PARKER Y KRISTINA. MALDITA HERENCIA. Cap. 75

Al día siguiente, Parker se había hecho el propósito de hablar con Kristina, sí o sí. Su salud mental lo necesitaba, su corazón también. Porque la noche la había pasado pendiente del ruido del coche mientras afirmaba y negaba que Kristina la quería a ella. No era capaz de saber a qué hora se durmió, solo se reprochó no escuchar el motor del coche. ¿Había pasado la noche allí con esa Marta? Aquella mañana al abrir los ojos trazó un plan para poder hablar con ella sinceramente, le iba a costar porque se le hacía un poco cuesta arriba tener que recordar el tema de Kareen y asumir lo que hubiera pasado con la morena. Porque aunque no estuvieran juntas y le hubiera pedido una tregua, si se había liado con ella le iba a doler. Al mirar la hora en el teléfono vio que había un whatsapp de Kristina con la fotografía de Minnie y las dos gatitas durmiendo con ella. A Parker se le dibujó una sonrisa en los labios que cuando se dio cuenta, carraspeó. Echaba de menos hasta a la gata.

—¡De hoy no pasa! —se dijo firme.

Cuando llegó al departamento, Kristina estaba con Wally. Saludó a todos con su sonrisa habitual, gesto que hizo mirarse entre ellos. La inspectora volvía a entrar como era costumbre en ella. Fueron poniéndose al día sobre el caso, no había noticias de más localizaciones de parte del cuerpo robado. Las cámaras no mostraron nada que pudiera ayudarles. Estaban con dos muertos y las partes de un tercero repartidas por diferentes puntos pero poco más. A media mañana, Catalina subió y propuso una reunión de chicas. Parker que estaba atendiendo una llamada de teléfono fue la última en entrar, al hacerlo todas le hicieron un gesto para que entrara sin hacer ruido. Kristina se había quedado dormida con el codo apoyado sobre la mesa y la mano sujetándose la cara. Todas pudieron ver el gesto de Parker una mezcla de ternura y enfado, lo que no sabían muy bien la razón por la que mostró el segundo.

—¡KRISTINA! —la llamó seria y con voz contundente.

—¡Qué pasa, qué pasa otro muerto!

—¡Parker! —le riñó Catalina ante la carcajada de la inspectora y gesto de enfado con el que Kristina la miró—. ¿Encanto, no has dormido?

—No —respondió Kristina frotándose los ojos.

—¿Y eso?

—Ha estado muy ocupada, ¿verdad? —le preguntó Parker con cierto tono de mordacidad mientras se sentaba frente a ella.

—Sí. Mucho. Anoche descubrí dos gatitos y me los he quedado, ¡cada dos horas les he tenido que dar de comer! Y no he dormido nada…

—¡Claro, por las gatas! —bebió del café ante de replicarle y recibir una mirada dura por parte de Kristina.

—¡Qué monadas por favor! —susurró Judi aunque todas miraban a Parker que no se cortaba en fijar sus ojos con intención en Kristina—. Yo si mis hijos no fueran tan salvajes tendría un gatito me encantan.

—¡A Kristina también, especialmente las gatas! —volvió a decir con un gesto gracioso.

—Unas más que otras —le respondió mirándola fijamente—. Hasta las ariscas, las hay tan intensamente ariscas que creo me gustan por eso.

—¡Se te da bien domesticar a las ariscas! ¡Te lo digo yo! —le guiñó un ojo Catalina.

—Y yo —le confirmó Kristina ante la carcajada de las dos y la mirada reprobatoria pero divertida de Parker.

—Jefa… lo siento pero… tenemos algo.

—¡Oh, no, más partes del muerto, no por favor! —susurró Kristina ante la carcajada de todas por el gesto que hizo.

Parker salió sonriendo también, no lo podía evitar cuando Kristina dejaba sacar su inocencia era adorable, y le hubiera encantado cogerle los mofletes y haberle apretado hasta besarla.

—Menos mal que se toma usted con esa sonrisa el caso —le dijo el detective.

Y entonces fue cuando se percató que realmente estaba sonriendo. Y no solo por el comentario del muerto, el de la gata arisca había estado espectacular.

Todas llegaron hasta la pizarra donde Alex había escrito algo.

—Tenemos las piernas del difunto aquí —señaló un punto en el mapa.

—Trata de volvernos locos —susurró Parker.

—No tiene sentido, jefa. Ninguno. Iba en sentido contrario de como aparecieron los muertos de Turner, hasta que el brazo apareció de nuevo en el otro punto rompiendo el orden —apuntó el detective con gesto enfadado.

—A ver, Turner cometió en total que se sepan doce asesinatos. Este sujeto no asesina a nadie pero va recorriendo el mismo tramo con quince kilómetros de diferencia, que si se da cuenta, detective quince son los años que descubrimos a Turner.

—Así es —respondió él rascándose la barbilla. A la inspectora no se le pasaba una.

—Bien, lleva dos muertos más dos brazos, más las piernas en total seis puntos.

—Dios mío no quiero saber donde va a aparecer la cabeza —Kristina apoyó su frente contra el brazo de Wally.

—Pero a las piernas les faltan los pies —le dijo Alex.

—¡Por qué! ¡Por qué! —repetía Kristina.

—Es decir, puede buscar dos o tres puntos más.

—¿Y qué sentido tiene todo esto? —preguntó Kim algo desconcertada.

—Ninguno. Volvernos locos —respondió Alex elevando los hombros.

—Estoy contigo —dijo Parker.

—Pues espero con ganas las piernas —susurró Catalina.

—¡Qué valor! —dijo Kristina que se había quedado dormida pero para su suerte estaban tan metidos en la pizarra que nadie la miró.

—Ambos brazos tiene un corte exquisito.

—Sigue mejorando —apuntó el detective que se había sentado con gesto serio.

—Mucho. Es asombroso. Yo diría que eso también lo ha estado haciendo a propósito. Parecer torpe cuando realmente no lo es. Y puedo casi asegurar que el cuchillo con el que hace los cortes es parecido al de Turner.

—No voy a coger un cuchillo nunca más en la vida —siguió susurrando Kristina. Aquella vez si le llegó a Parker su tono asqueado y la miró con ternura.

—Creo que nos ha puesto el caramelo en la boca con los primeros puntos. Ha sido como decirnos, os reto ¿dónde pensáis que voy a dejar el siguiente? —dijo Laura.

—Exacto. Se trata de un reto, un desafío.

—Sí, Parker pero estamos perdidos. No hay manera de saber dónde ni cuándo va a dar el siguiente paso —dijo Kim mirando el mapa sin entender nada.

—Lo sé y mientras practique con muertos casi me doy por satisfecha —admitió molesta—. Wally, Kristina necesito que hagáis el trabajo ya.

—De acuerdo —respondió Wally bajando de la mesa y entrando hasta la sala de monitores, Kristina se fue detrás.

—¿Qué van a hacer? —preguntó Alex.

—Algo que quizá nos de una pista. Catalina una vez analices las piernas, nos podrás decir algo más.

—Parker busco cada milímetro de piel por si hay una huella… pero nada. El tipo sabe cómo trabajar es meticuloso.

—Como buen psicópata. De acuerdo. Alex pasa a mi despacho, por favor.

Todos se miraron algo contrariados. El tono de voz de Parker había cambiado hasta volverse duro.

—En cuanto acabe, iremos a la zona para ver que hay.

—Claro, jefa. Pero ya le digo yo que no habrá nada.

—¿Que ha pasado? —preguntó Laura.

—No lo sé. ¿Peter ha pasado algo?

—Que yo sepa, no. Ayer estuvimos haciendo lo que nos dijo la inspectora con las fichas que nos dieron de los trabajadores.

Parker entró al despacho y pasó las cortinas.

Mientras en la sala de monitores, Kristina y Wally no paraban de darle vueltas a cómo poder localizar esa señal.

—Tiene que haber algo, Kristina.

—Sí, siempre hay algo, por muy pequeño que sea. Pero lo hemos repasado todo y no hay rastro.

—Me da miedo que el tipo ese comience a matar a gente inocente.

—Y a mí. Vamos a empezar desde cero. Voy a pasar la información de mi móvil al sistema.

—De acuerdo. Eso no lo hicimos ayer.

Iban a empezar a pasar la información en el momento que oyeron voces fuera. Se levantaron y salieron. Ambos no salían de su asombro le preguntaron a Peter que estaba archivando unos papeles y él puso el mismo gesto atónito que ellos. Alex había salido del despacho de Parker hecho una furia.

—¡No he terminado todavía, Alex! —le gritó Parker.

—Por supuesto que ha terminado, aquí tiene ¡mi placa y mi pistola! Le juro que se va a arrepentir de esto.

—¡Fuera! —le dijo seria sin gesticular tan solo dando un golpe de voz contundente.

—¡Quien se cree que es! —se acercó a ella con gesto desafiante.

—¡Eh, eh! —el detective Adams se puso entre ellos al igual que Kim, mientras Wally cogía a Kristina que iba a salir corriendo.

—¡Soy su jefa y ahora fuera de aquí!

—Lo que es, es una amargada.

—¡Alex! —le gritó el detective con el rostro desencajado mientras él se marchaba poniendo gesto indignado. El detective miró a Parker sin entender nada.

—¡Sigan trabajando! Kim, ve con el detective al lugar de los hechos, tengo que ir a asuntos internos. Laura quiero que llames a todos los implicados en esa lista que tenemos para que vengan a una entrevista.

Nadie entendía nada, Parker cogió la pistola y la placa de Alex y a paso ligero salió de allí. Antes de marcharse se giró diciéndole a Peter.

—Desde este momento pasas a hacer el trabajo que hacia él.

—Sí, jefa.

Todos se miraron atónitos. Wally no salía de su asombro, Laura no podía creer lo que había visto, Judi salió del despacho incrédula y el detective dio un golpe contra los papeles.

—¡Pero qué ha pasado! —preguntó Kristina sin poderse creer lo que acababa de ver.

—No entiendo nada… ¿qué le pasa a Parker? —susurró Kim.

—¡A trabajar! Sea lo que sea poco importa… ya no podemos hacer nada. Kim, vamos a donde quiera que este sádico haya dejado las piernas.

—Vamos, Kristina —le dijo Wally tan afectado como el resto.

Kristina entró en la sala de cámaras con gesto serio, no cerró la puerta por si ocurría algo más que lo pudieran escuchar. Aquella Parker volvía a ser la misma que la había enfrentado a ella. Le había parecido increíble como había aguantado el reproche de Alex. Parecía que no tenía miedo a nada cuando se trataba de su trabajo. Aunque entonces recordó algo que había desaparecido de su mente con todo el trasiego de la noche que pasó. Quizás ese miedo estaba también desapareciendo de ella como persona, la foto de Kareen ya no estaba en su cajón. ¿Tendría significado? Esperaba que sí, porque quería haber hablado con el detective pero ese maldito y agónico caso no les dejaba respirar. Solo esperaba que la reacción de Parker no tuviera nada que ver con lo que estaba pasando entre ellas.

—¿Qué le pasa a la inspectora? —le sorprendió la pregunta de Wally—. Siempre pensé que sentía una gran estima por Alex.

—No tengo ni idea, Wally. Pero si ha actuado así será por algo —entonces recordó que le había pedido hackear los ordenadores, se mordió el labio, ¿habría visto algo?

—Kristina…

—¡Qué!

—¿Qué te pasa? Te estoy hablando.

—Es que no salgo de mi asombro, la verdad. ¿Crees que pueda tener algo que ver con el caso?

—¿Alex? ¡Kristina es Alex!

—¿Y entonces?

—No sé… vamos a trabajar que ya ha vuelto Parker.

Kristina giró la cabeza y la vio entrar al despacho y cerrar la puerta tras de sí. No lo pudo evitar, pensó que debía estar afectada por lo sucedido. Salió de la sala y llamó a la puerta.

—¡Adelante! —escuchó la voz de Parker firme.

—¿Puedo pasar? —asomó la cabeza con gesto preocupado.

—Sí, claro. ¿Qué pasa? —la miró seria.

—¿Estás bien? —sus ojos le transmitieron una preocupación sincera.

—Sí.

—¿Lo de Alex es por lo que yo hice ayer con…?

—Kristina —la interrumpió cerrando los ojos a modo de suplica.

—Vale, vale… Solo quería saber si estás bien —elevó un hombro mientras ponía gesto de cierto malestar.

—¡Espera! —Kristina se detuvo—. Gracias por preocuparte. Estoy bien.

—Vale.

—¿Qué tal las gatas? —le preguntó como si tuviera necesidad de que no saliera del despacho.

—Bien, están bien. Les he puesto nombre, Par y Ker.

—¡No me lo puedo creer! —sonrió—. Esto también tiene que ver con alguna leyenda de las tuyas por salvarles la vida.

—Tal cual —sonrió ampliamente mientras sus ojos se perdían en los de Parker que se mostraban tiernos, aquella sonrisa era como si le enviara corazones de amor por el aire—. Hay una leyenda que dice que cuando salvas a un bebé debes ponerle el nombre de su salvador, en este caso salvadora. Y como son dos pues he tenido que dividir tu precioso nombre.

—¡Claro, claro! —sonreía—. ¿Y cómo las has dejado solas?

—No están solas están con Melissa. Le he dejado a las tres porque Minnie las ha adoptado como si realmente fueran suyas.

—Vaya… me alegro por todo —sonrió pensando que la llegada de Kristina a la vida de su madre también había aportado una distracción.

—Y yo. Bueno… me voy —pero antes de cruzar la puerta se volvió a girar preguntándole—. ¿Qué tal estaba el flan?

—Pues… francamente había tan poco que no me dio para saborearlo tan siquiera.

—¡Desconectar todo! ¡Desconectar todo! —gritaba Wally mientras iba desenchufando los ordenadores.

Parker que estaba cerca del suyo tiró con fuerza del enchufe mientras Kristina reaccionó entrado al despacho del jefe Moss, así como Peter que llegó a tiempo de quitar el suyo y el de Alex. Y Laura hizo lo propio con el suyo y el de Kim.

—¿Qué pasa? —preguntó Parker desconcertada.

—¡Acaba de meternos un troyano!

—¿Pero cómo es posible? —lo miró preocupada.

—Al pasar la información de mi móvil al sistema.

—¡Dios! —susurró Kristina.

—¿De qué estáis hablando? —preguntó Judi aún con el susto en el cuerpo.

—Voy a necesitar un buen rato para asegurarme que tengo todo controlado.

—Vamos —le dijo Kristina.

—¿Peter habías logrado hacer algo en el ordenador de Alex?

—No, inspectora. Estaba mirando sus anotaciones en papel, había trazado un plan para seguir los puntos del mapa que usted dijo.

—Ponte con eso. Laura sigue con lo tuyo y Judi pasa a mi despacho.

En la sala de cámaras, Kristina miraba a Wally.

—No tiene sentido, a menos que él supiera que nos habíamos descargado el programa de la universidad antes de entrar.

—Seguiría el rastro de nuestro móvil —dijo Kristina pensativa—. Aunque los cebos eran el de Parker y el mío.

—¿Te ha dicho algo la inspectora de Alex?

—No, Wally. Parker cuando no quiere hablar de algo se encierra en sí misma con una facilidad que asusta.

—He tratado de enviarle un mensaje pero no lo ha recibido.

—Debe de estar fatal —dijo ella preocupada.

—Sí.

—¿Sabes si hay algún portátil que podamos utilizar? —Kristina maquinaba cosas en su mente sin parar.

—Pues… en el departamento no. Aunque podemos preguntar a Judi ella es la que más sabe de todo esto.

—Podría entrar desde un ordenador externo.

—Sí, eso lo había pensado yo. Espero haber llegado a tiempo de evitar cualquier problema.

—¡Seguro que sí!

—¿Sabéis algo? —preguntó Parker.

—Necesitamos un ordenador portátil.

—Judi, por favor ven —la llamó con gesto serio—. Necesitan un ordenador portátil.

—En la sala de visitas hay uno. No tiene prácticamente nada más que juegos para los niños pero ahora mismo está sin conectarlo a la red.

—Perfecto, Judi —le sonrió Kristina.

—Parker, espero haberme dado cuenta a tiempo y que no haya destruido nada.

—Estoy segura que sí, Wally. Sea quien sea el que esté haciendo esto, puede ser inteligente pero no tanto como los dos cerebros que tengo aquí, ¡confío en vosotros! —les sonrió.

Y aquel confío en vosotros, provocó en Kristina que se le erizara la piel.

Fuera de la sala, Laura y Peter parecían no entender nada. Primero Alex y después aquello. Laura lo miró y él elevó los hombros sin saber qué hacer.

—Será mejor que nos pongamos a hacer lo que ha dicho Parker, hoy no está de humor y lo pagaremos cualquiera.

—¿Qué crees que ha pasado con Alex? No lo entiendo.

—Ni yo, Peter.

—Le he llamado pero tiene el móvil desconectado.

—No me extraña. Pero algo grave ha sido para que Parker lo haya echado.

Tres cuartos de hora más tarde, el detective y Kim llegaron al departamento. Ambos se mostraban realmente contrariados por lo sucedido. La actitud de Parker era incomprensible y quizás el estado en el que estaba con todo lo que sucedía con Kristina le estaba pasando factura. Alex era un compañero ejemplar. Al reunirse con ellos les explicaron que al igual que con los otros escenarios no había nada extraño, ni siquiera pisadas.

—Las piernas ya las tiene Catalina —le dijo Kim.

—Gracias. Ahora bajaré.

—¡Me está cabreando mucho este caso y las consecuencias que estamos teniendo! —le dijo molesto.

—Lo entiendo, detective. A mí también. Kristina ven un momento.

Parker se había metido en su despacho y había cogido su bolso, todos vieron sus movimientos porque la actitud de la inspectora estaba descolocando un poco a la gente.

—¿Qué? —le preguntó al entrar.

—He hablado con mi cuñada, necesito que vayas al restaurante y te dará una bolsa de comida. Paga con esto —le entregó dinero.

—Pero… Parker… tengo que…

—Sé lo que tienes qué hacer —la miró con intensidad

—Está bien.

No se dijeron nada más, Kristina fue hasta la sala de ordenadores, cogió el bolso y se marchó. Antes que ella, Parker había bajado hasta la zona de forense. Cubrió su ropa con la ropa que tenía antes de entrar, y tras un fuerte suspiro abrió.

—¡Querida inspectora Parker Forsyth, o mejor dicho, la gata arisca! —le dijo Catalina ante la carcajada de Parker—. ¡Eh… aquí hay mejoría!

—Catalina por mí parte sí, por la suya no pero estoy dispuesta a que la haya.

—Cuenta las piernas de este pobre infeliz pueden esperar —le sonrió.

—Se llama Marta —le dijo con tono ácido ante el gesto de Catalina prosiguió—. Es una chica muy guapa, diría que Kristina tiene muy buen gusto. Anoche le hizo una cena que consistía en carne, la noche anterior pescado, y para rematar le preparó el flan de mi madre.

—¡No! —puso un gesto de escándalo.

—¡Esta noche creo que la ha pasado con ella!

—¿Y ademas de espiar que te veo con el catalejo para saber hasta lo que cenan, vas a hacer algo? Porque me da a mí que esa tal Marta no tiene nada que hacer como a ti se te ocurra decirle algo a Kristina.

—Voy a hablar con ella, le voy a explicar todo lo que pasó con Kareen, lo que me pasa a mí y le voy a ser muy sincera al respecto de nosotras, solo espero no llegar demasiado tarde.

—Me alegro.

—Yo también. No puedo seguir así…

—¿Cómo, como una loca enamorada?

—Algo así. Sí. ¿Qué tenemos?

—¿A parte de dos piernas podridas poco más?

A Kristina ir y volver al departamento le había costado algo más de hora y media. Al entrar les dijo que Parker había comprado comida para todos. Y así adelantarían el trabajo sin salir de allí. Todos agradecieron aquel gesto y compartieron la comida mientras Laura les informaba de la rotación que había hecho con todos los trabajadores de la lista que Peter le dio para poder entrevistar a todos. El jefe Moss que también estaba allí con ellos comiendo, se mostró realmente preocupado ante los acontecimientos, sabía que con la ausencia de Alex les llevaría más tiempo, asi que decidió que él también haría entrevistas. Entre todos dirigieron más o menos el camino que llevarían las preguntas para poder sacar la información más escueta posible. Mientras, Kristina y Wally seguían encerrados en la sala de cámaras visualizando las pantallas.

—Inspectora, ¿puedo hablar un momento con usted? —le preguntó el detective.

—Sí, claro. ¿Qué ocurre?

—¿En su despacho?

—Perfecto. ¿Laura cuando empiezan a llegar los sospechosos?

—En diez minutos.

—Judi te encargas tú de distribuirlos conforme vayan llegando. Peter, en cuanto funcione el sistema quiero que te pongas con el ordenador de Alex.

—Claro.

La inspectora pasó al despacho, y antes de que el detective pudiera hablar le dijo.

—Sé que no me entiende, sé que lo que he hecho no es ético. Pero no voy a hablar de Alex ¿de acuerdo?

—¿Está usted segura de lo que ha hecho? —la miró entornando los ojos.

—Completamente —le respondió con gesto serio.

No hablaron más porque Kristina abrió la puerta de golpe y les avisó que ya estaba en funcionamiento el sistema. Les explicó que el programa había actuado rápido y bloqueado el troyano, la destreza de Wally hizo que no se pudiera apropiar de nada.

—De acuerdo, gracias. Kristina.

—Algo me dice que tenemos más problemas de los que parecen.

—Así es, detective.

—Estaré atento.

—Lo sé.

Parker salió y al pasar por la salita de café vio a Kristina sentada con el móvil en la mano. Pasó de largo pero lo pensó mejor y volvió. Abrió la puerta y sintió como el corazón le iba a toda velocidad.

—¿Cómo estás? —le preguntó Parker sonriendo y con tono calmado.

—Bien.

—Me alegro. Verás… no sé a qué hora vamos a terminar hoy con todo lo que tenemos que hacer, pero… me gustaría poder tener una charla tranquila contigo.

—¿Tranquila? —la miró enarcando una ceja.

—Sí, eso he dicho.

—No voy a disfrutar de mi gata arisca —Parker sonrió de lado mientras Kristina hacía lo mismo—. Pues si tardas mucho tendremos que dejarlo para mañana.

—Ah —la miró entornando los ojos.

—Lo siento.

—No pasa nada… ¿Otra cena?

—¡Parker ya están llegando los primeros!

—Voy, Judi. De acuerdo, espero que tengamos un momento antes de esa cena.

Kristina se quedó pensativa. La vio marcharse y sonrió. No pudo evitarlo. Entonces recordó la charla con Melissa y dio una carcajada aunque su gesto fue cambiando hasta mostrar una preocupación sincera.

¡Yo no lo habría podido hacer mejor! —le decía entre enfadada y divertida—. Pero vamos a ver… ¿Cómo tienes esa mente? ¿ese arte? ¡Cómo has aprendido tanto en tan poco tiempo! ¡Me declaro tu fan!
—He leído mucho.

Sigue presionando… creo que estamos consiguiendo grandes cosas. No voy a tener suficiente vida para agradecerte esto, Kristina.

Aunque me duela verla así —le dijo seria.

Sí. ¿Tú la quieres, no? Pues a veces cuando una persona no es capaz de reaccionar por sí misma ante el amor, no queda más remedio que lo haga ante el dolor después su recompensa será maravillosa al tenerte a ti, y estoy segura que dará por bueno todo lo que ocurra.

Y aquella frase le hizo daño. Esperaba que todo fuera bien y pudieran hablar porque tenía unas ganas enormes de hacerlo. Se moría por abrazarla, por besarla y por decirle todo lo que sentía su corazón. Miró el teléfono acababa de tener noticias de Marta.

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6 comentarios en “PARKER Y KRISTINA. MALDITA HERENCIA. Cap. 75

  1. Buenas tardes, Nathalie.

    La gata arisca se vuele mansa cuando Kristina quiere. Jajaja.
    La zona de confort era una de las cosas que quería reflejar en esta historia, actualmente, yo que estoy pasando una mala época estoy metida en ese área de confort y pienso, mañana caminaré, mañana iré a la playa, mañana… Parker en lugar de eso piensa que dentro de ese área donde el dolor por la muerte de Kareen, por la desgracia de haber estado con Maura ella se siente segura. Claro, busca seguridad, traquilidad, dentro de su dolor. Pero llega Kristina y la sacude tanto que dar el paso de salir de ahí debe causarle la misma sensación que me da a mí salir de la mía o a otra persona salir de la suya. Pero lo que quería realmente es hacer ver, y a mi la primera, que hay que vivir, salir y arriesgarse la vida es maravillosa como para perderse un solo día.

    Yo tampoco quiero que terminen, de verdad, me está costando mucho escribir el final.
    Que tengas un buen día un abrazo.

  2. ¡Parker es la mejor! Este caso está bueno, y me encantan los hilos que está moviendo Parker, ID pues…
    Kristina tiene a la gata arisca en la palma de la mano jaja. Qué por cierto, así como van, terminarán con um refugio de gatitos en su casa jaja. 😍😍😍😍
    Comentaste algo de la zona de confort de Parker, y me quedé pensando en que aunque su nombre lo diga, muchas veces de confort no tiene nada, en el caso específico de ella. O sea, lo digo por mi, se vive muy bien, estar sin quebraderos de cabeza, en tu mundo, tus cosas. Pero supongo que todo se viene abajo cuando alguien llega y te mueve el piso, así como le está pasando a Parker. Ahí te golpeas con la realidad de ti misma.
    😳😳
    No quiero que termien 😣😣

    Lindo día. Abrazos.
    🌻🌻🌻
    ¡Y GRACIAS!
    🌻😘

  3. Buenas tardes, Solete.

    Jajajaja es cierto los puntos yo creo que debe ir ganando Kristina. Pero Melissa y Catalina deben estar cerca.

    Lo que me gusta de poder comentar y responder vuestros comentarios es eso, que lo que para mí puede estar claro para vosotras puede parecer otra cosa. Y me encanta. Ayer la historia era complicada de escribir porque en base de estos dos capítulos últimos vamos a encarar el final. Y es una pena, y lo digo siempre, ¡¡¡lo que me cuesta escribir el final de Parker y Kristina!!! Estos dos personajes de esta historia me han atrapado. ¡Tienen tantos registros! Eso sí, yo sigo viendo los videos de las Parker y Kristina reales para no cambiar su esencia.

    Un abrazo y esta noche ¡¡hay que respirar fuerte antes de leer!! Hasta la hora Parkris.

  4. Buenas tardes Idana,

    Madre mía la que se ha liado con Alex, si no le sujetan pega a Parker, ¡Madre del Amor Hermoso! Y decirle que es una amargada. No esperaba yo eso de él, bueno, ni de él ni de ninguno de los del equipo.

    Hoy el mini punto se lo lleva Minnie… ¡Por adoptar a los dos gatitos! Al final del fic vamos a tener que hacer un recuento de puntos jajajaja

    Respecto a lo que decías ayer de tener un punto de vista diferente, no es que nuestro punto de vista sea diferente, al menos el mío, es que estamos todas con ansia viva porque estén juntas, peeeeero tú a lo tuyo, no nos hagas caso.

    Gracias por el capítulo de ayer y hasta la hora Parkris. 😉

  5. ¡Buenas noches, Kris!

    Estaba echándote de menos, amiga.

    Sí, Kristina está apostando fuerte y le da una de cal y otra de arena. Porque la presencia de Marta la está trastocando pero esas cosas que tiene Kristina, el nombre de las gatas, preocuparse por ella cuando ocurre lo de Alex, el juego de miradas en la salita… Yo creo que Parker está todo el día como en una montaña rusa.
    Gracias, eso trato, aunque la salud se empeña en ir por otro lado a lo que a mí me gustaría, pero nos reencontraremos.
    Un abrazo.

  6. Kristina se esta jugando el todo por el todo por Parker.. Ese Par. Ker estuvo genial…Me tienes intrigada con lo de Alex…Cada dia te superas con la historia, buenas noches, espero estes mucho mejor de salud, abrazos.

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