PARKER Y KRISTINA. MALDITA HERNCIA. Cap. 79

Parker estaba en su despacho tratando de relajarse un poco, reconocía que todo estaba yendo muy rápido y ella aún estaba débil para seguir el ritmo. Lo hacía por la adrenalina que le provocaba saberse el punto de mira de un loco. Era la tercera vez que le pasaba y desgraciadamente, no sería la última. Era el precio que debía pagar por dirigir el departamento más importante contra el crimen organizado de la ciudad. Bebía un redbull para encontrar algo de fuerza mientras trataba de ponerse en la mente de aquel bárbaro. Pero la presencia de su madre allí en el departamento le hizo temblar. Su rostro mostraba una preocupación que le rompía el alma. El detective la acompañó hasta el despacho de Parker mientras Laura bajaba una lona tapando las fotografías que tenían en la pizarra.

-¡Parker! -se encontró con ella saliendo del despacho y se abrazaron.

-Mamá, tranquila.

-¡Cómo voy a estar tranquila! Otra vez ¡otra vez!

-Lo tenemos controlado, estamos trabajando muy bien y confío que lo vamos a detener rápido.

-¡Melissa! -apareció Kristina abrazándola.

-¡Oh, Kristina! Y ahora no solo tengo que temer por mi hija y todos sus compañeros, también por ti.

-No te preocupes… de verdad…

-Kristina hay una chica que te busca -le dijo Judi.

Todos se giraron y allí estaba la que supuso el detective era la chica morena. Parker no daba crédito de verla allí. Kristina les pidió permiso y se fue hasta el pasillo para hablar con ella tranquilamente.

-Pues Kristina tiene buen gusto, lo ha tenido contigo y lo tiene con esa chica -murmuró Melissa que observaba con total descaro la escena.

-¡Mamá! -le riñó Parker.

-Señora Forsyth -la saludó el jefe Moss.

-Hola, hijo. ¿Qué tal estás? Espero que ya estés reponiéndote de la muerte de Margaret.

-Gracias, Melissa al menos lo intento -a Parker la cercanía de su madre con todos le sorprendía pero la que tenía con el jefe Moss la dejaba atónita-. ¿Está preparada?

-Sí, claro.

-En cuanto me diga la inspectora puedes marcharte con uno de nuestros coches camuflados nadie irá con uniforme en caso que pueda tener vigilada la salida.

Parker escuchaba las palabras del jefe Moss pero sus ojos no se separaban de Kristina, Marta le estaba diciendo algo que la tenía totalmente absorta. Y al final se oyó su grito de alegría y un abrazo enorme con Marta que dio una carcajada. El detective juntó los labios y se fue hasta su mesa ante el gesto de Parker que mostraba un ligero enfado.

-Pasa, mamá -entraron y se sentaron en las dos sillas que había juntas-. Quiero que por favor hagas caso en todo.

-Sí, pero a mí lo que me preocupa eres tú y Kristina.

-No te preocupes, mamá.

-Ese hombre si sabe lo que te puede hacer daño quizá no vaya a por ti directamente y vaya a por Kristina.

-Eso no va a suceder, vamos a estar protegidas, además quiero que ella esté contigo.

-¿Kristina conmigo? ¿Y qué pinta conmigo? -la miró sorprendida.

-Quiero que esté alejada del peligro.

-¿Y crees que va a querer? -la miraba atónita-. ¿Crees que va a querer estar lejos de ti?

-No quiero cargar sobre mis hombros otra mujer muerta -le dijo con los ojos llenos de lágrimas.

-Hija… eso no va a ocurrir porque ninguna muerte es consecuencia de que tú quisieras que ocurriera.

-Para que no ocurra necesito que ambas estéis a salvo.

-¿Puedo pasar? -preguntó Kristina desde la puerta.

-Claro -Parker carraspeó limpiándose disimuladamente los ojos.

-Melissa, en cuanto llegues al hotel los chicos de seguridad van a estar velando por ti. Todo lo que necesites lo puedes pedir a recepción no debes preocuparte por nada.

-¿Por nada de la cuenta quieres decir? -Kristina sonrió ampliamente acompañada por la sonrisa de Melissa y una caricia en su rostro.

-Kristina, Eric y yo hemos estado hablando, pensamos que tú…

-¡No! -la cortó de modo tajante, Melissa miró a Parker con gesto de ¡ay boba!-. No pienso dejarte sola, ¿cómo crees que voy a hacer eso?

-¡Está bien! Pero preferiría que te fueras con mi madre -¿alivio? ¿Felicidad? Ambas cosas sintió que recorrían su corazón.

-¡Y yo preferiría hacer otras cosas pero no se pueden hacer! -elevó los hombros arrancando una sonrisa a Melissa y un gesto de impacto a Parker.

-Bueno… será mejor que me vaya. Sé que no vais a poder decirme mucho pero, al menos, tened cuidado.

Se abrazó a Parker y después a Kristina. Las dos la acompañaron hasta el ascensor tras despedirse de Wally, el detective y Judi. Justo cuando se cerraba el ascensor que llevaba a Melissa, se abrió otro con Peter acompañado por un policía. Kristina lo miró con seriedad. El policía lo llevó hasta el interior del departamento.

-¡No sé porque quieres hacer esto! -le susurró Kristina.

-Porque nos puede ayudar más así. Está amenazado, si no hace lo que dice matará a su hermana, no quiero correr riesgos innecesarios. Haremos que tenga una información falsa.

-No le quiero juzgar porque debe ser horrible estar en su pellejo pero…

-Las personas, Kristina, a veces confían en quien no deben y bueno… en su caso ha ido a confiar en un chico muy peligroso. Me hubiera quedado más tranquila si te hubieras ido con mi madre.

-¿Y quién cuida de ti? ¡No estás en condiciones de estar trabajando así! Acabas de salir de una operación, casi pierdes la vida… Parker deberías descansar -la miraba seria con el ceño fruncido.

-Cuando acabe el caso. Bueno… solo espero que ese descanso no sea eterno.

-¡Parker! -la riñó con gesto de enfado profundo mientras Parker daba una carcajada-. No sé como puedes tener ese humor tan negro.

Le decía mientras la seguía hasta el interior del departamento. Laura sabía lo que tenía que decir, y Peter les hizo un gesto como que el teléfono ya estaba conectado, su rostro era serio pero al final había decidido colaborar, sabía que si alguien podía ayudarle y proteger a su hermana era la policía, eran aquellos compañeros que admiraba y a los que había fallado.

-En los archivos hemos encontrado poco sobre el tal Ingo ¡qué vaya nombre!

-Tienes razón -dijo el detective.

-Inspectora, no hay nada relevante sobre él. Ni fotografía ni nada… -siguió Peter.

-Está bien. No esperaba encontrarlo pero buen trabajo. Peter necesito que busques otra vez en los documentos de Alex, dales otra vuelta y mira a ver si tiene algo que nos pueda dar una pista, ahora mismo estamos en un callejón sin salida.

-Claro -lo dijo cerrando los ojos mientras el detective lo miraba fijamente.

-Inspectora, he conseguido bloquear todas las señales, es imposible que si nos escuchaba por alguno de estos canales lo siga haciendo.

-Gracias, Wally, buen trabajo.

-Inspectora, ¿no estará pensando hacer caso a ese loco?

-Detective, no tenemos nada ni tiempo suficiente como para saber dónde está. No quiero ser la responsable de más muertes.

-¡Pero no puede decir que su padre era un hombre digno!

-No estoy muy segura que pueda hacer otra cosa -lo dijo con tono un tanto melodramático.

Parker se metió en la sala de visionado, libre de que el micrófono de Peter tuviera alcance. Siguió comunicándose con Alex con el teléfono viejo como le llamaron. Hubo un momento que se tuvo que sentar, ¿qué hacía allí Marta? Sacudió la cabeza.

-Jefa… ¿algo nuevo?

-No, Alex y Kim han entrado en la casa dicen que está limpia, se supone que hace muchos años que no están en ese lugar y el aspecto debería ser otro. Han encontrado unas fotografías de cuando era pequeño, las van a traer y trataremos de hacer un retrato a partir de un programa que tiene Wally.

-A ver si esos programas del demonio nos pueden ayudar. Los chicos están trabajando duro, por lo que dicen, y estoy muy de acuerdo, tiene que estar en alguna fábrica abandonada, algo grande abandonado donde él pueda pasar desapercibido.

-Sí, están haciendo la búsqueda de antiguas fábricas alimenticias y de mataderos, basándose en las autopsias Catalina cree que debe ser un lugar donde debe haber una nevera como en la que usan en esos sitios, así le encaja más que pudiera tener los cuerpos. Y como hay tanto descontrol con ese tema de las fábricas abandonadas, podría aprovecharse perfectamente de ello.

-Catalina es buena.

-Todos son buenos, detective.

-Lo vamos a encontrar, jefa.

-Lo sé. Solo espero que antes que él encuentre a otra víctima inocente. Ojalá pudiera estar segura que me quiere a mí, eso me tranquilizaría.

-La entiendo. Oiga, ¿por qué no se va a casa? Debe descansar.

-No puedo irme a casa, detective. Con todo lo que tenemos aquí, no. Además no paro de darle vueltas a algo. Él trata de que devolvamos la dignidad a su padre, está obsesionado con eso. Trató de convencerme de que si hago esa rueda de prensa me dejaría en paz.

-Pero sabe que eso es mentira, él quiere vengarse.

-Lo sé y sé como sería mi muerte si logra atacarme -asintió pensativa-. Pero… es cuestión de ganar tiempo, ya ha oído a Peter, está obsesionado con la muerte de su padre y la forma en qué murió cómo se habló de él. Quizá podríamos ganar un tiempo para afinar la búsqueda.

-¡Parker… por favor puedes venir! -apareció Wally.

El detective y ella fueron hasta la sala de vídeo. Allí, Laura había detenido una imagen.

-Es él. Como veis el disfraz es perfecto.

-Parece realmente una mujer mayor… -decía atónita Parker.

-Poco podemos sacar de ahí.

-Hola -entró Alex con la fotografía en la mano mientras Kim hablaba fuera con Peter de cosas sin demasiada importancia-. Esta es la fotografía que tenía la abuela en un armario. Deberíais ver los armarios, la ropa está colocada perfectamente, tiene varios vestidos bien alineados, zapatos… La zona del cuarto de baño y de la habitación de la abuela está limpia pero tan limpia que es asombroso.

-Lo que quiere decir que cuando va a sacar dinero debe ir allí para disfrazarse.

-Eso es.

-Y quizá tiene algún dispositivo para saber si hemos entrado -dijo Parker.

-Lo más seguro.

-Nos lleva mucha ventaja. Movimiento que hacemos él ya lo tiene prácticamente controlado -dijo Parker con gesto muy serio.

-Seguramente sabe que hemos conseguido estas imágenes.

-Bien, pues ahora vamos a cruzar los dedos para ver si el programa nos da un parecido razonable porque Peter tampoco está muy seguro, llevaba el pelo cubierto por una capucha y las gafas. Y tu fotografía Alex es poco esclarecedora.

-Detective, ¿cuándo se investigó todo lo que tenía que ver con Turner, quedó sin resolver el lugar donde cometía los crímenes, verdad?

-Sí. Solo cometió un fallo y fue que alguien lo vio en un parque dejando el cuerpo de una de sus víctimas, la descripción nos facilitó la búsqueda, aunque nos costó casi año y medio dar con él.

-Jugó con nosotros como quiso.

-Y ya entonces se barajaba la posibilidad de que su escondite fuera en algún lugar abandonado en la ciudad, recuerdo que recorrimos el subsuelo pensando que podía tener una especie de laboratorio y nunca se consiguió encontrar -dijo fastidiada Parker, no quería ni imaginar que este caso pudiera alargarse en el tiempo como el de su padre.

-De todos modos, jefa, lo que tengo claro es que en esa casa no puede estar el cadáver de la abuela, es pequeña no tiene lugar para poder esconder un cuerpo. Las paredes no están modificadas, el suelo no está levantado y no tiene jardín. Hemos preguntado a la gente del barrio y dicen que la abuela que vive allí va de vez en cuando para vigilar la casa pero que vive con su nuera.

-Es decir, lo tiene todo bien atado.

-Las cintas de los otros bancos donde ha ido a sacar dinero nos van llegando también -apunto Wally.

-Bien, Laura por favor ves a ese banco y que te muestren el papel donde debió firmar. Pregunta a ver si notaron algo raro…

-Sí. Tengo la lista de donde sacó el dinero en veces anteriores, puedo preguntar también.

-Está bien. Ya nos vas diciendo cosas.

La situación se les complicaba, el tiempo pasaba rápido los programas para poder sacar el rostro de Ingo con veinticuatro años iban lentos, según el detective cualquier tortuga podía adelantarles. Hasta que al final la imagen se creó. Llamaron a Peter quien al ver la fotografía asintió.

-Sí, pero no estoy muy seguro las dos veces que he quedado con él ha sido en lugares oscuros.

-De acuerdo, tu hermano está viniendo hacia aquí -le avisó Parker con voz dura.

Peter asintió sin decir palabra agradecía que lo protegieran también a él.

En aquella sala todos escuchaban las explicaciones de Wally y Kristina sobre fábricas abandonadas.

-Hay un total de doce. ¡Una barbaridad! -exclamó cabreado Wally-. Y eso solo aquí. Porque si nos vamos alrededor de Nueva York la cifra sube a casi el doble.

-El listado es este. ¿Alguna vez te nombró algo relacionado con esta lista, no sé alguna localización… algo? ¿Algún nombre te suena? -le preguntó Kristina.

-No. Solo estaba obsesionado con poder recibir la documentación que me pedía. Eso y los datos de la inspectora, número de teléfono, donde vive, la matricula del coche. Tampoco he hablado mucho con él, solo recibo ordenes por el móvil.

-¿Has puesto micrófonos en el departamento? -la pregunta de Alex iba acompañada por un gesto duro.

-No. Les juro que no. Su escucha solo funciona a través de mi móvil y el circuito de cámaras del departamento. Como le he dicho antes tenía control de todo cuanto pasaba aquí.

-El cabrón nos ha estudiado bien -renegó el detective.

-Bien, Wally quiero que esa fotografía la tenga toda la policía de Nueva York. También de alrededores. Si fue capaz de anular el alumbrado de la universidad, es capaz de meterse en las cámaras de los jardines para hacer lo mismo. Tiene más poder que su padre en ese aspecto. Quiero que en todas las salas de control del ayuntamiento estén avisados de que tenemos un psicópata suelto a punto de ejecutar un nuevo asesinato. Que pasen todos los antivirus o lo que sea necesario en los equipos. Quiero una vigilancia intensa en las calles, detective.

-Deje eso en mis manos. Voy a hablar con el jefe Moss y haremos una batida por todos los distritos de la ciudad.

-¿Viste si tenía algún coche o furgoneta?

-No he visto nada, tan solo me habló de una furgoneta.

-Bien. Tenemos esa foto y sabemos que utiliza una furgoneta. Sé que estáis cansados pero por favor, podéis mirar las imágenes otra vez y ver todas las furgonetas que pasan. Intentad controlar las matriculas, por favor.

-Claro, inspectora.

Peter se sentó junto a Wally y Kristina. Entonces Kristina se le acercó y le dijo.

-¿Te ha pagado algo?

-No -contestó abatido-. Solo me amenazó con matar a mi hermana.

-¿Tienes sus mensajes?

-No, ¿no lo habéis visto?

-No hemos entrado a tu teléfono para no darle ninguna pista de que estábamos sobre ti.

-Me hace borrar todo lo que llega a mi móvil por si alguien lo interceptaba. Igual que lo que le envío yo.

-De acuerdo, vamos a buscar esa furgoneta.

-Creo que nos está haciendo perder tiempo para lograr su propósito -murmuró Kristina.

-Kristina, está obsesionado con la inspectora.

A Kristina le salió un resoplido cargado de rabia. Pero entonces recordó algo y salió de la sala buscando al detective, el hombre iba hacia la salita de café no podía más, estaba empezando a notar un cansancio importante, le dolía la cabeza de tanto pensar. Al entrar se vio sorprendido por la presencia rápida de Kristina.

-¡Ha hablado con Parker! ¡Le ha dicho que se vaya a casa!

-Sí, y no me ha hecho caso.

-¡Pero no era cuestión de que le hiciera caso era darle una orden!

-¿Desde cuándo yo puedo darle una orden a la inspectora? -la miró serio.

-Como amigo…

-Kristina, Parker sabe lo que hace, si se encontrara mal…

-Si se encontrara mal se tomaría un calmante y seguiría aquí. ¡No ve que está preocupada en que ese tipo pueda hacernos daño a alguno de nosotros! ¡Y eso va a ser perjudicial para ella! No puede estar aquí.

-¡Pues díselo tú! A mí no me hace caso, tú eres su novia.

-Aún no.

-¡Jesús! ¡Jesús! ¡Jesús! -protestaba poniéndose las manos sobre la cabeza.

-Detective, Parker no está en condiciones, no le ve la carita.

-¿La carita? -elevó una ceja.

-Sí, se nota que está mal…

-Kristina, la inspectora es más fuerte que una mula, está mal, por supuesto a todos este caso nos está revolviendo las tripas y el alma porque nos recuerda a lo que vivimos años atrás. Pero por muy mal que esté, debes aprender que Parker, la inspectora, jamás abandonaría su puesto por un dolor de hombro, porque la herida le duela o por lo que sea. Ella estará aquí al pie del cañón para que todos sepamos que debemos dar lo mejor de nosotros mismos. ¿Has visto como se ha comportado con Kim? Eso la hace especial, y más te vale asumir esa parte de la inspectora o vas a sufrir mucho.

-Lo sé. Sé que ella es así y sé que voy a sufrir.

-Si no se va a casa la cuidaremos de otra manera, ¿vale?

-Gracias. ¿Puedo abrazarle ahora? -él elevó la mirada al techo y abrió los brazos-. No soportaría otra vez pasar por lo mismo.

-No lo vamos a permitir.

Tres horas después tenían el registro de treinta furgonetas de todos los colores y modelos.

-¡Qué hace tanta furgoneta por la noche circulando! -protestó enfadada Kristina.

-Esto es una locura. Y lo peor es que no podemos hacer nada -exclamó Wally tan enfadado como ella.

-Estoy segura que ese mal nacido no va por la calle con su aspecto real, debe saber que hemos encontrado el rastro de su abuela.

-Estoy contigo.

-La clave Wally está en el recorrido de esta señal. Pero él sabe que esto también lo tenemos.

-¿Y que propones?

-Quizá Parker tenga razón en algo, deberíamos provocar que él conecte algún puerto, cámara o micrófono por el que nos podamos meter.

-¿Y cómo lo hacemos? Porque hasta el momento él tiene todo a su alcance para observarnos a nosotros pero nosotros no tenemos ni el más mínimo resquicio para localizarlo a él.

-Hagamos una búsqueda desde el satélite de esas fábricas. Podemos hacerlo.

-¿Cómo? -la miraba no muy seguro.

-Voy a hackear la señal.

-¡Kristina! -le llamó la atención.

-Escúchame Wally, me da lo mismo hacer algo ilegal, la vida de Parker está en peligro.

-¡Joder porque no se me ha ocurrido antes! -se quejó poniéndose en marcha-. Tenemos doce monitores. Necesitaríamos mínimo otros doce para poder tener controlo total de la situación.

-Eso está hecho. Llama a donde quieras y pide que traigan ya esos monitores.

-¿Y quién los paga?

-Yo. ¡Para algo soy millonaria!

Dicho y hecho, mientras Parker se reunía con el alcalde de la ciudad y el jefe Moss en el despacho del alcalde, Wally y Kristina empezaron su invasión a sistemas prohibidos. El alcalde escuchaba atentamente las explicaciones de Parker y el jefe Moss. Sin duda se encontraban ante un desafío, quizás ese loco ya tenía su próxima víctima y si no hacían lo que querían la ciudad volvería a vivir la locura que vivieron años atrás y que tuvo atemorizados durante demasiado tiempo a los ciudadanos.

-Estoy dispuesta a asumir esa actuación que él quiere.

-Déjeme valorarlo. No podemos dar esa visión a los ciudadanos de que a las primeras de cambio cedemos a sus caprichos.

-Estoy de acuerdo con eso, pero quizá podamos atraparlo, tenemos a todo nuestro departamento buscando, así como a las patrullas de policía en coche, helicóptero y con nuestros confidentes.

-¿Y el prestigio de la inspectora, ha pensado en eso?

-¡Por supuesto que sí! -el jefe Moss se defendió enfadado-. Y soy contrario a ello, pero… tiene razón al pensar que quizá con eso ganemos un tiempo que sea suficiente para cogerlo. Tendríamos que esperar a ver cual es su siguiente paso.

-Un momento -contestó al teléfono y su rostro cambió-. ¡Cómo!

Parker y el jefe Moss se intercambiaron un gesto sorprendido por su reacción, algo preocupante acababa de llegar a él.

-Acaban de decirme que desde su departamento han violado la seguridad de nuestros satélites -lo dijo con los ojos abiertos de par en par.

-¡Qué! -la cara del jefe Moss mostró la misma sorpresa, el gesto de Parker cerrando los ojos le hizo ver que sabía quién.

-¡Como es posible!

Los dos entraron a toda velocidad al departamento y se encontraron con un montón de cajas de cartón distribuidas por el pasillo. Al entrar vieron a Peter, Alex, Kim y Judi ayudando en la sala de visionado. Ambos se miraron incrédulos.

-¿Pero qué pasa aquí? -habló entre susurros el jefe Moss.

-Puede hablar tranquilo, Peter ha cerrado el teléfono -le dijo Alex pasando por su lado cargado con una caja.

-¡Kristina! -la llamó Parker con ese tono de voz repleto de malestar.

-Inspectora, me hago responsable de haber violado el código de los satélites.

-¡Jesús! -renegó el detective.

-Pero no pienso dejar que ese hijo de puta te haga nada, ni a ti, ni a nadie. Y si para eso tengo que manejar durante un tiempo el enfoque ¡lo haré! Después que me lleven a la cárcel, pero tú estás antes que nada.

-Yo estoy con ella -dijo Wally.

-Yo también, porque he conectado a la pared algunos enchufes -agregó el detective.

-Jefa, yo también -dijo Alex.

-Y por supuesto yo que he desvalijado todas las cajas -se unió Judi.

-¡Está bien! Sigan… voy a hablar con el ejercito.

-¡Jesús! -susurró el detective ante la sonrisa de todos-. La que has liado, Kris.

Parker la miraba sintiendo una felicidad difícil de explicar. Se le había olvidado la imagen de Marta abrazada a ella. Sonrió y ayudó en lo que la dejaron.

-¡De eso nada! -le riñó Kristina-. Tú no puedes hacer fuerza ven que te doy un trabajo más tranquilo y así estás sentada -le hablaba con dulzura y todos sonreían ante el gesto de Parker.

-Estoy perfectamente bien.

-No lo niego, pero no quiero que hagas esfuerzos. Estás en mi territorio, aquí ahora mando yo, así que estás bajo mis ordenes.

Se oyó un silbido largo e intenso que hizo sonreír a todos. La llevó hasta una silla que había comprado para Wally muy cómoda y se sentó a su lado.

-¿Qué tengo que hacer? -le preguntó mientras los demás iban y venían.

-Mirarme, no encontraras nada mejor que eso -la miró Kristina guiñándole un ojo. Parker sonrió y agachó la mirada entonces le susurró casi de un modo inaudible-. Yo también te quiero.

Aquella frase envolvió a Parker con toda la ternura con la que fue dicha. Y no pudo evitar sonreír feliz.

Pero no solo había comprado monitores, también habían encargado pizzas para comer. Laura cuando volvió del banco no daba crédito a lo que veía. Les explicó que no había mucho que averiguar en los bancos, los cajeros aseguraban que quien iba a cobrar su pensión era una mujer mayor con muchas dificultad para caminar. Que no sabía firmar y ponía la huella de su dedo.

-Eso es imposible, no puede tener la misma huella…

-¿Y si le ha arrancado el dedo a su abuela? Este tipo es un carnicero -apuntó Alex.

-Eso es de ciencia ficción.

-Sí, pero ya entró en la universidad con la huella de alguien ¿os acordáis?

-¡Es cierto!

-Tenemos que ser más listos que él. Tenemos todos los satélites recogiendo imágenes para nosotros de todas las fábricas abandonadas. Si hay un solo movimiento quedara registrado.

-Nos han dado una hora más -dijo el jefe Moss mientras daba un bocado a la pizza controlando el monitor que le correspondía.

-No se preocupe, jefe. No necesitamos su permiso.

-Sí, Kristina. Con esto no podemos jugar -le advirtió Parker comiendo también su pizza.

-¿Y el asesino con nosotros sí?

-Kristina tiene razón -dijo Judi.

-Siempre tengo razón, Judi. Si dicen que debemos salir del programa saldremos.

-¡Ja! -dio una carcajada el detective-. ¡No saben ellos con quien han ido a dar! Con la cerebrito más malvada y protestona del planeta, pero todo por el bien, claro.

-¡Por supuesto! -sonrió.

El ambiente logró ser más tranquilo. Parecía que si trabajaban juntos y unidos el miedo se repartía mejor. No había otra cosa que pudieran hacer. Hasta que llegó la orden militar de retirarse de los satélites.

-Tenemos bastante grabado -dijo el jefe Moss.

-Sí, pero no ha habido movimiento -respondió con cierta decepción Parker.

-¿Y si Catalina está confundida y no necesita una fábrica abandonada? ¿Y si tiene no sé una casa impresionante con el dinero que le ha robado a su abuela puede tener algo así? -preguntó Laura también decepcionada.

-Podría ser, claro.

-Es un poco frustrante esto -dijo Judi.

-Puede que se mueva por la noche -apuntó Alex-. Es más probable.

-Conmigo ha quedado por la noche.

-Vuelve a conectar tu teléfono a ver si con un poco de suerte te llama porque se haya extrañado que lo hayas apagado.

Peter obedeció. Pero no pasó nada, incluso se percató que no estaba conectado. Entonces le envió un texto que Kim le pasó para que lo copiara.

Están buscando un retrato tuyo, de momento, siguen tan perdidos como hasta ahora. La inspectora ha escrito una declaración. No la he podido leer pero está trabajando en ella.

Asintió mientras los demás esperaban que ocurriera algo pero tampoco hubo conexión.

El jefe Moss envió a todos a casa, el desgaste que estaban teniendo en escasos tres días le preocupaba si ese monstruo decidía atacar. Necesitaba a la gente fresca, sobre todo, a Parker que por su cara se notaba el cansancio. Todos se retiraron para marcharse a casa, pero Kristina entró sin que nadie lo supiera nuevamente violando todas las normas en la señal y dejó grabando la cámara.

Parker salió de su despacho con el abrigo en el brazo, su rostro mostraba una mezcla de cansancio y preocupación. Kristina le sonrió y tras coger a las gatas fue hasta ella.

-¿Nos vamos?

-Sí. Podríamos dejar a las gatas con mi madre, si quieres.

-No, Parker, prefiero traerlas si te das cuenta no dan trabajo, Judi está encantada. Hay que darles el biberón y es mucho ajetreo para Melissa.

-Está bien.

-¿Tienes la llave del coche?

-Sí, claro.

-Dámela, hoy conduzco yo.

-Pero…

-No hay peros, Parker. Tienes mala cara.

-Estoy bien -sonrió agradecida por su preocupación-. Solo necesito respirar aire puro.

-Pues vamos a ello. Aún hay luz, podemos ir al parque que hay detrás de casa, nos iría bien para desconectar ¿te apetece?

-Sí. Estaría bien -sonrió agradecida mientras Kristina le sonreía feliz.

Entraron en el ascensor con la compañía de Judi que durante el trayecto no paró de hablar. Kristina miraba de reojo a Parker, tenía tiempo de llevarla al parque y que se relajara, había pensado encargar una cena especial y poder compartirla con toda tranquilidad. Pero no sabía si era buen momento, si Parker hablaría con ella o preferiría descansar. Aquello era un sin vivir.

En el garaje estaba el jefe Moss que se cambió el coche con Parker. El dato de que tenía su matrícula le preocupó al hombre lo suficiente como para tratar de poner todo a su disposición para evitar cualquier intento de hacerle daño. Una vez entraron en el coche, el teléfono de Parker sonó. Sonrió y puso el manos libres.

-Hola mamá.

-¡Hija ya has puesto esa cosa que parece que me hables desde dentro de una alcantarilla!

-¡Qué buena, Melissa! -decía Kristina muerta de risa.

-¡Kristina, cariño!

-Madre mía -susurró Parker negando con la cabeza mientras sonreía.

-¿Qué tal todo, Melissa?

-¿Qué que tal? Dios mío de mi vida, tengo una habitación que es como mi casa de grande, una calefacción que podría ir desnuda.

-¡Mamá! -la riñó Parker frunciendo el ceño.

-Y me han subido una cena que deben pensar que venís vosotras a acompañarme. Esto es maravilloso. Tengo el cielo tan cerca que podría morirme y subir en segundos para hablar con Pedro. Esto es… increíble -decía sonriendo mientras Parker y Kristina se miraban con esa sonrisa feliz en sus labios-. Kristina, hija… ¡siempre quise tener una noche en un lugar como este!

-Me alegro. ¡Me alegro mucho! -sonreía.

-¿Y qué me decís de la televisión? ¡Es más grande que la pared de mi cuarto!

-No exageres, mamá -reía divertida Parker.

-Bueno… os llamaba para daros un poco de envidia.

-Nos das mucha envidia.

-¿Sí, hija? Pues dile a Kristina que te invite. Más enchufe que tienes tú… ¡ya me contarás!

-Melissa no te preocupes para Parker tengo otro sitio reservado.

-¿Ah, sí? -la miró Parker sin poder dejar de sonreír.

-Bueno… ya imagino la cara de tontas con las que estáis. Os dejo que sigáis tonteando a solas, yo voy a cenar esta langosta que tiene una pinta buenísima, no tanto como la que nos comimos, Kris pero… se acerca. Espero que paséis buena noche, abrir los ojos y estar pendientes de todo.

-Tranquila, mamá. Tenemos dos coches de policía vigilando la casa.

-Estaré tranquila si me dices que vais a dormir juntas -en el coche hubo silencio, Kristina sonrió-. ¿Hola? ¿Se ha cortado la comunicación?

-No, mamá, estamos aquí. Tranquila que dormiremos juntas.

-Bien. Mañana hablamos. Buenas noches, chicas.

-Buenas noches, Melissa. ¿Vamos a dormir juntas?

-Pues… no sé… si no tienes compromiso…

-Oh, lastima, tengo uno.

-Pues entonces… -elevó los hombros.

Kristina sonrió. Parker suspiró.

-Me debes una charla. ¿Lo recuerdas?

-¿Ese es tu compromiso? -la miró sonriendo mientras entornaba los ojos.

-¿Tú qué crees?

Parker suspiró aliviada. Por un momento pensó que otra vez tendría que posponer la charla, y aunque una parte de ella se resistía a hablar, la mayor parte de su alma le pedía a gritos que le dijera la verdad. Porque si alguien la podría entender, ese alguien, era Kristina. Entonces le dijo miránola con una amplia sonrisa.

-Creo que… creo que tenemos una cita.

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4 comentarios en “PARKER Y KRISTINA. MALDITA HERNCIA. Cap. 79

  1. ¡Buenas noches, Solete!

    Tu analisis me parece impresionante, y me sabe fatal no haber podido contestar antes. Aunque sea fuera de tiempo voy a tratar de contestar sin desvelar.
    Kristina está como muy bien dices viviendo una vida en menos de un mes que no ha vivido en todos sus veititantos años. Sin duda, la están curtiendo. Su reacción es muy clara, su amor por Parker le hace reaccionar sin pensar y sin Plan B. A pleno corazón. Y por su parte Parker, con la escena de los pepinillos quería mostrar un poco eso, su desesperación está tan metida en los celos que siente que ni se percata de lo que hace. Muy bien ilustrado por tu ejemplo. Y el detective aburrirse desde que está Kristina allí, no se aburre.
    El momento bomba es tenso pero también una muestra de como está unido ese grupo. Y de como se ha sabido introducir Kristina. Sin duda la ayuda del detective aquí también es muy valiosa. Y lo define bien Parker, si estuviera ella en el lugar de Kim, el detective estaría allí a su lado. Eso es el compañerismo en un trabajo que se necesita apoyo.
    Parker no hay que olvidarse que es la mejor inspectora, le han premiado por su carrera en varias ocasiones, tiene una mente privilegiada para solucionar problemas.
    Siempre intento buscar un giro en los momentos de tensión. Me gusta esa mezcla. Y Melissa es como bien dije una pieza clave en la historia no hace falta que hable mucho, no hace falta que salga mucho porque cuando sale ¡la clava!

    Espero que el capítulo de hoy esté a la altura de lo que esperáis.
    Un abrazo.

  2. Kris, gracias por comentar. Y disculpa que conteste tan tarde.

    ¡¡Alguna vez podré cambiar y dejar de ser mala!!
    Un abrazo.

  3. Buenas tardes Idana,
    En primer lugar darte las gracias por los dos capitulazos de ayer, aprecio mucho el esfuerzo que haces para seguir con el fic. Dicho esto paso a comentar los últimos capítulos. He preferido comentarte los tres últimos a la vez para que tú solo tuvieras que responder un mensaje y no tres.
    Capítulo 77.-
    Pobre Kristina, ha vivido más en estas semanas que en toda su vida, imagino el impacto que tuvo que ser para ella ver la cabeza colgando en la puerta de Parker. Primero por ser la cabeza de una persona muerta, y luego claro está, por pensar que era la de Parker. No me extraña nada que al verla se abrazara a ella llorando y temblando.
    Las conversaciones con el detective siempre son fructíferas, al pobre lo traen a maltraer, primero Kristina y ahora también Parker contándole sus escarceos amorosos, santa paciencia que tiene. No me extraña nada que Parker, en el estado que iba, se pusiera a comer pepinillos y no dejara hasta que se terminaran. Te contaré algo, en una de mis oposiciones, tuve que trasladarme a otra localidad para hacer el examen. Pues bien, como yo iba de copiloto y con un estado de nervios similar al de Parker o incluso peor, llevaba varios (muchos) paquetes de Kit Kat por aquello de que el chocolate viene bien para la memoria, y también porque soy adicta al chocolate, pues me puse a comer y cuando me quise dar cuenta me los había comido todos, no fui consciente hasta que se acabaron. Lo mismo Parker, se puso a comer pepinillos porque los tenía a mano, sin darse ni cuenta.
    Y el tema bomba pa darme algo, es que no nos falta de nada en este fic, menos mal que la conversación relajó bastante el ambiente. Allá donde se junten Kristina y el detective las risas están aseguradas.
    En este capítulo mini punto para Parker, por haber estado al lado de Kim tooooodo el tiempo hasta que desactivaron la bomba. Eso son amigas y lo demás tonterías.
    Capítulo 78.-
    Que sangre fría por parte de Parker porque la conversación telefónica telita telita. Y lo de Alex, ya decía yo que me extrañaba mucho. Que grande es Parker, que mente tiene para maquinar todo lo que hace, es la mejor… aysssss.
    Esto me ha matado, de la risa: Por cierto, no hacía falta que me llamarás amargada… jajajajaja me encanta ese don que tienes para arrancarnos unas buenas risas en los peores momentos, eres única.
    Y el final, ¿qué te digo del final? Que nos tienes tontas perdidas jajaja
    Capítulo 79.-
    Que buena es Melissa, me chifla esta mujer, como sabe darle a su hija donde más le duele, es maravillosa.
    Y otra vez el detective y Kristina, entre osita, carita y demás apelativos cariñosos de Kristina, me meo con el detective. Y el trabajito que le da a Parker, si es que es una monada de niña, no me extraña nada pero nada que Parker haya caído rendida a sus pies. ¿He dicho yo eso? ¿He sido yo? Madre mía mis neuronas se están desintegrando con el calor jajaja.
    Y de nuevo ese final, si es que nos tienes derretidas de tanto amor, nos tienes que recoger con cucharita para que podamos seguir leyendo jajajaja.
    De nuevo gracias por estos capitulazos, por el esfuerzo tan grande que haces para darnos nuestra droga, y por escribir así de bonito. Hasta la hora Parkris. 😉

  4. Gracias por el esfuerzo que hacer por brindarnos el dia de hoy dos capítulos. Espero que Parker sepa aprovechar esta oportunidad para hablar sinceramente con Kristina. Aunque con el psicopata por alli, y lo mala que de vez en cuando eres nos hagas pasar un susto. Saludos amiga y abrazos.

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