mitad, dice que sabe donde están todos los extintores del edificio.

—¡No! —susurró sonriendo.

—Sí —le devolvió la sonrisa.

—Es muy inteligente.

—Sí, me lo ha demostrado. Por cierto esta noche nos la llevamos de fiesta para celebrar su incorporación.

—¡Cómo! —mostró gesto de sorpresa—. ¿Sin mí?

—Buenos días, Catalina…

—¡Melissa!

Catalina fue y se abrazó a ella. Parker se quedó mordiéndose el labio inferior aquello de que se fuera de fiesta no le hacía mucha gracia. Durante todo el desayuno estuvo más pendiente de ese pensamiento que de la conversación que mantenían Catalina y Melissa.

—Pues me voy, que mis muertos me esperan.

—¡Ay, hija! De verdad… no sé como puedes…

—Yo lo que no sé es como pueden los médicos tratar con los vivos —dio una carcajada.

—Deja mamá, que ya la acompaño yo.

—Gracias, hija.

Se fueron por el pasillo mientras Catalina le preguntaba que tal el hombro, y cuando tenía el médico.

—Explícame eso de que vais a llevar a Kristina de fiesta.

—¡Eh, Parker! Tranquila —le dio levantando una mano y mostrándole la palma.

—No me fío de vosotras.

—¿Crees que te la vamos a pervertir? Que yo sepa no sois novias… ¡la chica puede hacer lo que le venga en gana! —la miraba con el ceño fruncido.

—Pero… no le hagáis beber —le apuntó con el dedo índice.

—¡No te preocupes nos lo vamos a pasar genial! Y ella hará lo que quiera, que para eso es mayorcita ¡y mira, igual podemos hacer que se olvide de ti en un lugar de esos de ambiente! —ante la mirada de Parker seria y reprobatoria dio una carcajada—. ¡Ay amiga que coladita estás! No pierdas mucho tiempo que la chica es mona y además encantadora. Te quiero, no lo olvides.

Le dio un beso pero a Parker lo que le quedó en la mente era la idea de que se la iban a llevar y además a un lugar de ambiente. No daba crédito. Su gesto de enfado llamó la atención a Melissa.

—¿Qué pasa hija?

—Nada, mamá.

—¿A qué hora tienes mañana el médico?

—A las nueve y media.

—Bien. ¿Te apetece salir a dar una vuelta?

—Sí, la verdad. Necesito distraerme.

Lo dijo entornando los ojos mientras pensaba en Kristina.

El día para Kristina pasó como el anterior, junto a Kim recibiendo sus clases. Hubo un momento en que le habló de la novatada que le había hecho como en su día se la hizo a Peter, Kristina lejos de enfadarse comenzó a reírse de buena gana. Y lo primero que dijo al saberlo fue.

—Espero que no llegue a oídos de Parker.

Cuando acabó su jornada, decidida salió a hacer algo que había meditado conduciendo desde su casa hasta Nueva York, podía entender por qué Parker había decidido alejarse de la ciudad, era reconfortante ponerse su música, y dejarse llevar bajo el cielo que poco a poco iba abriéndose paso de la oscuridad a la luz. Una vez finalizó su recado, se fue a casa y sin comer se echó en la cama junto a Minnie, lo último que hizo fue mirar el teléfono. Parker seguía sin usarlo. No tuvo fuerzas para nada que no fuera prácticamente desmayarse. Mientras Minnie se colocaba pegada a ella y juntas se hacían compañía en el sueño.

Sin ningún tipo de duda, aquel día le estaba pasando factura a Parker, pero también le estaba sirviendo de aprendizaje sobre sus propios sentimientos hacia Kristina. Había salido con su madre a pasear, mirar escaparates y habían decidido comer fuera de casa. Por la tarde, el cansancio la ayudó a dormirse en el sofá. Momento que aprovechó Melissa para preguntar a Catalina qué le había dicho a Parker para que estuviera tan meditabunda todo el día. Al saber de la cena de Kristina, sonrió. Entre todo lo que estaba sintiendo, aquella cena lejos de ella, también le iba a servir para que valorara el sentimiento de no estar a su lado mientras disfrutaba.

—Melissa, yo creo que estamos más cerca que nunca de que Parker asuma que todo fue un accidente y de que debe seguir adelante.

—Yo también lo creo, Catalina. Kristina ha llegado en el momento justo para hacer que mi hija salga de su tortura.

—Y soy muy feliz por Parker. Ocurra lo que ocurra. Aunque yo creo que está cantado que van a terminar juntas, ¡menuda mirada me ha echado al saber que me la llevaba de fiesta!

Y Melissa de algún modo agradeció que las chicas le echaran un cable con aquella fiesta. Miró a su hija, aquel día había transcurrido como hacía muchos años atrás cuando iban juntas a pasar el día fuera de casa y a comer. Parker siempre había cuidado de su madre y, Melissa que entendía su trabajo, le agradecía las atenciones que tenía con ella. Tenerla aquellos dos días a su lado para ella significaba poder ayudarla y al mismo tiempo ayudarse como madre.

La hora de la cena había llegado, todas esperaban a Kristina y habían estado haciendo apuestas de cómo iría vestida. Si bien era cierto, que había cambiado con el paso de los días su forma de vestir, según todas al principio era una manera que no correspondía a su edad y que entendieron mejor al ir conociéndola, aquel cambio también había venido dado por el apoyo de Parker, por la fuerza que le dio y el aceptarse. La noche había llegado nuevamente con el frío y la lluvia, así que cuando la vieron llegar con vaqueros botas de tacón alto, y un abrigo sonrieron dando por bueno que seguía en la línea correcta. Podía decirse, que Kristina había superado su fobia a crecer. Llegó con una sonrisa feliz porque era como realmente se sentía y aunque le hubiera gustado que Parker estuviera compartiendo aquella cena, sabía que pronto podrían compartir muchos momentos como aquel juntas con sus nuevas amigas.

—¡Qué alegría estar todas juntas! —dio Judi.

—Bueno, falta Parker —apuntó Kristina con una sonrisa nostálgica.

—A la próxima seguro que la tenemos recuperada —respondió Kim.

La cena transcurrió entre risas, anécdotas sobre casos que vivieron, historias de sus vidas privadas todo en un ambiente distendido y feliz. Kristina se mostró encantada de estar rodeada por todas ellas, incluso les contó a modo de anécdota como se escapó una vez del internado y la detuvo la policía. Su aventura duró exactamente cinco minutos. La burlas de Catalina no tardaron en llegar pero porque notó como su mirada se entristecía, mientras todas contaban cosas divertidas ella tenía que recurrir a un internado que era como había vivido. Aquel gesto no pasó desapercibido para las chicas que esperaban ansiosas ver la recuperación de Parker porque cuanto más conocían a Kristina en un ambiente relajado y distendido, más entendían porque Parker no se había resistido a tener con ella lo que no había tenido con nadie. A reír, a mirarla con esa mirada de ternura que muchas habían visto en ella. Kristina era especial.

Por su parte, Parker no lo estaba pasando tan bien. No sabía que le provocaba tanta desazón, al fin y al cabo, sabía que las chicas iban a cuidar de Kristina, no la iban a dejar cometer ninguna locura y ya les había avisado que no la dejaran beber. Sabía que Kristina era responsable y lo haría, pero no quería que se viera empujada con la euforia de las chicas a hacer cosas que no debía. Suspiró con fuerza.

—Mamá… ¿por qué no te vas a dormir?

—¡Ay, hija! Estoy agotada, esto de no salir nunca es lo que tiene.

—Venga, descansa.

—Mañana me levantaré antes que tú, ya he hablado con Berta que vendrá un poco antes para ayudarme en la ducha. Así que, no te preocupes, trata de descansar hasta que te suene el despertador.

—Está bien. Espero que mañana ya me quiten el brazo en cabestrillo porque es de un incómodo total.

—Bueno, no tienes prisa, lo importante es que te cures bien.

—Buenas noches, mamá —la besó con una sonrisa.

—Buenas noches, cariño.

Parker apagó la televisión. Se quedó con la luz encendida y trató de cerrar los ojos para meditar. Necesitaba recobrar aquella costumbre que le funcionaba tan bien y que había abandonado. Sin embargo, el pensamiento de Kristina de fiesta se le cruzaba por la mente con insistencia.

Ajenas a la lucha mental que Parker llevaba, las chicas terminaron la cena y se marcharon tal y como dijo Catalina a un local de ambiente. Kristina no entendía que todas estuvieran allí de lo más natural. Aún le costaba entender según qué cosas.

—¡Es muy fácil, Kristina! —le dio Laura sonriendo.

—¿Kristina, qué quieres beber?

—Un zumo de algo, Kim.

—¿Sin alcohol? —le preguntó.

—Sí, sí. Bueno a ver, Laura cuéntame eso de que es fácil.

—Aquí estamos tranquilas, si vamos a una discoteca los tíos nos ven solas y empiezan a acosar, mientras a una de estas encantadoras damas le decimos que no queremos, insisten una vez o dos pero se van, ¡ya sabes lo que pasa con los tíos! Aquí estamos seguras.

—¡Y mi marido más todavía! —decía divertida Judi.

—¿Tu marido sabe que estás en un sitio así? —Kristina no daba crédito.

—¡Claro!

—¿Y con Parker venís a sitios así?

—¡Quieres dejar de pensar con Parker! —le riñó Catalina mientras le daba un zumo de frutos rojos.

—Solo hacía una pregunta.

—Pues la respuesta es… que sí. Cuando se separó de Maura la trajimos aquí para celebrarlo.

—¿Y ligó? —no pudo retener a tiempo la pregunta.

—¡No! ¡Estaba ella como para ligar! Se emborrachó muchísimo.

—¿Parker borracha? —su impacto fue brutal.

—Sí, necesitaba olvidar a lo bestia, pero no te preocupes me la llevé a casa y la cuidé —le dijo Kim.

—Si es que ha sufrido mucho. Pero conmigo va a dejar de sufrir.

—¡Una más de Parker y te aseguro que te saco a patadas en el trasero de aquí! —le decía Catalina con un enfado monumental.

—¡Catalina estás de un gracioso cuando te enfadas! —se burlaba Judi.

—¡Es que me saca de mis casillas! —les dijo seria—. Todo el rato con Parker en la boca.

—¡Deja a la chiquilla que está enamorada!

—Judi no soy una chiquilla, pero os pido disculpas por hablar tanto de Parker —dijo Kristina con cara de buena.

Conforme fue pasando la velada, Kristina se fue sintiendo más relajada, más feliz. Las risas eran un no parar y justamente aquello era lo que siempre había querido, tener un grupo de amigas con las que poder disfrutar, reírse y no tener envidias, ni celos, ni peligro de enamorarse y ser rechazada porque su corazón ya tenía dueña.

En un momento dado se acercó hasta ella una chica que se sentó a su lado y le sonrió. Aquello provocó que las demás rieran ante la situación. Judi y Catalina habían apoyado los codos sobre la mesa mirando la escena con una sonrisa cómica mientras parpadeaban a la par. Laura que estaba junto a Kristina le había dado un codazo y Kim le guiñó un ojo animándola.

—Hola, me llamo Olivia. ¿Y tú?

—Kristina —le sonrió por compromiso.

—¿Te apetece bailar?

—¡Claro Kris, ve a bailar! —la animó Catalina a quien Kristina le dedicó una mirada enfurecida.

—No, muchas gracias —le respondió Kristina a la chica que la miraba con intensidad.

—¿Y una copa?

—No, gracias. No bebo.

—¿Un zumo?

Las chicas miraban a una y a otra, no hacía falta conocer mucho a Kristina para darse cuenta que se estaba molestando no con la chica, sino, con sus amigas que la estaban empujando a irse con ella.

—Te agradezco tu invitación, eres muy amable pero tengo novia y solo estoy aquí para divertirme con todas estas locas que ves aquí —las señaló a las cuatro.

—Lástima. Encantada de conocerte.

—Igualmente

Al marcharse, Kristina miró una a una a todas que mantenían una sonrisa en los labios.

—¡No me lo puedo creer! ¡Y vosotras sois amigas de Parker!

—Por supuesto que lo somos, pero no eres novia oficial de Parker podías haber bailado con esa chica y conocerla. Eso no era una infidelidad.

—¡Madre mía de mi vida! —exclamó enfadada.

—Vamos ¿Que hay de malo, Kris?

—No me llames Kris, así solo me llama Parker

Y todas explotaron en carcajadas muertas de risa.

—No necesito conocer, bailar o acostarme con ninguna mujer, porque hasta que Parker no me diga lo contrario ¡Ella es mi mujer! ¡Oh! —dio un grito de impresión mirando el teléfono.

—¿Que pasa? —preguntaron a la vez.

—Tengo que salir…. ¡Oh, Dios mío! —gritaba con gesto trastornado.

—¿Pero qué le pasa? —preguntó Judi.

—A mí me da que Parker se ha puesto celosa de pensar que estamos de fiesta aquí con su Kristina…

—¿Le has dicho que salíamos a cenar? —le preguntó Laura a Catalina.

—¡Claro! A ver que sucedía…

—Firmo que esa llamada es Parker —dijo Laura algo alegre.

—Y yo —respondió Kim dando una carcajada.

—¡Pero si Parker no es celosa! —dijo finalmente Judi como si aquello fuera realmente una locura.

—No era celosa con Maura porque no le importaba lo más mínimo, pero… otra cosa diferente es… Kristina.

—No sé yo ¿tú crees? —le preguntó Judi confundida.

—Todas lo creemos, Judi.

Kristina corría a toda velocidad por aquel local con el teléfono en la mano y la fotografía de Parker sonriendo en la pantalla. Pedía a la gente que se apartara, que la dejaran pasar que tenía una urgencia, y era cierto. Hablar con Parker era una urgencia. Al salir a la calle respondió con el deseo que fuera ella y no Melissa.

—¡Parker eres tú! —su voz sonó repleta de amor.

—Sí, soy yo.

Ambas suspiraron y sonrieron al mismo tiempo.

—Parker…

—Perdona que te haya llamado, Kristina… Pero quería asegurarme de que estabas bien y mi madre no se ha dormido hasta ahora.

—¡Me encanta que me llames! Estoy bien con las chicas hemos salido a cenar y ahora estamos en una discoteca de chicas. Por cierto tus amigas son unas perversas.

—¿Y eso? —sonrió porque Kristina había bajado el tono de voz como si pudieran escucharla.

—¡Pretendían que me fuera a bailar con una chica! ¡Parker con amigas así no te busques enemigas!

—¿Y no lo has hecho?

—Por supuesto que no —respondió con una sonrisa tan amplia que podía reflejarse en la cabeza de Parker.

—¡Tenías que haber ido a bailar! —le dijo tratando de sonar todo lo convincente que pudo.

—¿Y tú como estás? —sabía que lo estaba diciendo por quedar bien, reconocía ese tono de voz suplantando la calma.

—Bien, el hombro me molesta menos.

—Mañana vas al médico, me gustaría acompañarte.

—Lo sé… pero no te preocupes todo va bien.

En ese momento Parker cerró los ojos mordiéndose el labio inferior. Y Kristina se frotaba la frente con nerviosismo pero necesitaba decírselo.

—Te echo de menos, Parker.

—Yo también —respondió, esta vez sí, con sinceridad.

—Sé que estás bien con Melissa.

—Mi madre es una sargento de cuidado, ¡te puedes creer que no encontraba el móvil de lo bien que lo había guardado! —le decía riendo bajito.

—Eres como una adolescente tratando de escapar de la vigilancia de su madre, ¿te das cuenta? —sonrió.

—Sí —Kristina volvía a provocarle aquella sonrisa eterna.

—Parker… tengo muchas ganas de verte y… bueno mañana es la cena en mi casa espero que vengas.

—¿Tú quieres que vaya? —¿estoy tonteando? ¿estoy deseando que me diga que sí? Se preguntó con gesto un tanto nervioso.

—Por supuesto que quiero que vengas. Y Melissa también quiero que venga.

—Pues entonces iremos.

—¡Gracias, Parker! —susurró cerrando los ojos feliz.

—Bueno… voy a dejarte que sigas con las chicas divirtiéndote.

—Sería genial si estuvieras tú —su voz sonó tan enamorada que provocó en Parker que cerrara los ojos con fuerza.

—¡Pero con quien hablas que tienes esa cara de tonta! —le decía Catalina.

—Detective no se preocupe, no he bebido nada y estoy en condiciones de conducir, ahora le dejo que está aquí Catalina con los ojos a punto de explotarle y temo que me dé con uno de ellos. Un beso, detective.

—Un beso, Kris… —le susurró cuando ya había colgado.

—¿Qué haces hablando con el detective?

—Le dije que le avisaría al llegar a casa y claro, está preocupado por la hora que es.

—Mira, allí, allí arriba —Kristina miró hacia donde señalaba Catalina y le dio un sonoro golpe en su brazo—. ¡Un burro vuela!

—¡Pero qué dices! Estás muy borracha voy a tener que llevarte a casa, anda, vamos para dentro.

—Crees que soy tonta te ha llamado Parker. ¡Y mañana pienso chivarme a Melissa!

—Si haces eso, te juro que no vas a tener que diseccionar más muertos porque ¡tú serás la próxima! —se lo dijo con su peor gesto y los dientes apretados por la rabia.

Entonces sí que los ojos de Catalina se abrieron de par en par mientras soltaba un silbido exagerado.

Al colgar, Parker se sentía con una sensación extraña. Le había gustado tanto que le dijera que la echaba de menos que aquella cena no era perfecta porque faltaba ella. Kristina era tan maravillosa que le provocaba esas ganas enormes de correr y sacarla de allí. Ojalá siempre pudiera ser tan sincera como en ese momento. Ojalá siempre fuera como era ella con Kareen. Pero entonces se dio cuenta de algo. Toda la conversación con Melissa sin dudarlo había ido dirigida a que precisamente debía aprender a no ser como Kareen había sido con ella. Si le pedía sinceridad a Kristina ella también debía serlo. Se dirigió hasta el balcón de la casa, recordó como cuando era una adolescente le gustaba salir en las noches frías y mirar el cielo. Soñar despierta con una vida repleta de todo aquello que ella quería lograr, su trabajo, una familia, un hogar en el que fuera tan feliz como lo habían sido sus padres. Sonrió al apoyarse sobre la barandilla. Los edificios habían crecido tanto que cuando ella era una niña podía ver el horizonte y en ese instante tan solo podía atisbar el cielo negro y cubierto. Ni una sola estrella a la que rogar como en otras noches. No podía seguir viviendo como lo estaba haciendo, su madre tenía razón debía cerrar su herida y continuar. Entonces el recuerdo que mientras discutía con su madre le había llegado de modo abrupto, volvió a invadirla. Y fue como si metiera los dedos en un enchufe, la sacudida fue tal que sintió miedo. Kareen había significado el amor en su vida, la tranquilidad en el camino del día a día, el ir descubriendo poco a poco hasta los caminos más intensos del sexo. Kareen le había enseñado todo cuanto sabía del amor, de la lealtad en el trabajo, de buscar siempre laberintos enrevesados para poder llegar a la mente de un criminal. Habían viajado al principio de su relación por todos los estados y algunos países de Europa cuando su economía les permitió. Había tenido momentos buenos y malos, más y menos amor, pero había sido su vida junto a la mujer que amó. Ella lo entregó todo, total dedicación, amor, fidelidad, pasión, ternura, cuidados cuando Kareen enfermó. Y Kareen le entregó a ella lo que supo o pudo. Había sido una relación intensa y bonita, pero había terminado. Asumir su culpa quizá la liberaría de todos los últimos recuerdos, y quizá podría dejarla ir tranquila al lugar donde debiera estar. Miró al cielo pensando que le había entregado diecinueve años de su vida, y quizás era el momento para poner punto y final. Llevó la mirada despacio hacia la calle, algún coche pasaba a esas horas, las dos y media de la mañana.

—Kareen, solo espero hacer lo correcto.

El reloj del coche de Kristina marcaba las tres y media cuando abrió la puerta de su casa. Había dejado a Catalina y Judi en sus respectivas casas mientras Laura y Kim se marchaban en un taxi. Al día siguiente había que trabajar y tuvo que ser Kristina quien después de llamar a todas inconscientes por las horas que eran y allí de juerga, decidieron retirarse a casa. Al llegar a la suya, abrió la puerta con una sonrisa de oreja a oreja, Minnie fue a buscarla y de un salto se subió a su pecho. Sonrió dándole una vuelta en el aire.

—¡Me ha llamado Parker! —exclamó feliz—. Dios… creo que no voy a poder dormir pensando que mañana la voy a ver, ¡va a venir! ¿Sabes lo que eso significa, Minnie? Que quiere verme, y eso es bueno… ¡vamos por buen camino!

A la mañana siguiente, Parker y Melissa entraban en el hospital. Tras esperar que llegara su turno, el médico la recibió con entusiasmo porque el caso de la inspectora había sido muy sonado por la gravedad que conllevó la operación. Le curaron la herida, revisaron que los puntos estuvieran bien, nada fuera de lo normal, nada inflamado, le hicieron unas radiografías y quedaron a la espera del resultado de análisis.

—Por mi parte, inspectora, veo que la evolución es la idónea. La herida está bien por fuera y el tejido regenerándose por dentro. Quizá si ya no tiene tanto dolor es mejor que no tome calmantes nada más que en caso de dolor agudo. El lunes quiero que venga para que volvamos a ver la herida que como ve le hemos dejado con ese apósito para que este fin de semana pueda curarla usted misma y deje un poco la herida al aire. Le quitaremos los puntos y si vemos que hay un movimiento leve sin dolor, empezara un poco de rehabilitación.

—De acuerdo, doctor.

—Aún no está para ir a trabajar ni para hacer vida normal. Dese una semana más para ver qué tal tiene el movimiento del hombro.

—Sin problema, haré todo lo que me diga.

—¡Es asombroso! ¡Entró usted a ese quirófano siendo un cadáver y da gusto ver su evolución!

Se despidieron mientras Melissa daba un fuerte resoplido ante las buenas noticias. Una vez en la puerta del hospital Parker le dijo a su madre cogiéndole de la mano.

—¿Mamá me puedes acompañar al cementerio?

—Por supuesto.

—Gracias.

Un taxi las llevó hasta el lugar. Durante el trayecto Melissa pensaba en las veces que la acompañó para refugiarse ante la tumba de Kareen, hasta que llegó Maura a su vida y todo cambió. Llegaron a la tumba con uno de los coches que transportaba a la gente con problemas para caminar. Se sentaron ante la tumba de Kareen y, al mirarla, Parker puso gesto de sorpresa.

—¿Qué pasa hija?

—Nada… que me extraña que el ramo de violetas dure desde que lo traje parece que están frescas.

—Bueno… quizá este frío las ha mantenido así.

—Quizá. Mamá he querido que me acompañaras porque quiero cerrar mi herida, quiero pedirle perdón por lo que pasó pero necesito cerrar este dolor. Kareen ya no está en mi vida desgraciadamente, y tienes razón no puedo vivir anclada a su recuerdo para seguir destruyéndome. Debo asumir lo que pasó y seguir viviendo.

—No sabes lo que me alegra escuchar eso, mi vida —le dijo emocionada.

—Anoche le di muchas vueltas a la cabeza, sé que la última parte de la relación no fue la mejor pero sé que ella a su manera me quería. Y hay algo que dijiste que tiene mucho sentido, a ella no le gustaría verme en lo que me he convertido.

—Así es, Parker.

—Debo superarlo y estoy decidida a ello. Eso no significa que vaya a dar el paso de estar con Kristina, mamá.

—Todo a su tiempo, cariño.

—Si lo hiciera ahora, estaría cometiendo el mismo error que en su momento cometió Kareen y quizá, quiero pensar, que mi experiencia con ella fue un aprendizaje para este momento de mi vida. No quiero hacer daño a Kristina y sé que si ahora mismo doy el paso hacia ello, lo haré.

—Está bien.

—Supongo que si me quiere me esperará.

—¿Vas a tardar mucho en saber si dar el paso o no?

—No lo sé, mamá.

—No te preocupes por eso, la vida a veces nos empuja a decidirnos muy rápido cuando menos lo esperamos. Acuérdate lo poquito que te costó dar el paso con Kareen.

—Sí —sonrió—. Fue una gran mujer… y quiero mantener su recuerdo vivo pero sin castigarme.

—En este momento me haces la madre más feliz de la tierra —le sonrió emocionada mientras la abrazaba.

—Lo sé, mamá y quiero darte las gracias por tu apoyo y tu sinceridad. Creo que lo necesitaba para ser capaz de asumir todo y ser capaz de dar este paso.

—Y te aseguro que Kareen allá donde esté debe ser feliz.

—Ojalá.

—Debes soltar su recuerdo también para que ella viva en paz. No podemos retenerles aquí, cariño.

Parker sonrió asintiendo. Sus ojos volvieron a encontrarse con aquel ramo, se levantó para acariciar la tumba y de paso tocó las flores. Algo no le cuadraba. Cuando salieron del cementerio se dirigió hasta la caseta de los hombres que se encargaban del mantenimiento del cementerio.

—Disculpe, buenos días. ¿Quería hacerle una pregunta sobre una de las tumbas de este cementerio?

—Usted dirá —le dijo el hombre con amabilidad.

—Me gustaría saber quién ha colocado un ramo en la tumba de Kareen M. Zeeman, es la tumba de mi mujer.

—Pues… es una información que no puedo darle. Es confidencial.

—Soy inspectora de policía, no me gustaría tener que investigarlo por mi cuenta ya que debería haber sido informada de tal hecho.

—Disculpe, inspectora.

—¿Qué pasa? —Melissa la miraba sin entender.

—Ese ramo no es el mío. Está fresco y quiero saber quién lo ha puesto ahí.

—¿Habrá sido tu cuñada?

—No, ella no viene ya sabes que no le gusta el cementerio.

—¿Y entonces? —la miró seria.

Parker elevó su hombro sano y esperó que saliera el hombre.

—Inspectora, tenemos un encargo de la floristería del cementerio realizado por Kristina Davis para colocar en esa tumba un ramo de violetas todas las semanas.

El rostro de Melissa fue de asombro. Miró a Parker y se percató que se le habían llenado los ojos de lágrimas.

—Kristina…

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10 comentarios en “PARKER Y KRISTINA. MALDITA HERENCIA. Cap. 66

  1. Querida Nathalie, solo espero que todo esto que me cuentas te sirva como ha servido a Kristina y como parece que sirve a Parker. A veces ni nosotras mismas sabemos lo que sentimos hasta que alguien nos zarandea.

    Gracias a ti por a pesar de todos esos movimientos seguir leyendo. Y que sepas que te echo de menos cuando no escribes.
    Un abrazo, muy fuerte.

  2. Hola 🌻🌻🌻
    Espero que te encuentres muy bien 😊😘
    He estado ausente comentando, pero presente en la cita diaria…
    La ausencia básicamente es porque me has movido el piso durísimo y no sé que decir… 🙄😶😣 Al principio de la historia te comenté que me sentía muy identificada con Kristina por todas sus dudas y por la visión que tenía sobre esta realidad que no había asumido, con el capítulo de ayer me pasó igual cuando lo de la disco jajaja, descolocada como ella jaja! Pero ¿sabes? Ahora me siento como Parker, cada vez que leo y sobretodo, los último capis, se me revuelve todo, pero todo. Y lo que más me parece loco es que no sabía que me sentía así, o no se. No comprendo, pero si lo siento y no sé…..

    Muchas gracias por toda tu ayuda
    😘🌻

  3. Buenas tardes, Laura.

    ¡Si me he puesto yo nerviosa de leerte! Jajajaja ¡Ánimo que todo va a ir muy bien! Y a España le falta agua…

    Dices algo muy interesante, Parker lo necesitaba para avanzar en la vida ya sea con o sin Kris.

    Un abrazo enorme para ti.

  4. Buenas tardes, Solete.

    Kristina tiene tantas ganas de hacerlo bien, tantas ganas de aprender que si no se lo dice ¡vamos se aprende los extintores, cableado y todo lo que haga falta! Con esto que parece algo muy divertido quería mostrar lo que dice el detective. Sin Parker no funciona. Y además, Catalina se lo ha dicho a Parker.

    En estos momentos Parker es como una bomba de relojería, por un lado tiene que cerrar esa herida que se ha enquistado en ella como dice Melissa. Después tiene que manejar la situación con Kristina, saber exactamente qué siente y qué quiere. Y eso puede llevarle a un problema como bien dices que Kristina pueda empezar a vivir, por muy enamorada que está. Es una encrucijada en la que no me gustaría estar. Lo fácil sería decir, ve con Kristina y el tiempo te ayudará pero… ¿y si eso fue lo que le pasó a Kareen, y el tiempo no la ayudó? Parker es una mujer muy responsable para bien o para mal.

    Jajaja al final en este fic Kristina te toca la fibra ¡está clarísimo!

    Hasta la hora Parkris a ver que acontece que ni yo lo sé. Un abrazo.

  5. Madre mía…..entre los nervios que los tengo a flor de piel….la llorera que tengo en lo alto todos los días está última semana y tus capítulos!!!!…..
    Voy a producir inundaciones en España ajjajaja

    Que bonito todo lo que dice piensa Melissa, Parker y Kris!!!! Esto va por buen camino, solo necesitaba que alguien la hiciera recapacitar y pensar realmente si quería seguir así o ser feliz!!!…. Aunque sea sin Kris, pero necesitaba sacarse eso…..
    El detalle de las flores todas las semanas….ohhh dios mío casi me da algo!!!!😍😍😍😍😍😍
    Un abrazo enorme querida amiga!!!! Tres días quedan….solo tres 🤗🤗🤗🤗😅😅😅😅

  6. Buenas tardes Idana,

    Sabía que lo del libraco era una novatada jajaja y ella estudiándoselo todo, vaya tela. Tiene razón el detective, el no tener a Parker al lado la tiene trastornada jajaja.

    ¡Qué lista Catalina! Le ha faltado tiempo para ir con el cuento de la salida a Parker, y Parker celosona perdida. Lógico, Kristina es una chica guapa, simpática, inteligente y adinerada… ¿Qué más se puede pedir?… Entiendo que Parker quiera estar segura antes de dar el paso, pero ¿ha contemplado la posibilidad de que Kristina se canse de esperar o de que encuentre a otra persona? Porque sí, Kristina le ha dicho que la va a esperar, pero una persona no te va a esperar eternamente, tonta sería. De momento ha pasado de la chica del pub de ambiente, pero si esto se prolonga mucho, ¿quién sabe lo que puede pasar? Y eso es lo que está temiendo Melissa, de ahí su pregunta. De cualquier forma no ha pasado tanto tiempo, nos parece que ha sido una eternidad pero en realidad ¿cuánto tiempo llevamos? ¿Dos semanas? Es que parece que Kristina lleve separada de Parker meses y solo lleva un par de días jajaja.

    Que bonito el detalle de las flores en la tumba de Kareen, Kristina ha tenido tanto amor y cariño retenido dentro de ella, que ahora lo regala a diestro y siniestro… bueno, el dinero también ayuda jajaja.

    Estás haciendo todo lo posible para que me cambie de bando, y sí, reconozco que Kristina es un cielo, y que Parker, a estas alturas de la película, no podría encontrar a alguien mejor, pero lo siento, MI Parker es Mi Parker.

    Esperando con ansia viva la cena en casa de Kristina. Hasta la hora Parkris. 😉

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