PARKER Y KRISTINA. MALDITA HERENCIA. Cap. 82

El reloj del departamento marcaba las 07:36 cuando comenzaron a sonar los teléfonos del detective Adams, Laura y, bajo ante la puerta del ascensor, a Parker. La inspectora ante el sonido que reconocía como la llamada de alarma de alguien del grupo se apresuró a mirar un mensaje le hizo susurrar con gesto aterrorizado.

-¡No, Dios mío! ¡No!

Echó a correr hacia el garaje cuando entraba Kim por la puerta. Se miraron sin saber muy bien qué había sucedido pero no se detuvieron a preguntarse nada. Parker se puso a conducir mientras su teléfono en el coche sonaba, era el detective que por el timbre de su voz podía notarse que estaba afectado.

-¡Jefa salimos Laura, Wally y yo! He dejado a Kristina con Judi.

-Nosotras vamos para allá. Cuelgo que está llamando Alex. ¡Alex! ¿Qué ha pasado?

-Inspectora, vaya directamente al hospital vamos de camino…

-¿Cómo está?

-Bastante mal, pero no puedo hablar mucho, vayan al hospital.

Las caras de las dos mostraron realmente un temor por lo sucedido. Avisaron a los demás del cambio de planes para acudir juntos al hospital.

Mientras, en el departamento, Kristina a pesar de los nervios seguía trabajando. Había dejado grabando todos los movimientos de los lugares señalados, era prácticamente imposible hacer la revisión de imágenes ella sola, sobre todo, con la cabeza pensando en las noticias que podían llegar. Salió en busca de Judi a quien le dio un buen susto.

-¡Kristina trata de darte cuenta que no todos tenemos tu juventud, ni tu ímpetu, ni tu fuerza! Y hay un asesino suelto por ahí que nos quiere hacer picadillo -le dijo con la mano puesta sobre el pecho.

-Perdón. Necesito que me ayudes. No puedo controlar todos los monitores, ¿puedes desviar el teléfono de alguna forma?

-Claro. ¡Hay que encontrar a ese desgraciado!

-¿Crees que ha sido él? -le preguntó con miedo.

-Estoy segura, es su manera de presionar más a Parker. Pero hasta que no nos digan qué ha sucedido, vamos a centrarnos en lo que tú me digas que debo hacer.

-¡Gracias!

El equipo llegó al mismo tiempo al hospital. Las caras de todos eran de verdadera preocupación. Subieron hasta la segunda planta hacia la zona de quirófano tal y como les habían indicado en recepción. En el pasillo Alex caminaba nervioso con un vendaje en su mano izquierda y la camisa con patitos machada de sangre.

-Menos mal que habéis llegado -dijo aún temblando.

-¡Pero qué ha pasado! -habló Parker mientras todos lo miraban preocupado-. ¿Tú estás bien?

-Sí, sí, solo ha sido un corte. No me quedé tranquilo ayer con la actitud de Peter, he trabajado con él y le gusta ser policía. Ese cabron le ha destrozado y sabía que intentaría algo. Durante la noche he estado haciendo guardia en su casa, Wally me instaló un programa espía para poder captar la señal de su móvil. A la una de la mañana Peter le envió un mensaje a Ingo diciéndole que tenía algo importante que compartir, pero que debía entregárselo en mano. A las dos de la mañana Peter recibió la llamada de Ingo citándolo en el bar de mala muerte a las seis y media. Le seguí pero al llegar, ese lugar estaba a tope, se mezcló entre la gente y lo perdí. Pero al acércame a la ventana vi a Ingo no me dio tiempo a nada Peter trató de sacar la pistola y la luz se reflejó en el filo del cuchillo al tiempo que él se lo clavaba yo rompí el cristal de la ventana, capté su atención y me dio tiempo a evitar que lo clavara de nuevo.

-¡Dios mío! -susurró Parker.

-¡¿Pudiste ver la cara de ese reverendo hijo de santanás?! -exclamó el detective.

-Poco, llevaba una capucha pero sí vi que tenía aparcada una furgoneta negra grande con las puertas abiertas, me temo que sabía que Peter iba a hacerle algo, sabía que nosotros sabemos que Peter estaba ayudándolo, y estoy casi seguro que él iba a ser el siguiente cuerpo desmembrado que nos íbamos a encontrar.

-¿Y cómo está ahora? -preguntó preocupada Parker.

-Lo están operando pero está bastante mal la herida era muy profunda.

-Habrá que avisar a su familia -dijo consternada Parker.

-Ya lo he hecho -se oyó la voz del jefe Moss detrás de ellos-. Vienen de camino. ¿Cómo estás, Alex?

-Bien… solo es un corte.

-¡Un momento! Si estamos todos aquí ¿hemos dejado a Kristina y Judi solas? -preguntó el detective con gesto de pánico.

-No puede entrar allí -respondió Laura.

-¡Claro que puede! -dijo de pronto Wally con los nervios en la garganta mientras llamaba por teléfono-. ¡Kristina! ¿Hay alguien en la planta?

-No, estamos solas ¿por qué?

-Cierra la puerta, cierra la puerta -mientras lo decía todos salían corriendo hasta los coches para llegar al departamento-. Escúchame, Ingo ha atacado a Peter, cierra la puerta en la parte derecha de la pared hay un botón, dale es un botón de alarma y pasa el pestillo, pon algo detrás de la puerta… no salgáis, vamos para allí.

-¡Está jugando con nosotros! -dijo con rotundidad el detective

-¡Catalina, contesta! -la llamaba Parker por teléfono mientras salía a toda velocidad.

-Aviso a seguridad, a toda la seguridad del edificio ¡rápido puede haber un sospechosos dentro! Den la voz de alarma -gritaba el detective mientras Laura con la sirenas puestas cruzaba a toda velocidad la ciudad.

-¡Catalina! -susurró Parker cerrando los ojos al ver que no le contestaba el teléfono.

-¡Hemos caído en su trampa! -dijo Kim afectada-. Tranquila seguro que está bien pero si ha sonado la alarme debe estar saliendo del edificio.

-¡Kristina! ¡Llama tú a Kristina!

-¡No, maldita sea no se que pinta tiene el sujeto! -gritaba enfurecido el detective.

-En cuanto lleguen rodeen todo el edificio, tenemos un sospechoso pero no podemos identificarlo nada más quiero que aseguren a mi gente mientras llegamos -ordenaba el jefe Moss al jefe de los Swat.

-¡Vamos contesta, Catalina! ¡Contesta! -a Parker el corazón le iba a mil revoluciones.

-¡Kristina! ¿Todo bien? -Kim miró a Parker asintiéndole.

-Sí, he hecho lo que me ha dicho Wally, estamos encerradas y no para de sonar una alarma -decía nerviosa.

-¿Estáis juntas? -preguntó Kim.

-Sí, sí. No hay nadie fuera. ¿Estás con Wally?

-Sí, Kristina te estamos escuchando pongo el altavoz.

-¿Tienes una pistola aquí?

-¿Tú sabes utilizarla? -preguntó él nervioso.

-No, pero si abre la puerta te juro que me lo cargo -dijo atacada-. Necesito tener algo para defendernos.

-En el armario de los informes a la derecha está.

-¿Kristina sabes algo de Catalina? -le preguntó Parker.

-No, no.

-Jefe Moss… ordene que vayan al centro forense, ¡ordene ya que vayan a la sala de autopsias! -decía nerviosa Parker que había llamado a su jefe.

-Kristina estamos llegando, tranquila. ¿Tienes la pistola ya?

-Sí.

-No dispares ¿me oyes? No dispares a nadie, ¡es una orden! -le urgió Parker.

-De acuerdo, Parker.

Llegaron a la puerta del departamento al tiempo que los miembros del Swat empezaban a rodear el edificio. La inspectora y el jefe Moss se acercaron al jefe de mando que les explicó que sus hombres lo que estaban haciendo era poner a todos a salvo. Los hombres de seguridad del edificio eran lo que estaban supervisando a toda la gente que salía del interior.

-¿Han entrado a la sala de autopsias?

-No, Parker, todavía no -le respondió el jefe Moss preocupado.

-Tengo que ir a buscar a Catalina, no me contesta -respondió Parker nerviosa.

-Sola no va a ningún sitio -le advirtió el jefe Moss que hizo una señal a los demás para que entrarán con ellos.

-Nos vamos a repartir, detective, Laura y Alex subir con Kristina y Judi. Nosotros tres vamos bajo.

-Tengan cuidado, jefa -les avisó el detective-. Esto de enfrentarte a un fantasma es un peligro puede ser cualquiera con quien nos crucemos.

-Lo mismo digo, abran bien los ojos -respondió Parker.

Mientras Alex iba el primero subiendo por las escaleras, bajando las mismas se encontraba Parker encabezando su grupo. El gesto de todos era de auténtica ansiedad. Subían y bajaban dentro de toda la precaución que podían con la pistola en la mano y apuntando con el campo visual muy controlado. El problema era encontrarse con alguien que no conocían y que perfectamente podía ser él. Los primeros en llegar a su destino fueron el grupo de Parker. Al ir a abrir la puerta se percataron que por bajo de ella salía humo. Se miraron preocupados porque no llevaban nada para cubrirse pero necesitaban entrar para saber si era fuego. Los Swat que acababan de unirse a ellos reclamaron equipos para entrar. Parker abrió la puerta y Kim que se había anudado la camiseta que se quitó a la boca y nariz fue la que entró. A los pocos segundos salió tosiendo.

-No es fuego, es gas lacrimógeno con algo mezclado, es mucho más fuerte de lo normal.

-¡Dios mío, Catalina! -susurró aterrada Parker mientras uno de los hombres le daba una botella de agua a Kim para que se lavara la cara.

En la sala de cámaras Kristina y Judi se habían retirado hasta el final de la sala, Kristina tenía la pistola en la mano y junto a ella Judi tragaba saliva nerviosa. El silencio era tan intenso que podían escuchar sus propias respiraciones. Judi se había agarrado al brazo izquierdo de Kristina a quien le escocían los ojos de no parpadear. Le daba miedo que en un segundo aquel loco se presentara ante ellas. Además pensaba con Parker, no estar junto a ella le hacía ponerse peor. Sus ojos trataban de abarcar la mayor parte del departamento, aunque había una esquina que no podía ver bien y le aterraba. Se mordía el labio inferior, le temblaba la mano y en ese momento supo en primera persona lo que era realmente el miedo.

-He oído un ruido -dijo Judi asustada.

-¿Dónde?

-En esa parte -señaló justo la parte que no se veía.

-No te separes de mí, Judi -susurró nerviosa-. Mejor no nos movemos.

Alex entró en el departamento, no había nadie. Laura le hizo una señal para que supiera que le cubría. El detective sacó también su pistola y se deslizaron con cuidado por el departamento. Llegaron hasta el centro y se quedaron atónitos mientras Kristina al verlos abría la puerta y al ir a hablar, y ver lo que había en la pizarra Judi y ella se quedaron como ellos, petrificadas.

Los equipos de rescate llegaron en seguida, repartieron unas máscaras para cubrirse la boca así como unas gafas para los ojos, Parker no lo dudó ni esperó entró a toda velocidad estaba segura que él si había estado allí ya no estaría. Abrió la puerta del despacho de Catalina pero no estaba, quien sí estaba era su ayudante tumbado en el suelo, Parker le tomó el pulso y se percató que estaba vivo. Recorrió el pasillo que separaba el despacho de Catalina de la sala forense y al intentar abrir la puerta no podía. El miedo se apoderó de ella. El jefe Moss golpeó la puerta hasta que la abrió. En la mesa de autopsias el cuerpo de Catalina con un puñal clavado en el estómago y los brazos abiertos, en cada brazo una aguja los traspasaba de parte a parte.

Arriba seguía la incertidumbre, pero no podían perder tiempo. Kristina volvió a la sala porque estaba sonando su teléfono.

-Kristina ¿ha sonado alguna alarma de virus?

-No, Wally aquí todo está bien -decía mirando los monitores-. No hay aviso de alarma.

-¡Este hijo de puta! Las cámaras están funcionando, lo hemos tenido que grabar. ¿Dime que ves si entras en el sistema de recepción?

-Pues… ahora mismo estoy viendo… ¡estoy viendo llover! ¿Llueve?

-¡Dios lo ha vuelto a hacer!

-¡Ha estado posicionando otras imágenes! -susurró Kristina.

-Exacto, estoy grabando la salida de toda la gente, es lo único que podemos hacer. ¿Están todos ahí?

-No, están en la sala de forense… Wally ¿cómo lo ha hecho? -preguntó atacada.

-No lo sé -dijo abatido-. Nos está ganando la batalla a ti y a mí.

A Kristina aquello le dolió, pero era cierto, habían tratado de bloquear todo el sistema sin embargo, había vuelto a introducirse y burlarse abiertamente de ellos. Salió de la sala con el miedo y la rabia marcado en su rostro.

-¿Dónde está Parker? -preguntó tan alterada como el resto.

-Ha ido a buscar a Catalina.

-¡Qué pasa con ella! -dijo Judi con la mirada repleta de terror.

-No contestaba a Parker -susurró Laura preocupada.

-Wally está grabando la salida de la parte de delante, están obligando a todos a salir por allí.

-Nos ha atacado en nuestra propia casa -susurró Laura mirando la pizarra.

-Es más listo de lo que pensaba, más que su padre desde luego. Y los de abajo no me contestan -protestó el detective.

Las lágrimas se habían apoderado de los ojos de Parker. Catalina estaba sobre la mesa de autopsias en su brazo derecho una aguja atravesaba su ante brazo, otra clavada en su muñeca izquierda mientras otra estaba con una empuñadura clavada muy cerca del estómago, además, llevaba una mascara sobre la cara que a Parker le dio pánico retirar. El jefe Moss abría los ojos impresionado al ver su estado, Kim se quedó perpleja sin poder reaccionar.

-Está viva… -dijo Parker que le había tocado el cuello y retirado la máscara-. ¡Dónde demonios está el equipo médico!

-Están aquí.

-¡Catalina! ¡Catalina! No hables, no hables por favor -le decía Parker con cara de máxima preocupación al ver que abría los ojos.

Al subir al departamento, la cara de Parker mostraba que estaba realmente afectada, y se notaba que había llorado. Al verla Kristina no pudo evitar ir y abrazarse con ella ante el gesto del jefe Moss y le jefe de los Swat pero Judi rápidamente hizo como Kristina se abrazó a Parker y allí las tres abrazadas hasta que Judi susurró.

-¡Qué miedo hemos pasado! ¿Cómo está Catalina?

-Se la acaban de llevar. No sé qué decir porque parece que ha tratado de destrozarle los nervios de los brazos pero no de matarla -su gesto era totalmente perplejo mientras los demás al escuchar aquello se miraron abatidos-. ¿Qué es eso?

En la pizarra escrito en mayúsculas:

CADA MIEMBRO DE SU EQUIPO SERÁ UN PESO EN SU CONCIENCIA.

NADIE PODRÁ CONMIGO PORQUE SOY MEJOR QUE USTED, INSPECTORA.

Y debajo de aquellas dos frases una fotografía de Parker con un cuchillo atravesado la fotografía y la pizarra.

La rabia se apoderó de Parker, el gesto quedó bien claro. Trataba de tranquilizarse respirando de manera más continuada, Kristina que la conocía sabía que estaba a punto de romperse, sin duda, que hubiera atacado a Catalina era algo que nadie podía imaginar, mucho menos entrando el propio departamento.

-En algún momento ha estado aquí, jefa -susurró el detective sentado en su silla con una actitud totalmente abatida.

-Nosotras no hemos visto nada -respondió Judi.

-Ha podido entrar cuando he cerrado la puerta, porque desde allí justo ese ángulo no se ve -apuntó Kristina.

-Bien. Vamos a demostrarle que está equivocado. ¿Kristina las cámaras han grabado todo lo que ha sucedido? -su rostro era serio.

-No. Ha hecho lo mismo que en la universidad, ha acoplado imágenes de otros días en los monitores.

-Ya estoy aquí -dijo Wally con cara de preocupación-. Aprovechando que llevaba la cámara he grabado la salida de la gente.

-Catalina me ha dicho que le ha arañado la cara. Solo recuerda que llevaba algo negro en la cabeza, imagino que una capucha, y también llevaba una mascarilla que le ha conseguido arrancar en el forcejeo. Es de complexión débil pero tiene bastante fuerza. Según los médicos que han visto las heridas de Catalina tiene un gran conocimiento del cuerpo humano por los lugares en los que ha clavado las agujas y por lo que ya sabemos que nos contó Catalina.

-Inspectora, mis hombres han registrado todo el edificio y en este momento nada más estamos que nosotros en el interior.

-Gracias. Mirad las imágenes de las cámaras de seguridad, si a las seis y media ha atacado a Peter a unos veinte minutos de aquí, ha debido venir con la furgoneta negra que ha dicho Alex.

-De acuerdo.

-Yo os ayudo si veo la furgoneta sé cual es.

Kristina miró a Parker tratando de darle ánimos. Aquella mañana habían recibido dos golpes duros y podía sentir perfectamente como se sentía. El jefe Moss se retiró al despacho tras recibir la llamada del alcalde. Kim y Laura se sentaron tan afectadas por todo como estaban el detective y Judi. Parker miraba aquellas palabras que estaban anotadas en la pizarra lo hacía como si en cualquier momento pudieran decirle algo.

-Parker -la llamó Judi-. Es el doctor que te operó.

-Gracias. ¿Sí, doctor? -Parker se quedó escuchando mientras asentía-. Gracias, se lo agradezco.

-¿Qué ocurre?

-Dice que las agujas que lleva clavadas son muy finas que no ha debido afectarle los nervios, las han retirado con total cuidado para no provocar lesiones que es lo que intentaba al hacer esto, para él es un aviso importante, podía haber matado a Catalina pero la ha utilizado nada más como aviso.

-Eso ya lo sabemos, lo importante es que no le afecte y pueda seguir trabajando -apuntó el detective que se había levantando poniéndose junto a Parker.

-Creo que será mejor hacer lo que pide.

-Seguirá atacando después, jefa.

-Parker no puedes hacer eso. Nadie entendería que dieras ese paso -le dijo Kim afectada.

-Si no lo doy, como bien dice habrá muertes, ha tenido a Catalina a su merced para matarla y no lo ha hecho porque solo ha sido un aviso, un aviso de que está un paso por delante siempre y que la próxima vez no habrá aviso, que vendrá a por cualquiera de nosotros y lo logrará.

-No hemos visto nada, jefa -apuntó Alex-. Pudo dejar la furgoneta en cualquier punto.

-Avisa a tráfico ¡quiero las imágenes de todas las calles que rodean el departamento! -alzó la voz.

-Claro, voy ya.

-Inspectora las imágenes que he grabado.

Todos fueron hasta la sala de visionado. Allí las imágenes de la gente que salía a muchos no los conocían, pero Wally había sido lo suficientemente bueno como para grabar bien de cerca las caras. Durante algo más de diez minutos miraron el monitor. Ninguno de los hombres que salían llevaba ninguna señal en la cara.

-Estoy rebobinando las de la calle, me han dado acceso.

-Parker… -la caricia lenta de Kristina en su mano mientras la llamaba hizo que Parker la mirara y sonriera levemente-. Lo vamos a pillar.

-Inspectora -entró el jefe Moss-. El alcalde me ha dicho que debemos salir a explicar lo que ha sucedido, la prensa, la televisión y las redes sociales ya se han encargado de inventar ataques de todo tipo.

-Justo lo que él quiere, publicidad -musitó el detective que seguía con esa pena que no se había sacado de encima.

-¿Sabemos algo de Peter?

-Aún están operándolo -dijo Alex.

-Tengo las imágenes -anunció Wally.

Todos pusieron la máxima atención en cada cámara que rodeaba el edificio y ahí no había actuado, no había anulado ninguna.

-Que extraño, solo ha modificado las cámaras del edificio de la parte delantera -murmuró Parker.

-Y sabe perfectamente que estas existen.

-Nada más ha querido mostrar que sigue pudiendo entrar en nuestro sistema.

-No lo entiendo -dijo Laura-. Entonces en ese caso si ha salido por ahí lo vamos a ver…

-Deberíamos -susurró Kim.

Durante un buen rato vieron las puertas cerradas del edificio, nadie merodeando, ninguna furgoneta negra. Hasta que al sonar las sirenas se abrieron dos puertas de emergencia. Por una salieron seis trabajadores que reconocieron rápidamente, por la otra puerta salieron algo más de diez. Wally fue deteniendo la salida de todos ellos pero ninguno era desconocido, ninguno llevaba una marca en la cara.

-¡Qué significa esto! -susurró Parker.

-Un momento, ¿y si ha entrado por los conductos de ventilación del sótano?

-¿Qué quieres decir?

-Cuando Kim me hizo estudiar la parte estructural del edificio… recuerdo que en el sótano justo el del garaje, hay unos conductos que no se utilizan pero que conectan desde el sótano a una salida del alcantarillado, se dejó porque es parte de la historia de la ciudad cuando las mafias llevaban por ahí la droga.

-No me lo puedo creer, ¿te lo estudiaste de verdad? -la miró Kim.

-Ya te dije que sí.

-Es cierto, Kristina tiene razón. Hay un par de conductos sí que… pero…

-¡El libro! -dijo Kim.

La vieron como salió de la sala y se dirigió hasta la de familiares. Volvió con gesto serio.

-No está… ¡maldita sea Peter debió dárselo! Él estaba delante cuando dije que le había hecho la novatada a Kristina, porque Peter no cayó en ella y no leyó aquel libro.

-¡Jo, que pardilla soy! -susurró Kristina.

-Pues muchas gracias, Kristina. Ya sabemos por donde entró -se animó algo más Parker al ver una posibilidad de encontrar un rastro-. Llama a tráfico quiero las cámaras de la calle donde desemboca la alcantarilla. Puede que dejara el coche por esa zona. Avisa a Alex para que solicite esas cintas antes que nada, Wally.

-Una cosa -dijo Kristina-. Sé que no debí hacerlo pero dejé grabando los satélites para saber si había movimiento en alguna parte de esas fábricas abandonas.

-¡Kristina! -le dijo Parker cerrando los ojos.

-Lo sé. Pero si salió para encontrarse con Peter y estaba en una de ellas el movimiento habrá quedado registrado. Nada más tenemos que visualizar los vídeos.

-¡Eres buena! -le dijo Laura.

-Gracias -sonrió satisfecha.

-Está bien, ahora mismo no tenemos nada que hacer. Mientras yo tengo la reunión con el jefe Moss y el alcalde poneros Kim, Laura y Judi a trabajar con ella. No tenemos mucho tiempo.

Parker salió de allí junto al detective Adams y el jefe Moss. Las caras de todos eran de tensión. La reunión con el alcalde fue bastante tensa. Hasta el punto que el jefe Moss y él terminaron con una acalorada discusión. Cuando se fue y se quedaron los tres solos valoraron que decisión tomar.

-Jefe Moss, él va a por mí pero estoy segura que no me va a matar, va a hacerme daño donde sabe que puede. Es decir, con mi gente, en el departamento… si salgo y hago lo que quiere quizá consiga que el resto deje de ser un cebo para él y venga a por mí.

-Inspectora, ese tipo es listo, nadie hasta ahora ha conseguido lo que él. He puesto vigilancia a todos los familiares de su equipo, pero no estoy seguro de que si hace lo que dice no siga matando a gente de la calle que no tenga nada que ver con nosotros. No ganaremos nada.

-¿Y que propone? Que salga ahí y diga que es un loco psicópata que va troceando a la gente para que le demos dignidad a su padre que era un loco como él. ¿Quiere que desate su ira? Él está preparado para eso, si salgo hago la rueda de prensa que él espera, quizá logre desestabilizarlo lo suficiente como para detenerlo.

Los dos hombres se miraron entre ellos. No estaban seguros que aquello fuera una solución pero sabían que la inspectora por encima de todo quería proteger a su gente.

En la sala las chicas miraban fijamente los monitores pero en ninguno de ellos se veía movimiento. Kristina que se había levantado vio como Parker salía del despacho del jefe Moss y se dirigía hacia el vestuario. Vio la cara del detective cuando entró y no le gustó. Sin avisar salió de allí y entró directamente con Parker. Estaba apoyada sobre el mármol de la pila, ante los espejos con la cabeza caída entre sus brazos. A Kristina le rompió el alma verla así, se puso a su lado y la miró con gesto sereno pero preocupado. Tras un suspiro por parte de Parker la abrazó con fuerza. Y Parker rompió a llorar.

-Cariño… lo vamos a detener… vamos a detener a ese loco. Catalina se va a poner bien y estoy segura que Peter también.

-Kristina… ¿qué puedo hacer? -la miró con preocupación mientras juntaban sus frentes.

-Eres más inteligente que él. Estoy segura que algo se te ocurrirá algo que le haga fallar, debe tener algún punto débil. Debes atacarle ahí.

-¿Aunque pueda provocar más muertes?

-¿Crees que haciendo lo que él dice lo vas a detener? Está loco y tiene sed de venganza. No creo que nada lo detenga.

-Te quiero, Kristina -la besó.

-No va a poder con nosotros -le sonrió ampliamente.

-Ve pensando donde quieres ir de luna de miel -le devolvió la sonrisa y una caricia mientras se mordía el labio inferior.

-¿Eso quiere decir que si nos casamos?

-No podemos hacerlo de otra manera, tú tienes que trabajar, pero solo por la luna de miel ¿eh?

-Por supuesto -dio una carcajada.

-Necesito esta sonrisa para vivir -la miró penetrantemente en los ojos.

-Parker… te quiero.

Una hora más tarde les llegó a los periodistas la confirmación de una rueda de prensa. En esa hora no habían conseguido nada, ni una sola pista la desesperación comenzaba a hacer mella en cada uno de ellos. Parker estaba en su despacho redactando las líneas que iba a leer ante la prensa cuando sonó su móvil, número secreto y sospechó de quien se trataba. Tomó aire tratando de relajar su mente para poder captar cualquier mínimo dato que pudiera ayudarla.

-Sí.

-¡Querida, inspectora! -sonó la carcajada estridente de Ingo-. ¡Menuda mañanita más estresada llevamos, eh!

-Eso parece, sí. Aunque debo darte las gracias que tuvieras la consideración de dejar viva a Catalina aunque no pueda volver a trabajar.

-¡Oh, qué pena más grande! -imitó una voz de niño asustado, Parker cerró los ojos.

-¿Sabe? Me lo he pasado en grande ¿usted no? ¡No va a negarme que soy bueno!

-No, no lo niego, eres bueno.

-Gracias, inspectora. Le queda media hora para salir a decir lo que debe, me gusta cuando la gente me hace caso.

-Quiero saber que va a pasar después de que yo haga mi declaración.

-Pues… no sé… desconectaré la cámara que vigila a su madre en el hotel, saldré del sistema de su departamento, dejaré de espiarla a usted y a su novia, ¡por cierto, enhorabuena! Y dejaré tranquilos al resto de sus secuaces ayudantes que jamás llegarán a ser tan inteligentes como yo pero son lo suficientemente pelotas para hacerle creer a usted que es la mejor.

Conforme hablaba el corazón a Parker se le iba disparando, sabía dónde estaba su madre, le había hablado de Kristina y ella, del resto del equipo, les tenía a todos vigilados. Aquello le hizo por un momento temblar de pies a cabeza.

-¿Está ahí, inspectora?

-Sí, ¿no me ves? Estoy segura que me estás viendo.

-Esa camisa negra le sienta muy bien, sí.

-Está bien, una vez esté recompuesto el honor de tu padre… ¿qué vas a hacer?

-Una vez esté recompuesto, ya verá que haré.

-Tengo trabajo, debo terminar esta carta -le cortó.

-No se olvide mencionar que usted lo mató.

-No lo olvidaré, tranquilo.

-Espero que en esta su última hora como inspectora vaya recogiendo todas las cosas de su despacho.

-Claro.

Siguió escribiendo como si aquella conversación no le hubiera afectado lo más mínimo. Cuando terminó cogió el bolso y salió. Fue hasta el despacho del jefe Moss sin decirle la llamada que acababa de recibir. Después fue hasta la sala donde todos trabajaban sin descanso. Cuando fue a entrar Alex dio un grito.

-¡Lo tengo! ¡Aquí está!

-¿Puedes acercar ese rostro, Wally?

-Sí -al hacerlo le vieron perfectamente la marca del arañazo en la cara.

-¡Es un crío! -dijo Judi.

-Es un monstruo, Judi. Los monstruos no tienen edad.

-¿Preparada, inspectora?

-Vamos allá.

Todos la miraron con gesto serio, mientras Kristina se acercaba y le sonreía. Wally con la ayuda de Kristina volvió a revisar todo el sistema mientras los demás conectaban la televisión. Trabajaban conjuntamente y al final, lo encontraron.

-Aquí está el parche, Kristina. ¡Qué cabrón!

-Es inteligente de eso no hay duda, pero nosotros somos dos y mejores que él. Vamos a hacer una pequeña guerra. Abre en esa pantalla la línea que estoy siguiendo, Nueva Zelanda, Italia. En cuanto Parker comience le rueda de prensa entraré. Wally lo vamos a lograr con esto tenemos a ese monstruo.

-Vamos allá, Kristina.

La sala de rueda de prensa estaba repleta de periodistas y había una señal en directo por la que toda la ciudad iba a ser informada. Melissa miraba a su hija con una preocupación más allá de lo normal, conocía su rostro y sabía que estaba preocupada. En el departamento todos estaban ante un monitor que había conectado Wally. El jefe Moss junto a Parker y al otro lado el detective Adams. Parker fue enfocada en un primer plano cuando estaba dispuesta a hablar.

-¡Qué guapa está! -susurró Kristina con voz de enamorada.

-¡Céntrate! -le riñó con una sonrisa Wally.

-¡Atentos que empieza!

Parker agradeció a todos la presencia y sin leer ningún papel, mirando fijamente a la cámara habló.

Estamos aquí para poner en alerta a los ciudadanos de la ciudad de Nueva York. Nada de lo explicado sobre lo ocurrido esta mañana en el departamento es cierto. Hemos hecho un simulacro de un ataque para tener formados a nuestros agentes, tanto del departamento como del Swat de ahí que estén aquí presentes ambos jefes. Pero quiero aprovechar ya que tenemos aquí a toda la prensa de la ciudad para informarles sobre un caso que llevamos unos días investigando. Desde el departamento del crimen queremos poner en aviso a los ciudadanos, estamos investigando una serie de hallazgos de cuerpos que siguen el patrón del asesino en serie Daniel Turner. Por ese motivo les vamos a distribuir la fotografía del individuo que sospechamos es quien está imitando sus pasos. No tenemos nombre todavía pero sí su rostro. Si alguien lo ve o sabe de su paradero solicitamos la misma colaboración ciudadana que hace quince años tuvimos para lograr acabar con su padre. Es peligroso, tengan los ojos abiertos y pónganse en contacto con nosotros si tienen alguna pista. Y no tengan duda que la policía de Nueva York acabará deteniéndolo de igual modo que hemos hecho durante los últimos quince años a asesinos en esta ciudad.

Lo dijo con total seguridad sin casi pestañear y sin apartar los ojos de la cámara. En el departamento, Wally esperaba el momento justo.

-¡Ahora, Kristina!

Wally se lo dijo en le momento en que Parker sacaba la fotografía de Ingo. Kristina tecleaba a toda velocidad mientras en la pantalla líneas verdes saltaban de un lugar a otro y todos miraban sin entender. Mientras Parker atendía las preguntas de los periodistas sobre el posible asesino.

-¡Vamos, vamos! -repetía Wally.

-¡Lo tenemos! ¡Lo tenemos! -gritaba Kristina viendo como una señal roja se marcaba en el mapa de Nueva York, notó como la piel se le erizaba de emoción-. ¡Ahí está!

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2 comentarios en “PARKER Y KRISTINA. MALDITA HERENCIA. Cap. 82

  1. ¡Buenos días, Alexandra!

    La verdad que esta trama es más complicada de lo que parece porque no se enfrentan a un asesino cualquiera es un tipo inteligente, habilidoso y que se ha forjado una vida repleta de venganza contra Parker. Pero creo que al mismo tiempo con esta trama estamos descubriendo aspectos sobre el equipo que no habíamos visto. De momento hay dos bajas, el tipo le está dando a Parker donde más le duele. ¡No quiero que os quedéis sin uñas pero me alegra saber que la historia os provoca ese punto de ansiedad que busco! Jajaja.

    Un abrazo y gracias.

  2. Buenas noches querida amiga Wow me he quedado sin palabras muy intenso todo pero chica porque nos dejas con el alma en la mano como Uds. dicen es España joder tía que nos vas a matar es que como algún momento dijo Solete me estoy comiendo las uñas de tanta ansiedad ja ja ja.

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    ________________________________

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