PARKER Y KRISTINA. MALDITA HERENCIA. Cap. 87

El rostro de Ingo se transformó. Se formó un gesto mezclado entre incredulidad y desesperación. ¿Qué demonios estaba haciendo allí? Pensó con rapidez para ver que decisiones tomar. Pero no le dio tiempo a nada, Parker lo enganchó por la camiseta que llevaba puesta levantándolo de la silla y empujándolo contra la pared.

-Ahora vamos a hacer las cosas a mí manera -le susurró dejando salir de ella toda la furia que había estado controlando desde que se llevó a Kristina.

-¿Piensa que no sabía que podía encontrarme? ¿Piensa que no estoy preparado para ello?

-Espero que lo estés. ¿Dónde está Kristina?

-Búsquela a ver si la encuentra.

-Sabes que la encontraré me lo digas o no. La encontraré.

-Inspectora… soy mucho más inteligente que usted y no voy a decirle nada. Estamos jugando y aunque haya venido con sus secuaces, tendrá que ser usted quien la encuentre y dudo que lo haga viva.

La mirada de Parker mostraba lo mucho que se estaba reprimiendo. Ingo en el fondo no podía creer que lo habían encontrado, allí estaba la inspectora toda vestida de negro, con un gorro de lana negro y un pinganillo en su oreja derecha que llevaba un micrófono.

-Inspectora, capto una señal muy débil en el segundo sótano -le dijo Wally.

-Sola no es capaz de encontrarla, no es usted tan inteligente -le dijo con el odio marcado en la mirada.

-¿Sabes una cosa?, en la vida, tienes que aprender a que uno solo no es el mejor, hay que tener un equipo a tu alrededor y la humildad suficiente como para ver lo que la rabia no te deja ver para no equivocarte y es cuando ellos te ayudan, te aguantan cuando la desesperación se apodera de ti. En tu caso como en el de tu padre, vuestro narcisismo fue y será vuestra tumba.

-Me voy a divertir, me apuesto lo que quiera a que no la encuentra.

-Sé que está en el segundo sótano. Pero también sé que no será fácil pero la sacaré viva y tendremos una vida maravillosa, tú tan solo serás una anécdota más que contar cuando nos reunamos todo el equipo y celebremos como acabamos contigo -le habló mirándole fijamente a los ojos, sin titubear, con la voz gélida. Cuando terminó sonrió de lado formando un gesto canalla que molestó a Ingo.

-Inspectora salga un momento por favor… -le dijo el detective Adams, cuando la inspectora salió él lo miró con una sonrisa tibia-. Verás, hijo… voy a serte sincero. Esta mañana he rellenado la solicitud de jubilación. Si aquí mi compañero Alex te diera lo que mereces, lo suspenderían, pero a mí -elevó los hombros-. Como tú comprenderás a mí edad… ya tengo poco que temer y perder.

El detective se quitó la chaqueta, se desabrochó la camisa y se subió las mangas.

-A contrario que a ti, a mí me molesta la salpicadura de la sangre.

-¿Cree que me va a asustar?

-No, no trato de asustarte -le sonrió-. Tengo un recado que transmitirte de parte de la doctora Catalina Gómez.

El detective le dio tal puñetazo que Ingo cayó de bruces contra el suelo ante un grito de dolor que alertó a Parker.

-Wally ¡necesito saber si Kristina tiene alguna cámara conectada que pueda verla o comunicarme con ella! En esta sala tiene todo un arsenal de televisiones, de ordenadores… Mira a ver, por favor -le decía nerviosa quitándose el gorro de lana y quedándose con la coleta mientras resoplaba nerviosa.

-No, Parker, no veo nada en su sistema en el que podamos hacer eso, tiene control sobre tu móvil, sobre la cámara del departamento, el cementario y la zona de alrededor de donde estáis. La señal del dron me da como que en el segundo sótano hay algo quieto que es una fuente de calor muy fiable -entonces se oyó otro grito desde dentro de la sala-. ¿Qué ha sido eso?

-Mejor no preguntes. De acuerdo, vamos a ver, delante de mí tengo una puerta, y a la derecha hay un pasillo largo y supongo que deben haber más.

-Sí, mire el plano -Parker sacó el teléfono-. En ese pasillo hay tres puertas, después en las plantas superiores no hay señal de nada. Esas tres puertas como ve tienen escalera para bajar al primer sótano. También hay una cinta mecánica que es por donde subían o bajaban los restos de las reses vaya usted a saber si eso funciona.

-Eso no lo veo, alcanzo a ver esta puerta ante mí y dos más, una justo en medio y la otra al final del pasillo.

-Jefa… dice que la segunda puerta que hay en este pasillo a la derecha. Es decir, vamos a probar por esta que tenemos aquí a la izquierda.

-Tenemos que ir con mil ojos estoy segura que tiene algo preparado por si lo pillábamos y sabiendo lo que le gustan las bombas. Según el plano tenemos tres puertas y según Wally ve algo en el segundo sótano al fondo pero en ese sótano hay tres puertas más con sus tres escaleras.

-¡Son demasiadas puertas! -dijo nervioso.

-Sabemos que a la derecha debe haber alguna trampa.

-De eso no tengo duda si nos ha dicho que fuéramos por ahí.

-Parker… deberíamos esperara a los artificieros -le dijo Kim desde fuera.

-No, eso llevará mucho tiempo y no sé en que condiciones está Kristina. ¿La ambulancia ha llegado ya?

-Sí, Parker. El jefe Moss ha enviado un total de tres.

-Madre mía lo que ese hombre debe pensar que vamos a sufrir -dijo el detective poniéndose una gorra. Aquel gesto hizo sonreír a Parker.

-Por otro lado, he revisado la furgoneta está limpia, preparada para llevarte -apuntó Laura-. Pero aquí no hay nada que nos pueda ayudar.

-De acuerdo, manteneros lejos de los alrededores, por favor.

-Id con cuidado -les dijo Kim.

Mientras en la sala de monitores, Alex tenía a Ingo sentado en el suelo, los dos puñetazos del detective habían sido uno directamente al rostro, el otro a la boca del estómago, lo había dejado casi sin respiración. Pero aún así Alex veía su gesto con esa mínima sonrisa que le alteraba la sangre.

-Van a caer… vamos a caer todos… ¿qué va a pasar con tu preciosa hija? Vaya futuro le espera sin padre.

-Cállate la boca.

-Al final voy a ganar yo porque no solo la voy a destruir a ella y a su preciosa novia, también a vosotros, pasaréis a ser parte de la triste historia de muertos en acto de servicio vuestras familias tendrán una medalla y yo… la gloria, hablarán de mí como aún hoy hablan de mi padre, pero superaré su obra porque habré vengado su muerte con todos estos policías muertos. ¡Por qué no te vas! Aprovecha que te estoy avisando, no nos queda mucho tiempo… vete y podrás vivir con tu hija… a ellos ya no los van a salvar.

-Jefa… ¿cómo van?

Entonces se oyó una explosión que tumbó alguna pared y el edificio tembló.

-¡Jefa… detective!

-¡Inspectora! -gritó Wally.

-Estamos bien, tranquilos hemos querido comprobar si nos había mentido. Hemos lanzado varios trozos de hierro y ya sabemos por qué nos ha dicho que vayamos por ahí -decía tosiendo porque el humo había ocupado todo el pasillo.

-¡Te ha salido mal! -le sonrió Alex. No vas a poder con ella.

La explosión provocó un grito en Kristina, se había movido el suelo y escuchó como caían cosas que supuso serían trozos de pared y hierro por el estruendo que hizo, para su suerte ella estaba alejada del lugar que cayeron. No sabía que estaba pasando, aquel loco podía estar haciendo cualquier barbaridad. Cerró los ojos y sintió un temblor recorrer su espalda.

-¿Y si es Parker? -susurró con nervios y la respiración agitada-. ¡Dios mío que no haya pasado nada si es ella! Pero no… la he visto dirigirse al cementerio… ¿serán los chicos? Por favor que no dure mucho más esta pesadilla ya no puedo más.

Ingo sonreía divertido. Alex le cogió de la camiseta y lo puso en pie, la sangre caía de su nariz. Le acercó la pistola a la frente, justo en el mismo lugar que la bala entró en la cabeza de su padre.

-¡Dime cuantas bombas hay!

-¿No sois tan listos? Averiguadlo vosotros. Me da igual que me mates, ella va a morir y es lo que quería.

-¿Cómo estás tan seguro?

-Porque le puede el amor por esa jovencita.

-Jefa… tenga cuidado porque este loco ha debido preparar algo para cuando entre a por Kristina.

-Hemos viso que había un alambre y se ha originado la explosión, estaremos alerta, gracias, Alex.

-Vamos a morir… -le sonrió.

-Pues lo haremos sintiendo que hemos librado a la humanidad de un psicópata como tú como en su día libramos a esta ciudad de uno como tu maldito padre.

Al decir eso, Ingo se echó encima de Alex, a quien sorprendió al empujarlo. Por el movimiento tan brusco se le cayó la pistola entonces Ingo la cogió dibujándose en su rostro una sonrisa feliz.

-Te he dado la oportunidad de que tu hija tuviera un padre… pero mira por donde tu hija va a vivir de la misma manera que he vivido yo.

El detective iba detrás de Parker. Tenían claro que lo que habría preparado sería algo parecido a lo que acababa de suceder, decidieron abrir la puerta que había frente a su despacho y bajar las escaleras metálicas, todo estaba oscuro y ambos llevaban una linterna que todavía complicaba más el trayecto. Descendieron despacio, antes de dar un paso desplazaba la linterna desde sus pies hasta su cabeza, podía haber puesto esos alambres a cualquier altura. La respiración de Parker se había alterado mientras Wally seguía dándole instrucciones por el pinganillo.

-Jefa están en el piso superior de donde se encuentra Kristina, pero justamente está al lado contrario que están ustedes. ¿Tienen ustedes la cámara frigorífica cerca?

-Así, es Wally. Está delante de nosotros es enorme -dijo mirando al detective.

-Un poco más hacia delante hay una escalera para descender hacia la zona donde veo la fuente de energía.

-¿Se ha movido?

-No, está quieta.

-De acuerdo -respondió preocupada.

-Eso no quiere decir nada, inspectora.

-Lo sé, lo sé. Bien… -resopló-. Ilumine esta zona como yo. ¿Wally ves algo con la cámara que llevo en mi pecho?

-Es muy complicado pero estese quieta y voy a lanzar una fotografía, la ampliaré y les digo.

-Está bien, fíjate en el suelo y en los laterales -susurró Parker-. Buen trabajo, Wally.

Estaba tan cerca de Kristina sus ganas de verla, abrazarla estaban generando en ella una ansiedad que nunca había sentido. Necesitó respirar hondo para sobreponerse a esa ansiedad debía estar alerta a cualquier cosa que pudiera pasar a su alrededor, ya no solo estaba su vida en juego, también la de parte de su equipo y un mal paso o una precipitación podría costarles muy caro.

En ese momento escucharon un disparo y seguidamente otro.

-¡Dos disparos! ¿Qué ha pasado? ¡Qué ha pasado! -preguntaba Parker con gesto aterrado mientras el detective cerraba los ojos.

-Inspectora, Ingo ha disparado a Alex pero le he dado está herido. ¿Alex estás bien?

-Dios mío -susurró el detective-. Alex con una mano no debió quedarse con él.

-¡Alex!

-Ese maldito hijo de puta -la rabia del detective era intensa.

-¡Laura!

-Tranquilos, tranquilos será muy bueno con el cuchillo pero con la pistola solo ha sido un roce en el brazo.

-Estoy bien… estoy bien… -repetía con más rabia por haberse visto sorprendido que con dolor.

-Gracias a Dios.

-¡Cuidado! -se oyó el grito de Alex.

El detective y Parker se miraron con preocupación y volvieron a escuchar un disparo.

A Kristina los sonidos del disparo le llegaron por las tuberías que goteaban, y gritó aterrada. Cerró los ojos y tan solo rezaba que aquellos disparos fueran para sacarla. No quería pensar mal ni tener miedo pero la tensión de las horas que llevaba allí metida le provocaron que un llanto se apoderara de ella no saber si aquellos disparos podían haber alcanzado a alguien de su equipo… porque estaba segura que los habían encontrado.

Tras aquel disparo, Parker preguntó nerviosa y escuchó la voz de Laura con un temblor que asustó a los dos.

-Parker le he disparado yo pero… ¿qué es eso? -preguntó Kim a Laura que miraba un reloj.

-Ha activado una cuenta atrás, en el monitor sale una cuenta atrás.

-¡Wally! -le advirtió Parker.

-¡Dios mio, sí!

-¿Puedes hacer algo?

-Lo voy a intentar -decía con los nervios a flor de piel.

-¿Cuánto tiempo pone?

-Cinco minutos.

-¡Salid! ¡Salid de aquí! Laura coge a Alex y salid -les ordenó de manera alterada.

-Parker voy a bajar no voy a dejaros solos -dijo Kim que había llegado justo a tiempo de volver a disparar a Ingo, aunque no pudo evitar que apretara algo que activó aquella cuenta atrás.

-¡Kim ni se te ocurra!

Pero no le contestó. Oyeron sus pasos correr por las escaleras, se habían quedado sin la ayuda de Wally para localizar algo que pudiera avisarles si había alguna bomba porque debía desconectar aquel programa. El detective sudaba angustiado, y Kim apareció ante ellos con unas gafas en la mano.

-Estas gafas me las ha dado Wally, precisamente para esto. Estate quieta no vaya a ser que hayas pisado algo ¿vale? -le decía Kim a Parker mientras miraba con firmeza.

-Creo que… esta vez sí nos ha engañado.

-¡La puerta del medio! -dijo el detective-. Nos ha traído aquí porque aquí es donde está la bomba. Sabía que iríamos al lado contrario.

-Tiene razón detective está justo aquí -les señaló un lado.

-¿Ves el cable? -preguntó Parker preocupada.

-No.

-Quizá es una de las bombas que pueden estallar -se miraron realmente nerviosos se habían metido en un laberinto provocado por un loco y que podía hacer estallar con cualquier cosa-. ¡Wally como vas!

-Inspectora cuatro minutos estoy intentando entrar los dedos no me dan más.

-La ha colocado justo delante de esa escalera que es por la que debemos bajar.

-Probemos por arriba -apuntó Kim mientras los nervios en los tres eran evidentes.

-¡Un momento! -dijo el detective-. La cámara frigorífica.

-¿Qué?

Entonces se puso a buscar una puerta algo por lo que pudieran entrar.

-¡Tres minutos inspectora! Tiene bloqueado el acceso.

-¡Parker lo tengo! ¡Tengo el alambre! -dijo sacando unas pequeñas tenazas de su pantalón.

-¡Oh, dios mío, Kim! ¿Estás segura de lo que vas a hacer?

-Sí, detective… ¡Laura! ¡Laura! -le gritaba nerviosa

-Dime, Kim.

-Tengo la bomba delante hay tres cables blanco, rojo y negro.

-¡Esperemos que salga tan bien como en las películas! -rogó el detective asustado.

-¿¡El blanco y el rojo están cruzados!? -le preguntó nerviosa Laura.

-Sí.

-¡Corta el rojo! ¡El rojo!

Kim no lo dudó, el detective comenzó a rezar con los ojos cerrados despidiéndose del mundo, Parker temblaba de pies a cabeza y al ver que lo había cortado sin que ocurriera nada. Echó a correr escaleras abajo.

-¡Gracias, Dios… te debo una! -susurró el detective corriendo tras ellas.

Parker descendió las escaleras y ante ellas una puerta de acero.

-¡La madre que lo parió! -gritó el detective.

-¡Kristina! ¡Kristina! -la llamaba golpeando la puerta al mismo tiempo.

-¡Parker… Parker! -se echó a llorar con un pesar descontrolado tanto que les costó escucharla.

-Tranquila, tranquila entramos a por ti.

-¿Cómo entramos? -preguntó el detective.

Kim y Parker se miraron, el detective preguntaba a Wally por la maldita cuenta atrás. Laura y Alex fuera no podían ayudar con lo que la impotencia se había apoderado de ellos haciendo que se quedaran sin reacción posible.

-¡Vamos Wally! -le animó Alex.

Wally desde su ordenador trataba de encontrar el programa, tenía la frente repleta de sudor, los dedos y los ojos no abarcaban más. El último minuto había empezado a dar la cuenta atrás.

En el sótano, Parker necesitaba abrazar a Kristina, quizá esa necesidad después de intentar golpear la puerta los tres le hizo detenerse y pensar por un segundo. Dio pasos hacia detrás miraba desesperada las paredes, Kim entendió que buscaba el dispositivo para abrir la puerta lo mismo que el detective, si tenían que morir al menos que fuera juntos los cuatro pero no separados justo al final por una puerta. Enfocaban con las linternas ambas paredes del pasillo mientras Kim con aquellas gafas trataba de controlar otras fuentes de explosión.

-¡Aquí hay algo! -dijo Kim.

-¡Dale! -respondió Parker con las pulsaciones a mil

-¡Wally cuanto queda!

-Treinta segundos -decía sin parpadear.

-¡Wally escúchame, tú puedes hacerlo, puedes hacerlo, vamos… vamos… lo vas a lograr, confío en ti! -le animaba Parker con la respiración agitada.

-¡La puerta, Parker! Se está abriendo -le avisó Kim realmente asustada.

-¡Dios! Ampáranos que no duela mucho morir así.

-¡Wally lo va a conseguir! -susurró Kim muerta de miedo sin poder moverse de allí.

Fuera de la fábrica comenzó a llover. Alex a quien le habían atendido en una de las ambulancias rezaba mientras a Laura los ojos se le habían llenado de lágrimas.

-Deberíamos estar ahí -susurró abatida.

-Wally, vamos…

Cuando se abrió la puerta en cuanto Parker tuvo un mínimo hueco por el que poder meterse, entró, bajó las escaleras a toda velocidad y con la linterna iluminó hacia donde escuchaba a Kristina llorar. Llegó a ella y mientras la llamaba la abrazó con fuerza.

-Kristina, Kristina, mi amor… mi amor…

-¡Ya! Lo he detenido… ¡están a salvo! ¡Están a salvo!

Oyeron gritar a Wally y seguidamente lo pudieron escuchar romper a llorar. Había logrado a falta de cinco segundos detener aquel programa que había creado para hacer estallar la fábrica con ellos dentro.

El suspiro de todos fue tremendo, Kim se abrazó al detective que no podía evitar temblar. Fuera Laura y Alex hacían lo mismo.

-¡Eres el mejor, Wally! -le susurró Parker.

Lo oían llorar y como el jefe Eric le daba ánimos y suponían que algún abrazo porque escucharon las palmadas en la espalda, y como de fondo se escuchó el grito de alivio de Catalina.

Parker estaba quitando como loca la cuerda que rodeaba el cuerpo de la mujer de su vida, lo hacía a un ritmo frenético. Al ver en el estado en el que estaba se le rompía el corazón. Una vez logró quitarle la cuerda la estrechó con fuerza mientras las dos lloraban.

-Parker… Parker…

-Mi vida… ya está… ya está.

-¿Quedan muchos más que quieran matarte? -le decía con sofoco.

-Unos cuantos mi vida, pero no lo permitiré -la separó mirándola a los ojos-. Te quiero.

-Sabía que lo lograrías.

-¡Kristina! -el detective no pudo evitar arrodillarse junto a ellas y abrazar a las dos. Kim sonrió emocionada, se tuvo que sentar porque los nervios empezaron a pasarle factura-. ¡No sabes lo que me alegro de verte!

-¡Detective, mi detective! Yo también…

Parker lo miró sonriendo porque el hombre se había emocionado.

-Vamos a salir de aquí, ¿puedes caminar? ¿Te duele la nariz?

-No sé nada… -respondió aturdida mientras volvía a abrazarse a Parker-. No me sueltes.

-Necesitamos ayuda, Laura -habló nuevamente por el pinganillo-. Vamos a subir a Kristina que nadie baje… no sabemos donde pueden haber colocadas más bombas. Que estén preparados arriba.

-De acuerdo, van para allá.

-Mi amor… venga haz un esfuerzo, tú puedes.

-Creí que no te iba a ver más… no puedo vivir sin ti, Parker.

-¡Ya empezamos! Menudo caminito nos va a dar -protestó el detective.

-Apóyate en mí, Kristina -le dijo Kim tras dejarle un beso y un abrazo mientras estaba colgada del cuello de Parker.

-Kim… ¡qué alegría! Habéis visto que acompañantes he tenido… ¡creo que no voy a tener dinero suficiente para ir al psiquiatra!

La ayudaron a subir las escaleras, en varias ocasiones Parker y Kim tuvieron que hacer fuerza porque se caía. Cuando llegaron al punto que habían avisado, la camilla la estaba esperando pero Alex y Laura no pudieron resistirse abrazarla como lo habían hecho los demás. La tumbaron en la camilla y salieron hacia fuera. Parker recibió el abrazo de Kim que notó como temblaba. Después fue tanto Laura como Alex quienes la abrazaron felices por haber acabado con la pesadilla.

-¿Está muerto? -preguntó Parker.

-Sí, lo he matado yo -dijo Kim. Que le entregó la pistola.

-Detective.

-Buen trabajo, Kim -le dijo él.

-¿Wally? ¿Wally me oyes?

-Sí, inspectora -le respondió mientras se secaba las lágrimas.

-¡Eres el mejor, gracias!

-Gracias, jefa -le dijo con un nudo en la garganta mientras hacía pucheros.

Por un momento el silencio se hizo protagonista de aquel tenebroso lugar. Todos miraban el cuerpo de Ingo echado de lado con los ojos abiertos. en el momento en que el conductor de la ambulancia se presentó ante ellos y les dijo con cierto tono cansado:

-A ver… la mujer guapa vestida de negro que está como cañón y que con coleta está irresistible… Por favor que venga a la ambulancia no puedo hacer callar a la chica que tenemos dentro ¡y se ha querido levantar ya no sé ni las veces!

Y todos se miraron sonriendo, dirigiendo sus miradas hacia Parker que se mordió el labio negando con la cabeza. Eso sí, sentía una felicidad tan extrema que se le escapó una carcajada.

Antes de llegar a la ambulancia, Parker podía escucharla estaba un poco fuera de sí. Y lo entendía, el detective le había dicho que se fuera con ella mientras esperaban a los artificieros para ver donde estaban las bombas y poder desactivarlas. Querían ver aquella fábrica de los horrores si guardaba alguna sorpresa más.

-Kristina, cariño…

-¡Parker, Parker… Parker! -le entregó la mano para cogerse a ella.

-Bueno… parece un disco rayado, no sabe decir otra cosa… -dijo la enfermera.

-Estoy aquí, cariño… estoy aquí.

-No voy a poder quitarme la visión… imposible…

-No te preocupes por eso, poco a poco el tiempo te ayudará.

-Me niego a que me ayude el tiempo ¡no pienso borrarla jamás!

-¿Estás bien, Kris? -la miró realmente preocupada.

-Sí… no pienso borrar esa imagen tuya bajando las escaleras a toda velocidad con la coleta y toda de negro… ¡Dios… cómo me has puesto a pesar de lo mal que estoy! ¡Eres mi heroína!

La enfermera sonrió al ver como Parker se sonrojaba sin poderlo evitar.

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4 comentarios en “PARKER Y KRISTINA. MALDITA HERENCIA. Cap. 87

  1. Buenas tardes, Laura.

    Kristina es muy especial, para enamorar a Parker y sacarla de su encierro debe serlo. Jajajaja.

    Espero poder llegar a la noche que no he podido escribir hasta ahora. Pero con comentarios como el tuyo ¡me dais fuerza! ¡Vamos!

    Un abrazo enorme, amiga mía.

  2. Ajajajjajaja me parto con Kris es la leche esta muchacha!!!!
    Jajajajajajajajajajajajajajaja jajajajajajajajajajajajaja
    Es su heroína jajajajaja me meooo!!!!
    Que grande capítulo si señora!!! Ya sabía yo que en último momento la encontrarían!!!!
    Eso se llama instinto de amor jajajajjajajajajajaja

    Deseando que llegue la noche para saber cómo lo ideó todo!!!

    Un abrazo querida amiga eres genial y una fenomena!!!!

  3. ¡Buenos días, Kris!

    Kristina es muy auténtica, a mí personalmente me encanta. Está tan enamorada de Parker… Sí, hoy vais a descubrir esa parte y bueno, todo acaba aunque personalmente es una de esas historias que me da mucha pena acabar. Si las fuerzas me dan (que últimamente las tengo bastante mal) quedan dos capítulos.

    Un gran abrazo para ti, amiga mía. Gracias por tu fidelidad de años y años.

  4. Jajja esta Kristina es fantástica , ni aun en los peores momentos deja de echarle el ojo a Parker. Finalmente atraparon al asesino, ahora te toca contarnos como super Parker ideo todo el plan. Genial el capitulo como siempre, aunque eso signifique que llegamos pronto al final. Gracias por tu tiempo amiga, espero estes bien un gran abrazo

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