PARKER Y KRISTINA. MALDITA HERENCIA. Cap. 88

Llegaron a urgencias, y a Parker le hicieron esperar fuera. Al ver como se la llevaban en la camilla suspiró con fuerza porque por un momento pensó que no la volvería a ver con vida. Estaba en la sala de espera cuando llegaron Eric, Judi, Catalina en silla de ruedas con los brazos vendados y Wally. Al verlos sonrió y se abrazó con Wally.

-¡Te debemos la vida! -le dijo mientras lo abrazaba-. ¡Has hecho un gran trabajo desde el principio!

-Gracias, pero si Kristina no me hubiera dado la idea no lo habría conseguido.

-¡Parker, Parker! -la abrazó nerviosa Judi-. Que miedo he pasado.

-Lo has hecho muy bien, gracias. Catalina… ¡gracias!

-Espero que ese mal nacido se pudra en el infierno, lo que hemos sufrido no está en los escritos. ¿Qué tal mi pobre Kristina?

-Está con un shock -entonces recordó lo que le había dicho al verla y sonrió-. Le ha pegado y tiene algo en la nariz, espero que no la tenga rota.

-Tranquila, Parker. Ya está -le sonrió Catalina.

-Inspectora, lo hemos pasado realmente mal -le dijo el jefe Moss-. Gracias por salvarla.

Aquel momento de gratitud sincera lo rompió la voz desde megafonía empezó a reclamar la presencia del familiar de Kristina Davis. Parker rezaba para que no estuviera diciendo nada sobre ella. Al llegar a donde la requerían, le hicieron pasar a un box. Separaron la cortina y allí estaba en la camilla llorando. Al verla empezó a llamarla.

-Parker… Parker…

-Kristina… ¿qué te pasa? -se asustó al ver su estado tan ansioso.

-¡Qué alegría verla de nuevo, inspectora!

-¡Hola! -la saludó sonriendo al reconocer que era la enfermera que le había estado cuidando a ella-. ¿Qué tal?

-Pues estaba muy tranquila la noche hasta que ha llegado su novia.

-Me quiere pinchar y no sé que más me quiere hacer, pero yo me quiero ir a casa con nuestras niñas.

-¿Tienen niñas? -la miró sorprendida.

-Sí, tres gatas.

-¡Oh, qué monas! Pues mira, si me dejas que te ponga esto que es un sedante flojito que te va a ayudar a bajar esas pulsaciones locas y a soportar el dolor, puede que te vayas pronto.

-Si no me toca no me duele -la interrumpió.

-Pero es que te vamos a tocar para ver si tienes la nariz rota o no.

-¡No! ¿La tengo muy mal? -le preguntó a Parker.

-A ver, Kristina por favor trata de calmarte. Cuanto antes te calmes y te vean podrán actuar con esa nariz que está un poco hinchada.

-Vale pero no te vayas -le apretó con fuerza la mano.

-No me puedo quedar aquí.

-¡Sí, inspectora, sí… se va a quedar! -le advirtió la enfermera con la jeringuilla en la mano apuntándole de manera divertida.

-De acuerdo. Venga es un pinchazo -le sonreía Parker con un amor infinito reflejado en su mirada.

-Pero no te vayas -insistió.

-No, cariño, no me voy -le decía con dulzura Parker mientras le acariciaba la cabeza.

-Te quiero.

-¡Qué bonito es el amor de ustedes! -sonrió la enfermera.

-Gracias -la sonrisa de Parker iluminó su rostro tanto, que Kristina se giró mirándola embobada-. La verdad que es una quejica pero es un encanto.

-Sabía que llegarías -le dijo cogiéndole la mano mirándola fijamente.

-No iba a dejar que te hiciera daño, siento no haber llegado a tiempo de evitar este golpe.

-Te quiero.

-Yo también, mi niña -la besó en la frente.

-Ya está -dijo la enfermera.

-¿Me ha pinchado? -abrió los ojos de par en par.

-Es lo que tiene tener una novia tan guapa como la tuya, que te has quedado embobada y ni te has enterado. Ahora pasará el médico.

-Gracias -le sonrió Parker agradeciendo su paciencia con Kristina-. He pasado mucho miedo, Kristina. ¿Y sabes? Me he dado cuenta lo importante que eres para mí, lo mucho que te quiero.

-¿Me lo repetirás cuando esté sin este mal rollo que llevo ahora mismo?

-Te lo repetiré toda la vida -le sonrió dándole un beso en los labios-. Te quiero.

El sedante empezó a hacerle efecto, y cuando entró el doctor le explicó a Parker que había entrado con una arritmia muy alta que no le habían dado excesiva importancia porque sabían de la situación que llegaba pero al ver su ficha era una situación que se había repetido unas semanas atrás.

-Sí, en su momento nos aconsejó el médico que la vieran pero ella se ha negado, últimamente ha pasado por situaciones muy complicadas, pero le aseguro que voy a traerla aunque sea de la oreja.

-Si vas vestida así y tan ajustadita… voy contigo al fin del mundo.

-Perdón -sonrió Parker azorada, ante el gesto divertido del médico.

-Bien… ahora mismo está monitorizada y pretendo que esté un tiempo aquí para ver si bajan o no las pulsaciones. Esa taquicardia la tengo que controlar. Y ahora, Kristina voy a tocarte la nariz necesito que me digas si te duele.

-Dame la mano, Parker. Dame la mano -le decía con ansiedad.

-Es su novia, doctor, lo digo por si no se había percatado de ello -le dijo la enfermera con sorna guiñándole un ojo a Parker que sonrió.

-No es mi novia, es mi prometida y nos vamos a casar ¡au! -gritó.

-Tranquila, cariño… tranquila… -la calmaba Parker con una sonrisa en los labios.

-¿De verdad? Pero si hace nada ella no sabía ni siquiera que era tu novia.

-Pues ya ves… no soy tonta y la voy a dejar escapar -apuntó Kristina que cerraba los ojos molesta.

-Bueno, no está rota -dijo finalmente el doctor.

-Menos mal… ¿me va a quedar cicatriz o algo? -preguntó preocupada.

-No, tranquila. Tiene una contusión muy fuerte.

-Sí, me ha pegado con toda su mala hostia que era mucha en ese momento -dijo sonriendo a Parker.

-Vamos a ponerte un gotero que es más rápido para ese dolor que tienes y a controlar la taquicardia. Si todo va bien mañana te vas a casa.

-¿Mañana? -preguntó Kristina-. No, no, no yo me quiero ir ya.

-Kristina, no podemos irnos a casa así.

-¡Claro que podemos! Estoy bien quiero que me abraces y meterme en la cama contigo y aquí no cabemos.

El médico miró a Parker con gesto divertido. Parker elevó los hombros mientras reflejaba una expresión de comprensión. La hicieron salir con la promesa que en media hora si las pulsaciones bajaban se irían a casa. Salió del box con esa sensación de estar enamorada hasta lo más hondo de su ser. Al salir a la sala de espera allí estaba Alex a quien le habían curado la herida que le había provocado la bala y llevaba el brazo en cabestrillo, en el momento en que salió Parker lo encontró abrazado a su mujer. También Melissa que había vivido aquella situación tan angustiosa rodeada por la mujer de Alex y Wally. Tras sonreír a su madre se abrazó a ella mientras la mujer repetía una y otra vez.

-Ya está mi pequeña… ya está… ¡Dios mío qué miedo he pasado!

-Tranquila, mamá -la inspectora trataba de controlar sus emociones ante los demás pero con el abrazo de su madre sentía unas ganas enormes de echarse a llorar.

-¿Cómo está Kristina? ¡Cómo está! -la preocupación era máxima reflejada en su rostro.

-Bien, bien. Afortunadamente no tiene la nariz rota tan solo tiene una contusión fuerte.

-¡Mi pobre niña! -dijo apunto de llorar-. Que mal lo habrá pasado.

-Sí, mamá. Venga siéntate y trata de estar tranquila. Es más fuerte de lo que ella misma piensa.

-Disculpe… su novia dice que o pasa usted o se quita todo y se va a casa.

Parker cerró los ojos suspirando, mientras Melissa daba una carcajada.

-¡Esa es Kristina!

-Llevamos dos días horribles sería bueno que fuerais a descansar, Alex mañana quiero que te quedes en casa tranquilo ¿de acuerdo?

-Pero…

-Nada de peros… -lo miró seria.

-Está bien. Gracias.

-No creo que quieran quedarse con Kristina en el hospital, jefe -lo dijo sonriendo-. Imagino que en cuanto se termine el gotero me la llevaré a casa.

-He hablado con Don, ya sabe que todo ha terminado y Kristina está bien.

-Gracias -le sonrió contenta.

-Hemos dejado su coche en el garaje del hospital.

-Sí, Parker aquí tienes las llaves -le dijo Judi abrazándola feliz-. Me quedo esta noche a las gatas no hay problema.

-Gracias, Judi. ¿Sabe algo del detective, jefe?

-No. Me dijo que iban a quedarse allí hasta que pudieran entrar no quieren que nada quede sin revisar.

-En cuanto deje a Kristina en casa yo…

-Usted descansa, es una orden. Yo voy a ir allí. Y usted después de todo lo que ha estado pasando necesita descansar.

-Gracias, jefe.

-¡Y acuérdese de las vacaciones, jefe! -apuntó Melissa. Parker la miró enfadada mientras Eric daba una carcajada.

-Eso está hecho. Inspectora pase antes que Kristina coja la megafonía y la llame ella.

A Parker aquella apreciación de su jefe, el hombre más serio del mundo y la carcajada que dio con la petición de su madre, le sorprendió.

Media hora después, Kristina salió cogida de su brazo, justo el tiempo que había tardado en acabarse el gotero y un nuevo chequeo de su corazón. La enfermera se despidió de ellas rogando a Parker que la próxima vez que le pasara algo a Kristina la llevara a otro hospital. La inspectora agradeció con un abrazo aquella apreciación mientras Kristina protestaba por sus palabras. Fuera la estaban esperando Melissa, Wally y su mujer. Cuando vio a Melissa se puso a llorar.

-¡Cariño, ya está, ya acabó la pesadilla! ¡Eres una valiente! -le decía Melissa abrazándola con fuerza ante la mirada repleta de ternura de Parker.

-Pensé que no volvería a verte, Melissa.

-¡Pero qué dices! ¡Con todo lo que nos queda por disfrutar!

-Menos mal que Parker es mi heroína me ha salvado y yo voy a ser tu nuera favorita.

-Ya lo eres, querida -la abrazó sonriendo.

-¡Wally! ¡Wally! -siguió llorando Kristina mientras se abrazaba a él-. Gracias…

-Kristina no sabes lo que me alegro de verte -la abrazaba sonriendo.

-¡Eres el mejor! Y Parker solo me ha contado por encima las cosas.

-Fue gracias a ti. Tú me ayudaste sin saberlo para que yo pudiera ayudarte a ti. Así que la mejor eres tú.

-Bueno… somos dos grandes cerebros, tú paraste la bomba y eso es merito tuyo.

Después se abrazó con la mujer de Wally quien le agradeció aunque sabía que no era el mejor momento su ayuda con aquella casa tan maravillosa. Juntos salieron hasta el parking.

-Mamá ¿te vas con ellos al hotel o te vienes a casa?

-¿Al hotel? -miró a Kristina.

-¡Vete al hotel, Melissa! Y de verdad piensa si quieres quedarte allí. Esa suite es mía y tú eres mi suegra -Parker sonrió porque Kristina estaba muy graciosa con ese punto de sedación-. Me gustaría que te quedaras allí tienes toda las comodidades.

-Bueno, lo pienso.

-Vale, piénsalo -la abrazó dándole un montón de besos en la mejilla-. Te quiero, suegri.

-¡Nada de sexo esta noche no estás en condiciones! -le susurró Melissa.

-Yo siempre estoy en condiciones para el sexo con Parker.

A Parker aquella pareja la volvía loca. Tenían una manera de hablar de ella aunque estuviera delante con tal naturalidad que la dejaban descolocada.

-Hija, pon tu un poco de cordura que Kristina está algo perjudicada, me ha llamado suegri.

-Lo sé, mamá. Descansa.

-Mañana hablamos sobre lo del hotel.

-Claro.

-No te llamaré muy pronto porque sé el poder que ejerce Kristina en ti.

Dio una carcajada dejando a Parker con la boca abierta. Wally se llevó a Melissa para que Parker y Kristina pudieran descansar tranquilas aquella noche. Parker con todo el mimo del mundo la ayudó a subir al coche, le puso el cinturón y mientras lo hacía Kristina la besó susurrándole al oído que la quería. Con ese susurro era complicado centrarse sin notar que la sangre se alteraba. Pero al subir ella, sonrió, Kristina se había dormido. Mirarla y poder acariciarla como lo estaba haciendo le provocaba una felicidad maravillosa, porque hubo momentos en los que dudó seriamente que podría encontrarla con vida.

Llegaron a casa y cuando Kristina vio la suya completamente destrozada suspiró. Parker entendió aquel suspiro y la abrazó. La ayudó a subir hasta la habitación y la dejó acostada sobre la cama mientras le preparaba el vaso de leche que le había pedido. Eran las cuatro y media da la mañana estaba poniéndose ella también otro vaso de leche para ella cuando sonó el teléfono, era el detective.

-Jefa, solo quería saber como está Kristina.

-Bien, detective, dolorida por el golpe pero más agotada por los nervios que ha sufrido en esta situación que por otra cosa.

-De acuerdo, me quedo tranquilo.

-Gracias. ¿Qué tal por ahí?

-Jefa con todos mis respetos, descanse y mañana ya le contaremos. Usted también necesita descansar.

-Está bien. ¡Detective!

-Diga, inspectora.

-Gracias por su ayuda, tenerlo a mi lado me ha dado la fuerza suficiente como para no decaer en mi propio dolor por lo que le estaba sucediendo a Kristina.

-Me alegro. Ya sabes que la admiro no hace falta que se lo repita ¿verdad? -oyó como sonrió Parker-. Trabajar a su lado siempre es un privilegio. Descanse.

-En cuanto termine de ahí, váyanse a casa, por favor.

Subió al cuarto y allí estaba Kristina dormida, le dio pena despertarla para que se tomara aquel vaso de leche con galletas que le había pedido. Sonrió. Tenerla otra vez a su lado le provocaba esa sonrisa enamorada que no podía borrar de sus labios.

-Kris…

-¡Qué! -se incorporó asustada.

-Tranquila, soy yo, cariño.

-¡Oh, Parker! -resopló pasándose las manos por la cara.

-Te he traído el vaso de leche con galletas. Estás en condiciones de tomarlo tú sola mientras me doy una ducha.

-Yo también quiero ducharme. Necesito quitarme todo lo que llevo encima.

-Vale, pues ven, te duchas tú primero.

-¿Solita?

-Sí -la miró seria con gesto muy de inspectora.

-Está bien.

Y así lo hicieron. Una vez ambas estuvieron limpias y se habían tomado el vaso de leche, se acostaron. Kristina esperaba que Parker saliera del cuarto de baño, se estaba lavando los dientes. Estaba allí y no podía creerlo, después de la histeria que había vivido en aquel sótano no podía creer que estuviera en la cama de Parker y que nunca más se separaría de ella. Aquel pensamiento le hizo sonreír al tiempo que enarcaba una ceja formándose en su rostro una expresión de felicidad.

-Me alegra verte así -le dijo Parker saliendo del cuarto de baño.

-Pensaba que soy muy feliz -la miró sonriendo.

-Yo también -se metió en la cama y Kristina hizo lo mismo buscando su cuerpo para aferrarse a ella-. Ahora necesitas descansar. Trata de dormir para recuperarte, es muy importante dormir.

-No sé si voy a poder. Tengo la imagen de ese capullo preparando los cuchillos que iba a usar contigo.

-Pero eso no ha ocurrido y la pesadilla ha terminado.

-Ojalá no volvamos a vivir algo así.

-Seguro que no, viviremos otros casos esto es así.

-Cuéntame como lo habéis hecho -la miró con gesto radiante y orgulloso.

-¿Ahora? Deberías dormir.

-No, quiero saberlo. ¡Quiero saber qué tramó esta cabecita tuya!

-Bueno -dio una carcajada-. Fue algo en equipo, que es como hay que trabajar. Pero está bien, si quieres saberlo… te contaré como fue.

-Todo empezó con la llamada que recibí, después de la explosión nos fuimos al departamento, estaba segura que se pondría en contacto conmigo quería darle confianza así que aproveché la cámara con la que me vigilaba en el despacho para poder empezar el plan que de vuelta de casa a la comisaría empecé a trazar. Ocurrió así…

Tal y como la inspectora sospechó, Ingo se puso en contacto con ella, mientras hablaba por teléfono el equipo esperaba tal y como ella les había avisado subiendo el ascensor. Debían hacerle caso en todo y trabajarían lejos del alcance de aquel loco. Tras la llamada, hizo una señal al detective para que entraran todos, les ordenó que se marcharan a casa negando que la llamada había sido de Ingo. Cada uno ejecutó su papel, entre sorprendidos unos y otros resistiéndose a marcharse, hasta que Parker dio tajantemente la orden de que se marcharan. Una vez salieron todos, cerró las persianas y habló con Don, su conversación era necesaria para que viera que le estaba obedeciendo en todo. Después de colgar para solicitar el dinero tuvo un primer momento de miedo, en el que pensó que era culpable de lo que estaba sucediendo un poco actuaba para que él la viera desesperada y otro poco era real que sentía que todo lo ocurrido era por ella. Después tomó aire y salió del despacho, se apoyó en una de las mesas y le dijo al detective que estaba allí.

Tengo que hacerlo sola, no puedo fallar porque si hago algo mal, la matará. No sé si el final que busca es matarme a mí, pero si no hago lo que dice estoy segura que la matará a ella. Necesito pensar, ser más inteligente que él, meterme en su cabeza, solo así podré encontrarlo. Y sé que solo voy a tener una oportunidad. Pero debo hacerlo sola, enfrentarme a él no me va a servir de nada, solo voy a tener una oportunidad en el cementerio no creo que esté, esa tumba, justamente esa tumba el primer asesinado de su padre… ahí debe haber algo que me pueda controlar, quizás esa sea mi oportunidad.

No solo le habló le deslizó sobre la mesa con cuidado las llaves de casa de su madre, era el lugar que había pensado podían trasladarse para trabajar con tranquilidad. El equipo entero se marchó hasta allí, apartaron los muebles del comedor, se habían llevado los mapas, donde tenían los puntos de localización de cuerpos, así como los de las fábricas. Comenzaron a trabajar con lo que Parker les había dado la información, tenía que ir al cementerio, a la tumba de la primera víctima de su padre. Wally que había montado allí un improvisado estudio comenzó a trabajar con la idea que Kristina había dicho justo antes de marcharse. La posibilidad de atacar desde un dron algún dispositivo que tuviera y que para ellos era prácticamente imposible localizar, sin embargo, si ese punto de localización era para vigilar a la inspectora o para atacarla, estaba seguro que tendría alguna cámara en el cementerio para hacerlo, ¡esa era la clave!

-Detective, lo siento, pero me vendría de perlas el dron que le regaló a su nieto para mañana.

-¡Cómo! -protestó.

-Es pequeño y manejable. Puedo utilizarlo para sobrevolar ese punto en el que ha citado a la inspectora.

-¡Me va a odiar más de lo que ya hace!

-Estoy seguro que si le dice que es para convertirlo en un héroe lo admirara. Jefe Moss también necesitaría una cámara para incorporarle a la inspectora tal y como ha dicho. Lo más pequeña que pueda ser y que lleve micrófono.

-Me pongo en ello -contestó el jefe Moss.

-¿Qué hacemos nosotros, detective? -preguntó Kim.

-Estaría bien sabiendo la carretera que cogió la furgoneta que mirarais las gasolineras por si paró a repostar y que podamos tener una miserable pista de ese maldito cabrón.

-Laura y yo nos ponemos con eso.

-¡Voy a robarle el dron a mi nieto! Alex te quedas aquí por si la inspectora necesita algo, tú y ese trasto de móvil sois el punto de comunicación.

-Tranquilo. Lo vamos a lograr.

Por su parte la inspectora se había dado una ducha larga y fría, al salir con el viejo móvil que conectaba con Alex preguntó si había algo de nuevo.

Las chicas han ido a mirar las gasolineras de las carreteras de alrededor de su casa, sabemos que es complicado pero algo encontraremos seguro.

Mañana quiero que venga Kim con un desayuno para mí. Y que sea el jefe Moss quien entre al despacho y me diga que todo el equipo está a mi disposición.

Claro. Si tiene noticias de Kristina hagánoslo saber, por favor.

Ok.

Parker se preparó un café mientras sus recuerdos volaban a cada vez que Kristina le reprochaba que iba a reventarse el hígado.

Mientras Alex veía como Wally trabajaba desde la distancia.

-¿Qué haces?

-La inspectora me ha abierto el ordenador para que entre en él, voy a poner en marcha su micrófono para escuchar las conversaciones con Ingo.

-¡Dios mío, tantos adelantos que hay pensamos que estamos seguros con los antivirus y llegáis vosotros y hacéis lo que queréis! ¿Cómo puede ser?

-Porque hay gente como Kristina que es más inteligente y sabe donde están los fallos de los antivirus, dejados a propósito para cambiar versiones y ganar dinero.

-¡El maldito dinero siempre por encima de lo demás!

-¡Ya está! ¡Ya lo oímos!

-Voy a enviarle un sms para que lo sepa.

Ambos escucharon la conversación que mantuvo con Ingo, lo hacían con toda atención saber que hablaba con Kristina a los dos les hizo dar un respingo de tranquilidad.

-Depredador o presa -susurró Alex-. ¿Cómo puede saber todo eso? Él era un crío.

-Prefiero no saberlo, porque me duele el estómago. Y necesito pensar solo en cómo destruirle para salvar a Kristina.

-¡Lo vamos a lograr, tranquilo! Eres mejor que él, métete eso en la cabeza.

-Gracias.

-No es un cumplido, ¡es la realidad!

-De momento la inspectora estaba jugando bien su carta del desafío entre los dos.

-Sí. Sabe lo que hace con este loco.

Y justo en ese momento Parker colgaba el teléfono y rompía a llorar. La escuchaban hacerlo con una congoja que era real. Ambos se miraron con preocupación, porque podían entender si ellos se encontraban en estado de shock como estaría ella realmente.

Poco después, la inspectora cogió a las dos gatas y salió del departamento. En el mismo momento que llegaba el detective con el dron. Su cara era todo un poema.

-Mi hijo me ha llamado depravado -dijo asintiendo con un puchero-. Le regaló el dron a mi nieto y luego se lo quito. ¿Ha dado señales de vida? ¿Ha dicho algo de Kristina?

-Sí, le ha llamado y ha podido hablar con Kristina parece que está bien.

-Menos mal -cerró los ojos sentándose con gesto abatido-. Espero que lleguemos a tiempo.

-De momento la inspectora va a probar si sigue vigilándola una vez está fuera del departamento, ha salido al veterinario.

-¡Es buena!

Era cierto, Parker llevaba su viejo móvil en el bolsillo de la chaqueta, al entrar al coche dejó el móvil nuevo dentro de su bolso y este estaba abierto. Las gatas iban dentro del transportín y ella les hablaba. Al detenerse en un semáforo aprovechó para poner en alerta al equipo. Sabría de ese modo si también se había apropiado de su móvil.

En casa de Melissa, los nervios estaban a flor de piel, pero por experiencia sabían que debían descansar, por esa razón, hicieron turnos y el primero que durmió en la habitación de Parker fue Alex. Wally se encargaría del móvil y el detective se había preparado un vaso de leche para calmar el dolor de estómago que tenía desde que llegó y vio a Parker tirada en el suelo.

-Esperemos que las gatas estén bien -dijo el detective preocupado-. Si les pasa algo Kristina lo va a pasar muy mal.

-Seguro que sí, Parker fue muy valiente para sacarlas.

-Ha tenido mucha suerte, la verdad.

-Detective mensaje de la inspectora -le dijo abriendo aquel sobrecito que se reflejaba en aquel viejo nokia 3310 de pantalla verde. Leyó en voz alta-. Tengo el móvil hackeado por él. Tenerlo todos en cuenta y cuando llegue a casa máximo silencio.

-Que hijo de puta, es malo y además un máquina con la tecnología.

-Pero podremos con él.

-Es Kim -dijo el detective al ver su llamada-. ¡Dame una buena noticia!

-Hemos rastreado las gasolineras más cercanas a Englewood pero nadie ha visto ninguna furgoneta negra.

-Era tener demasiada suerte. Venid para aquí, sería bueno que descansarais.

-Hemos recibido el mensaje de Alex que Kristina está viva.

-Así es, Kim.

-Estaba segura que lo estaría, la va a utilizar para que Parker baje la guardia.

-Sí, pero no lo vamos a permitir. De momento sabemos que le ha vuelto a hackear su móvil.

-Maldito hijo de puta, es peor que el padre.

-Os espero aquí. Gran trabajo, chicas.

Tal y como dijo el detective, cada dos horas fueron descansando cada uno. Hasta que llegó la hora en la que Kim debía llevarle el desayuno a Parker. Lo hizo con total naturalidad sabiendo en todo momento lo que debía hacer y decir. Sobre todo necesitaban dejarle claro antes las preguntas de los miembros del equipo que ella negaría que se había puesto en contacto y que seguía esperando noticias. Después fue el turno del jefe Moss quien le diría que estaban allí para ayudarla y por último quien debía pasar era el detective Adams. Aquella conversación entre el detective y ella indicándole que le diera una pista falsa al equipo fue una de las claves de las que Ingo confiara en que estaba haciendo lo que él le decía, y ver como aceptaba el detective la orden era un paso necesario que quiso hacer ante la cámara para que él no tuviera dudas de que iba a obedecer. Y para que nada pudiera levantar la más mínima sospecha de que iban a tratar de localizarlo Wally llegó para decirle que se tenía que ir, si bien era cierto que la nota de Kristina no lo tenía planeado, sabía que había elegido ese momento para que fuera lo que fuera aquellas palabras que había escrito Kristina le sirvieran a la inspectora como estímulo.

Y una vez aquella estrategia había funcionado con la llamada de un Ingo contento por ver como había dado una pista falsa a su equipo se fue hasta casa de su madre. Llegó y Laura la esperaba en su habitación, tras dejar todo y el teléfono cerca, Laura trasteaba con los armarios mientras Wally le colocaba la cámara en el suéter que se había puesto y que dejaría el chaquetón justamente abierto a su altura para no levantar sospechas. Se paseó por casa hasta llegar a la cocina y ponerse a leer la carta de Kristina mientras Wally controlaba que todo estuviera correcto y viera las imágenes que iba grabando lo más nítidas posible en la pantalla. Una vez le hizo señal con el dedo de que todo estaba bien, dejó la taza sobre el banco de la cocina haciendo el sonido suficiente como para que a él le llegara ya que el móvil lo había dejado sobre la mesa junto a las llaves del coche. Metió el móvil en el bolsillo del chaquetón donde sabía que no podía ver nada más que oscuridad y Laura le preparó los botones ante la nueva señal de Wally que estaba bien, salió de casa de su madre dispuesta a dar el primer paso para enfrentarse a él.

Mientras ella recorría la distancia hasta el cementerio, se reunieron todos en casa de Melissa. El jefe Moss había entregado al equipo de manejo de drones el del nieto del detective, estaban a una distancia considerable para no ser interceptados aunque estaban casi seguros que sería imposible que Ingo pudiera pensar que iban a actuar por medio de ellos. La señal que iba grabando el dron les iba llegando al ordenador de Wally. Les sorprendió el timbre de casa, casi les dio un síncope no esperaban a nadie y fue el detective a abrir. Desde la sala escucharon la voz de Catalina maldecir en español a aquel malnacido, el detective iba sonriendo detrás del jefe Moss que empujaba la silla de ruedas de la forense. Llevaba los dos brazos vendados y un gesto de profundo cabreo en ella.

-¡Sé donde está el hijo de puta ese! -y cuando lo dijo fue como si a todos les diera una subida de adrenalina-. Pudo robar todos mis informes pero no me mató, y eso es lo que le va a destrozar. Veamos… jefe Moss acérqueme al mapa de las fábricas esas. En dos de los cuerpos y en el de su madre encontré restos microbiológicos que son parte de la famosa bacteria E.Coli lo que indica que está escondido en un matadero, no busquéis fábricas de nada.

-Voy eliminando -dijo Laura mirando los listados que tenía.

-¡Y ese matadero está en la zona de Union Square, debe estar cerca del Parque Mattano en la parte más vieja! La madre tenía el polen de una planta que nada más se encuentra en esa parte, es autóctona de ese parque ¡se pensaba que no lo iba a descubrir! -dijo con fuerza.

-¡Dios mío, Catalina! Justo ahí hay un matadero abandonado desde hace dos décadas.

-¡Lo tenemos!

-La inspectora ha llegado la cementerio.

-¡Por Dios que no le haga nada! ¿Tenemos algún equipo allí? -preguntó preocupada Catalina.

-Tan solo hay dos policías, pero tienen orden de no actuar pase lo que pase si no les damos la orden de que él está ahí.

-No va a estar -dijo Kim.

-Lo sé… lo que desconozco es para que diablos le hace ir.

Pronto lo supieron, las imágenes de la cámara del pecho de la inspectora grabaron la explosión y como cayó al suelo.

-¡Quietos, quietos, no actúen! -gritaba el detective-. Calma…

Vieron que Parker se movía. Y la imagen del dron le dio a Wally lo que quería.

-Tengo a ese cabrón, tiene una cámara en ese árbol. Junto a la tumba, mirar como lo ha captado el dron -les mostró la pantalla.

-Alex avisa a la inspectora. ¡Tenemos localizado donde está!

Parker tras el susto se dirigió a casa de su madre, por el camino tuvo que hacer un gran esfuerzo por calmarse y no explotar. Al llegar dejó el móvil, el bolso, el maletín y chaquetón en la habitación. Al ver allí a Catalina la abrazó mientras la forense trataba de transmitirle ánimo con la mirada. Le quitaron la cámara y entonces vio la imagen que Wally había preparado, la cámara que ella había visto. Recordó las palabras de Kristina y con todas las protecciones que pudo entró en el sistema de la cámara, todos aguantaban la respiración ante el siguiente paso. El asintió como que podía ver de donde llegaba la señal, confirmó lo que Catalina había dicho. Y todos respiraron aliviados. El detective se marchó junto al jefe Moss para dar el siguiente paso. Pero ella no podía dejar de lado a Ingo, por ese motivo cogió el móvil y se lo llevó nuevamente a la cocina mientras hablaba sola en voz alta. Mientras preparaban la visita aérea del dron sobre volando el matadero, ella hablaba con Ingo. Y tras su pregunta sobre porque no estaba en el despacho, sonrió de lado mientras le confirmaba sus razones para no llamar la atención de los demás. Y después llegó la actuación perfecta del detective y el jefe Moss entrando en el despacho de la inspectora para que Ingo siguiera creyendo aquella pantomima que estaban haciendo, todos necesitaban ganarse la confianza de aquel loco con la inspectora.

Y entonces fue el momento de Judi, ella sería el cebo. Cuando Parker acabó de hablar con el detective, cogió el teléfono y se marchó hasta el cuarto de baño, allí dentro esperaba Judi que abrió la ducha hasta conseguir que el vaho fuera tan importante como para que no viera nada, e interpretó un llanto como si fuera una actriz, ambos sonidos el agua y su llanto harían que nada de lo que estaban tramando fuera pudiera llegar a sus oídos.

-Wally eso es muy arriesgado -objetó el detective entre susurros.

-No lo es. Parker, Kristina me enseñó a hacerlo, con las imágenes que he robado de las suyas puedo hacer el montaje ¡y vamos a ganarle con sus mismas armas! Él nos volvió locos haciendo estos montajes en la universidad, en nuestro propio departamento. Vamos a ganarle con su misma moneda.

-Está bien, Wally. Ahora Judi que haga lo que he dicho, que se meta en la habitación y ganamos algo de tiempo para grabar y a la hora que hemos quedado entrar en ese matadero.

-¡Bien! -dijo Wally.

-Lo vamos a lograr -sonrió Parker.

-Parker, no va a ser fácil entrar.

-Yo controlaré las cámaras, Laura, estoy seguro que ese lugar debe estar muy bien preparado para ser un fortín, pero tenemos el dron que nos indicará donde está Kristina y él. Sabremos en todo momento donde se encuentra, y estoy convencido de que no tiene nada preparado para un ataque nuestro por el aire.

-¡A mí todo esto me supera me suena a ciencia ficción! -susurró el detective sentándose.

Y todo se hizo como dijo Parker. Judi fue hasta la habitación con el móvil, y se metió en la cama. Ingo confiado sonrió. Y mientras aparentemente Parker dormía, Wally había superpuesto las imágenes que había grabado de la cámara. En cuanto él la pusiera en marcha la vería allí en el cementerio, desviaron la llamada de su móvil que llevaba Judi a otro totalmente protegido que no podría rastrear. El jefe Moss les llevó la ropa negra, los gorros, los pinganillos y les aseguró que varios equipos de policía estarían alejados para no ser vistos pero preparados por si había que entrar. El equipo salió antes que Judi. El jefe Moss llamó a Parker. Ingo sonrió ante aquella llamada que no contestó. Vio como se metía en el coche camino del cementerio, todo estaba bajo control para él, más cuando escuchó a los operarios avisar a la señora que iba a entrar de que estaban a punto de cerrar. Mientras él se frotaba las manos dispuesto a disfrutar, Parker, el detective y Alex habían llegado caminando. Dejaron los coches apartados pero desde allí se veía perfectamente aquel edificio casi derruido, y casi inaccesible. Todos llevaban los pinganillos puestos, y seguían las ordenes que les iba dando Wally desde casa de Melissa.

-Está bien, el dron me envía la imagen de que hay dos figuras térmicas, una esta en la zona de la planta baja y la otra está en un sótano, Ingo está arriba porque estoy viendo como se desplaza de un lado a otro mientras la otra figura está quieta.

-Bien… ¿ves las cámaras de seguridad que pueda tener?

-Sí, las tengo controladas pero sigan rápido mis instrucciones no me fío que en algún momento pueda descubrirme.

-De acuerdo, vamos allá. Que cuando me llamé estemos lo más cerca posible para sorprenderle,

-Y así fue, cariño, llegamos hasta la puerta guiados por Wally él nos decía donde estaban las cámaras para poder desplazarnos por el lado contrario. Tuvimos suerte porque justo cuando entrábamos por un agujero lateral, empecé a hablar con él. La verdad que si lo pienso ahora hemos sido afortunados porque tenía bombas repartidas por todo el edificio, si hubiéramos entrado por el lugar que no era, podríamos haber hecho estallar alguna.

-¡Es de película! -dijo Kristina sonriendo ampliamente.

-Bueno, a lo largo de los años vas cogiendo un poco de práctica con estas cosas -sonreía mientras le acariciaba el brazo.

-Increíble…

-Sí. Aunque ha sido efectivo -le dejó un beso en la sien.

-Confiaba con vosotros.

-La clave fue Catalina al averiguar por medio su trabajo concienzudo y sus pruebas que era un matadero y de donde podía provenir, nos ayudó a poder hacer esa trama. De no haber sido así no sé como lo habríamos hecho.

-¿Y el dron del nieto del detective? -preguntó sonriendo.

-Se lo devolverá mañana -dio una carcajada.

-¿Sabes qué? ¡El amor siempre triunfa! Y tú y yo nos amamos tanto que no podía ser de otra manera.

-Me gustaría verlo como tú, pero simplemente hicimos un buen trabajo como equipo. Y ese trabajo nos dio los frutos de salvarte. Y luego… pues sí… el amor ha triunfado al encontrarnos.

-¿Te he dicho que te quiero?

-No -la abrazó fuertemente contra su pecho-. Pero si de algo me ha servido esto, ha sido para darme cuenta que te quiero mucho más de lo que pensaba.

-A mí me ha pasado lo mismo -le dijo entrelazando los dedos de sus manos.

-Quiero estar toda mi vida a tu lado, Kris.

-Parker…

Se apretujó contra ella buscando su cuerpo, y se abrazaron dejando que el cansancio aquella noche ganara la batalla al deseo y la pasión. Porque en definitiva, lo que en aquel momento estaban haciendo era entregar para siempre sus almas al amor que se tenían en aquel abrazo tan tierno como necesitado por ambas partes dejando que amos corazones latieran desde aquel momento para siempre acompasados y unidos.

-Te quiero, Kristina -susurró Parker.

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