PARKER Y KRISTINA. MALDITA HERENCIA. Cap. 72

Había pasado algo más de dos horas en las que Kristina dormía en la sala de cámaras, el detective hacía lo propio en la sala de café, y Parker miraba a través de la ventana. ¿Qué le estaba pasando? Nunca antes nadie le había hecho perder el control como Kristina. Pero… ¿y si eso era lo que estaba buscando? Que perdiera el control con esa cena afrodisíaca. ¿O si realmente la había decepcionado al pedirle tiempo y estaba intentado conocer gente? Solo lo sabría si hablaba con ella aunque para eso debía hacerlo sin el enfado importante que sentía.

El sonido de la puerta de su despacho cerrándose le hizo girarse. Allí estaba Catalina con gesto de estar realmente preocupada.

—¿Tienes un momento para charlar y no de la muerta que está bajo, sino de esta casi cadáver que tengo delante?

—Estoy ocupada, Catalina.

—Sí ya veo, mirando por la ventana. Es un gran momento de ocupación. Al menos si te está sirviendo para reflexionar sobre tu actuación. Te desconozco, Parker. Es como si en tres días la Parker que yo conocía se hubiera esfumado. ¿Qué te está pasando? ¿Vas a decirme como amiga tuya que soy en qué estabas pensando al hacer que Kristina grabara esas imágenes? ¡Ese es tu castigo!

Parker guardó silencio no descruzó en ningún momento los brazos, ni dejó de mirar por el cristal de la ventana. Aunque Catalina pensaba con buen criterio que no debía de ver nada porque quizá lo que estaba haciendo era fustigarse de nuevo.

—Parker… estoy aquí como amiga… ¡puedes hacer el favor de desahogarte! ¡Lo necesitas, encanto! No eres tú.

Pero Parker agachó la cabeza, se mordió los labios para no decir nada. Catalina le dio su tiempo, sabía que presionar a Parker era peligroso.

—¿Qué es lo que te pasa realmente?

—Me pasa que no soporto pensar que Kristina pueda estar con alguien, me pasa que ayer le escribí una carta de despedida a Kareen, lo que tantas veces tú y Kim me dijisteis que debía hacer. Y me di cuenta que una de las cosas que escribí al principio fue… tú pensabas que eras para mí un capricho, sentirme atraída por una mujer madura es lo que muchas chicas fantasean y creíste que acabaría por dejarte…

—Pero no lo hiciste.

—Pero Kareen, sí.

—¿De qué estás hablando? —la miró sin entender muy bien.

—Kareen siempre tuvo miedo a que yo encontrara a alguien de mi edad, y de algún modo se parapetó tras ese pensamiento. Y creo sinceramente que eso no le permitió darse a mí por completo.

—Parker no mezcles las cosas. Kareen es Kareen y tú eres tú. Excepto desde ayer que estás muy herida y me asusta verte así.

—¿Crees que a mí no? Kristina tiene todo el derecho de hacer con su vida lo que quiera porque no le he pedido exclusividad, ni compromiso pero en el fondo esto no lo esperaba. Y esto que está pasando me está sacudiendo a golpes. Porque me ha hecho pensar como Kareen. Tienes razón, en mi vida he sido un desastre. Amé a Kareen en su momento con locura, me dejé llevar con Maura hasta la bofetada que me hizo reaccionar, y sentía que lo que realmente me mueve con Kristina es el deseo. Paro y pienso, ¿tendré que hacer como el detective y no entregar más mi corazón? Kareen murió de la peor manera posible, Maura me utilizó y acabé matándola… ¿qué voy a hacerle a Kristina? ¿Te has parado a pensar eso?

—Estás mezclando las cosas sin sentido. Kareen murió porque cuando nacemos tenemos fecha de caducidad, Maura por ser una hija de puta que te iba a arrebatar a Kristina. ¡Punto! Lo que me preocupa es verte así.

—Y a mí. Porque nunca me he sentido celosa.

—Porque nunca has amado como a Kristina, porque ahora no tienes la misma edad que cuando estabas con Kareen, ahora eres madura, es cierto, estás luchando por limpiar tu culpa que yo creo que con esa carta ha debido quedar muy limpia. Y al ir quitando sentimientos y emociones negativas de repente ¡wow! Ahí está el amor por Kristina que había estado escondido haciendo que el deseo tratara de convencerte que no había amor. Creo que Kristina desde un principio te sacudió fuerte, y lo digo con conocimiento de causa por como la miras, como le sonríes, como la buscas cuando crees que no te mira nadie, la rabia que sientes ahora porque piensas que está probando cosas nuevas… Todo te lleva a eso, al amor.

—¿Y si lo que está haciendo no es para ponerme celosa y es que ha decidido vivir? —lo dijo con la preocupación bien marcada en su rostro y en su voz.

—Kristina ha vivido lo suficiente como para saber qué quiere. Y te lo ha demostrado comprándose esa casa cuando podía tener un palacio si quisiera. Te quiere a ti, busca estar cerca de ti no le importa otra cosa.

—Me siento como si estuviera en un precipicio.

—Es la primera vez que alguien te remueve todo tu interior, es para estarlo, yo también lo estaría.

—Es muy especial —le dijo con lágrimas en los ojos.

—Lo sé, amiga, lo sé —la abrazó con fuerza.

—Y sé que debería decírselo, porque esta madrugada me he comportado con ella como una energúmena.

—Un poco sí.

—Y yo no soy así.

—No lo eras, no.

—Pero ella saca lo mejor y lo peor de mí.

—Eso pasa cuando una se enamora, pero ten cuidado con ese lado peor, no creo que ella esté buscando nada serio. Quizá tan solo a salido a cenar con una amiga.

—¡Pues esa amiga le acaba de enviar un ramo de rosas rojas enorme y precioso! —susurró Parker.

Catalina la soltó y se giró. Allí había un muchacho con el ramo de rosas y Kristina con una amplia sonrisa firmando. La vieron abrir el sobre y sonreír.

—Parece que le ha bastado una noche para dejar huella.

—Parker… mira… no sé si eso es cierto o no.

—Ella no tenía amigas, ni conocidas, Catalina —lo dijo exasperada—. ¿No ves el ramo?

—Sí, es lo suficientemente grande para verlo. Pero, ven aquí, siéntate —Parker le hizo caso y se sentó esta vez de espaldas a la puerta mientras suspiraba—. Creo que has avanzado un poco en tu… no sé como llamarlo… cura, si ya has solucionado una parte de ti con Kareen, te estás dando cuenta que Kristina te importa más allá del sexo y deberías tener una charla tranquila con ella. ¿Le has dado alguna explicación referente a Kareen?

—No.

—¿No crees que lo merece?

—Sí, lo sé. Sé que le dije que debía hablar con ella sobre eso.

—¿No crees que cuanto antes hables mejor?

—Me siento estúpida y cobarde.

—Lo eres. Pero llevas muchas cosas sin solucionar en tu vida, has preferido volcarte con el trabajo que amarte a ti misma. Y estas son las consecuencias que una chica monísima que te ama te ha dejado en evidencia. Y cuanto más tiempo dejes pasar, el miedo se apoderara de ti. Porque si por una de aquellas, la chica del ramo es más decidida que tú y le ofrece a Kristina un amor que a ella le ayude, te adelantara y tú volverás a quedarte destrozada.

—¿Y no crees que me lo merezco un poco? —la miró sintiendo miedo.

—¿Por ser la viuda negra? —entonces Parker no pudo evitar sonreír—. Querida amiga, lo que te mereces por buena persona, por tener un corazón enorme es ser feliz. Olvida todo lo que fue Kareen, porque tú eres muy diferente a ella. Y tus sentimientos y actitudes no tienen nada que ver con lo que a ella le pudo pasar al llegar tú a su vida.

—Ella lo dejo todo por mí.

—Sí y no. Tú la ayudaste a dejar atrás algo que ya no la llenaba.

—No quiero cometer sus errores porque quiero que Kristina y yo si tenemos una oportunidad sea maravillosa.

—Me alegra oír eso, yo creo que sí tenéis esa oportunidad. No dejes pasar mucho tiempo. La prueba la tienes en que no te has ido de vacaciones, yo ya lo sabía.

—Reconozco que no hubiera podido estar lejos de Kristina.

—¿Qué más necesitas saber?

—Ahora estoy cabreada.

—Pues descabreate y habla con ella. Esa chica te mira y se muere por ti.

—Gracias, Catalina.

—Tienes deberes. Hablar con Kristina de Kareen, aclarar que la amas y decirle que quieres que sea tu mujer y tener una vida maravillosa.

—Bueno has puesto palabras en mi boca que no son.

—¿Ah, no? Si no la amaras no estarías con este drama, así tipo dama de las Camelias.

Y entonces, Parker no pudo mas que sonreír.

El detective se cruzó con el muchacho de las flores. Lo miró de arriba abajo con el ceño fruncido. Vio a Kristina en su sala con un gran ramo. Instintivamente miró a la inspectora. Al ver a Catalina esperaba que la estuviera calmando, su estado personal estaba superado su cordura, hacer que Kristina grabara la escena de aquel escabroso descubrimiento no era digno de ella.

—¡Detective! ¿Ha visto que ramo? —le preguntó feliz.

—Sí. Es un ramo como otro ramo cualquiera.

—No. Es un ramo de rosas artificiales.

—¿Y?

—¿Cómo que, y? —lo miraba divertida, entonces se le echo al cuello.

—¡Quieres dejarme tranquilo! —protestaba nervioso porque él sí veía como Parker contemplaba la escena desde su despacho—. Me parece que este ramo va a hacer que estés grabando todos los muertos que a partir de ahora encontremos.

—¿Por qué dice eso? —lo miró borrando su sonrisa de los labios.

—¡Podrías decirle a quien quiera que te envíe ese ramo que a tu trabajo no! —se lo dijo con seriedad y mirada cargada de malestar.

Entonces entró Laura que volvía del lugar de los hechos. Parker y Catalina salieron a su encuentro. Lo mismo que el detective y Kristina que se percató del gesto serio de Parker que ni siquiera la miró. Laura dejó el abrigo sobre su silla y fue directamente a la pizarra. Y anotó.

—Sin alteraciones alrededor del cuerpo.

—Me lo temía —susurró el detective.

—Quien hace esto, según los de científica sabe perfectamente como debe actuar para no dejar ni una sola huella.

—Está claro que sea quien sea me parece que lo que está haciendo es jugar con nosotros —dijo Parker con gesto resolutivo mirando las fotografías.

—Lo comparto —dijo Laura.

—Sí, pero diría que además lo hace totalmente consciente. Si os fijáis en las fotografías que he tomado, este cuerpo no tiene los mismos desgarros. Los cortes son mucho más precisos —describía las zonas Catalina mientras Parker se acercaba para ver mejor lo que Catalina estaba mostrando.

—¿Está aprendiendo a base de cortar en trocitos a la gente que está muerta? —preguntó Kristina con el ceño fruncido y gesto de asco.

—Más o menos, encanto. Para mí este tipo sabe lo que hace.

—Es decir, que hasta ahora lo que ha hecho ha sido mostrarnos que va evolucionando, que sabe más de lo que nos está enseñando, y que quizá el próximo cadáver no sea sacado de cualquier tanatorio.

—De hecho esta pobre mujer no fue sacada de un tanatorio.

—¿Entonces? —preguntó Laura.

—Por las huellas que he tomado de su putrefacción la sacó de un cementerio.

—¡Por Dios creo que no voy a poder comer en semanas! —murmuró Kristina ante el gesto complaciente de Catalina. Parker no la miró.

—De acuerdo, Kristina ponte con eso. Busca en los cementerios si ha habido alguna profanación de tumbas. ¿Cuánto tiempo crees que lo ha podido tener en casa?

—Este caso es más complicado porque no es fácil mantener un cuerpo en este estado… debe de tener un gran frigorífico en un lugar donde además, el olor no pueda percibirse.

—¿Un sótano, quizás? —preguntó el detective.

—Algo así, os lo digo para que vayáis barajando posibilidades, creo que esto va a seguir.

—Pero si lo que está haciendo es con personas muertas, igual lo único que quiere es publicidad que se hable de él como no sé… el seguidor del otro loco que no sé como se llama —apuntó Kristina mirando a todos excepto a Parker.

—Puede, es una posibilidad —dijo Parker sin mirarla.

—Miraré en los foros. A ver si alguien habla de ello.

—Detective ¿cree que debemos hacer publicidad? Si como dice Kristina es un seguidor de Turner y lo que busca es eso… ¿podemos lograr que haciendo publicidad llegue a alardear en las redes y cometa algún error que nos dé la oportunidad de atraparlo antes que busque a víctimas vivas?

—No lo sé, inspectora. Porque si es un loco que busca fama corremos el riesgo, como bien dice, que mate a alguien para ir incrementando su fama.

—Es complicado —apuntó Laura—. Hagamos lo que hagamos con esa publicidad tendríamos que manejarla sabiendo que está jugando con nosotros.

—Sí, tenéis razón. Porque si a su vez, no encuentra su minuto de gloria seguirá dejando cuerpos repartidos por los alrededores de Nueva York. Voy a ver los foros en los que anda metida Kristina, quizá vea yo más que ella.

—Muy bien —dijo Catalina sonriendo.

—Laura ve a descansar son las siete menos cuarto y en breve llegan los chicos.

—Si esto va a ser así todas las noches… va a terminar con nosotros —dijo con gesto serio.

—Pinta tiene, sí —asintió Parker—. Detective en cuanto Kristina tenga localizado esa profanación de tumba ¿le importaría ir a usted?

—En absoluto, jefa.

—Mientras los cadáveres sean de difuntos no podemos hacer mucho más que intentar seguir ese rastro que nos lleve a quien está haciendo esto.

—Y estoy convencido de que lo sabe, y que posiblemente su próxima victima que debe ser varón quizá no salga de una nevera.

A Parker aquella posibilidad también le había pasado por la cabeza. Turner alternaba sus asesinatos hombre, mujer y fuera quien fuera el asesino estaba haciendo lo mismo, siguiendo exactamente su patrón. Suspiró y con gesto concentrando entró en la sala de cámaras, allí Kristina trabajaba a toda velocidad, era increíble verla manejarse con aquellos ordenadores, datos y demás. Wally tenía razón, ella era capaz de hacer su trabajo y todo lo que se propusiera. Pero entonces vio el ramo y pensó que debía centrarse en el caso, postergando decisiones para más adelante.

—Necesito que me abras uno de esos foros en los que te metes.

—Claro —le preguntó un tanto nerviosa—. ¿Aquí?

—Sí, ¿te molesto? —la miró fijamente con esos ojos que echaban fuego.

—No, para nada. Ponte a mi lado y así no tengo que estar levantándome.

Kristina era lista. Se lo acababa de demostrar. No solo con los ordenadores también le estaba sorprendiendo como estaba llevando esa separación.

—Quiero decirte que esta madrugada en el lugar de los hechos has hecho un buen trabajo. La primera vez es normal que vomites, y la segunda. A veces aunque lleves mucho tiempo es inevitable.

—Gracias —le sonrió con un gesto repleto de alivio y esa mirada que le ofrecía de amor.

—Aunque bueno es una pena que echaras tu carísima cena. ¿Ya lo tienes? —miraba la pantalla.

—Sí, ya… espera que me creé un nick —lo tecleó. Pero no se le había pasado por alto el tono sarcástico—. Ahora, ya estás dentro.

—¿Eres protestona_cadavérica? —no daba crédito a lo que acababa de leer.

—Sí, no se me ocurría otro y vi al detective y me acordé de eso.

—Madre mía de mi vida —susurró.

—Como lo echaba de menos —susurró de igual manera que ella mirándola fijamente.

—Ponte a buscar los cementerios, a poder ser tendrán que ser pequeños, o que hayan estado en obras y que estén en los alrededores no muy lejos de la ciudad.

—¿Por qué sabes tanto? —la miraba mostrándole abiertamente su admiración.

—Porque llevo muchos años en esto —le sonrió de lado.

Cada una se puso a ojear su ordenador. El detective de vez en cuando se levantaba y acercaba el oído todo estaba en calma. No había gritos y eso era una muy buena señal. Él se había quedado observando la pizarra y aquel mapa en el que estaban distribuidos los cuerpos, lo hacía atentamente dejando que aquel mapa le hablara.

Mientras, Kristina vio algo y al decirle a Parker que tenía un noticia sobre profanación de tumbas, la inspectora se acercó a ella, lo hizo rozando su brazo y consiguiendo esa descarga que sentía cada vez que se rozaban, el deseo más intenso que jamás había sentido. Parker también tenía sus armas.

—Bueno… según lo que nos ha dicho Catalina por los años que podía tener a la señora fuera de la tumba, me cuadra este cementerio de Irvington. Mira tuvieron que reformar una de las entradas, estuvieron dos días con el cementerio abierto, aprovecharon esta circunstancia para entrar y abrieron la tumba de la señora Justine Armon. Era la más cercana a la tapia. Por favor… este tío es un enfermo, dejó el ataúd abierto y se llevó a la señora. ¿Al brazo? —puso gesto de aprensión.

—¿Puedes buscarme una fotografía que vea el cementerio? —le hablaba en susurros con ese tono de voz que la volvía loca. ¿Armas? En ese momento disponía de toda la artillería pesada para contrarrestar a Kristina.

—Voy —dijo suspirando porque de repente sentía ese deseo incontrolado que le provocaba la inspectora.

—Es un desplazamiento cercano, pero lógicamente necesitó utilizar coche o furgoneta.

—¿Y eso es importante?

—Sí, podemos centrar la búsqueda de quien sí tiene coche y conduce de esa lista de gente que nos han dado. Dejando en segundo plano quien no lo tiene. Aunque imagino que para llevarse a la señora Justine tiene que ser un hombre con fuerza para cargarla. O quizá no actuó solo.

—Ah —la miró sonriendo mientras se pasaba la lengua por los labios ¿por qué no iba a usar ella también ese poder que tenía? Entonces le dijo en un susurró que erizó la piel de la inspectora—. Me encanta cuando hablas así… es como… como… si tuvieras un poder intenso. Quizá ese sea tu secreto.

—Yo no tengo secretos —la miró fijamente acercándose un poco más a ella logrando que ambas quedaran a escasos centímetros—. Todo cuanto hago es transparente, no trato de engañar a nadie para conseguir nada que no merezca.

—¿Tenemos algo? —la interrupción del detective salvó a las dos de una discusión o un beso apasionado.

—Sí, teniente ¡digo detective! —sonrió sonrojándose, porque se había dado cuenta que ese punto lo había ganado Parker. Los nervios la delataron.

Sacó algunos planos del cementerio ante la mirada seria del detective que le hizo una señal hacia el ramo.

—Aquí tiene los planos.

—Detective vaya a hablar con Catalina, dígale el nombre de la difunta a ver si puede hacer alguna averiguación por su parte y después a ver qué le dicen en el cementerio.

—Claro, inspectora. En cuanto sepa algo le digo —el detective volvió a hacerle una señal con las cejas a Kristina sobre el ramo.

Cuando se marchó, Kristina miró de reojo a Parker. Siguió tecleando hasta que vio que no había nadie en el departamento. Entonces se acercó a la inspectora con la silla. Parker la vio por el rabillo del ojo, había pasado el brazo por detrás de su espalda y quedaba tan cerca que si prestaba atención podía escuchar los latidos alocados de su corazón.

—¿Has encontrado algo interesante?

—De momento, mucha fantasía, menos mal que la mayoría de estos sujetos se quedan tranquilos explicando lo que harían desde su casa, claro.

—Sí. Suele pasar —susurró con voz ¿ardiente? ¿fogosa? Sí, ambas cosas. A Parker le recorrió la piel una ligera descarga de deseo—. ¿Así que tú todo lo que tienes lo mereces?

—¿A qué viene esa pregunta? —la miró fijamente con gesto muy serio.

—Me encanta cuando pones ese gesto de tía dura —musitó mordiéndose el labio, su pecho se había alterado por la respiración excitada.

—Céntrate en lo que estás haciendo —le dijo esquivando la mirada.

—Eso hago —volvió a susurrar—. Lo que pasa es que me lo pones difícil.

—Hay una cosa que no soporto y lo sabes, es que la gente mienta —siguió sin mirarla pero sentirla tan cerca la ponía realmente nerviosa.

—Yo tampoco lo soporto.

—¡No seas hipócrita! —entonces sí que la miró entornando los ojos.

—¿Por qué dices eso? —le acarició lentamente le pelo.

—Estate quieta —le indicó con su mirada dura pero recibió una sonrisa de Kristina que le hizo cerrar los ojos—. Kristina apártate y ponte a trabajar.

—Si me dices que te pasa, ¿por qué me tratas así?

—No te trato de ninguna manera…

—¡Vaya ahora quién es la hipócrita! —la interrumpió.

—¡De acuerdo! ¿Te lo tengo que explicar? —la miró con una sonrisa un tanto cínica.

—¿Es por lo de la cena afrodisíaca? —Parker cerró los ojos—. No puedes llamarme hipócrita ni decirme que miento porque eres incapaz de preguntarme, si lo hicieras te lo contaría pero te da miedo mi respuesta. Te reconcomes por saber quién me ha regalado el ramo, con quien cené anoche. Pero tienes tanto miedo que prefieres mostrarte distante conmigo. Enfadada y no sé si llamarte celosa.

—¡Ya está bien! —le llamó la atención realmente molesta—. A mí no me tienes que dar ninguna explicación de nada de lo que hagas. Y tampoco me importa.

—¿Ahora quién miente? —enarcó una ceja desafiante.

¡Pero quién diablos le había enseñado esa manera de retarla! —pensó alterada Parker—. ¡Pero qué estaba haciendo! ¡Pero qué guapa estaba con esa ceja enarcada y una sonrisa tan arrebatadora! ¡Por qué no le decía la verdad! Quizá porque tenía razón, le daba miedo la respuesta.

—Lo que más me decepciona, Kristina, es que montes un juego para que caiga en tu trampa.

—No te equivoques, Parker. Yo no he montado ningún juego ni busco tenderte ninguna trampa. Solo trato de vivir y de sentir. Solo intento vivir de otra manera a estos últimos días, porque me niegas la oportunidad de estar a tu lado, ¿crees que solo sufres tú? ¿Tú eres la víctima? ¿De verdad lo crees? Estás tan acostumbrada a vivir sintiéndote victima que no te importa si haces o no daño al resto, en este caso no te importa si me haces daño a mí.

—Eso no es verdad… yo no quiero hacerte daño —ambas habían olvidado que estaban en el trabajo.

—¡Puede, pero me lo haces! ¡Y sí, a mí también me decepcionas! ¿Crees que por qué me hagas grabar a muertos vas a saciar tu sed de venganza por lo que pasó anoche? ¿Crees que eso a mí me va a hacer cambiar? ¡No eres mezquina, al menos, mi Parker no lo es! Ni te miento, ni estoy jugando, ni estoy buscando nada tan solo estoy tratando de encontrar motivos para no pensar que realmente soy una estúpida por esperar que tú seas capaz de verme como sea que necesitas verme. ¡Y sí, anoche me divertí, disfruté de una cena maravillosa y de una compañía muy interesante! No tengo ningún problema en explicártelo, ¿y sabes por qué? ¡Porque yo no soy tan enrevesada como tú! Puedo hablar de cualquier cosa, si se me pregunta.

—No sabes de lo que estás hablando.

—¡Claro que no! ¿Y sabes por qué? ¡Porque te encierras en esa Parker opaca! ¡Maldita sea, Kareen ya no está! ¿Por que sigues empeñada en que esté? ¿Quién es la que miente? ¿Y lo peor? ¿Quién es la que se miente así misma? ¿Quieres tiempo? De acuerdo, pero no pienso quedarme encerrada en casa esperando que tú me digas ¡ya puedo estar contigo! ¡O ya puedes estar conmigo! Porque no sé muy bien como funciona esto ahora —le hablaba sin gritar pero con la fuerza suficiente como para trasladarle su enfado e indignación—. Sabes que te quiero, y que te puedo esperar pero si me apartas del todo, si no me dejas ni siquiera acercarme a ti ¿crees que voy a estar esperando que vengas para después decirme que no eres capaz de superar lo que tengas que superar? ¡Pues no lo pienso hacer! ¿Y sabes por qué? Porque me da la impresión de que nunca vas a salir de esa zona de confort. ¡Y no sé si eres capaz de quererme de verdad como yo te quiero a ti! ¡Y no pienso esperarte eternamente!

Se levantó con la rabia marcada en su rostro. Parker se había quedado de piedra.

—¡Y por si dudas de que estoy montando un número para ponerte celosa, ese ramo es de Don para el departamento, tienes la tarjeta en la que verás que pone que os está agradecido! Ponlo donde te dé la gana.

 

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6 comentarios en “PARKER Y KRISTINA. MALDITA HERENCIA. Cap. 72

  1. Buenas noches, Solete.

    Como he dicho antes, esa conversación nos puede hacer entender mejor la postura de Parker. Y sobre todo, ese miedo que tiene porque para mí lo peor que podría pasarle es que le sucediera algo a Kristina. Si te pones en su lugar es entendible.
    Ahora bien, ahí va a estar Kristina seguro para sacudirla y sea capaz de decirle lo mismo que le ha dicho a Catalina, a ella. Creo que es muy importante.
    Gracias a ti por comentar.

  2. Buenas noches, Laura.

    Jajaja, ¡me das envidia! Sana, eso sí.

    Entramos en una parte intensa de la historia. Espero poderla transmitir bien.
    Un abrazo ¡¡¡y a disfrutar!!!

  3. ¡Gracias, Nathalie!

    Yo creo que la dureza de Parker es pura fachada, pura necesidad para sobrevivir. Y del capítulo para la historia lo más importante es como bien dices ese momento en que le habla de sus miedos reales, que aunque Catalina lo intente rebajar llamándola la viuda negra, es muy comprensible ese miedo porque ha vivido situaciones muy duras.
    Kristina por su parte, sigue creciendo y sigue dispuesta a como sea hacer reaccionar a Parker. Como bien dices Kristina tiene algo muy importante y es su sinceridad.

    Me alegro mucho que este rincón y este rato sea importante para ti. Para mí, también.
    Un abrazo.

  4. Buenos días Idana,

    Tremendo el repaso que Kristina le ha dado a Parker, la ha dejado como el gallo de morón, cacareando y sin plumas. Lo ha podido decir más alto pero más claro, no. Si Parker no reacciona con esto, mejor que Kristina mire hacia otro lado.

    Por otra parte que penita me ha dado Parker en la conversación con Catalina, como bien dice Nathalie Parker resume sus experiencias amorosas muy bien, y tiene mucho miedo de lo que pueda pasar con Kristina, porque la ama tanto que acabar de una forma parecida con ella terminaría de hundirla para siempre. No me había parado a pensarlo pero tiene razón, mujer con la que está mujer que acaba muerta en drásticas condiciones, no me extraña que tenga miedo por Kristina.

    Me puedo imaginar cómo se ha quedado Parker, llorando a mares, porque si no ha sido así está claro que su corazón anda algo atrofiado. Ojalá haya llegado alguien al departamento, como el detective o mejor, Catalina, para así ayudar a Parker en ese momento porque tantas verdades a la cara y sobre todo, tan duras, rematan a cualquiera. Diría que Parker se ha quedado “tocada y hundida”.

    Gracias por este nuevo capítulo, cada día te superas más, es increíble como consigues que me meta de lleno en los personajes y lo de hoy ha sido brutal. Hasta la hora Parkris. 😉

  5. No sabes lo bien que sienta abrir el ojo, tener el mar y el puerto en tus narizes, escuchar las olas y los barcos……y antes de levantarme leer tu capítulo!!!! Esto es vida sí señora…..

    Parker tiene que espavilar si quiere a Kris!!!! La gente tiene su límite y paciencia….y aunque ella la esperará todo se puede joder si te hacen esperar mucho!!!!

    Me encanta Catalina, es muy sabía….ojalá tuviéramos todos alguien como ella al lado siempre!!!

    Querida amiga soy muy feliz…..gracias x seguir siempre en tu línea y no fallarnos ni un día

    Un abrazo enorme querida amiga💕😍❣️💞

  6. “protestona_cadaverica”
    jajajajajajajajaja 😂😂🤣🤣😂🤣😂 malvadasea 😂🤣😂🤣😂🤣😂🤣😂🤣 ¿Cómo te salen estas cosas? Jajajajajaja…. Me descosí de risa …..
    Eh… Jaja! Bueno, la charla de Catalina 100pts. Parker es dura de verdad, a mi alguien me habla de esa manera y reacciono porque reacciono, wow, que poder de palabra tiene. Ahora bien, esa explicación del temor de Parker me dejó helada, (Kareen murió de la peor manera posible, Maura me utilizó y acabé matándola… ¿qué voy a hacerle a Kristina? ¿Te has parado a pensar eso?) Uhh… ¡Muy duro! Yo creo que el enredo de Parker más que en el corazón, lo tiene en la cabeza…. Bendita mente que no le para….
    Kris, ¡Lo máximo! Está avanzando mucho en todos los sentidos, tanto en el trabajo, que está hecha un lince, como en lo personal, que creo también está aprendiendo a darse su lugar y su valor. Me encantó hoy, tuvo de todo, y ese cara a cara con Parker fue la guinda del pastel. Sincera, porque nunca niega su amor por ella, cosa que si hace Parker o al menos no lo admite. Y porque le dijo lo de la cena, Lo que pensaba de ella y de si misma de cara al futuro…
    ¡Buenísimo!
    ¡SEÑOR CAPÍTULO! Sí que sí….
    MUCHAS GRACIAS….
    Me encanta este tiempo acá, con ellas, contigo. Se me va el mundo por un momento y luego por momentos recordando.
    ¡¡¡¡ G.R.A.C.I.A.S!!!!
    🌻🌻🌻🌻

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