PARKER Y KRISTINA. MALDITA HERENCIA. Cap. 83

Al teléfono del detective Adams llegó un mensaje, lo leyó con disimulo. Mientras el jefe Moss explicaba cuales habían sido los resultados del simulacro que habían decidido no comunicar a nadie, le habló con máximo cuidado en el oído a Parker quien asintió.

Los coches de policía iban a toda velocidad cruzando la ciudad, los Swat por un lado, y en otros coches, Alex junto a Laura, mientras Kim iba con Kristina. Habían decidido que mejor fuera ella quien pudiera entrar en su sistema.

Una vez finalizó la rueda de prensa el detective y la inspectora se apresuraron a marcharse sin atender a los medios de comunicación, subieron a toda velocidad al departamento y allí se sentaron en la sala de visionado junto a Wally. El grupo llevaba las cámaras preparadas en su pecho para grabar todo lo que ocurría.

-¿Estáis seguros que esa señal es correcta?

-Sí, inspectora. Encontré el parche que había utilizado y Kristina hizo el resto.

-¿Ha dejado una huella en el sistema?

-Sí ¿por qué? -preguntó Wally al ver su gesto.

-¿Alex, dónde estáis? -no respondió a Wally sino que se comunicó con la gente que estaba en la

-Acabamos de llegar.

-¡No os mováis! ¡No hagáis nada estoy segura que es una trampa!

-¡Jefa! -la miró sin entender muy bien lo que decía.

-No ha cometido ningún error, nos ha vuelto locos y ahora de repente ¿encontramos un parche? -entonces sonó su teléfono y vio que ponía número desconocido-. Que no entre nadie.

Salió de allí como alma que lleva el diablo, y es que el diablo estaba a punto de aparecer.

-¿Sí?

-¿Qué es lo que pretende, inspectora? La hacía mucho más inteligente.

-Escúchame, te voy a dar la oportunidad de que te entregues. Que seas tú el que dé el paso.

-¿Está loca? -dio una sonora carcajada-. Me temo que sí y me temo que no ha valorado bien las consecuencias.

-El que no ha valorado las consecuencias eres tú. No vas a poder escapar de igual modo que no escapó tu padre, tardaré más o menos tiempo pero acabaré contigo de la misma manera que acabé con tu padre.

-Una lastima que tantos de sus hombres vayan a morir por nada.

En la dirección en la que estaban esperando ordenes, Alex había avisado a todos que se alejaran lo más posible de aquella casa de una planta en la que había una luz encendida. La orden de la inspectora era clara.

-¿Por qué no podemos entrar? -preguntó Kim.

-No lo sé, Parker me ha dicho que nos apartemos.

En el departamento Parker cogió un papel y escribió la palabra bomba mostrándola a través del cristal al detective que esperaba alguna orden.

-¡Alex! -oyó la voz del detective repleta de nervios le asustó.

-Sí.

-Sospechamos que hay una bomba, fuera de ahí. ¡Fuera!

-¡Dios! Corred -les dijo a sus compañeras y empezó a gritar hacia la gente que estaba en posición para entrar-. ¡Corred! ¡Corred!

El detective estaba viendo las imágenes que llegaban desde las cámaras, habían salido corriendo justo cuando entraba Parker y una gran explosión se efectuaba en aquella casa.

-¡Maldita sea! -gritó el detective.

-¿Alex, me oís? ¡Kim! ¡Laura! -preguntaba Parker con los nervios reflejados en cada músculo de su cara.

Pero nadie respondía justo en el momento en que entraba el jefe Moss. Wally se había puesto las manos en la cabeza, ¡había vuelto a ganar! En la sala todos miraban las imágenes con un nudo en la garganta, tan solo se veía negro aunque se escuchaba caer alrededor del cuerpo de Alex trozos de ladrillo. Judi se sentó absolutamente rota, ¿qué estaba pasando? ¿Cómo un crío como aquel estaba haciendo tanto daño al equipo más preparado de la ciudad? No daba crédito, primero Peter, luego Catalina y ahora dos unidades más los Swat.

-Dios mío… es peor que el padre.

-¡Alex! ¡Kim!

-Inspectora… -se oyó la voz de Alex-. Tranquila, estamos todos bien repletos de polvo y golpes pero bien.

-Parker… Tranquila… -susurró Kim.

-¿Laura, Kristina?

-¡Estamos bien! -dijo Laura.

-Este cerdo me tiene harta -decía sentada en el suelo arreglándose como podía el pelo.

Y aquella frase con todo el sentimiento del mundo de Kristina provocó en todos una mínima sonrisa. El teléfono de Parker volvió a sonar. Ella les hizo una señal para que no la siguieran. Mientras Wally se quitaba las gafas y las tiraba contra la mesa.

-¡Me está ganando la batalla!

-Wally deja de pensar como un ser humano honrado, piensa con la mente de un depravado, un psicópata solo así podrás ver sus movimientos. Y ni aún así, hijo. Es el mismo demonio, peor que el padre. Quiere destrozarnos porque sabe que si aniquila a este equipo eso va a destruir a la inspectora. Y ella es su objetivo.

Los equipos que estaban ante la casa de Ingo se estaban recuperando de la explosión. Alex había ayudado a Kim a levantarse, mientras Laura trataba de ponerse en pie y Kristina hacía lo propio mientras tosían.

-¿Estás bien, Kristina?

-Sí, sí. ¿Esto ha sido una trampa?

-Me da la sensación que sí -respondió Laura.

-Este hijo de puta nos ha declarado la guerra -apuntó Alex tratando de recomponerse.

-La señal daba aquí por mediación del parche que encontró Wally, en teoría todos sus equipos estaban ahí dentro. ¿Los ha destrozado por ponernos una trampa?

-Quizá nada más tuviera un par de equipos y tiene otro sitio donde escondía los cuerpos.

-Wally me acaba de enviar información, esta casa está a nombre de una mujer llamada Donna King.

-Vamos a preguntar a los vecinos desde cuando no la ven. Me juego lo que quieras a que encontraremos su cuerpo dentro -dijo Kim.

Parker contestó aquella llamada tratando de mostrarse firme.

-Bien, inspectora, se han salvado por los pelos. Pero usted ha provocado todo lo que venga, usted es la única responsable. Y le aseguro que se va a arrepentir. Le he dado una muestra de mis buenas intenciones confiando en usted, esta mañana podría haber matado a su chica y a Judi. Recuerde esto, usted es la responsable de todo lo que pueda pasarle.

Cortó la llamada mientras Parker volvía a mirar aquellas frases escritas en la pizarra.

-Inspectora tenemos datos de la señora King, no hay fecha de su muerte. En este momento tendría noventa y un años.

-¿Busquen si tiene relación con la abuela de Ingo?

-Los chicos están investigando con los vecinos sobre ella.

-Seguro que la han visto salir y entrar para ir a cobrar -susurró.

-Me temo que sí.

-Maneja explosivos, gases lacrimógenos adulterados, tiene conocimiento del cuerpo humano, sabe despedazar a una persona con una precisión exquisita y es un auténtico cerebrito. Y por si fuera poco, ahora está cabreado.

-Sabíamos que iba a suceder.

-¿Han puesto vigilancia en el hospital con Peter y Catalina?

-Sí, jefa. Ambos tienen policía y nada más pasan dos enfermeras por turno. Su madre está protegida por la seguridad del hotel y tres hombres de paisano. Y hemos puesto una agente dentro con ella.

-Tengo que ir a verla para tranquilizarla.

-Inspectora, apoyo totalmente lo que ha hecho.

-Espero no haberme equivocado.

-Pase lo que pase, era lo que debía hacer.

Parker lo miró agradeciendo aquellas palabras.

Tres cuartos de hora después, llegaron los cuatro con la ropa sucia y un marcado cabreo ante lo sucedido. Parker estaba en el despacho y Kristina no pudo evitar entrar, y Parker no pudo evitar abrazarla porque había pasado el peor momento de su vida. En aquel abrazo ambas sin palabras se estaban demostrando lo importante que era cada una para la otra.

-Gracias a Dios que estás bien -le susurró Parker en el oído.

-Sí. Ha sido un revolcón.

-¿Te duele algo? -la separó con cuidado mirándola con la mirada más tierna que Kristina había recibido de ella.

-No, estoy bien. Me ha dicho Kim que cuando me enfríe y se me pase el cabreo entonces me dolerán las cosas.

-Tómate un calmante. Vamos.

Parker salió y tras preocuparse por todos escuchó como Alex le contaba la historia que esperaban. La señora Donna salía de casa en contadas ocasiones, eso sí, recibía la visita de un chico que le llevaba la compra y la comida. Era encantador.

-Hemos caído en su trampa y espero que él haya caído en la nuestra.

-¿Habéis encontrado movimiento en las señales del satélite?

-No, Kristina. Pero es que es realmente complicado son muchas fábricas y así es imposible.

-Deberíamos poder afinar más. ¿Qué podemos hacer? -preguntó Laura.

-De momento vamos a saber qué intenciones tiene. No quiero que nadie salga de aquí, y cuando digo nadie, es nadie -miró a Kristina con intensidad.

-¿Qué vas a hacer? -le preguntó Kim.

-Él tiene una cámara en mi despacho, no sé cómo ni cuándo la ha puesto quiero que lo sepáis todos para cuando entréis. No quiero que interceptes nada, Kristina. Quiero que trabajemos una sola línea. Encontrar esa fábrica donde él puede estar escondido. Olvidaros del resto. Y ahora voy a ir al hospital.

-¿Sola? -le preguntó Kim.

-Sí. Sola.

-¿Sin escolta? -Kristina la miró a punto de llorar.

-Sí.

-¿Qué pretendes?

-Que dé la cara conmigo. A trabajar.

Todos se miraron preocupados, tanto que Kristina se fue tras ella y la detuvo en el pasillo. La miraba con ansiedad.

-Kristina, me quiere a mí y es lo que trato de provocar.

-Parker… no…

-Estoy preparada no te preocupes si ocurre algo lo sabréis.

-¿Y si no puedes avisar? ¿Y si te hace algo? ¡Es una locura! -le dijo apretando las manos en sus brazos.

-Lo sé, pero está decidido. No va a pasar nada, solo espero poder detenerlo.

Se lo dijo mirándola fijamente mientras le acariciaba con lentitud la mejilla. Le sonrió y la mandó a trabajar con los demás. Al quedarse sola suspiró fuerte, sabía que podía ser cualquiera, hombre o mujer, podía estar en cualquier rincón y que tan solo tenía una pista, el arañazo en su mejilla para poder reaccionar si lo veía. Pero por encima de todo, lo que no podía era poner en peligro a nadie de su equipo.

En la sala de cámaras todos habían guardado silencio ante la decisión de Parker. Tan solo miraban las pantallas pensando que aquel tipo no podía ganarles la batalla. El detective Adams no perdía detalle de la conversación entre Kristina y Parker. Sabía que una de las mayores preocupaciones de la inspectora era precisamente Kristina. Por eso motivo había decidido provocar un encuentro con el asesino. De ahí que se apresuró a ir hasta ella a quien había visto desaparecer por el pasillo que llevaba a la sala de café. Al entrar, la vio sentada llorando, le partió el corazón verla en aquel estado pero la entendió, porque si él hubiera podido, también hubiera roto a llorar.

Cada paso que daba Parker lo hacía con todos los sentidos puestos en el entorno, un policía la acompañó hasta el coche, miró el interior y una vez seguro de que no había nadie subió. Condujo hasta el hospital miraba de vez en cuando el teléfono porque sabía que Ingo iba a dar otro paso pero desconocía hacia que dirección. Cuando llegó hasta el pasillo donde los padres, el hermano y la hermana de Peter esperaban que su hijo pudiera salir con vida, suspiró con fuerza, necesitaba hablar con ellos con tranquilidad. Tras saludarse y presentarse pidió al hermano de Peter que se llevara a la niña para poder hablar a solas.

-Como ven hay un policía que les vigila, Peter tiene otro y me gustaría que no salieran del hospital y tuvieran vigilancia las veinticuatro horas del día hasta que demos con la persona que ha atacado a Peter.

-Inspectora… mi hijo… ¿ha hecho algo malo?

-No ¿por qué me pregunta eso?

-Steven nuestro otro hijo dice que estaba metido en un lío y por eso ha pasado y…

-Estén tranquilos, su hijo es un gran policía y estoy segura que en cuanto se reponga logrará demostrar lo bueno que es. Pero lo que más me preocupa es que estén todos juntos aquí, hasta que localicemos al agresor.

-Está bien. Gracias -le sonrió la madre y Parker le devolvió la sonrisa.

Después, fue hasta el mostrador de la UCI donde las enfermeras la llevaron hasta el box donde Catalina seguía dormida. Llevaba ambos brazos vendados y su aspecto no era tan malo como cuando la vio en la sala de autopsias. Al acercarse a la cama entendió porque había hecho eso, fue como ver una luz en el túnel. Necesitaba alejar a Catalina del caso.

Salió corriendo y bajó hasta el garaje, miró alrededor todo estaba bien. Llegó al coche se aseguró que no había nadie dentro. No podía evitar que la respiración se alterara los nervios eran evidentes sabía que lo que estaba haciendo era una locura. Entró al coche y se fue hasta el hotel donde estaba su madre. Enseñó la placa, los policías la acompañaron y la mujer policía que estaba dentro de la habitación con ella le abrió. Melissa cuando la vio se levantó como pudo abrazándose a ella.

-Parker… Parker… otra vez.

-Quiero que estés tranquila, ¿de acuerdo? -Melissa asintió llorando-. Estás rodeada por miembros de seguridad.

-¿Y tú?

-También. No debes preocuparte por nada.

-¿Y Kristina?

-Lo estará también. Vamos a tener coches de policía en casa es imposible que pueda hacer nada.

-¡Ay, Dios mío!

-Mamá… necesito estar tranquila para llevar el caso, y si sé que tú estás mal…

-No, no hija -le interrumpió tocándole la cara-. Estoy bien, estoy bien…

-De acuerdo. Te quiero, mamá -la abrazó.

-Yo también, mi vida.

-Anoche, Kristina y yo estuvimos hablando. Tenías razón cuando me dijiste que iba a ser la mujer de mi vida, debiste ver como me apoyó y me ayudó -se lo decía con un brillo especial en los ojos.

-No tenía ninguna duda, es un amor de persona.

-Lo sé. Soy muy afortunada -le sonrió ampliamente y Melissa igualó aquella sonrisa-. Por cierto, una cosa. ¿Tú con el detective no tienes nada, verdad?

-¿Que debo tener? -la miró atónita.

-Quiero decir… no… no… sois nada… ¿no? -le hablaba con gesto un tanto nervioso.

-¡Pero qué te pasa, Parker! -la miraba a punto de estallar de la risa.

-No, no… es que Kristina… me dijo que… ¡bueno, nada, deja!

-Kristina te va a espabilar -le decía riéndose sin parar-. Va a sacar a la mejor Parker, ¡y eso me encanta! Voy a ser tan feliz de verte que ¡ya me puedo morir tranquila!

-Mamá -la riñó.

-Kristina tiene ese punto que tú necesitas. Y no solo hablo de sexo…

-¡Mamá! -volvió a reñirla esta vez con mayor intensidad.

-Que está muy bien… hablo de corazón. Va a hacer que tu corazón bombee otra vez, soy muy feliz, cariño. Y doy gracias porque haya aparecido en tu vida.

La abrazó con fuerza porque realmente era lo que sentía ver a Parker después de tanto sufrimiento con ese gesto de amor hablando de Kristina, le hacía entender que había superado la muerte de Kareen, que había dejado que su corazón latiera y que Kristina formara parte de su vida, de su camino. A pesar del momento delicado en el que estaban, era sin duda alguna, lo mejor que le podía pasar a Parker. Y ella era feliz.

-Inspectora, no se preocupe de nada, su madre va a estar perfectamente vigilada.

-Gracias, agente.

-Solo espero que Kristina no sea celosa, mi hija sigue teniendo un poder con las mujeres… ¡ay, señor! Protégelos a todos.

En el departamento, el detective había recibido la llamada del grupo que estaba trabajando en el reconocimiento de lo que había quedado de casa. Les avisaron que habían encontrado un esqueleto humano. Y los restos de algunos ordenadores, pero de allí no se podía sacar nada más. Y en aquel momento en que las noticias estaban hablando sobre lo que ocurría mientras mostraban la fotografía de Ingo, Judi le dijo que había una llamada extraña del enterrador del cementerio.

-Soy el detective Adams, usted dirá.

Conforme escuchaba las palabras de aquel hombre, el detective iba mudando el gesto cada vez más incrédulo hasta que al colgar el teléfono pensó en voz alta.

-¿Qué clase de monstruo es?

Pero no pudo responder porque en ese momento uno de los policías de seguridad le hacía entrega de una nota, la leyó y pasó hasta la sala para entregársela a Parker. Tenía que desconectar la red eléctrica del sótano, una vez lo hubiera hecho el detective y Kim debían bajar hasta allí. Ante la duda de si podía estar escuchando sus conversaciones por mucho que Wally decía que no, prefirió dar ese paso con total seguridad. Una vez les dio el visto bueno se marcharon los dos mientras Alex que llevaba un buen rato pensando en cómo podía haber puesto la cámara en el despacho de Parker, creyó tener la solución.

-Solo pudo hacerlo, por la noche. Dado que es tan fanático de los disfraces pudo entrar por el conducto, burlar la seguridad y subir como si fuera una de las señoras de la limpieza, eso no haría que nadie sospechara.

-¡Tienes toda la razón! Debió hacerlo así porque Peter dijo que no había hecho nada.

-¿Sabéis lo que me dijo en la ambulancia? Que lo sentía, que nos había fallado a todos y había tratado de enfrentarse a él para matarlo.

-Dio con la persona equivocada -susurró Wally.

-Laura tú y yo vamos a mirar el conducto, a ver si encontramos algo… alguna pista… algo que se haya dejado olvidado.

En el sotáno, Parker había desconectado su móvil igual que había hecho Kim. Los tres iban con linternas y todos los sentidos bien alerta. Al encontrarse les explicó cual era su teoría.

-Lo he visto claro al entrar, Catalina estaba buscando cualquier pista que pudiera ayudarnos a localizar el lugar donde puede tener su escondite. Lo que ha hecho con ella es simplemente para que no siga trabajando ni investigando. Porque quizá, Catalina se estaba aproximando a él.

-¿Quiere decir que también hay una cámara en su despacho? -el detective Adams no daba crédito.

-Lo más seguro. Vamos a tratar de encontrar los informes que ha redactado Catalina para ver si podemos encontrar algo.

Las carpetas en las que Catalina estaba trabajando no las encontraron, con lo que el ánimo que les había llegado al pensar en esa posibilidad se fue al traste. Pero sí lograron localizar las cámaras por las que él grababa el trabajo de Catalina.

-Ha debido disfrutar viendo las autopsias.

-Sí, seguro que sí. ¡Y se ha debido de llevar todos los informes! -protestó.

-Con lo cual… -elevó los hombros el detective.

-Seguimos sin posibilidad de búsqueda.

-¿Ha notado que le ha seguido?

-No, desde luego si me quería hacer algo se lo he puesto en bandeja y no ha sido así. Tendremos que estar todos muy despiertos. Vamos.

Cuando subieron al departamento, el jefe Moss les estaba esperando. Quería saber si había alguna novedad y ahí fue donde el detective Adams dejó a todos boquiabiertos.

-El enterrador ha reconocido a Ingo, dice que estuvo en el cementerio varias veces. Y al escuchar las noticias ha tenido un pálpito y ha ido hasta la tumba de Turner. Al llegar ha visto que la tierra está removida. Le ha entrado tal miedo que nos ha pedido ayuda.

-¿Ha enviado a alguien?

-Sí, hay dos equipos no he querido poner en riesgo a nadie del departamento. ¡Y no os lo vais a creer! Me acaban de confirmar que el cuerpo de Turner no está.

-¡Está como un cencerro! -soltó Kristina.

-Nos enfrentamos a alguien perturbado, inteligente y sádico. Todos van a tener protección y no quiero que hagan nada que pueda dejarles en riesgo con él. ¿De acuerdo? Judi, especialmente he pensado con usted y sus hijos quizá estarían mejor en el hotel de Kristina.

-¡Por supuesto! -respondió rápidamente Kristina.

-Allí tenemos un equipo ya y la seguridad del hotel les ayudará. ¿Y dónde está Alex?

-Ha bajado a ver el conducto de entrada.

-Pues él lo mismo ¿de acuerdo, inspectora?

-Claro ahora se lo diremos.

-Por favor, les ruego a todos máxima atención.

-Parker ¿puedo decir una cosa?

-Claro, Kristina -la miró con ternura y tanto Kim como Laura captaron aquella mirada que les hizo sonreír.

-Creo que todos deberían ir al hotel, incluso nosotras si quieres. Hay habitaciones disponibles y estaremos más seguros.

-Me parece una buena idea, sí.

Cuando se marchó el jefe Moss, Parker volvió a mirar la pizarra. No habían quitado su fotografía con el cuchillo clavado.

-¡Ya estamos aquí! Mirar lo que he encontrado -mostró una peluca.

-Debió utilizarla para poner las cámaras.

-Está bien, no nos ayuda mucho pero al menos sabemos que entró por ahí. Quizá sería buena idea poner una alarma por si se le ocurre entrar nuevamente.

-Me pongo en marcha, inspectora.

-Lo único que podemos hacer es ver imágenes y tratar de localizar ese maldito refugio.

Aquel día comieron nuevamente en el departamento, estuvieron viendo vídeos, tantos que a más de uno le dolía la cabeza. Descartaron cualquier movimiento en las grabaciones de Kristina, Wally buscó cámaras en la calle donde vivía la señora King. Pero todo volvía a ser negativo. A media tarde el jefe Moss habló con el alcalde y le pidió permiso para seguir grabando, le explicó como estaba en la caso y en las condiciones que trabajaban, finalmente Kristina dejó de grabar de modo ilegal para pasar a la legalidad.

El día había sido tan desesperante que cuando decidieron marcharse, el ánimo del grupo estaba realmente bajo. A Judi se la llevó el detective para recoger a sus hijos y marido, después la llevaría hasta el hotel. Alex fue con Laura y Wally para proceder de la misma manera. Kim fue la única que prefirió irse a casa. Si todos estaban a salvo no se movería y podría ir en busca de cualquier persona inocente.

Parker prefirió ir a casa y a Kristina le pareció bien. La tuvo que ayudar a subir al coche porque le dolía la espalda del golpe de la mañana. Durante el camino hablaron con Melissa que les confirmó que iban a cenar todos juntos en su suit.

-Al final lo he dicho en broma pero van a terminar liados -sonrió Kristina mientras entrelazaba los dedos de Parker.

-¿Cómo vas del golpe?

-Me duele mucho el culo.

-¡No me digas! -le sonrió ampliamente.

-Sí -puso gesto de dolor.

-Voy a darte un buen masaje -y Kristina sonrió con picardía-. ¿No te parece bien?

-Me acabo de poner muy tonta -Parker dio una carcajada-. En mi primer caso me haces grabar a un muerto, en mi segundo caso me explota una bomba… ¿qué será lo siguiente?

-La verdad que estás teniendo un estreno duro. Pero estás haciendo muy buen trabajo, Kris.

-Wally me está enseñando mucho.

-Y tú a él -le dijo sonriendo.

-Cariño… me gusta mucho este trabajo. Sé que es estresante y a veces muy duro pero… me gusta.

-Lo sé, cuando te veo trabajar me recuerdas a mí en los inicios.

-¿Crees que podría estudiar para ser policía? -le preguntó con el rostro repleto de ilusión.

-Yo sí lo creo, pero debes creerlo tú.

-Esta es una de esas cosas que has hecho, que empiece a creer en mí.

-Me alegro -se besaron antes de bajar del coche.

Salieron y saludaron a los hombres que custodiaban la casa, en total había tres coches de policía. Los hombres les avisaron que habían hecho una ronda intensiva por todo el barrio y no habían encontrado nada. Ninguna furgoneta negra había pasado por la calle, ni nadie se había acercado a la casa. Los coches seguían grabando todo cuanto pasaba. Parker les agradeció el trabajo y al entrar en casa ambas suspiraron.

-¿Crees que vendrá? -le preguntó Kristina.

-No lo sé, si lo hace y ve la policía no sé si se atreverá a hacer algo. Voy a llamar a Kim.

-Ahora sí tengo miedo -le dijo mirándola con gesto serio.

-Lo sé, yo también. Te aseguro que pensaba que al ir sola me haría algo, estaba convencida de que ponerme de blanco fácil haría que actuara.

-Pues me alegro mucho que no lo haya hecho -la abrazó con cariño mientras se besaban. Entonces las manos de Parker recorrieron su espalda bajando hasta su trasero-. ¡Au!

-Lo siento… voy a tener que ver ese golpe.

-Eres inspectora no médica -le sonrió.

-Pero ese trasero es mío -le guiñó un ojo provocando en Kristina una risa divertida-. Así que, vete a dar una ducha mientras preparo la cena y después te veo el golpe. Algo habrá que hacer.

-Pues haz lo que quieras -le susurró con fuego en la mirada.

-Mmmm, Kris…

La vio marcharse muerta de risa hacia la ducha. Ella sonrió y antes de ponerse a hacer cualquier cosa, llamó a Kim.

-¿Kim voy a preparar la cena? ¿Te acuerdas si para hacer la verdura al horno se ponen las especies antes o después?

-Antes.

-Perfecto.

-Yo he cenado ya. Y me voy a la cama. Estoy agotada.

-No me extraña. ¡Gracias! Te debo una.

-Me la cobraré -sonrió-. Buenas noches.

-Buenas noches.

Sonrió asintiendo, de momento Kim estaba bien. Fue hasta la cocina y sacó algo para preparar, pero su cabeza no podía dejar de pensar en el caso, en Catalina, Peter. En lo que Kristina le había dicho, buscar la debilidad de Ingo, y su debilidad era ella. Pero no había logrado que a pesar de ir sola y sabía que él la estaba vigilando no había hecho nada en su contra, aquello le preocupaba lo suficiente para no darse cuenta que había echado demasiada sal.

-¡Mierda! -se quejó resoplando-. Me encanta preparar la cena para Kristina.

Lo dijo de repente con una gran sonrisa en su rostro y una felicidad desbordante en su corazón.

Mientras tanto, fuera uno de los coches de policía ambos estaban hablando.

-¡He visto algo detrás! -dijo uno.

-Aviso a todas las unidades procedemos a salir del vehículo algo se ha movido detrás del coche.

Ambos agentes salieron al igual que sus otros compañeros. Los dos con la pistola en la mano y la linterna enfocando.

-A la derecha -le susurró uno a otro.

-Es un perro… ¿qué te pasa pequeño? -pero el animal salió corriendo.

-Esto es lo típico de las guardias, parece que nos lo hagan adrede para ver si estamos pendientes o no.

-Negativo, central.

En el hotel todos se habían reunido a cenar en la suit de Melissa. Los niños de Judi estaban felices en aquella nueva casa, mientras los mayores hablaban del caso. Melissa les había dicho que tenía un mal presentimiento, y todos se mostraban realmente apesadumbrados por lo ocurrido con Peter y Catalina.

-Lo único que podemos hacer es trabajar, y trabajar muy duro -dijo el detective.

En casa, Parker se había quitado la camisa para no mancharse y se había quedado con un top negro. Una vez metió las cosas en el horno cogió la camisa y se fue hacia el dormitorio.

-¡Parker! -la llamó Kristina.

-Voy, cariño.

Entró en la habitación y al ver que estaba desnuda sobre la cama se detuvo en seco. No puedo evitar que una gran sonrisa se dibujara en sus labios.

-¿Me vas a dar un masaje? Me los has prometido.

-¿Desnuda?

-Me duele la espalda y el pompis -sonreía.

-¡Eres muy mala! -dejó la camisa a un lado y se acercó despacio.

-Me encanta como te sienta el color negro.

-¿Dónde tienes la crema?

-¿Qué crema? -le preguntó frunciendo el ceño.

-¿No quieres que te dé un masaje? -le preguntó quitándose el top mientra se quedaba con un sujetador negro de encaje.

-Pero… un masaje… a base de besitos y esas cosas -no podía evitar sonreír.

-¡Te voy a comer! -se había subido sobre ella y sin rozarla se lo había susurrado en el oído.

-Mmmm pensar que va a ser así siempre…

Dieron una carcajada y dejaron que la pasión se apoderara de las dos. Las sonrisas, carcajadas y palabras repletas de amor se fueron intercambiando con gemidos y caricias. Ambas sentían que la vida para ellas iba a ser maravillosa.

Después de recuperarse de aquel ataque apasionado. Parker decidió que se ducharan juntas. La ducha fue intensa y cumplió así su promesa a Kristina algún tiempo después.

-¿Se ha cumplido tu fantasía? -le preguntó extasiada Parker mientras apretaba su cuerpo contra la espalda de Kristina que se había apoyado contra los azulejos con las manos.

-Mucho mejor de lo que soñé.

-¡Me alegro! -le susurró Parker y dio una carcajada-. Deberíamos cenar.

-Sí, pero estoy que no me tengo en pie.

-Ve al sofá y ya me encargo yo de prepararlo todo.

-Me encanta… me vuelves loca -le dijo Kristina apretándole fuertemente el trasero mientras la besaba con pasión.

Por un buen rato la cabeza de Parker había dejado de pensar en Turner, hijo y padre. Se había centrado en disfrutar con Kristina del amor, de la ternura y la pasión. Se sentía feliz y libre. Sentía que su corazón volvía a amar y que la vida le sonreía. Salió de la ducha y se puso el pijama. Kristina le estaba dando el biberón a las gatas bajo la atenta mirada de Minnie. A Parker aquella estampa tan maravillosa seguía pareciéndole tan tierna que le provocaba una sonrisa bobalicona. Preparó la cena, y cuando todo estuvo preparado en la mesa, Kristina se sentó y se pusieron a cenar. Se acariciaban las manos mientras algún beso se perdía entre plato y plato. Hablaron de ellas sin dejar que la presencia del miedo por Turner pudiera entorpecer aquel momento tan especial. Tenían la vida por delante para disfrutar pero era ese el instante preciso en el que las dos sentían la felicidad como protagonista de su vida. Terminaron de cenar y estuvieron abrazadas un buen rato en el sofá.

-¿Te duele menos?

-Sí, tú masaje me ha ido muy bien.

-¡Será posible!

-Y porque me muero de cansancio y sueño que sino te pedía otro…

-Eres muy sinvergüenza -la apretó contra su pecho con fuerza.

-Sí, pero es que soy muy feliz, Parker.

-Yo también. Pero ahora deberíamos irnos a la cama. No estoy segura que no tengamos alguna llamada esta noche.

-Esperemos que no, voy a tener pesadillas con este caso.

-Acuéstate que voy a llamar al hospital, a ver que tal Catalina y Peter.

-Vale -bostezó de un modo divertido-. Perdón… no lo he podido evitar.

-¡Venga a la cama! -la besó nuevamente.

-No tardes.

-No.

-Y me dices ¿eh?

-Claro…

A Parker ver como Kristina se marchaba hasta la cama le provocó una sonrisa feliz. Suspiró con fuerza y se sentó en el sofá mientras llamaba al hospital. Tras asegurarse que ambos estaban estables aunque Peter seguía en peligro, apagó la luz para marcharse a la cama.

-¡Oh, mierda! Se me ha olvidado el cargador -entró a la habitación y Kristina estaba sentada durmiendo-. Cariño, acuéstate que se me ha olvidado el cargador y voy a pasar a coger uno de casa.

-No tardes, estoy despierta.

Parker dio una carcajada porque se lo había dicho con los ojos cerrados y de un modo que le costó lo suyo entender. Se acercó y le dejó un beso.

-Te quiero.

-Y… yo…

La miró con una amplia sonrisa, deseaba que el caso terminara para poder dedicarse a ella en cuerpo y alma. Se puso sobre el pijama el chaquetón y salió de casa. Entró en la suya y subió las escaleras hasta su habitación, abrió el cajón y allí estaba el cargador. De repente se dio cuenta que con el pensamiento puesto en Kristina se le había olvidado coger la pistola. Sin saber por qué, su corazón comenzó a latir con fuerza. El sonido de su móvil dando el aviso de un nuevo mensaje le hizo saltar, era Kristina.

-Ya me echa de menos -sonrió.

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2 comentarios en “PARKER Y KRISTINA. MALDITA HERENCIA. Cap. 83

  1. ¡Gracias, Alexandra!

    Digamos que he dejado el final abierto para que podáis imaginar que viene ¿qué va a pasar? Y si queréis podéis comentarlo, después veremos quien acierta. La historia puede agobiaros un poco, no lo se, espero que no.

    Un fuerte abrazo jajajaja ¿mala, yo?

  2. ¡Ay mi querida escritora si serás malita malita ja ja ja.
    Buenas noches me dejas en la mejor parte con un sin número de interrogantes definitivamente ya me he quedado sin uñas ja ja ja ya ni la bolita de cristal que he comprado sirve todos mis poderes se han agotado es que no sé qué hacer para tratar de adivinar que sigue de capítulo y me estas matando en vida, ja ja ja gracias por este bello capítulo donde el amor y la pasión tuvo protagonismo.

    Un fuerte abrazo. Bye👿👿👿👿💋💋💋

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