GLORIA FUERTES

La primera vez que escuché su voz me dejó boquiabierta. Creo que era capaz con una sola palabra de captar toda tu atención. Fue la reina de la poesía.

Un día ya estando yo muy mayorcita me vino a la cabeza Gloria Fuertes, me puse a teclear su nombre en la barra de Google y me quedé prendada. Para mí cuando la veía era como una mujer con apariencia de hombre que escuché decir le gustaban las mujeres. En ese momento mi cerebro hizo un click de esos que nunca olvidas. Adoraba su poesía, que aunque fuera para niños me hacía reír y aprender, que una mujer a la que admirara fuera lesbiana significó para mí una liberación. Puede sonar a tontería pero cuando no tienes a nadie a quien confiar lo que te está pasando, cuando en mi época no existía un Google al que buscar y libremente encontrar resultados que te pueden ayudar, saber que alguien tan grande, maravillosa y especial era como yo me ayudó.

Gloria era entre otras muchas cosas una lesbiana religiosa y feminista, pacifista a rabiar, solitaria y motera por igual, luchadora contra la violencia de género y como no podía ser menos defensora del medio ambiente. Tenía un gran sentido del humor. No le gustaba que la llamaran poetisa, para ella era poeta. Muchos de esos poemas son autobiográficos. Los grandes poetas alababan su forma de crear aquellos poemas que dejaban a los niños ensimismados ante la gran figura de Gloria.

Fue una mujer que sufrió mucho, perdió a su madre muy joven, a su hermano pequeño, pero quizá la pérdida que más le marcó fue la de la mujer que compartió con ella 15 años Phyllis Turnbull. Se separaron y un año después moría, aquella nueva pérdida significó un dolor en Gloria desgarrador que plasmó en algún poema con frases como:Todos los míos han muerto hace años / y estoy más sola que yo misma”. “Soy tan pobre tan pobre que no tengo ni madre”. “Me nombraron patrona de los amores prohibidos”.

Debido a la pobreza en la que vivían no pudo dedicarse a estudiar como le hubiera gustado, tuvo que conformarse con estudiar mecanografía y trabajar en una oficina. Era una devoradora empedernida de libros, como anécdota ella contaba que veía poesía por todas partes y que escribría en cualquier lugar, una servilleta, un papel porque los versos eran su sustento real para el alma. Cuando le preguntaban por lo que escribía ella hacía esta referencia: No son poemas, son palomas, lo que saco de mi sombrero asombrado

Ganó todos los grandes premios que se ofrecían referente a la poesía. Se preocupó y ocupó de que los niños tuvieran algo a lo que aferrarse que les hiciera mejores, su frase favorita mía es:

Un niño con un libro de poesía en las manos nunca tendrá de mayor un arma entre ellas…

Y su mayor secreto, vivió en la máxima austeridad, cuando le dijeron que iba a morir fue a despedirse del mar, y cuando murió tenía tanto dinero en el banco que asombró a todos, aquel dinero fue destinado al orfanato: La Ciudad de los Muchachos.

A pesar de que pasen los años, Gloria Fuertes siempre estará presente por la gran obra que dejó y por lo grande que fue.

Os dejo con las palabras que dedico a su propio Epitafio

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