PARKER Y KRISTINA. MALDITA HERENCIA. Cap. 73

Buenas noches, antes que nada, quería pediros disculpas porque hoy no he podido responder vuestros comentarios.

¡Vamos allá!

A Parker le costó reaccionar. Entre otras cosas porque se dio cuenta de que Kristina estaba herida por su culpa, porque además le demostró tener carácter y por último porque le había causado una excitación que estaba tratando de aplacar. Cuando todo lo que había provocado en ella fue bajando de intensidad se dio cuenta que aquello que estaba viviendo no lo estaba haciendo por ponerla celosa, realmente su reacción era comprensible. Le había dado esperanzas al asegurarle que la quería pero al mismo tiempo le había pedido tiempo y distancia para pensar y aclarar su mente. Lógicamente, Kristina tan solo estaba tratando de seguir hacia delante, tenía razón no iba a quedarse en casa esperando. Entre la charla de Catalina y la reacción de Kristina se había quedado con un bajón importante. Tal fue su reacción que cuando Wally entró y la vio allí sentada cruzada de brazos se temió lo peor.

—¡Buenos días, inspectora!

—¡Buenos días, Wally! —respondió sin mirarlo.

—¿Ocurre algo? ¿Se encuentra usted bien?

—Sí, sí. Wally quiero que enseñes a Kristina a practicar con la cámara para grabar las escenas de crímenes. Quiero que el tiempo que estés tú de vacaciones sea ella quien lleve todo esto. ¿La sigues viendo capacitada, no?

—Por supuesto.

—Gracias, ¿todo bien en vuestra nueva casa?

—Sí, la verdad que no podemos creer lo afortunados que somos, gracias a todos ustedes.

-Bueno… me alegro. Me voy al despacho.

A Wally le hubiera gustado preguntarle donde estaba Kristina, pero la rapidez de Parker no le dejó maniobra de reacción. Aunque eso sí, se quedó preocupado por el estado en el que se encontraba la inspectora.

Poco a poco fueron llegando todos, Parker les explico lo sucedido aquella madrugada, y que el detective Adams había ido al cementerio a comprobar si la fallecida correspondía a una profanación. Kristina volvió al poco rato y se fue directamente con Wally para contarle todo lo que había hecho.

-¿Y lo hiciste? -le preguntó asombrado.

-¡Qué remedio! Parker se puso en plan inspectora ¡ya sabes!

-Por eso me ha dicho que te enseñe.

-Yo creo que no debí grabar nada porque lo hice con los ojos cerrados -sonrió divertida-. Pero aún así tuve que vomitar.

-Voy a enseñarte un truco para esos momentos. ¡Te dije que eras buena!

Dos horas después, el detective llegó. Les explicó que nadie había visto ni oído nada, que no había pruebas al igual que en los otros dos escenarios, que la policía no encontró nada y que no se investigó mucho porque la señora que se llevaron no tenía familia.

-De acuerdo. Pues vamos a hacer una pausa, estaría bien que nos tomáramos algo.

Kim, Judi y Catalina que subía en ese momento se fueron con Parker a almorzar. Kim le había preguntado a Kristina pero esta había declinado ir. Catalina interrogó a Parker con la mirada y esta elevó los hombros. Aún no habían entrado al ascensor, Kristina fue en busca del detective. El hombre la miró serio.

-Ya le he dicho lo que usted me aconsejó.

-¿Y? -la miró fijamente.

-No le he dado opción a replica.

-Bien, has marcado tu territorio.

-¡Es que me da mucha rabia!

-Bueno, pero con rabia y esos celos que querías causar en ella no vas a lograr que reaccione. Pero sí con la verdad y abriéndole tu corazón. ¡Anda ve a tomar algo que estás muy pálida!

-Gracias, detective. Gracias por ayudarme.

-Anda… anda…

En la cafetería las cuatro chicas, habían decidido hablar de temas que no fueran tabú. A Parker le había costado asumir su charla con Kristina porque todo había pasado muy rápido pero pensaba que una vez en casa trataría de relajarse y hablar con ella. Estaban tomando una hamburguesa y Parker se había pedido patatas fritas. Catalina y Judi que estaban sentadas cara a la puerta vieron entrar a Kristina. Al verlas les sonrió. Se pidió un café y cuando le sirvieron acudió a la mesa.

-¡Hola, chicas! -sonrió.

-¡Kristina! ¿Te sientas? -le preguntó Judi animada.

-No, tengo que subir que la inspectora me ha puesto un curso acelerado de cámara.

-¡Falta te hace cariño! Porque no has sacado nada del cuerpo… ¡ahora todo lo de alrededor una maravilla!

-A mí me dijo que grabara el alrededor ¿verdad, Parker? -y al preguntarle se le cayó el café sobre las patatas fritas-. ¡Vaya! Lo siento… la he hecho buena.

-Sí, muy buena -le dijo Parker que no había podido ni salvar la hamburguesa que le quedaba y se había quedado con una cara de enfado monumental.

-Bueno… me voy… que llego tarde.

Y al irse no pudo evitar mostrar una sonrisa de victoria.

Parker trataba de limpiar la mesa y daba gracias que no le había manchado el traje.

-Bueno es negro… tampoco se hubiera notado -apuntó Kim.

-Lo ha hecho adrede -les dijo seria.

-No se ha notado -respondió Catalina dando una carcajada que arrancó la de Judi.

-¡Ya veo que os parece divertido!

-Lo hace por tu salud, Parker -y Kim acompañó a sus compañeras tras decir aquello-. Por cierto… ¿y ese ramo tan hermoso?

-¡Es de Don! -respondió antes que Catalina pudiera decir que era de su cita.

-¡El mayordomo! -la miró Catalina impactada.

-Sí.

-Vaya…

-¿Por qué dices ese vaya? -le preguntó Judi a Catalina sin entender la sorpresa.

-Por nada, vamos chicas -atajó su respuesta Parker-. A ver si podemos adelantar un poco en esto y nos vamos a descansar, Kim esta noche para el siguiente que nos encontremos te llamaré a ti y Laura que descanse.

-¡Y a mí también me dejas descansar que vaya Timmy!

-¡De eso nada! Timmy no es tan divertido como tú -le sonrió Parker.

-¡Qué me he perdido! -susurró Catalina al ver el cambio que había dado, tanto le había animado saber que el ramo no era de la acompañante dela cena de la noche anterior.

Subieron y entraron las tres juntas. Parker buscó con su mirada dura a Kristina que estaba hablando por teléfono. Al verla colgó con rapidez.

-Detective, creo que será bueno que si no hay noticias nuevas usted, Kristina y yo nos vayamos a casa a descansar, mucho me temo que esta noche tendremos otra visita.

-Y yo.

-¿Puede avisar a Kristina, por favor?

-Claro, jefa.

-¡Parker! Tienes una llamada urgente. Es de la universidad de Medicina.

-¡Ay dios! -murmuró Kim.

Todos escuchaban atentos la conversación de Parker que había respondido allí mismo la llamada. Incluso Kristina y Wally salieron ante los gestos de todos.

-Bueno… pues parece que nuestro imitador ha decidido no dejarnos descansar. Acaban de darse cuenta que falta un cuerpo.

-Mierda.

-Detective, vamos. Wally y Kristina os venís, quiero que llevéis una cámara y la tablet.

-De acuerdo.

-¡Dios! -susurró Kristina cerrando los ojos. ¿Iba a ser aquella visita nuevamente su venganza?

-¿Preparada? -le preguntó animado Wally.

-¿A ver más muertos? No.

-¡Va a ser divertido!

-¡Sí, seguro! -musitó mientras salía detrás de él.

En el ascensor, el detective se puso entre Parker y Kristina. Había juntado sus labios y con un gesto muy característico en él formaba un puchero en su barbilla. Aquel gesto a Kristina le decía que estaba en guardia. Bajaron el edificio en silencio. Una vez dentro del coche, Wally y Kristina se sentaron detrás. Parker conducía aunque a Kristina le dieron ganas de decirle que no podía que estaba haciendo muchos excesos y su salud no estaba para ello. El teléfono del coche de Parker sonó y lo puso en manos libres, para que todos escucharan atentos las indicaciones de Kim

—Al parecer esta mañana la familia de la limpiadora le ha extrañado que su madre no volviera a la hora de siempre, al preguntar, el vigilante ha dicho que no la había visto y supuso que se había marchado antes. Ante la insistencia de la hija de que llamaba a su madre le daba señal el teléfono pero no contestaba, finalmente la han encontrado en el cuartito de limpieza la habían dormido con cloroformo. Y esto le va a gustar a Kristina, las cámaras al parecer han sido hackeadas porque el vigilante no vio nada ni ha habido registro de nada fuera de lo normal.

—Que raro —murmuró Kristina mirando a Wally.

—¿Que cuerpo se han llevado, lo han confirmado ya? —preguntó el detective.

—Sí detective, un hombre.

—De acuerdo, gracias Kim. En cinco minutos llegamos —respondió Parker.

—Alex y Peter están ampliando los datos de la lista de trabajadores.

—Perfecto. En cuanto sepamos algo o necesitemos os llamamos.

Los cuatro por un momento guardaron silencio. Cada uno pensaba en cosas diferentes, Wally en cómo enseñar a Kristina a grabar con su metodología para no dejarse impactar por las imágenes. El detective en lo poco que le gustaba aquel caso. Kristina en que iba a pagar caro su café por encima de las patatas de plástico, y Parker en que Kristina tenía razón en todo cuanto le dijo.

Hubo un momento en que Wally habló en voz alta porque no se explicaba como habían descuidado la vigilancia en todos los aspectos después de que la policía les hubiera puesto sobre aviso. Y eso a Kristina tampoco le cuadraba.

—Wally, si el vigilante se quedó sin ver las imágenes o en su defecto vio algo raro como es salir un muerto, hubiera dado la voz de alarma.

—¿Y entonces qué propones? —le preguntó intuyendo lo que iba a decir mientras Parker y el detective la escuchaban atentamente.

—Que pudieron hackear el sistema de vigilancia, grabar una noche cualquiera o varias antes del aviso de que extremaran la precaución y de ese modo implantar la imagen grabada en el monitor del guardia mientras entraba y dormía a la pobre señora de la limpieza. Es como decirnos ¡sois unos prigaos voy por delante pero muy por delante vuestra! —Parker no pudo menos que sonreír por aquel calificativo.

—¿Eso es posible? —preguntó el detective entre sorprendido y admirado con Kristina.

—Sí. Para eso quien este haciendo esto tiene que tener conocimientos sobre programación —respondió ella.

—¿Y también debe tener un cómplice dentro?

—No creo que le haga falta, detective. Si como creemos está jugando con nosotros, esto lo lleva maquinando desde hace muchos años. Y quizá colándose en su sistema ha podido hacer lo que dice Kristina y trabajar muy tranquilo —apuntó Parker.

—Bien, Kristina. Ahora la pregunta es ¿qué tenemos que hacer para localizar su rastro? —le dijo Wally.

—Es muy probable que infectara su sistema con un virus.

—Eso es.

—Y tan probable como eso, será también que lo haya borrado en cuanto acabó su trabajo.

—Eso es lo más probable, sí. Y ahí está la dificultad.

—No hay dificultad, una vez en un foro de hackers aprendí a seguir el rastro dejado por un virus. Porque lo hacen rebotar por diferentes países —Wally y Kristina hablaban tranquilamente mientras el detective escuchaba atento y Parker al escuchar que se había metido en un foro de hackers clavó sus ojos a través del espejo retrovisor en Kristina—. Y siempre hay un pequeño rastro.

—Para eso deberíamos entrar en su sistema.

—Lo hago ya.

—¡Un momento! —dijo el detective—. Para esa cosa del demonio no necesitaremos orden.

—¿Desde cuándo un hacker pide una orden para violar un sistema de seguridad, detective? —le preguntó sonriendo Kristina.

—No es por nada, pero Kristina tiene razón —la apoyó Parker.

—Gracias.

Y esa vez fue Kristina la que clavó la mirada en Parker porque había sonreído de esa manera tan especial que tenía ella.

—¡No entiendo nada ni quiero entender!

—Si lo logras con la tablet te doy un premio —le dijo Wally.

—¿No grabar los muertos que hayan?

—Por ejemplo, si la inspectora no dice lo contrario.

—Me parece que voy a tener que grabar alguno, con esta tablet no puedo.

—Claro con nuestro aviso han debido de aumentar la seguridad. Pero estoy seguro que desde el despacho podrás.

—Espera…

—¿No? —la miró sonriendo.

—Sí, estoy dentro —respondió feliz ante la mirada de Parker por el espejo retrovisor.

—¡Jesús! Tenemos una cerebrito de verdad —Parker lo miró y sonrió.

Asombrosamente, Kristina había entrado y desde ese momento ambos comenzaron a actuar juntos.

—Mira Wally esto es muy efectivo si quieres hacer montajes. Es lo que él debió hacer.

—Ese programa no lo conozco.

—Tú me enseñas a grabar y yo a hacer esto. Una vez —se calló ante la sonrisa de Wally le dijo—. Te lo contaré cuando no haya policía delante.

—Jefa… ¿usted está segura que estamos haciendo bien con ella?

—Si resuelve las dudas que tenemos sí, si no lo hace la denunciaremos.

—Eso me gusta más —sonrió el detective.

Llegaron al parking de la universidad. El guardia los estaba esperando justo en el momento en que Kristina y Wally captaron una señal.

—Un momento no bajéis.

—¿Qué pasa? —preguntó el detective.

—Creo que este tipo está conectado a la red, mira esto.

—¿Nos está vigilando? —Parker no salía de su asombro de lo que aquellos dos podían hacer.

—Sí —respondió Wally—. Kristina desvía la señal a mi móvil.

—Vale…

—¿Qué hacen? —le preguntó el detective a Parker que elevó los hombros en señal de profundo desconocimiento.

—Lo tengo —dijo Wally con cierto nerviosismo.

—Me salgo yo. He borrado la huella. Espero no nos haya visto.

—Esperemos. Inspectora cuando quiera. Tienen que saber que nos estará viendo.

—De acuerdo.

—Y si es tan cerebrito como vosotros ¿no podrá entrar en vuestros teléfonos tan inteligentes? En el mío que es un ladrillo no pero…

—¡Eh, detective es usted muy bueno! —le dijo sonriendo Kristina, Parker tuvo que aguantarse las ganas de sonreír.

—Llamé a Kim y dígale que no nos envié ningún dato ni nos llamen —le dijo Wally—. Inspectora vamos a poner de cebo su móvil y el de Kristina para ver si de verdad es tan inteligente.

—Está bien —respondió ella mientras el detective hacia lo que Wally le había dicho.

—Dejo el mío —apuntó Wally—. Deja abierto en tu móvil el wifi, Kristina. Y usted, inspectora quítelo.

—¡Jesús que trajín! —protestó el detective.

—Ya podemos bajar.

Salieron del coche y se dirigieron hasta el edificio. Wally llevaba el control visual de las cámaras. Al entrar a la recepción el director de la universidad les atendió apurado.

—No sabemos qué ha podido pasar.

—Tranquilo, estamos aquí para averiguarlo —le sonrió Parker—. Si permite que el detective y el cámara vayan a la zona donde se sustrajo el cuerpo.

—Claro, claro.

Mientras el hombre hablaba con uno de los profesores, Kristina sonrió aliviada al percatarse que se iba a librar de ver los cadáveres. Parker la miró seria y entornó los ojos. Kristina le sonrió mínimamente no hacía falta hablar para que ambas estuvieran pensando en lo mismo “patatas fritas”. Pero por motivos diferentes, mientras Kristina pensaba que iba a tener su dosis de pagar lo que había hecho, Parker pensaba en la manera tan intensa en la que ese día la estaba fustigando a base de verdades y actos desde que se habían visto a las dos de la mañana.

Agradecieron que el director se las llevara consigo a la pequeña sala en la que tenían los monitores de toda la sala de autopsias y cámaras.

—No nos explicamos muy bien qué ha pasado. En ningún momento se ve que entre nadie. Aquí está la señora Dawn entrando a limpiar como todos los días a la misma hora.

—¿Tiene siempre el mismo recorrido y el mismo horario?

—Sí.

—Imagino que tendrán otro tipo de seguridad en las salas.

—Para entrar hasta aquí se necesita una huella digital.

—¿Se sabe de quién es la huella que ha podido abrir las puertas?

—Estamos en ello. Revisando registros de momento no tenemos nada.

—Envíenoslo todo, las grabaciones, las huellas y quienes supuestamente entraron y salieron.

—Claro.

—¿Han podido hablar con la señora Dawn?

—No, está en el hospital.

—¿Puede mostrarnos el recorrido que hace la señora Dawn antes de entrar en esa sala?

—Claro acompáñenme.

Y a Kristina aquella invitación no le sentó del todo bien, Parker desde que habían entrado allí no se había dirigido a ella de ninguna manera especial, así que salió tras ella. El hombre llegó hasta la puerta del cuarto de limpieza.

—Haz una foto de esto, Kristina —le dijo señalándole la cerradura.

—No está forzada —dijo él.

El hombre siguió hablando con Parker le mostró el aparato de reconocimiento de huella dactilar. Esperaron a que Kristina estuviera junto a ellos para poner su dedo e inmediatamente se abrió la puerta, Parker asintió al hombre. Entraron en una sala que parecía un aula con una pizarra, Kristina trató de no mirar lo que había dibujado. El hombre se detuvo ante otro aparato idéntico al anterior y volvió a hacer el mismo registro. Pasaron las dos y él el último. La sala estaba algo oscura y Kristina se apartó un poco para que pudiera pasar, al hacerlo se tropezó con una papelera y perdió el control de su cuerpo dándose de bruces un golpe contra algo.

—¡Kristina! —la llamó Parker al ver que había ido a parar con la cabeza sobre una camilla.

El grito de Kristina se oyó casi por todo el edificio, tal fue así que el detective y Wally que estaban volviendo hacia el punto en el que habían quedado reencontrarse se miraron asustados y salieron en dirección desde donde provenía. La puerta se abrió y vieron salir a una descompuesta Kristina corriendo.

Había vomitado hasta lo que ya no sabía qué. Oyó unos golpes en la puerta que se había cerrado.

—Kristina, soy yo. ¿Estás bien? —preguntó con voz tierna.

—No… —fue un susurro.

—Abre la puerta —cuando la vio salir con los ojos repletos de lágrimas y la cara pálida como la luna sintió tanta pena que la hubiera abrazado—. ¿Ya?

—No lo sé… ¿Era un muerto?

—Una muerta más bien —le dijo ladeando la cabeza y mordiéndose los labios mientras Kristina se apoyaba en el lavabo—. Lávate un poco la cara.

—Puedes reírte ¿eh?

—Vamos… lávate la cara.

—Tenía los ojos abiertos.

—Lo sé…

—¡Dios! —susurró mientras se mojaba la cara.

—Venga… tranquila —trató de animarla.

—No creo que sea capaz de salir de mi sala nunca más, no sé siquiera si voy a ser capaz de dormir.

—Lo estabas haciendo bien —le sonrió—. A ver ¿qué llevas ahí?

—¡Dónde! —dijo nerviosa.

—Ahí… a ver… —se fue acercando con el ceño fruncido y una pequeña sonrisa.

—¡Te estás quedando conmigo! —la acusó con el dedo índice mientras Parker daba una carcajada.

—¡No tiene gracia! ¡Ninguna!

—Lo siento —no podía parar de reír—. Lo siento, tienes razón.

—¡No sé si me he tropezado con la papelera o me has empujado tú! —le recriminó mientras Parker se moría de la risa.

—Perdona, Kristina. Pero es que… pones esa cara que… que… —al ver su gesto serio y de enfado real carraspeó—. Perdón… Kristina era un muñeco.

—¿Cómo?

—No era ningún muerto, es un muñeco con el que los principiantes cosen.

—¡Y lo sabías todo el tiempo!
—Sí, lo admito, sé que soy horrible.

—Peor que horrible… ¡yo muriéndome de asco y tú… tú…!

—Tranquila, ya está… ya ha pasado. Estas cosas van curtiendo.

—¡Pues a mí no me van a curtir más! ¡Renuncio! —gritó elevando el dedo.

—¡Eh, eh! —le cogió del brazo deteniéndola.

La detuvo al tiempo que cerraba la puerta quedando Kristina sobre ella y Parker muy próxima. Fue como si pasara un ángel y todo se quedara en silencio. Las dos mirándose, desafiándose. Parker tragó saliva mirándola con el deseo de besarla bien marcado en sus ojos. Suspiró tratando de controlarse y le dijo.

—Kristina, lo siento. De verdad.

—¿Qué sientes? ¿Qué de todo? —la miró seria.

—¡Inspectora! ¿Está todo bien?

Kristina la empujó suavemente y salió de allí como alma que lleva el diablo.

—Sí, está bien —susurró con gesto preocupado.

—Yo me hago cargo de ella —dijo Wally.

—Inspectora… quizá le estamos exigiendo demasiado ¿no cree?

—No. Creo que Kristina tiene un potencial que debe ir descubriendo.

—Pues después de esto… no sé yo.

—Se le pasará. Es mucho más fuerte y decidida de lo que ella cree y yo había imaginado. Vamos a terminar la ronda.

Kristina se había sentado en un banco que había fuera del recinto, Wally se sentó junto a ella.

—No les hagas mucho caso, los policías están un poco majaretas —Kristina lo miró sonriendo de lado—. De otro modo no podrían ver todo lo que ven.

—Si tiene razón en burlarse. Es que ya iba yo con la sugestión.

—Yo la sigo teniendo y cuando voy a alguna escena del crimen no puedo evitar tener nervios en el estómago.

—No sé si podré.

—Si no puedes, se lo dices a la inspectora. Ella es comprensiva.

—Lo sé.

—Y esto te va a servir como anécdota para contarla mil veces cuando nos reunamos todos y nos burlemos unos de otros, es lo que nos queda, Kristina, de otro modo no se sobrevive a este oficio.

—Imagino. ¡Sabes, me gusta la intensidad, la adrenalina de descubrir cosas casi imposibles, el desafío!

—Lo sé. Se te nota por como atiendes y quieres aprender. Otra podría haberle dicho a la inspectora que no.

—Ya… pero tengo un problema… no tengo resistencia para decirle que no a nada.

—Espero que os vaya bien, la inspectora es una mujer muy buena ¿sabes? Ha sufrido mucho.

—Lo sé.

—Dale su tiempo. Estoy seguro que estáis destinadas la una para la otra. Cuando la relaciones van más allá del amor se nota, y vosotras tenéis esa conexión en la mirada desde prácticamente el primer día.

—¿Sí?

—Sí. Nunca habíamos visto a la inspectora hacer un interrogatorio como te hizo a ti, pero no se lo digas.

—¿Tú crees? —sonrió olvidándose del muerto o el muñeco o lo que fuera—. ¿Crees que le gusté?

—Completamente. Además te admira.

—Y yo a ella.

—Se merece una mujer como tú —le guiñó el ojo sonriendo—. ¿Mejor?

—Sí. Aunque no se me va a pasar el cabreo con ella así como así…

—¡Haces bien!

La puerta de la universidad se abrió y vieron salir a aquella extraña pareja que formaban la inspectora y el detective. Ambos sonrieron. Se dirigieron a ellos, Parker se percató que Kristina había recobrado el color en su rostro.

—¡Mejor! —le dijo el detective a Kristina.

—Sí.

Subieron al coche y entonces Parker le dio su móvil a Wally quien estuvo mirando y toqueteando, al mismo tiempo, Kristina hacia lo propio con el suyo. Llevaba el pelo mojado cayendo sobre la cara y Parker preocupada de vez en cuando la miraba por el espejo retrovisor. Sin embargo, ella no separaba sus ojos de la pantalla del móvil. Fueron todo el camino en silencio. Aparcaron en el garaje y subieron de igual modo. El detective volvió a ponerse entre la inspectora y el detective. Al llegar al departamento, Wally les hizo un gesto para que guardaran todos silencio. Después de lo sucedido con Maura no quería más problemas. Conectó el móvil en uno de los ordenadores y solo cuando estuvo seguro que no tenía un programa espía le entregó el móvil. Después hizo lo mismo con el de Kristina.

—¡Ya podemos hablar! No hay programas espía.

—¿Y eso qué quiere decir? —preguntó el detective.

—Que es más listo de lo que pensamos. Lo más fácil hubiera sido hacerlo, como en su momento hizo Maura. Para tener control de lo que hacemos desde cualquiera de nuestros dispositivos. Hubiera sido complicado percatarse de ello como lo fue en su momento con Maura, ahora bien, si no fuera por la inteligencia de Kristina que nos ha dado una lección de como manejar las cámaras y programas. Nosotros podíamos haber estado allí trabajando sin percatarnos que nos hackeaba el móvil, pero no lo ha hecho para no correr riesgos. Imagino que lo que quería saber era qué íbamos a averiguar allí para tener claros nuestros movimientos en la investigación pero sin levantar la más mínima sospecha con nosotros o nuestros dispositivos —explicó Wally con calma para que todos lo entendieran.

—¿Y qué habéis averiguado? —preguntó Kim que se percató de la cara de Kristina.

—Pues que el tipo que ha hecho esto, debe haber estado trabajando sobre el sistema de seguridad de esta universidad. Que todo lo que ha estado haciendo durante años ha sido ir entrenándose. No es casualidad que tuviera cuerpos desde hace tantos años preparados para cuando él haya creído oportuno. Nos ha retado de algún modo sabe que hemos puesto en alerta a tanatorios, cementerios, universidades, seguramente ha estado grabado imágenes y ha impostado unas con otras, espero haberlo dicho bien, Kristina —ella asintió—. El guardia jurado veía a las señora Dawn entrar aunque la realidad era otra —explicó Parker poniéndose las manos en los bolsillos del pantalón.

—Sí, jefa, eso está muy bien pero ¿cómo pasó de la entrada a las demás salas si en cada una hay una máquina de huellas? —preguntó el detective

—Nos están llegando los registros —dijo Kristina.

—Me juego lo que quieras a que este tipo ha logrado las huellas de alguien —apuntó Alex.

—Se supone que la señora Dawn empieza a trabajar a las diez de la noche. Cuando ya han terminado todos, el registro de la primera huella es de la señora Dawn —decía Wally mirando la pantalla.

—¿Alguien más?

—No, ya el segundo registro que tenemos otra vez es de la señora Dawn entrando en la sala de autopsias.

—Imaginemos que entra con la señora Dawn desmayada hasta la sala de las cámaras frigoríficas. Pero… ¿cómo sale? —preguntó Parker con gesto atónito—. Teniendo en cuenta que para salir necesitas la huella y además iba cargado con el cuerpo. ¿O van dos personas?

—Pudo acceder a la huella de alguien —apuntó Kim.

—Quizá si era uno de los trabajadores que tenemos en esa lista anterior, pudo conocer a alguien de dentro y tomar sus huellas para entrar —barajó la posibilidad Wally.

—Para tomar esa clase de huella necesitas toda la huella dactilar completa tiene que haber mucha precisión —comentó el detective.

—¿Un molde? —preguntó Parker.

—¡Para hacer eso necesitas dormir a alguien! ¡Quien se va a dejar en su sano juicio tomar una huella!

—¡O simplemente ligarte a esa alguien tener sexo con ese alguien porque es lo único que necesitas egoístamente hablando y entonces es más fácil apropiarte de todo lo que esa persona te ha dado!

El silencio ante la explicación de Kristina fue intenso.

—¡Qué clase de explicación ese esa! —le reprochó el detective sabiendo que Kristina estaba cabreada con Parker.

—No es tan mala —sugirió Alex.

—Pero aún así tendría que aparecer el nombre y no aparece.

—Es lo extraño —susurró Wally.

—A no ser que también haya modificado los registros de huellas también —apuntó Kristina que parecía más calmada ante la mirada seria de Parker.

—¿Eso se puede hacer? —preguntó el detective.

—Necesitas tener ordenadores muy potentes. Programas muy sofisticados.

—¿Pero no es imposible? —preguntó Parker mostrando que la explicación de Kristina le había herido.

—No, si tienes posibilidad de tenerlo. Yo he entrado con la tablet, si esa persona tiene medios… —elevó los hombros.

—A ver, esto lo veo así, debe ser un tipo solo, sabemos que estas cosas las hace un psicópata que actúa solo —apuntó Parker, Kristina no podía dejar de mirarla—. Sacar a una mujer no muy grande del cementerio lo puede hacer una persona. Sacar a nuestra primera víctima también, pudo utilizar una silla de ruedas o camilla, esta tercera víctima no sabemos tamaño, pero tuvo muchas horas para actuar. Desde pasadas las diez hasta las seis que es cuando la hija de la señora Dawn no localiza a su madre. Además es un prodigio con la tecnología y sabe lo que hace. No es un asesino cualquiera.

—Jefa… ¡otro monstruo!

—Juraría que sí —asintió frunciendo la barbilla.

—Vamos a trabajar esa lista, eliminaremos las mujeres y actualizar localización. Una vez tengamos esa lista definitiva habrá que ir interrogando. Teniendo en cuenta que buscamos posiblemente un tipo solitario e inteligente.

—De acuerdo.

—Mientras, vosotros a ver si localizáis algo de lo que habéis dicho. Algún repetidor que nos pueda ayudar y podemos dar con esa tecnología potente. ¡A trabajar!

El cansancio hacia mella en unos más que en otros. Hasta que tuvieron una lista de nueve personas para ponerse a trabajar. De esas nueve dos habían fallecido, el resto eran posibles psicópatas en potencia que hasta ese momento tan solo habían repetido los pasos de un loco con personas muertas.

Wally y Kristina localizaron una única señal en Nueva Zelanda, pero muy débil como para poder desenmascarar algo. Alex y Kim, habían empezado esa misma tarde a tener una tomar de contacto con los sospechosos ayudados por Peter, el jefe Moss estaba valorando la posibilidad de dar una rueda de prensa con los datos que tenían. Hasta que llegó un momento en que ya no podían hacer más y decidieron irse a casa. Todos se marcharon pensando que a las dos de la mañana habría otra nueva llamada con un nuevo cadáver.

Durante el regreso a casa, Parker trató de tranquilizarse el día había sido intenso. Dejó a un lado lo profesional porque su corazón todavía temblaba tras el primer encontronazo con Kristina, a pesar de todo lo que había sucedido no se había podido recuperar. Había decidido hablar con ella. Con tranquilidad, decirle todo lo referente a Kareen porque sabía que tenía razón, tanto ella como Catalina. Había parado a comprar algo y su gesto mostraba preocupación. Recordaba el momento de lavabo en la universidad y las ganas que tenía de besarla. Sí, besarla hasta agotarse. Aparcó el coche, bajó decidida a sacar la compra del maletero. Al ver que Kristina ya estaba en casa sonrió. Era buena señal, quizá la cena tan solo había sido un contacto con alguien tal y como le dijo. Le encantaba su sinceridad, era tremenda ¿cómo podía haber dudado que lo que quería era ponerla celosa? Sonrió, quizá la que tenía el problema realmente era ella, sus miedos, sus estúpidos miedos, Catalina tenía razón, el miedo la detenía. Comenzó a sacar las bolsas. Un coche pasó lento a su lado. Hasta aparcar delante de la casa de Kristina. Parker se giró. Vio como del coche bajaba una chica morena, más o menos de su altura, con una melena larga y lacia. Le llamó la atención porque era realmente guapa, la había visto perfectamente al bajar del coche. Se quedó mirando sin ningún tipo de reparo sus movimientos. Salió del coche, se arregló la melena, se puso un chaquetón con una bufanda de colores y se dirigió hasta casa de Kristina. No tuvo que llamar porque la puerta se abrió, Parker seguía allí petrificada, no vio a Kristina pero sí como cerró la puerta tras pasar la chica. Su gesto era tan impactante que se le cayeron las naranjas de la bolsa. Después de recogerlas, se encaminó a toda velocidad hasta casa. Dejó la compra sobre la mesa de la cocina, se mordió la uña nerviosa. ¿Qué significaba aquello? Los nervios se instalaron en su estómago.

—Mi madre.

Lo dijo en voz alta porque si alguien podía saber la verdad era su madre. Tras hablar un poco del día que había llevado y saber cómo estaba. Con la promesa que al día siguiente iría a verla le preguntó.

—Mamá… ¿has visto a Kristina?

—No, he hablado con ella por teléfono.

—¿Y te ha dicho algo?

—¿Sobre qué?

—Vale, te lo voy a comentar pero no quiero que saques conclusiones sobre mí.

—¿Qué pasa? Me estás asustando.

—Anoche salió a cenar con alguien.

—¿Y? ¿Te molesta?

—¿Qué te he dicho, mamá?

—Perdona —sonrió de lado.

—Y ahora acabo de ver una chica muy guapa entrar en su casa.

—¡Cómo! —alzó la voz casi más impactada que Parker.

—Sí, ¿te ha dicho algo?

—No. Me ha preguntado por una receta para hacer pescado al horno y pensé que te lo iba a preparar a ti —decía atónita.

—Bueno… da igual mamá… no pasa nada…

—¿Pero y esa mujer?

—Será la chica de anoche porque me dijo que había sido una cena donde se lo había pasado muy bien. No importa, mamá —trató de restar importancia aunque ella sentía un profundo malestar.

—Hija… la llamo y…

—No, no. Es su vida…

—Pero, Parker —no salía de su asombro.

—Mira si es una amiga pues no pasa nada y si es algo más que una amiga y se están conociendo pues… pues…

—Parker… tienes que hablar con ella —le urgió.

—Lo sé, mamá.

—No creo que sea nada serio.

—No lo sé… —su tono de decepción fue total—. Bueno… mamá no pasa nada, voy a cenar. Necesito acostarme y recuperar horas de sueño. Buenas noches, mamá.

—Buenas noches, hija —al colgar suspiró preguntánose con gesto atónito y preocupado—. ¿Quién demonios esa esa chica? Si Kristina ceno conmigo anoche… ¿Y esto?

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6 comentarios en “PARKER Y KRISTINA. MALDITA HERENCIA. Cap. 73

  1. Buenas tardes, Solete.

    Menos mal que Kristina tiene un buen estómago, ¡vamos a prueba de bombas! Y ese lado que ni ella misma quería aceptar porque le daba vergüenza la está llevando a una relación profesional con Wally muy intensa. Yo creo que al detective estos dos lo dejan ko jajaja.

    Y fíjate el cambio que da Parker cuando está en esa cercanía con Kristina de bromas, de risas, es como si una parte de ella necesitara esa risa que Kristina le provoca. El amor también se manifiesta con esa sonrisa bobalicona y esa necesidad de que te hagan reír. De momento la morena le ha pasado por la derecha como le avisó Catalina.

    Nos vemos en nada. ¡¡Hora Parkris!!

  2. Buenas tardes, Alexandra.

    Es que a mí me siguen asombrando estas cosas. Quiero decir, no pongo en duda nada al contrario, es que me causa impacto porque a mí como lectora me pasa con algunos escritores, pocos pero que esto te pase a ti con mis novelas ¡¡me pone muy colorada! Jajajaja.

    Nos vemos en la hora Parkris. Y un millón de gracias por apoyar siempre mis novelas. Creo que no eres a la única que le ha quitado el sueño la morena.
    Un abrazo.

  3. Buenas tardes Idana,

    Pobrecilla Kristina, va de vómito en vómito. Menos mal que al menos se está luciendo en su trabajo, está dejando a todos boquiabiertos con su manejo de ordenadores, tablets y similares. Y Qué bien se lo ha pasado Parker, ha disfrutado como una niña chica.

    Me encanta la pareja profesional que forman Wally y Kristina, pareciera que hablaran en sánscrito porque no les entiende nadie. Al detective lo tienen a maltraer entre unas cosas y otras, al final van a conseguir que se pida la jubilación jajaja.

    Y me has dejado KO con esa morena alta y guapa, pero creo que más KO se ha quedado Parker y sobre todo Melissa. A ver qué nos tienes guardado porque como esto sea lo que parece jur jur. Parker espabila ya hija de mi vida que te van a levantar a Kristina.

    Gracias por el capítulo, la Solete hoy más intrigada que nunca, como decía la canción de Madonna: Who’s that girl?… ¿Lo sabremos en el próximo capítulo? Permanezcan atentos a sus pantallas. Hasta la hora Parkris. 😉

  4. Buenos días. Querida Idana, gracias por dar respuesta a mis comentarios pero me veo en la necesidad de aclarar que tus novelas las leo prácticamente en un tiempo record porque son muy interesantes e intensas por ejemplo Ausencia tiene capítulos más extensos y No fue un sueño es corta pero con una pasión increible es que empiezo a leer y me cuesta dejar de hacerlo prácticamente tengo que hacer un terrible esfuerzo para incluso dormir, descansar y dejarte de leer. Es que mujer tienes adicta
    Una vez aclarada el porque de leer tan rápido te deseo un lindo día y esperando con ansias como dice Solete la hora Parkris que por cierto anoche se me quito el sueño pensando quien será la mujer alta, Lorena y guapa.
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  5. Buenos días, Alexandra.

    Un giro inesperado ¿no te parece? Melissa nos ha dado la solución de con quien cenó la noche anterior… pero quizás esta morena sea la que apareció la primera en un lista de mujeres.
    Muchas gracias por tus palabras hacia mis novelas. Me alegro que te haya gustado, los personajes de No fue un sueño son muy intensos. Y aunque se lee rápida yo creo que la historia también tiene esa intensidad y rapidez que te permite leerla ¡¡pero no pensaba que en un día!!
    Un abrazo y repito ¡muchas gracias!

  6. Oh, y ahora que suspenso tan grande siempre me dejas en jaque hoy más que ayer, ayer moría por saber con quién se fue a la cena bueno ya lo sabemos y la chica alta y morena de hoy, pero mujer es que me quieres matar o que pretendes, uy amiga piensa que nosotros también tenemos corazoncito ehh ja ja ja eres malita malita me dejas con el Jesús en la boca 👄 bueno ahora esperar unas cuantas horas para leerte otra vez.

    Bueno te comenté que leí Ausencia una novela muy interesante solo el amor puede hacer esperar a la persona amada durante 38 años y sobre todo con un lugar intacto y un amor lleno de esperanzas donde Blanca una ex monja deja todo por unirse al amor de su vida que por amor es capaz de enfrentar todo tipo de humillaciones y rogar a cada instante que Dios cuide de la vida del ser amado para volverse a reencontrar, eso si es amor.

    Y ayer terminé de leer No fue un sueño, la terminé de leer en menos de 24 horas una novela también espectacular, yo les recomendaría a todas las personas que te siguen o sea tus lectoras que compren las novelas son un encanto llenas de grandes sentimientos, emociones y realmente te dejan grandes enseñanzas como todo lo que escribes. Te felicito la forma de escribir aunque en no fue un sueño Begonia, Catalina, Sonia y Cruz son espectaculares como seres humanos y uff la tal Adela que increíble pero una egoísta sin escrúpulos y muy mal agradecida y pensar que si existe gente así.

    Bueno perdona que escriba tan tan largo pero deseo que quien lea este comentario se anime a leer tus otras obras que son hermosas. Además hago estos comentarios para que veas que no te miento y sepas que las leí completicas es que mujer todo lo que escribes es como una droga para mi me estoy haciendo Idanaadictiva.

    Un fuerte abrazo y buen descanso. Bye

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